viernes, 18 de abril de 2014

RIBADESELLA, CANGAS DE ONÍS Y LLANES



Desde Santianes, por la sierra de Cuana, los collados Escapa y Tresjuncalar y la Vega de Llames, hasta Nueva de Llanes

            Por las montañas que ocupan la linde de estos tres términos municipales del oriente de Asturias se extienden una serie de vegas, puertos y collados a los que accede el ganado desde los lugares de invierno en busca de los mejores pastos; también destacan algunas cumbres -el Mofrechu, la más renombrada- a las que suben con frecuencia los montañeros atraídos por las hermosas vistas, si la niebla lo permite, tanto sobre los últimos tramos del Sella, su ría y su desembocadura, como hacia los valles interiores y hasta los Picos de Europa.
            Así, nosotros quisimos realizar esta caminata en una primera parte por los cordales que separan municipios y parroquias, para finalizar en el término de Llanes con un larguísimo recorrido por la cuenca del río Nueva: tal fue la propuesta para el grupo La Peñuca de José Manuel Nieto, ligero caminante y buen conocedor de esta zona donde tiene sus orígenes.

 La desembocadura del Sella desde algún lugar de la ruta (*)

            Iniciamos el camino en Santianes del Agua, en su coqueta plaza central dedicada a Enriqueta González Rubín (1832-1881), escritora local a quien la Academia de la Llingua recordó en la Selmana de les Lletres Asturianes del año 2009. De aquí también arranca la Ruta Literaria, confeccionada en honor de la autora del relato “Una excursión a la montaña” publicado en el diario “El Faro Asturiano” en junio de 1866.
            Nosotros no seguimos esta pequeña ruta, sino que desde el centro mismo de Santianes iniciamos el ascenso en busca del Monte La Cerezal. Como Santianes se encuentra a sólo 20 metros sobre el nivel del mar la subida es considerable, primero por pista ganadera y luego por la senda que trepa en el bosque hasta llegar a la cresta y ganar la cumbre del Cantu Arriondu a 791 metros de altitud.

           Por el Monte La Cerezal (**)

            Desde este alto entre los términos de Ribadesella y Cangas, seguimos en ligero descenso por la cresta de la Sierra de Escapa, bastante deteriorada por recientes incendios, y llegamos al collado Escapa (656 metros) donde vemos al sur el valle de Cuana con sus puertos y majadas. Nuestros pasos siguen ahora por la ladera que se interna en el concejo de Cangas, divisando a lo lejos la pista que desde la AS-340 sube a Santianes de Ola en la parroquia de Zardón y la aldea de San Tirso en la de Margolles, y llegamos al Puerto de Arriba de Cuana (786 metros), también conocido como Las Chozas de Cuana.

 El Puerto Alto o Las Chozas de Cuana (*)

            Es este un lugar con varias cabañas y prados cercados de piedra adecuado para realizar el ascenso al pico Mofrecho que nosotros sólo pudimos adivinar entre la niebla mientras seguíamos por la crestería, ahora ya entre Ribadesella y Llanes; dejamos a la derecha, también entre la niebla, el pico Juayadongu y en el collado Tresjuncalar (816 metros) encontramos agradable refugio para el descanso, la comida y la conversación.

 En el collado Tresjuncalar (**)

      Al reanudar el camino con un corto descenso algo complicado entre árgomas y brezos, desde el collado La Tabla (717 metros) divisamos el valle y el caserío de Peme adonde se sube por una empinada carretera desde Santianes del Agua. Seguimos el descenso y pronto llegamos a la amplia Vega de Llames, situada entre los dos concejos; es el sitio del nacimiento de dos ríos: en su vertiente occidental nace el río Llovio, que tras recorrer la cueva de Tinganón desemboca en el Sella en el lugar que le da el nombre; hacia la vertiente oriental corre el río Nueva a desembocar en la playa de Cuevas del Mar.

Vega de Llames y al fondo la Sierra de Cueva Negra (**)

            También aquí se inicia la Sierra de la Cueva Negra que tiene como cumbres señeras el Alto de la Cueva y el pico Bacia. Internándonos ya de forma definitiva en el municipio de Llanes, recorremos las hermosos praderías sobre las que se levanta esta sierra también conocida como Peña Las Pandas; cuenta con varias cavidades, como la misma Cueva Negra bajo el collado de Fontanina y la de Lledales donde está el conjunto geológico de La Escama.
            Al final del recorrido por las praderías, alcanzamos la pista forestal que en fuerte descenso nos deja en el lugar de El Barracón (230 metros), al lado del río Nueva. Una amplia pista sigue su cauce en un frondoso bosque de pinos y eucaliptos donde se pueden encontrar restos de antiguos molinos; es también un paraje de interés cinegético (corzo, jabalí, arcea…) y abundante fauna: aves, mamíferos, reptiles, anfibios…

 Bosque por donde corre el río Nueva (**)

            En este largo recorrido viendo como el río aumenta su caudal por los múltiples regueros que recibe, hasta cinco veces hay que vadearlo a pie enjuto, para tras pasar junto al pequeño y bonito puente medieval de Vallina, donde también hubo un molino, llegar a la AS-340 casi a la entrada de Nueva de Llanes: final de una caminata a la que se podrá calificar de muchas maneras, pero nunca de aburrida.

El río Sella y Santianes del Agua desde las primeras rampas del camino (*)



                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de abril de 2014)


(*) Fotos de José Arnillas 
(**) Fotos de Juan Lobelle

viernes, 21 de marzo de 2014

EN LA CUENCA DEL NAVIA



Desde Boal hasta Coaña por la sierra de Penouta y el cordal de Coaña

            El Navia de los tres embalses, Salime, Doiras y Arbón, destinados a la producción eléctrica, la llamada “Ruta el kilovatio”, con sus 178,5 kilómetros de longitud desde su nacimiento en la sierra de Piornal en Piedrahita do Cebreiro (Lugo), es el río más largo de Asturias; además, las tierras que a él vierten sus aguas forman una extensa cuenca, repartida entre Galicia y Asturias, sólo superada en la región por la del Nalón-Narcea.
            En la parte septentrional de la cuenca media del Navia se encuentra el concejo de Boal; a su vez, el de Coaña se extiende por la parte baja hasta su desembocadura compartida con el concejo vecino que lleva el nombre del río. A estos dos municipios nos hemos acercado para recorrerlos de sur a norte por sus sierras altas; fue una propuesta para el grupo La Peñuca de José Manuel Cortina, buen conocedor de la comarca.

El final de la caminata será frente al castro de Coaña

            Iniciamos la caminata en la villa municipal de Boal a 460 metros de altitud con el primer objetivo de alcanzar la sierra que cierra el concejo por el norte. Siguiendo una ruta marcada por el antiguo camino real, atravesamos el llamado monte Barreiro, dejando a nuestra derecha el pueblo de La Barreira  y, más arriba ya colgada de la sierra, la aldea de Penouta. Según nos vamos acercando al alto, el día de sol que hace tan agradable esta ascensión amenaza con ocultarse tras la niebla empujada por el viento desde el otro lado de la sierra; pronto, después de pasar junto a algunos prados cercados de piedra y una cuadra con su pajar, finalizamos la primera y más fuerte ascensión de la jornada.

La sierra y la aldea de Penouta

            El Alto de Penouta a 785 metros de altitud es el puerto por donde cruza la AS-22 que une Vegadeo con Boal. Hay allí un área recreativa con un mirador para asomarse hacia la costa a través del vecino concejo de El Franco o hacia los valles interiores del propio Boal; claro que si la niebla cubre la sierra como fue nuestro caso, apenas se pueden ver las mesas y los bancos del área. Están, además, la torre de un centro emisor, los aerogeneradores que permiten identificar la sierra desde el valle, y hasta 1963 se explotaron en la zona minas de wolframio.

Área de descanso en el Alto de Penouta

            Desde el Alto de Penouta recorremos la ladera de la sierra por una senda forestal dejando en la cresta a nuestra izquierda el parque eólico, y bordeando un pinar, llegamos al Penedo Aballón (728 metros). Situado en una campera, se trata de un conjunto de piedras graníticas, la mayor de las cuales abala, oscila, sobre las demás cuando la empuja el viento, produciendo con el rozamiento un fuerte ruido; esto ocurría hasta que hace unos años intervino, sin que sepamos la razón, la mano del hombre para cambiar la posición de la peña: el caso es que desde entonces el penedo dejó de agitarse con el viento, y los caminantes hoy sólo pueden imaginarse ese movimiento que le dio el nombre.

El Penedo Aballón

            Después de contemplar el penedo y las fotos de rigor, seguimos por la pista hasta el Alto de San Isidro (698 metros), donde hay una ermita con la fecha 1898 grabada en el dintel de la puerta. Hasta este lugar se puede llegar por una carretera que parte de la AS-22 y recorre la parroquia de Lebredo, que se reparte entre los municipios de Boal, Coaña y El Franco.
            Nosotros caminamos unos metros por la carretera, para seguir luego por una pista entre pinares; pronto dejamos la pista para ganar, caminando entre monte bajo, la cumbre de la Pena dos Xugos (808 metros). Este pico con vértice geodésico sería, con permiso de la niebla, una buena atalaya para contemplar el camino recorrido por la sierra, el valle del Navia y hasta la rasa costera.

 Hacia la Pena dos Xugos


            Desde la cumbre descendemos de nuevo a la pista y seguimos hasta un descampado en el pinar, donde aún se conservan la torre y los bloques de hormigón del teleférico que, desde el puerto fluvial de El Espín hasta La Paicega (Pesoz), transportó hasta 1954 el material para la construcción del embalse de Grandas de Salime. Protegidos del viento entre el pinar y el hormigón, aquí se nos ofrece un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación.

Restos del teleférico de El Espín a La Paicega

            Al reanudar el camino, pronto cruzamos el cercado de separación de pastos y propiedad forestal entre los dos concejos, y entramos en el de Coaña por el campo de Seya Fermosa (713 metros), una amplia campera por la que cruza el PR-185 Ruta del cordal de Coaña. No seguimos el PR, que se va hacia la ladera oeste, y caminamos por la amplia cresta de este cordal de Coaña, una estribación de la sierra de Penouta que ya dejamos atrás.
            Pronto encontramos a nuestra izquierda el pico Fonteblanca (713 metros), al que hemos de ascender porque es la cumbre más alta del concejo de Coaña; cubierto de árgomas y arbustos, este pico, también conocido como Penedo del Corvo, cuenta incluso con buzón montañero. Seguimos recorriendo el cordal por buena pista cortafuegos, cruzamos el alto Las Traviesas (582 metros) e iniciamos un sostenido descenso, enlazando poco antes de dejar a nuestra izquierda la aldea de Llosorio con el PR-185.

 Se hace bien el camino por el cordal de Coaña

            Cuando cruzamos el alto de Penedón (302 metros), columbramos la villa de Navia, El Espín, los viaductos de la A-8 y el humo de la factoría de celulosa: la primera ocasión en la jornada que la niebla nos permite obtener una panorámica. Es ya el final del camino, el descenso se acentúa y así llegamos a la carretera que sube a las aldeas de Estilleiro y La Ronda; por ella descendemos entre curvas, bosque y prados hasta enlazar con la CÑ-2 que nos acerca a la vista del castro de Coaña, donde finalizamos esta ruta por la cuenca del Navia, el también llamado Parque Histórico del Navia, zona de agradable caminar e indudable belleza natural y paisajística que la niebla en contadas ocasiones nos dejó entrever.

 Al final del cordal, la vista de Navia entre la niebla

Las fotos son de Juan Lobelle

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 15 de marzo de 2014)

jueves, 13 de marzo de 2014

EL CAMINO DE SAN SALVADOR



Desde Puente los Fierros hasta Pola de Lena por Erías, Campomanes, y Vega del Ciego

La temporada pasada por estas fechas recorríamos la etapa 4 de este Camino de San Salvador que en León desviaba a los peregrinos del camino francés hasta Oviedo para honrar a las reliquias de su Señor; una etapa desde Arbás hasta Puente los Fierros, que realizamos en un día de invierno con mucha nieve en el puerto (El Camino de San Salvador, 25 de marzo de 2013). Ahora, de nuevo el patrón del Camino de Santiago para el grupo La Peñuca, José Montero, nos propone realizar la siguiente etapa hasta Pola de Lena en un día seco y soleado como pocos en este invierno.

Señales del Camino en el bosque

            Iniciamos la caminata donde finalizamos la etapa anterior, en Puente los Fierros, lugar que según Jovellanos recibe su nombre del río Fierros, que baja desde la falda del pico Tresconcejos (Aller, Lena, Villamanín de la Tercia) a unirse aquí al río Pajares atravesando varios pontones que incluso dan nombre a la parroquia: Las Puentes. También dice Jovellanos en una de sus Cartas a Ponz que a este lugar llaman en el país “Pedreres” por unas malísimas calzadas, molestísimas, estrechas y pendientes(…)y los regodones(…)sueltos y perdidos sobre el camino.(1)
            Nada de esto encontramos hoy al iniciar nuestra caminata por una buena pista de hormigón en la margen derecha del río Pajares, que llega aquí después de atravesar el amplio monte de Valgrande, protegidos por el oportuno quitamiedos del fluido tráfico de la N-630 que discurre a nuestra derecha. Cuando cruzamos un puente sobre el río, encontramos la ermita de San Bartolomé que perteneció a un hospital de peregrinos ya desaparecido, y alejándonos de la carretera, ascendemos por una vieja caleya en bastante mal estado hasta el pueblo de Fresnedo, situado a 530 metros de altitud en un altozano sobre el río, el ferrocarril y la N-630.

 Ermita de San Bartolomé a la orilla del río Pajares

            Pasado el pueblo, seguimos caminando y ganando altura de forma moderada en la ladera izquierda del río Pajares; en la ladera opuesta comienzan a verse los pueblos de las parroquias que la ocupan y el trazado del ferrocarril de León a Gijón. Después de atravesar el reguero Aviaos, afluente del río Pajares, llegamos al Mayáu Eros (630 metros) donde hay una ermita de piedra con pórtico construida en el siglo XVI.
            Es preciso detenerse en este lugar para tomarse un respiro tras la subida, pero sobre todo para contemplar el panorama que se nos ofrece en la otra ladera: los pueblos de Linares, Casorvida y Malvedo parecen casi al alcance de la mano, pero lo que en verdad sorprende a los caminantes es el inverosímil trazado del ferrocarril que serpentea entre túneles y viaductos, y por el que vemos pasar los trenes hacia León o Gijón.

Descanso y conversación en el Mayáu Eros

            Nuestro camino sigue por la ladera en leve descenso, y después de atravesar otro afluente del Pajares, el Reguerellena de nombre bien expresivo, pasamos por las praderías de Llamiro y entramos en el lugar de Erías (562 metros). Situado en un rellano en la ladera entre los valles del Güerna y Pajares, presenta un inmejorable aspecto con casas nuevas, caserones reconstruidos y la iglesia parroquial de San Claudio con la fecha de 1175 grabada en una piedra del pórtico.

El caserío y los campos de Erías

            De Erías salimos por una senda que en breve subida nos deja en un altozano desde donde podemos contemplar el pueblo; y desde allí ya todo será descenso hasta Campomanes (390 metros), uno de los pueblos mayores del concejo. Atravesamos Campomanes recordando que allí halló en su viaje Jovellanos muy decente posada, con cuyo auxilio y el de una muy cuidadosa y limpia asistencia que se logra a poca costa, empiezan a olvidarse las molestias de un viaje y de un camino tan penoso. Allí tuvimos, entre otras cosas, regaladísimas truchas, buena leche y excelente fruta; y vea usted que nada nos faltó para hacer una cena bucólica de las más agradables de todo el viaje.(2)

 
El lavadero del pueblo de Erías

            A nosotros aún nos falta algo más de una hora para la comida, por lo que salimos del pueblo cruzando la N-630 y pasamos sobre el río Pajares, que pocos metros más abajo al unirse con el Güerna pasará a llamarse río Lena; atravesamos el ferrocarril cerca de la estación y ascendemos al lugar de Cornellana (420 metros), para dejarlo atrás y recorrer la ladera entre praderías por un camino embarrado que nos ofrece al fondo y a nuestra izquierda la vista de la A-66, el río y el ferrocarril.

La sierra del Aramo después de pasar Campomanes 

            Ya pronto divisamos sobre un altozano la inconfundible ermita prerrománica de Santa Cristina, nuestro próximo objetivo; pero antes pasamos, ya en la parroquia de Felgueras, por los pueblos de Alcedo y Palacio (490 metros), recorremos un breve trecho de la LE-4 y por una pista alcanzamos la esperada ermita. El campo donde se asienta a 430 metros de altitud esta joya del periodo arquitectónico ramirense, estratégicamente situada en el valle frente a Vega del Rey, es el lugar elegido para el descanso, la comida, la conversación y la inevitable foto de grupo que deje constancia de nuestro paso por allí.

Hermoso lugar donde se asienta la ermita de Santa Critina

            Tras el descanso, descendemos por una pista en buen estado hasta la vieja estación de la Cobertoria (350 metros), magnífico edificio de piedra hoy convertido en "Aula de Arte Prerrománico"; ya en la parroquia de Columbiello, pasamos por el lugar de Peridiello, y al llegar a Vega del Ciego, donde están la iglesia y el cementerio de la parroquia de Castiello, cruzamos de nuevo sobre el río Lena.
            Sólo nos resta recorrer escasos kilómetros por una estrecha carretera que discurre entre la A-66 y el polígono industrial para llegar a Pola de Lena, donde hay un refugio para los peregrinos de hoy. Aquí terminamos esta etapa del Camino, después de recorrer siete parroquias del extenso municipio de Lena, lo que nos permitió acercarnos a lugares que, por estar fuera del centro del valle, eran hasta ahora desconocidos para los caminantes.

Panorámica de Malvedo desde el Mayáu Eros.
En el centro de la imagen, el trazado del ferrocaril


(1) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del viaje de Asturias, Carta del viaje de León a Oviedo (Cartas a Ponz), Oviedo, 2003
(2) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del…


Las fotos son de Juan Lobelle


                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 8 de marzo de 2014)

viernes, 28 de febrero de 2014

GR 109 ETAPA 2



Entre Peñamellera Alta y Cabrales: desde Alles hasta Carreña por Rozagás y Arangas

            El pasado mes de octubre realizamos la primera etapa de este GR titulado Asturias Interior: un recorrido entre Panes y Alles a la sombra de la Pica de Peñamellera. Hoy, la propuesta de Pepe Mieres para el grupo La Peñuca nos trae a la etapa dos a través del Valle Alto de Peñamellera, siempre a la vista de las estribaciones meridionales de la sierra de Cuera, para entrar en el concejo de Cabrales y terminar en Carreña, su villa municipal.
            Para iniciar el camino en Alles hay que subir al barrio alto, donde está el indicador de esta etapa que comienza por un sendero atravesando un bosque de castaños, y a la salida de éste, continúa por una senda que zigzaguea en la ladera. Es bonito el descenso por entre monte bajo con la vista al fondo del valle por donde corre el río Jana.

La Pica de Peñamellera, desde Alles

            La primera parte de nuestro recorrido se verá acompañado por este río que nace en la parroquia de Rozagás, en el Cuera, más arriba del Sellón del Aspla donde se le conoce como la riega los Pastores, y recorre la Alta Peñamellera de oeste a este para desembocar en el Cares en el Pontón de Trescares; nuestro descenso termina donde el río Sedu desemboca en el Jana, junto al caserío de Casa Segunda y en la carretera que desde Trescares sube a Ruenes.
            Por esta carretera caminamos algo más de un kilómetro, siempre en la margen izquierda del río Jana y a la vista, en la otra margen, del monte que recibe el mismo nombre del río y que cierra su valle por el sur. Por varios puentes, la carretera salva los ríos que desde el Cuera alimentan al Jana por su izquierda; el primero es el Santa María que señala el límite entre las parroquias de Alles y Ruenes, por la que seguimos caminando; luego, viene el río Rumor junto a un caserío que lleva el nombre de Jana y donde la carretera se empina para subir a Ruenes.

Primer descenso en busca del río Jana

            Abandonamos entonces la carretera y seguimos por una pista entre bosque y praderías; tras cruzar un nuevo arroyo, el Rubejo, entramos en la parroquia de Rozagás y pasamos por Corgandi junto a una gran finca de manzanos. La pista se convierte en una senda que por bosque de castaños, y pasando junto a varias cuadras en ruinas, asciende hasta el pueblo de Rozagás a 321 metros de altitud, única localidad de su parroquia, la más occidental de Peñamellera Alta.

El pueblo de Rozagás desde la AS-345

            La AS-345 que une Arenas con Niserias pasa por Alles, Ruenes, Rozagás y Arangas; por esta carretera recorreremos unos cuatro kilómetros y medio entre los dos últimos pueblos. Este recorrido por carretera puede parecer pesado o aburrido, pero resulta en cambio muy agradable y entretenido si nos fijamos, a nuestra derecha, en las hermosas praderías que se extienden por las estribaciones del Cuera y, a nuestra izquierda, en las amplias majadas del Pando, todas ellas ocupadas por vacas y ovejas que aprovechan sus ricos pastos; más allá, también a nuestra izquierda, la sierra de Juanrobre cubierta de bosque prolonga hacia Cabrales el monte Jana que dejamos atrás.

El Cuera y el Valle Alto de Peñamellera

            Al cruzar la carretera sobre el reguero Lavadorio, que ya vierte hacia occidente para conformar junto a otros el río Ribeles, afluente en Arenas del Casaño, abandonamos el concejo de Peñamellera Alta, las tierras que riega el Jana, y caminamos por Cabrales, por la parroquia de Arenas a la que pertenece el pueblo de Arangas.
            Antes de llegar al pueblo, la carretera asciende al collado Huerdo (410 metros) y sus invernales: magnífica atalaya, si volvemos la vista atrás y contemplamos todo lo que hemos recorrido por el Valle Alto de Peñamellera. Hay también en este collado un panel informativo sobre la explotación minera que en otro tiempo se realizó en la falda del Cuera, y así se nos antoja un buen lugar para el momento de la comida, el descanso y la conversación.

Collado Huerdo y sus invernales, buen lugar para el descanso

            Luego, en un corto descenso llegamos a Arangas, donde la AS-345 bordea el pueblo y por el valle del río Ribeles desciende hasta Arenas. Pasamos ante la casa de Navariegu de estilo renacentista con el año 1669 grabado en el dintel de la puerta y en la fachada, los escudos de Mier y de Cosío; abandonamos pueblo y carretera, y por una empinada pista de “exclusivo uso ganadero” llegamos a la braña de Pandellamas. Después de un leve descenso para cruzar por sendos puentes de madera el río Ridón, otro afluente del Casaño, por una senda en el bosque, donde observamos algunas encinas, ascendemos a las praderías; las bordeamos en lo que nos parece el tramo más difícil y peor señalizado de la etapa, que nos obliga incluso a saltar algunos cercados de madera y alambre, y llegamos al collado de Pandejana, ya en la parroquia de Carreña a la que pertenecen sus invernales.

El río Ridón y el ascenso hacia Pandejana

            En el alto de este collado, sorprende a los caminantes la espléndida vista del Urriellu, que nos acompañará en lo que será ya el definitivo descenso hacia el fin de la etapa. Por buen camino nos acercamos al arroyo Forcao, pasamos ante varias casas deshabitadas, en alguna de las cuales se aprovecha el corredor para asiento de las colmenas, y llegamos a los invernales del Llanu Molín; aquí nuestro camino se cruza con la etapa tres del GR, que desde Carreña se va hacia el concejo de Onís para terminar en Benia.

El Llanu Molín: indicadores del cruce de etapas del GR

            Nosotros finalizamos esta etapa dos por la buena pista que sigue al arroyo La Ría, pasando por Fuente de las Llamas: un área recreativa en estado bastante descuidado junto a varias cabañas y una nave ganadera.
          Entramos en Carreña por el barrio alto que ocupa el estrecho valle del La Ría con sus puentes de piedra; pasamos entre la iglesia parroquial de San Andrés, situada en un altozano, y la ermita de la Salud; y por delante del ayuntamiento llegamos a la orilla del río Casaño, afluente del Cares, donde finaliza esta etapa que nos permitió contemplar los hermosos parajes del Cuera y hasta el Macizo Central de los Picos.
Lejana panorámica de Los Picos, donde asoma el Urriellu


Las fotos son de Juan Lobelle


                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 22 de febrero de 2014)

viernes, 14 de febrero de 2014

ENTRE LANGREO Y SAN MARTÍN DEL REY AURELIO



Desde Ciaño hasta El Entrego por La Perallonga, El Mayáu Miguel, La Polaúra y El Abeduriu


            De Ciaño Langreo a El Entrego, por carretera media apenas un kilómetro, distancia que nosotros hemos ampliado con un rodeo, primero a través del cordal que separa el valle Les Cubes del de Samuño, para continuar después sobre el valle de Santa Bárbara por la Sierra de la Espina; entretenida caminata de unos 18 kilómetros en seis horas. Fue una propuesta para el grupo La Peñuca de Albino González Ordiz, quien acaba de renovar en asamblea su cargo de presidente del grupo: un lujo de presidente para este atractivo grupo de montaña. Se da, además, la circunstancia de que ambos, Albino y yo, tenemos nuestras raíces en este concejo de San Martín del Rey Aurelio, en dos de sus valles que vierten al Nalón; él, en Santa Bárbara y yo, en La Güeria de Carrocera: dos parroquias cuyo paisaje tuvimos oportunidad de contemplar durante gran parte de la caminata.

Por el cordal sobre el valle de Santa Bárbara

            Iniciamos el camino frente a las instalaciones del pozo María Luisa por una rampa de hormigón que pronto se convierte en caleya empedrada. Atravesamos varios pueblos de la parroquia de Ciaño, la más extensa del concejo de Langreo, El Centenal, La Xuga y El Navaliegu ya a 500 metros de altitud; dejamos a nuestra derecha Cabaños, cuna del Che, conocido intérprete de la tonada asturiana, y seguimos por un sendero señalado como PR-41 Sendero Circular de Ciaño.

 
Por la caleya empedrada

        Tenemos a nuestra izquierda el valle del Villar o de Maria Luisa, donde se localizaron las primeras minas de montaña antes de la profundización de pozo vertical. Ganando altura por la ladera de este valle, llegamos a La Perallonga (650 metros), aldea sin población estable en la que destaca, junto a algunas cuadras, el edificio escuela, típico del Plan Quinquenal del Ministro Lora Tamayo que como tantas dejó de funcionar al ponerse en marcha el plan de concentraciones escolares de 1970.
         Es interesante una primera parada, un primer descanso asomados a la ladera para contemplar algunos pueblos: Felguera, El Carbayal y sobre todo Les Cubes que también da nombre al valle. En la otra margen del río Villar, ya en San Martín del Rey Aurelio porque este afluente del Nalón marca el límite entre los dos términos municipales, cubre la ladera el Monte Muñero poblado de hayas, abedules y carrascos.

 
La Perallonga, aldea deshabitada

         Saliendo de La Perallonga, bordeamos el pico Rondiz (734 metros) con vértice geodésico y antena de televisión, y caminamos ahora con vistas hacia el amplio y poblado valle de Samuño, por donde discurren la LA-7 y la LA-8. Esta última sube hasta La Texuca y La Texera; recorremos un trozo de carretera entre ambas aldeas, y a la altura del lugar conocido como Casa Nardón tomamos la senda que nos lleva al Mayáu Miguel a 895 metros de altitud. Aquí confluyen el citado PR-41 y el PR-44 Vuelta a Langreo que viene recorriendo el valle de Samuño; es una amplia pradería que mira a los dos valles y desde donde podemos contemplar una hermosa panorámica de Peñamayor, cuya silueta tendremos a la vista hasta casi el final de nuestro recorrido.

 El Mayáu Miguel y al fondo la sierra del Aramo

           Siguimos nuestro camino con un amplio giro hacia la izquierda para entrar en el término de San Martín del Rey Aurelio; a la derecha queda el cordal de Urbiés, con La Colladiella y el pico Tresconcejos (San Martín, Laviana y Mieres). Pasamos por la campa La Seca y nos aprestamos a recorrer la Sierra de la Espina, también nombrada Monte Muñero como el bosque que ocupa la ladera que cae al río Villar que en su parte más alta también lo llaman río Muñero.
            A nuestra derecha ya contemplamos el valle de Santa Bárbara y la AS-337 que desde Sotrondio sube al alto La Colladiella; también, algunos pueblos como El Colláu Escobal o Los Caleyos que a sus 695 metros de altitud alardea de ser el más alto del concejo. Pronto llegamos a la casería y la campa de La Polaúra, donde hay una ermita con un cobertizo adosado y bien acondicionado para las fiestas que allí se celebran en el mes de agosto: un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación.

Ermita de La Polaúra y sus adosados

           Salimos de La Polaúra por la campa La Arquera y bordeamos el pico del mismo nombre (886 metros) con vértice geodésico; también bordeamos el pico El Artosu y atravesamos su campa con algunas cabañas, siempre con excelentes vistas al valle: pueblos como Perabeles, Riocerezal y hasta el centro de Santa Bárbara (Colaiglesia). No podemos evitar el ascenso al Picón (831 metros), también conocido como el pico La Invernal porque desde el valle se ve encima de este pueblo de la parroquia de San Martín (Sotrondio). Esta cumbre marca el extremo norte de la Sierra de la Espina, y cruzando la Campa Cimera comenzamos el descenso, ya en la parroquia de Linares (El Entrego); la vista ahora disfruta con todo el municipio: las zonas urbanas de Blimea, Sotrondio y El Entrego, la AS-17 y el río Nalón. Por supuesto, no falta nuestra güeria, la que recorre el río Silvestre hasta su desembocadura al Nalón en Carrocera desde los confines del vecino concejo de Bimenes; y claro está, cerrando el panorama se impone la inevitable sierra de Peñamayor.

Toda Peñamayor, desde El Orosu hasta La Chamoca
 
            Así llegamos a El Abeduriu, antigua explotación de carbón a cielo abierto que se levanta a unos 578 metros de altitud sobre la villa de El Entrego. Es muy agradable recorrer esta campa contemplando su cuidada repoblación forestal, sus amplias praderías, la laguna formada al aflorar los acuíferos y la bonita área recreativa cercada en torno a una moderna ermita.

 Bosque, laguna y pradería en El Abeduriu

            Por Bédavo entramos en El Entrego, y allí al lado del río Nalón finalizamos esta interesante caminata: una demostración, por si hiciera falta, de que también en el corazón mismo de la Cuenca Minera podemos encontrar paisajes y panorámicas para satisfacer a los caminantes y amantes de la naturaleza más exigentes.

Panorámica de La Güeria de Carrocera
con Cocañín, el núcleo parroquial, y la AS-119 en el centro de la imagen



Las fotos son de Juan Lobelle


                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 8 de febrero de 2014)

martes, 31 de diciembre de 2013

DESDE LA "CASA DE MIERES"



Caminatas por Puerto Pinos: las Ubiñas, la Vachota, Pinos pueblo… buena compañía entre ganaderos y caminantes

            Lo que se conoce como Puerto Pinos son una serie de vegas, majadas, puertos y collados que ocupan unas 900 hectáreas en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica. Esta considerable extensión de terreno forma parte de la comarca leonesa de Babia, pero su explotación ganadera es propiedad del Ayuntamiento de Mieres por compra realizada en 1926 a la Fundación Sierra Pambley, una familia de Villablino, por lo que también desde Asturias se le conoce como Puerto de Mieres; de esta singular característica administrativa y ganadera nos ocupamos hace algún tiempo en otro artículo de este blog (Puerto Pinos, 31 de marzo de 2012).
            La Casa de Mieres es un edificio situado  a 1 595 metros de altitud en lugar estratégico dentro del puerto: bar, vivienda del guarda de pastos, refugio y albergue, en su fachada luce el escudo de Mieres y el rótulo que lo identifica; fue en el pasado mes de agosto cuando permanecimos allí unos días para realizar nuestras caminatas, contemplar la espléndida cabaña ganadera y disfrutar de la conversación con los afanosos ganaderos.

El ganado en busca de los mejores pastos del puerto

            La primera caminata tenía que ser a las Ubiñas, y allá fuimos en la mañana de un viernes soleado y sin una brizna de niebla, con alguna intención de llegar a la cumbre más alta. Justo frente a la puerta del albergue pasa el camino que, bordeando el pequeño embalse donde abreva el ganado, sube por el valle de la Cantarilla; luego, abandonamos este camino para seguir hacia la izquierda por una senda que recorre el valle Angosto y sale a la empinada y amplia vega de Candioches. Allí hay varias piedras planas, una de las cuales nos sirve de mesa para el aperitivo siempre que recorremos esta ruta. Al poco tiempo, contemplamos a los ganaderos que conducen un buen rebaño de terneros hacia su destete; labor difícil y complicada en una pradería tan extensa. Nosotros, los caminantes, colaboramos en su trabajo apartándonos a un lado para no obstaculizar el paso de las reses.

Por la vega de Candioches

            El camino continúa por los Ollones donde hay una fuente con abrevadero, y la senda trepa entre las peñas para salir al más amplio valle o vega de Retuerto. Aquí la vista es espectacular: a nuestra espalda, las inconfundibles Tesa, Mesa y Almagrera; al frente, cerrando la vega, la majestuosa Peña Ubiña la Grande entre la Pequeña, a nuestra izquierda y Peña Cerreos, a la derecha.
            El sendero recorre la vega de Retuerto junto al reguero del mismo nombre y al final se empina ya en la ladera de Peña Ubiña la Grande. Nosotros subimos girando hacia la izquierda, bordeando la pequeña peña La Carba, que al lado de cumbres tan altas parece un peñasco en la pradera, y llegamos al collado Ronzón. Sentados en el collado contemplamos el definitivo ascenso y calculamos a qué hora estaríamos en la cumbre para comer la apetitosa empanada que Pipi guarda con celo en la mochila; pero también contemplamos hacia el sur los pueblos de la atractiva y amplia llanura de Babia: Torrestío, Torrebarrio, Genestosa…

Peña Ubiña desde la vega de Retuerto

El pueblo de Babia más próximo a la Casa de Mieres es Pinos, distante unos cinco kilómetros por una pista apta para vehículos de todo terreno y otros atrevidos. La mañana del sábado aparece nublada y con ligera llovizna, por lo que decidimos hacer este recorrido hasta el pueblo en busca de un tiempo más despejado. El camino, después de salvar por una portilla el cierre que limita los pastos, desciende por el valle que labra el río Pinos, que nace en el puerto y desemboca en el río Torrestío, afluente del Luna.

En el camino hacia Pinos

Hasta cuatro veces hay que cruzar el río por vados o por puentes de madera o de piedra; cuando llegamos al llano, en el Rosapero, ya se aprecia, apretado entre las dos laderas del valle, el caserío de Pinos, en el que destaca su iglesia de piedra con la torre cuadrada. Más abajo, a unos dos kilómetros está la villa municipal, San Emiliano de Babia, junto a la carretera que sube al puerto Ventana.
            La primera parte del camino de vuelta la realizamos por la vieja caleya en la margen derecha del río, y al salir del pueblo pasamos junto a una casa de piedra bien restaurada que marca en el dintel la fecha de 1695. Retomamos la pista cuando comienzan las duras rampas de ascenso, las nubes ya han desaparecido y el sol comienza a calentar, por lo que agradecemos una fuente al lado del camino.

El caserío de Pinos apretado en el valle

            Otra caminata fue hacia los llamados Puertos de Lena. En este recorrido, pasamos junto a la ermita de la virgen de las Nieves, donde se celebra la fiesta el 10 de agosto, cruzamos por un bonito puente de madera el río Pinos cerca de su nacimiento y llegamos a las cabañas de Piedra Xobera. Desde allí ascendemos al cordal de los Navares para descender por la otra vertiente a la vega del mismo nombre, por donde corre el llamado Reguero del Puerto. Remontando el reguero llegamos a la majada de La Cubilla, también como en la vega anterior con varias cabañas en buen estado; desde allí iniciamos el ascenso hasta el alto el Palo (1 683 metros), que también se le nombra como puerto de La Cubilla o Las Portillas
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Majada de La Cubilla desde el alto el Palo

            Hay en el alto un cartel indicando el PR AS-75 Ruta de los Confines de Lena. Recorriendo el primer tramo de esta ruta llegamos, en el collado Rodriguero, a la segunda portilla, la que da entrada a los pastos de Lena: estamos en la Vachota, valle alto como indica su topónimo. Gran extensión de pastos a los que hoy se accede con facilidad por la pista que atraviesa las portillas, pero dicen que en otro tiempo el ganado subía por las estrechas pendientes, abismos, de La Mesa, La Tesa y La Almagrera, que quedan a nuestra izquierda, aunque apenas podamos verlas ocultas entre la niebla.
            La pista sigue hasta la Majada Vieja, y al regreso nos detenemos en el alto el Palo para contemplar el monolito dedicado “A Don José Sela y Sela, alcalde de Mieres que logró para su concejo la riqueza de estos puertos 1925-1962”. Desde aquí sólo dos kilómetros por carretera nos separan de la Casa de Mieres.

En el collado Rodriguero, portilla a los pastos de Lena

            Sin ser de Mieres ni ganaderos, nos alojamos siempre en el albergue de esta casa con la amabilidad de quienes son sus guardianes y de quienes la frecuentan. Entre las primeras, Charo, excelente cocinera y Maribel, incansable y atenta siempre; entre los otros, Poli, que tiene su cabaña anexa a la ermita; Allerano, que la tiene en Piedra Xobera; Morín, que sube al puerto con su acordeón; y el más veterano, Mundial, que siempre nos acompaña en el albergue; sin olvidar a Sergio y a Fredo, los más jóvenes pero capaces de ganar al tute a todos los demás.

Jóvines ganaderos y campeones al tute

            Porque quiso la casualidad que para la tarde y noche de aquel sábado de agosto estuviera programado un maratón de tute, y como a Santos, el guarda de pastos, le había fallado su compañero lo buscaron entre nosotros, los caminantes. Y no podía ser otro que el patrón de las fotos que ilustran este texto. Jugaron y no ganaron, pero quedaron en buen lugar; los campeones fueron, ya queda dicho, los ganaderos más jóvenes del puerto. El juego culminó con una cena a la que fuimos amablemente invitados los tres; un aliciente más para nuestras andanzas por esta espléndida montaña a la que siempre se queda con ganas de volver.

Panorámica de Babia desde el collado Ronzón


Las fotos son de Cuno Rotella