jueves, 22 de septiembre de 2016

POR CANGAS DEL NARCEA



Caminos del oso desde Genestoso hasta el Acebo: los Xustrales, Reconco, Fonte Bona, Gargantera, Cabornín...

            De las 54 parroquias que componen el extenso municipio de Cangas del Narcea, la de Genestoso ocupa su sector más suroriental, en el límite con los términos de Villablino (León) y Somiedo. Genestoso es también el único núcleo habitado de su parroquia. Por allí pasa el río Cibea, que nace en las lagunas de los Chanos de los Bueyes y, después de atravesar la parroquia de su mismo nombre, entrega sus aguas al río Naviegu, que viene de Leitariegos y es importante afluente del Narcea, al que desemboca en el lugar de Entrambasaguas, en plena villa de Cangas.
            La caminata que voy a comentar forma parte de GR 203 Por donde camina el oso. Se trata de un gran recorrido por el espacio protegido del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, que se inicia en Corias. Luego por el valle del Coto penetra en Ibias y llega hasta San Antolín; después pasa por Cerredo, Leitariegos y finaliza en la villa municipal de Cangas del Narcea, cerca del lugar donde se inició.

Bonita postal de Magín Casas; serbales en los montes de Cangas del Narcea.
 
            De este amplio recorrido de 16 etapas, eligió y coordinó en el grupo La Peñuca su presidente Albino González Ordiz la etapa número 10 que iniciamos en Genestoso, un lugar situado a 1 180 metros de altitud sobre un hermoso valle en las estribaciones de la cordillera Cantábrica.
            Desde la CN-4 que partiendo de la AS-213 sube al pueblo, lo cruzamos hasta su parte más alta, donde está el edificio que fue escuela, y seguimos el camino por una pista de tierra que asciende por el llamado monte Genestosa. Al fondo, a nuestra izquierda, dejamos el valle por donde corre el río Cibea; atrás queda una buena vista del pueblo y su amplio caserío, y más allá, el hermoso valle de Cacabiechu desde el collado Tres Lagunas, lugar de paso del camino real de Laciana a Cangas.

Al inicio del camino por el monte Genestosa.
 
            El ascenso continúa sin pausa hasta los 1 685 metros de altitud, donde un indicador nos dirige hacia la izquierda para internarnos en los Xustrales; hermoso bosque que cuelga en la ladera hacia el valle del reguero la Mesta, afluente del Cibea. Cruzamos este bosque de abedules y serbales por buena senda en ligero descenso y, después de atravesar un pequeño pedrero, llegamos al Colláu la Gobia (1 682 metros), ya en la parroquia de Cibea.

Hay una pequeña laguna en el Colláu la Gobia.
 
            A partir de aquí la senda va ganando altura por el cordal, lo que nos permite disfrutar de buenas vistas. Al fondo, a nuestra izquierda, parte de los caseríos que se conocen como Cibea: el mayor, La Riela, centro parroquial y La Bichera, el más alto en la ladera del valle y rodeado de pradería. A nuestra derecha, se impone la sierra de Serrantina con bastante niebla, lo que casi impide identificar sus más altas cumbres; es el límite entre los términos de Cangas del Narcea y Somiedo. Más cerca, casi a nuestros pies, en la cabecera del valle de Xunqueras está la braña de Xunqueras, que pertenece a Parada la Vieja, pueblo de la parroquia de Tainás. Es el Xunqueras un largo valle por donde desciende el río que le da nombre hasta unirse al Onón, afluente del Narcea en el lugar de Portiella.

Vista a la sierra de Serrantina. A la derecha, detrás de la niebla,
asoma el Cueto de Arbas, la cumbre más alta de Cangas del Narcea.

            Así, con todo este amplio panorama, llegamos a la cima del pico Rabo de Asno (1 894 metros), en el límite entre las parroquias de Cibea, desde donde se le conoce como el Santón y Fuentes de Corbero, donde lo nombran el Santo. Este pico con tres nombres es el más alto de la sierra del Acebo y para nosotros la mayor altura de la jornada. Su cumbre, aplanada, con abundante matorral y monte bajo, vértice geodésico y buzón montañero, se nos ofrece como buen lugar para dar cuenta del consabido bocadillo; aunque con corta conversación y escaso descanso, pues, según las cuentas del coordinador, aún restan más de tres hora para finalizar la caminata.

El cordal desde el Colláu la Gobia, a la derecha,
hasta el pico Rabo de Asno, a la izquierda.
 
            Con la niebla asentada en los valles, reanudamos, pues, el camino tras la pausa, bordeamos la Peña de la Burra, pasamos por el collado La Turria y llegamos al collado Reconco (1 660 metros), desde donde es obligado el ascenso al Alto de la Filtrosa (1 752 metros). El descenso desde este alto resulta algo incómodo por una senda entre abundantes piornales, pero pronto se alcanza una pista ganadera que sigue la línea de separación de pastos entre las parroquias de Fuentes de Corbero y Porley, primero y esta última y Carballo, después.
            Rodeados de espesa niebla que apenas nos deja ver las piedras del camino, pasamos por el Texedal y Fonte Bona, para ya dentro de la parroquia de Carballo, llegar al collado de La Gargantera (1 250 metros). Es un amplio monte de abundantes pastos a los que acude el ganado de Las Tiendas y Corveiru, aldeas de esta parroquia.

El Texedal, un monte con varias lagunas.
 
            Entramos ya en la parroquia de Linares, la última de las seis que pisamos en nuestro recorrido por los caminos del oso, y llegamos al Cabornín a 1 179 metros de altitud. Hay aquí un triple cruce de caminos ya asfaltados que salvan la sierra del Acebo: a nuestra izquierda, el camino que sube de Las Tiendas y más abajo de Carballo, ya en la CN-4; a nuestra derecha, el que desciende hasta Castil del Moure, curiosa aldea que sólo tiene entrada por el alto, ya que su espectacular caserío se asienta sobre grandes peñas que le cierran el paso al valle del reguero de Moure, que baja saltarín hacia el río Antrago, afluente del Narcea en la parroquia de Tebongo.

 El descenso del Alto de la Filtrosa, entre la niebla y el monte bajo.

            Se ven por aquí restos de explotaciones de antracita que dieron vida a estos pueblos hasta finales de los años noventa; a partir de entonces su principal recurso económico es la agricultura y la ganadería, con limpias y bien cuidadas praderías, así como excelentes huertos de cultivo. Siempre fue también el Cabornín paso habitual entre los valles del río Cibea y las parroquias que conforman la zona conocida como Partido de Sierra, que ocupa el cuadrante más nororiental del concejo.
            Y el triple cruce se completa con la carretera que nosotros seguimos por la cresta de la sierra y, dejando en otro cruce a la derecha la que va a Linares del Acebo, cabecera parroquial, nos lleva hasta el Santuario, situado entre el pico La Cruz y el propio pico Acebo con sus vistosas antenas.

 El camino cerca del Cabornín; al fondo se adivina el Santuario del Acebo.

            Es el Santuario del Acebo bien conocido y muy frecuentado desde todo el occidente de Asturias y norte de León; un lugar bien cuidado y apacible, desde el que se pueden contemplar gran parte de los valles, montañas, pueblos y aldeas de este extensísimo término municipal de Cangas del Narcea. Aquí, a 1 160 metros de altitud, termina nuestra caminata, que nos trajo a este Santuario desde lo que algunos han dado en llamar "el santuario del queso", en alusión a la fama que tuvo Genestoso por la peculiar elaboración de su queso a base de leche de cabra.

Hermosa vista de Genestoso y el valle de Cacabiechu
desde algún lugar del camino.

              (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 17 de septiembre de 2016).

Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

lunes, 8 de agosto de 2016

POR LAS ALTURAS DE REDES



Desde La Raya en San Isidro hasta La Encrucijada en Caleao: la majada del Torres, la collada los Fueyos, las brañas del Acebal, los Arrudos... y algo más

            Cuando el Parque Nacional de Redes se asoma al sur por la cordillera Cantábrica, muestra allí sus mayores alturas; es el concejo de Caso en sus parroquias de Tarna, Sobrecastiello y Caleao. Sobre todas, esta última tiene en la Cordillera las cumbres que se sitúan encima mismo del puerto de San Isidro entre León y el concejo de Aller, donde también se le conoce como Puertu Braña. Desde el alto del puerto se perciben muy bien estos picos, empezando por el Valmartín, en el vértice de los tres municipios: Caso, Aller y Lillo. Luego, más hacia el oeste están Ventanona, Torres, Peña Capiella y Valverde.
            La caminata del grupo La Peñuca nos llevó el último sábado de julio a cruzar por estos altos, para luego, ya en Redes y Caso, descender al fondo del valle por donde corre el río Caleao hacia su desembocadura al Nalón en el embalse de Tanes. Para esta aventura contamos con la propuesta y coordinación de un casín de pro: Paniceres, veterano caminante y competente cazador, para quien no hay secretos por los rincones de su concejo.

Foto postal de Ana Fabián: paisaje de los Arrudos, en Redes.
 
            Unos metros antes de llegar al alto del puerto de San Isidro, a 1 520 metros de altitud está La Raya, que alardea en un cartel de ser no sólo el pueblo más alto de Aller sino también de Asturias; es una bonita y bien cuidada urbanización, con amplio aparcamiento en el cruce con la carretera a los remontes de la estación invernal. Allí  iniciamos nuestro camino hacia el norte, con la mirada puesta en las cumbres antes citadas, adonde debemos acercarnos; y para ello nada mejor que seguir la senda que asciende por la pradera en la margen derecha del arroyo Isoba que nace poco más arriba y, después de pasar por el pueblo que le da el nombre, desemboca cerca de Cofiñal en el río Porma.

Inicio del camino por buena senda; el arroyo Isoba, a la derecha.
 
            Después de una hora de camino, a 1 752 metros de altitud nos encontramos con la majada del Torres, que pertenece a la parroquia allerana de El Pino y donde pastan yeguas y caballos. Encima mismo tenemos los picos La Ventanona y Torres, y entre ambos el collado La Ventanona. Nuestro objetivo es alcanzar el collado, y lo hacemos acentuando la subida mientras disfrutamos al volver la vista atrás hacia las tierras de León en el valle del Porma; al otro lado del puerto, la Cuerda del Ajo, por donde en otra ocasión ya tuvimos la oportunidad de disfrutar (En el puerto de San Isidro, 30 de septiembre de 2013).

La Majada del Torres y la vista hacia el sur.
 
            Cuando llegamos al collado La Ventanona a 1 880 metros de altitud, la vista hacia las tierras de Caso es espectacular: al fondo, el valle de la Almagrera; más allá, entre la niebla del norte, el valle y la majada de Roxecu; más al norte aún, la sierra de Contorgán y más hacia el este, el Cascayón y hasta el lago Ubales. Pero una vez en este collado, es obligado plantearnos el "algo más" de la entradilla inicial: la cumbre del pico Torres. Desde donde estamos, el ascenso ha de ser por la arista este, que si el tiempo está, como hoy, despejado y el terreno seco, no ofrece más dificultad que la pronunciada pendiente y la necesidad de agarrarse a la piedra en algunos pasos. Es, además, su cara más aérea y más vistosa, lo que añade un "algo más" a la aventura.

La vista a las tierras de Caso desde el collado La Ventanona.
 
            El pico Torres, de 2 105 metros de altitud, en la divisoria entre Aller y Caso, con vértice geodésico y su buzón montañero, presenta una estrecha cumbre caliza, inmejorable atalaya desde el litoral cantábrico hasta el páramo leonés, desde Picos de Europa hasta las Ubiñas; claro está que para ello es necesario contar con un día limpio y despejado, y ya queda dicho que en nuestra ocasión la niebla del norte campeaba por los valles. No obstante, pudimos disfrutar de un amplio panorama y sobre todo de la alegría de haber alcanzado la mayor altura del Parque Natural de Redes.
            El descenso fue por la cara oeste en dirección a la collada Valverde, y luego por una pequeña crestería, hasta enlazar en una colladina (1 879 metros) con el sendero que desde el valle allerano de Valverde se dirige hacia los Fueyos, pico, collada y majada. Siguiendo este buen sendero llegamos a la collada los Fueyos ( 1 711 metros), el lugar elegido para la comida, el descanso y la conversación.

En pleno ascenso al pico Torres.
 
             La collada los Fueyos es paso tradicional de la parroquia de El Pino hacia el puerto casín de Contorgán, y nosotros, tras la pausa adecuada nos internamos ya de forma definitiva en Caso, parroquia de Caleao. Todo es, a partir de aquí, descenso por un mar de niebla, que apenas nos deja ver el sendero fácil de caminar siguiendo la riega los Albardes. Hasta que llegamos a las brañas del Acebal (1 332 metros), amplia extensión con varias cabañas en uso rodeadas de bosque de fresnos.

Descenso en la niebla después del descanso.
 
            El camino, casi llano por el tupido bosque de los Arrebellaos nos lleva a la braña de los Albardes, donde la riega desemboca en el río Roxecu. Este río, que viene de las majadas de Roxecu, Llede y Los Moyones, es en realidad la parte alta del río los Arrudos, así que en los Albardes enlazamos con el PR AS-61 Ruta de los Arrudos. Es ésta una de las rutas más reconocidas y visitadas de Asturias, y donde nosotros la encontramos tiene un indicador para que quienes deseen seguir remontando el río, puedan alcanzar la collada y el lago Ubales.

Detalle de las brañas del Acebal.
 
            Nuestro camino, en cambio, seguirá el descenso del PR hasta su punto de inicio. Pronto dejamos a nuestra izquierda el sendero que sube a la majada de La Robre en los puertos de Contorgán, y pronto también llegamos a La Fuentona; la toma de aguas construida en los años cuarenta del pasado siglo para "la traída" a Gijón. Aquí, en el Colladín, es el punto donde finaliza la Foz de los Arrudos; para nosotros, en cambio, comienza el descenso por ese camino que da nombre a la zona: "arrúos", rudimentarios escalones tallados en la roca para vencer los pasos complicados.

La siempre espectacular Foz de los Arrudos.
 
            El escalonado descenso finaliza cuando llagamos al reformado puente de La Calabaza, que fue hasta hace poco puente colgante; algo más allá hubo unas antiguas minas de las que no queda señal alguna. Al pasar por las cabañas de Prendeorio, el camino se hace ancho, con el uso restringido a vehículos autorizados. Luego, el cruce con el camino hacia la Cresta Fresnéu, el paso por distintos invernales y otro camino que dejamos a la izquierda hacia la collada del Arco, también señalizado como ruta circular desde Caleao. Y finalmente, superado el último repecho llegamos al campo de la ermita de San Antonio, donde hay un área recreativa y el aparcamiento junto a la carretera que sube a Caleao.

 Se asoma Caleao al final de la Ruta de los Arrudos.

            Por la carretera, siguiendo la margen derecha del río Caleao, en unos dos kilómetros llegamos a la casería de La Encrucijada, a 600 metros de altitud, para finalizar una caminata más por Redes, que en esta ocasión tuvo un día claro y despejado por las alturas, niebla en los valles y el chaparrón de la tormenta que nos acompañó en el último tramo del camino. Con todo, disfrutamos por las alturas y nos recreamos una vez más con la espectacular belleza de los Arrudos; como siempre es posible hacerlo en cualquier recorrido por el Parque Natural de Redes.

Inmenso panorama desde la cumbre del Torres:
a la izquierda el inevitable Tiatordos y más al fondo, en el centro,
el Macizo Occidental de Picos de Europa.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 30 de julio de 2016).

jueves, 28 de julio de 2016

TEVERGA, QUIRÓS Y BABIA



Desde el Puerto Ventana a los Huertos del Diablo por La Expriella y la Vega Socellares, para regresar al puerto por la Vega los Pozos y la Collada Socellares

            El Alto Ventana se encuentra entre los concejos de Teverga, Quirós y San Emiliano de Babia. En un amplio collado se abre el puerto, paso tradicional entre la zona central asturiana y la Babia leonesa; de Asturias asciende la AS-228 por el valle del Trubia y el concejo de Teverga, para enlazar con la LE-481 que desciende hacia Torrebarrio y San Emiliano.
            También desde Ventana parte una pista hasta el pueblo quirosano de Ricabo, pasando por la collada donde está la ermita de Trobaniello. Por esta pista discurre el GR-207 Ruta de las Reliquias; nosotros la hemos recorrido hace algún tiempo en dos etapas, de las que hay constancia en sendos artículos de este blog titulados Tierras y pueblos de Quirós, (10 de noviembre de 2012 y 15 de marzo de 2013).
            Los Huertos del Diablo son dos cumbres gemelas en el sector norte del macizo de Ubiña, en la divisoria asturleonesa. Esta situación y las vistas que ofrecen les dota de un gran atractivo montañero, por lo que el acceso desde Ventana está bien señalizado con los típicos jitos de piedra.

 En la foto de Ana Fabián al final del camino, 
la pista a Ricabo, bosques y valles de Teverga.

            Sin embargo, en esta caminata del grupo La Peñuca, propuesta y coordinada por Tino Vázquez, realizamos un recorrido circular más amplio; primero por las altas tierras de Quirós, parroquia de Ricabo, para regresar al puerto por los rincones más septentrionales de la Babia de Yuso.
            Iniciamos, pues, el camino en el puerto Ventana, a 1 586 metros de altitud, por la pista a Ricabo con piso de tierra en muy buen estado. Un recorrido casi llano, de unos tres kilómetros hasta la collada La Expriella (1 601 metros); allí, abandonamos la pista y seguimos por una senda entre pradera y monte bajo por la Cuesta Agria, hasta llegar a la campera de Cueñas Albas (1 779 metros).

Al iniciar el camino en el puerto, la primera fuente.
 
            Esta campera, en la base del pico Beiforco, merece un alto en el camino, pues se abre a la amplia vega de Socellares, propiedad comunal del pueblo de Ricabo que tiempo atrás se arrendaba a pastores trashumantes; hay en ella una laguna que en estos días de verano es apenas un pequeño humedal. Bordeando la vega campo a través y con algunos trazos de senda, el ascenso se acentúa hasta alcanzar la Muesca de Bullacu a 1 912 metros de altitud.

Entre monte bajo por la Cuesta Agria.
 
            A partir de aquí, nuestro camino debe seguir dirección sur, por lo que dejaríamos a la espalda el pico Campu Faya; pero como la propuesta de Tino incluye el ascenso a su cumbre, allá nos vamos aunque en este momento se vea cubierta de niebla. Una vez arriba, comprobamos que fue un acierto, porque el Campu Faya, de 1 942 metros de altitud, es el punto más al norte del cordal que recorreremos para llegar a los Huertos, que son el objetivo de la jornada. Regresamos, entonces, a la Muesca para iniciar el cresteo y alcanzar primero el pico Sobre el Tambarón (2 005 metros), la cumbre más alta del monte que le da el nombre, Monte Tambarón, y luego el Sobre el Prau la Sicha (1 976 metros).

La vega de Socellares desde la subida al Campu Faya.
 
            Todo este recorrido por la crestería sin camino marcado, la guinda de la jornada, lo realizamos por la margen derecha sin apenas cortada sobre la vega de Socellares y contemplando hacia el sur cada vez más retazos de la Babia de Yuso. Pero es inevitable asomarse en ocasiones hacia la izquierda, al norte, siempre eso sí con mucha precaución: al fondo de un impresionante desplome de al menos 600 metros, vemos los puertos de Agüeria. Bajo la mole de Peña Rueda, están estos puertos, que se reparten entre las parroquias de Ricabo y Lindes, cubiertos por grandes matas de carrascos y también riquísimas praderas con cabañas, como las de La Cardosa y La Cardosina; en verdad, emociona contemplar su amplitud desde esta vertical altura.

Detalle del agradable recorrido por la crestería.
 
            Finalizamos el trayecto por la crestería, cuando llegamos a la horcada frente a la que se levanta el primer Huerto del Diablo. Por una pequeña canal descendemos hasta los 1 926 metros, y desde allí iniciamos el más prolongado ascenso, que aunque sea el más fuerte, no tiene ninguna dificultad: por pradera con algo de monte bajo y también algo de piedra caliza al final, llegamos a la cumbre del esperado Huerto del Diablo Norte a 2 100 metros de altitud.

La niebla sobre la cumbre del Huerto del Diablo Norte.
 
            La parada para el descanso estaba pensada en el segundo Huerto, pero tal vez fuera la belleza del paisaje recorrido hasta aquí la que demoró más de lo previsto el camino; así que lo avanzado de la hora hizo conveniente el cambio de planes, en cuanto los primeros bocadillos salieron de las mochilas. Por lo demás, la conversación estaba asegurada contemplando hacia el norte el panorama que se pierde más allá de Quirós, la sierra del Aramo y las antenas del Gamoniteiru; con buena vista, muy a lo lejos, algunos adivinamos hasta la sierra de Peñamayor, mi Peña.
            Mientras tanto, mucho más cerca, en el propio macizo de Ubiña, los más amantes de los riscos pasan lista a las altas cumbres que nos rodean: Ranchón, Fontanes, Farinientu... Hacia el sur, toda la hermosa Babia de San Emiliano o Babia Baja, la carretera que sube al puerto y pueblos como Torrebarrio o Genestosa.

 Panorámica hacia el norte; y a la derecha las renombradas
cumbres del macizo: Farinientu, Fontanes, Ranchón...

            Después del descanso, viene el descenso a la collada (2 046 metros) que se interpone entre las dos cumbres gemelas, para desde allí sin ninguna dificultad y siempre por la línea interprovincial, llegar a la cima del Huerto del Diablo Sur, que con sus 2 133 metros de altitud es nuestra cumbre de la jornada. Desde ella, además de acercarnos aún más la panorámica anterior hacia Babia, podemos observar el recorrido que nos llevará al final de la caminata.

Por la collada, hacia el Huerto del Diablo Sur.
 
            Este último tramo coincide con el que aparece bien señalizado para el ascenso directo a los Huertos. Nosotros descendemos a la Vega los Pozos en tierras de Babia, desde donde ya vemos muy cerca la mole de Los Fontanes y algo más allá la misma Peña Ubiña, cuya cara hacia el sur se ve muy diferente de la que contemplamos por el norte, desde tierras de Lena, por ejemplo.
            Bordeamos luego la Peña del Melluque y entramos de nuevo en Quirós para ascender a la collada Socellares; ésta separa la para nosotros conocida y recorrida vega de Socellares de la de Campo Fermoso en Babia. Dejamos la primera a nuestra espalda, y de nuevo por Babia y luego siguiendo el límite provincial llegamos a Los Canales, donde nos encontramos con lo que, no por esperado, nos resulta menos sorprendente: restos de viejas explotaciones de carbón (antracita) a cielo abierto.

 Bonita imagen de los Fontanes y Peña Ubiña.

            Hasta aquí llega la pista de acceso a la explotación, ahora de exclusivo uso ganadero hacia las praderías que tratan de reponer el entorno, y que nosotros hoy vemos repletas de ganado vacuno. Por esta pista bordeamos el Peñón de Ventana dejándolo a nuestra izquierda, y luego atajando por la propia pradera, descendemos al Alto Ventana, el puerto donde iniciamos la jornada: una caminata hacia los Huertos del Diablo, con un interesante recorrido que nos ofreció momentos de espectacular belleza.

Peña Rueda y los puertos de Agüeria desde el camino por la crestería.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de julio de 2016).

viernes, 15 de julio de 2016

TIERRAS DEL ALTO SIL



Recorrido circular desde Cuevas del Sil: tres brañas, varios collados y unas cuantas cumbres

            La comarca leonesa del Alto Sil se encuentra en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica al sur de Laciana, y en su mayor parte coincide con el término municipal de Palacios del Sil. Son tierras, como las de los términos vecinos de Laciana y Páramo del Sil, de fuerte tradición minera, aunque sin llegar a abandonar una economía mixta que ha sabido conservar en excelente estado sus bosques, tierras de labor, pastizales y prados de siega. En el aspecto orográfico esta comarca presenta grandes desniveles, desde sus cumbres más altas, los picos Nevarín y Catoute, y otras que sin superarlos se acercan a los 2 000 metros de altitud, hasta lo más profundo del valle por donde corre el río que le da nombre y vertebra su territorio.
          El río Sil nace en Babia, en la ladera de Peña Orniz; nosotros hemos visto sus fuentes en otra caminata que finalizamos en La Cueta, el primer pueblo que el río atraviesa en su curso más alto (Entre Babia y Somiedo, 2 de julio de 2015). Hoy fue una iniciativa coordinada en el grupo La Peñuca por José Manuel Tejera la que nos trajo a esta comarca, también conocida como Rivas del Sil, para realizar un recorrido que nos ha servido, entre otras cosas, para apreciar la magnífica conservación de las antiguas brañas pastoriles.

 Braña, bosque y sierra completan el recorrido por el Alto Sil.

            La caminata comienza en el pueblo de Cuevas del Sil, a 890 metros de altitud en la CL-631, cruzando el Sil por un puente que conserva un arco medieval y luego el antiguo ferrocarril, ya abandonado, que subía desde Ponferrada hasta las minas de Carrasconte en Babia. Bordeamos la bien cuidada y abundante llosa del pueblo, para seguir por el camino que comienza el ascenso en la margen izquierda del reguero La Seita.

El río Sil a su paso por Cuevas y el puente para iniciar el camino.
 
            El camino es una buena pista ganadera por el bosque del Pando, que nos proporciona algunos retazos de sombra esta mañana con un sol bien dispuesto a calentar. Cruzamos el reguero en dos ocasiones; primero a pie enjuto, después por un puente de madera, y llegamos a la primera braña. Es La Seita a 1 220 metros de altitud, con buena fuente y rodeada de bosque y pastizales; sus cabañas en buen estado de conservación, con tejado de losa y cercados de madera y piedra, pertenecen al pueblo de Cuevas, desde donde los propietarios llegan con sus vehículos por el mismo camino que nosotros recorrimos.
            Salimos de la braña por el valle rodeado de pradería hasta el punto donde se nos ofrecen dos alternativas: seguir el mismo camino ancho o abandonarlo e internarnos en el frondoso y empinado bosque que cubre la ladera, ofreciéndonos la ansiada y necesaria sombra. Se trata del bosque del Reventón, que recorremos por una senda entre robles, acebos, serbales y algunos texos.

El puente sobre el reguero La Seita antes de la braña del mismo nombre.
 
            Al final del bosque, a 1 550 metros de altitud, encontramos la braña de Zarameo que pertenece al pueblo de Matalavilla. Es considerable el número de cabañas rehabilitadas, convertidas en auténticas casas de recreo o de fin de semana; y agradable la presencia de sus propietarios que se esmeran en informarnos sobre la más reciente historia de esta braña: a finales del siglo pasado apenas dos cabañas se mantenían en pie, en 2002 se abrió la pista desde el pueblo de Matalavilla, unos nueve kilómetros, y hoy tenemos más de 20 cabañas -cabanas, dicen aquí- reformadas, y las bien cuidadas praderías pobladas de ganado vacuno.

Ganado y cabañas en la braña de Zarameo.
 
            Después de contemplar también las excepcionales vistas que desde aquí se nos ofrecen y que, en lontananza, llegan hasta el mismo puerto de Cerredo, seguimos el camino por los prados de la parte alta de la braña y vamos ascendiendo por la ladera  hasta alcanzar el primer collado de la Sierra del Coto (1 752 metros), que se levanta entre el propio valle del Sil y el de su afluente el río Salientes. Nuestro objetivo ahora es recorrer esta sierra en dirección suroeste, para lo que dejamos a la espalda el Teso del Carbón y seguimos el cordal collado tras collado y cumbre tras cumbre; siempre contemplando a nuestra derecha parte del camino recorrido y la sorprendente panorámica de la braña de Zarameo, que desde aquí más parece un pueblo que una braña. Más al fondo del valle, también podemos ver la braña La Seita.

En busca de collados y cumbres de la Sierra del Coto.
 
            La primera cumbre será el Cáscaro de Cueñe (1 827 metros), cuyo final de piedra nos obliga a una pequeña trepada; luego, el pico La Turria (1 934 metros), la cumbre de la jornada, desde donde divisamos Villablino, el embalse de Las Rozas y los pueblos de Villarino y Tejedo del Sil. Viene a continuación otro collado y el ascenso al Cuerno del Sil (1 928 metros), cumbre con vértice geodésico y un pequeño buzón montañero. Aquí disponemos del momento para el descanso, la comida y la conversación, mientras contemplamos hacia el valle de Salientes el pueblo de Matalavilla y su embalse entre los municipios de Palacios y Páramo.

Panorámica hacia el embalse de Matalavilla;
más allá se adivina la villa de Páramo del Sil.
 
            Tras el descanso, llegamos al collado La Bobia (1 903 metros), donde nos encontramos con la pista que desde el pueblo de Matalavilla accede a la braña de Zarameo. Cruzamos la pista y la siguiente cumbre será el Alto del Navariego ( 1 841 metros); para finalizar nuestro recorrido por la sierra en su cumbre más occidental, el pico Cereisaleo (1 784 metros). Otro buen lugar con vistas hacia el Sil y el bosque que recorrimos en la primera parte de la caminata, y al fondo el pueblo de Cuevas donde nos espera el final de camino.

Cómodo y agradable recorrido por la Sierra del Coto.
 
            Hasta esta última cumbre, en la que destacan varias antenas de telefonía o de televisión con sus casetones llega la correspondiente pista de servicio. Es un camino con bastante piedra que desciende en fuerte pendiente a base de curva y contracurva; no obstante, la dureza del recorrido se aminora por la presencia de bosque que ofrece buenos retazos de sombra en este momento de la tarde cuando el sol aprieta, y también se puede disfrutar de la cada vez más nítida vista hacia Palacios del Sil, la villa municipal y cabecera comarcal. Cuando el descenso cesa, nos adentramos en el bosque de Monegro que recorremos casi en llano hasta llegar a un cruce de caminos: a la izquierda, hacia Palacios y a la derecha, a escasos 200 metros, a la tercera braña de la jornada.

En el descenso, cada vez más cerca Palacios del Sil, la villa municipal.
 
            Se trata de la braña de La Degollada a 1 240 metros de altitud, originalmente nombrada como Barzanietxa y que adoptó su actual denominación en función de una sobrecogedora leyenda. Pertenece al pueblo de Palacios del Sil y tiene, como las anteriores, varias cabañas modernamente restauradas, incluso alguna con su correspondiente panel solar. También en el centro mismo de la braña hay una buena fuente de agua fresquísima que aprovechamos antes de emprender la última parte del camino.

Fuente y abrevadero en la braña de La Degollada.
 
            Última parte, por lo demás, corta y muy agradable. Se trata de salvar un desnivel de 350 metros en unos dos kilómetros por la senda que recorre un hermoso bosque donde predominan los robles, algunos de buen tamaño y bien cubiertos de musgo. Pronto comenzamos a ver el caserío de Cuevas del Sil bajo la mole de la Peña Negra, que alberga las cuevas que dan nombre al pueblo.
            Por entre prados de siega llegamos a la llosa del pueblo, los sembrados, el viejo ferrocarril, el puente sobre el Sil y la CL-631, donde iniciamos y finalizamos esta caminata bonita y entretenida como las que más; donde lo más espectacular fue el encuentro con las tres brañas, pero también el camino por la sierra y los hermosos bosques.

 Vista completa de la braña de Zarameo desde la Sierra del Coto.
  
Las fotos son de José María Arnillas.

                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 9 de julio de 2016).

jueves, 30 de junio de 2016

POR LOS MONTES DE SOMIEDO



Desde La Peral hasta Villar de Vildas: Las Machadas, Sierra del Páramo, Monte Formigueiro, La Pornacal...

            El concejo de Somiedo, situado en el centro de la Cordillera Cantábrica -su límite con la provincia de León-, es uno de los más reconocidos y visitados por quienes disfrutan caminando por la montaña. Su accidentada orografía y la acción del glaciarismo le ha dotado de alturas bien valoradas, así como varias zonas con lagos que atraen muchos visitantes; como también, sus afamadas brañas y ricos pastizales de altura.
            En definitiva estamos ante una de las áreas naturales y etnográficas más ricas de España, por lo que todo el territorio de Somiedo fue declarado en 1988 Parque Natural y a partir del año 2000, Reserva de la Biosfera por la Unesco. Pues bien, varios artículos en este blog ya comentan algunas caminatas por este Parque Natural, que cuenta también con ciertas zonas restringidas al paso de caminantes en grupo. Algunas de estas zonas bordeamos hoy en la caminata propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Carlos de Paz (Serbal), sin duda un buen conocedor de estas tierras.

El río Pigüeña, afluente del Narcea, importante curso fluvial de Somiedo. 
           
            La Peral es una aldea de la parroquia de Gúa que fue en su tiempo asentamiento vaqueiro, a la que se llega por una estrecha y corta carretera que parte de la AS-227 poco antes de coronar el puerto de Somiedo. Allí, a 1 100 metros de altitud, se inicia el PR AS-14 La Peral-Villar de Vildas y nosotros lo seguimos en un primer tramo de nuestro recorrido. Salimos de la aldea por la parte baja del caserío y pasamos ante un teito con una placa que recuerda la visita del entonces Príncipe Felipe, junto a un mirador que también se le conoce como del Príncipe.

Paisaje del valle de La Peral, al inicio del camino.
 
            El camino, una cómoda pista de tierra, asciende entre prados cercados de piedra remontando el reguero Trabanco, afluente del río Somiedo. Cuando la cuesta se empina de forma considerable, la pista ya es de hormigón, sin duda para facilitar el acceso de los vehículos ganaderos a los pastos de altura. Así llegamos, a 1 650 metros de altitud, a Las Machadas, amplia braña estival con buena fuente abrevadero y el correspondiente cercado para el ganado.
            En Las Machadas, desde donde contemplamos hacia el oeste el estrecho valle de Trabanco, una de las zonas de paso restringido en el parque, dejamos el PR que se va hacia el collado de Enfistiecha y La Pornacal, y nos dirigimos hacia el norte, donde nos espera la sierra del Páramo ya cubierta de niebla. El ascenso es fácil por buena pradería hasta llegar al primer collado en el cordal de la sierra.

La braña de Las Machadas y a la derecha el valle de Trabanco.
 
            Desde allí, bajo una fuerte cortada tendríamos a la vista, si no estuviera totalmente oculto por la niebla, el valle alto del río Somiedo, la AS-227 que sube al puerto y los pueblos de Gúa y Caunedo. Sobre el mismo collado se levanta, con su ladera cubierta de monte bajo, el pico Mocoso; debemos ganar su cumbre plana a 1 988 metros de altitud, con vértice geodésico y adornada con una pirámide de piedra, una cruz de hierro y el buzón montañero. Se trata como el resto de la sierra, de terreno de brezal y retama que no ofrece buenos pastos; y como la niebla lo oculta todo, nos quedamos sin contemplar las brañas que se extienden por su ladera este -Fuexu de Caunedo- y noroeste -La Parada y Fontiquín-, que esas sí, dicen, brindan mucho mejores pastos.

Por buena pradería, el ascenso hacia la cumbre del Mocoso.
 
            Tras la cumbre de la jornada, nuestro camino sigue recorriendo el cordal de la sierra del Páramo, primero en la linde entre las parroquias de Aguino y Villar de Vildas, y adentrándonos luego forma definitiva en ésta última por una de las zonas más loberas del parque en busca de las llamadas Lagunas del Páramo. Primero encontramos a 1 786 metros de altitud la Chamazo; bordeándola, llegamos a la Redonda (1 700 metros); y algo más allá, está la Cabera.

Bordeando la laguna Chamazo entre la niebla.
 
            Después de las buscadas lagunas, viene el tramo más difícil y complicado de la jornada; el fuerte descenso por el Monte Formigueiro entre escobales y piornales, espesa vegetación también adornada con las hermosas xanzainas de flores color anaranjado, típicas de esta zona de Somiedo. En verdad fue tan pesado el descenso, que al columbrar entre la niebla la braña Formigones con sus cercados de piedra y sus cabañas derruidas, algunos quisimos encontrarnos ya en La Pornacal; y todo con el bocadillo en la mochila ante la dificultad de encontrar el lugar adecuado para el descanso.

Complicado paso por el Monte Formigueiro.
 
            Y al fin, superados en menos de tres kilómetros algo más de 500 metros de desnivel desde la laguna Redonda, llegamos a la braña La Pornacal a 1 170 metros de altitud. Entonces sí, cobijados bajo los porches de algunas cabañas encontramos tiempo y lugar para la comida, el descanso y los comentarios sobre las peculiaridades de esta braña equinoccial, la más conocida y visitada del parque de Somiedo: sus cabañas y cuadras de teito de escoba, el cabañín con techumbre de teja para alojamiento del pastor... todo restaurado en 1995 con fondos de la Unión Europea.

Detalle bajo la niebla de la braña La Pornacal.

            En La Pornacal nos encontramos de nuevo con el PR, que viene de Brañaviecha, también conocida como braña Los Cuartos. Estamos en el valle alto del río Pigüeña, ahora en Zona de Uso Agropecuario recorrida por la buena pista ganadera que soportará la última parte de nuestra caminata. Descendemos por la margen derecha del río mientras la niebla va quedando atrás y el camino discurre entre buenos prados de siega, hasta que por un puente de piedra cruzamos el río y entramos en Villar de Vildas a 870 metros de altitud.

 El caserío de Villar de Vildas asoma al final del camino.

            Ya se sabe, Villar de Vildas, único pueblo de su parroquia, sin comunicación por carretera hasta finales del siglo XX recibió el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar en 2004. En la plaza de donde parte la carretera finalizamos esta caminata, en la que si bien la inoportuna niebla apenas nos permitió ver los lugares por donde pasamos, sí pudimos, en cambio, adivinar el atractivo de estas tierras de Somiedo. Y eso que a menudo suele ocurrir, también satisface a quienes siempre y en cualquier circunstancia encontramos alicientes al caminar por el monte.

 El teito del Príncipe, a la salida de la aldea de La Peral.

 Las fotos son de Ana Fabián.

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de junio de 2016).

viernes, 17 de junio de 2016

ENTRE DEGAÑA E IBIAS



Desde Rebollar, por la Braña de los Cardos y la Gubia de Fuentes, hacia la Sierra de Moreda; y por las tierras de Sisterna al Collado Merindiello, para finalizar en Tablado

            Los concejos de Ibias y Degaña tienen muchos aspectos en común y no sólo el encontrarse en la zona más suroccidental del mapa de Asturias. En primer lugar ambos se sitúan en el extremo occidental del llamado Macizo Asturiano de la Cordillera Cantábrica. Además, forman parte de la cuenca del río Ibias, que nace cerca del puerto de Cerredo y atraviesa los dos municipios en su recorrido hacia la confluencia con el Navia, ya en la provincia de Lugo, en la cola del embalse de Salime.
            En su recorrido, el río Ibias recibe las aguas de numerosos afluentes, algunos de los cuales encontramos en la caminata de hoy, propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Manuel Quintana. Caminata, por lo demás, poco frecuente, dada la larga distancia y mala comunicación entre el centro de Asturias y estas tierras que, sin embargo, ofrecen sobrados alicientes -vistas agradecidas, bellos rincones- para acudir a ellas.

El reguero de Moreda desciende de esta sierra al sur de Ibias.
 
            El itinerario discurre entre dos aldeas del concejo de Degaña situadas en la AS-212 que comunica ambos concejos. Luego, avanzando hacia el suroeste penetramos en Ibias para recorrer parte de Sisterna, su parroquia más oriental; todo ello dentro de un recóndito espacio protegido que se incluye en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias.
            La aldea de Rebollar se encuentra a sólo tres kilómetros de Degaña, la villa municipal y también cabecera de su misma parroquia. Allí, a 850 metros de altitud, un indicador señala el Camino del Puerto del Trayecto y por él iniciamos nuestro recorrido; se trata de un camino carretero que fue antigua calzada romana y después paso habitual hacia León de los habitantes de estos pueblos. El camino, entre pradería y bosque, va ganando altura por la margen izquierda de El Reguerón, arroyo que baja del puerto a desembocar en el río Ibias.

Al fondo, la Peña del Trayecto que protege el paso del puerto hacia León.
 
            Superado el considerable repecho que hace honor a su nombre, El Costadín, cruzamos el reguero y alcanzamos la braña de los Cardos a 1 203 metros de altitud. Poco más arriba, en el llamado Campo la Vuelta dejamos el camino del puerto, que se va a nuestra izquierda, y por una senda en la ladera del monte Brañolina, en cuya base vemos la laguna Chagonacho, alcanzamos el collado Gubia de Fuentes (1 625 metros). Estamos ya en el límite entre Asturias, municipio de Degaña, y León, término de Peranzanes, y el collado se encuentra flanqueado por dos cumbres: la Peña del Trayecto, de aspecto bien rocoso, y el pico Moredina, con su ladera cubierta de monte bajo.

La braña de los Cardos y arriba, a la derecha, el collado Gubia de Fuentes.
 
            Mientras alcanzamos la cumbre del Moredina (1 857 metros) haciendo camino por la linde provincial entre el frondoso brezal, contemplamos el magnífico panorama que se abre a nuestra derecha: hacia el norte la imponente Sierra de Degaña en el límite con Cangas del Narcea, parroquias de Gedrez y Monasterio de Hermo donde están las fuentes del río Narcea; más al noreste el hermoso valle alto del Ibias desde su cabecera, y los pueblos de Cerredo y Degaña. Más lejos aún, la vista alcanza hasta el Cueto de Arbás, el 2 000 más occidental de la Cordillera, el mismo puerto de Leitariegos y gran parte del extensísimo término de Cangas del Narcea, hasta adivinar las praderías de L'Acebo. Al fin, cuando alcanzamos la cumbre del Moredina contemplamos a nuestros pies la laguna Bromecha en la cabecera del valle Cheiroso, que desagua en el río de la Collada al que encontraremos casi al final de nuestro recorrido.

Bonito y florido ascenso hacia el pico Moredina.
 
            Es el pico Moredina vértice entre Asturias y León, pero además dentro de nuestra región entre los concejos de Degaña e Ibias; y es también el extremo más oriental de la Sierra de Moreda a la que nosotros llegamos para recorrer su crestería. Caminando hacia occidente entre Ibias y León descendemos hasta el collado Boca Mular (1 682 metros), ante el que se levanta bien atractivo el pico Teso Mular de 1 884 metros de latitud, nuestra segunda y más alta cumbre de la jornada.

A la derecha, el pico Moredina; en el centro, el collado Boca Mular
y a la izquierda, el Teso Mular.
 
            Esta afilada cumbre, con vértice geodésico y buzón montañero, nos ofrece hacia el norte la vista de los valles por donde irá la segunda parte de la caminata; hacia el sur el panorama es aún más amplio: el valle que forma una de las cabeceras del río Cúa, importante afluente del Sil; Los Ancares y la extensa llanura del Bierzo hasta Ponferrada y el embalse de Bárcena. Sin duda el lugar más adecuado para el descanso, la comida y la conversación.
            La segunda parte del camino comienza con el descenso al collado Pie Mular (1 765 metros), para desde allí, ya dando la espalda a las tierras leonesas, alcanzar en un paso algo complicado las esperadas lagunas de Sisterna (1 590 metros). Son dos lagunas de origen glaciar situadas en tierras de Sisterna, si bien, dependiendo del punto de arranque para llegar a ellas, también se les nombra como lagunas de Tablado.
 
 Lento descenso desde el collado a las lagunas.

            En efecto, hasta allí llega el PR-AS 8 Lagos de Sisterna y es el camino elegido para nuestro descenso hasta Braña de Arriba (1 520 metros), pasando junto a dos hermosas cascadas que son el desagüe de las lagunas hacia el reguero de Moreda, y luego a Braña de Abajo (1 312 metros). Aquí abandonamos este PR que, como su nombre indica, se va hacia Sisterna pasando antes por el collado Beizán.
            Nosotros, en un giro a la derecha, enlazamos con el PR-AS 8.1 Lagunas de Tablado, que seguiremos hasta el final de nuestro recorrido. Para ello, realizamos por buena senda de piedra un considerable ascenso en la ladera, hasta alcanzar la cabecera del reguero de Moreda o de las Mestas que va a desembocar en el río de la Collada cerca de la aldea del Bao.

 Lagunas de Sisterna o de Tablado, desde el collado Pie Mular.

            Así, bordeando la ladera, alcanzamos el collado Merindiello a 1 374 metros de altitud con un indicador que le nombra como Alto del Valle; ya estamos de nuevo en el término de Degaña, ahora en la parroquia de Tablado, la más occidental de las tres que forman el concejo. A partir de aquí, todo será descenso por un buen camino carretero entre bosque de abedules, robles, avellanos, castaños y hasta algún admirado serbal de los cazadores.

 Agradable camino por el bosque hacia el collado Merindiello.

            Cruzamos el río de la Collada en la AS-212 y estamos, a 860 metros de altitud, en la aldea de Tablado, en cuya iglesia parroquial estuvo el reconocido Cristo de Tablado del siglo XVI, talla de marfil sobre cruz de palo que se atribuye a Juan de Juni; ahora se encuentra en el Archivo Diocesano de Oviedo. En Tablado o Trabáu según dicen en tixileiro, esa jerga empleada en sus tratos comerciales por las gentes de estas tierras; los cunqueiros, hábiles en el torneado de la madera, incluso reconocidos más allá del puerto por sus cuencos, escudillas, platos... aunque según el dicho popular, a cada pueblo su especialidad: "cesteros en el Rebollar; / madreñeros en Tablao, / zapateros en Sisterna / para sastres el Bao".

La aldea de Tablado se asoma al final del camino.
 
            Aquí en Tablado, Tablao o Trabáu, único núcleo de población de su parroquia, ya que El Corralín, en un pequeño enclave dentro de Ibias, se encuentra abandonado desde 1969 e incluido en la Reserva de Muniellos, finaliza esta agradable caminata que nos llevó a dos concejos de accidentada geografía, gran belleza y extraordinaria riqueza natural.

La Sierra de Degaña y parte del camino recorrido.
En el centro de la imagen se aprecia la braña de los Cardos.


Las fotos son de Juan Lobelle.

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de junio de 2016).