viernes, 17 de junio de 2016

ENTRE DEGAÑA E IBIAS



Desde Rebollar, por la Braña de los Cardos y la Gubia de Fuentes, hacia la Sierra de Moreda; y por las tierras de Sisterna al Collado Merindiello, para finalizar en Tablado

            Los concejos de Ibias y Degaña tienen muchos aspectos en común y no sólo el encontrarse en la zona más suroccidental del mapa de Asturias. En primer lugar ambos se sitúan en el extremo occidental del llamado Macizo Asturiano de la Cordillera Cantábrica. Además, forman parte de la cuenca del río Ibias, que nace cerca del puerto de Cerredo y atraviesa los dos municipios en su recorrido hacia la confluencia con el Navia, ya en la provincia de Lugo, en la cola del embalse de Salime.
            En su recorrido, el río Ibias recibe las aguas de numerosos afluentes, algunos de los cuales encontramos en la caminata de hoy, propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Manuel Quintana. Caminata, por lo demás, poco frecuente, dada la larga distancia y mala comunicación entre el centro de Asturias y estas tierras que, sin embargo, ofrecen sobrados alicientes -vistas agradecidas, bellos rincones- para acudir a ellas.

El reguero de Moreda desciende de esta sierra al sur de Ibias.
 
            El itinerario discurre entre dos aldeas del concejo de Degaña situadas en la AS-212 que comunica ambos concejos. Luego, avanzando hacia el suroeste penetramos en Ibias para recorrer parte de Sisterna, su parroquia más oriental; todo ello dentro de un recóndito espacio protegido que se incluye en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias.
            La aldea de Rebollar se encuentra a sólo tres kilómetros de Degaña, la villa municipal y también cabecera de su misma parroquia. Allí, a 850 metros de altitud, un indicador señala el Camino del Puerto del Trayecto y por él iniciamos nuestro recorrido; se trata de un camino carretero que fue antigua calzada romana y después paso habitual hacia León de los habitantes de estos pueblos. El camino, entre pradería y bosque, va ganando altura por la margen izquierda de El Reguerón, arroyo que baja del puerto a desembocar en el río Ibias.

Al fondo, la Peña del Trayecto que protege el paso del puerto hacia León.
 
            Superado el considerable repecho que hace honor a su nombre, El Costadín, cruzamos el reguero y alcanzamos la braña de los Cardos a 1 203 metros de altitud. Poco más arriba, en el llamado Campo la Vuelta dejamos el camino del puerto, que se va a nuestra izquierda, y por una senda en la ladera del monte Brañolina, en cuya base vemos la laguna Chagonacho, alcanzamos el collado Gubia de Fuentes (1 625 metros). Estamos ya en el límite entre Asturias, municipio de Degaña, y León, término de Peranzanes, y el collado se encuentra flanqueado por dos cumbres: la Peña del Trayecto, de aspecto bien rocoso, y el pico Moredina, con su ladera cubierta de monte bajo.

La braña de los Cardos y arriba, a la derecha, el collado Gubia de Fuentes.
 
            Mientras alcanzamos la cumbre del Moredina (1 857 metros) haciendo camino por la linde provincial entre el frondoso brezal, contemplamos el magnífico panorama que se abre a nuestra derecha: hacia el norte la imponente Sierra de Degaña en el límite con Cangas del Narcea, parroquias de Gedrez y Monasterio de Hermo donde están las fuentes del río Narcea; más al noreste el hermoso valle alto del Ibias desde su cabecera, y los pueblos de Cerredo y Degaña. Más lejos aún, la vista alcanza hasta el Cueto de Arbás, el 2 000 más occidental de la Cordillera, el mismo puerto de Leitariegos y gran parte del extensísimo término de Cangas del Narcea, hasta adivinar las praderías de L'Acebo. Al fin, cuando alcanzamos la cumbre del Moredina contemplamos a nuestros pies la laguna Bromecha en la cabecera del valle Cheiroso, que desagua en el río de la Collada al que encontraremos casi al final de nuestro recorrido.

Bonito y florido ascenso hacia el pico Moredina.
 
            Es el pico Moredina vértice entre Asturias y León, pero además dentro de nuestra región entre los concejos de Degaña e Ibias; y es también el extremo más oriental de la Sierra de Moreda a la que nosotros llegamos para recorrer su crestería. Caminando hacia occidente entre Ibias y León descendemos hasta el collado Boca Mular (1 682 metros), ante el que se levanta bien atractivo el pico Teso Mular de 1 884 metros de latitud, nuestra segunda y más alta cumbre de la jornada.

A la derecha, el pico Moredina; en el centro, el collado Boca Mular
y a la izquierda, el Teso Mular.
 
            Esta afilada cumbre, con vértice geodésico y buzón montañero, nos ofrece hacia el norte la vista de los valles por donde irá la segunda parte de la caminata; hacia el sur el panorama es aún más amplio: el valle que forma una de las cabeceras del río Cúa, importante afluente del Sil; Los Ancares y la extensa llanura del Bierzo hasta Ponferrada y el embalse de Bárcena. Sin duda el lugar más adecuado para el descanso, la comida y la conversación.
            La segunda parte del camino comienza con el descenso al collado Pie Mular (1 765 metros), para desde allí, ya dando la espalda a las tierras leonesas, alcanzar en un paso algo complicado las esperadas lagunas de Sisterna (1 590 metros). Son dos lagunas de origen glaciar situadas en tierras de Sisterna, si bien, dependiendo del punto de arranque para llegar a ellas, también se les nombra como lagunas de Tablado.
 
 Lento descenso desde el collado a las lagunas.

            En efecto, hasta allí llega el PR-AS 8 Lagos de Sisterna y es el camino elegido para nuestro descenso hasta Braña de Arriba (1 520 metros), pasando junto a dos hermosas cascadas que son el desagüe de las lagunas hacia el reguero de Moreda, y luego a Braña de Abajo (1 312 metros). Aquí abandonamos este PR que, como su nombre indica, se va hacia Sisterna pasando antes por el collado Beizán.
            Nosotros, en un giro a la derecha, enlazamos con el PR-AS 8.1 Lagunas de Tablado, que seguiremos hasta el final de nuestro recorrido. Para ello, realizamos por buena senda de piedra un considerable ascenso en la ladera, hasta alcanzar la cabecera del reguero de Moreda o de las Mestas que va a desembocar en el río de la Collada cerca de la aldea del Bao.

 Lagunas de Sisterna o de Tablado, desde el collado Pie Mular.

            Así, bordeando la ladera, alcanzamos el collado Merindiello a 1 374 metros de altitud con un indicador que le nombra como Alto del Valle; ya estamos de nuevo en el término de Degaña, ahora en la parroquia de Tablado, la más occidental de las tres que forman el concejo. A partir de aquí, todo será descenso por un buen camino carretero entre bosque de abedules, robles, avellanos, castaños y hasta algún admirado serbal de los cazadores.

 Agradable camino por el bosque hacia el collado Merindiello.

            Cruzamos el río de la Collada en la AS-212 y estamos, a 860 metros de altitud, en la aldea de Tablado, en cuya iglesia parroquial estuvo el reconocido Cristo de Tablado del siglo XVI, talla de marfil sobre cruz de palo que se atribuye a Juan de Juni; ahora se encuentra en el Archivo Diocesano de Oviedo. En Tablado o Trabáu según dicen en tixileiro, esa jerga empleada en sus tratos comerciales por las gentes de estas tierras; los cunqueiros, hábiles en el torneado de la madera, incluso reconocidos más allá del puerto por sus cuencos, escudillas, platos... aunque según el dicho popular, a cada pueblo su especialidad: "cesteros en el Rebollar; / madreñeros en Tablao, / zapateros en Sisterna / para sastres el Bao".

La aldea de Tablado se asoma al final del camino.
 
            Aquí en Tablado, Tablao o Trabáu, único núcleo de población de su parroquia, ya que El Corralín, en un pequeño enclave dentro de Ibias, se encuentra abandonado desde 1969 e incluido en la Reserva de Muniellos, finaliza esta agradable caminata que nos llevó a dos concejos de accidentada geografía, gran belleza y extraordinaria riqueza natural.

La Sierra de Degaña y parte del camino recorrido.
En el centro de la imagen se aprecia la braña de los Cardos.


Las fotos son de Juan Lobelle.

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de junio de 2016).

sábado, 28 de mayo de 2016

REDES EN LA SIERRA DE SOTO



Desde Soto de Caso por el Colláu Llabayos, el Mayáu la Sierra, la Majada Quintaniella y el Colláu Gallegos; para volver a Soto por la Colladona, Los Argayos y Les Llampes

            Son innumerables las caminatas que se pueden realizar por la gran extensión del Parque Natural de Redes. Tanto en el concejo de Caso como en el de Sobrescobio, los dos que conforman el parque, sus majadas, collados, amplios pastizales de montaña y los mayores hayedos de Asturias dan para mucho disfrute de los caminantes; así, hasta diez artículos van en este blog con las impresiones de otras tantas caminatas realizadas con el grupo La Peñuca.
            Además de sus dos alineaciones montañosas principales; la divisoria de aguas de la cordillera Cantábrica -allí donde Redes se asoma a León- y el Cordal de Ponga, donde señorea la elevación del Tiatordos, Redes cuenta con otras sierras menores como la de Soto. Esta Sierra de Soto vierte sus aguas a las parroquias de El Campu y Orlé por su ladera norte, y a la de Sobrecastiello, por su vertiente sur. A esta última, acudimos en esta ocasión para realizar una caminata con inicio y final en Soto de Caso, propuesta por Eduardo Fernández y coordinada por Tino Vázquez, dos montañeros de solera en el grupo La Peñuca y buenos conocedores de la zona.

 Panorámica de Campo de Caso -El Campu- desde algún lugar del camino.

            La caminata se inicia, como queda dicho, en el pueblo de Soto de Caso, situado a 626 metros de altitud y atravesado por el río Nalón y la AS-117, que es la salida de La Cuenca hacia León por el puerto de Tarna. Caminamos por la carretera unos 500 metros en dirección norte hasta el lugar donde el reguero los Argayos desemboca en el Nalón, y allí tomamos un camino que en su primer tramo va paralelo a la carretera.

Primavera en Redes, en la Sierra de Soto.
 
            Este camino que da servicio a unas fincas pronto se acaba; cuando atravesamos una portilla, ya estamos en plena ladera de la Sierra de Soto. Es agradable la travesía en la ladera, siempre ganando altura por senda entre arbustos, algo de piedra y monte bajo donde se alimentan varios rebaños de cabras al cuidado de sus perros guardianes. Caminamos siempre en dirección norte y al frente, al final de estrecho valle del Nalón, podemos ver parte de los edificios de la villa municipal de Caso; atrás. hacia el sur, algunas cumbres de las que nos acompañarán durante gran parte del recorrido, entre las que destaca El Cantu l'Oso.

El camino en continua pendiente por la ladera.
 
            Una nueva portilla nos da paso a una pradería cercada de piedra y arboleda con varias cabañas y cuadras; es El Soleru a 933 metros de altitud, una braña oportuna para reponer fuerzas después de la persistente subida. Atravesamos la pradera en busca de un buen camino armado que entre bosque de hayas y robles sigue ganando altura, hasta alcanzar el Colláu Llabayos (968 metros).

En primer término, praderas de El Soleru; en el centro, Soto;
muy al fondo asoma la cresta del Cantu l'Oso.
 
            Hasta aquí llega desde la aldea de Veneros un camino por el que se accede a estos pastos que ya pertenecen a la parroquia de El Campu. Por este camino seguimos ascendiendo hasta alcanzar el Mayáu la Sierra a 1 173 metros de altitud, donde hay una cabaña refugio para ganaderos. Desde aquí es posible divisar toda la villa de El Campu o Campo de Caso, también conocida como Arrobio, aunque éste sólo es el nombre del barrio donde se asienta la casa consistorial. Situada en la base del pico Faidiello, esta majada ofrece, además, una buena panorámica hacia la Peña'l Cuervu y, sobre todo, la espectacular Peña El Casar con su ladera cubierta por un inmenso hayedo, uno de los puntos de acceso restringido dentro del parque.

Pradería, ganado y caminantes en el Mayáu la Sierra;
atrás, la Peña El Casar y su hayedo.
 
            El Mayáu la Sierra es una amplia pradería en considerable pendiente por la que ascendemos hasta el collado (1 281 metros) bajo la Peña los Fuegos. Por un estrecho paso cruzamos a la ladera norte de la sierra que vierte sus aguas hacia la parroquia de Orlé, donde, al fondo del valle, corre el río del mismo nombre a desembocar al Nalón en la cola del embalse de Tanes. Avanzamos por la ladera cubierta de hayas, un hayedo más de los muchos que se encuentran en Redes, hasta llegar a la Quintaniella (1 303 metros), bonito espacio verde desde donde es posible columbrar parte de la AS-254 que comunica Caso y Piloña pasando por la Collada Arnicio y la parroquia casina de El Tozu.

El camino por el bosque en la ladera norte de la sierra.
 
            Rebasada esta majada, pronto alcanzamos el Colláu Gallegos (1 385 metros), situado en el límite entre las parroquias de Orlé y Sobrecastiello. Este collado marca el final de esta Sierra de Soto, también conocida como de Cárdenas, y está situado entre dos cumbres renombradas: el Requexón de Valdunes, al norte y el Cantu Texerina, al sur.
           Nuestro camino nos pide alcanzar la Texerina de 1 426 metros de altitud, que será la cumbre de la jornada. No es difícil llegar a ella a pesar de su vertical pendiente, y una vez arriba la vista es casi completa hacia Sobrecastiello, la más extensa de las diez parroquias casinas. Vemos los pueblos de Soto y Belerda en la vertical misma de donde nos encontramos; se nos oculta, sin embargo, Bezanes, aunque podemos distinguir el cementerio en el lugar donde estuvo situado el antiguo templo parroquial de San Salvador. También tenemos a la vista todo el valle del río Monasterio y la pista de uso restringido que sube hasta Brañagallones.

Hacia la cumbre del Cantu Texerina.
 
            De vuelta al Colláu Gallegos, el camino sigue bordeando las fincas del Cotu Braña, importantes pastizales de Sobrecastiello; pasamos junto al Colláu Llagos y llegamos a La Colladona (1 306 metros), pequeña zona verde en el hayedo bajo el Cantu la Estrella: un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación, atentos a los oscuros nubarrones que cubren el cielo por el norte y a los primeros, aunque lejanos, truenos que parecen anunciar tormenta.

 Bonito detalle de los pastizales del Cotu Braña.

            Tras el descanso y huyendo de la temida tormenta que finalmente no se confirma, reanudamos el camino que ya sólo será descenso. Primero hacia el valle del reguero los Argayos que ya vimos en su desembocadura al inicio de la caminata. Por este valle, el camino ancho y con firme de piedra va perdiendo altura a base de grandes vueltas y revueltas en la ladera. Cuando cruzamos la muezca La Forcada (907 metros), donde hay una cabaña, pasamos al otro valle, el del reguero Pandón que viene del Cantu la Estrella. El camino, que sigue ancho y bien empedrado, desciende por las curvas de Les Llampes cruzando tres veces el río hasta entrar en el pueblo por su parte más alta.

 Soto de Caso, desde el descenso por Les Llampes.
A la izquierda, Los Cobos: finca destinada a la cría de ganado.

            Atravesamos el caserío de Soto, pasamos junto a algunos hórreos y la ermita de San José, y en la AS-117, bajo la que ya canalizado desemboca el Pandón, finalizamos este itinerario circular por el Parque Natural de Redes, Reserva de la Biosfera; una más de las múltiples caminatas que aquí se pueden hacer, todas siempre interesantes, atractivas y entretenidas.

 En la estrecha cumbre del Cantu Texerina. Al fondo y a la izquierda,
se aprecia parte del camino que sube a Brañagallones.


Las fotos son de Juan Lobelle.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 21 de mayo de 2016).

viernes, 13 de mayo de 2016

ENTRE PONGA Y AMIEVA



Con inicio y final en Puente Vidosa: Rubriellos, El Estosu, Derrabáu, Gioves, Baeno, Cruz del Pico y Puente Rampión

            Ponga y Amieva son dos concejos vecinos situados en la zona suroriental asturiana. Ambos disponen del curso del río Sella, que nace en León, municipio de Oseja de Sajambre, y entra en Asturias por Ponga para luego atravesar Amieva de sur a norte antes de pasar, ya en su curso medio, al término de Cangas de Onís. El curso del Sella por los dos concejos está acompañado por la N-625, que atravesando el Puerto del Pontón es importante vía de comunicación entre el oriente de Asturias y las tierras de León.
            El río, aguas arriba de La Cruz de la Lloreda, en su recorrido por la parte más oriental de Ponga, viene encajonado en la espectacular foz conocida como Desfiladero de Los Beyos, donde apenas queda espacio para la sinuosa carretera construida a mediados del siglo XIX. Y sobre las profundidades de este desfiladero también se asoman las montañas más occidentales de Amieva, en el límite entre ambos términos municipales; allí acudimos los del grupo La Peñuca para una caminata propuesta y coordinada por Alberto Noriega.

El Desfiladero de Los Beyos y, en la ladera, el caserío de San Ignacio,
lugar también conocido como El Beyu. 

            Se trata de un recorrido que iniciamos y finalizamos en Puente Vidosa, en la N-625 desde donde sale también la PO-2 hacia San Juan de Beleño, la villa municipal de Ponga. Al partir de aquí a 250 metros de altitud, el ascenso no cesará hasta alcanzar la cumbre de la jornada.
            Y comenzamos este ascenso por una larga escalinata que forma parte de una serie de tirolinas, ferratas, rocódromos y puentes tibetanos; todo un complejo multiaventura para los amantes de las emociones. La escalinata nos acerca a la cascada de Aguasalio que salta desde las vallinas de Rubriellos; sigue después el camino por senda rodeada de matorral y arboleda hasta llegar a Rubriellos (515 metros), una aldea deshabitada desde la década de los setenta del pasado siglo. Queda allí, junto a las paredes de lo que fueron viviendas y cuadras, la muestra de un hórreo beyusco; pequeño, con techumbre a dos vertientes y sustentado sobre paredes de piedra, donde se resguardan las cabras que se alimentan de los matorrales que casi cubren lo que fue aldea.

Detalle de Rubriellos: ejemplar de hórreo beyusco.
 
            Sigue la senda en ascenso mientras al otro lado del valle se deja ver el caserío de San Ignacio, el centro de esta parroquia pongueta. Pasado el collado Cocoba (785 metros) y cruzando la riega Llaganozos, por el monte Valleyones llegamos al cueto El Estosu a 890 metros de altitud, donde hay una cabaña en ruinas y donde realizamos un primer alto en el camino, no sólo para tomar aliento y recuperar fuerzas en esta sinuosa subida.
            Merece la pena asomarse al borde del cueto para divisar al fondo del desfiladero la carretera y el Sella; y en la otra ladera del valle, más pueblos de Ponga: Biamón, La Caviella y la iglesia de Casielles en un altozano tras el que se nos oculta su caserío. Los dos primeros, pueblos o deshabitados o de población estacional y Casielles, la cabecera de la otra parroquia de Los Beyos; también en la ladera, la senda por donde llegaba el cartero, una muestra de las dificultades de comunicación de estos pueblos en un tiempo no tan lejano.

El ascenso en la hermosura del bosque.
 
            El ascenso prosigue por La Cangona, pradería donde debemos atravesar la alambrada de separación de pastos entre las parroquias de San Ignacio y Casielles. Así llegamos al Derrabáu, amplia pradería con la majada El Cuetu a 1 200 metros de altitud y varias cabañas en ruinas; desde aquí sí es posible contemplar Casielles: la iglesia en el alto y el caserío escalonado sobre la espectacular Foz de los Andamios, por donde se trazó la pista de acceso al pueblo que sólo a finales del pasado siglo se convirtió en carretera.

Pueblos de Ponga: Biamón, La Coviella y Casielles.
Al fondo, en el centro, asoma entre la niebla el Tiatordos.
 
            Sobre nosotros ya se presenta tentadora la cumbre de la jornada; alcanzarla no presenta más dificultad que insistir en el ascenso, primero por pradería, monte bajo, después y algo de piedra, al final. Y así llegamos a los 1 389 metros del pico Jucantu (junto-al-cantu), sobre canales y terrazas que se asoman a Los Beyos, en la linde entre los términos de Ponga y Amieva. Es un lugar espectacular: hacia el oeste y el sur, la profundidad de Los Beyos y más allá, tierras de Ponga; al norte, atravesando el cordal que oculta el Vallegón del Pandiellu, la pista de entrada desde Amieva a los invernales por donde nosotros pasaremos más tarde.

El Jucantu se levanta sobre las praderías y la majada del Derrabáu.
 
            Antes debemos abandonar el Jucantu, donde la fuerte ventolera no permite una cómoda estancia, y descender hacia el valle de Gioves, ya en el término de Amieva. En la majada de Gioves (1 122 metros) hay una cabaña con techo de piedra y una fuente con abrevadero, donde nace un arroyo que alimenta al río de Redonda que más abajo se cruzará en nuestro camino. Al fondo de esta majada, en un pequeño hayedo encontramos, olvidado ya de forma definitiva el viento de la cumbre, un apacible lugar para la comida, el descanso y la conversación.

Majada de Gioves, praderías y montes de Amieva.
 
            Luego, continúa el descenso por el valle hasta cruzar la riega del Lasprón, otra de las que conforman el río de Redonda, que da paso a una buena senda en la ladera del Sierrón de Agüergu. Es éste también un momento de gran belleza en el camino: mientras atravesamos un frondoso bosque de carrascos, contemplamos a nuestra izquierda, en la ladera del cordal que nos separa de Ponga, un espléndido hayedo de los que tal vez sólo se puedan encontrar en los montes de Redes o de Ponga.
            Cuando llegamos a la Colladiella estamos ya en el amplísimo Puerto de Baeno, del que forman parte los invernales de Amieva que divisábamos desde la cumbre del Jucantu. Después de un buen camino por entre prados cercados de alambre, está a 898 metros de altitud la majada de Baeno con varias cabañas, y junto a una de ellas, la Cruz del Pico. Aquí se toma una senda que nos descenderá hasta el fondo de Los Beyos: es lo que en términos montañeros se nombra como un sedo, un atrevido paso aéreo.

En el Puerto de Baeno florece la primavera 
para disfrute de los caminantes.
 
            El descenso por este Sedo de la Cruz del Pico nos ofrece, mientras nos acercamos al fondo del valle, una buena panorámica del pueblo de San Ignacio, con todo su caserío escalonado en barrios en la ladera de la margen izquierda del Sella. Es el único núcleo de población de su parroquia, exceptuando la casería de Vidosa, hoy moderno hotel y lugar de recreo donde nos espera el final del camino. Descender, en fin, desde la Cruz del Pico es encontrarse en la majada Redonda a 467 metros de altitud antes de cruzar sobre piedras el arroyo Baeno, el último que alimenta al río de Redonda que surge aquí en un portentoso salto justo ante el puente sobre el que nosotros lo cruzamos; un inevitable lugar para el espectáculo y la labor de los fotógrafos.

 Junto al puente, la espectacular cascada del río de Redonda.

            De la majada Redonda salimos en pequeño ascenso por un camino tallado en la roca, para luego descender por paso escalonado en el hayedo de monte Cuevu hasta la N-625 en las proximidades de Puente Rampión (240 metros). Desde aquí sólo un escaso kilómetro nos separa por carretera de Puente Vidosa, inicio y final de esta emocionante caminata que tuvo de todo: potente subida, cumbre airosa, praderías, bosques y precipitado descenso para volver al valle; todo un conjunto de alicientes para quienes disfrutamos caminando por la montaña.

Así empezó todo: la cascada de Aguasalio 
y la escalinata sobre Puente Vidosa.  

Las fotos son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 7 de mayo de 2016).

jueves, 28 de abril de 2016

POR LA MONTAÑA DE COVADONGA



Desde Covadonga por la vega de Orandi, la majada Severín, la vega Las Traviesas, la majada de Fana...; para regresar a Covadonga por la sierra de la Estaca y el monte Priena

            Con la denominación Montaña de Covadonga nos referimos al territorio del macizo occidental de Picos de Europa o Cornión; la demarcación sobre la que fue creado en 1918 el primer Parque Nacional, posteriormente ampliado a los tres macizos (PNPE). La mayor parte de este territorio se encuentra en la parroquia de La Riera, la más extensa de Cangas de Onís (80,88 kilómetros cuadrados), que ocupa toda la mitad sur del término municipal y rodea el pequeño enclave, también parroquial, (sólo 2,54 kilómetros cuadrados) de Covadonga, el Real Sitio: la histórica cueva, la colegiata, la basílica...
            A esta montaña en los alrededores de Covadonga acudimos los del grupo La Peñuca para realizar una caminata propuesta y coordinada por Olvido de Següenco, con quien siempre es posible divertirse y pasarlo bien caminado por estas vegas, majadas y collados que ella tan bien conoce. Se trata de un recorrido coincidente en su primera parte con el marcado como GR 202 Ruta de la Reconquista, que desde Covadonga atraviesa el Cornión, pasa por Poncebos y Sotres, para llegar hasta Cosgaya en la comarca cántabra de Liébana.
 
Vista de Covadonga desde la sierra de la Estaca. A la derecha, Priena
y la senda que será el descenso final de la caminata.

            También al inicio del recorrido seguimos el PR PNPE 6 Ruta de la Vega de Orandi, y a esta vega llegamos después de atravesar el bosque de La Matona. Es un bonito bosque en la ladera del monte Auseba; por él asciende en fuerte pendiente una senda entre ablanos, carbayos y abedules hasta alcanzar el Colladín de Orandi a 535 metros de altitud. Desde aquí por una pequeña estrechura salimos a la llana y amplia vega, en la que llama nuestra atención el río Las Mestas, sinuoso y bien repleto, perdiéndose en la Cueva de Orandi, para surgir de nuevo en espectacular cascada en El Pozón de la Cueva de Covadonga; luego seguirá su curso como río Deva, frecuente hidrónimo y orónimo en nuestra región.

El río Las Mestas en la Cueva de Orandi.
 
            Continuamos el camino por la margen derecha del río Las Mestas que nace en la ladera del Porru Trellué; salimos de Orandi por el Campo del Escobio y seguimos por el más estrecho valle de Las  Mestas, donde en la otra margen del río vemos la majada de este mismo nombre con prados cercados, cuadras y cabañas. Podríamos llegar a esta majada cruzando el río por un pequeño puente de madera, pero debemos remontar el valle, superando la Llomba del Pandal hasta La Quintana, también invernales del puerto bajo a 685 metros de altitud. Este es el lugar donde abandonamos el PR, que se va a nuestra izquierda hacia la majada Les Llaceries y Moferos, en el kilómetro tres de la carretera de Covadonga a Los Lagos.
            Nosotros seguimos las señales del citado GR 202 en busca de la majada Severín, con varias cabañas en ruinas, para ascender por la esperada canal de Severín y, tras cruzar la vega Las Traviesas, alcanzar el collado Sellón ya a 995 metros de altitud. Si hemos partido de Covadonga a 257 metros de altitud, este collado marca un considerable desnivel y es uno de los puntos altos del recorrido.

Subiendo la cuesta del Pandal; atrás, al otro lado 
del valle, la majada de Las Mestas.
 
            El camino ahora llanea e incluso con leve descenso nos lleva a la majada de Fana, amplios pastizales de los más feraces, dicen, de este puerto de Covadonga, con buenas cabañas, un cercado para recoger el ganado y un bonito bosquete de diversas especies forestales; al frente se levanta la Porra de Enol, que oculta la vega y el lago del mismo nombre. En Fana quedan las ruinas de la antigua casa forestal y hasta aquí llega una pista; por ella, dejando a la izquierda la vecina vega de Teón, nos encontramos con la carretera a 994 metros de altitud. Allí abandonamos el GR, que por un pequeño sendero se va hacia la vega Comeya para subir a La Buferrera y hasta el lago La Ercina.


Hermosa vista de la majada de Fana y el camino que sale a la carretera.

            Nuestro camino sigue unos metros por la orilla de la carretera, en este sábado de finales de abril con abundante tráfico, hasta encontrarnos debajo de la Peña del Elefante; abandonamos la carretera y por el tupido argomal ascendemos hasta tocar la misma peña. Cruzamos bajo el Arco de Teón que forma la trompa del elefante y en la otra ladera, bordeando los 1 000 metros de altitud, la vista alcanza hasta el valle del río Güeña y en su margen derecha pueblos de Onís como El Pedroso o La Rebollá: un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación, mientras los más amantes de los riscos intentan adivinar el nombre de las cumbres que cierran el panorama.
 
La Peña del Elefante se ve muy bien desde la carretera a Los Lagos.
 
            Después del descanso descendemos hacia la majada de Uberdón (925 metros), con varias cabañas en buen estado, y el collado Uberdón, por donde pasa la pista trazada hasta la vega Comeya para bajar el mineral de La Buferrera, y donde nosotros enlazamos con el PR PNPE 1 Ruta de Frassinelli. Se trata de una muy recomendable ruta; el camino que este alemán, asentado durante 33 años en Corao, frecuentaba para bañarse más allá de la vega de Enol en el hoy conocido como el Pozo del Alemán.

Las praderías de Uberdón y la pista hacia la vega Comeya.

            Por esta pista, también habitual acceso del ganado desde el valle del Güeña hasta los pastizales del entorno de Los Lagos, llegamos de nuevo a la carretera en la Güesera. Pronto la abandonamos para cruzar por un estrecho paso hacia los invernales de La Frecha, donde también dejamos el PR, que desciende hasta Corao pasando por varias caserías y junto a la antigua iglesia de Abamia, donde descansan los restos del "alemán de Corao". Por buena senda entre espinos y helechos, llegamos a las praderías de Tarañadios o Tarañosdiós, que de ambas formas se documenta este lugar cuyo topónimo parece remitir a "Tarannios", supuesto dios céltico amigo de los truenos.
 
El camino del alemán a Corao y, al fondo, las praderías de Tarañadios.
 
            Recorremos ahora la sierra de la Estaca por el cordal que nos ofrece hacia la derecha una buena panorámica del pueblo de Gamoneo de Cangas; al fondo y hacia la izquierda, comenzamos a divisar el sitio de Covadonga e incluso podemos oír el tañido de las campanas. Ascendemos por la Cuesta de Cavia hasta su cumbre (700 metros) y en fuerte descenso llegamos al collado Pasadero (605 metros), habitual paso ganadero entre las parroquias de Abamia y La Riera.
            A partir de aquí iniciamos el ascenso por el monte Priena, invernales y pastos a los que acude el ganado de los pueblos del valle del Umandi, parroquia de Abamia. El ascenso culmina en la Cruz de Priena (725 metros), nombre que recibe esta cumbre por la gran cruz que la corona y que se deja ver desde cualquier punto de Covadonga; es una magnífica atalaya sobre el santuario, pero también, al otro lado, sobre casi todos los pueblos del valle del Güeña; más a los lejos, se aprecian incluso otros cordales como El Cuera o El Sueve.
 
 Subida al monte Priena después de recorrer la sierra de la Estaca.
 
            Como nuestra caminata debe finalizar donde se inició, sólo nos resta descender hasta Covadonga por la buena senda que zigzaguea en la ladera entre monte bajo y zonas de repoblación forestal; hasta la orilla misma del río Deva, que ya corre impetuoso camino de su desembocadura en el Güeña. Así termina este interesante recorrido, una larga caminata, la tengo para mí como la más larga de las nueve reseñadas en la presente temporada; pero que nos ofreció la oportunidad de conocer un buen número de lugares de este siempre sorprendente monte de Covadonga.

Hacia la majada Severín; al fondo a la derecha, el Porru Trellué:
en su ladera nace el río Las Mestas.


Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de abril de 2016).

jueves, 7 de abril de 2016

BRAÑAS Y MONTES DE TEVERGA



Desde Tuiza hasta el puerto de San Lorenzo por el Rebellón, Troméu y La Degollada

            Hace 31 años que el grupo La Peñuca inició su caminata por los montes de Asturias. Fue en abril de 1985, y aunque parece una época ya lejana la Junta Directiva actual mantiene el espíritu de amistad, compañerismo y gusto por la montaña de aquellos pioneros; todo un lujo, una suerte, para quienes desde hace poco tiempo encontramos en este grupo la posibilidad de disfrutar con nuestra afición. El grupo celebra siempre su aniversario con una comida de confraternización después de la consiguiente caminata, lo que este año nos llevó al concejo de Teverga.
            La extensa parroquia tevergana de Villanueva está situada al oeste del municipio, en el límite con Somiedo, y en sus montes varias brañas y puertos juegan un papel importante en la economía ganadera de sus pueblos. A través de varios ríos y arroyos, todas sus aguas confluyen en Valdecarzana que al unirse en San Martín, la villa municipal, con las de Valdesampedro conforman el río Teverga.

El puerto de San Lorenzo, paso entre Teverga y Somiedo.
 
            Iniciamos esta caminata, para la ocasión propuesta y coordinada por José María Arnillas y José Manuel Tejera, en la AS-265, la carretera que partiendo de San Martín cruza el puerto de San Lorenzo para descender hasta La Riera en Somiedo. Al lado de la carretera, a 1 106 metros de altitud, está la braña de Tuiza; varias cabañas y teitos, la mayoría de piedra ferruginosa que les da un aspecto llamativo. Un cartel nos anuncia el comienzo del PR-AS 176 Ruta Vaqueira, que nosotros seguiremos por una pista de exclusivo uso ganadero que pronto comienza a ganar altura, lo que nos permite volver la vista atrás para observar mucho mejor el conjunto de toda la braña.

El inicio del camino en la braña de Tuiza.
 
            Por esta pista cada vez más cubierta de nieve, después de cruzar sobre la primera de las muchas torrenteras que descienden hacia Valdecarzana, pasamos junto a las cabañas del Tronco y pronto llegamos a la braña el Rebellón, a 1 276 metros de altitud. En esta braña, una de las más importantes de Teverga, hay un cartel anunciando entre sus cinco teitos uno de techumbre cónica y peculiar planta circular: una rareza, ya que lo normal es que la planta sea cuadrada o rectangular. Hay también en el Rebellón una buena fuente y un edificio de piedra que fue una ermita; es, además, un lugar con buenas vistas sobre los pueblos de Valdecarzana y varios montes, entre los que destaca el Cordal de Sobia.

Vista atrás desde el camino al Rebellón;
la braña de Tuiza y la carretera que sube al puerto.
 
            Continuamos el camino entre pradería y monte bajo por senda totalmente cubierta de nieve, mientras contemplamos a nuestra izquierda rodeada de arboleda y verde, la laguna de la Canalada. En algunos mapas, ésta aparece como la laguna de Invierno de Troméu, y es que poco más arriba llegamos a la campera de Troméu. Hay allí, el habitual cierre para la recogida del ganado y el destete de los terneros, y encima de la campera se levanta la Peña que lleva su mismo nombre. Realizamos el ascenso por la ladera, haciendo camino sobre la pradería cubierta de nieve hasta alcanzar los 1 318 metros de altitud; a partir de aquí y hasta la cumbre (1 341 metros), sobre la roca desnuda.
            La Peña Troméu, cumbre de la jornada aunque su altitud esté unos metros por debajo del puerto final de la caminata, tiene buzón montañero y en su cara norte presenta una impresionante cortada sobre los pueblos de esta parroquia: Villanueva, Quintanal, La Torre y, el más cercano Vixidel, que apenas podemos adivinar detrás del farallón rocoso que se levanta a nuestros pies.

Sensacional, la escarpada cumbre de la Peña Troméu.
 
            De vuelta a la campera, seguimos el camino por buena pista entre algo de bosque hasta llegar a un cruce importante donde la señalización nos ofrece dos opciones; la más larga, a la que nosotros renunciamos, nos llevaría por la braña de Charamaxil hasta el collado de Piedraxueves, donde nace, ya en el límite con Somiedo, el río Bayo, uno de los principales aportes al Valdecarzana, y donde enlazaríamos con el Camino Real de la Mesa.
            Nosotros, dejando a la izquierda la braña de Charamaxil y a la derecha el pico el Cuernu, caminamos hacia La Degollada. Colgada en la ladera norte del collado de su mismo nombre, es La Degollada una amplia vega a unos 1 300 metros de altitud, con abundantes matas de carrascos y buenos pastizales que encontramos cubiertos de nieve; es a partir de aquí cuando debemos abrir el camino entre el mayor espesor de nieve.

Abriendo camino por La Degollada entre bosque y nieve.
 
            Es así como pasamos junto a la fuente el Teixéu bajo el frondoso árbol que le da sombra y nombre, el Llano Cimero y cruzamos, cambiando la nieve por el barro, la riega Garamanchón; todo ello contemplando al fondo la braña de Tuiza de donde partimos y la primera parte del camino recorrido. También, la sinuosa carretera que sube al puerto, y el puerto mismo, donde nos espera el final.
            Después de atravesar un amplio piornal, enlazamos al fin con el Camino Real de la Mesa, esa antigua calzada romana que comunicaba Asturias con Castilla; estamos ya en la planicie del puerto de San Lorenzo (1 348 metros), y sólo nos resta caminar unos metros junto a la alambrada de separación de pastos entre Somiedo y Teverga para llegar a la carretera.

Los últimos pasos junto a la alambrada de separación municipal.
Una buena nevada oculta el Camino Real.
 
            El cercado para el cargadero del ganado y las bien cuidadas cabañas, todo ello rodeado de la nieve que cubre el puerto; y en el aparcamiento, más de una veintena de coches con la gente que acude a disfrutar del blanco panorama. Nosotros terminamos aquí esta caminata bien interesante, aunque más breve de lo acostumbrado; y es que abajo, en La Plaza de San Martín de Teverga, nos espera la comida con algo que celebrar.

 Rebecos en la nieve sobre los montes de Teverga.


Las fotos son de José María Arnillas.

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón celebró su aniversario realizando esta ruta el sábado, 2 de abril de 2016).

viernes, 25 de marzo de 2016

PUEBLOS Y MONTES DE TINEO



Desde Recorba remontando el río Bárcena hasta Curriellos y Besapié, para regresar a Recorba por el Monte Mulleiroso

            Tineo es el segundo concejo más extenso de Asturias, después de Cangas del Narcea. En tan amplia superficie, con un complicado relieve interior de media montaña y abundantes sierras y valles, son muchas las caminatas que se pueden plantear. Bien es cierto que la mayoría de ellas, las más frecuentadas, acuden a lo que se conoce como la zona de los valles, Naraval, Navelgas, Caeras, y sobre todo el curso alto del Esva antes de su paso hacia el vecino término de Valdés; como también lo es la zona de las brañas vaqueiras de alzada, Candanedo, Escardén, Muñalén...
            En el grupo La Peñuca en más de una ocasión pudimos disfrutar con caminatas de este tipo, (Tineo por la zona vaqueira, 27 de marzo de 2015), pero hoy acudimos a una zona bien distinta y bastante menos frecuentada; el cuarto suroccidental, entre la sierra de Fanfaraón y el Monte Mulleiroso; allí donde nacen los ríos Bárcena y Navelgas, que a la altura de Ese de Caeras, junto al Caeras y el Naraval conforman el reconocido Esva.

El río Bárcena en su curso más alto,
donde también se le conoce como río Besapié.
 
          Fue José Manuel Tejera, incansable caminante y vocal de montaña del grupo, quien para la ocasión propuso y coordinó esta caminata circular por dos parroquias, Collada y Cerredo, que por su situación en la extensa geografía tinetense no suelen ser de las más concurridas.
            Recorba es una aldea situada al sur de la parroquia de Collada y a ella se accede por la carretera local que parte de la AS-219 cerca de Riocastiello. Está emplazada a 520 metros de altitud en la margen izquierda del río Bárcena, donde hubo un mazo y herrrería, hoy convertido en uno más de los caseríos que forman la aldea y que se escalonan en la ladera de la vertiente.

La aldea de Recorba y su bonito paisaje.
 
            Nosotros iniciamos el camino por la pista que desciende a La Faldalosa, el caserío que junto con El Mazo más se aproxima al río; pronto dejamos esta pista para cruzar el arroyo Recorba, el primero de los muchos que iremos atravesando en su camino hacia el río Bárcena. Entramos entonces en una buena senda entre bosque y llegamos a un cruce con la señal de "Aviso de Abejas"; en esta zona proliferan las colmenas que, como iremos viendo, suelen estar protegidas en cortinos, construcciones de piedra que las resguardan de peligros exteriores: osos, tejones, zorros...

Cruzando uno de los muchos arroyos que alimentan el río Bárcena.
 
            Estamos en al Ruta de los Pueblos Abandonados, según hemos podido leer en un grabado en tabla a la salida de la aldea, y el camino es bueno, rodeado de arboleda y con abundante brezo que en ocasiones parece cerrarnos el paso; claro está que la flor del brezo será el ingrediente principal para la producción de la miel. Caminamos ya por tierras de la parroquia de Cerredo; al fondo suenan las aguas cantarinas del río Bárcena y al frente, a lo lejos, se levantan las cumbres redondeadas y cubiertas de nieve de la sierra de Fanfaraón. Esta sierra, entre los términos de Tineo y Allande, es paso del Camino Primitivo de Santiago donde aún se pueden ver restos de un hospital de peregrinos. Más cerca, por la otra ladera de este valle del Bárcena, vemos el trazado de la carretera local que desde la AS-219 une las aldeas de La Mortera y Coucellín.

Uno de los muchos cortinos que encontramos al pie del camino.
 
            Con un breve ascenso nos situamos en el llano de La Chamba (630 metros) y desde allí oteamos, al lado del río, la casería de Curriellos; en el descenso hasta allá, el camino es ancho y limpio. La aldea de Curriellos, a 560 metros de altitud, se encuentra en la intersección de dos ríos que conforman el cauce alto del Bárcena, y su caserío se alinea a lo largo del camino que sube a Coucellín; cruzamos el río por un puente de madera para recorrer la aldea, uno de los pueblos abandonados, aunque en este caso tiene al menos un habitante, parece que dedicado a la ganadería menor, a juzgar por los muchos ejemplares que merodean en los alrededores.
            Volvemos sobre el puente y seguimos remontando el río, que a partir de aquí se conoce como río Besapié. El camino, en su margen izquierda, discurre entre bosque de castaños y abedules; en la otra margen, cercados de piedra, los que antes fueron prados de hierba están hoy ocupados por arbustos y matorrales.

Vista de Curriellos desde La Chamba;
al fondo, nevada, la sierra de Fanfaraón.
 
            Cuando cruzamos el río que dejamos a nuestra izquierda, sobre nosotros se abren ya amplias y limpias praderías, y escalonadas en la ladera, las casas y cuadras de Besapié, el otro pueblo abandonado. Por las mismas praderas ascendemos hasta alcanzar la última casa de esta aldea (800 metros) que parece dedicada en exclusiva a la explotación de las abejas; aquí las colmenas se protegen ubicándolas en los corredores y ventanales de las casas. Un buen lugar para detenernos, contemplando hacia el fondo todo el caserío del pueblo. Estamos en la ladera meridional del Monte Mulleiroso, y desde aquí Besapié tiene comunicación rodada por buena pista con la aldea de La Cerezal, en la parroquia de Rellanos y la cuenca alta del río Navelgas.

Un alto en el camino entre el caserío de Besapié.
 
            Como nuestro objetivo es alcanzar la crestería, empezamos a caminar por esta pista pasando junto al mejor cortín encontrado hasta ahora, bien cercado y con portilla metálica. Pronto dejamos la pista y por senda entre monte bajo vamos ascendiendo por la ladera. Es el tramo más agradable de la caminata; a nuestra derecha va quedando al fondo Besapié y más abajo aún el río; más allá, la nieve sobre la sierra de Fanfaraón. Así, llegamos a la primera collada del Monte Mulleiroso a 1 037 metros de altitud.
            Recorre el cordal la alambrada de separación de pastos entre las parroquias de Cerredo y Rellanos, aunque el ganado debe de acudir con mucha mayor facilidad desde La Cerezal de Rellanos. Sobre esta misma collada se levanta el pico Mulleiroso (1 253 metros), la cumbre más alta de este monte; la vemos cubierta de niebla y nos recuerda el dicho popular en la zona: "Cuando el Mulleiroso se pone la montera / llueve, quiera Dios o no quiera".

Por la ladera del Monte Mulleiroso hacia la cumbre de la jornada.
 
            Es fácil y agradable, por senda de pastoreo, el ascenso a la cumbre, y cuando la alcanzamos nos llevamos dos sorpresas; se encuentra coronada de piedra menuda, llera, chera, que sin duda da lugar al orónimo Mulleiroso o Mucheiroso. La otra grata sorpresa es que la niebla ha desaparecido y el ambiente se torna agradable. Entonces, en este vértice geodésico con buzón montañero encontramos el momento para el descanso, la comida y la conversación, con buenos asientos de piedra y rodeados de artísticas pirámides también de piedra; sólo echamos en falta la Cruz de la Victoria que hasta no hace mucho tiempo adornaba la cumbre.

La foto de Ana Fabián descubre nuestrra alegría en la cumbre.
 
            Cuando por occidente el cielo se empieza a cubrir y el viento empuja un potente nubarrón que se instala sobre nosotros, el coordinador, con buen criterio y quizás recordando el dicho popular, apremia el cese de conversación y descanso para reanudar la marcha. Como la cumbre es vértice entre las tres parroquias citadas, el descenso, cómodo y por buena pradería, va por la linde entre Collada y Cerredo. Antes de llegar al primer collado la nube nos obsequia con fuerte granizada, y así, apurando aún más el descenso, llegamos a La Chana Mulleiroso (1 110 metros), y pronto también, cuando la granizada ya amaina, al collado Las Llagunas (1 063 metros), que apenas apreciamos cubiertas de nieve.

Precipitado descenso cuando ya amenazan negras nubes.
 
            Ya con más calma porque el cielo vuelve a clarear, podemos ver hacia el sur rodeadas de limpias praderías La Mortera y Santiago, aldeas de la parroquia de Cerredo, donde hasta luce el sol. Nos encontramos sobre el valle por donde el arroyo Recorba corre hacia el pueblo, y por senda algo pedregosa y húmeda ya pronto nos acercamos a la parte más alta de su caserío.
         Pasados los Prados de la Sapera (987 metros), pronto encontramos una nave ganadera en la que apreciamos bastante actividad. Luego, ya por camino de asfalto, pasamos junto al siguiente caserío, un taller artesanal de cerámica; la Casa Agostón, que dejamos a nuestra derecha, y la ermita de San Lorenzo.

En este caserío de Recorba se trabaja la cerámica.

           Y llegamos al aparcamiento en el centro de Recorba, donde iniciamos esta caminata saliendo por su parte baja y la finalizamos ahora regresando por la parte alta. Fue un buen recorrido junto al cauce más alto del río Bárcena, pasando por pueblos abandonados pero con cierta actividad ganadera y apicultora, por lo demás muy abundante en todo el valle: una bonita experiencia para conocer este bello rincón del concejo de Tineo.

 Desde el Monte Mulleiroso, bonita vista hacia tierras y pueblos de Tineo.


 Las fotos, excepto la de la cumbre, son de José María Arnillas.

                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de marzo de 2016).