jueves, 1 de diciembre de 2016

ENTRE ALLER Y LENA



El G R 109, etapa 12; desde Santibáñez de Murias hasta Casorvida

            Una etapa más del GR 109 Asturias Interior, y ya son varias las que están comentadas en este blog. En esta ocasión se trata de la etapa 12, la tercera en longitud de las 27 que componen el GR, aunque nosotros la hemos acortado un poco suprimiendo los últimos tres kilómetros de carretera, a cambio, eso sí, de un pequeño adorno hacia la mitad del camino.
            La etapa discurre en su totalidad por Aller y Lena, dos concejos del centro meridional de Asturias que tienen en común varios aspectos humanos y geográficos; y no sólo, el estar vertebrados ambos por los dos ríos que al unirse cerca de Ujo forman el río Caudal, uno de los afluentes más importantes del Nalón. Estamos, por tanto, en la cuenca del Nalón, la más extensa y central del mapa de Asturias.

Itinerario con buenas panorámicas. Desde tierras de Aller, 
a nuestra izquierda, Peña Mea y a la derecha, el Retriñón.
 
            El río Lena se forma en Campomanes por la unión de los ríos Pajares y Güerna, por cuyos valles discurren las principales vías de comunicación hacia la Meseta. Por su parte, el río Aller, más arriba de Collanzo, recibe el nombre de río Braña o río San Isidro, ya que desciende de este puerto, también importante vía de paso hacia León. El Aller recibe en Moreda las aguas del río Negro, que recorre las parroquias de Nembra y Murias. A esta última parroquia nos llevó José Manuel (Mamel), quien quiso coordinar en el grupo La Peñuca esta caminata desde Santibáñez de Murias.

Desde las tierras de Lena, a la izquierda, las Ubiñas 
y a la derecha, con nieve, Peña Rueda.
 
            Para iniciar el camino a 725 metros de altitud en Santibáñez, adonde se llega desde Moreda por la AE-3, pasamos entre las casas de Conforcu, uno de los dos barrios del pueblo -el otro es El Cotxéu- y entramos en una ancha pista de tierra que sube a las minas cuyos restos veremos más arriba. En una gran parte de camino coincidimos con la etapa cinco, que va de Santibáñez a Cabañaquinta, del GR 208 Anillo Ciclista de la Montaña Central; un recorrido por seis municipios del centro de Asturias dividido en ocho etapas y homologado por la FEMPA para la práctica del BTT.

La nieve nos espera en el camino por los altos.
 
            Pronto pasamos por Puente el Bello, donde se unen el río Mestas, que nace en la ladera norte del Estorbín de Valverde y el Fresnosa, que viene de la collada de Bustroso. Con la unión de estos dos se forma el río Negro, que a partir de aquí labra un angosto valle donde apenas cabe la carretera de acceso al pueblo. También en las proximidades del Bello hay una pequeña presa con una canal hacia la central eléctrica de la Escrita en Murias.

Bonita imagen del río Negro en las proximidades de Santibáñez.
 
            Pasado el puente, la pista se empina cada vez más, con rampas de alto nivel, bordeando limpias praderías cercadas de madera y piedra, donde se asientan cabañas que son auténticas casas de verano; son Vega Valende, Las Porqueras, Chamargu y, más arriba, Velongas. Cuando alcanzamos los 1 250 metros de altitud entramos en el Rasón, importante puerto ganadero para el valle del río Negro. Se trata de una zona amplia, con buenas praderas y cuidadas cabañas. Recorre el puerto el camino bordeado de amplias matas de carrascos, mientras hacia el norte se nos ofrece la interesante panorámica hacia Peña Mea, el Retriñón o Peñamayor. Más arriba, encontramos muestras de escombros mineros, pues por esta zona estuvieron las minas de L´Escalar.

El camino por el puerto ganadero del Rasón.
 
            Pasamos por la majada Fuentes, a 1 530 metros de altitud, junto a una pequeña laguna conocida como la Llaguneta; y tras un último ascenso, llegamos a la collada Fuentes, que desde río Negro se le nombra como Collado Tunelón por los fuertes vientos que por allí soplan hacia el valle. A esta collada también se la conoce como La Cruz de Fuentes, pues situada en la linde entre Aller y Lena es importante lugar de paso y cruce de caminos; en la etapa 12 del GR 109, con sus 1 610 metros de altitud, es el punto más alto del camino.
            Alcanzar La Cruz de Fuentes es asomarse hacia las tierras de Lena, por donde seguiremos caminando; primero, por la parroquia de Parana, cuyo pueblo vemos al fondo del valle. Pero la vista también alcanza hacia el valle de Pajares, el mismo puerto, las instalaciones del Brañilín y el Cueto Negro.

Prados, cabañas y buenas vistas al paso por la amplia majada Fuentes.
 
            A partir de aquí el camino coincide durante un buen trecho con el GR 100.1 Vía de la Carisa. Es un antiguo camino romano que debe su nombre al general Publio Carisio, y que desde León penetra en Asturias por la collada Propinde; un buen camino, amplia pista de tierra muy apta para los ganados que acuden a estos pastos de mediana altura. Por ella sigue nuestro camino en la ladera del cordal de Carraceo que cae a Lena.
           Cuando llegamos a la collada Carriechu, un cartel nos anuncia la presencia de excavaciones que dejaron al descubierto un campamento romano. Está en la ladera del pico La Boya, sobre el collado donde nos encontramos. Dejamos entonces la pista, por senda alcanzamos el cordal y lo recorremos entre monte bajo para llegar al lugar buscado: fosos y circulares, en la vertiente lenense y un profundo talud, en la allerana. Campamento militar romano o punto de control del territorio astur, según otras interpretaciones; para nosotros supuso alcanzar, a 1 636 metros de altitud, la cota más alta de la jornada: un adorno añadido al camino marcado.

El camino de la Carisa bajo el cordal de Carraceo.
 
            Después del recorrido por la crestería descendemos de nuevo al camino marcado; bordeamos el pico Homón de Faro, dejamos a la izquierda la majada Buxán y llegamos al Alto La Cava. En esta collada nace el río Congostinas. A partir de aquí recorreremos el valle de este afluente del río Pajares y la parroquia de su mismo nombre; a la vista siempre del inevitable macizo de las Ubiñas y la llamativa Peña Rueda.

Por el cordal  de Carraceo, hacia el campamento romano.
 
            Cuando nos acercamos al pico El Aciu, en un cruce bien señalizado dejamos a la derecha el camino de la Carisa, que sube a la collada El Aciu y se va hasta Carabanzo y Ujo. Nuestro camino, en cambio, inicia su más largo y acentuado descenso, con zonas de abundante piedra suelta que obligan a extremar la precaución. Pasamos sobre Brañaloso y llegamos al Tablao a 1 085 metros de altitud, con prados cercados, su cabaña y su cuadra. De aquí, un camino llano nos acercaría a las minas de Linares; pero en este paraje en torno a la cabaña, encontramos el lugar adecuado para el esperado descanso, la comida y la conversación.

Prados y cabañas de Brañaloso, en la parroquia de Congostinas.
 
            Tras la pausa, continúa el descenso. Pasamos junto a las cabañas de El Xafre y enlazamos con la pista de acceso a las minas de Linares, cuyos restos vemos arriba, en la ladera del monte. Por esta pista minera llegamos al pueblo de Linares (820 metros); desde allí una carretera desciende al pueblo de Congostinas, que vemos al fondo del valle, y pasando por Buelles, llega a la LE-11 y a la N-630.
            Linares tiene su caserío bastante disperso en torno al ferrocarril que lo atraviesa. Sus habitantes trabajaron en las explotaciones mineras de la zona y, sobre todo, en las labores del ferrocarril. Hoy es un pueblo deshabitado, al que sólo frecuentan quienes se ocupan de trabajos agrícolas y ganaderos en su entorno.


 Buen refugio para el descanso en Tablao, entre cabañas y carrascos.
 
            Atravesamos el pueblo, pasamos sobre el apeadero de RENFE y, desde un cueto, nos detenemos a contemplar el asombroso trazado de esta línea férrea que entre curvas y túneles asciende al puerto. Luego, continuamos el camino, en cada vez más acentuado descenso, siempre entre bosque de castaños que algunos aprovechan para la "gueta". Así  llegamos a Casorvida, a 664 metros de altitud.
            Entramos en el pueblo por su parte más alta, pasamos ante la iglesia parroquial y el cementerio y, en una pequeña plaza junto a la fuente y la ermita de los Mártires, finalizamos nuestro camino. Fue, en esta etapa 12 de la Asturias Interior, un interesante recorrido por los valles de los ríos Negro y Congostinas, y en medio La Cruz de Fuentes y Carraceo entre Aller y Lena, con excelentes vistas hacia ambos términos. En fin, una caminata que, como todas las etapas de este GR, nos ofreció la posibilidad de pasar una buena jornada por la montaña.

 La Llaguneta de Fuentes, donde abreva la caballería;
y al fondo, en el centro, siempre Peña Mea.

 
Las fotos son de Juan Lobelle.
 
               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de noviembre de 2016).

jueves, 17 de noviembre de 2016

EL PUERTO DE MARABIO EN TEVERGA



Desde la campera de Santa Ana hasta Villamayor por collados, cumbres, majadas y brañas

            El municipio de Teverga se localiza al sur del mapa de Asturias en zona intermedia entre el centro y el occidente de la región; forma parte de la comarca conocida como Valles del Trubia junto con los términos de Quirós, Proaza y Santo Adriano. Su economía estuvo centrada en la minería del carbón, pero predominan ahora la ganadería, la agricultura y también la apicultura. Para ello es muy aprovechable la amplia mancha forestal que se extiende por casi toda su superficie, combinada con los prados y pastizales de mediana altura.
            El recorrido por Teverga motivo de este comentario nos llevó a una de esas zonas de pradería de mediana montaña más importantes de Asturias; es el puerto de Marabio, que también representa una de las zonas cársticas más relevantes de nuestra montaña. Estas circunstancias influyeron en su consideración por el PRONA como Espacio Natural Protegido.

El pueblo de Villamayor, centro de su parroquia 
y punto final de nuestra caminata.
 
            El puerto de Marabio está al norte del concejo tevergano, compartido con el de Yernes y Tameza, y en la linde con el de Grao. Lo atraviesa la carretera que comunica Teverga con Yernes y Tameza desde Entralgo hasta Villabre.
            En otra ocasión también subimos por esta carretera para iniciar un recorrido hacia el noreste en busca del Caldoveiro y de Proaza (Teverga, Yernes y Tameza y Proaza, 22 de mayo de 2014). Entonces, como ahora, la propuso y coordinó en el grupo La Peñuca José María Arnillas, buen conocedor de las tierras de esta comarca. Si entonces iniciamos el camino en el lugar de Casaompablo, ahora lo hacemos en la misma carretera y en la misma parroquia de Santianes, pero algo más abajo en el puerto; en la campera de Santa Ana, donde hay una ermita junto a la que se levantan dos cruces, una de ellas la de La Victoria.

Amplia extensión de los puertos de Marabio.

            A 1 007 metros de altitud, en la campera de Santa Ana iniciamos el camino siguiendo el PR-AS 72 Puertos de Marabio. Es una buena pista en fuerte desnivel, desde la que contemplamos la amplia extensión de estos puertos y la carretera hasta su paso hacia Yernes y Tameza. En este ascenso, cruzamos el reguero las Barcas que  poco más al este se pierde en uno de los múltiples sumideros del puerto, pasamos junto a una buena fuente con abrevadero y llegamos a la majada La Monxa, desde donde divisamos a nuestra izquierda el pueblo de Villamayor.
            Seguimos el ascenso y llegamos al collado Santa Cristina, zona de buenos pastos de la parroquia de Villamayor. Este collado, al sur del cordal de su mismo nombre, es importante lugar de paso y cruce de varios caminos; a él volveremos, pues aquí comenzamos un circuito que será la parte central de nuestra caminata.

Fuente en las proximidades de la majada La Monxa
 y panóramica hacia las más altas cumbres.
 
            Este circuito se inicia por la pista que recorre la ladera del cordal; se trata de una pista ganadera de fuerte pendiente y zonas de hormigón en las mayores rampas. Cuando finaliza la pista, por prados, sendas y trochas subimos al pico Caldueiro, plano y cubierto de monte bajo,  y alcanzamos la cumbre del Coentera (1 359 metros). Descendemos a los 1 316 metros de una collada y  en nuevo ascenso por la crestería ya podemos ver hacia el norte los núcleos de población del pequeño concejo vecino: Villabre, la capital municipal y más allá, Yernes.

El camino hacia las cumbres de la jornada.
 
            Cuando llegamos a la cima de Peña Maurín de 1 369 metros de altitud, estamos en la cumbre de la jornada y en el vértice entre Teverga y Grao. Hacia el territorio de este último concejo la vista alcanza a distinguir los pueblos de Tolinas, Las Villas, Noceda y el valle del río Xardón, importante afluente del río Cubia que, como se sabe, va a desembocar al Nalón después de pasar por la villa de Grao. Por lo demás, desde esta cumbre la vista es completa hacia los puertos de Marabio y para disfrute de los amantes de los más altos riscos, La Sobia, Peña Rueda, Peña Negra, Vigueras... Un leve descenso y en nuevo ascenso alcanzamos la última cumbre de la jornada, Peña Cruzada (1 362 metros), vértice entre los tres concejos.

El cordal y sus cumbres; en el centro Peña Maurín.
 
            Después del paso por las cumbres viene el descenso, internándonos en el concejo de Grao, parroquia de Las Villas. Es el peor tramo de la jornada; por una senda de cabras que a veces se pierde en la maleza, atravesamos argomales y zarzales, y con giros a derecha e izquierda llegamos al Pividal. Se trata de un collado en la base del pequeño pico de su mismo nombre; y poco más abajo está la braña del Pividal con dos buenos prados cercados de piedra y sus correspondientes cabañas. Desde esta braña podemos contemplar el fuerte desnivel que nos espera para alcanzar el collado Santa Cristina. Lo haremos siguiendo el PR-AS 234 Braña del Pividal, pues se trata de una ruta que viene a esta braña desde el pueblo de Villamayor.

Collado, prados y cabañas en la braña del Pividal.
 
            El camino, todo ascenso y atravesando varios regueros que son la cabecera del ya citado río Xardón, recorre otras dos brañas que también pertenecen a la parroquia de Las Villas; primero la braña de Santa Cristina y más arriba la de Sulacuendia, donde encontramos el lugar adecuado para la comida. Y tras un pequeño descanso y breve conversación porque la lluvia prevista por los hombres del tiempo comienza a aparecer, seguimos el ascenso hasta alcanzar los 1 281 metros del collado Santa Cristina y cerramos así el circuito por cumbres, collados y brañas de Teverga y Grao.

Desde las cabañas del Pividal se aprecia el camino hasta el collado
Santa Cristina, arriba en el centro de la imagen.

            Como ya queda dicho, este collado es importante cruce de varios caminos. Además del ya citado PR-AS 234, aquí confluyen y están señalizados el GR 109 Asturias Interior, en su etapa 16 entre Villanueva de Santo Adriano y Villamayor, con el GR 101.1 Camín de Cueiro a Villanueva. Este último es una derivación desde la braña de Cueiro en pleno Camín Real de La Mesa (GR 101); se trata del más antiguo ramal de aquella conocida calzada romana, al que la FEMPA tiene catalogado en tres etapas.

Llegada al collado Santa Cristina. Atrás quedan 
las brañas de Las Villas de Grao y a la derecha,
el cordal y las cumbres recorridas.

            A partir de aquí, nuestro camino todo será descenso bordeando los Altos del Oral e internándonos de nuevo en tierras de Teverga. Pasamos por las amplias praderías del collado Pozo Oral (1 294 metros), bordeamos varias fincas cercadas de madera y podemos divisar, en la otra ladera del Barranco de Santianes, la braña pastoril de Valmuerto, adonde acude el ganado de la parroquia tevergana de Urría.
            Pasamos luego por la braña de Riomayor (1 129 metros) y más abajo por la del Valle, donde nos sorprenden junto a sus buenas cabañas dos teitos de techo vegetal. El descenso continúa por zona de abundante castaño; cruzamos la riega conocida como Salto del Agua que va al río l´Aragona, uno de los que conforman el Valdesantibanes, afluente del río Teverga en Entralgo.

 Cabañas y prados de Valmuerto; majada pastoril de otoño.

            Dejamos a nuestra derecha el camino hacia la aldea de Riomayor, segundo núcleo de población de esta parroquia, y avistamos el caserío de Villamayor. Entramos en el pueblo, bonito y bien cuidado, por su parte más alta y, más abajo, junto a la casona de los Miranda Florez, una finca con panera y molino, finalizamos esta interesante y agradable caminata desde el puerto de Marabio por brañas, collados y cumbres.

 En la campera de Santa Ana, donde iniciamos la caminata.

Las fotos son de Ana Fabián.

        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de noviembre de 2016).

jueves, 10 de noviembre de 2016

EL P. N. DE REDES EN TARNA



Circuito desde la aldea de Tarna: Los Rebollaos, La Requexada, Moneo... y por el Camino Real

            El Parque Natural de Redes fue declarado por ley de la Junta General del Principado el 27 de diciembre de 1996; en él se incluyen las diez parroquias del concejo de Caso y las tres de Sobrescobio. De estas parroquias, la de Tarna ocupa el sector suroriental del parque, en el límite con León y, al este, con el vecino concejo de Ponga.
            El territorio de Tarna se extiende por la ladera norte de la cordillera Cantábrica, por donde desciende el río Nalón en su curso más alto. También por allí asciende la AS-117, que desde Riaño en Langreo vertebra la Cuenca del Nalón y alcanza, en el mismo puerto de Tarna, el paso habitual de esta cuenca hacia la del Esla.

Vista del pueblo de Tarna al final del camino. (*)
 
            Además del escaso caserío del puerto, la parroquia dispone de un único núcleo habitado; la aldea de Tarna, situada en la margen derecha del Nalón, con su caserío de trazado simétrico reconstruido tras los avatares de la Guerra Civil. A este lugar acudimos los del grupo La Peñuca para iniciar a 1 000 metros de altitud una caminata circular propuesta y coordinada por Eduardo Fernández, en una jornada con abundante lluvia e incluso nieve en las cotas más altas del recorrido.

Una muestra del bosque de Redes en otoño. (**)
 
            Al salir del pueblo bajo la anunciada lluvia, tomamos el camino que sigue la ruta marcada hacia el Tabayón del Mongayu (PR-AS 60). En dirección suroeste, y dejando el curso del Nalón a nuestra derecha, nos internamos en el monte Saperu, y poco después de las cabañas de El Otero llegamos al primer cruce en el camino. A la derecha está señalizada la ruta al Tabayón y a la izquierda, la que sigue hasta el Llanu del Toro, con sus conocidos rebollos más que bicentenarios. Seguimos esta última indicación para dejarla pronto a nuestra izquierda en un nuevo cruce y, tras un cierto ascenso, siempre por amplio camino en el bosque, llegamos a Los Rebollaos a 1 255 metros de altitud. Se trata de praderías abiertas, por las que ascendemos hasta su parte más alta (1 325 metros), donde cruzamos dos portillas para entrar y salir en los cercados de piedra.

Por la pradera de Los Rebollaos y cruzando el arroyo la Requexada,
uno de los que alimentan al Nalón en su curso más alto. (*)
 
            Cuando abandonamos la pradera, el ascenso prosigue por una senda entre maleza y abundantes matojos de escobas que dificultan el camino; no obstante, es agradable la vista atrás para contemplar las praderas y el valle antes recorridos. El ascenso concluye en la campera de La Requexada; se trata de una amplia majada a 1 441 metros de altitud con varias cabañas y chozos en ruinas. Estamos bajo los paredones de la sierra del Mongayu, donde Redes se asoma a León, y esta majada es la cabecera del arroyo la Requexada, que desciende por el valle que hemos dejado atrás hasta desembocar en El Nalón algo más abajo de Tarna.

El ascenso hacia la majada de La Requexada (*)
 
            Como ya hemos sobrepasado la altura anunciada en las previsiones meteorológicas, la lluvia deja paso a los primeros copos de nieve; así continúa el ascenso en dirección noreste hasta el collado (1 600 metros) que es la base de Peña Terreros. La dejamos a nuestra izquierda casi oculta en la niebla, y seguimos ascendiendo hasta un nuevo collado que será la base para alcanzar nuestra cumbre de la jornada: el pico del Bayo de 1 625 metros de altitud. Por cómoda pradería se alcanza la cima donde hay un sorprendente farallón rocoso, y desde donde se ofrece una buena vista sobre toda la parroquia de Tarna, los montes en el límite entre Caso y Ponga, y hasta una panorámica del Cornión.

En busca de la cumbre de la jornada entre la niebla. (**)
 
            Nada de esto podemos apreciar hoy, rodeados como estamos de espesa niebla; así que descendemos de nuevo al collado para seguir caminando hacia el este. Ahora es un descenso hasta la majada de Moneo, situada bajo los Porrones de Moneo, la estribación más oriental de la ya citada sierra del Mongayu, y donde nace el arroyo Moneo que desemboca en El Nalón también en las proximidades del pueblo de Tarna.
            Cruzamos el arroyo y las praderas de la majada para iniciar un nuevo ascenso hasta el collado Pozo (1 524 metros). Este era el punto previsto para alcanzar la Peñalba de 1 583 metros de altitud; en realidad, dos cumbres gemelas, en una de las cuales se levantan una caseta y la consiguiente antena. No obstante, las inclemencias del tiempo nos aconsejan prescindir de la que sería segunda cumbre de la jornada y el lugar del descanso; así que seguimos en descenso hasta La Pría (1 410 metros).

Detalle de la majada de Moneo (**)
 
            Estas amplias praderías se encuentran debajo mismo del puerto de Tarna, al lado de la AS-117, y cuentan con un buen cercado para recoger el ganado. Poco más arriba nace el río Nalón, que recorre la pradera dibujando sus meandros antes de precipitarse impetuoso valle abajo.
            Cruzamos el río, nos acercamos a la carretera y nos incorporamos al Camino Real. Se trata del viejo camino que a través del puerto de Tarna comunicaba León con la costa oriental asturiana, pasando por Caso, la collada de Arnicio y Piloña; fuentes documentadas acreditan su historia medieval, aunque también algunos autores le atribuyen un posible origen romano. Ahora está catalogado entre el puerto de Tarna e Infiesto como GR-AS 102 Camín Real del Sellón. Nosotros lo seguiremos hasta el final de nuestro recorrido.

El Camino Real en su inicio muy cerca del puerto de Tarna. (**)
 
            Primero, al pasar bajo el túnel el Negro cruzamos un buen pedrero, originado por los derribos de la construcción del túnel al trazar la carretera. Por lo demás, el camino en buen estado desciende bastante próximo a la carretera y siempre en la margen derecha del Nalón, del que lo separa una cada vez más profunda y vertical cortada; en algunos trechos también podemos apreciar restos de la buena armadura de su original trazado. Pasamos por el hayedo y los invernales de La Tintera: prados cercados y cabañas en buen estado que nos anuncian ya las proximidades de pueblo.

El ganado en los invernales de La Tintera. (**)
 
            Antes, aún el camino nos incorpora a la carretera, por la que caminamos apenas 200 metros para dejarla a nuestra derecha. A partir de aquí ya es una caleya que entre bosque de castaños y prados de siega desciende hasta el pueblo.
            Cruzamos  por un puente de piedra el arroyo Bibosana que nace en el cordal de la Bolera, próximo a la linde con Ponga, y aquí desemboca en El Nalón a la entrada de Tarna; el pueblo donde iniciamos y finalizamos este circuito montañero acompañados de la incesante lluvia e incluso los primeros copos de nieve de la temporada. Pero no importa; en cualquier época del año y ante cualquier circunstancia meteorológica, Redes siempre muestra sus encantos y siempre se disfruta al andar por sus caminos.

 Las primeras nieves de la temporada dejan esta 
sorprendente postal del monte de Redes. (*)


(*) Fotos de Ana Fabián.
(**) Fotos de Juan Lobelle. 

          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 5 de noviembre de 2016).

viernes, 21 de octubre de 2016

POR LOS PUERTOS DE LENA



Del puerto de la Cubilla a Los Pontones: Almagrera, Mesa y Tesa; los Meruxales y la Cavillera

            El concejo de Lena se sitúa en la zona centro-meridional del mapa de Asturias; por él discurren las principales comunicaciones por carretera y ferrocarril hacia Castilla y León. Se podría trazar una línea imaginaria sobre el territorio de Lena desde su punto más occidental, la Peña La Siete, vértice entre la parroquia de Tuiza, Quirós y León, hasta el pico Tresconcejos, entre la parroquia de Parana, Aller y también León. Al sur de esta línea, Lena cuenta con varios puertos de amplios pastizales de altura de tipo comunal para el mantenimiento de ganado vacuno, caballar y, en menor medida, lanar.
            La Vachota es uno de estos puertos, en la parroquia de Teyedo, y también Acebos, en la de Tuiza. A los dos se acude por la LE-8 que desde Campomanes sube al puerto de la Cubilla, para mí uno de los más bonitos de la cordillera Cantábrica. La carretera asciende dejando atrás, ya en la parroquia de Tuiza, el profundo valle del Güerna, con curvas y pendientes de vértigo rodeada de las praderías de Acebos, que cuelgan del imponente murallón rocoso que cierra el panorama.

La carretera del puerto de la Cubilla; a la derecha el valle de Tuiza.
 
           El puerto culmina en el Alto el Palo a 1 689 metros de altitud, uno de los puntos más altos cruzando la cordillera por carretera; al otro lado está León y allí Puerto Pinos, gran extensión de vegas, majadas, puertos y collados a cuyos pastos acuden los ganaderos de Mieres y también de algunas parroquias de la Babia Alta como Pinos, Villargusán o San Emiliano. Pues bien, al Alto el Palo en el puerto de la Cubilla acudimos para recorrer las tierras altas de Lena y los caminos que antaño comunicaron el valle del Güerna con los pueblos de Babia y Luna; una travesía propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por José Montero, con la que pude lograr algo que, como caminante, desde hace algún tiempo esperaba.

La carretera después del puerto entre las praderías de Puerto Pinos.
 
            Al iniciar el camino en el Alto el Palo vamos siguiendo el cierre que marca la divisoria interprovincial y de pastos entre las praderías de Acebos y Puerto Pinos. Caminamos por la vertiente de León, por encima de la pista que comunica el puerto con las tierras de Lena hacia donde nos dirigimos; al fondo queda la vega de Rodriguero, la más septentrional de Puerto Pinos y donde nace el río del Puerto que lleva sus aguas al río Luna en Villafeliz de Babia.

Los primeros pasos hacia la primera cumbre.
 
            Bordeamos la Peña Tolondra o Tolóbriga y atacamos la llamada Cuesta de Santa Marina, al final de la cual la separación provincial y de pastos gira a la derecha hacia el collado Rodriguero y el Alto la Pica. Cuando la cruzamos, entramos en tierras de Lena e iniciamos el ascenso por una pequeña canal hasta la cumbre de La Almagrera de 1 933 metros de altitud; una peña reconocible por las piedras rojizas del almagre, óxido de hierro, que le da nombre. Podemos ver en su ladera sur algunas pozas y zanjas, consecuencia de la explotación de este mineral que se realizó hasta los años setenta del pasado siglo. Está la Almagrera justo encima de las praderías de Acebos, de El Quempu, aldea de la parroquia de Tuiza, y del valle alto del Güerna; hacia el sur se pueden contemplar desde su cumbre varios kilómetros de la extensión de Puerto Pinos.

Último esfuerzo para alcanzar la cumbre de la Almagrera.
 
            El descenso de esta primera cumbre hacia el sur es a la Vachota, valle alto como su nombre indica, conjunto de brañas y pastizales al fondo del que está el Muñón del Agua que surge para perderse de nuevo en el Pozu la Vachota. Nosotros vamos descendiendo hacia la pradería para situarnos por encima de Mayá Vieya, donde hay fuente con abrevadero y cierre para recoger el ganado.
            Estamos en la base de la Peña La Mesa, en el momento más esperado de la caminata; debemos dejar a buen recaudo mochilas y palos para con la ayuda de las manos iniciar una interesante trepada, buscando agarres y puntos de apoyo, hasta la cima (1 915 metros). Una vez en la cumbre, comprobamos que hace honor a su nombre: plana como una mesa, nos permite recorrerla con facilidad hasta palpar la cruz metálica que la corona.

Después de la Almagrera, el camino hacia La Mesa.
 
            Su ladera norte cae vertical hacia el puerto de las Navariegas, brañas y pastizales de Riospaso, uno de los pueblos de esta parroquia de Teyedo. Luego, la vista es completa hacia el valle bajo del Güerna y hasta el Caudal y la zona urbana de Mieres; en lontananza se adivinan el espigón del puerto El Musel, parte de la zona urbana de Oviedo, el monte Naranco y hasta el Aramo.
            Tras la fotos de rigor, el descenso por la misma ruta sirve para constatar que la destrepada puede ser más complicada que la trepada; pero una vez logrado, de nuevo junto a Mayá Vieya, puedo decir que fue emocionante subir a La Mesa para quienes lo logramos por primera vez, y sobre todo para quienes esperábamos esta oportunidad.

Mayá Vieya en las praderías del puerto la Vachota.
 
            El camino hacia el siguiente punto de referencia se hace largo, aunque sin ninguna dificultad. Vamos bordeando algunas peñas como La Escrita y también, cresteando con vistas hacia la parte de la Vachota por donde más tarde buscaremos el camino de salida. Hacia el norte vemos las Navariegas y el monte Blime, desde donde, dicen, afamados carreteros transportaban madera hacia los pueblos de Babia y Luna.
            Así, después de un último esfuerzo, culminamos la Peña La Tesa (1 898 metros), una cumbre muy agradecida. Desde allí se divisa todo el valle del Foz y del Güerna; toda la zona meridional de Lena con las vías de comunicación citadas al principio: ferrocarril, Pajares pueblo, carretera del puerto y autovía del Güerna desde el mismo Campomanes. Con este panorama, no podría ser otro el lugar elegido para el descanso, la comida y la conversación.

Después de La Mesa, por el cordal hacia la Peña La Tesa.
 
            Como desde La Tesa también vemos el camino que nos falta por recorrer, iniciamos con gusto el descenso. De nuevo en la Vachota, primero pasamos por la braña las Coronas, también conocida como Meruxales de Arriba (1 770 metros), donde finaliza la pista que llega desde el Alto el Palo. Luego, Meruxales de Abajo y después la braña el Cheu, donde hay un pequeño lago ("chegu", en la fonética local) que le da nombre y, como en todo el puerto, cabañas en buen estado que ocupan los ganaderos durante la temporada de verano. Al final, está la majada La Mata (1 457 metros) al pie del pico del mismo nombre; es lo más profundo de la Vachota, que abandonamos para continuar el descenso por la Foz de la Cavillera.

Conjunto de cabañas en Meruxales de Arriba.
 
            Es la Cavillera la foz por donde desciende el río que recoge en diversos manantiales las aguas de este puerto alto de Lena, incluso las que se pierden en el Pozu la Vachota y aparecen ahora 600 metros más abajo. Vamos por la margen derecha del río con bonitas cascadas, luego lo cruzamos y lo perdemos de vista, aunque sus aguas suenan cantarinas al fondo del valle. Fue éste, el camino de paso natural, antes del trazado de la pista, desde los pueblos de Teyedo al puerto; pero aún hoy está en buen estado y bien conservado, por lo que debe de ser frecuentado al menos por los ganaderos que acuden a estas últimas brañas y majadas.

Embocadura de la Foz de la Cavillera desde el Cheu.
 
            Por entre cerrados hayedos y con pasos de fuerte pendiente llegamos a La Llinar, un buen conjunto de prados de diente cercados de piedra y rodeados de bosque, con varias cabañas hasta donde llega una pista sólo para vehículos autorizados. Atravesando un amplio bosque donde abunda el castaño, llegamos a un cruce; a la derecha, un pequeño recorrido de apenas 50 metros, superando una curva, nos sube al altozano desde donde nos sorprende la vista, allí mismo, de Traslacruz. Detalle de buen gusto por parte del coordinador, acercarnos a esta aldea situada a 800 metros de altitud, cuyo topónimo alude a encrucijada de caminos por la ladera y el valle del Güerna; situada en un lugar que para nosotros hubiera pasado desapercibida de seguir en el cruce el camino recto hacia la carretera.

 Camino y bosque otoñal en la Foz de la Cavillera.

            Poco más abajo llegamos a Los Pontones, casería de Teyedo con la iglesia parroquial y donde el río la Foz se une al que viene de Tuiza y el Meicín, la cabecera del río Güerna. Hoy, este lugar es sobre todo conocido por las obras de conservación del túnel para el nuevo ferrocarril, que allí mismo tiene su boca norte. Encontramos en Los Pontones, a 600 metros de altitud, el final de esta caminata, en la que si bien la guinda fue el ascenso a La Mesa, tuvo por lo demás momentos de gran interés, lo que me permite considerarla como una de las más atractivas de la esta temporada.

Completa panorámica del valle del Güerna; 
en la ladera derecha, la autovía desde Campomanes.

 Las fotos son de Ana Fabián.
             (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 15 de octubre de 2016).

viernes, 7 de octubre de 2016

ENTRE VILLABLINO Y SOMIEDO



Dede Lumajo hasta El Puerto por La Almozarra, la Sierra del Cornón, Fuente Cerezalina, Boca Ríos y Vega Cimera

            Lumajo es una localidad y también pedanía del municipio de Villablino, en la comarca de Laciana. Hasta Lumajo se llega por la LE-492 que parte de la C-623 en Villaseca de Laciana. Como Villablino linda al norte con Somiedo, siempre es apropiada una caminata entre ambos términos a través de valles, altos y vegas de las dos vertientes de la cordillera.
            La principal vía que desde el norte de León llega a Somiedo es la C-633 que enlaza con la AS-227 para descender hasta La Pola. Y la primera localidad asturiana que atraviesa es El Puerto, único núcleo de población de su parroquia, Santa María del Puerto, y el lugar habitado más alto del concejo. Pues bien, entre Lumajo en Villablino y Santa María del Puerto en Somiedo, a traves de la cordillera, discurre esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Manuel Obaya.

Una de las lagunas que se encuentran en esta caminata.
 
            Lumajo, con su caserío bien apretado, se encuentra a 1 400 metros de altitud en el valle que lleva su nombre. Iniciamos el camino por una pista de tierra en la margen izquierda del río La Almozarra; es un camino agradable, que va ganando altura de forma moderada por el valle. A nuestra izquierda dejamos las brañas del Navariego y más arriba, la majada de la Regada con su nave para recoger el ganado. Ya vemos las cumbres que nos esperan; después de cruzar algunos arroyos, llegamos al punto donde la pista se convierte en sendero entre pradería y monte bajo, y el río ya es un arroyo alimentado por manantiales que encontramos al paso, como la fuente de La Almozarra de Abajo en las Cabañas de los Rozaos.

Casi desde el inicio del camino, de izquierda a derecha 
los picos Cornón, Regada y Aspía.
 
            Luego veremos la fuente de La Almozarra de Arriba, poco antes de encontrarnos con los Barrancos de la Almozarra; el camino discurre entonces sobre las pizarras del propio cauce del arroyo bajo la alargada Loma de La Almozarra. Es un paso espectacular, que ya en el pueblo se nos anunciaba en un cartel como uno de los lugares más llamativos de la montaña de Laciana.
            Al salir del barranco, y después de un tramo bastante pendiente, llegamos a la Vega de La Almozarra a 1 877 metros de altitud, donde hay, como en todo el camino recorrido hasta ahora, bastante ganado. Aquí enlazamos con el PR-AS 10 Ruta del Cornón, que viene desde El Puerto y al que nosotros seguiremos por la sierra para alcanzar su punto más alto. Ya la vista que nos rodea comienza a ser de lo más interesante; aunque sólo una muestra de lo que veremos desde la cima.

Por el Barranco de La Almozarra.
 
            Ascendiendo sin tregua por las lomas de la sierra, eligiendo siempre los mejores pasos entre el espeso monte bajo, llegamos a la horcada entre los picos Asta y Cornón, a 2 055 metros de altitud. Es el último peldaño antes de atacar la vertical ladera hacia el vértice geodésico del Cornón, que con sus 2 188 metros de altitud, situado en la divisoria entre Asturias y León, es el techo de Somiedo.
            El pico Cornón es uno de los más afamados y también de los más visitados, pues a él se puede llegar desde varios puntos de León o Asturias; por ejemplo desde Brañaviecha, en la parroquia de Villar de Vildas o desde La Peral, pueblo vaqueiro en la parroquia de Gúa. Y es también uno de esos puntos de la cordillera Cantábrica desde los que parece divisarse "el mundo entero"; sobre todo si contamos con un luminoso día de otoño como el que hoy disfrutamos.

El ascenso a la cumbre después del último peldaño.
 
            Por supuesto, hacia el este se levanta el inevitable Macizo de las Ubiñas y hacia el norte el panorama alcanza hasta el mar; pero más cerca nos sorprende la vista de parte de la zona urbana de la villa de Tineo bajo su sierra cubierta de eólicos. Más cerca aún, al suroeste, por tierras de Cangas del Narcea apreciamos el recorrido comentado en el artículo anterior, y frente a nosotros la estación invernal de Leitariegos y el Cueto de Arbas.

Vista hacia las tierras de Cangas del Narcea;
 en el centro, atrás, el pico Rabo de Asno.
 
            Con la espalda protegida de cierta brisa que viene del norte, nos sentamos para el descanso y la comida mirando hacia el sur; entonces la conversación discurre sobre el bellísimo valle de Peñarrubia con sus majadas, brañas y lagunas que alimentan al río Sosas, afluente del Sil. Divisamos hasta Villablino y el embalse de Las Rozas, más allá de este valle que en ocasiones apellida al pico donde nos encontramos: el Cornón de Peñarrubia, para diferenciarlo de otras cumbres con el mismo orónimo que tanto abunda en su significado de lugar extremo, apuntalado y rocoso.

Fue agradable el descanso sobre el hermoso valle de Peñarrubia.
 
            Al iniciar el descenso de la cumbre, después de tan agradable estancia, dejamos a nuestra izquierda las pequeñas lagunas que son el nacimiento del río Pigüeña y llegamos al collado El Barroso (1 884 metros). Allí también hay varias lagunas; en este caso, el origen del río Borrones o de La Peral, que junto con otros arroyos forma la cabecera del río Somiedo.

Atrás queda el Cornón con su aspecto rocoso y arenoso.
 
            Siguiendo las señales del citado PR-AS 10 llegamos al Boquete de La Almozarra (1 756 metros), en el límite entre Asturias y León; se trata de la embocadura del valle por donde anduvimos la primera parte del camino, y fue frecuente lugar de paso de la trashumancia extremeña hacia los pastos del norte. Caminamos ya de forma definitiva por tierras de Somiedo, aunque aún sea la vertiente sur de la cordillera; pues todas las aguas de esta parroquia de Santa María del Puerto, la más meridional del concejo, vierten al río Sil a través del llamado arroyo del Puerto.

El Boquete de La Almozarra.
 
            Pasamos por zona de buenos pastos comunales en la ladera del Alto Prefuste y del pico Miru Malu que sitúan la divisoria interprovincial, y después de Fuente Cerezalina llagamos a Boca Ríos. Se trata de una pequeña pradera por la que serpentea un arroyo que allí mismo nace y se oculta en una sima en la base de la peña.
            Por la pradera ascendemos al cordal y desde allí ya contemplamos la amplia vega, el arroyo del Puerto y, al fondo, el agradable caserío donde nos espera el final del camino. Primero encontramos la llamada Vega Cimera y por ella descendemos hasta el llano. Es muy bello el entorno de El Puerto: esa amplísima vega con prados de siega y diente cercados de piedra, que ofrecen excelentes pastos al ganado vacuno.

 Santa María del Puerto; el caserío y su entorno.

            Recorremos la vega por la margen derecha del arroyo, hasta que lo cruzamos y entramos en el pueblo, donde hay un área recreativa y una oficina de información. Aquí finalizamos, a 1 486 metros de altitud, esta caminata en un hermoso día de primeros de otoño. Y es que a mí me gusta caminar por la vertiente sur de la cordillera; ya sea, como en este caso, por los montes de Laciana y el sur de Somiedo, por la incomparable Babia, Omaña, Luna o también la montaña más oriental de León: una zona que nunca defrauda y por la que siempre resulta agradable andar haciendo camino.

 La fuente de la Cueña, a la entrada de Lumajo, 
donde empezó la caminata.

Las fotos son de Ana Fabián.

              (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 1 de ocrubre de 2016).