CAMINO AL ANDAR

Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 16 de marzo de 2017

CAMINANDO POR LOS OSCOS



Desde Santa Eulalia de Oscos: Ferreirela, Barreiras, Ferreira, Talladas, Caraduje... y algo más

            Siempre es agradable caminar por los Oscos, y no sólo porque la comarca se haya puesto de moda tras el merecido "Premio Princesa de Asturias". Su paisaje de media montaña con suaves cuestas, valles encajados y riachuelos que en su día alimentaron batanes, molinos y mazos, ofrece suficiente atractivo para muchas y variadas caminatas. Su economía está principalmente basada en la ganadería para carne; por ello presenta un terreno plagado de limpias y cuidadas praderías que se combinan con abundantes zonas de matorral, pinares de repoblación y también bosque autóctono por el que discurren los bien cuidados caminos que se pueden recorrer.
            Su situación en el extremo occidental de Asturias, más allá del río Navia al que vierten todas las aguas de la comarca, le otorga fama de lejanía y mal acceso desde el centro de Asturias. Pero no es así, aunque antaño sin duda lo fuera. Hoy, una total y cómoda autovía nos lleva hasta Barres, a las puertas de Castropol y Vegadeo; y desde allí, el hermoso y fácil puerto del Alto La Garganta nos introduce en los Oscos por Villanueva o por Santa Eulalia. A este concejo de Santa Eulalia de Oscos, el más suroccidental y menos extenso de la comarca, acudimos los del grupo La Peñuca por iniciativa de Magín Casas, quien también coordinó esta caminata circular desde Santa Eulalia al vecino concejo de San Martín.

Bosque, prado y agua; el paisaje de los Oscos en la foto de Ana Fabián.
 
            Santa Eulalia (Santalla), la villa municipal de su concejo, está situada a 547 metros de altitud. Junto al edificio de la casa consistorial hay una amplia y vistosa plaza, y allí iniciamos el camino descendiendo hasta el barrio bajo para recorrer los primeros metros por la SE-1 que se va hacia Fonsagrada en Galicia. Pronto abandonamos esta carretera para subir hacia las casas de La Pruida, un barrio más de la villa. Desde allí seguimos un buen camino entre bosque y pradería, lo que será bastante común a casi todo el itinerario de hoy: tramos de buen camino, algún pequeño sendero siempre en buen estado y trozos de pista o carretera.

Hermosa vista de Santa Eulalia desde la plaza del ayuntamiento.
 
            Por este camino ascendemos hasta situarnos sobre Ferreirela de Abajo, donde podemos apreciar la casa natal de Marqués de Sargadelos, uno de los personajes importantes de esta tierra. Descendemos hasta los alrededores del bien conservado edificio y salimos de la aldea por un camino empedrado, con algo de barro y rodeado de praderías. El continuo descenso nos lleva a encontrarnos con el río Agüeira en el punto donde recibe las aguas del río Vilanova, que nace en el Alto La Garganta y atraviesa la villa y el concejo que le da nombre, Villanueva de Oscos, para desembocar aquí después de unir a sus aguas las de otro río importante de la comarca: el Barcia. Éste también nace en el concejo de Villanueva, parroquia de Xestoso, y después de un tramo haciendo límite natural entre Santa Eulalia y Villanueva, ya en este último concejo, parroquia de Martul, desemboca en el Vilanova.

Frecuente camino de hoy, rodeado de muros entre bosque y pradería.
  
            Nosotros cruzamos sobre el río Agüeira por un puente de piedra pizarrosa. Pero el río Agüeira merece aquí párrafo aparte, puesto que se trata no sólo del principal cauce fluvial de Santa Eulalia, sobre cuyas márgenes se asientan los mayores núcleos de población del concejo. Es, además, el río que canaliza todas las aguas de los Oscos hacia la cuenca del Navia, al que desemboca en el embalse de Doiras después de recorrer gran parte del término de Grandas de Salime y atravesar el de Pesoz. Por cierto: hasta lo más profundo del valle del río Ahío, uno de los afluentes del Agüeira, hicimos hace algún tiempo nuestra anterior caminata por los Oscos (En San Martín de Oscos, 28 de abril de 2014).

No se puede hablar de la geografía de los Oscos sin citar el río Agüeira.
 
            Después de pasar el puente de piedra llegamos a Barreira (As Barreiras), aldea situada a 420 metros de altitud con calles empedradas y muros de piedra tallada. A partir de aquí, el Agüeira marca vistosos meandros, y recorriendo entre amplias praderías su vega llegamos a Parada (400 metros), y más allá, a Ferreira (360 metros), uno de los núcleos mejor conservados de cuantos visitamos hoy. Llaman nuestra atención el hórreo bajo el que pasamos para entrar en el pueblo, el amplio emparrado que recorre su caserío y la bien conservada ermita de la Virgen del Carmen, inevitable en la labor de los fotógrafos.

Puente de piedra típico en la zona, y al fondo, Barreira.
 
            Desde Ferreira ya divisamos el recorrido que realizaremos para alcanzar el punto más alto de la caminata. Para ello descendemos hasta otro puente de piedra y cruzamos el río que tiene aquí un pequeño embalse y, en sus alrededores, un área recreativa donde se anuncian deportes acuáticos: canoas, natación, etc.
            Bordeando esta área, iniciamos el ascenso hasta el pueblo de Talladas (As Talladas - 435 metros), donde vemos señales del GR 109 Asturias Interior; y es que por aquí pasa la última etapa de este recorrido por Asturias de punta a punta. Más adelante, en la parte final del camino, volveremos a coincidir con esta ruta que también finaliza en Santa Eulalia.

La entrada a Ferreira: sorprendente paso del camino bajo el hórreo.
 
            Comienza ahora la segunda parte de la caminata, que nos levantará desde el fondo del valle hasta lo más alto del recorrido. Por estrecho sendero vamos remontando hasta llegar al cruce donde coincidimos con el PR-AS 280 Ruta Monte Marón y Ascuita. Se trata de una ruta circular que desde San Martín recorre este monte pasando por las aldeas de Ascuita y Villarín de Trasmonte. Sin duda, es el itinerario más apropiado para llegar desde el otro municipio a nuestro objetivo de hoy: la mina Carmina, sus instalaciones y el monte que la cobija. Basta para ello seguir desde este cruce el PR hacia la izquierda y por la ladera del monte, cada vez más despejado de vegetación, pronto divisamos la bocamina principal y los dos edificios que la rodean.

La mina y el monte; el "algo más" de la caminata de hoy.
 
            Estamos en el municipio de San Martín de Oscos, y en un cartel informativo del propio Ayuntamiento podemos obtener los principales datos de esta mina de plomo que funcionó en su última etapa desde 1951 hasta su cierre definitivo en 1962. Siguiendo el mismo PR 280 pasamos las instalaciones mineras, a las que luego volveremos, y seguimos subiendo hasta un nuevo cruce. Dejamos el PR que se va a nuestra derecha hacia Ascuita para finalizar en San Martín, y hacia la izquierda nos vamos cresteando por lo que se conoce como Pico la Mina (694 metros). Es en realidad un pequeño cordal con tres cumbres sobre terreno de arenisca, pizarra y frondoso monte bajo que se levanta en la vertical misma de la mina Carmina.

La mina Carmina: otra imagen de sus instalaciones y su entorno.
 
            Hay desde allí una buena vista hacia el norte a todo el monte Marón y las tierras de San Martín y Villanueva, hasta el fondo del Alto La Garganta, por donde en esta ocasión ya asoma la bruma marina. Luego, el regreso es obligado por el mismo camino hasta la mina. Su interior se puede visitar si se cuenta con frontales o linternas, y en las instalaciones externas siempre se encuentra resguardo para el momento del descanso, la comida y la conversación.
            El descenso por buen sendero entre bosque de castaños, robles y abedules sigue el cauce del reguero de la Mina, al que cruzamos varias veces hasta llegar a las proximidades de Talladas. Sin entrar en el pueblo nos encontramos de nuevo con la señalización del GR 109 que por aquí pasa, como queda dicho, camino de Santa Eulalia. Nosotros lo seguimos, contemplando a nuestra izquierda la vega del Agüeira y los pueblos -Ferreira, Parada, Barreiras- por donde discurrió la primera parte de la caminata.

 Por el cordal del Pico la Mina, con buenas vistas hacia los tres Oscos.

            Cuando nos encontramos con el río Vilanova, lo cruzamos por un puente y llegamos a Caraduje (Caraduxe) a 420 metros de altitud. Se podría bordear el pueblo, dejándolo a nuestra derecha, pero merece la pena adentrarse en él para encontrarnos con su bien remozado caserío y la amabilidad de sus vecinos que nos informan de las características del entorno, entre las que destaca el llamado Mazo de Caraduje, uno de los muchos que funcionaron en esta comarca, en la que por lo demás son abundantes los topónimos alusivos a la industria férrea.

 Detalle de Caraduje y su bien cuidado caserío.

            Por Caraduje pasa el GR 109, pero también el PR-AS 119 Ruta del Forcón de los Ríos. Se trata de otro atractivo itinerario circular que desde Santa Eulalia nos acercaría a la confluencia -esto es, forcón- de los ríos Barcia y Vilanova, para luego traernos hasta aquí antes de regresar a la villa municipal. Como éste es también nuestro destino final, recorreremos la última parte de nuestro camino siguiendo las dos rutas bien señalizadas por la carretera que, con algunas subidas y bajadas, llega hasta Ferreirela de Arriba, casería situada a 570 metros de altitud, en donde entramos después de pasar ante las instalaciones de un alojamiento de Casa Rural.
            Ambos caseríos de Ferreirela se unen por medio de un sendero asfaltado. Nosotros desde el de arriba salimos a la AS-33, y así por la carretera que comunica Santa Eulalia con las otras dos villas municipales, Villanueva y San Martín, llegamos al punto inicial y final de esta interesante caminata; una demostración más, por si hiciera falta, de que merece la pena acercarse de vez en cuando a recorrer los Oscos y descubrir que sus encantos no están tan lejos.

   La vega del río Agüeira, con el pueblo de Ferreira en
su margen derecha; a la izquierda, parte del área recreativa.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de marzo de 2017).

viernes, 3 de marzo de 2017

TIERRAS Y PUEBLOS DE PARRES



Desde Prestín, para recorrer la Sierra de Cormelón y regresar por el valle del Laspro y Huero de Dego

            Prestín es una casería de la parroquia de San Juan de Parres. Situada en la margen izquierda del río Sella, a ambos lados de la N-625, por esta carretera dista seis kilómetros de Arriondas, su capital municipal. Sin embargo, por su crecimiento y su situación se ha convertido más bien en un floreciente barrio de Cangas de Onís, de donde apenas le separan 200 metros: el cauce del río y el denominado "Puente Romano", aunque se trata de un puente medieval (siglo XIII) de estilo románico.
            A este curioso lugar acudimos para un recorrido por San Juan y Huero de Dego, dos de las parroquias del concejo de Parres que limitan al este con el término de Cangas de Onís. Fue una caminata propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Eduardo Fernández.

Tierras y pueblos de Parres bajo la Sierra del Sueve.
 
            En Prestín, a 87 metros de altitud, el camino se inicia por la PR-5 que comunica San Martín, Vallovil y San Juan de Parres, localidades de esta misma parroquia. Sólo unos metros de carretera para ascender luego por una larga escalinata, atravesando la bonita urbanización que mira hacia Picos de Europa. En este ascenso se cruza también la carretera que sube a Las Rozas, otra de las localidades de la misma parroquia, y cuando se alcanza lo más alto de la zona urbana, por buena pista de tierra se gana la cimera de la Sierra de Cormelón.

Buen camino hacia lo más alto de la sierra.
 
            Comienza entonces el recorrido por la sierra, siempre por buen camino en la ladera sur, lo que permite una cada vez más amplia panorámica del Macizo Occidental de Picos de Europa con sus cumbres bien cubiertas de nieve; pero también, hacia el fondo, la vega por donde corre el Sella y los pueblos de Huero de Dego por donde pasaremos al final de la caminata. La sierra se interpone como división natural entre las dos parroquias, por eso cuando caminamos por su vertiente norte, tenemos a nuestros pies la conocida como Cuesta de Parres y los pueblos de la parroquia de San Juan, además de la vista completa hacia las tierras y pueblos de Parres: Arriondas, la villa municipal, y Cofiño, muy cerca de la Sierra del Sueve que cierra el panorama.

Haciendo camino por la Sierra de Cormelón.
 
            Bordeamos el pìco Cijorón, pasamos por el Canto la Fuente y llegamos a la Jorcada del Porrón a 528 metros de altitud. Se trata de una collada con su correspondiente cercado para recoger el ganado, situada entre dos cerros, uno de los cuales destaca por su promontorio rocoso. Es un buen lugar para el primer alto en el camino, contemplando el recorrido que nos aguarda hasta alcanzar la cumbre de la jornada.

El alto de la Jorcada del Porrón.
 
            Para ello superamos la Cuesta el Llamazal, donde pasamos entre los restos de un pinar después de su deforestación. Por un panel informativo sabemos del proceso de "restauración forestal con fondos de la U. E." al que se encuentra sometida esta zona "entre los años 2014-2020". Así llegamos al Llano Unquera (697 metros), para desde allí ganar la esperada cumbre: el pico La Cogolla de 837 metros de altitud. Nos ofrece amplia vista desde los cordales costeros, Fario, Cuera... hasta los Picos de Europa; y en otras direcciones, Pierzu, Mota Cetín, Vízcares: toda una delicia para quienes disfrutan anotando las más altas cumbres.

En el centro de la imagen, el Llano Unquera,
 y al fondo espera la cumbre de la jornada.
 
            La Cogolla son en realidad dos cumbres gemelas en el vértice de tres parroquias de Parres: San Juan, Llerandi y Huero de Dego. Por esta última, que ocupa el cuadrante más suroriental del municipio hasta el límite sur con Amieva, irá la segunda parte de nuestra caminata. Para ello, después del correspondiente descanso, comida y conversación, abandonamos la cumbre por su vertiente oeste y regresamos al collado Llano Unquera. Allí tomamos la pista de tierra que, con tramos llanos y algún suave descenso, pasa por la collada Moandi en busca de la cabecera del río Laspro.

El pico La Cogolla y su buena panorámica.
 
            La encontramos frente al Cerro Trebandi, en la Sierra de Faces, que cierra el valle y marca la divisoria entre Parres y Amieva. Nuestra pista da un giro de 180 grados y comienza entonces el recorrido por el valle del Laspro. Se trata del más fuerte descenso, con curvas y pendientes de vértigo sobre firme de duro hormigón que pone a prueba la paciencia de los caminantes.
            Poco a poco, cada vez suenan más cerca a nuestra derecha las cantarinas aguas del río, señal de que nos vamos acercando al llano, como podemos comprobar al llegar a Trambosríos. Inequívoco topónimo, pues allí el río Laspro recibe por su izquierda las aguas del arroyo de la Beyera que desciende de la ladera sur del Monte Cogolla. Y a partir de aquí, el camino, más llano y placentero, nos irá ofreciendo diversos detalles.

El río Laspro marca la segunda parte del camino.

            Primero será la piscifactoría; un centro del Principado para la repoblación piscícola. Luego pasamos junto al conocido como molino de Abel, y poco más abajo el río pasa bajo un puente medieval bien conservado que dejamos a nuestra derecha. Por él cruza el viejo camino hacia Collado de Andrín y Santianes de Tornín, los dos únicos núcleos de población de esta parroquia que están fuera de nuestro recorrido.
            El valle se abre al fin cuando llegamos al pueblo de Aballe: buenas casas, algunos hórreos y el río Laspro que, ya canalizado, desemboca en el Sella. Aballe se encuentra a 98 metros de altitud, por lo que el descenso hasta aquí fue considerable; por eso se agradece ahora el recorrido llano por la vega, siempre en la margen izquierda del Sella, límite natural entre los términos de Cangas de Onís y Parres. Por la otra margen, en tierras de Cangas, la N-625 va hacia Sajambre y el puerto del Pontón.

Buscado detalle del molino de Abel (Abelle).
 
            Pasado Aballe, en un amplio espacio recreativo equipado con mesas y bancos, está la iglesia parroquial de Santa María, y luego llegamos a Dego, con su disperso caserío entre tierras de labor y pastos. Algo más distante encontramos Soto de Dego, de caserío concentrado y rodeado de huertas y pomaradas. A partir de aquí, la senda se acerca aún más al río y nos lleva hasta El Puente, último núcleo de esta parroquia, que como Prestín, es ya un barrio de Cangas de Onís. Aquí, a la orilla del Sella, viene a concluir el Camino de la Reina su periplo bien señalizado por el concejo de Parres.

 A la vera misma del Sella, casi al final del camino.

            Nosotros también quisimos cruzar el río pasando sobre el "Puente Romano", acaso el más famoso de Asturias. Fue una delicia finalizar nuestra caminata de hoy por este rincón de Parres pisando su perfil alomado y su calzada con cantos de río y losas, para entrar en la ciudad que fue capital del Reino Astur. También, recorrer sus calles bien animadas en esta tarde de febrero y alcanzar el descanso en la bien situada estación de autobuses. Eso sí, después de cruzar sobre otro río: el Güeña, importante afluente del Sella, al que llega con aguas que el Deva de Covadonga le entregó en El Puentón de la Mecedura.

La foto de Ana Fabián recorta los Picos de Europa 
desde algún lugar de la Sierra de Cormelón.


Las fotos, excepto la última, son de Juan Lobelle.

                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de febrero de 2017).

viernes, 3 de febrero de 2017

EL CAMINO DE SAN SALVADOR



Última etapa: hasta Oviedo desde Ablaña por Baíña, Valmurián, Olloniego y La Manjoya

            Toca hoy comentar la última etapa del Camino de Santiago por San Salvador; el que recorrían los peregrinos medievales que en León abandonaban el Camino de Santiago Francés para visitar la basílica de San Salvador en Oviedo. Un itinerario que les obligaba a recorrer las ásperas tierras del norte de León, atravesar la cordillera Cantábrica por el entonces llamado puerto de Arbás y descender luego hasta el fondo del valle. Un terreno, el de los valles del Lena y el Caudal, entonces sin duda con un aspecto orográfico muy distinto al que encontramos los caminantes de hoy; con la continua presencia de la autovía, el ferrocarril y zona industrial.

Ruinas medievales al paso del camino.
 
            Así, el actual trazado del camino, al llegar a Mieres recorre la villa urbana hasta La Peña, donde hay un albergue de peregrinos; aunque nosotros en aquella penúltima etapa seguimos por la Senda del río Caudal hasta terminar en Ablaña. Si bien, a partir de Mieres la señalización actual discurre por la N-630, nosotros iniciamos, una buena mañana del mes de enero, esta etapa final donde terminamos la anterior: en Ablaña de Arriba, parroquia de Loredo. Y la propuesta de José Montero, patrón del Camino para el grupo La Peñuca, nos lleva con muy buen criterio a recorrer la primera parte siguiendo el trazado de la Ruta de la Plata; y es que ya lo dejó dicho el poeta: "A Roma por todas partes se va... lo que importa es caminar".

Oviedo, San Salvador, se asoma al final del camino.

            Después de Ablaña, por carretera local al lado del ferrocarril y a la vista de la N-630, llegamos a La Pereda, que fue importante lugar de embarque en Renfe y Feve del carbón de Riosa y Morcín. Y si de zona industrial hablamos, ya hemos dejado atrás la central térmica y cerca de aquí, la Thyssen fabrica sus escaleras mecánicas. Cruzamos por puente de hierro a la margen derecha del río Caudal y llegamos a Baíña. Dejamos a nuestra izquierda el río, que va a desembocar al Nalón en Soto Ribera, y miramos hacia la sierra de Llagos que se levanta sobre el caserío de Baíña.

El camino al inicio, entre el río Caudal y el ferrocarril.

            Por la ladera sur de esta sierra ascendemos en buen camino de tierra hasta Valmurián, aldea de la misma parroquia de Baíña situada en un altozano y a la que llega una pista bien hormigonada. Por esa pista seguimos el ascenso, siempre con buenas vistas a todo el valle del Caudal. Pasando por las caserías de La Teyera, La Gatera y Navalín, a 415 metros de altitud, podemos observar el enorme tajo que dejaron en la sierra las excavaciones de la cantera El Peñón.

Detalle de Valmurián, en la sierra de Llagos.
 
            Estamos en la parte más alta de la sierra, que se levanta entre los municipios de Mieres, Ribera de Arriba y Oviedo; la carretera comienza un leve descenso hacia el este y, dejando a la izquierda la que comunica con Sardín y Soto de Rey en el término de Ribera de Arriba, nos lleva hasta el alto El Padrún, uno de los hitos de esta etapa. El Padrún es una collada a 320 metros de altitud entre las sierras de Fayéu y Llagos, separando los valles del Caudal y el Nalón. Hasta el año 1836 fue el límite norte del antiguo Conceyón de Lena, que hasta aquí extendía su territorio desde el mismo puerto de Pajares. Hoy es el límite entre Mieres y Oviedo y lo atraviesa la AS-242, que durante mucho tiempo fue la más importante carretera nacional entre el centro de Asturias y León.

Llegando a la casería en el alto El Padrún.
 
            A esta carretera se refiere Jovellanos en su "Carta del viaje de León a Oviedo" dirigida a Antonio Ponz. Cuando Jovellanos hizo este viaje a finales del siglo XVIII, la carretera estaba en plena construcción y sólo llegaba desde Oviedo a Santullano. Destaca en su carta "la aspereza y altura del terreno en la célebre cuesta del Padrún, que me pareció tomada con gran conocimiento, aunque será todavía algo agria para subir y bajar en diligencia" (1).
            Después de la obligada pausa en tan emblemático lugar, aprovechando el agradable sol de esta mañana de enero y contemplando la sorprendente escombrera de Pumardongo que se levanta casi a nuestros pies, retomamos el camino hacia el norte: a partir del Padrún la señalización de la Ruta de la Plata y el Camino de San Salvador coinciden.

Vista desde El Padrún; en el centro, la escombrera de Pumardongo.
 
            Pasamos por Casares, la primera casería de la parroquia de Olloniego y seguimos el descenso por camino empedrado, sin duda vestigios de la antigua calzada medieval, enlazando con la AS-242 en alguna de sus curvas. Cruzamos el arroyo San Frechoso, que desde la sierra de Fayéu baja por su valle hasta desembocar al Nalón en Olloniego; pasamos por El Alcantarillón, casería al lado mismo de la carretera, y ya en el fondo del valle, por amplia pasarela de hierro cruzamos sobre la A-66.
            En todo este descenso tenemos a la vista el disperso y soleado caserío de La Mortera en la ladera sur de la sierra de Tudela, en la que destaca el pico Castiello. Sobre él se levantan bien visibles los restos del castillo que durante el siglo XII fue testigo de algunos acontecimientos novelados en un libro de reciente aparición.

La sierra de Tudela con La Mortera y, a la izquierda, el pico Castiello.
 
            Olloniego se extiende en la margen derecha del río Nalón a lo largo de la AS-242. Nosotros recorremos el pueblo para contemplar a la salida el puente medieval que en 1676 una riada del Nalón, al cambiar su cauce, dejó en seco. Muy cerca están la torre y el palacio de los Muñiz, del siglo XIII. Parece ser que la torre fue levantada para vigilar el paso sobre el Nalón, obligado al pago de un portazgo concedido por Alfonso VII al monasterio de San Pelayo.
            La aldea de El Portazgo está algo más allá, después de cruzar el río por el nuevo puente, levantado en 1780. En esta aldea, en pleno meandro del Nalón, hay un edificio datado de 1833, que sin duda fue fielato ocupado en el control y pago al paso de personas y mercancías.

El puente medieval abandonado por el río Nalón.
 
            El camino, de nuevo por caleya bien empedrada entre bosque de castaños y pradería, tiene ahora considerable ascenso hasta el lugar donde hubo un polvorín y hoy ocupan las instalaciones de uno de los centros del Proyecto Reto. Es un altozano que mira al sur, entre el pico Llanza, también conocido como Peña Arnea, y el alto de la Manzaneda: un buen lugar, sin duda, para el esperado descanso, la comida y la conversación.

Después de Olloniego, el camino se empina hacia el pico Llanza.
 
            Tras el descanso, bordeando el pico pronto llegamos a Picullanza, casería de la parroquia de Pereda, en el pequeño municipio de Ribera de Arriba; y algo más allá, a 340 metros de altitud, la Venta del Aire, en la misma parroquia pero ya en la linde con el término municipal de Oviedo. Por Pereda, parroquia meridional de Oviedo, continuamos nuestro descenso. Pasamos por San Miguel, nos encontramos con el arroyo de Ceprosa, que nace en las estribaciones del pico Llanza, y seguimos su margen izquierda hasta su unión con el arroyo Morente, que viene de San Esteban de las Cruces. 
            Al dejar atrás los dos arroyos, pasamos por Casielles y, poco más abajo entramos en La Manjoya; varias entidades de población: Los Prietos, El Medio, El Caserón..., y por la Bolgachina y el Parque de Invierno entramos en zona urbana. En este recorrido por La Manjoya es de destacar el encuentro con la ermita de la Merced, ruinas en las que destaca un curioso arco de medio punto.

El camino al paso por la aldea de San Miguel.
 
            Hay quien relaciona el topónimo Majoya con la expresión "Mon joie", grito que los peregrinos lanzaban al verse próximos a la ciudad; algo semejante al monte del Gozo en Santiago de Compostela. Y es que desde La Manjoya ya columbramos la única torre de la catedral de San Salvador, el final del camino; este Camino de Santiago por San Salvador que La Peñuca fue haciendo desde León en siete etapas. Y aquellos peregrinos medievales aún debían tener fuerzas para continuar hasta su destino final en Compostela por el llamado Camino Primitivo, el que recorrió el rey Alfonso II cuando se tuvo noticia del hallazgo del cuerpo del santo. En todo caso, una sorprendente aventura la de aquellos auténticos y esforzados peregrinos, y un hermoso legado para disfrutar nosotros en caminatas como la de este estupendo día de finales del mes de enero. -Vale.

 Espléndida panorámica desde el alto El Padrún; 
de izquierda a derecha: el Gamoniteiru, el Aramo y la Gamonal.

(1) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz). Oviedo, 2003

Las fotos son de Juan Lobelle.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 28 de enero de 2017).

sábado, 10 de diciembre de 2016

POR LA COSTA ORIENTAL



Desde Bustio hasta Pendueles: San Emeterio, Pimiango, La Franca (playa), Santiuste, Buelna (playa)...

            En la costa más oriental de Asturias se encuentran el pequeño municipio de Ribadedeva y el más extenso de Llanes. Ambos municipios comparten algunas áreas de Paisaje Protegido: en el interior, la Sierra de Cuera y además, el de la Costa Oriental. Este paisaje Protegido de la Costa Oriental comprende en Ribadedeva sus nueve kilómetros de litoral, el más al este de Asturias, entre las desembocaduras de los ríos Cabra y Deva, en el límite con Cantabria; todo pertenece a la parroquia de Colombres, una de las tres que componen el pequeño concejo. En cuanto al concejo de Llanes, su costa más oriental ocupa la parroquia de Pendueles, desde el río Novales hasta el ya citado Cabra.
            También en la costa, los dos municipios cuentan con lugares catalogados como Monumento Natural o Patrimonio de la Humanidad. Algunos de ellos tendremos la oportunidad de encontrarlos en esta caminata por acantilados y bosques de ribera a través de las parroquias de Colombres y Pendueles. Buena parte de este recorrido coincide con el señalizado como GR E-9 Senda Costera Norte; pero no todo, pues lo propuesto y coordinado en el grupo La Peñuca por Rafa Carretero abandona, con buen criterio, este trazado oficial buscando siempre el paso por los lugares de mayor interés.

 Hermoso atardecer al final de la caminata.

            El camino se inicia en Bustio, pequeño puerto pesquero en la margen izquierda de la ría de Tinamayor, el confín más oriental de Ribadedeva y de Asturias. Junto al viejo puente de hierro que comunica con Unquera, ya en Cantabria, hay una plaza con un cartel del citado gran recorrido europeo, lo que nos recuerda que ya en otra ocasión coincidimos con este GR: fue en la primera caminata del año (Por Carreño y Gozón, 21 de enero de 2016).
            La pista por la que iniciamos el recorrido de hoy pasa bajo la vía del ferrocarril y la A-8, para acercarnos a las praderías e instalaciones ganaderas de La Texera. Bordeando el bosque de eucaliptos, conforme vamos ganando altura ya vemos a nuestra izquierda, al otro lado de la autovía, la villa de Colombres, cabecera parroquial y capital del concejo; hacia el norte, en el alto de la pequeña sierra por donde ascendemos, vemos Pimiango, otra de las localidades de esta parroquia.

El camino en el bosque por la sierra de Tina.
 
            Por Pimiango pasaremos, pero bastante más tarde, porque antes nuestro camino hará un amplio recorrido. Atravesando el bosque en dirección nordeste, después de un corto pero costoso ascenso, llegamos a la planicie en cuyo borde más oriental está el llamado Mirador de Tina. Situado en la vertical misma de la ría, nos permite contemplar las localidades de Unquera y Bustio; el recorrido del agua hacia la mar y los estores inundables convertidos en magníficas praderías; también al fondo hay una buena panorámica de Picos de Europa, con la inconfundible silueta del Urriellu.

 Espléndido panorama desde el Mirador de Tina: Unquera, Bustio, la ría...

            Después de contemplar el panorama, regresamos por la planicie hasta el cruce que habíamos dejado atrás, para iniciar el descenso siempre por el frondoso bosque hasta el segundo encuentro de la jornada: el Monasterio de Santa María de Tina. Entre las ruinas de este monasterio que fue cisterciense, destacan los restos de la iglesia con rasgos románicos y góticos de los siglos XIII y XIV levantada sobre otra del siglo X, según leemos en el oportuno cartel informativo. El conjunto se levanta en un sugestivo paraje rodeado de vegetación, entre la que hay algunas encinas, las situadas más al norte no sólo de Asturias sino de toda España.

 Detalle del Monasterio de Santa María de Tina.

            El tercer encuentro de la jornada, tras el paso por un puente de madera sobre un pequeño arroyo y el recorrido por la pista empedrada, nos espera en la ermita de San Emeterio y su entorno, una hermosa campa en medio del bosque, donde se celebra la anual romería campestre. La ermita es un edificio tradicional con espadaña y un amplio pórtico lateral sobre murete de piedra. Después encontramos la Cueva del Pindal, que aunque cerrada -las visitas se deben solicitar con antelación y para grupos reducidos- merece la pena aproximarse a su entrada; situada en una plataforma sobre un fuerte acantilado, hasta ella se desciende por una amplia escalinata. La cueva está considerada desde 2008 como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 La ermita de San Emeterio y su acogedor entorno.

            Luego el camino nos acerca a los dos edificios donde está instalado el Centro de Interpretación del Entorno de San Emeterio: monasterio, ermita, cueva y también el faro en la punta más septentrional de Ribadedeva. Hasta aquí, donde hay un amplio aparcamiento, llega la carretera que nos llevará al pueblo de Pimiango, pasando antes por el collado sobre el que se levanta el Morador del Picu. Es una amplia plataforma de hormigón desde la que se alcanza a ver la Sierra de Cuera y la totalidad del Macizo Central de Picos, en la que destaca una vez más el Naranjo de Bulnes, al que sin duda debe su nombre el mirador; hacia el norte el faro de San Emeterio y la inmensidad del Cantábrico.

Indicador del camino hacia la Cueva del Pindal.
 
            Ahora sí, la carretera nos acerca a Pimiango a 156 metros de altitud sobre el nivel del mar. Atravesamos el pueblo, en cuya iglesia de San Roque se guarda la imagen románica de la Virgen que perteneció al monasterio de Santa María, y pasamos ante una pequeña escultura en homenaje a los zapateros ambulantes, que fueron tradicionales en este pueblo. Después, el camino sigue por buena senda entre zonas de bosque y otras de prados con cabañas ganaderas, siempre a cierta distancia de los acantilados marinos; hasta que comenzamos a divisar el disperso caserío de La Franca, la localidad más occidental del concejo de Ribadedeva.

Después de Pimiango, el camino entre bosque de eucaliptos.
  
            Pasamos por El Espinoso, donde hay entre praderías un viejo torreón y una nave ganadera; luego, un considerable descenso y llegamos a la playa de La Franca, la mayor y más turística del pequeño concejo. Una playa en la que, por otra parte, se registraron algunos avatares durante la Guerra Civil y los primeros años de posguerra; hoy cuenta con toda clase de servicios y equipamientos hoteleros: balneario, camping... A un lado de su amplio arenal, cuando la tarde comienza a declinar encontramos un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación.
            En la playa de La Franca desemboca el río Cabra que nace en el Oju de la Borbolla, tiene fama de truchero y contuvo varios molinos harineros. Al salir de la playa, cruzamos el río y ya estamos en el concejo de Llanes. Por la vieja N-634 caminamos unos doscientos metros hasta una pequeña área recreativa, donde tomamos un senda casi oculta en la maleza que nos sube hasta Santiuste, el primer lugar y más oriental de la parroquia de Pendueles.

Al fondo espera la playa de La Franca.
 
            Por las praderías bordeamos el Cerro Cobaredo que cierra el paso a la inaccesible playa de Horcanera, y dejando a la derecha el Castrón, un islote rocoso cobijo de las gaviotas, y la Punta de Santiuste, nos acercarnos al borde mismo del acantilado. Entramos así en la zona de los bufones de Santiuste, y a partir de aquí, en lo que podemos considerar la segunda parte del camino, todo será distinto: por la rasa marina, siempre al borde del acantilado y por las praderas que se asoman al paredón marino.

Praderas y ganado en los alrededores de Santiuste.
 
            Cruzamos en Puente Caballo una riega que allí mismo desemboca y, cuando ya tenemos a la vista el pueblo de Buelna al lado de la A-8 y frente a la Plana de la Borbolla, llegamos al Cobijeru, otro de los encuentros bien esperados de esta caminata. Es la Cueva de Cobijeru; Monumento Natural del Principado por sus relieves cársticos que tenemos oportunidad de ver y palpar cuando en ella penetramos provistos de linternas y focos, al paso hacia la dolina o playa interior, a la que sólo podemos asomarnos al estar ya cubierta por el agua de la marea subiendo. Después de tan espectacular encuentro, aún pudimos contemplar en el Cobijeru los restos de un molino de marea; uno de los muchos que hubo en esta zona de Buelna.

 La segunda parte de la caminata, siempre al borde del acantilado.

            El camino entra ya en su tramo final. Las playas de Buelna y de Vega, dos entrantes cuyos arenales se unen en la bajamar, la Punta de Buelna y la vista a los islotes de Piedras Llegueras y los Picones, es lo que dejamos atrás antes de llegar a Pendueles, donde todos los veranos se dan cita los Encuentros Literarios. Entramos en el pueblo por la calle que recorre los muros de la gran finca del palacio de los Mendoza Cortina, y en la plaza junto a la iglesia parroquial finalizamos la caminata. Hubo de todo y encontramos todo lo esperado: bosques, abruptos acantilados, amplias vistas al interior, interesantes lugares para detenerse y mirar... Así no es de extrañar que la llegada a Pendueles fuera al ocultarse las últimas luces del día.

Desde la sierra de Tina: Colombres, la capital municipal 
de Ribadedeva, y al fondo Picos de Europa.


 Las fotos son de Juan Lobelle.

                  (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 3 de diciembre de 2016).

jueves, 1 de diciembre de 2016

ENTRE ALLER Y LENA



El G R 109, etapa 12; desde Santibáñez de Murias hasta Casorvida

            Una etapa más del GR 109 Asturias Interior, y ya son varias las que están comentadas en este blog. En esta ocasión se trata de la etapa 12, la tercera en longitud de las 27 que componen el GR, aunque nosotros la hemos acortado un poco suprimiendo los últimos tres kilómetros de carretera, a cambio, eso sí, de un pequeño adorno hacia la mitad del camino.
            La etapa discurre en su totalidad por Aller y Lena, dos concejos del centro meridional de Asturias que tienen en común varios aspectos humanos y geográficos; y no sólo, el estar vertebrados ambos por los dos ríos que al unirse cerca de Ujo forman el río Caudal, uno de los afluentes más importantes del Nalón. Estamos, por tanto, en la cuenca del Nalón, la más extensa y central del mapa de Asturias.

Itinerario con buenas panorámicas. Desde tierras de Aller, 
a nuestra izquierda, Peña Mea y a la derecha, el Retriñón.
 
            El río Lena se forma en Campomanes por la unión de los ríos Pajares y Güerna, por cuyos valles discurren las principales vías de comunicación hacia la Meseta. Por su parte, el río Aller, más arriba de Collanzo, recibe el nombre de río Braña o río San Isidro, ya que desciende de este puerto, también importante vía de paso hacia León. El Aller recibe en Moreda las aguas del río Negro, que recorre las parroquias de Nembra y Murias. A esta última parroquia nos llevó José Manuel (Mamel), quien quiso coordinar en el grupo La Peñuca esta caminata desde Santibáñez de Murias.

Desde las tierras de Lena, a la izquierda, las Ubiñas 
y a la derecha, con nieve, Peña Rueda.
 
            Para iniciar el camino a 725 metros de altitud en Santibáñez, adonde se llega desde Moreda por la AE-3, pasamos entre las casas de Conforcu, uno de los dos barrios del pueblo -el otro es El Cotxéu- y entramos en una ancha pista de tierra que sube a las minas cuyos restos veremos más arriba. En una gran parte de camino coincidimos con la etapa cinco, que va de Santibáñez a Cabañaquinta, del GR 208 Anillo Ciclista de la Montaña Central; un recorrido por seis municipios del centro de Asturias dividido en ocho etapas y homologado por la FEMPA para la práctica del BTT.

La nieve nos espera en el camino por los altos.
 
            Pronto pasamos por Puente el Bello, donde se unen el río Mestas, que nace en la ladera norte del Estorbín de Valverde y el Fresnosa, que viene de la collada de Bustroso. Con la unión de estos dos se forma el río Negro, que a partir de aquí labra un angosto valle donde apenas cabe la carretera de acceso al pueblo. También en las proximidades del Bello hay una pequeña presa con una canal hacia la central eléctrica de la Escrita en Murias.

Bonita imagen del río Negro en las proximidades de Santibáñez.
 
            Pasado el puente, la pista se empina cada vez más, con rampas de alto nivel, bordeando limpias praderías cercadas de madera y piedra, donde se asientan cabañas que son auténticas casas de verano; son Vega Valende, Las Porqueras, Chamargu y, más arriba, Velongas. Cuando alcanzamos los 1 250 metros de altitud entramos en el Rasón, importante puerto ganadero para el valle del río Negro. Se trata de una zona amplia, con buenas praderas y cuidadas cabañas. Recorre el puerto el camino bordeado de amplias matas de carrascos, mientras hacia el norte se nos ofrece la interesante panorámica hacia Peña Mea, el Retriñón o Peñamayor. Más arriba, encontramos muestras de escombros mineros, pues por esta zona estuvieron las minas de L´Escalar.

El camino por el puerto ganadero del Rasón.
 
            Pasamos por la majada Fuentes, a 1 530 metros de altitud, junto a una pequeña laguna conocida como la Llaguneta; y tras un último ascenso, llegamos a la collada Fuentes, que desde río Negro se le nombra como Collado Tunelón por los fuertes vientos que por allí soplan hacia el valle. A esta collada también se la conoce como La Cruz de Fuentes, pues situada en la linde entre Aller y Lena es importante lugar de paso y cruce de caminos; en la etapa 12 del GR 109, con sus 1 610 metros de altitud, es el punto más alto del camino.
            Alcanzar La Cruz de Fuentes es asomarse hacia las tierras de Lena, por donde seguiremos caminando; primero, por la parroquia de Parana, cuyo pueblo vemos al fondo del valle. Pero la vista también alcanza hacia el valle de Pajares, el mismo puerto, las instalaciones del Brañilín y el Cueto Negro.

Prados, cabañas y buenas vistas al paso por la amplia majada Fuentes.
 
            A partir de aquí el camino coincide durante un buen trecho con el GR 100.1 Vía de la Carisa. Es un antiguo camino romano que debe su nombre al general Publio Carisio, y que desde León penetra en Asturias por la collada Propinde; un buen camino, amplia pista de tierra muy apta para los ganados que acuden a estos pastos de mediana altura. Por ella sigue nuestro camino en la ladera del cordal de Carraceo que cae a Lena.
           Cuando llegamos a la collada Carriechu, un cartel nos anuncia la presencia de excavaciones que dejaron al descubierto un campamento romano. Está en la ladera del pico La Boya, sobre el collado donde nos encontramos. Dejamos entonces la pista, por senda alcanzamos el cordal y lo recorremos entre monte bajo para llegar al lugar buscado: fosos y circulares, en la vertiente lenense y un profundo talud, en la allerana. Campamento militar romano o punto de control del territorio astur, según otras interpretaciones; para nosotros supuso alcanzar, a 1 636 metros de altitud, la cota más alta de la jornada: un adorno añadido al camino marcado.

El camino de la Carisa bajo el cordal de Carraceo.
 
            Después del recorrido por la crestería descendemos de nuevo al camino marcado; bordeamos el pico Homón de Faro, dejamos a la izquierda la majada Buxán y llegamos al Alto La Cava. En esta collada nace el río Congostinas. A partir de aquí recorreremos el valle de este afluente del río Pajares y la parroquia de su mismo nombre; a la vista siempre del inevitable macizo de las Ubiñas y la llamativa Peña Rueda.

Por el cordal  de Carraceo, hacia el campamento romano.
 
            Cuando nos acercamos al pico El Aciu, en un cruce bien señalizado dejamos a la derecha el camino de la Carisa, que sube a la collada El Aciu y se va hasta Carabanzo y Ujo. Nuestro camino, en cambio, inicia su más largo y acentuado descenso, con zonas de abundante piedra suelta que obligan a extremar la precaución. Pasamos sobre Brañaloso y llegamos al Tablao a 1 085 metros de altitud, con prados cercados, su cabaña y su cuadra. De aquí, un camino llano nos acercaría a las minas de Linares; pero en este paraje en torno a la cabaña, encontramos el lugar adecuado para el esperado descanso, la comida y la conversación.

Prados y cabañas de Brañaloso, en la parroquia de Congostinas.
 
            Tras la pausa, continúa el descenso. Pasamos junto a las cabañas de El Xafre y enlazamos con la pista de acceso a las minas de Linares, cuyos restos vemos arriba, en la ladera del monte. Por esta pista minera llegamos al pueblo de Linares (820 metros); desde allí una carretera desciende al pueblo de Congostinas, que vemos al fondo del valle, y pasando por Buelles, llega a la LE-11 y a la N-630.
            Linares tiene su caserío bastante disperso en torno al ferrocarril que lo atraviesa. Sus habitantes trabajaron en las explotaciones mineras de la zona y, sobre todo, en las labores del ferrocarril. Hoy es un pueblo deshabitado, al que sólo frecuentan quienes se ocupan de trabajos agrícolas y ganaderos en su entorno.


 Buen refugio para el descanso en Tablao, entre cabañas y carrascos.
 
            Atravesamos el pueblo, pasamos sobre el apeadero de RENFE y, desde un cueto, nos detenemos a contemplar el asombroso trazado de esta línea férrea que entre curvas y túneles asciende al puerto. Luego, continuamos el camino, en cada vez más acentuado descenso, siempre entre bosque de castaños que algunos aprovechan para la "gueta". Así  llegamos a Casorvida, a 664 metros de altitud.
            Entramos en el pueblo por su parte más alta, pasamos ante la iglesia parroquial y el cementerio y, en una pequeña plaza junto a la fuente y la ermita de los Mártires, finalizamos nuestro camino. Fue, en esta etapa 12 de la Asturias Interior, un interesante recorrido por los valles de los ríos Negro y Congostinas, y en medio La Cruz de Fuentes y Carraceo entre Aller y Lena, con excelentes vistas hacia ambos términos. En fin, una caminata que, como todas las etapas de este GR, nos ofreció la posibilidad de pasar una buena jornada por la montaña.

 La Llaguneta de Fuentes, donde abreva la caballería;
y al fondo, en el centro, siempre Peña Mea.

 
Las fotos son de Juan Lobelle.
 
               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de noviembre de 2016).