jueves, 28 de abril de 2016

POR LA MONTAÑA DE COVADONGA



Desde Covadonga por la vega de Orandi, la majada Severín, la vega Las Traviesas, la majada de Fana...; para regresar a Covadonga por la sierra de la Estaca y el monte Priena

            Con la denominación Montaña de Covadonga nos referimos al territorio del macizo occidental de Picos de Europa o Cornión; la demarcación sobre la que fue creado en 1918 el primer Parque Nacional, posteriormente ampliado a los tres macizos (PNPE). La mayor parte de este territorio se encuentra en la parroquia de La Riera, la más extensa de Cangas de Onís (80,88 kilómetros cuadrados), que ocupa toda la mitad sur del término municipal y rodea el pequeño enclave, también parroquial, (sólo 2,54 kilómetros cuadrados) de Covadonga, el Real Sitio: la histórica cueva, la colegiata, la basílica...
            A esta montaña en los alrededores de Covadonga acudimos los del grupo La Peñuca para realizar una caminata propuesta y coordinada por Olvido de Següenco, con quien siempre es posible divertirse y pasarlo bien caminado por estas vegas, majadas y collados que ella tan bien conoce. Se trata de un recorrido coincidente en su primera parte con el marcado como GR 202 Ruta de la Reconquista, que desde Covadonga atraviesa el Cornión, pasa por Poncebos y Sotres, para llegar hasta Cosgaya en la comarca cántabra de Liébana.
 
Vista de Covadonga desde la sierra de la Estaca. A la derecha, Priena
y la senda que será el descenso final de la caminata.

            También al inicio del recorrido seguimos el PR PNPE 6 Ruta de la Vega de Orandi, y a esta vega llegamos después de atravesar el bosque de La Matona. Es un bonito bosque en la ladera del monte Auseba; por él asciende en fuerte pendiente una senda entre ablanos, carbayos y abedules hasta alcanzar el Colladín de Orandi a 535 metros de altitud. Desde aquí por una pequeña estrechura salimos a la llana y amplia vega, en la que llama nuestra atención el río Las Mestas, sinuoso y bien repleto, perdiéndose en la Cueva de Orandi, para surgir de nuevo en espectacular cascada en El Pozón de la Cueva de Covadonga; luego seguirá su curso como río Deva, frecuente hidrónimo y orónimo en nuestra región.

El río Las Mestas en la Cueva de Orandi.
 
            Continuamos el camino por la margen derecha del río Las Mestas que nace en la ladera del Porru Trellué; salimos de Orandi por el Campo del Escobio y seguimos por el más estrecho valle de Las  Mestas, donde en la otra margen del río vemos la majada de este mismo nombre con prados cercados, cuadras y cabañas. Podríamos llegar a esta majada cruzando el río por un pequeño puente de madera, pero debemos remontar el valle, superando la Llomba del Pandal hasta La Quintana, también invernales del puerto bajo a 685 metros de altitud. Este es el lugar donde abandonamos el PR, que se va a nuestra izquierda hacia la majada Les Llaceries y Moferos, en el kilómetro tres de la carretera de Covadonga a Los Lagos.
            Nosotros seguimos las señales del citado GR 202 en busca de la majada Severín, con varias cabañas en ruinas, para ascender por la esperada canal de Severín y, tras cruzar la vega Las Traviesas, alcanzar el collado Sellón ya a 995 metros de altitud. Si hemos partido de Covadonga a 257 metros de altitud, este collado marca un considerable desnivel y es uno de los puntos altos del recorrido.

Subiendo la cuesta del Pandal; atrás, al otro lado 
del valle, la majada de Las Mestas.
 
            El camino ahora llanea e incluso con leve descenso nos lleva a la majada de Fana, amplios pastizales de los más feraces, dicen, de este puerto de Covadonga, con buenas cabañas, un cercado para recoger el ganado y un bonito bosquete de diversas especies forestales; al frente se levanta la Porra de Enol, que oculta la vega y el lago del mismo nombre. En Fana quedan las ruinas de la antigua casa forestal y hasta aquí llega una pista; por ella, dejando a la izquierda la vecina vega de Teón, nos encontramos con la carretera a 994 metros de altitud. Allí abandonamos el GR, que por un pequeño sendero se va hacia la vega Comeya para subir a La Buferrera y hasta el lago La Ercina.


Hermosa vista de la majada de Fana y el camino que sale a la carretera.

            Nuestro camino sigue unos metros por la orilla de la carretera, en este sábado de finales de abril con abundante tráfico, hasta encontrarnos debajo de la Peña del Elefante; abandonamos la carretera y por el tupido argomal ascendemos hasta tocar la misma peña. Cruzamos bajo el Arco de Teón que forma la trompa del elefante y en la otra ladera, bordeando los 1 000 metros de altitud, la vista alcanza hasta el valle del río Güeña y en su margen derecha pueblos de Onís como El Pedroso o La Rebollá: un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación, mientras los más amantes de los riscos intentan adivinar el nombre de las cumbres que cierran el panorama.
 
La Peña del Elefante se ve muy bien desde la carretera a Los Lagos.
 
            Después del descanso descendemos hacia la majada de Uberdón (925 metros), con varias cabañas en buen estado, y el collado Uberdón, por donde pasa la pista trazada hasta la vega Comeya para bajar el mineral de La Buferrera, y donde nosotros enlazamos con el PR PNPE 1 Ruta de Frassinelli. Se trata de una muy recomendable ruta; el camino que este alemán, asentado durante 33 años en Corao, frecuentaba para bañarse más allá de la vega de Enol en el hoy conocido como el Pozo del Alemán.

Las praderías de Uberdón y la pista hacia la vega Comeya.

            Por esta pista, también habitual acceso del ganado desde el valle del Güeña hasta los pastizales del entorno de Los Lagos, llegamos de nuevo a la carretera en la Güesera. Pronto la abandonamos para cruzar por un estrecho paso hacia los invernales de La Frecha, donde también dejamos el PR, que desciende hasta Corao pasando por varias caserías y junto a la antigua iglesia de Abamia, donde descansan los restos del "alemán de Corao". Por buena senda entre espinos y helechos, llegamos a las praderías de Tarañadios o Tarañosdiós, que de ambas formas se documenta este lugar cuyo topónimo parece remitir a "Tarannios", supuesto dios céltico amigo de los truenos.
 
El camino del alemán a Corao y, al fondo, las praderías de Tarañadios.
 
            Recorremos ahora la sierra de la Estaca por el cordal que nos ofrece hacia la derecha una buena panorámica del pueblo de Gamoneo de Cangas; al fondo y hacia la izquierda, comenzamos a divisar el sitio de Covadonga e incluso podemos oír el tañido de las campanas. Ascendemos por la Cuesta de Cavia hasta su cumbre (700 metros) y en fuerte descenso llegamos al collado Pasadero (605 metros), habitual paso ganadero entre las parroquias de Abamia y La Riera.
            A partir de aquí iniciamos el ascenso por el monte Priena, invernales y pastos a los que acude el ganado de los pueblos del valle del Umandi, parroquia de Abamia. El ascenso culmina en la Cruz de Priena (725 metros), nombre que recibe esta cumbre por la gran cruz que la corona y que se deja ver desde cualquier punto de Covadonga; es una magnífica atalaya sobre el santuario, pero también, al otro lado, sobre casi todos los pueblos del valle del Güeña; más a los lejos, se aprecian incluso otros cordales como El Cuera o El Sueve.
 
 Subida al monte Priena después de recorrer la sierra de la Estaca.
 
            Como nuestra caminata debe finalizar donde se inició, sólo nos resta descender hasta Covadonga por la buena senda que zigzaguea en la ladera entre monte bajo y zonas de repoblación forestal; hasta la orilla misma del río Deva, que ya corre impetuoso camino de su desembocadura en el Güeña. Así termina este interesante recorrido, una larga caminata, la tengo para mí como la más larga de las nueve reseñadas en la presente temporada; pero que nos ofreció la oportunidad de conocer un buen número de lugares de este siempre sorprendente monte de Covadonga.

Hacia la majada Severín; al fondo a la derecha, el Porru Trellué:
en su ladera nace el río Las Mestas.


Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de abril de 2016).

jueves, 7 de abril de 2016

BRAÑAS Y MONTES DE TEVERGA



Desde Tuiza hasta el puerto de San Lorenzo por el Rebellón, Troméu y La Degollada

            Hace 31 años que el grupo La Peñuca inició su caminata por los montes de Asturias. Fue en abril de 1985, y aunque parece una época ya lejana la Junta Directiva actual mantiene el espíritu de amistad, compañerismo y gusto por la montaña de aquellos pioneros; todo un lujo, una suerte, para quienes desde hace poco tiempo encontramos en este grupo la posibilidad de disfrutar con nuestra afición. El grupo celebra siempre su aniversario con una comida de confraternización después de la consiguiente caminata, lo que este año nos llevó al concejo de Teverga.
            La extensa parroquia tevergana de Villanueva está situada al oeste del municipio, en el límite con Somiedo, y en sus montes varias brañas y puertos juegan un papel importante en la economía ganadera de sus pueblos. A través de varios ríos y arroyos, todas sus aguas confluyen en Valdecarzana que al unirse en San Martín, la villa municipal, con las de Valdesampedro conforman el río Teverga.

El puerto de San Lorenzo, paso entre Teverga y Somiedo.
 
            Iniciamos esta caminata, para la ocasión propuesta y coordinada por José María Arnillas y José Manuel Tejera, en la AS-265, la carretera que partiendo de San Martín cruza el puerto de San Lorenzo para descender hasta La Riera en Somiedo. Al lado de la carretera, a 1 106 metros de altitud, está la braña de Tuiza; varias cabañas y teitos, la mayoría de piedra ferruginosa que les da un aspecto llamativo. Un cartel nos anuncia el comienzo del PR-AS 176 Ruta Vaqueira, que nosotros seguiremos por una pista de exclusivo uso ganadero que pronto comienza a ganar altura, lo que nos permite volver la vista atrás para observar mucho mejor el conjunto de toda la braña.

El inicio del camino en la braña de Tuiza.
 
            Por esta pista cada vez más cubierta de nieve, después de cruzar sobre la primera de las muchas torrenteras que descienden hacia Valdecarzana, pasamos junto a las cabañas del Tronco y pronto llegamos a la braña el Rebellón, a 1 276 metros de altitud. En esta braña, una de las más importantes de Teverga, hay un cartel anunciando entre sus cinco teitos uno de techumbre cónica y peculiar planta circular: una rareza, ya que lo normal es que la planta sea cuadrada o rectangular. Hay también en el Rebellón una buena fuente y un edificio de piedra que fue una ermita; es, además, un lugar con buenas vistas sobre los pueblos de Valdecarzana y varios montes, entre los que destaca el Cordal de Sobia.

Vista atrás desde el camino al Rebellón;
la braña de Tuiza y la carretera que sube al puerto.
 
            Continuamos el camino entre pradería y monte bajo por senda totalmente cubierta de nieve, mientras contemplamos a nuestra izquierda rodeada de arboleda y verde, la laguna de la Canalada. En algunos mapas, ésta aparece como la laguna de Invierno de Troméu, y es que poco más arriba llegamos a la campera de Troméu. Hay allí, el habitual cierre para la recogida del ganado y el destete de los terneros, y encima de la campera se levanta la Peña que lleva su mismo nombre. Realizamos el ascenso por la ladera, haciendo camino sobre la pradería cubierta de nieve hasta alcanzar los 1 318 metros de altitud; a partir de aquí y hasta la cumbre (1 341 metros), sobre la roca desnuda.
            La Peña Troméu, cumbre de la jornada aunque su altitud esté unos metros por debajo del puerto final de la caminata, tiene buzón montañero y en su cara norte presenta una impresionante cortada sobre los pueblos de esta parroquia: Villanueva, Quintanal, La Torre y, el más cercano Vixidel, que apenas podemos adivinar detrás del farallón rocoso que se levanta a nuestros pies.

Sensacional, la escarpada cumbre de la Peña Troméu.
 
            De vuelta a la campera, seguimos el camino por buena pista entre algo de bosque hasta llegar a un cruce importante donde la señalización nos ofrece dos opciones; la más larga, a la que nosotros renunciamos, nos llevaría por la braña de Charamaxil hasta el collado de Piedraxueves, donde nace, ya en el límite con Somiedo, el río Bayo, uno de los principales aportes al Valdecarzana, y donde enlazaríamos con el Camino Real de la Mesa.
            Nosotros, dejando a la izquierda la braña de Charamaxil y a la derecha el pico el Cuernu, caminamos hacia La Degollada. Colgada en la ladera norte del collado de su mismo nombre, es La Degollada una amplia vega a unos 1 300 metros de altitud, con abundantes matas de carrascos y buenos pastizales que encontramos cubiertos de nieve; es a partir de aquí cuando debemos abrir el camino entre el mayor espesor de nieve.

Abriendo camino por La Degollada entre bosque y nieve.
 
            Es así como pasamos junto a la fuente el Teixéu bajo el frondoso árbol que le da sombra y nombre, el Llano Cimero y cruzamos, cambiando la nieve por el barro, la riega Garamanchón; todo ello contemplando al fondo la braña de Tuiza de donde partimos y la primera parte del camino recorrido. También, la sinuosa carretera que sube al puerto, y el puerto mismo, donde nos espera el final.
            Después de atravesar un amplio piornal, enlazamos al fin con el Camino Real de la Mesa, esa antigua calzada romana que comunicaba Asturias con Castilla; estamos ya en la planicie del puerto de San Lorenzo (1 348 metros), y sólo nos resta caminar unos metros junto a la alambrada de separación de pastos entre Somiedo y Teverga para llegar a la carretera.

Los últimos pasos junto a la alambrada de separación municipal.
Una buena nevada oculta el Camino Real.
 
            El cercado para el cargadero del ganado y las bien cuidadas cabañas, todo ello rodeado de la nieve que cubre el puerto; y en el aparcamiento, más de una veintena de coches con la gente que acude a disfrutar del blanco panorama. Nosotros terminamos aquí esta caminata bien interesante, aunque más breve de lo acostumbrado; y es que abajo, en La Plaza de San Martín de Teverga, nos espera la comida con algo que celebrar.

 Rebecos en la nieve sobre los montes de Teverga.


Las fotos son de José María Arnillas.

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón celebró su aniversario realizando esta ruta el sábado, 2 de abril de 2016).

viernes, 25 de marzo de 2016

PUEBLOS Y MONTES DE TINEO



Desde Recorba remontando el río Bárcena hasta Curriellos y Besapié, para regresar a Recorba por el Monte Mulleiroso

            Tineo es el segundo concejo más extenso de Asturias, después de Cangas del Narcea. En tan amplia superficie, con un complicado relieve interior de media montaña y abundantes sierras y valles, son muchas las caminatas que se pueden plantear. Bien es cierto que la mayoría de ellas, las más frecuentadas, acuden a lo que se conoce como la zona de los valles, Naraval, Navelgas, Caeras, y sobre todo el curso alto del Esva antes de su paso hacia el vecino término de Valdés; como también lo es la zona de las brañas vaqueiras de alzada, Candanedo, Escardén, Muñalén...
            En el grupo La Peñuca en más de una ocasión pudimos disfrutar con caminatas de este tipo, (Tineo por la zona vaqueira, 27 de marzo de 2015), pero hoy acudimos a una zona bien distinta y bastante menos frecuentada; el cuarto suroccidental, entre la sierra de Fanfaraón y el Monte Mulleiroso; allí donde nacen los ríos Bárcena y Navelgas, que a la altura de Ese de Caeras, junto al Caeras y el Naraval conforman el reconocido Esva.

El río Bárcena en su curso más alto,
donde también se le conoce como río Besapié.
 
          Fue José Manuel Tejera, incansable caminante y vocal de montaña del grupo, quien para la ocasión propuso y coordinó esta caminata circular por dos parroquias, Collada y Cerredo, que por su situación en la extensa geografía tinetense no suelen ser de las más concurridas.
            Recorba es una aldea situada al sur de la parroquia de Collada y a ella se accede por la carretera local que parte de la AS-219 cerca de Riocastiello. Está emplazada a 520 metros de altitud en la margen izquierda del río Bárcena, donde hubo un mazo y herrrería, hoy convertido en uno más de los caseríos que forman la aldea y que se escalonan en la ladera de la vertiente.

La aldea de Recorba y su bonito paisaje.
 
            Nosotros iniciamos el camino por la pista que desciende a La Faldalosa, el caserío que junto con El Mazo más se aproxima al río; pronto dejamos esta pista para cruzar el arroyo Recorba, el primero de los muchos que iremos atravesando en su camino hacia el río Bárcena. Entramos entonces en una buena senda entre bosque y llegamos a un cruce con la señal de "Aviso de Abejas"; en esta zona proliferan las colmenas que, como iremos viendo, suelen estar protegidas en cortinos, construcciones de piedra que las resguardan de peligros exteriores: osos, tejones, zorros...

Cruzando uno de los muchos arroyos que alimentan el río Bárcena.
 
            Estamos en al Ruta de los Pueblos Abandonados, según hemos podido leer en un grabado en tabla a la salida de la aldea, y el camino es bueno, rodeado de arboleda y con abundante brezo que en ocasiones parece cerrarnos el paso; claro está que la flor del brezo será el ingrediente principal para la producción de la miel. Caminamos ya por tierras de la parroquia de Cerredo; al fondo suenan las aguas cantarinas del río Bárcena y al frente, a lo lejos, se levantan las cumbres redondeadas y cubiertas de nieve de la sierra de Fanfaraón. Esta sierra, entre los términos de Tineo y Allande, es paso del Camino Primitivo de Santiago donde aún se pueden ver restos de un hospital de peregrinos. Más cerca, por la otra ladera de este valle del Bárcena, vemos el trazado de la carretera local que desde la AS-219 une las aldeas de La Mortera y Coucellín.

Uno de los muchos cortinos que encontramos al pie del camino.
 
            Con un breve ascenso nos situamos en el llano de La Chamba (630 metros) y desde allí oteamos, al lado del río, la casería de Curriellos; en el descenso hasta allá, el camino es ancho y limpio. La aldea de Curriellos, a 560 metros de altitud, se encuentra en la intersección de dos ríos que conforman el cauce alto del Bárcena, y su caserío se alinea a lo largo del camino que sube a Coucellín; cruzamos el río por un puente de madera para recorrer la aldea, uno de los pueblos abandonados, aunque en este caso tiene al menos un habitante, parece que dedicado a la ganadería menor, a juzgar por los muchos ejemplares que merodean en los alrededores.
            Volvemos sobre el puente y seguimos remontando el río, que a partir de aquí se conoce como río Besapié. El camino, en su margen izquierda, discurre entre bosque de castaños y abedules; en la otra margen, cercados de piedra, los que antes fueron prados de hierba están hoy ocupados por arbustos y matorrales.

Vista de Curriellos desde La Chamba;
al fondo, nevada, la sierra de Fanfaraón.
 
            Cuando cruzamos el río que dejamos a nuestra izquierda, sobre nosotros se abren ya amplias y limpias praderías, y escalonadas en la ladera, las casas y cuadras de Besapié, el otro pueblo abandonado. Por las mismas praderas ascendemos hasta alcanzar la última casa de esta aldea (800 metros) que parece dedicada en exclusiva a la explotación de las abejas; aquí las colmenas se protegen ubicándolas en los corredores y ventanales de las casas. Un buen lugar para detenernos, contemplando hacia el fondo todo el caserío del pueblo. Estamos en la ladera meridional del Monte Mulleiroso, y desde aquí Besapié tiene comunicación rodada por buena pista con la aldea de La Cerezal, en la parroquia de Rellanos y la cuenca alta del río Navelgas.

Un alto en el camino entre el caserío de Besapié.
 
            Como nuestro objetivo es alcanzar la crestería, empezamos a caminar por esta pista pasando junto al mejor cortín encontrado hasta ahora, bien cercado y con portilla metálica. Pronto dejamos la pista y por senda entre monte bajo vamos ascendiendo por la ladera. Es el tramo más agradable de la caminata; a nuestra derecha va quedando al fondo Besapié y más abajo aún el río; más allá, la nieve sobre la sierra de Fanfaraón. Así, llegamos a la primera collada del Monte Mulleiroso a 1 037 metros de altitud.
            Recorre el cordal la alambrada de separación de pastos entre las parroquias de Cerredo y Rellanos, aunque el ganado debe de acudir con mucha mayor facilidad desde La Cerezal de Rellanos. Sobre esta misma collada se levanta el pico Mulleiroso (1 253 metros), la cumbre más alta de este monte; la vemos cubierta de niebla y nos recuerda el dicho popular en la zona: "Cuando el Mulleiroso se pone la montera / llueve, quiera Dios o no quiera".

Por la ladera del Monte Mulleiroso hacia la cumbre de la jornada.
 
            Es fácil y agradable, por senda de pastoreo, el ascenso a la cumbre, y cuando la alcanzamos nos llevamos dos sorpresas; se encuentra coronada de piedra menuda, llera, chera, que sin duda da lugar al orónimo Mulleiroso o Mucheiroso. La otra grata sorpresa es que la niebla ha desaparecido y el ambiente se torna agradable. Entonces, en este vértice geodésico con buzón montañero encontramos el momento para el descanso, la comida y la conversación, con buenos asientos de piedra y rodeados de artísticas pirámides también de piedra; sólo echamos en falta la Cruz de la Victoria que hasta no hace mucho tiempo adornaba la cumbre.

La foto de Ana Fabián descubre nuestrra alegría en la cumbre.
 
            Cuando por occidente el cielo se empieza a cubrir y el viento empuja un potente nubarrón que se instala sobre nosotros, el coordinador, con buen criterio y quizás recordando el dicho popular, apremia el cese de conversación y descanso para reanudar la marcha. Como la cumbre es vértice entre las tres parroquias citadas, el descenso, cómodo y por buena pradería, va por la linde entre Collada y Cerredo. Antes de llegar al primer collado la nube nos obsequia con fuerte granizada, y así, apurando aún más el descenso, llegamos a La Chana Mulleiroso (1 110 metros), y pronto también, cuando la granizada ya amaina, al collado Las Llagunas (1 063 metros), que apenas apreciamos cubiertas de nieve.

Precipitado descenso cuando ya amenazan negras nubes.
 
            Ya con más calma porque el cielo vuelve a clarear, podemos ver hacia el sur rodeadas de limpias praderías La Mortera y Santiago, aldeas de la parroquia de Cerredo, donde hasta luce el sol. Nos encontramos sobre el valle por donde el arroyo Recorba corre hacia el pueblo, y por senda algo pedregosa y húmeda ya pronto nos acercamos a la parte más alta de su caserío.
         Pasados los Prados de la Sapera (987 metros), pronto encontramos una nave ganadera en la que apreciamos bastante actividad. Luego, ya por camino de asfalto, pasamos junto al siguiente caserío, un taller artesanal de cerámica; la Casa Agostón, que dejamos a nuestra derecha, y la ermita de San Lorenzo.

En este caserío de Recorba se trabaja la cerámica.

           Y llegamos al aparcamiento en el centro de Recorba, donde iniciamos esta caminata saliendo por su parte baja y la finalizamos ahora regresando por la parte alta. Fue un buen recorrido junto al cauce más alto del río Bárcena, pasando por pueblos abandonados pero con cierta actividad ganadera y apicultora, por lo demás muy abundante en todo el valle: una bonita experiencia para conocer este bello rincón del concejo de Tineo.

 Desde el Monte Mulleiroso, bonita vista hacia tierras y pueblos de Tineo.


 Las fotos, excepto la de la cumbre, son de José María Arnillas.

                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de marzo de 2016).

jueves, 17 de marzo de 2016

YERNES Y TAMEZA Y GRAO



Desde Yernes hasta Sama de Grao por el Monte Folichega, Santo Adriano del Monte y La Condesa

            El pequeño concejo de Yernes y Tameza, compuesto por las dos parroquias que le dan el nombre, está muy relacionado con el de Grao. Su vecino le envuelve en los límites por el norte, el nordeste y el oeste; además su principal vía de comunicación hacia el centro de Asturias es la AS-311 que parte de la villa de Grao, cabecera del partido judicial, o también la GR-1 que en Alcubiella sale de la anterior y recorre varios pueblos hasta llegar a Yernes. Sólo por el sur Yernes y Tameza comunica con Teverga a través de la carretera que cruza el puerto de Marabio, por donde en otra ocasión también nosotros anduvimos caminando (Teverga, Yernes y Tameza y Proaza, 22 de mayo de 2014).
            En esta oportunidad acudimos en el grupo La Peñuca al sector más septentrional del concejo, la parroquia de Yernes, para desde allí, caminando hacia el nordeste, penetrar en el término de Grao y, tras recorrer la curiosa parroquia de Santo Adriano del Monte, finalizar en la de Sama. La propuesta tiene el mérito de José María Arnillas, quien a menudo está presente en este blog con sus fotos, aunque en esta ocasión haya olvidado la cámara para cumplir con su labor de coordinador de la caminata.

Sama de Grao y el río Sama, al final del camino.
 
            Salimos del pueblo de Yernes a 680 metros de altitud, siguiendo las indicaciones del PR-AS 237 Senda de La Focea, por una pista de hormigón que al superar el primer repecho se convierte en camino de tierra. Atrás dejamos buenas vistas de Yernes y a nuestra izquierda el valle por donde trepa la carretera que nos acercó al pueblo; también Vendiés, la otra aldea de la misma parroquia, y otros lugares del concejo de Grao.

El camino entre prado y bosque; al fondo esperan las cumbres.
 
            Pronto cruzamos un puente sobre el arroyo de la Trapa, afluente del río Cubia que desemboca en el Nalón más al norte de Grao. Llegamos al cruce de Tiarribada, donde el PR se va hacia la izquierda para descender hasta la carretera en el lugar de La Corrada, y nosotros iniciamos un tramo bien empinado por una resbaladiza caleya de piedra con bastante agua. Así, a 920 metros de altitud, en un llano del camino damos con la fuente de Los Fontanones; tiene abrevadero para el ganado y sus aguas, fama de curativas para la tosferina.

El camino bien empinado, empedrado y con agua.
 
            A partir de aquí el camino, siempre ganando altura, bordea el Monte Folichega hasta llegar al punto conocido como La Collada (954 metros); como su nombre indica, una amplia pradera con espectaculares vistas a las cumbres del entorno: muy cerca, el pico Loral cubierto de nieve, y más allá Peña Manteca y El Aramo, también de blanco. Es un cruce de caminos y hacia la derecha, muy cerca, tenemos la braña de Folichega, conocida como de Las Negras, sin duda por la caliza gris y la arenisca ferruginosa utilizada en el aparejo de las cabañas, todas como casas de verano. A su lado se levanta el proyecto educativo "Vital" con su aula de energías alternativas dirigida a la población escolar.

La interesante braña de Folichega o de Las Negras.
 
            Después del primer alto en el camino contemplando el característico tono cromático de esta braña, volvemos a La Collada para subir hasta la braña e1 Gato; algo más arriba, al pico El Gato (1 021 metros) y un poco más, al pico Buey Muerto (1025 metros); todo ello por cómodo caminar en buena pradería.
            El Buey Muerto está en la linde entre Yernes y Tameza y Grao, y ofrece buenas vistas a toda la zona central de Asturias entre Oviedo y Grao; también, hacia la sierra de Tameza, las tierras de Proaza e incluso el inevitable macizo de las Ubiñas. Desde la que fue nuestra cumbre de la jornada, regresamos a la braña el Gato por esta zona de buenos pastos del concejo de Yernes y Tameza, que a partir de aquí abandonamos para seguir caminando por el término de Grao.

La Collada y las dos cumbres de la jornada.
 
              Se trata de una buena pista de tierra en la ladera que cae al profundo valle por donde corre el río de las Varas. Pasamos por Veiga Blanca, con varias cabañas al borde del camino, y tras cierto descenso, cruzamos la braña de Castaneo y llegamos a las proximidades de Santo Adriano del Monte, pasando antes por la pradera donde cada año el pueblo, deshabitado, celebra su romería.
            Es curiosa esta parroquia con sólo dos entidades de población y ambas deshabitadas. La localidad que le da nombre, agradable lugar para el momento del descanso, la comida y la conversación, cuenta con la iglesia parroquial y el cementerio. Está datado su nacimiento en el año 1238, cuando fue aforado a perpetuidad a tres ciudadanos de la capital por el obispo de Oviedo; desde los años 80 del pasado siglo, el pueblo, antes denominado Santo Adriano de Vaselgas, sólo alberga ocupantes estacionales.

Parte del caserío de Santo Adriano del Monte.
 
            Desde aquí, a 690 metros de altitud, iniciamos un fuerte descenso por una pista, curva contra curva, hasta el fondo del valle (459 metros), donde nos encontramos con el ya citado río de las Varas. Se trata de un importante curso fluvial que nace en Siete Fontes, parroquia de Yernes, penetra en el concejo de Grao y lo recorre de sur a norte hasta desembocar en el Cubia cerca de Alcubiella. Cruzamos el de las Varas por un puente de piedra y seguimos el camino por su margen derecha; pasamos sobre las aguas del Barranco la Cardanosa y abandonamos la pista, que sigue hasta el pueblo de Baselgas y es la principal comunicación de esta parroquia hacia una vía de asfalto.
 
El río de las Varas, que aquí parece hacer honor a su nombre.
 
            Nuestro camino asciende ahora por una caleya fuertemente embarrada hasta La Condesa (510 metros), la segunda entidad de esta parroquia. Diseminadas en la ladera de la Sierra de la Cuota, hay varias edificaciones rodeadas de buenos prados cercados de piedra o alambrada, lo que nos hace pensar en su ocupación estacional por personas dedicadas a la ganadería.
            La Sierra de la Cuota cierra el valle en la linde entre las parroquias de Santo Adriano y Sama de Grao; desde La Condesa debemos superar un fuerte desnivel para cruzarla por el collado Bellón a 686 metros de altitud, entre los picos La Cuota y Valdelamata. A partir de aquí, ya en la parroquia de Sama, todo será descenso por camino empedrado y embarrado.

La Sierra de la Cuota y algunas de las casas de La Condesa.
 
            Entre prados de diente con cabañas y cuadras, seguimos el reguero Valdelamata hasta que se va a nuestra derecha, y llegamos a la majada de Sienra desde donde ya divisamos bien cerca todos los barrios que forman esta parroquia de Sama: Palacio, La Mata, Pedredo, Trasmurias, La Vega... tan cerca y tan bien comunicados unos con otros que parecen una sola entidad de población. Pedredo será el primero que recorreremos antes de alcanzar el río Sama; otro importante curso fluvial del concejo de Grao, que viene de Proaza, donde nace cerca del pueblo de Linares, y va a desembocar al Nalón antes del embalse de Valduno.

 Hacia Pedredo, uno de los barrios de Sama de Grao.
 
            Ya en zona urbana y bien asfaltada, pero con las botas aún repletas de barro, llegamos a La Vega, donde entre la iglesia parroquial de San Esteban y el palacio de la Mouta finalizamos esta interesante caminata que, aunque para algunos bastante desconocida, no deja de ser un recorrido más por la cuenca del Nalón; pues todas las aguas que atravesamos, bien de forma directa, bien a través de su afluente el Cubia vierten al río con la cuenca fluvial más extensa de Asturias. Y es que ya se sabe: "Con La Peñuca caminarás, y cosas nuevas conocerás".

Iniciamos el camino en el pueblo de Yernes.
Al fondo, Sierra Manteca cubierta de nieve.
 
Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de marzo de 2016).

jueves, 10 de marzo de 2016

RIOCALIENTE Y MONTE BENZÚA



Desde Riocaliente hasta Monte Benzúa, para volver por Mestas a Riocaliente

            Riocaliente es un pueblo de la parroquia de Ardisana, una de las 28 que componen el municipio de Llanes; un hermoso valle en el extremo suroccidental del concejo, en el límite con los de Cangas de Onís y Onís. Hasta este lugar teníamos programada en el grupo La Peñuca una travesía desde Llovio en Ribadesella, pasando por Monte Ova y Vega de Llames; pero las confirmadas previsiones de mal tiempo, con fuerte lluvia y rachas de viento, aconsejaron a última hora el cambio de itinerario.
            La nueva propuesta ofertada por José Manuel Nieto, coordinador de la actividad, sensatamente aceptada por la Junta Directiva y acogida con entusiasmo por todos los participantes, consistió en una ruta circular desde Riocaliente hasta Monte Benzúa que, aun capeando las inclemencias del tiempo, permitió recorrer parte importante de la propuesta inicial.

Hermoso detalle de Riocaliente entre el río y el monte.
 
            Con buena cara al mal tiempo, iniciamos, entonces, el camino en Riocaliente; cruzamos el río por un puente de reciente construcción, atravesamos el agrupado caserío y comenzamos el ascenso hacia el monte que se levanta encima mismo del pueblo. Una caleya por la que baja abundante agua, pronto muestra su estado de abandono cubierta de maleza y barro; el nuevo camino lo vemos en la otra ladera del valle: una buena pista que sube hacia Ordiales, majada invernal de Riocaliente.
            Nosotros, agotado ya el viejo camino, llegamos a las praderías invernales, donde hay algunas cabañas medio abandonadas, y luego haciendo camino entre monte bajo alcanzamos la crestería de Monte Benzúa. Estamos a 675 metros de altitud, y como partimos de los 90 metros en Riocaliente, el desnivel superado fue considerable.

Praderías en la majada invernal de Ordiales.
 
            Monte Benzúa, que en algunos mapas aparece también como Sierra Benzúa, se extiende de oeste a este desde el collado El Tornu hasta La Jorcada, marcando la linde entre las parroquias de Ardisana y Nueva; en sus laderas hay abundantes zonas de pastos para la reciella (ovejas y cabras), pero su crestería es mayormente de piedra caliza. Por su situación, ofrece buenas vistas hacia ambas parroquias llaniscas; así, en nuestro ascenso hemos apreciado todos los pueblos y caserías del valle de Ardisana: Mestas, Palacio, Villanueva y, claro está, Riocalente. Ahora,  hacia el norte, la vista se extiende por la parroquia de Nueva hasta la costa.

Interesante panorámica desde la sierra hacia la costa.
 
            A partir de aquí, nuestro objetivo es caminar hacia el este, salvando la parte más agreste de la crestería por su ladera sur, hasta alcanzar la cumbre más alta de la sierra: el pico Benzúa de 724 metros de altitud y, cómo no, nuestra cumbre de la jornada. Una breve pausa para la labor de los fotógrafos y las excelentes vistas hacia el entorno y la costa, y de nuevo al camino; ahora para recorrer la sierra hacia el oeste.

Sorteando la crestería, hacia la cumbre de la jornada.
 
            Cuando en este recorrido nos asomamos hacia el norte, a nuestros pies está, en la parroquia de Nueva, el valle de Llamigo. Se trata del más importante llano interior del concejo de Llanes, con su pueblo, Llamigo, disperso en diversas caserías: El Llagu, El Mazu, Gonzalín, Fuentebada... Recorre el valle la AS-340 que va desde Nueva hasta Coralín y Corao en el concejo de Cangas de Onís; y también, el río Llamigo, afluente del Nueva, que desemboca en la playa de Cuevas. Además, dicen, en torno a la ermita de la Virgen de Loreto se celebra cada año animada romería con deportes tradicionales, muchos gaiteros y... una peculiar guerra del vino.

Parte del valle de Llamigo, y al fondo la sierra de Cueva Negra.
 
            Todo esto podemos contemplar, la romería por supuesto que no, que ésta es el 9 de septiembre, mientras recorremos la crestería de Monte Benzúa. Pasamos por Cabezu la Llamera (676 metros), picacho que se levanta sobre La Llamera, aldea deshabitada de la parroquia de Ardisana en cuyo entorno pasta un rebaño de cabras mientras en el cielo acecha un buen grupo de buitres, y alcanzamos el Alto el Cuetón (696 metros), donde se levanta una caseta abandonada por lo que también se le conoce como Alto del Casetón. Desde aquí, siguiendo la crestería ya en descenso llegaríamos al collado El Tornu, afamado lugar por sus excelentes panorámicas hacia los tres macizos de Picos de Europa. Por allí cruza también la ya citada AS-340.

Por la crestería, hacia el Alto el Cuetón.
 
            Pero nuestro camino, dando la espalda al norte, se interna de forma definitiva en al parroquia de Ardisana, iniciando el descenso de Monte Benzúa por zona de difíciles pedreros que en momentos de lluvia obligan a extremar la precaución. Pasamos sobre las aldeas de Fresnedo y La Llamera y, ya por pista y pradería, llagamos al collado que se levanta sobre el valle de Mestas. Allí, junto a una pequeña mata de fresnos, como luce el sol aprovechamos para un ligero descanso, rápida comida y conversación; todo ello breve, porque ya se sabe que el día es variable y tras el sol amenazan las nubes.

El descenso por la ladera sur de Monte Benzúa.
 
            Luego, por una senda que zigzaguea en un cortafuegos y entre monte bajo descendemos, al fondo del valle por donde corre el reguero de Mestas; a su lado ya hay buena pista que, no obstante, en una ocasión nos obliga a cruzar las aguas a pie enjuto. Y por esta pista llegamos a Mestas de Ardisana, pueblo con buenas construcciones de piedra con galerías y algún hórreo.
            Está Mestas junto al río Riensena, que lleva el nombre del primer pueblo que atraviesa en la parroquia de Nueva, afluente en Puente Nuevo del río Las Cabras o Bedón que desemboca en la playa de San Antolín. Por Mestas pasa también la LLN-14, y por ella algo menos de dos kilómetros nos separan de Riocaliente. Entonces, pasamos por La Venta'l Pimientu, donde dejamos a la derecha la carretera que sube al pequeño barrio de Teyéu y contemplamos cómo el río Santa Mariña desemboca en el Riensena.

 El descenso, ya por el valle de Mestas.
 
            Así, la carretera nos lleva a cerrar el circuito en Riocaliente, el pueblo con un conjunto de hórreos de los más numerosos del oriente de Asturias y cuyo topónimo parece aludir a las aguas termales que brotan en un arroyo que allí desemboca en el hoy impetuoso Riensena. Un buen lugar, en todo caso, para finalizar esta caminata bien amena y tan agradable que volviendo la vista atrás nos hizo olvidar aquellos inconvenientes del temporal.

 Subiendo hacia la sierra, el hermoso valle de Ardisana a nuestra espalda.

  Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 5 de marzo de 2016).

viernes, 26 de febrero de 2016

MÁS ALLÁ DEL RÍO EO



Ruta costera por La Mariña Lucense: desde la playa de Las Catedrales hasta Ribadeo

            La Mariña es una comarca situada al norte de la provincia de Lugo; se divide en tres zonas y de ellas, La Mariña Oriental es la más próxima a Asturias. Parte de esta Mariña la ocupa el concejo de Ribadeo, el primero que encontramos una vez traspasado el río Eo por el Puente de los Santos desde el concejo de Castropol, o como se hacía antes de 1987 por la N-640 más al sur, ya en Vegadeo. Pues bien, a esta comarca lucense y su municipio de Ribadeo, acudimos los del grupo La Peñuca para realizar una ruta puramente costera, propuesta y coordinada con esmero por Ramón Azcano.
            La caminata comienza en la playa de Aguas Santas (Augasantas), más conocida como de Las Catedrales (Das Catedrais). Se trata de una playa muy reconocida por sus características paredes rocosas de pizarra, largas grutas, pasillos de arena entre bloques de rocas, y sobre todo, sus arcos rocosos de gran altura que recuerdan los arbotantes de una catedral y así le dan su nombre turístico. Claro que todo ello debe ser contemplado durante la bajamar, pues de lo contrario pronto se sumergen los pasillos de arena e incluso zonas rocosas; aunque siempre queda la posibilidad de acudir a los miradores, desde donde se puede contemplar la playa y todo su entorno, declarado en 2005 Monumento Natural.

Al final del camino, la Ría del Eo y el Puente de los Santos;
Ribadeo, Figueras y Castropol.

            En esta renombrada playa, situada en la parroquia ribadense de A Devesa, iniciamos el camino en dirección oeste-este hasta el límite mismo con Asturias. Un camino bien señalizado y bien acondicionado sobre senda de madera, de losas o de tierra, siempre al borde de playas y acantilados, dejando hacia el interior las praderías cercadas de piedra o alambrada; en ocasiones, también cruzamos o recorremos algunos tramos de carreteras que unen los caseríos del interior, y siempre que volvemos la vista atrás alcanzamos otras zonas urbanas de la comarca: Burela, la más alejada, Cangas, Nois, Foz...

El camino, entre pradería y siempre al borde del mar.
 
            Son casi incontables las playas y ensenadas sobre las que pasamos: la de Esteiro, próxima a este pueblo con estación de Feve en la línea Gijón-Ferrol que sería la más adecuada para acercarse al paraje de As Catedrais; luego la de As Illas, también con formaciones rocosas que en la pleamar quedan aisladas, dando nombre a la playa; las de Os Castros y Os Xuncos, etc. Y así, después de pasar junto a la Pena dos Corvos y de cruzar entre el acantilado y una considerable laguna conocida como O Foxo Longo, entramos en Rinlo, la única zona urbana que encontramos en nuestro camino.

La playa de Las Islas subiendo la marea.
 
            Rinlo es la parroquia más pequeña del concejo de Ribadeo, pero también el principal núcleo urbano después de la villa municipal. Fue importante puerto ballenero y hoy cuenta con un pequeño pero activo puerto pesquero; las casas colgadas sobre el acantilado remarcan "su fuerte carácter marinero", leemos en un panel informativo a la entrada del pueblo. Allí hay una cetaria que vino a sustituir a otras dos cuyas instalaciones abandonadas y en ruinas pudimos observar a nuestro paso; una pequeña y acogedora plaza  protegida del oleaje junto a sus instalaciones, fue el lugar elegido para el descanso, la comida y la conversación.

El apretado caserío de Rinlo visto desde el puerto.
  
            Después del descanso, cruzamos el puente sobre el río San Julián que desemboca en el puerto, bordeamos el pueblo, y de nuevo el camino y la música de las olas en el acantilado. A partir de aquí, muy al fondo, la vista hacia adelante se pierde en la zona urbana de Tapia de Casariego; más allá, pero también más al norte de lo que será el final de nuestro recorrido. Nuevas ensenadas y playas: Coedo, Da Vela, Loureiro, Das Groubas... y así hasta el mismo borde de la villa de Ribadeo.

Amplia panorámica entre Rinlo y Ribadeo;
y muy al fondo, Tapia de Casariego.
 
            Pero no es el momento de entrar en la villa, sino de caminar hacia el norte por la LU-140 hasta el mirador de Illa Pancha, con estupendas vista al camino recorrido y la costa asturiana; incluso la carretera llega por un pequeño puente hasta la isla donde se levanta el Faro de Ribadeo. Después, un bonito y bien cuidado paseo por la costa nos acerca hasta el borde mismo de la Ría del Eo, y la sigue remontando por su margen izquierda entre bosque de eucaliptos y pinos y alguna área recreativa. Es un agradable recorrido pasando junto a los restos del Fuerte de San Damián, la espectacular Pena Furada y un antiguo cargadero de mineral de hierro que funcionó hasta 1964.

El mirador y el Faro de Ribadeo en Isla Pancha.

            Ahora sí, después de cruzar bajo el Puente de los Santos, pasar por el mirador de la Atalaya, junto a la ermita de San Miguel y el puerto deportivo, termina esta interesante caminata costera en Ribadeo, la capital de La Mariña Lucense. Y Asturias, en la otra margen de la Ría del Eo: el concejo de Castropol y la villa de Figueras.

Vista parcial de la playa de Las Catedrales subiendo la marea;
aquí fue el inicio de la caminata.

 Las fotos son de Juan Lobelle.
                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de febrero de 2016).