sábado, 8 de agosto de 2015

DONDE NACE EL CARES



Desde el puerto de Panderruedas por la collada Sotres y el collado Cebolleda, la horcada y las vegas del Cable, hasta Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón

            En la Montaña Oriental de León, con su territorio incluido dentro del Parque Nacional de Picos de Europa se encuentra Valdeón; el antiguo valle de Eone dividido en la Edad Media en tres concejos, Caín (solariego), Santa Marina (señorial) y Posada (de realengo), hasta que se transformaron a partir del siglo XIX en un único municipio con el Ayuntamiento en Posada de Valdeón. Limita Valdeón al sur con las Tierras de la Reina y Burón; al norte está Asturias y todas las aguas de este valle vierten hacia el Cantábrico. Múltiples arroyos y regueros, cada uno con su nombre y lugar de nacimiento en los puertos y en la sierra de Cebolleda, confluyen en las proximidades de Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón, conformando así el río Cares que, ya se sabe, se va hacia Caín, Poncebos, ya en Asturias... y más allá.

"Valdeón o el esplendor en las flores", la foto de Ana Fabián
 
            El puerto de Pandetrave es la vía de acceso a Valdeón desde las Tierras de la Reina, y allí estuvimos hace unos meses para realizar otra caminata (Por tierras de Valdeón, 1 de noviembre de 2014). Hoy subimos al de Panderruedas, la otra vía de acceso, desde el término de Burón, para realizar en el grupo La Peñuca esta caminata coordinada con buen tiento por Santiago Juez.
            En el alto del puerto de Panderruedas, en la LE-244 a 1 464 metros de altitud, iniciamos el camino por una pista señalizada como PR-PNPE 11 Ruta Panderruedas-Posada de Valdeón, que pronto abandonamos para ascender por un cortafuegos ya dentro de un frondoso hayedo. A nuestra izquierda corren las aguas de la riega Brañueca, una de tantas que, como queda dicho, confluyen para formar el Cares.

Cuando el sol calienta, resulta agradable caminar por el bosque
 
            El camino se convierte después en senda que sigue ascendiendo, y así llegamos al Pozaperro a 1 597 metros de altitud, un pequeño collado en un claro del bosque que nos ofrece un sorprendente balcón hacia Picos: frente a nosotros los dos macizos, Occidental y Central, y entre ellos el profundo corte de la Garganta del Cares; una espectacular pantalla que por lo demás nos acompañará a lo largo de casi toda la caminata.
            Atrás queda el bosque, y la senda por entre monte bajo se empina cada vez más. A nuestra derecha el panorama nos muestra cumbres de la Cordillera más allá de los puertos del Pontón y del Zalambral; ya sobre las tierras de Ponga destacan Peña Ten y Pileñes. Alguien recuerda, entonces, la copla:
                        Ten y Pileñes,
                        buen par de peñes;
                        Ten pa les cabres,
                        pa les oveyes,
                        Pileñes.


Espectacular panorama de Picos de Europa desde el Pozaperro

            Mucho más cerca, a nuestra izquierda queda el valle de Frañana con hermosas praderías y majadas; allí nace el arroyo que en muchos mapas recibe ya el nombre de río Cares: estamos pues ante una de sus fuentes, tal vez la situada a mayor altura. Poco más arriba, llegamos a la collada Sotres a 1 747 metros de altitud, un paso entre Frañana de Valdeón y las tierras de Burón. Nace al pie de esta collada el arroyo de la Iglesia que desciende hasta las proximidades del pueblo de Retuerto y desde allí, ya con el nombre de río Tuerto, hasta Vegacorneja para perderse en el embalse de Riaño.
            Tenemos ahora el camino por la crestería en la divisoria entre ambas cuencas: Cares, al norte y Esla-Duero, al sur. Sin serlo mucho, es el tramo más difícil y complicado: sobre la piedra desnuda, con la ayuda de las manos, por la arista o bordeando la ladera que cae al sur, lo que nos permite apreciar en los pastizales más altos restos de algunas lagunas secas y más a lo lejos pueblos de estas tierras de Burón, como Casasuertes y Cuénabres.

Hermoso valle de Frañana, desde la collada Sotres
 
            Estamos en plena sierra de Cebolleda, y llegamos a un falso collado a 1 992 metros de altitud sobre el que se levanta el pico que lleva el mismo nombre de la sierra. Nuestro deseo no es alcanzar su cumbre sino bordearlo dejándolo a la derecha, para lo cual perdemos considerable altura (hasta los 1 929 metros) por entre fácil monte bajo que nos aparta del complicado pedregal y nos permite alcanzar la buena senda que sube de Frañana; así ascendemos hasta el collado Cebolleda y más arriba al pico Gildar con sus 2 078 metros de altitud, la cumbre de la jornada.

Por la crestería hacia el collado Cebolleda y el pico Gildar
 
            La cumbre del Gildar en la divisoria entre las tierras de Valdeón y Burón es el adecuado lugar para el descanso, la comida y la conversación; además de la inevitable pantalla con los dos macizos de Picos, desde aquí disfrutamos de una estupenda panorámica de Valdeón con el fondo del valle y la casi totalidad del camino que recorreremos para llegar allá. Por si fuera poco, frente a nosotros, hacia el este, se levantan cumbres de la montaña palentina desde el pico Coriscao hasta el Espigüete
            El descenso del Gildar merece cierta precaución por algunos pasos incómodos entre piedra suelta, pero pronto la dejamos atrás al cubrirse la ladera de monte bajo, y así llegamos a la horcada del Cable (1 788 metros), el paso hacia los Puertos del Cable donde nos llama la atención  la fuente de la Salud (1 732 metros). Estamos ante otra de las fuentes del Cares pues aquí surge el arroyo del Cable, que después de recorrer el valle que lleva su nombre confluye con el de Frañana, como veremos más adelante.

Del pico Gildar hacia la horcada del Cable
 
            El descenso por este largo valle del Cable tiene algunos momentos espectaculares: la bonita laguna donde abreva el ganado; varios pasos sobre el propio arroyo, que va aumentando su caudal y sorprendiéndonos con alguna interesante cascada; el chozo en la ladera, adonde llega una pista ganadera por la que nosotros atravesamos las vegas donde pasta abundante ganado caballar; y al fin la entrada en Monte Redondo, el segundo hayedo de la jornada. Si agradable fue caminar a la sombra del hayedo cuando calentaba el sol de la mañana, no lo es menos ahora al caer la tarde.

El chozo, refugio de ganaderos, en el valle del Cable
 
            En la sombra del bosque nos encontramos con la pista del citado PR desde Panderruedas a Posada; caminamos por ella sólo unos metros, para abandonarla y seguir descendiendo por un viejo camino hasta llegar a la LE-244. Cruzamos la carretera, y por el viejo camino entre bosque y praderías nos acercamos a Caldevilla. Recorremos el pueblo por entre su cuidado caserío y su buen conjunto de hórreos, y a la salida por un puente cruzamos el río que ya muestra orgulloso su nombre: el Cares. Unos metros más arriba se unieron las aguas de los valles de Frañana y del Cable y aquí mismo, por la derecha, llegan las del arroyo de Arriba que viene del valle de Perijones y, por la izquierda, las del Argolla.

La entrada a Caldevilla y al fondo el panorama de Picos
 
            A la salida del puente sobre el Cares vemos las señales del PR-PNPE 12 Ruta Vega de Llos, que sube por el valle de Argolla hasta el collado Bustiello y la Vega de Llos; como el PR viene desde Posada, por él seguimos nuestro camino siempre en la margen izquierda del Cares. Pasamos en Soto de Valdeón ante un campamento juvenil, la iglesia parroquial que lo es de los dos pueblos, Soto y Caldevilla, y la ermita de la Virgen Blanca. Luego el camino bordea un área recreativa y, tras cruzar de nuevo sobre el Cares, finalizamos la caminata en Posada de Valdeón a 939 metros de altitud.
            Y lo hacemos después de recorrer dos de los bosques de hayas que ofrece Valdeón, tal vez los mejor conservados dentro del Parque Nacional, de crestear en el borde meridional del Parque sobre las tierras de Burón, y de asomarnos al nacimiento del Cares entre Frañana y el Cable para verlo luego correr, ya en el fondo de su valle.

 Bonita cascada en el arroyo del Cable, uno de los orígenes del Cares

Las fotos, excepto la reseñada, son de Juan Lobelle

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de julio de 2015)

sábado, 11 de julio de 2015

ENTRE LACIANA Y OMAÑA



Desde El Villar de Santiago hasta Vivero, por el valle de San Justo, el Chano de la Cortina, el collado de La Muezca, Briezo la Mora y el valle de Peña Vendimia

            De nuevo caminamos por la montaña leonesa, en esta ocasión más hacia occidente. Al oeste de la comarca de Babia está Laciana, el municipio de Villablino. Esta caminata discurre por Laciana y su vecina del sur, Omaña, comarca histórica sin reconocimiento administrativo y con la capital tradicional en Murias de Paredes.
            Sin embargo la ruta de hoy no nos acerca al alto de la Cordillera para asomarnos a Asturias, donde veríamos el término de Cangas del Narcea; en esta ocasión caminamos más al sur, entre Laciana y Omaña. Esto es la cuenca del Alto Sil; el mismo río que en la caminata del artículo anterior veíamos nacer al pie de Peña Orniz y acompañábamos hasta La Cueta, el primer pueblo que atraviesa y el último antes de abandonar Babia para entrar en Laciana.

Entre Laciana y Omaña: el cordal con las cumbres de la jornada
 
            Ahora caminamos por collados, brañas y valles que vierten sus aguas a ríos y regueros que alimentan al Sil en su cuenca alta, camino del Bierzo y antes de entregar ya en tierras gallegas, en la Ribeira Sacra, sus aguas al famoso Miño; porque no se olvide que si el "Miño lleva la fama, el Sil lleva el agua". Hay en el grupo La Peñuca buenos caminantes y excelentes conocedores de estas tierras y montañas de León; dos de ellos, José Montero y José Manuel Tejera, coordinaron esta ruta por las tierras más suroccidentales que pisamos esta temporada.
            Iniciamos el camino a 1 220 metros de altitud en El Villar de Santiago, un pueblo del Ayuntamiento de Villablino colgado en un estrecho valle sobre el río Bayo, también nombrado como el río del Villar y en algún mapa, como río del Puerto en alusión al puerto de La Magdalena donde nace. Lo primero será descender por las empinadas calles del pueblo hacia el fondo del valle, para cruzar el río por un viejo puente de piedra en la cola de un pequeño embalse para una central eléctrica que hay más abajo.

Viejo puente de piedra sobre el río Bayo
 
            Comenzamos entonces a ascender por una buena pista de tierra; y la pendiente se aminora cuando entramos en el valle de San Justo por donde corre un arroyo con este nombre que es afluente del Bayo. Cruzamos el arroyo por una pasarela al margen de la pista y por un bosque de chopos, acebos y robles lo vamos remontando hasta llegar a la ermita de San Justo. Es un bonito lugar con la ermita en una pradera dentro de un cercado, junto a una buena cabaña construida con el mismo tipo de piedra.

Hermoso entorno donde se encuentra la ermita de San Justo
 
            Después de esta primera pausa, retrocedemos unos metros para retomar el camino; pasamos la braña de San Justo con tres grandes cabañas y ya en considerable pendiente entramos en el bosque de Teixo, donde apreciamos la mejor colección de robles centenarios de Laciana, pero también grandes abedules, acebos y serbales. El camino se empina aún más y empezamos a bordear buenas praderías, hasta llegar a la loma que deja a nuestra izquierda el valle de San Justo y a la derecha las brañas de Rioscuro, por encima de las que se divisan los pueblos de Sosas de Laciana y Rioscuro, donde el río Bayo desemboca en el Sil.

Fuerte pendiente y árboles centenarios en el bosque de Teixo
 
            A partir de aquí, el camino por entre pradería y monte bajo es una buena senda casi vertical, paralela a la alambrada de separación de pastos entre los dos valles citados; así llegamos al Chano de la Cortina ya 1 830 metros de altitud. Desde allí divisamos cerca el pico Cáscaro Redondo y más lejos Peña Vendimia: nuestros dos objetivos. Es fácil llegar al Cáscaro (1 893 metros), en cuyo vértice alomado hay una caseta y un repetidor de televisión; y no es necesario decir que se contemplan todas las cumbres de la Cordillera que cierran por el norte Laciana y Babia, sin olvidar, claro está, el siempre presente macizo de las Ubiñas.

Muy al fondo a la derecha columbramos el Cueto de Arbas
 
            Debemos descender hacia el collado de La Muezca (1 838 metros) caminando por el límite entre Laciana y Omaña y siguiendo la alambrada de separación de pastos entre los dos términos municipales; después, por la loma ascendemos hasta la cumbre de la jornada: Peña Vendimia de 2 009 metros de altitud. En esta cumbre, orlada con una curiosa pirámide de piedra, disponemos del momento para el descanso, la comida y la conversación mirando al Norte para contemplar casi toda Laciana: sus escarpados montes con la huella de las explotaciones mineras a cielo abierto; todo el recorrido del Sil desde Peña Orniz hasta el embalse de Las Rozas poco más abajo de Villablino, cuya zona urbana tenemos que adivinar tras una loma frente a nosotros; y más a lo lejos, la carretera que sube al puerto de Leitariegos para entrar en Asturias por Cangas del Narcea.

Camino de Peña Vendimia, por el cordal y junto a la alambrada
 
            Después de tan agradable pausa y descanso, la caminata nos ofrece tres posibilidades, y como suele ocurrir en estos casos hay opiniones para los tres gustos:
            La primera opción y más fácil, retroceder hasta el collado de La Muezca, para desde allí alcanzar con facilidad la pista ganadera que desciende hasta el valle. La segunda, que ahora se me antoja la más interesante, seguir cresteando para, después de un paso algo dificultoso por La Canalina, alcanzar la cumbre del Nevadín a 2 077 metros de altitud; luego, otro breve cresteo hasta el collado de Fuenfría y ya por otra pista ganadera descender también hasta el valle. Los seis o siete que decidimos tomar la tercera opción descendimos en vertical desde Peña Vendimia, haciendo camino entre incómodas escobas de mediana altura y luego por un polvoriento sendero que nos dejó listos para un buen baño; así llegamos a Briezo la Mora (1 554 metros), adonde también lo hicieron los de la primera alternativa.

Por la crestería hacia el pico Nevadín
 
            Briezo la Mora es una extensa pradería con su cercado para el ganado que en esta época del año acude a los pastos del puerto. Estamos en la cabecera del valle de Peña Vendimia que se recorre por una buena pista ganadera paralela al río Vivero; poco más abajo, donde el arroyo Portillín desemboca en el Vivero confluye también la pista por la que llegan los de la alternativa del Nevadín y Fonfría.

El valle de Peña Vendimia o del río Vivero, y al fondo el pueblo
 
            El valle es espléndido, el camino agradable y el río nos obsequia con algunas interesantes cascadas; la más espectacular, conocida como cascada de Ollina. Pasamos por la braña de Vivero (1 425 metros) con buenas cabañas y buenos prados de siega donde el personal se afana en la carga de la hierba seca para el transporte. En la ladera derecha del valle cuelga el extenso Abedular de Vivero, y a su sombra llegamos a Vivero, un pueblo del Ayuntamiento de Murias de Paredes a 1 400 metros de altitud. Tiene una bonita plaza y una fuente junto al río, que después de atravesar el pueblo sigue su curso para desembocar en el Bayo y engrosar así la hermosa cuenca del Alto Sil, en la que nosotros hemos disfrutado con esta interesante caminata un buen día de primeros de julio.

 Panorámica desde el camino hacia Laciana: Rioscuro y Sosas

Las fotos son de Juan Lobelle

                           (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 4 de julio de 2015)

jueves, 2 de julio de 2015

ENTRE BABIA Y SOMIEDO



Desde Torrestío hasta La Cueta, por los valles Valverde y Congosto, Las Morteras del Coto, los Puertos de Covalancho y el valle Cebochéu

            Con este mismo título presentamos en anterior ocasión otra caminata por estas montañas entre León y Asturias. No obstante, si bien en ambas ocasiones recorrimos terrenos de las dos vertientes de la Cordillera, hace dos años (28 de junio de 2013) la cruzamos, iniciando el camino en Torre de Babia para finalizar en Valle de Lago en Somiedo; en esta ocasión, sin embargo, la caminata discurre en su mayor parte por las tierras de Babia, acercándonos a la linde con el Parque Natural de Somiedo en el que sólo entramos caminando por sus morteras.
            Tengo para mí que las montañas, valles y praderas de Babia ofrecen siempre muy buenos alicientes al caminante. En esta ocasión lo pudimos comprobar en una caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Carlos de Paz (Serbal) que nos llevará a recorrer desde la Babia Baja hasta la Alta en busca de las fuentes del Sil.

Florido paisaje en los campos de Babia

            Iniciamos el camino a 1 370 metros de altitud en Torrestío, pueblo del Ayuntamiento de San Emiliano, capital de la Babia Baja; es un lugar muy frecuentado por los aficionados a la montaña que desde allí inician distintas rutas hacia las llamativas cumbres de la Cordillera. Nosotros atravesamos el pueblo y a la salida, junto al cartel explicativo de la Ruta Torrestío-La Majúa, comenzamos a ascender por el valle Valverde; se trata de un buen camino carretero que nos sube hasta la majada Meruquil ya a 1 600 metros de altitud.

Las cumbres, a la vista desde el inicio del camino

            Se impone aquí una pequeña parada, volver la vista atrás y contemplar el camino recorrido: el río que recorre y riega el valle, y el verdor de sus praderas que le da nombre; como contraste, entre todas las cumbres que lo rodea, el Morronegro destaca por el oscuro color de su ladera. El ascenso se acentúa atravesando incómodos pedregales en la falda de Peña Solarco, que dejamos a nuestra derecha, hasta alcanzar el collado Queixeiro (1 761 metros), donde sí es obligado un alto en el camino para reponer fuerzas.

Valverde, valle verde, hace honor a su nombre

            Un brusco giro hacia la derecha y el paso por una breve y bonita foz nos permiten abandonar Valverde y entrar en el valle Congosto, por donde corre el río de La Majúa, afluente del Torrestío donde desemboca cerca de San Emiliano. En Congosto nos esperan sus lagunas que en otro tiempo fueron tres; la primera que encontramos sólo es un humedal en cuyo entorno pasta abundante ganado vacuno; la segunda, sin duda fue una laguna hoy cubierta de tierra seca. Al fin, ya a 1 980 metros de altitud sí encontramos la única laguna en un collado al pie de Torre Orniz, de la que cuelgan algunos neveros.

La esperada laguna de Congosto

            Tras la pausa para la labor de los fotógrafos, continuamos lo que parece un interminable ascenso hasta coronar el collado Concecho (2 040 metros), topónimo que alude a un lugar de encuentro, sin duda entre pastores o arrieros, no en vano aquí se cruzan el camino que recorre Babia y el que viene del Norte por Somiedo; hoy, dicen, es frecuente lugar de paso de lobos. A los pies de este amplio collado está una de las fuentes del Sil, la situada a mayor altitud, y de ella sale el arroyo Cebolledo, que no es sino el Sil naciente. Continuamos el ascenso en un último y breve esfuerzo con una sencilla trepada, para llegar a la cumbre de la jornada: Peña Orniz de 2 191 metros de altitud.

Haciendo camino hacia la cumbre más alta

            Es Peña Orniz una cumbre muy agradecida, sin duda por encontrarse en el vértice entre las dos Babias y el Parque Natural de Somiedo; y por ello en este caluroso y claro día de verano, inmejorable lugar para el merecido descanso, la comida y la conversación.
            Además del amplio listado de cumbres que nos rodean, entre las que destaca el inigualable macizo de las Ubiñas, es obligado comentar cómo nos encontramos entre tres importantes cuencas fluviales. Hacia el Sur está la cuenca del Duero, por donde ya caminamos junto a los ríos Valverde y de La Majúa; también al Sur pero hacia el Oeste, la del Miño en su más importante afluente, el Sil. Finalmente, a nuestra espalda, hacia el Norte corre el arroyo del Valle, más abajo llamado río Somiedo, afluente del Pigüeña que lo es del Narcea.
 
Panorámica hacia el Norte desde la cumbre de Peña Orniz

            Para reanudar el camino descendemos hasta la Bobia de Orniz (2 012 metros), y desde allí entramos en Somiedo para caminar por La Mortera del Coto, dejando a la derecha La Mortera del Valle. Las morteras son terrenos comunales de pasto, acotados durante determinados periodos del año y que de igual manera carecían de aprovechamiento, muertos por tanto, fuera de temporada. Estas morteras de Somiedo se caracterizan, además, por sus abundantes dolinas y simas producidas en las partes más blandas del terreno por la filtración de las aguas hacia los conocidos lagos.

Entre la Bobia de Orniz y La Mortera del Coto

            Cuando llegamos al collado de Boca Mortera, estamos en el paso entre Somiedo y la Babia Alta, lugar de conveniente descanso ante la última parte de nuestro recorrido; no obstante, como sobre el collado se levantan los picos de La Mortera, hay valientes que ceden a la tentación de alcanzar estas cumbres para obtener la mejor panorámica sobre el parque y en especial sobre el lago del Valle. Los demás, modestos caminantes, seguimos el camino por los Puertos de Covalancho pasando junto a varios regueros que son también la cabecera del Sil.
            Recorriendo estos puertos y sus majadas con abundante ganado, el río se hace presente y caudaloso. Lo seguimos por su margen derecha en las praderas de Cebolledo o Cebochéu, por buen camino con postes del Ayuntamiento de Cabrillanes señalizando la Ruta Fuentes del Sil. Llama nuestra atención un considerable rebaño de ovejas bien guardado por varios mastines; es señal de que continúa la tradición pastoril y que actualmente siguen subiendo rebaños de merinas a los puertos de Babia.

                                    Caótico camino por La Mortera del Coto 
  
                Más adelante, el valle se estrecha y el camino se convierte en senda labrada en la ladera rocosa, pero con la suficiente amplitud para permitir el acceso del ganado al puerto. Cuando de nuevo el valle se abre y pasamos la majada Bustusil, el camino ya es una pista por entre prados de siega cercados de piedra. Hasta que en las proximidades de La Cueta, el pequeño remanso y el canal en el río anuncian la presencia de un molino sin uso pero en buen estado.
            Así, llegamos a 1 460 metros de altitud a La Cueta, el pueblo más alto de León; la aldea rural, con sus calles recién hormigonadas, nos recibe mostrando orgullosa su buena fuente y un hermoso puente de piedra sobre el río Sil. Finaliza aquí nuestra caminata por los altos valles de esta comarca de Babia declarada en el año 2004 Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Torrestío en una panorámica desde Valverde


Las fotos son de José  María Arnillas

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 27 de junio de 2015)

viernes, 19 de junio de 2015

LA MONTAÑA DE LEÓN



Desde Ciguera hasta Lois: tres cumbres, varios collados y algo más

            Son muchas las posibilidades para caminar por la Montaña de León y hay constancia en varios artículos de este blog de algunos recorridos bien interesantes. En esta ocasión nos acercamos a la que se conoce como comarca de la Montaña Oriental, en la que se encuentra incluido el término municipal de Crémenes.
            Este municipio de Crémenes linda al Este con el de Riaño y está vertebrado por el río Esla, que lo recorre después de salir del embalse. Paralela al río, lo recorre también la N-621 que va a Cantabria por el puerto de San Glorio; precisamente desde esta carretera, en el lugar de Las Salas, parte hacia el Norte una carretera comarcal que remontando el curso del río Dueñas, un afluente del Esla, une pueblos del concejo: Salamón, Ciguera y Lois. Entre los dos últimos pueblos discurre la caminata propuesta al grupo La Peñuca por José Montero, su vicepresidente: se trata de subir a las cumbres situadas en el límite con el municipio de Riaño, con hermosas vistas a toda la comarca y más allá.

Primavera en la montaña de León

            En las proximidades del pueblo de Ciguera, a orillas del río Dueñas hay un edificio bien conservado que fue "molino y fábrica de luz", leemos en el cartel adosado a uno de sus laterales; allí a 1 104 metros de altitud iniciamos la caminata.
            Abandonando la carretera, cruzamos el río por un puente y comenzamos a subir por la pista que, dejando a la derecha las Peñas del Castro, remonta el curso de un arroyo afluente del Dueñas; nos internamos en un hayedo, y a la salida cruzamos el arroyo por un puente de madera y entramos en amplia pradería donde finaliza la pista. Estamos en el collado de los Escobalines, en la base del pico del mismo nombre. Hay en estas praderías una buena fuente con abrevadero y mucho ganado, para sorpresa de los caminantes, vacas tudancas; su color pardo oscuro, sus astas largas, abiertas o torcidas, hacen fácilmente reconocible esta "raza autóctona de protección especial" abundante en los puertos de Cantabria y que ahora contemplamos en la montaña leonesa.

El ganado en el collado de los Escobalines

            Desde lo más alto de los Escobalines, junto a otra fuente, tomamos una senda por entre monte bajo y zonas de piedra; se trata ahora del más largo y costoso ascenso, que nos permite ver a nuestra espalda en el fondo del valle el pueblo de Ciguera, más allá el embalse del Porma y, cerrando el panorama, la sierra del Mampodre.
            Después de tan prolongado ascenso llagamos al cordal desde donde podemos ver al otro lado el embalse de Riaño y a nuestros pies el hermoso valle de Anciles, en cuya base estuvo el pueblo, hoy oculto bajo las aguas; es el momento de recordar otra caminata que en su día hicimos partiendo de este valle: (Alrededor del embalse de Riaño, 26 de junio de 2014).

 Costoso camino en busca de las altas cumbres

            Estamos en la línea que separa los términos de Crémenes y Riaño, y siguiendo el cordal nos esperan las tres cumbres de la jornada. La primera será el pico Llerenes; su ladera tiene una primera parte de zona verde, hasta un altillo donde arranca la roca desnuda. Aquí debemos abandonar el apreciado palo de avellano para atacar con las manos libres un buen tramo de trepada, hasta ganar la cumbre a 1 893 metros de altitud: la mayor altura de la jornada. Es aquí donde los entusiastas de los más altos riscos se entretienen en leer los picos que ofrece el panorama: Peñas Pintas, Espigüete, Yordas, Mampodre, Jaido...; nombres que a mí me relatan hoy y mañana soy incapaz de identificar desde otro punto como éste. Lo que sí vemos mucho más cerca es el cordal donde destacan las otras dos cumbres que nos esperan.

Últimos pasos para coronar el pico Llerenes

            Descendemos del pico al collado Llerenes (1 830 metros), y siguiendo la línea de postes y alambrada que marca la separación de pastos entre los dos concejos, pasamos los Colladrines, collado y pico del mismo nombre que bordeamos, y ascendemos a la segunda cumbre: el pico Peñeras de 1 878 metros de altitud.
            Desde esta cumbre, aun con menos altura que la anterior, la vista es todavía más amplia: a uno y otro lado, los dos embalses, el de Riaño en una panorámica espléndida y total; las cumbres de la Cordillera, todas y a lo lejos, el Macizo Central de Picos de Europa. Tal vez por esto y sobre todo porque la hora es la hora, dispone aquí José Montero, coordinador de la caminata, el momento para el descanso, la comida y la conversación.

Entre los picos Llerenes y Peñeras; al fondo, el pueblo de Salamón
 
            Descanso que, aunque breve era necesario porque aún nos espera la tercera cumbre, el pico Castaño de 1 861 metros de altitud; pero antes es preciso descender hasta los 1 795 metros del collado del mismo nombre y desde allí ascender a la cumbre, donde ya podemos divisar al fondo Lois, el pueblo que nos espera al final del camino.

El pico Castaño fue la última cumbre de la jornada

            A partir del pico Castaño damos la espalda al término de Riaño y nos internamos de nuevo en el de Crémenes. Todo será descenso por pradería hacia lo que se conoce como Valle del Puerto de Lois, amplio pastizal de moderada pendiente donde abunda el ganado. En un promontorio al fondo de la pradera hay un mirador para contemplar el Valle de San Pelayo, con el camino de Liegos, municipio de Acebedo, a Lois, cuyo caserío también podemos contemplar desde aquí.

Hermosas praderías en el Puerto de Lois
 
            Hasta el fondo del puerto, donde hay una fuente a 1 505 metros de altitud, llega la pista por donde sube el ganado. Por ella atravesamos el hayedo de los Tejales, pasamos el cruce con la pista que sube a las cabañas de la collada de Lois y, bordeando el Calero del Cojo, llegamos al fondo del Valle de San Pelayo, uno de los más hermosos de la montaña leonesa.
 
Buen camino por el monte de los Tejales
 
            Es preciso cruzar el arroyo de Llorada para alcanzar el camino que viene de Liegos. Por este buen camino, entre hermosas praderías, llegamos al pueblo de Lois, en el que destaca la imponente iglesia conocida como la Catedral de la Montaña, construida en piedra de mármol rojo y declarada "bien de interés cultural" en 1992, además de otras construcciones como la llamada "casa del humo" y varias casas solariegas blasonadas con sus escudos de armas.
            A 1 238 metros de altitud, en este pueblo de Lois reconocido por todo lo enumerado antes como "conjunto histórico-artístico", finaliza nuestra caminata. Y la montaña de León nunca defrauda: cumbres, collados, puertos ganaderos y dos de sus más hermosos valles, Anciles y San Pelayo; difícil encontrar algo más completo para pasar una jornada haciendo camino al andar.

 Panorámica desde el pico Peñeras: destaca el embalse de Riaño


Las fotos son de Juan Lobelle

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 13 de junio de 2015)

jueves, 11 de junio de 2015

AL SURESTE DE CANTABRIA



Recorrido circular desde el Collado del Asón: Alto de la Posadía, Hoyón del Saco, cabañas de Brenacobos, hayedo de Montecrespo...

            Al sureste de Cantabria, en plena cordillera Cantábrica y en la linde con las provincias de Burgos y Vizcaya, se encuentra el municipio de Soba. Es el tercer municipio de Cantabria por su extensión, y en sus casi 215 kilómetros cuadrados se localizan diversas poblaciones como Asón, Aja, La Gándara o Veguilla, su villa municipal. Además, dentro de este municipio de Soba está integrado en su totalidad el Parque Natural Collados del Asón, un espacio natural protegido de gran interés, caracterizado por sus afloramientos calizos, restos del paisaje glaciar y pequeños bosques de hayas, junto a hermosas praderías para el aprovechamiento ganadero.
            Una excelente forma de recorrer este territorio reconociendo sus peculiaridades más notables es el PR-S 77 Ruta Vuelta al Colina; y a esta caminata acudimos los del grupo La Peñuca en una propuesta hecha con gran entusiasmo y bien coordinada por Lluz Muñoz.


El fotógrafo se recrea con un ejemplar de la fauna del parque

            La caminata se inicia a 686 metros de altitud en el amplio aparcamiento del Collado del Asón, pero antes es obligado acercarse al mirador instalado al borde del collado para observar la cascada que brota en la cueva de la peña Azalagua; esta cascada, conocida como Cailagua, es el nacimiento del río Asón, junto con su afluente el Gándara la principal red fluvial del municipio, que recorre hacia el Norte para desembocar en el Cantábrico cerca de Colindres.
            Después, el camino se inicia por una buena pista de piedra menuda y suelta; dejamos a un lado una instalación ganadera y al otro, el típico cercado que facilita la recogida del ganado que acude a los pastos del puerto, y poco a poco vamos ganando altura entre prados cercados de piedra. Pronto pasamos junto a la fuente de Azalagua, cuyas aguas se ocultan en la cueva de la que brotan más abajo según se puede ver desde el mirador.


Al borde del camino, la fuente de Azalagua

            La pista sigue ganando altura y llegamos a las praderías y cabañas de Horneo; a nuestra derecha vemos el profundo valle que labra el río Asón, la S-540 que curva sobre curva sube hasta el collado y, más a lo lejos, el pueblo de Asón: será esta una de las pocas panorámicas que podremos disfrutar, pues frente a nosotros en la ladera del Mortillano acecha la niebla, a la que pronto nos acercaremos y bajo cuyo manto estaremos durante toda la caminata.


El valle del Asón y la carretera que sube al collado

            Al llegar al Alto de la Posadía (895 metros) abandonamos la pista que sigue a nuestra izquierda y por la que regresaremos para cerrar el circuito; por buena senda y pradería ascendemos hasta Cuadrilijo, lugar también de pastos y cabañas. Se impone aquí un primer alto en el camino antes de internarnos en la niebla y en un buen cuidado hayedo, que recorremos por buen camino con lugares embarrados sobre los que se han colocado cómodos pasos de madera. A la salida del hayedo y después de bordear los Castros de Horneo que apenas podemos apreciar a nuestra izquierda entre la niebla, llegamos a uno de los lugares más espectaculares de la jornada.


Buen camino por el hayedo

            Estamos ante una llamativa plataforma lisa de roca, lapiaz plano de considerable extensión, moldeado por el hielo y la piedra que arrastraba el glaciar; avanzando sobre ella se aprecian marcas de numerosos fósiles y llaman nuestra atención las profundas canaladuras en su superficie. Estos canales, junto con las abundantes dolinas que encontramos en todo el recorrido, representan la mayor red de cuevas de Cantabria y una de las redes subterráneas más grandes de Europa; muy apreciada, dicen, por los aficionados a la espeleología que acuden aquí a investigar tan complejo cárstico.


Sorprendente superficie plana y sus canales producto de la erosión
 
            Dejando atrás esta maravilla de la naturaleza, y después de bordear el Hoyón de Saco a 1 127 metros de altitud, antiguo circo glaciar que por la niebla apenas podemos apreciar en su totalidad, la senda asciende por zona herbosa hasta alcanzar el cordal que nos acercará a la cumbre de la jornada. Es un camino en cuesta, pero fácil y agradable de recorrer: los bien situados postes indicadores con su correspondiente enumeración facilitarían la orientación del caminante en un día que fuera limpio y claro; hoy la pertinaz niebla tampoco nos deja ver el profundo Barranco de La Sota que a nuestros pies corre hacia el arroyo Rolancia, uno de los afluentes del río Asón.


Contemplando los profundos canales abiertos en la roca

            Así ascendemos hasta el Colina, cumbre plana que es posible ver desde casi todos los puntos del parque y del término de Sota. Y desde esta planicie donde nos acomodamos para disfrutar del descanso, el bocadillo y la conversación sería posible contemplar Colindres, Laredo y Castro Urdiales en la costa cantábrica; y hacia el Sur, el Picón del Fraile, la cumbre más alta del parque, allá en el límite con la provincia de Burgos. Nada de eso es posible hoy, un día que la niebla nos sitúa el horizonte poco más allá del buzón de cumbres.


Bajo la niebla, en la cumbre del Colinas

            Para reanudar el camino después de la pausa abandonamos la cumbre por un estrecho paso entre su única zona rocosa, e iniciamos un largo descenso por la senda que bordea una nueva zona de lapiaz muy roto y con abundantes simas; así llegamos a las cabañas de Brenacobos a 1 270 metros de altitud. Un nuevo bosque, el de Montecrespo, que recorremos contemplando los mejores ejemplares de hayas, nos deja en otro de los lugares espectaculares de la jornada; son las Hazas del Respiradero, donde el camino discurre por un estrecho paso de apenas tres metros de ancho y entre verticales paredes de más de 10 metros de alto.

Estrecho paso de las Hazas del Respiradero

            Luego, alternando zonas de pasto con otras de bosque y dejando a nuestra derecha el Llano de Brenavinto, un sumidero para las corrientes de agua de la zona, llegamos a la cabaña de Concinchao: un cruce de caminos donde nuestro PR se encuentra con el GR 74 Corredor Oriental de Cantabria. Desde aquí descendemos hasta la pista que habíamos abandonado por la mañana, y por ella llegamos hasta el lugar, el Alto de la Posadía, donde cerramos el circuito.
            Ya sólo resta rehacer el camino andado en la primera parte de la jornada; el cómodo descenso por Horneo, el paso junto a la fuente que da su agua a la cascada del Asón y la llegada entre la niebla al collado que fue principio y es el final del recorrido por este sorprendente Parque Natural. Lástima que la niebla nos haya privado de las mejores panorámicas y nos obligara a adivinar algunas otras; así y todo, fue una caminata singular a la que este caminante no le importaría volver.


Una muestra de las muchas simas que se encuentran en el camino


Las fotos son de José  María Arnillas

                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 6 de junio de 2015)