viernes, 5 de febrero de 2016

TIERRAS Y PUEBLOS DE CASTRILLÓN



Desde Piedras Blancas hasta San Juan de Nieva, pasando por Ventaniella, San Adriano, El Puerto, Arnao y Salinas

            En la costa central asturiana se encuentra el municipio de Castrillón; con sus 18 kilómetros de litoral, es conocido como el concejo de las siete playas, aunque en el mapa se pueden localizar algunas más. Pero además de su amplia zona costera, área privilegiada del turismo regional, cuenta Castrillón con un importante sector industrial muy relacionado con el de Avilés y, hacia el interior de su territorio, también se localizan aldeas, pueblos y barrios de caserío disperso, donde se conservan buenas muestras de construcciones tradicionales junto a las más modernas viviendas.
            Desde Piedras Blancas, la capital municipal, hasta San Juan de Nieva, en el borde occidental de la ría de Avilés, por carretera hay unos cinco kilómetros; sin embargo en esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por José Manuel Tejera ampliamos el recorrido a algo más de 20 kilómetros. Para ello, caminamos primero hacia el suroeste hasta las proximidades del vecino concejo de Soto del Barco, y luego hacia el norte, siguiendo el curso del río Ferrería hasta alcanzar la costa: un recorrido por cinco de las ocho parroquias que componen el concejo.

El castillete de la mina de Arnao, declarado Bien de Interés Cultural.
 
            Al salir de Piedras Blancas por el barrio del Vallín, ascendemos por una estrecha carretera con buenas vistas sobre la zona urbana y sus alrededores; pronto encontramos las primeras señales del Camino de Santiago de la Costa, que marcará la primera parte de nuestra caminata. Así, pasado el barrio de La Cruz la señalización nos pide abandonar la carretera para seguir por una buena pista de tierra entre bosque y prados de siega.

Panorámica de Castrillón hacia la sierra de Bufarán.
 
            A nuestra izquierda discurren la N-632 y, más allá, la A-8 que nosotros no podemos ver ya que el camino está en general rodeado de arboleda. También pasamos junto a algunas caserías como la de El Cordel y una considerable finca señalizada como La Quinta La Lloba, donde hay varios invernaderos; ya dejamos atrás la parroquia de San Martín de Laspra, que tiene su centro en Piedras Blancas, y caminamos ahora por la de Santiago del Monte.

El Camino por Santiago del Monte entre bosque de eucaliptos.
 
            El camino se abre, tras un breve descenso, al caserío y vega La Campa sobre la que cruza el viaducto de la autovía; atraviesa la vega el río Ferrería con el que tenemos el primer encuentro al cruzarlo por un bonito puente de piedra. Al salir de la vega entramos en Ventaniella, el barrio más poblado de la parroquia de Santiago del Monte. Aquí, junto a la ermita de los Remedios, podemos dar por cumplida la primera parte de la caminata, porque abandonamos el Camino de Santiago que sigue hacia el oeste y enderezamos nuestro rumbo hacia el norte.

El caserío, la vega La Campa... y algo más.
 
            La segunda parte de la caminata será siguiendo el curso del río Ferrería, que viene desde el municipio de Candamo y, después de recorrer el de Soto del Barco, atraviesa Castrillón hasta desembocar en la playa de Santa María del Mar. Allá vamos, pasando por las aldeas de Llantero y Vallina, y después de considerable ascenso, ya en una nueva parroquia, la de Naveces, llegamos al pueblo de San Adriano. Hay allí una ermita original del siglo XII que perteneció al monasterio de Santa María de Belmonte; conserva en su fachada el escudo cisterciense y celebra su romería el 8 de septiembre entre curiosos ritos de medicina credencial.

La ermita de San Adriano se asienta
en un cuidado entorno y con buenas vistas.
 
            El disperso caserío de San Adriano se asienta sobre una colina a algo más de 100 metros de altitud; al fondo hemos dejado el cauce del río, por lo que se impone un considerable descenso hasta casi pisar las aguas. Luego, ya el camino es una senda por su margen derecha atravesando un frondoso bosque de ribera; senda estrecha y embarrada, a veces tan cercana al río que obliga a caminar con tiento y en hilera, lo que no deja de aportar momentos de encanto y espectacularidad al recorrido. Estamos caminando ya por la parroquia de Santa María del Mar, y dejando atrás el bosque llegamos a El Puerto; bordeamos el pueblo, cruzamos la CT-1 y entramos en la playa.

La senda entre bosque, a la vera del río Ferrería.
 
            A partir de aquí, la tercera parte de la caminata será un largo recorrido costero; para ello contactamos en la misma playa de Santa María del Mar con el GR E-9 Senda Norte. La misma que hemos comentado en el artículo anterior a su paso por Carreño y Gozón, tiene aquí, en Castrillón, otros dos tramos que nosotros recorreremos en parte.
            El tramo Bayas-Arnao pasa por la playa de Santa María del Mar y por él ascendemos en la zona de Sobremar, con espectacular vista a la isla Ladrona, hasta situarnos sobre la playa de Arnao. Estamos de nuevo en la parroquia de San Martín de Laspra y el descenso nos deja en la plaza del Museo de la Mina, donde se levanta el castillete del que fue el primer pozo de carbón con galerías bajo el mar y se expone Eleonore, la locomotora de vapor que, construida en Bélgica, trabajó durante muchos años transportando el carbón. En fin, aunque el museo se encuentra cerrado, la plaza ofrece un buen lugar para el necesario momento del descanso, la comida y la conversación.

La Senda Norte, bien asfaltada, recorre el acantilado.
A la izquierda, la isla Ladrona. 

            Tras la pausa, descendemos hacia un parque rodeado de bloques de viviendas y otras muestras de arqueología industrial, y en el segundo tramo de la Senda Norte, señalizado como San Juan de Nieva-Arnao, comenzamos un nuevo ascenso dejando al fondo las instalaciones de Asturiana del Zinc. Es entonces cuando al otro lado de la playa nos sorprende la Casona de Arnao, viejo edificio construido a finales del XIX como residencia para los directores de la Real Compañía Asturiana de Minas.

La Casona de Arnao es también conocida
como la Casona de los Sitges.
 
            El ascenso culmina en el área de Pinos Altos, con mesas, bancos y cañones adornando el entorno. Desde aquí podemos ver el resto del itinerario: en la vertical misma, La Peñona donde está el Museo de Anclas; luego, las playas de Salinas, El Espartal y San Juan de Nieva, en realidad división condicional de un largo arenal de casi tres kilómetros de longitud; y muy al fondo, ya en el término de Gozón, el faro de San Juan de Nieva.

La cumbre de Pinos Altos, un buen mirador sobre Salinas.
 
            De Pinos Altos salimos por un sendero que bordea el acantilado para descender por buena pista hacia la zona urbana de Salinas, el segundo núcleo de población del concejo. Viene luego la obligada visita al Museo de Anclas que lleva el nombre de Phílíppe Costeau, hijo de Jacques Costeau, famoso oceanógrafo y reportero marino. Después, el paseo marítimo denominado Ruta de Eleonore, la locomotora antes citada, que recorría este paseo transportando el carbón hasta el muelle de San Juan de Nieva; y sin vencer la tentación de bajar a la playa para dejar las huellas de caminantes en la arena, llegamos a El Espartal.

El espectacular mirador del Museo de Anclas,
y a la izquierda, sobre la roca, el busto de Phílíppe Costeau.

            Esta playa debe su nombre a las plantaciones de esparto que desde mediados del siglo XIX se realizaron para fijar las dunas que obstaculizaban con frecuencia la vía férrea. Hoy recorre las dunas una senda de madera bien acondicionada con salidas hacia la playa y la carretera; declarada Monumento Natural en 2006, es un placer caminar por ella, como lo es llegar a San Juan de Nieva en la ribera occidental de la ría de Avilés para terminar esta interesante y variada caminata por el concejo de Castrillón.
            El lugar de San Juan de Nieva en Castrillón perteneció hasta 1991 a la parroquia de Salinas. Desde entonces forma parte, junto a los poblados de la otra margen de la ría, en términos de Avilés o Gozón, de la parroquia avilesina de Laviana. Yo no sabía de una parroquia en Avilés llamada Laviana, pero como dice el refrán: "Con La Peñuca caminarás, que algo nuevo siempre aprenderás".

Desde Pinos Altos, panorámica hacia el final de la ruta.
Las fotos son de Juan Lobelle.
                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 30 de enero de 2016).



jueves, 21 de enero de 2016

POR CARREÑO Y GOZÓN



Desde Candás al Cabo Peñas: Antromero, Aramar, Luanco, Moniello, Bañugues, Llumeres, Viodo...

            Quiso en esta ocasión el grupo La Peñuca abrir la nueva temporada con una caminata propuesta y coordinada por su presidente Albino González Ordiz; un recorrido costero por los municipios de Carreño y Gozón. Ambos concejos se asientan sobre un área territorial de cerca de 150 kilómetros cuadrados y ocupan la zona más ancha de la rasa marina asturiana. Su amplia zona litoral nos ofrece la oportunidad para una caminata de algo más de 20 kilómetros, desde la villa capital de Carreño hasta el punto más septentrional de Asturias, pasando por pueblos, playas, acantilados, y atravesando bastantes arroyos de su red fluvial.

Parte del camino a recorrer; al fondo, Luanco.

            Iniciamos el camino junto al puerto de Candás y subimos por la ladera que cierra la villa al norte hasta el promontorio de San Antonio, donde está la ermita que desplazaron desde el borde mismo del acantilado para evitar su derrumbe. Luego, descendemos bordeando la playa de Rebolleres y dejando ya atrás la zona urbana; el descenso se acentúa por una senda con escalinatas de madera hasta encontrarnos con el arroyo del Pliego. Cruzar este arroyo a pie enjuto es entrar en la ensenada de Antromero y en el municipio de Gozón, parroquia de Bocines. En esta ensenada se forma la playa de San Pedro, con bastante piedra y poca arena; la recorremos para salir por la carretera que baja desde el pueblo.

La playa de San Pedro en Antromero.
 
            Antromero es el lugar más poblado de esta parroquia, con importante economía agrícola y ganadera además de floreciente turismo de costa. Atravesamos el pueblo y  por una pista subimos hasta el llamado Alto del Monte, para iniciar un nuevo descenso hacia Aramar, que ya pertenece a la parroquia de Luanco.
            Frente a la playa de Aramar divisamos un islote con una ermita sólo accesible a pie durante la bajamar. En esta playa desemboca el río la Gallega, que se atravesaba por un puente derribado por los últimos temporales junto a un viejo molino, lo que nos obliga a atravesarlo ahora saltando de piedra en piedra sobre las aguas: agradables momentos y alicientes para andar el camino. En la playa de El Dique, unida a la anterior, desemboca el río Cañeo y hay allí un taller de carpinteros de ribera que pudimos visitar gracias a la amabilidad de su dueño.

Cruzando sin puente el río la Gallega en la playa de Aramar.
 
            A la entrada a la villa de Luanco encontramos la playa de la Rivera. Fue puerto de ballenas, actividad pesquera y fuente de riqueza para el pueblo durante los siglo XVI y XVII; desde 1890 a 1916 hubo allí un balneario y casa de baños; y en la actualidad cada año es el escenario del campeonato de tenis playa. Asomados a esta playa y aprovechando el buen sol de invierno, hacemos el primer alto en el camino mientras contemplamos la villa por la que nos espera un recorrido urbano bien agradable y entretenido: la iglesia parroquial de Santa María, que en 1992 fue declarada "Bien de Interés Cultural"; la playa de Luanco, la Punta del Gayo, el muelle del mismo nombre y la pequeña playa del Corral. Y a la salida de Luanco nos incorporamos al GR E-9 Senda Norte.

Detalle de la villa de Luanco, capital del concejo de Gozón.
 
            Este GR merece un pequeño comentario, pues se trata de un desmesurado proyecto europeo de senda peatonal y costera... nada menos que desde Rusia hasta Portugal. Lo que podemos decir es que en Asturias hay habilitados 20 tramos, 190 kilómetros de paseo junto al mar, cuyo mantenimiento corre a cargo de los ayuntamientos. En el municipio de Carreño hay tres tramos y dos en el de Gozón, uno de ellos el Luanco-Cabo Peñas por el que nosotros caminamos ahora, si bien se encuentra señalizado como Senda Luanco-Moniello-Bañugues.

Después de Luanco, la senda hacia Moniello y Bañugues.
 
            Por esta buena senda entre pradería y algo de bosque ascendemos hacia el poblado de Moniello; a nuestra derecha dejamos los acantilados: Punta la Vaca, ensenada Ñera y la playa de Moniello, a la que se accede por la GO-2. Cruzamos esta carretera junto a un área recreativa y pronto entramos en la parroquia de Heres que tiene su centro en Villanueva; a la vista tenemos ya distintos pueblos de la parroquia de Bañugues. Descendemos hasta el río la Llantada, lo cruzamos y en la cabecera de la misma playa de Bañugues encontramos otra amplia área recreativa, lugar adecuado para el descanso, la comida y la conversación aprovechando sus abundantes mesas y bancos.
 
Praderías en la parroquia de Bañugues.
 
            El camino se reanuda por la GO-1 pasando junto al puerto de Bañugues, para abandonar pronto la carretera y entre pradería, por buena senda señalizada como PR AS-257 ascender hacia distintas localidades de esta parroquia de Bañugues: El Pueblo, Llugar y El Monte, donde hay bastantes hórreos; dejando a la izquierda Quintana que es el centro parroquial.
            En un nuevo descenso por la carretera, ya vemos al fondo los acantilados de Llumeres y restos de las antiguas instalaciones donde Duro Felguera explotó mineral de hierro desde 1860 hasta 1967. De la GO-1 sale una pista por la que bajamos a la ensenada y puerto de Llumeres, que sirvió de embarcadero del mineral.

Instalaciones mineras sobre el alcantilado en Llumeres.

            Cruzamos el arroyo Barreo y tomamos la senda que asciende por la parroquia de Viodo, una más de las 13 que componen el concejo de Gozón y la sexta y última que recorremos en esta caminata desde Candás. El ascenso culmina al llegar a los 102 metros de altitud en el monte Coneo, después de atravesar el disperso caserío y cruzar el reguero Cueva que desemboca en la playa de Cueva o de Viodo; ya estamos en la planicie desde la que se divisa el extremo del cabo, el faro y otras instalaciones anexas. Estamos también dentro del "Paisaje Protegido del Cabo Peñas", una estrecha franja del litoral que se extiende desde la margen derecha de la ría de Avilés hasta cerca de la villa de Luanco.
 
La isla del Carmen y su ermita en Aramar.
 
            Por terreno llano y entre pradería, atravesamos el reguero Coneo que desemboca en la cala de su mismo nombre, de muy difícil acceso y sólo frecuentada por mariscadores y pescadores de la zona. Luego, el paso sobre otro arroyo, el de la Gaviera, y llegamos a Peñas en la AS-328. Un sendero adaptado por la orilla de la carretera nos acerca al extremo del Cabo Peñas, uno de los accidentes geográficos más reseñados de Asturias, su punto más septentrional y el segundo del Cantábrico, después de Estaca de Vares en Galicia.

Desde Luanco hacia Bañugues; al fondo se adivina el Cabo Peñas.
 
            Allí está, al borde del acantilado, el faro más importante y de mayor alcance del litoral asturiano, inaugurado en su versión moderna, dejando atrás la señalización con fuego en la quema de troncos, en 1852. En 1929 fue renovado y su linterna adquirida por la Exposición Universal de Barcelona; sobra decir que hoy está mecanizado e informatizado.
            Desde la peña la Gaviera, en el extremo oriental del cabo, la panorámica costera abarca desde el Cabo Busto, al oeste hasta la Punta de Tazones, al este. Pero para mí es aún más impresionante, desde cualquier punto de Peñas, la vista hacia el interior: el Sueve, los Picos de Europa cubiertos de blanco y la práctica totalidad de la Cordillera. Y mucho más cerca, La Peña, la sierra de Peñamayor, sobre el centro de Asturias: inmejorable colofón para esta primera caminata del año.

 El puerto de Candás fue el inicio del camino.

Las fotos son de José María Arnillas.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 16 de enero de 2016).

viernes, 18 de diciembre de 2015

PEÑAMAYOR OTRA VEZ



El GR 109 desde Puente Miera, por Les Praeres, el Orosu y Fayacaba, hasta Melendreros; y el PR-AS 141 hasta Rozaes

            Acudimos en la caminata de hoy a una nueva etapa del GR 109 Asturias interior, que como es sabido recorre Asturias de oriente a occidente sin asomarse a la costa y sin buscar las grandes cumbres de la Cordillera; desde Panes a Santa Eulalia de Oscos, algo más de 500 kilómetros en 27 etapas. Y claro, si de la Asturias interior se trata es imprescindible pasar por Peñamayor; así que quiso la casualidad o tal vez el buen criterio de los planificadores, que en dos caminatas seguidas nos acercáramos a esta montaña que tantos lugares de interés ofrece.
            En la caminata anterior, contemplábamos desde el Trigueru que la sierra de Peñamayor se alargaba por el Cordal de Breza hasta La Chamoca, en Sobrescobio; y, lo comprobábamos en el descenso por el Valle de Breza, también hasta la Repunta, sobre El Condao. Ahora, veremos que por el norte la sierra avanza hasta los confines de les Cuerries de Beloncio, en Piloña. Y todo esto, desde el pico la Múa hasta La Chamoca, es para algunos, entre los que me encuentro, La Peña. Entonces, como en el artículo anterior, debo agradecer al coordinador de esta caminata, Ramón Azcano, su propuesta al grupo La Peñuca, en la que además nos tenía reservada una muy agradable sorpresa.

Camino y bosque en otoño; bonita postal de Ana Fabián.
 
            Iniciamos el camino en la AS-254, a 250 metros de altitud, en Puente Miera, una aldea junto al río La Marea, que nace en la collada de Arnicio, Caso. Puente Miera pertenece a la parroquia piloñesa de La Marea, pero en cuanto cruzamos por el puente al otro lado del río ya estamos en la de Beloncio.
            El camino comienza por una carretera que pronto se va a la derecha hacia La Matosa, Travesera y Peruyero, núcleos de población de esta misma parroquia, y nosotros seguimos por buena pista entre bosque de castaños. Vamos remontando el curso del río La Muriosa, que recorre Beloncio de oeste a este para, bajo el puente de Miera, desembocar en el río La Marea. Pronto pasamos por la braña de Zaramal, donde hay bastantes colmenas y, ganando altura, dejamos a un lado la majada de Biforcos.

El camino junto al río La Muriosa.
 
            A nuestra derecha destaca imponente la Peña del Águila cuyo vértice señala la separación entre los municipios de Piloña y Nava. Ya en este concejo y también parroquia de Nava, pasamos sobre una de las cabeceras del río La Muriosa; es la riega la Vega que junto a la riega el Treme trae aguas de la vertiente de Breza.
            El camino se empina y se estrecha en el barranco de la riega La Focella que baja del monte La Llama; así, dejando atrás el barranco, llegamos a la casería de El Felguerón donde se impone un primer descanso. Frente a nosotros contemplamos todo el cordal de Peñamayor recorrido en la caminata anterior, con la extensa mata el Texíu colgando en la ladera; más allá asoman la collada de Breza y el Trigueru.

Vista hacia el cordal de Peñamayor con la mata el Texíu.
 
            El ascenso continúa y pronto llegamos al Alto La Llama a 707 metros de altitud. Es el lugar más apropiado para subir al pico la Múa, al que llegaríamos por la braña Carbayal y el collado las Fuentes, zona de buenos pastos; a nuestra izquierda cada vez más cerca, el cordal de Peñamayor y como una de sus estribaciones, el pico Fayacones. Un leve descenso, y de nuevo ganando altura pasamos por el Cavadal, donde entre varias cabañas bien conservadas hay un albergue del Ayuntamiento de Nava: se conoce como el Albergue de La Llama y hasta la pasada década dispuso, como la mayoría de los albergues de montaña, de personal que lo mantenía siempre abierto, y donde resultaba muy agradable una estancia de varios días para recorrer desde allí toda La Peña; en la actualidad está cerrado, y para su utilización se requiere pedir la llave en la consistorial de Nava.

Desde el Alto La Llama, el Carbayal y, al fondo, el pico la Múa.
 
            Tras un breve recorrido y leve ascenso, dejando a nuestra derecha la cabecera de las hermosas Foces del Pendón, ya estamos, a 751 metros de altitud, en Les Praeres, para mí uno de los lugares mágicos de La Peña: la foto de portada de este blog recoge una vista de esta pradera que de mayo a octubre se puebla de ganado vacuno y caballar en busca de sus buenos pastos, y uno de mis primeros artículos lleva por título Les Praeres de Nava (26 de abril de 2011). Por aquí pasa el GR 105 Ruta de las Peregrinaciones, el camino de Oviedo a Covadonga; llega hasta Les Praeres desde el pueblo de Piloñeta por una pista abierta a los coches que ofrece, si se recorre a pie, una preciosa vista sobre la cuenca del río Pra en el concejo de Nava. Luego desciende hacia Puente Miera por el mismo camino que acabamos de recorrer nosotros en ascenso, y continúa hacia Covadonga por Piloña, Parres y Cangas de Onís.

 Ortigosa y el pico Redondo, antes de llegar a Les Praeres.
 
            Y fue en Les Praeres donde el coordinador de esta caminata nos ofreció la sorpresa que traía guardada en su mochila: el ascenso al pico Varallonga. Pues, allá nos vamos, una vez más, por su ladera sin otra dificultad que ganar sus 865 metros de altitud; y una vez en la cumbre, el delicioso lugar para el descanso, la comida y la conversación contemplando toda la sierra hasta el pico La Chamoca. A nuestra espalda, en la vertical misma, el valle del río Pra, el palacio de La Ferrería, Fuensanta y el Pendón; pero más allá casi todo el centro de Asturias: Infiesto, Nava, Siero, Noreña, Oviedo... No estaba en el programa, pero en verdad fue un magnífico adorno para esta caminata.

Llegando a Les Praeres, y detrás espera el pico Varallonga.
 
            Después, desde la cumbre hay que bajar al llano. Volvemos a Les Praeres, las recorremos y, bordeando el pico Redondo, llegamos hasta un cruce donde a nuestra izquierda el camino se va por la campa Espines, el Covayu y la campa Neres hacia Breza y más allá: una bonita ruta y muy recomendable por esta ladera de La Peña. Nosotros seguimos por una pista tan reforzada de cemento que hace añorar el viejo camino de tierra y piedra. En ocasiones, la pista se empina en pendientes inverosímiles por las que trepan algunos coches ante el asombro de los caminantes; hasta que todo culmina en el Orosu a 900 metros de altitud; un desnivel considerable, el que hemos superado desde Les Praeres en poco más de dos kilómetros.

El Orosu, campa y pico adonde se llega desde Les Praeres.
 
            El Orosu, una campa en doble vertiente, se columbra con facilidad desde muchos lugares de La Güeria de Cocañín, San Martín del Rey Aurelio, y desde allí se le nombra como la Ventana La Peña. Situada entre el arranque del cordal y el propio pico Orosu con su caseta de la guardería de montaña en la cumbre, es en efecto una ventana, paso entre Nava, parroquia de Priandi, y Bimenes, parroquia de San Emeterio, por donde nosotros seguiremos caminando. Por la campa el Orosu pasa también la conducción de agua -la traída- hacia Gijón desde la Fuentona de los Arrudos, en Caso; una obra de gran envergadura realizada en los años 20 del pasado siglo. Nosotros la cruzamos en nuestro descenso hacia Fayacaba (600 metros).

En la vertiente del Orosu a Bimenes se aprecia "la traída" a Gijón.
 
            En el recorrido hasta aquí desde Les Praeres, llaman la atención de los caminantes buen número de lo que fueron cabañas ganaderas convertidas en auténticas viviendas estacionales. Fayacaba, sin embargo, es una casería deshabitada en la que destaca un remozado albergue de montaña del Ayuntamiento de Bimenes. En este entorno, se celebra todos los años a finales de septiembre una notable feria ganadera con presencia de buenos ejemplares de ganadería caballar.
            Por la pista que desde Melendreros sube hacia Campagüés y La Baúa descendemos hasta el pueblo, y allí realizamos el habitual reagrupamiento de caminantes. Finaliza aquí, a 580 metros de altitud esta novena etapa del GR 109, pero no así nuestro camino que debe continuar hasta Rozaes, en el fondo del valle.

Desde Fayacaba, el disperso caserío y los alrededores de Melendreros.
 
            Desde Melendreros por la BI-3, cinco kilómetros nos separan de Rozaes; pero nosotros recorremos el pueblo por su parte alta, pasamos por La Mesnada y volvemos a la carretera, para desviarnos poco más abajo hacia la aldea de La Velía (520 metros), donde hay una ermita de gran tradición en el concejo. Aquí se inicia el PR-AS 141 Senda Los Molinos que será la última parte de nuestra caminata; se trata de un recorrido fácil y bien señalizado, que aprovecha los viejos caminos para acercarnos a lugares donde hubo molinos, algunos de los cuales aún se mantienen en pie.
            Siguiendo la senda marcada, lo primero que encontramos es un cruce hacia los Molinos de la Peña del Hombre; recorrido de ida y vuelta que nosotros eludimos, porque en esta época del año los días son cortos y el atardecer se nos viene encima. Seguimos pues en descenso hasta encontrarnos con el río Pra que baja desde las proximidades de La Baúa, y luego, siempre a la vera del río, entre frondoso bosque de castaños y abedules, pasamos junto a los distintos molinos señalizados. Primero será el de Máxima, del que queda el solar y la cicatriz de su canal; luego, el del Ferreru, bastante oculto entre el follaje; el de Flora y finalmente el molín de Barrial, el mejor conservado, una buena muestra de lo que fue su fábrica.

En la "Senda Los Molinos", el río Pra, que en su curso más alto
también se le nombra como río Rozaes.
 
            Ya en el pueblo de La Llera entramos en la BI-4 que sube hasta Santa Gadía, y por ella descendemos hasta Rozaes a 350 metros de altitud; la segunda localidad del concejo, después de San Julián, por el número de habitantes, extendida a ambos lados de la AS-251 que une Nava con Laviana. Así termina, en un precioso día de finales de otoño, esta travesía desde la parte más septentrional de la sierra de Peñamayor por Piloña y Nava hasta el mismo concejo, Bimenes, donde iniciamos el recorrido relatado en el anterior artículo: dos jornadas para disfrutar por La Peña y acercarnos a algunos de sus muchos lugares interesantes.

 Parte del excepcional panorama que se divisa desde el pico Varallonga.

 
Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.
 
                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de diciembre de 2015).

viernes, 4 de diciembre de 2015

POR PEÑAMAYOR



Desde La Casilla hasta El Condao por La Baúa, El Corte de La Peña, La Goleta, Llagos y Breza

            La sierra de Peñamayor, por su situación, es una de las montañas que mejor se perciben desde toda la zona central asturiana. Su parte central, la crestería más visible y más visitada, se reparte entre los municipios de Laviana y Bimenes, pero en un sentido más amplio la sierra se extiende también por los de Nava y Piloña.
            A Peñamayor se puede llegar con facilidad desde muchos puntos de estos cuatro municipios que se reparten sus amplias zonas boscosas y los ricos pastos de su laderas. Pero también desde lugares del concejo de San Martín del Rey Aurelio se puede acceder a pie y con facilidad, por ejemplo desde La Güeria de Cocañín; es así que nuestros primeros contactos con "el monte", a los jóvenes de esta güeria, mi güeria, pronto nos llevaron hasta La Peña. Luego, ya al correr de los años, cuántas caminatas y cuántas pernoctas en diversos lugares de la sierra, disfrutando siempre con su paisaje y entreteniéndose con el paisanaje.

Bimenes y Peñamayor: Santa Gadía desde el camino a La Baúa
 
            Es así que yo quiero agradecer a Andrés Tuya su propuesta: esta travesía por Peñamayor que me permite recorrerla una vez más, ahora en la inestimable compañía del grupo La Peñuca y, también, plasmar mis impresiones en este artículo.
            Nuestra caminata se inicia en La Casilla, casería del concejo de Bimenes situada en un cruce de caminos con los de Laviana y San Martín del Rey Aurelio; de tal forma que si caminamos unos metros por la AS-251 en el Alto de La Faya los Lobos entramos en Laviana, parroquia de Tiraña, y si iniciamos el descenso por la SM-7 ya estamos en San Martín del Rey Aurelio, parroquia de Blimea. Por lo demás, La Casilla es el habitual lugar de paso hacia La Peña desde La Güeria de Cocañín.

La Peña desde La Casilla: El Orosu y el arranque de la crestería
 
            Al salir de La Casilla a 650 metros de altitud, pasamos ante el cartel explicativo del PR AS-139 Senda La Baúa; lo seguiremos por una buena pista de tierra y retazos de hormigón a un lado y a otro de la raya entre los concejos de Laviana y Bimenes. Al dejar atrás las casas del pueblo, una pista a nuestra izquierda comunica con varios caseríos de Bimenes como Recimuru y Rebollo, y desciende hasta Rozaes. Pronto nos acercamos a la base del pico el Rasu, vértice entre los tres municipios antes citados; lo bordeamos dejándolo a nuestra derecha y llegamos a la campa L´Arquera  (735 metros), paso tradicional entre las parroquias de Tiraña (Laviana) y San Emeterio (Bimenes).

Pico el Rasu, vertice entre los tres concejos
 
            A partir de aquí el camino se empina hasta alcanzar el siguiente collado sobre el valle de Santa Gadía, cuyo disperso caserío se aprecia levemente entre la niebla. Hasta allá desciende también otra pista que dejamos a nuestra izquierda para seguir ascendiendo al borde de Trespicos, espectacular mole de roca caliza que destaca en una zona de monte bajo, pradería y bosque.
            Cuando llegamos a la campa los Xerros, ya vemos al fondo La Baúa. Hay varias cabañas remodeladas para viviendas de verano y también se ven siempre por allí algunos coches, pues tiene fácil acceso por buena pista, casi carretera, desde Gamonal de Tiraña en la LV-3. Es la campa La Baúa, a 800 metros de altitud, doble vertiente de aguas: al Norte hacia el Sella por el río Pra, que después de recorrer Bimenes pasa por Fuensanta y desemboca cerca de Ceceda en el Piloña; al Sur, por la riega les Cruces al río Tiraña, que desemboca en Barredos al Nalón.

La Baúa, y el Xerru Gües cubierto por la niebla
 
            Nos encontramos en La Baúa bajo el Xerru Gües, y debemos iniciar un pronunciado ascenso hasta encontrarnos con un cruce de caminos; allí dejamos el ascenso, que sigue hasta Campagüés, y tomamos el camino que va hacia Fayacaba, primero en llano y luego perdiendo altura entre bosque y prados de diente. En la majada Jueyu dejamos el camino a Fayacaba y seguimos otro que termina junto a unas cuadras, para ascender por senda entre monte bajo hasta la collada Peñamayor. Ya estamos en El Corte de La Peña y al Norte nos espera la botella de sidra que adorna la cumbre del pico Peñamayor a 1 147 metros de altitud; hasta él ascendemos para adivinar más que ver todo el buen panorama que hoy nos oculta la pertinaz neblina.

Desde la collada hacia el pico Peñamayor
 
            Debemos regresar a la collada, y lo que toca a continuación es recorrer la crestería hacia el Sur en la linde entre los concejos de Bimenes y Nava. Esta crestería, desde cierta distancia, parece más bien rectilínea, pero una vez allá se comprueba que tiene muchos desniveles entre picachos y llanos, como el Ortigal Cimeru (1 092 metros). Pero es fácil y agradable de recorrer, contemplando, cuando parece que la niebla se aparta, la amplísima panorámica hacia el centro de Asturias.
            La cumbre del pico el Texíu, a 1 256 metros de altitud, está adornada con una guitarra "monumento al Presi", y a partir de aquí La Peña ya es de Laviana. Bordeando la mata el Texíu que cuelga en la ladera este, pronto llegamos a donde se levanta la antena de telefonía y/o televisión; hasta ella llega desde el pueblo de La Rebollá, pasando por las brañas de Fresnéu y Callacente, una pista tan abandonada y en tan mal estado que, por fortuna, hace imposible el paso de vehículo alguno más arriba de la última braña.

La crestería y, a la izquierda, la mata el Texíu
 
            Nosotros descendemos hasta el collado La Goleta (1 226 metros), paso, al pie del pico del mismo nombre, hacia Llagos, valle inclinado donde abundan espineras, carrascos y texos junto a algunas viejas cabañas; tiene en su parte inferior una cubeta donde confluyen las aguas de los alrededores, formando casi todo el año una pequeña laguna conocida como El Charcu Llagos. Por La Goleta y Llagos es el camino habitual hacia Breza si se viene de Tiraña, pero nosotros aún debemos alcanzar la cumbre de la jornada; para ello cruzamos Llagos y ascendemos al pico Trigueru (1 293 metros), que es también la cima de La Peña.

Collado y pico La Goleta; a la izquierda el valle de Llagos
 
            El Torreón de Breza, como también se conoce al Trigueru, con vértice geodésico y buzón montañero, se encuentra sobre las praderías de Breza y frente a Los Caspios, varios picachos de piedra caliza desde los que arranca el Cordal de Breza, una sucesión de picos, campas y collados hasta el pico La Chamoca, sobre el municipio de Sobrescobio: para algunos, el extremo sur de La Peña en su sentido más extenso.

El Charcu, en la parte inferior de la vega de Llagos
 
            Descendemos de nuevo a Llagos, lo bordeamos dejando El Charcu a nuestra izquierda y ya estamos en Breza; en el albergue donde Isidoro nos recibe con el fuego de leña en su punto animando la conversación entre asiduos ganaderos y caminantes. Mucho podría yo escribir sobre Breza, esta campa situada a 1 182 metros de altitud en el concejo de Laviana, parroquia de El Condao; pero ya hay otro artículo en este blog para conocer mejor el lugar por muchos considerado corazón de La Peña (Breza en Peñamayor, 28 de agosto de 2011). Sólo diré que en esta ocasión la pausa para el descanso, la comida y la conversación resultó más animada que nunca tras el oportuno café adornado, por quien así lo quiso, con algunas gotas de algo más.

Praderías y cabañas en Breza; a la derecha, el albergue
 
            Pero el camino continúa con el descenso por el valle de Breza, la zona que en los mapas aparece como el Monte Condado y por la que desciende el río l´Envernalín, también citado como Riasco de Monte Condado. Por este valle sube una pista en pésimo  estado y muy dificultoso trazado, sobre todo en su parte más alta;  así es que pocas veces vemos vehículos en la campa de Breza: un valor añadido al encanto del lugar.
            Nosotros descendemos por la pista atajando en ocasiones sus sinuosas curvas; pasamos por Brañelles, Sestauriu y La Cueva, brañas con pastos de verano para los pueblos de La Xerra y Boroñes. Más abajo, pasado el caserío de El Pumar en la margen izquierda del valle, están los prados del Envernalín, que son pastos de invierno de los mismos pueblos.

Vega La Cueva, en el valle de Breza
 
            Cuando l´Envernalín se une al Pumar conforman el río Veguecueves, que estrecha su valle bajo la Peña Repunta, dos imponentes picachos de piedra caliza. Tiene el río Veguecueves fama de truchero y alimentó, dicen, hasta seis molinos; pasamos nosotros al lado del de la Comba en cuyas proximidades hay hermosas cascadas. La pista termina en la LV-6 junto a la iglesia parroquial de San Esteban del Condao. La carretera sube a La Ferrera, La Xerra y Boroñes donde está la ermita de Santa Rita, en otro tiempo punto de encuentro el día de su fiesta de gran número de romeros de toda la Cuenca del Nalón.
            Por la carretera sólo 500 metros nos separan del centro de El Condao, el pueblo adornado por su torreón y que mereció en el ya lejano 1969 el título de "Pueblo más bonito de Asturias"; también donde Angélica, entrañable personaje de Sinfonía Pastoral de Palacio Valdés, encuentra su feliz paraíso sin los lujos de la gran ciudad. Aquí finaliza esta caminata por la sierra de Peñamayor, en un día en que ésta no pudo lucir todos sus encantos; mas no importa porque La Peña nunca defrauda.

 Desde el Trigueru: Los Caspios, el Cordal y el Valle de Breza
 

Las fotos son de Juan Lobelle
 
                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 28 de noviembre de 2015)

viernes, 20 de noviembre de 2015

EN LA MONTAÑA DE CUDILLERO



Por la parroquia de San Martín de Luiña hacia la sierra del Pumar: Escalada, Lleiredo, Gallinero, Teixidiello, Fontán...

            La parroquia de San Martín de Luiña incluía antaño las de Soto de Luíña, Ovillana y Novellana; un amplio territorio que ocupaba más de la mitad del municipio de Cudillero. A pesar de la posterior partición en cuatro parroquias, la de San Martín de Luiña, con sus más de 40 kilómetros cuadrados, sigue siendo la más extensa del concejo. Del municipio de Cudillero se puede anotar algo parecido a lo comentado con Llanes en el artículo anterior: su puerto pesquero, factor fundamental en la riqueza del concejo, y sus hermosas playas le dan un peso específico al sector turístico. Pero además de esto, en sus 100 kilómetros cuadrados de superficie encontramos también fértiles valles interiores y una atractiva zona montañosa con brañas y caserías, así como vistosas cumbres que merecen un atento recorrido.
            En esta montaña de Cudillero destaca la parroquia de San Martín de Luiña que cuenta en la costa con la hermosa playa de la Concha de Artedo, pero también extiende su territorio por la franja más meridional del concejo, hasta el límite con los términos de Salas y Pravia. Fue por esta zona montañosa de Cudillero donde realizamos los del grupo La Peñuca una caminata propuesta y coordinada por José María Arnillas, también frecuente patrón de muchas fotos que ilustran mi blog.

San Martín de Luiña desde la sierra del Pumar
 
            Escalada es el lugar donde se sitúa la iglesia parroquial de San Martín de Luiña; en realidad son varios lugares en un disperso, moderno y bien cuidado caserío que conforma el centro de la parroquia, declarado "Zona de interés turístico". Allí, a unos 60 metros de altitud, iniciamos la caminata por una estrecha carretera en considerable descenso. Cuando en Lleiredo pasamos junto a un lavadero en ruinas nos encontramos en el fondo del valle con el río Uncín, el segundo río de Cudillero por su longitud. Nace en la sierra de los Vientos y en 12 kilómetros recorre toda la parroquia de San Martín de Luiña hasta desembocar en la Concha de Artedo. De nuevo lo volveremos a encontrar en otro punto al final de nuestra caminata; ahora lo cruzamos y comenzamos el ascenso por la margen izquierda del arroyo Lleiredo, uno de sus muchos afluentes que iremos encontrando en el camino.

 Por carretera en busca del río Uncín

            La carretera en continuo ascenso, siempre a la sombra de frondosos bosques de castaños, también pinos y matas de eucalipto, deja al fondo a nuestra derecha el valle del Uncín. Cuando cruzamos el arroyo de Árgoma, pronto llegamos Gallinero, a 200 metros de altitud, una de las brañas vaqueiras de la parroquia. La dejamos en la carretera a nuestra derecha, cruzamos el arroyo al que da nombre y ya por buena pista de tierra seguimos ascendiendo hasta cruzar un nuevo arroyo, el de la Puerca.

Camino de Teixidiello; a la derecha, la braña Gallinero
 
            A partir de aquí disfrutamos con la excelente panorámica de la sierra de los Vientos: su amplio parque eólico, pero también sus numerosas brañas y caserías como Cipiello, Brañaseca y Busfrío. Nuevos arroyos que cruzamos, primero el Molino y luego el Lauz, y tras un tramo de acentuada pendiente llegamos a la braña de Tiexidiello (320 metros) que se anuncia con un cartel como "Braña Vaqueira de la Marina". Conserva buenas construcciones cercadas de madera y piedra, en un entorno de huertos y prados: es uno de los objetivos de la jornada y merece la primera pausa en el camino.

A la entrada de la braña Teixidiello
 
            Nos encontramos ahora con un tramo algo más complicado; una estrecha y embarrada caleya, y luego una senda que asciende por el monte Teixidiello y nos permite la primera panorámica hacia la costa. Cuando llegamos a los 637 metros de altitud nos encontramos, ya en la sierra del Pumar, en un cruce de pistas: al oeste hacia La Bordinga, braña en la sierra de los Vientos, y al este hacia Villairín del Árgoma, en la parroquia de Faedo.

El camino asciende por el monte Teixidiello
 
            La sierra del Pumar es una prolongación de la de los Vientos, en el límite del concejo de Cudillero con los de Salas y Pravia. Una pista que sale de este cruce la recorre por la ladera que cae a Cudillero, pero nosotros la recorreremos por su cómoda crestería y sus vistosas cumbres; primero será el pico Lauz (676 metros), en cuya ladera norte nace el arroyo que hemos cruzado más abajo. Luego, descendemos hacia la collada Llan (661 metros), donde hay un abrevadero sin agua, y ascendemos al Llan de Cubel (674 metros), pico con buzón montañero que dio nombre a un grupo musical y cuyo orónimo Llan (plano, llano) parece referirse a toda la sierra, bien plana y fácil de recorrer. Por lo demás, en todo este recorrido la panorámica hacia la costa es excepcional: Lamuño, Salamir, San Pedro de la Ribera, y hasta Oviñana y Cabo Vidio.

Por la collada Llan y hacia el pico Llan de Cubel

            Con la misma facilidad, siempre en la linde entre Cudillero y Pravia, llegamos al pico Carceda (606 metros) y descendemos a la campa (585 metros) donde se levanta la imprescindible antena para el uso de la telefonía moderna. Aquí, después de este agradable recorrido por la sierra del Pumar, encontramos el lugar adecuado para el consiguiente descanso, la comida y la conversación con una hermosa vista hacia la costa.
            Después de la pausa, descendemos hasta la pista donde hay un abrevadero, éste sí con abundante agua, e iniciamos la última parte de la caminata. La pista va descendiendo de forma muy moderada entre plantaciones de eucaliptos y pinos; atravesamos el arroyo Fornón, otro afluente más del río Uncín, y ya vemos a nuestra izquierda, al otro lado del valle, el lugar donde nos espera el final del camino.

El lugar elegido para el descanso, en la foto de Ana Fabián

            Cuando, después de muchas curvas, cruzamos el río de Ferrera, principal afluente del Uncín, frente a nosotros se encuentra la Concha de Artedo, tan cerca que el camino parece llevarnos hacia ella; pero no, un brusco giro a la izquierda en un cruce, un rápido y acentuado descenso, el paso sobre la vía del FEVE, y nos encontramos de nuevo junto al río Uncín, ya en su curso bajo por el Valle de la Barca que se abre hacia Artedo. El descenso, largo y lento, fue considerable, pues al otro lado de este valle el caserío de Fontán se encuentra sólo a 37 metros de altitud.

El camino parece llevarnos hacia la Concha de Artedo
 
            A partír de aquí, sólo resta, ya por camino de asfalto, el paso por La Bolenga y ante la ermita del Humilladero, antes de llegar al punto de partida: la amplia plaza que rodea la iglesia de San Martín de Luiña, edificada a principios del siglo XVIII pues en el dintel de la puerta aparece la fecha de 1726; iglesia y casa rectoral de piedra acreditadas como "Bien de Interés Cultural". Así termina esta caminata por la montaña de Cudillero, pasando por algunas de la nueve brañas vaqueiras catalogadas en la parroquia de San Martín de Luiña y subiendo hasta la sierra más meridional, para volver dando un largo rodeo que nos acercó casi hasta la costa.

Parque eólico, brañas y caserías en la sierra de los Vientos
  

Las fotos, excepto la citada, son de Juan Lobelle

                
                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 14 de noviembre de 2015)