jueves, 2 de julio de 2015

ENTRE BABIA Y SOMIEDO



Desde Torrestío hasta La Cueta, por los valles Valverde y Congosto, Las Morteras del Coto, los Puertos de Covalancho y el valle Cebochéu

            Con este mismo título presentamos en anterior ocasión otra caminata por estas montañas entre León y Asturias. No obstante, si bien en ambas ocasiones recorrimos terrenos de las dos vertientes de la Cordillera, hace dos años (28 de junio de 2015) la cruzamos, iniciando el camino en Torre de Babia para finalizar en Valle de Lago en Somiedo; en esta ocasión, sin embargo, la caminata discurre en su mayor parte por las tierras de Babia, acercándonos a la linde con el Parque Natural de Somiedo en el que sólo entramos caminando por sus morteras.
            Tengo para mí que las montañas, valles y praderas de Babia ofrecen siempre muy buenos alicientes al caminante. En esta ocasión lo pudimos comprobar en una caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Carlos de Paz (Serbal) que nos llevará a recorrer desde la Babia Baja hasta la Alta en busca de las fuentes del Sil.

Florido paisaje en los campos de Babia

            Iniciamos el camino a 1 370 metros de altitud en Torrestío, pueblo del Ayuntamiento de San Emiliano, capital de la Babia Baja; es un lugar muy frecuentado por los aficionados a la montaña que desde allí inician distintas rutas hacia las llamativas cumbres de la Cordillera. Nosotros atravesamos el pueblo y a la salida, junto al cartel explicativo de la Ruta Torrestío-La Majúa, comenzamos a ascender por el valle Valverde; se trata de un buen camino carretero que nos sube hasta la majada Meruquil ya a 1 600 metros de altitud.

Las cumbres, a la vista desde el inicio del camino

            Se impone aquí una pequeña parada, volver la vista atrás y contemplar el camino recorrido: el río que recorre y riega el valle, y el verdor de sus praderas que le da nombre; como contraste, entre todas las cumbres que lo rodea, el Morronegro destaca por el oscuro color de su ladera. El ascenso se acentúa atravesando incómodos pedregales en la falda de Peña Solarco, que dejamos a nuestra derecha, hasta alcanzar el collado Queixeiro (1 761 metros), donde sí es obligado un alto en el camino para reponer fuerzas.

Valverde, valle verde, hace honor a su nombre

            Un brusco giro hacia la derecha y el paso por una breve y bonita foz nos permiten abandonar Valverde y entrar en el valle Congosto, por donde corre el río de La Majúa, afluente del Torrestío donde desemboca cerca de San Emiliano. En Congosto nos esperan sus lagunas que en otro tiempo fueron tres; la primera que encontramos sólo es un humedal en cuyo entorno pasta abundante ganado vacuno; la segunda, sin duda fue una laguna hoy cubierta de tierra seca. Al fin, ya a 1 980 metros de altitud sí encontramos la única laguna en un collado al pie de Torre Orniz, de la que cuelgan algunos neveros.

La esperada laguna de Congosto

            Tras la pausa para la labor de los fotógrafos, continuamos lo que parece un interminable ascenso hasta coronar el collado Concecho (2 040 metros), topónimo que alude a un lugar de encuentro, sin duda entre pastores o arrieros, no en vano aquí se cruzan el camino que recorre Babia y el que viene del Norte por Somiedo; hoy, dicen, es frecuente lugar de paso de lobos. A los pies de este amplio collado está una de las fuentes del Sil, la situada a mayor altitud, y de ella sale el arroyo Cebolledo, que no es sino el Sil naciente. Continuamos el ascenso en un último y breve esfuerzo con una sencilla trepada, para llegar a la cumbre de la jornada: Peña Orniz de 2 191 metros de altitud.

Haciendo camino hacia la cumbre más alta

            Es Peña Orniz una cumbre muy agradecida, sin duda por encontrarse en el vértice entre las dos Babias y el Parque Natural de Somiedo; y por ello en este caluroso y claro día de verano, inmejorable lugar para el merecido descanso, la comida y la conversación.
            Además del amplio listado de cumbres que nos rodean, entre las que destaca el inigualable macizo de las Ubiñas, es obligado comentar cómo nos encontramos entre tres importantes cuencas fluviales. Hacia el Sur está la cuenca del Duero, por donde ya caminamos junto a los ríos Valverde y de La Majúa; también al Sur pero hacia el Oeste, la del Miño en su más importante afluente, el Sil. Finalmente, a nuestra espalda, hacia el Norte corre el arroyo del Valle, más abajo llamado río Somiedo, afluente del Pigüeña que lo es del Narcea.
 
Panorámica hacia el Norte desde la cumbre de Peña Orniz

            Para reanudar el camino descendemos hasta la Bobia de Orniz (2 012 metros), y desde allí entramos en Somiedo para caminar por La Mortera del Coto, dejando a la derecha La Mortera del Valle. Las morteras son terrenos comunales de pasto, acotados durante determinados periodos del año y que de igual manera carecían de aprovechamiento, muertos por tanto, fuera de temporada. Estas morteras de Somiedo se caracterizan, además, por sus abundantes dolinas y simas producidas en las partes más blandas del terreno por la filtración de las aguas hacia los conocidos lagos.

Entre la Bobia de Orniz y La Mortera del Coto

            Cuando llegamos al collado de Boca Mortera, estamos en el paso entre Somiedo y la Babia Alta, lugar de conveniente descanso ante la última parte de nuestro recorrido; no obstante, como sobre el collado se levantan los picos de La Mortera, hay valientes que ceden a la tentación de alcanzar estas cumbres para obtener la mejor panorámica sobre el parque y en especial sobre el lago del Valle. Los demás, modestos caminantes, seguimos el camino por los Puertos de Covalancho pasando junto a varios regueros que son también la cabecera del Sil.
            Recorriendo estos puertos y sus majadas con abundante ganado, el río se hace presente y caudaloso. Lo seguimos por su margen derecha en las praderas de Cebolledo o Cebochéu, por buen camino con postes del Ayuntamiento de Cabrillanes señalizando la Ruta Fuentes del Sil. Llama nuestra atención un considerable rebaño de ovejas bien guardado por varios mastines; es señal de que continúa la tradición pastoril y que actualmente siguen subiendo rebaños de merinas a los puertos de Babia.

                                    Caótico camino por La Mortera del Coto 
  
                Más adelante, el valle se estrecha y el camino se convierte en senda labrada en la ladera rocosa, pero con la suficiente amplitud para permitir el acceso del ganado al puerto. Cuando de nuevo el valle se abre y pasamos la majada Bustusil, el camino ya es una pista por entre prados de siega cercados de piedra. Hasta que en las proximidades de La Cueta, el pequeño remanso y el canal en el río anuncian la presencia de un molino sin uso pero en buen estado.
            Así, llegamos a 1 460 metros de altitud a La Cueta, el pueblo más alto de León; la aldea rural, con sus calles recién hormigonadas, nos recibe mostrando orgullosa su buena fuente y un hermoso puente de piedra sobre el río Sil. Finaliza aquí nuestra caminata por los altos valles de esta comarca de Babia declarada en el año 2004 Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Torrestío en una panorámica desde Valverde


Las fotos son de José  María Arnillas

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 27 de junio de 2015)

viernes, 19 de junio de 2015

LA MONTAÑA DE LEÓN



Desde Ciguera hasta Lois: tres cumbres, varios collados y algo más

            Son muchas las posibilidades para caminar por la Montaña de León y hay constancia en varios artículos de este blog de algunos recorridos bien interesantes. En esta ocasión nos acercamos a la que se conoce como comarca de la Montaña Oriental, en la que se encuentra incluido el término municipal de Crémenes.
            Este municipio de Crémenes linda al Este con el de Riaño y está vertebrado por el río Esla, que lo recorre después de salir del embalse. Paralela al río, lo recorre también la N-621 que va a Cantabria por el puerto de San Glorio; precisamente desde esta carretera, en el lugar de Las Salas, parte hacia el Norte una carretera comarcal que remontando el curso del río Dueñas, un afluente del Esla, une pueblos del concejo: Salamón, Ciguera y Lois. Entre los dos últimos pueblos discurre la caminata propuesta al grupo La Peñuca por José Montero, su vicepresidente: se trata de subir a las cumbres situadas en el límite con el municipio de Riaño, con hermosas vistas a toda la comarca y más allá.

Primavera en la montaña de León

            En las proximidades del pueblo de Ciguera, a orillas del río Dueñas hay un edificio bien conservado que fue "molino y fábrica de luz", leemos en el cartel adosado a uno de sus laterales; allí a 1 104 metros de altitud iniciamos la caminata.
            Abandonando la carretera, cruzamos el río por un puente y comenzamos a subir por la pista que, dejando a la derecha las Peñas del Castro, remonta el curso de un arroyo afluente del Dueñas; nos internamos en un hayedo, y a la salida cruzamos el arroyo por un puente de madera y entramos en amplia pradería donde finaliza la pista. Estamos en el collado de los Escobalines, en la base del pico del mismo nombre. Hay en estas praderías una buena fuente con abrevadero y mucho ganado, para sorpresa de los caminantes, vacas tudancas; su color pardo oscuro, sus astas largas, abiertas o torcidas, hacen fácilmente reconocible esta "raza autóctona de protección especial" abundante en los puertos de Cantabria y que ahora contemplamos en la montaña leonesa.

El ganado en el collado de los Escobalines

            Desde lo más alto de los Escobalines, junto a otra fuente, tomamos una senda por entre monte bajo y zonas de piedra; se trata ahora del más largo y costoso ascenso, que nos permite ver a nuestra espalda en el fondo del valle el pueblo de Ciguera, más allá el embalse del Porma y, cerrando el panorama, la sierra del Mampodre.
            Después de tan prolongado ascenso llagamos al cordal desde donde podemos ver al otro lado el embalse de Riaño y a nuestros pies el hermoso valle de Anciles, en cuya base estuvo el pueblo, hoy oculto bajo las aguas; es el momento de recordar otra caminata que en su día hicimos partiendo de este valle: (Alrededor del embalse de Riaño, 26 de junio de 2014).

 Costoso camino en busca de las altas cumbres

            Estamos en la línea que separa los términos de Crémenes y Riaño, y siguiendo el cordal nos esperan las tres cumbres de la jornada. La primera será el pico Llerenes; su ladera tiene una primera parte de zona verde, hasta un altillo donde arranca la roca desnuda. Aquí debemos abandonar el apreciado palo de avellano para atacar con las manos libres un buen tramo de trepada, hasta ganar la cumbre a 1 893 metros de altitud: la mayor altura de la jornada. Es aquí donde los entusiastas de los más altos riscos se entretienen en leer los picos que ofrece el panorama: Peñas Pintas, Espigüete, Yordas, Mampodre, Jaido...; nombres que a mí me relatan hoy y mañana soy incapaz de identificar desde otro punto como éste. Lo que sí vemos mucho más cerca es el cordal donde destacan las otras dos cumbres que nos esperan.

Últimos pasos para coronar el pico Llerenes

            Descendemos del pico al collado Llerenes (1 830 metros), y siguiendo la línea de postes y alambrada que marca la separación de pastos entre los dos concejos, pasamos los Colladrines, collado y pico del mismo nombre que bordeamos, y ascendemos a la segunda cumbre: el pico Peñeras de 1 878 metros de altitud.
            Desde esta cumbre, aun con menos altura que la anterior, la vista es todavía más amplia: a uno y otro lado, los dos embalses, el de Riaño en una panorámica espléndida y total; las cumbres de la Cordillera, todas y a lo lejos, el Macizo Central de Picos de Europa. Tal vez por esto y sobre todo porque la hora es la hora, dispone aquí José Montero, coordinador de la caminata, el momento para el descanso, la comida y la conversación.

Entre los picos Llerenes y Peñeras; al fondo, el pueblo de Salamón
 
            Descanso que, aunque breve era necesario porque aún nos espera la tercera cumbre, el pico Castaño de 1 861 metros de altitud; pero antes es preciso descender hasta los 1 795 metros del collado del mismo nombre y desde allí ascender a la cumbre, donde ya podemos divisar al fondo Lois, el pueblo que nos espera al final del camino.

El pico Castaño fue la última cumbre de la jornada

            A partir del pico Castaño damos la espalda al término de Riaño y nos internamos de nuevo en el de Crémenes. Todo será descenso por pradería hacia lo que se conoce como Valle del Puerto de Lois, amplio pastizal de moderada pendiente donde abunda el ganado. En un promontorio al fondo de la pradera hay un mirador para contemplar el Valle de San Pelayo, con el camino de Liegos, municipio de Acebedo, a Lois, cuyo caserío también podemos contemplar desde aquí.

Hermosas praderías en el Puerto de Lois
 
            Hasta el fondo del puerto, donde hay una fuente a 1 505 metros de altitud, llega la pista por donde sube el ganado. Por ella atravesamos el hayedo de los Tejales, pasamos el cruce con la pista que sube a las cabañas de la collada de Lois y, bordeando el Calero del Cojo, llegamos al fondo del Valle de San Pelayo, uno de los más hermosos de la montaña leonesa.
 
Buen camino por el monte de los Tejales
 
            Es preciso cruzar el arroyo de Llorada para alcanzar el camino que viene de Liegos. Por este buen camino, entre hermosas praderías, llegamos al pueblo de Lois, en el que destaca la imponente iglesia conocida como la Catedral de la Montaña, construida en piedra de mármol rojo y declarada "bien de interés cultural" en 1992, además de otras construcciones como la llamada "casa del humo" y varias casas solariegas blasonadas con sus escudos de armas.
            A 1 238 metros de altitud, en este pueblo de Lois reconocido por todo lo enumerado antes como "conjunto histórico-artístico", finaliza nuestra caminata. Y la montaña de León nunca defrauda: cumbres, collados, puertos ganaderos y dos de sus más hermosos valles, Anciles y San Pelayo; difícil encontrar algo más completo para pasar una jornada haciendo camino al andar.

 Panorámica desde el pico Peñeras: destaca el embalse de Riaño


Las fotos son de Juan Lobelle

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 13 de junio de 2015)

jueves, 11 de junio de 2015

AL SURESTE DE CANTABRIA



Recorrido circular desde el Collado del Asón: Alto de la Posadía, Hoyón del Saco, cabañas de Brenacobos, hayedo de Montecrespo...

            Al sureste de Cantabria, en plena cordillera Cantábrica y en la linde con las provincias de Burgos y Vizcaya, se encuentra el municipio de Soba. Es el tercer municipio de Cantabria por su extensión, y en sus casi 215 kilómetros cuadrados se localizan diversas poblaciones como Asón, Aja, La Gándara o Veguilla, su villa municipal. Además, dentro de este municipio de Soba está integrado en su totalidad el Parque Natural Collados del Asón, un espacio natural protegido de gran interés, caracterizado por sus afloramientos calizos, restos del paisaje glaciar y pequeños bosques de hayas, junto a hermosas praderías para el aprovechamiento ganadero.
            Una excelente forma de recorrer este territorio reconociendo sus peculiaridades más notables es el PR-S 77 Ruta Vuelta al Colina; y a esta caminata acudimos los del grupo La Peñuca en una propuesta hecha con gran entusiasmo y bien coordinada por Lluz Muñoz.


El fotógrafo se recrea con un ejemplar de la fauna del parque

            La caminata se inicia a 686 metros de altitud en el amplio aparcamiento del Collado del Asón, pero antes es obligado acercarse al mirador instalado al borde del collado para observar la cascada que brota en la cueva de la peña Azalagua; esta cascada, conocida como Cailagua, es el nacimiento del río Asón, junto con su afluente el Gándara la principal red fluvial del municipio, que recorre hacia el Norte para desembocar en el Cantábrico cerca de Colindres.
            Después, el camino se inicia por una buena pista de piedra menuda y suelta; dejamos a un lado una instalación ganadera y al otro, el típico cercado que facilita la recogida del ganado que acude a los pastos del puerto, y poco a poco vamos ganando altura entre prados cercados de piedra. Pronto pasamos junto a la fuente de Azalagua, cuyas aguas se ocultan en la cueva de la que brotan más abajo según se puede ver desde el mirador.


Al borde del camino, la fuente de Azalagua

            La pista sigue ganando altura y llegamos a las praderías y cabañas de Horneo; a nuestra derecha vemos el profundo valle que labra el río Asón, la S-540 que curva sobre curva sube hasta el collado y, más a lo lejos, el pueblo de Asón: será esta una de las pocas panorámicas que podremos disfrutar, pues frente a nosotros en la ladera del Mortillano acecha la niebla, a la que pronto nos acercaremos y bajo cuyo manto estaremos durante toda la caminata.


El valle del Asón y la carretera que sube al collado

            Al llegar al Alto de la Posadía (895 metros) abandonamos la pista que sigue a nuestra izquierda y por la que regresaremos para cerrar el circuito; por buena senda y pradería ascendemos hasta Cuadrilijo, lugar también de pastos y cabañas. Se impone aquí un primer alto en el camino antes de internarnos en la niebla y en un buen cuidado hayedo, que recorremos por buen camino con lugares embarrados sobre los que se han colocado cómodos pasos de madera. A la salida del hayedo y después de bordear los Castros de Horneo que apenas podemos apreciar a nuestra izquierda entre la niebla, llegamos a uno de los lugares más espectaculares de la jornada.


Buen camino por el hayedo

            Estamos ante una llamativa plataforma lisa de roca, lapiaz plano de considerable extensión, moldeado por el hielo y la piedra que arrastraba el glaciar; avanzando sobre ella se aprecian marcas de numerosos fósiles y llaman nuestra atención las profundas canaladuras en su superficie. Estos canales, junto con las abundantes dolinas que encontramos en todo el recorrido, representan la mayor red de cuevas de Cantabria y una de las redes subterráneas más grandes de Europa; muy apreciada, dicen, por los aficionados a la espeleología que acuden aquí a investigar tan complejo cárstico.


Sorprendente superficie plana y sus canales producto de la erosión
 
            Dejando atrás esta maravilla de la naturaleza, y después de bordear el Hoyón de Saco a 1 127 metros de altitud, antiguo circo glaciar que por la niebla apenas podemos apreciar en su totalidad, la senda asciende por zona herbosa hasta alcanzar el cordal que nos acercará a la cumbre de la jornada. Es un camino en cuesta, pero fácil y agradable de recorrer: los bien situados postes indicadores con su correspondiente enumeración facilitarían la orientación del caminante en un día que fuera limpio y claro; hoy la pertinaz niebla tampoco nos deja ver el profundo Barranco de La Sota que a nuestros pies corre hacia el arroyo Rolancia, uno de los afluentes del río Asón.


Contemplando los profundos canales abiertos en la roca

            Así ascendemos hasta el Colina, cumbre plana que es posible ver desde casi todos los puntos del parque y del término de Sota. Y desde esta planicie donde nos acomodamos para disfrutar del descanso, el bocadillo y la conversación sería posible contemplar Colindres, Laredo y Castro Urdiales en la costa cantábrica; y hacia el Sur, el Picón del Fraile, la cumbre más alta del parque, allá en el límite con la provincia de Burgos. Nada de eso es posible hoy, un día que la niebla nos sitúa el horizonte poco más allá del buzón de cumbres.


Bajo la niebla, en la cumbre del Colinas

            Para reanudar el camino después de la pausa abandonamos la cumbre por un estrecho paso entre su única zona rocosa, e iniciamos un largo descenso por la senda que bordea una nueva zona de lapiaz muy roto y con abundantes simas; así llegamos a las cabañas de Brenacobos a 1 270 metros de altitud. Un nuevo bosque, el de Montecrespo, que recorremos contemplando los mejores ejemplares de hayas, nos deja en otro de los lugares espectaculares de la jornada; son las Hazas del Respiradero, donde el camino discurre por un estrecho paso de apenas tres metros de ancho y entre verticales paredes de más de 10 metros de alto.

Estrecho paso de las Hazas del Respiradero

            Luego, alternando zonas de pasto con otras de bosque y dejando a nuestra derecha el Llano de Brenavinto, un sumidero para las corrientes de agua de la zona, llegamos a la cabaña de Concinchao: un cruce de caminos donde nuestro PR se encuentra con el GR 74 Corredor Oriental de Cantabria. Desde aquí descendemos hasta la pista que habíamos abandonado por la mañana, y por ella llegamos hasta el lugar, el Alto de la Posadía, donde cerramos el circuito.
            Ya sólo resta rehacer el camino andado en la primera parte de la jornada; el cómodo descenso por Horneo, el paso junto a la fuente que da su agua a la cascada del Asón y la llegada entre la niebla al collado que fue principio y es el final del recorrido por este sorprendente Parque Natural. Lástima que la niebla nos haya privado de las mejores panorámicas y nos obligara a adivinar algunas otras; así y todo, fue una caminata singular a la que este caminante no le importaría volver.


Una muestra de las muchas simas que se encuentran en el camino


Las fotos son de José  María Arnillas

                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 6 de junio de 2015)

sábado, 23 de mayo de 2015

MONTES DE CANGAS DEL NARCEA



Desde el puerto del Pozo de las Mujeres Muertas, por los picos de la Gubia y de Cerro Badán, Roguera Fermosa, el collado y la braña la Folgueirosa... hasta Vega de Hórreo

            El municipio de Cangas del Narcea es el más extenso del Principado de Asturias y con sus casi 824 kilómetros cuadrados, uno de los mayores de España. El río Narcea lo recorre en su curso alto y se convierte en su auténtico eje vertebrador, junto con los numerosos afluentes que en su accidentado relieve bajan de las montañas al valle principal.
            De las 54 parroquias que componen el concejo, la de Vegalagar es la situada más al occidente, en el límite con los términos de Ibias y Allande. Es una parroquia bien extensa con cinco núcleos de población, entre los que destacan Monasterio de Coto y Vega de Hórreo, y está recorrida por el río Coto, uno de los afluentes del Narcea por su izquierda. Precisamente, a esta parroquia acudimos en el grupo La Peñuca a realizar una caminata propuesta y coordinada por Alberto Noriega; un recorrido también dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea que ocupa toda la zona sur de este extenso municipio.

El brezo florido por los montes de Cangas del Narcea

            Es el Pozo de las Mujeres Muertas (El Pozu) un equívoco topónimo que creemos procede del latín mollis que en el habla de la zona derivó a mul.lar y mul.lares + mortas, en alusión al terreno flojo, esponjoso y de aguas estancadas, producto de antiguas explotaciones mineras; nada que ver con muyeres muertas salvo en la confusión fonética sobre la que se inventó la leyenda de las vaqueiras allí perdidas. Así pues, a 1 098 metros de altitud, en este singular lugar situado en la cabecera del río Coto y paso tradicional entre este valle y los del Valledor (Allande) y Los Fornos (Ibias), iniciamos la caminata; jalonan el paso la AS-29 que une La Regla de Perandones con San Antolín de Ibias y la AS-34 que sigue el curso del río d´Or.
            Nosotros tomamos una pista que pronto abandonamos, para por una buena senda rodeada de monte bajo superar la empinada ladera del pico Folgueras; es un ascenso recto y rápido hasta alcanzar los 1 234 metros de altitud de esta cumbre: un buen aperitivo para el inicio de la jornada. La cumbre es casi plana y está en el límite entre Cangas (valle del Coto) y Allande (el Valledor); hacia el Sur podemos ver tierras y pueblos de Ibias que hemos dejado a nuestra espalda. 

El camino hacia el pico Folgueiras
          
            A partir de aquí, el camino discurre siempre en el límite entre los dos términos municipales, primero por los picos de la Gubia y luego por los de Cerro Badán, en un continuo atravesar collados y subir cumbres entre los 1 200 y 1 300 metros de altitud; el camino aparece en ocasiones limpio y bien marcado, pero en otras, oculto entre el abundante brezo que muestra todo su florido esplendor. Después, el paso por los montes de Roguera Fermosa nos ofrece el mejor panorama de las tierras del Valledor y hasta el pueblo de San Salvador, su cabecera parroquial; en la otra vertiente, el valle del río Coto y la carretera que nos subió al puerto y a la que retornaremos a la caída de la tarde.

Por la crestería hacia los picos de la Gubia

            Así, hasta el collado de Fuente Real donde abandonamos el límite entre concejos, que se va hacia la izquierda pasando por el pico Piqueru; nosotros por el concejo de Cangas, parroquia de Vegalagar, llegamos al collado Pedrairas, donde hay una laguna y donde nace el reguero Pedrairas que más adelante volveremos a encontrar. Sobre este collado se levanta el pico Pedrairas cuya cumbre (1 386 metros) se alcanza sin mayor esfuerzo. Al breve descenso del pico, por zona de buenos pastos como demuestra el abundante ganado vacuno que por allí campea, nos encaminamos hacia el llano de la Forquina (1 350 metros), y desde allí, atravesando algunos pedreros, a la cumbre de la jornada: el pico Tunón o Cervero de 1 475 metros de altitud.

Desde la subida al pico Pedrairas, el collado y el camino recorrido
 
            Este pico con su vértice geodésico es también la cumbre más alta de la pequeña sierra de Cerveriz, límite entre las parroquias de Vegalagar y Las Montañas. Es un privilegiado lugar para contemplar gran parte del concejo de Cangas hasta su cumbre más alta, el Cueto de Arbás en la cordillera sobre el puerto de Leitariegos; pero sobre todo, a los pies mismos del pico, el valle de Carvadelosa, cabecera del río Arganza, importante afluente del Narcea que después de pasar por el concejo de Allande desemboca bajo el puente de Arganza en el límite entre Tineo y Cangas.

Hacia la cumbre del pico Tunón

            Muy cerca, hacia el fondo del valle se asientan Fontes, San Fliz y San Pedro de las Montañas, pueblos de esta parroquia que sólo rompió su ancestral incomunicación en 1990 con la carretera que remonta el cauce del río Arganza; más a lo lejos también se divisa Besullo, cabecera de otra de las parroquias de Cangas.
            Nosotros encontramos en esta cumbre el lugar para el bocadillo, el descanso y la conversación mirando hacia el noroeste. Hacia este lado el panorama es aún más avasallador: en primer plano, la sierra de Valledor y más allá, la del Palo con su característico parque eólico; el pueblo de Berducedo, en la carretera que une Pola de Allande y Grandas de Salime; en lontananza, la vista se pierde en tierras gallegas de Fonsagrada.

Descanso en la cumbre del pico Tunón

            Después de tan agradable estancia en la cumbre, se impone el descenso de nuevo hacia el llano de la Forquina donde nace el arroyo del mismo nombre, que desemboca en el Arganza cerca de Fontes de las Montañas. Luego, el camino, por bastante buena senda y siempre en ligero descenso, discurre bordeando las llamadas Peñas Altas y Peñas Juntas, últimas estribaciones de la sierra de Cerveriz; hasta llegar al collado la Folgueirosa (1 120 metros), un importante cruce de caminos que suben de las parroquias de Las Montañas y Vegalagar. Se trata de un collado en dos vertientes: a un lado, en un manantial que se aprovecha como abrevadero nace el reguero de Caborno que también baja hasta el Arganza; al otro, en la fuente el Reguerón nace el arroyo de la Braña cuyo cauce seguiremos hasta su final.

Buenos pastos en el collado la Folgueirosa 

            Debajo del collado en una pequeña vallina rodeada de fresnos, a 1 050 metros de altitud, está la braña la Folgueirosa con varias cabañas, algunas con evidentes síntomas de abandono; es una braña del pueblo de Vega de Hórreo a la que el ganado accede por buen camino carretero en ocasiones con lecho de piedra.
            Por este camino descendemos siempre en la margen izquierda del arroyo de la Braña, rodeados de bosque de fresnos, abedules y viejos robles, que según se acerca a su parte más baja deja claros para los prados de diente cercados de alambre.

 La braña la Folgueirosa y el valle del arroyo de la Braña

            Pasamos por la braña de la Pasada, y en el lugar de Chamazosa vemos el reguero Pedrairas que llega torrencial a desembocar en la margen derecha del arroyo de la Braña. Según nos acercamos al final, el camino acentúa su pendiente y presenta en algunos tramos firme de hormigón; pasamos junto a un cortín de colmenas y llegamos al lugar de Molín de Salce donde el arroyo desemboca en el río Coto.
            Estamos en el Km. 28 de la AS-29, y sólo nos restan unos 1 500 metros por la carretera en la margen izquierda del río para llegar, después de pasar junto a una piscifactoría de salmón abandonada, a la aldea de Vega de Hórreo. Allí nos reciben la amabilidad y el buen hacer de los encargados de un agradable albergue rural: un bonito colofón para esta caminata que nos permitió conocer tierras no muy frecuentadas de este concejo de Cangas del Narcea que tiene, sin embargo, muchos lugares con encanto para sorprender a los caminantes.

Tierras de Vegalagar: el valle del río Coto y la carretera que sube al Pozu


Las fotos son de Juan Lobelle

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 16 de mayo de 2015)

sábado, 2 de mayo de 2015

POR REDES EN SOBRESCOBIO (II)



Circuito desde Soto de Agues por el Alba, el Fresneal, Isornu, Fresnos y el Nozalín

            De nuevo en Redes; ya queda dicho que son muchas las posibilidades que ofrece al caminante este Parque Natural, Reserva de la Biosfera, por cualquiera de los dos términos sobre los que se extiende, Caso y Sobrescobio. Y si no hace mucho en este último municipio tuvimos la oportunidad de realizar y contar una caminata por su parroquia de Oviñana, lo hacemos ahora por las de Soto de Agues y Ladines.
            Tomamos en esta ocasión como base el PR AS-120 Ruta de la Collada Isornu, a la que introducimos a modo de adorno algunas variantes. Fue una actividad propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por su vocal de montaña José Manuel Tejera, un verdadero especialista en esto de los PRs de Asturias, no en vano ha recorrido la mayoría tomando detallada nota de todos ellos.
            Como se dice en la entradilla, se trata de una ruta circular con inicio y final en Soto de Agues. Es este pueblo uno de los enclaves importantes del Parque Natural por su caserío y buen número de hórreos, su amplio y cómodo aparcamiento para todo tipo de vehículos y sobre todo, por la Ruta del Alba, una de las más conocidas y frecuentadas de toda Asturias.

Desde la cumbre de la jornada, al fondo Soto de Agues

            Precisamente, después de atravesar el pueblo, los cuatro primeros kilómetros de nuestra caminata serán por esta ruta, bien hormigonada y señalizada como PR AS-62. Ya se sabe, a la derecha queda la fuente con abrevadero y lavadero; a la izquierda, la piscifactoría y remontando el río por su margen izquierda, pronto llegamos a la desembocadura del río Pando y poco más allá al frágil puente de Les Llampes, que cruza el Alba y permite regresar a Agues por la otra margen. Algo más allá, los restos del cargadero del Campurru nos recuerdan aquel tren de la Campurra que desde aquí llevaba el mineral de la mina Carmen hasta las tolvas del ferrocarril de Langreo en La Pola, al tiempo que transportaba viajeros entre Pola de Laviana y Rioseco por la orilla de la carretera como un auténtico tranvía. Finalmente, en el Retortoriu abandonamos  la Ruta del Alba y cruzamos el río para seguir el citado PR AS-120.

El río Alba cerca de Soto de Agues camino del Nalón en La Polina

            Comienza ahora un fuerte y prolongado ascenso por una pista también de hormigón, con curvas de vértigo para quienes la recorren con sus vehículos autorizados. Rodeados de castaños y avellanos, cruzamos el reguero Fresneal que baja impetuoso en busca del Alba, y llegamos a un pequeño llano donde se asienta la majada Lichariegu con sus buenas cabañas. Pero el ascenso se mantiene hasta alcanzar el Cantu la Vega, un buen lugar con vistas al valle del Alba, y más allá, para los amantes de los riscos, el inevitable Retriñón con neveros en su ladera. Estamos a 876 metros de altitud y salimos de Soto de Agues  a 430 metros con una subida casi imperceptible hasta el Retortoriu: el desnivel que hemos salvado es, pues, considerable y aún debe proseguir.

La majada Lichariegu, un pequeño respiro en tran prolongado ascenso

            El paso por el lugar conocido como Manuela con el nombre grabado en una cabaña, nos lleva a la majada de La Bauga (992 metros) con varias cabañas rodeadas de fresnos. Viene luego un breve descenso hasta el arroyo que lleva el nombre de la majada, y retornando al ascenso llagamos a la majada Prau Llungu (o Prauliongo), con cabañas que son un auténtico caserío de fin de semana; no en vano hasta aquí se puede llegar en vehículo autorizado.
            Cesa pues la pista, y por senda entre prados de siega, primero y después, monte de helechos y brezo, llegamos a la  collada  Isornu a 1 212 metros de altitud. Desde lo más alto de esta collada, en la linde entre Sobrescobio y Caso, tenemos una excelente panorámica del pueblo de Caliao y su valle.

Desde Prau Llungu, arriba la collada Isornu y el pico Riegos

            Sobre la collada y frente a nosotros se levanta el pico Riegos; abandonamos el señalizado PR y ascendemos por entre monte bajo hasta un pequeño collado, y luego por piedra caliza hasta alcanzar su cumbre a 1 389 metros de altitud. En el vértice entre cuatro parroquias de los dos municipios, Soto y Ladines, de Sobrescobio y Caliao y Tanes, de Caso, el pico Riegos ofrece una buena atalaya sobre todo Redes y también, más allá, las cumbres nevadas de la cordillera en el término de Aller; aunque a este caminante lo que más le llama la atención son las estribaciones de La Peña (Peñamayor): Breza, la pista que hasta allí asciende desde El Condao y el cordal que tantas veces recorrí hasta el pico La Xamoca.

Subida al pico Riegos entre monte bajo y piedra
 
            Un breve cresteo y el descenso hacia la majada de Les Morteres nos permite retornar al marcado PR; pero antes, en esta majada de Les Morteres con varias cabañas en ruinas, disponemos el momento del descanso, la comida y la conversación, protegidos de la fuerte ventisca que azotaba en la cumbre. Después, sigue la senda bordeando el Xerru Tendillanes justo por encima de los lugares por donde antes hemos ascendido (Manuela, La Bauga, Prau Llungu).

El camino cuando bordea el Xerru Tendillanes

            Vamos ladeando hacia la derecha, atravesamos un hayedo, no hay camino en Redes que no recorra un hayedo, y tras un considerable descenso llegamos a un buen camino: el que discurre por encima del conducto de agua de Los Arrudos a Gijón, que llega aquí después de atravesar Tendillanes por un túnel. Por este buen camino llegamos a la majada Fresnos a 1 007 metros de altitud, con cabañas rodeadas de árboles y una laguna que se conoce como El Llagu. Frente a la majada se levanta el pico Fresnos y hasta aquí llegamos en otra ocasión para contemplar la laguna cubierta de hielo (Redes en inverno, 16 de febrero de 2012).

El camino y la canal de Los Arrudos junto a las cabañas del Cardal

            En Fresnos, la canal del agua bordea el pico y desciende hacia el Alba para cruzar la ruta en un sifón que pudimos ver cerca de Soto de Agues; luego cruzará la AS-117 y subirá hasta Peñamayor, donde también se puede caminar sobre ella en una senda que allí llamamos La Traída; descenderá a Nava por el Peranchu, y tras cruzar La Collada, entrará en Gijón por la parroquia de Vega: toda una obra de ingeniería digna de ser recordada.
            También en Fresnos, el PR AS-120 se va hacia la izquierda por Porciles y los Garbanceros hasta llegar de nuevo al Retortoriu. Nosotros, en cambio, nos vamos a la derecha hacia el valle del Nozalín por la pista de hormigón con fuerte pendiente que da acceso a la majada. Al frente vemos el pico Cuyargayos y en su base la braña Feleches; y al llegar a la vera del río Nozalín, ya en la parroquia de Ladines, nos encontramos con el PR AS-63 Ruta del Cuyargayos, por donde se regresa del ascenso a este pico.

La majada Fresnos, El Llagu y el pico Fresnos

            Seguimos al lado del río este camino que se va estrechando hasta formar la Foz del Nozalín entre las peñas Piquero y Llagos; un bonito descenso junto a las aguas cantarinas y espectaculares cascadas. Al fin, el valle se abre por entre praderías que alcanzan hasta la aldea de Ladines en la ladera opuesta; cruzamos por un puente sobre la unión del río Nozalín con el de les Argayaes, y entramos en el barrio de San Andrés de Agues.

Curiosa cascada en el río Nozalín

            Pasamos ante la ermita de Santa Ana con su coqueta imagen de la santa, la iglesia parroquial de San Andrés, historicista del siglo XIX, y las antiguas escuelas, hoy biblioteca pública, en cuyos jardines hay un busto de Fermín Canella y Secades, hijo adoptivo de Sobrescobio. Y finalizamos, tras cruzar el río Alba por el viejo puente medieval, en el mismo lugar de Soto de Agues donde iniciamos este recorrido que fue el PR AS-120 y algo más; una nueva caminata por estos lugares de Redes que siempre nos muestran su encanto y nos invitan a volver.
 
Desde la collada Isornu, el pueblo de Caliao y su valle


Las fotos son de José  María Arnillas

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de abril de 2015)