CAMINO AL ANDAR

Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 3 de febrero de 2017

EL CAMINO DE SAN SALVADOR



Última etapa: hasta Oviedo desde Ablaña por Baíña, Valmurián, Olloniego y La Manjoya

            Toca hoy comentar la última etapa del Camino de Santiago por San Salvador; el que recorrían los peregrinos medievales que en León abandonaban el Camino de Santiago Francés para visitar la basílica de San Salvador en Oviedo. Un itinerario que les obligaba a recorrer las ásperas tierras del norte de León, atravesar la cordillera Cantábrica por el entonces llamado puerto de Arbás y descender luego hasta el fondo del valle. Un terreno, el de los valles del Lena y el Caudal, entonces sin duda con un aspecto orográfico muy distinto al que encontramos los caminantes de hoy; con la continua presencia de la autovía, el ferrocarril y zona industrial.

Ruinas medievales al paso del camino.
 
            Así, el actual trazado del camino, al llegar a Mieres recorre la villa urbana hasta La Peña, donde hay un albergue de peregrinos; aunque nosotros en aquella penúltima etapa seguimos por la Senda del río Caudal hasta terminar en Ablaña. Si bien, a partir de Mieres la señalización actual discurre por la N-630, nosotros iniciamos, una buena mañana del mes de enero, esta etapa final donde terminamos la anterior: en Ablaña de Arriba, parroquia de Loredo. Y la propuesta de José Montero, patrón del Camino para el grupo La Peñuca, nos lleva con muy buen criterio a recorrer la primera parte siguiendo el trazado de la Ruta de la Plata; y es que ya lo dejó dicho el poeta: "A Roma por todas partes se va... lo que importa es caminar".

Oviedo, San Salvador, se asoma al final del camino.

            Después de Ablaña, por carretera local al lado del ferrocarril y a la vista de la N-630, llegamos a La Pereda, que fue importante lugar de embarque en Renfe y Feve del carbón de Riosa y Morcín. Y si de zona industrial hablamos, ya hemos dejado atrás la central térmica y cerca de aquí, la Thyssen fabrica sus escaleras mecánicas. Cruzamos por puente de hierro a la margen derecha del río Caudal y llegamos a Baíña. Dejamos a nuestra izquierda el río, que va a desembocar al Nalón en Soto Ribera, y miramos hacia la sierra de Llagos que se levanta sobre el caserío de Baíña.

El camino al inicio, entre el río Caudal y el ferrocarril.

            Por la ladera sur de esta sierra ascendemos en buen camino de tierra hasta Valmurián, aldea de la misma parroquia de Baíña situada en un altozano y a la que llega una pista bien hormigonada. Por esa pista seguimos el ascenso, siempre con buenas vistas a todo el valle del Caudal. Pasando por las caserías de La Teyera, La Gatera y Navalín, a 415 metros de altitud, podemos observar el enorme tajo que dejaron en la sierra las excavaciones de la cantera El Peñón.

Detalle de Valmurián, en la sierra de Llagos.
 
            Estamos en la parte más alta de la sierra, que se levanta entre los municipios de Mieres, Ribera de Arriba y Oviedo; la carretera comienza un leve descenso hacia el este y, dejando a la izquierda la que comunica con Sardín y Soto de Rey en el término de Ribera de Arriba, nos lleva hasta el alto El Padrún, uno de los hitos de esta etapa. El Padrún es una collada a 320 metros de altitud entre las sierras de Fayéu y Llagos, separando los valles del Caudal y el Nalón. Hasta el año 1836 fue el límite norte del antiguo Conceyón de Lena, que hasta aquí extendía su territorio desde el mismo puerto de Pajares. Hoy es el límite entre Mieres y Oviedo y lo atraviesa la AS-242, que durante mucho tiempo fue la más importante carretera nacional entre el centro de Asturias y León.

Llegando a la casería en el alto El Padrún.
 
            A esta carretera se refiere Jovellanos en su "Carta del viaje de León a Oviedo" dirigida a Antonio Ponz. Cuando Jovellanos hizo este viaje a finales del siglo XVIII, la carretera estaba en plena construcción y sólo llegaba desde Oviedo a Santullano. Destaca en su carta "la aspereza y altura del terreno en la célebre cuesta del Padrún, que me pareció tomada con gran conocimiento, aunque será todavía algo agria para subir y bajar en diligencia" (1).
            Después de la obligada pausa en tan emblemático lugar, aprovechando el agradable sol de esta mañana de enero y contemplando la sorprendente escombrera de Pumardongo que se levanta casi a nuestros pies, retomamos el camino hacia el norte: a partir del Padrún la señalización de la Ruta de la Plata y el Camino de San Salvador coinciden.

Vista desde El Padrún; en el centro, la escombrera de Pumardongo.
 
            Pasamos por Casares, la primera casería de la parroquia de Olloniego y seguimos el descenso por camino empedrado, sin duda vestigios de la antigua calzada medieval, enlazando con la AS-242 en alguna de sus curvas. Cruzamos el arroyo San Frechoso, que desde la sierra de Fayéu baja por su valle hasta desembocar al Nalón en Olloniego; pasamos por El Alcantarillón, casería al lado mismo de la carretera, y ya en el fondo del valle, por amplia pasarela de hierro cruzamos sobre la A-66.
            En todo este descenso tenemos a la vista el disperso y soleado caserío de La Mortera en la ladera sur de la sierra de Tudela, en la que destaca el pico Castiello. Sobre él se levantan bien visibles los restos del castillo que durante el siglo XII fue testigo de algunos acontecimientos novelados en un libro de reciente aparición.

La sierra de Tudela con La Mortera y, a la izquierda, el pico Castiello.
 
            Olloniego se extiende en la margen derecha del río Nalón a lo largo de la AS-242. Nosotros recorremos el pueblo para contemplar a la salida el puente medieval que en 1676 una riada del Nalón, al cambiar su cauce, dejó en seco. Muy cerca están la torre y el palacio de los Muñiz, del siglo XIII. Parece ser que la torre fue levantada para vigilar el paso sobre el Nalón, obligado al pago de un portazgo concedido por Alfonso VII al monasterio de San Pelayo.
            La aldea de El Portazgo está algo más allá, después de cruzar el río por el nuevo puente, levantado en 1780. En esta aldea, en pleno meandro del Nalón, hay un edificio datado de 1833, que sin duda fue fielato ocupado en el control y pago al paso de personas y mercancías.

El puente medieval abandonado por el río Nalón.
 
            El camino, de nuevo por caleya bien empedrada entre bosque de castaños y pradería, tiene ahora considerable ascenso hasta el lugar donde hubo un polvorín y hoy ocupan las instalaciones de uno de los centros del Proyecto Reto. Es un altozano que mira al sur, entre el pico Llanza, también conocido como Peña Arnea, y el alto de la Manzaneda: un buen lugar, sin duda, para el esperado descanso, la comida y la conversación.

Después de Olloniego, el camino se empina hacia el pico Llanza.
 
            Tras el descanso, bordeando el pico pronto llegamos a Picullanza, casería de la parroquia de Pereda, en el pequeño municipio de Ribera de Arriba; y algo más allá, a 340 metros de altitud, la Venta del Aire, en la misma parroquia pero ya en la linde con el término municipal de Oviedo. Por Pereda, parroquia meridional de Oviedo, continuamos nuestro descenso. Pasamos por San Miguel, nos encontramos con el arroyo de Ceprosa, que nace en las estribaciones del pico Llanza, y seguimos su margen izquierda hasta su unión con el arroyo Morente, que viene de San Esteban de las Cruces. 
            Al dejar atrás los dos arroyos, pasamos por Casielles y, poco más abajo entramos en La Manjoya; varias entidades de población: Los Prietos, El Medio, El Caserón..., y por la Bolgachina y el Parque de Invierno entramos en zona urbana. En este recorrido por La Manjoya es de destacar el encuentro con la ermita de la Merced, ruinas en las que destaca un curioso arco de medio punto.

El camino al paso por la aldea de San Miguel.
 
            Hay quien relaciona el topónimo Majoya con la expresión "Mon joie", grito que los peregrinos lanzaban al verse próximos a la ciudad; algo semejante al monte del Gozo en Santiago de Compostela. Y es que desde La Manjoya ya columbramos la única torre de la catedral de San Salvador, el final del camino; este Camino de Santiago por San Salvador que La Peñuca fue haciendo desde León en siete etapas. Y aquellos peregrinos medievales aún debían tener fuerzas para continuar hasta su destino final en Compostela por el llamado Camino Primitivo, el que recorrió el rey Alfonso II cuando se tuvo noticia del hallazgo del cuerpo del santo. En todo caso, una sorprendente aventura la de aquellos auténticos y esforzados peregrinos, y un hermoso legado para disfrutar nosotros en caminatas como la de este estupendo día de finales del mes de enero. -Vale.

 Espléndida panorámica desde el alto El Padrún; 
de izquierda a derecha: el Gamoniteiru, el Aramo y la Gamonal.

(1) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz). Oviedo, 2003

Las fotos son de Juan Lobelle.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 28 de enero de 2017).

sábado, 10 de diciembre de 2016

POR LA COSTA ORIENTAL



Desde Bustio hasta Pendueles: San Emeterio, Pimiango, La Franca (playa), Santiuste, Buelna (playa)...

            En la costa más oriental de Asturias se encuentran el pequeño municipio de Ribadedeva y el más extenso de Llanes. Ambos municipios comparten algunas áreas de Paisaje Protegido: en el interior, la Sierra de Cuera y además, el de la Costa Oriental. Este paisaje Protegido de la Costa Oriental comprende en Ribadedeva sus nueve kilómetros de litoral, el más al este de Asturias, entre las desembocaduras de los ríos Cabra y Deva, en el límite con Cantabria; todo pertenece a la parroquia de Colombres, una de las tres que componen el pequeño concejo. En cuanto al concejo de Llanes, su costa más oriental ocupa la parroquia de Pendueles, desde el río Novales hasta el ya citado Cabra.
            También en la costa, los dos municipios cuentan con lugares catalogados como Monumento Natural o Patrimonio de la Humanidad. Algunos de ellos tendremos la oportunidad de encontrarlos en esta caminata por acantilados y bosques de ribera a través de las parroquias de Colombres y Pendueles. Buena parte de este recorrido coincide con el señalizado como GR E-9 Senda Costera Norte; pero no todo, pues lo propuesto y coordinado en el grupo La Peñuca por Rafa Carretero abandona, con buen criterio, este trazado oficial buscando siempre el paso por los lugares de mayor interés.

 Hermoso atardecer al final de la caminata.

            El camino se inicia en Bustio, pequeño puerto pesquero en la margen izquierda de la ría de Tinamayor, el confín más oriental de Ribadedeva y de Asturias. Junto al viejo puente de hierro que comunica con Unquera, ya en Cantabria, hay una plaza con un cartel del citado gran recorrido europeo, lo que nos recuerda que ya en otra ocasión coincidimos con este GR: fue en la primera caminata del año (Por Carreño y Gozón, 21 de enero de 2016).
            La pista por la que iniciamos el recorrido de hoy pasa bajo la vía del ferrocarril y la A-8, para acercarnos a las praderías e instalaciones ganaderas de La Texera. Bordeando el bosque de eucaliptos, conforme vamos ganando altura ya vemos a nuestra izquierda, al otro lado de la autovía, la villa de Colombres, cabecera parroquial y capital del concejo; hacia el norte, en el alto de la pequeña sierra por donde ascendemos, vemos Pimiango, otra de las localidades de esta parroquia.

El camino en el bosque por la sierra de Tina.
 
            Por Pimiango pasaremos, pero bastante más tarde, porque antes nuestro camino hará un amplio recorrido. Atravesando el bosque en dirección nordeste, después de un corto pero costoso ascenso, llegamos a la planicie en cuyo borde más oriental está el llamado Mirador de Tina. Situado en la vertical misma de la ría, nos permite contemplar las localidades de Unquera y Bustio; el recorrido del agua hacia la mar y los estores inundables convertidos en magníficas praderías; también al fondo hay una buena panorámica de Picos de Europa, con la inconfundible silueta del Urriellu.

 Espléndido panorama desde el Mirador de Tina: Unquera, Bustio, la ría...

            Después de contemplar el panorama, regresamos por la planicie hasta el cruce que habíamos dejado atrás, para iniciar el descenso siempre por el frondoso bosque hasta el segundo encuentro de la jornada: el Monasterio de Santa María de Tina. Entre las ruinas de este monasterio que fue cisterciense, destacan los restos de la iglesia con rasgos románicos y góticos de los siglos XIII y XIV levantada sobre otra del siglo X, según leemos en el oportuno cartel informativo. El conjunto se levanta en un sugestivo paraje rodeado de vegetación, entre la que hay algunas encinas, las situadas más al norte no sólo de Asturias sino de toda España.

 Detalle del Monasterio de Santa María de Tina.

            El tercer encuentro de la jornada, tras el paso por un puente de madera sobre un pequeño arroyo y el recorrido por la pista empedrada, nos espera en la ermita de San Emeterio y su entorno, una hermosa campa en medio del bosque, donde se celebra la anual romería campestre. La ermita es un edificio tradicional con espadaña y un amplio pórtico lateral sobre murete de piedra. Después encontramos la Cueva del Pindal, que aunque cerrada -las visitas se deben solicitar con antelación y para grupos reducidos- merece la pena aproximarse a su entrada; situada en una plataforma sobre un fuerte acantilado, hasta ella se desciende por una amplia escalinata. La cueva está considerada desde 2008 como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 La ermita de San Emeterio y su acogedor entorno.

            Luego el camino nos acerca a los dos edificios donde está instalado el Centro de Interpretación del Entorno de San Emeterio: monasterio, ermita, cueva y también el faro en la punta más septentrional de Ribadedeva. Hasta aquí, donde hay un amplio aparcamiento, llega la carretera que nos llevará al pueblo de Pimiango, pasando antes por el collado sobre el que se levanta el Morador del Picu. Es una amplia plataforma de hormigón desde la que se alcanza a ver la Sierra de Cuera y la totalidad del Macizo Central de Picos, en la que destaca una vez más el Naranjo de Bulnes, al que sin duda debe su nombre el mirador; hacia el norte el faro de San Emeterio y la inmensidad del Cantábrico.

Indicador del camino hacia la Cueva del Pindal.
 
            Ahora sí, la carretera nos acerca a Pimiango a 156 metros de altitud sobre el nivel del mar. Atravesamos el pueblo, en cuya iglesia de San Roque se guarda la imagen románica de la Virgen que perteneció al monasterio de Santa María, y pasamos ante una pequeña escultura en homenaje a los zapateros ambulantes, que fueron tradicionales en este pueblo. Después, el camino sigue por buena senda entre zonas de bosque y otras de prados con cabañas ganaderas, siempre a cierta distancia de los acantilados marinos; hasta que comenzamos a divisar el disperso caserío de La Franca, la localidad más occidental del concejo de Ribadedeva.

Después de Pimiango, el camino entre bosque de eucaliptos.
  
            Pasamos por El Espinoso, donde hay entre praderías un viejo torreón y una nave ganadera; luego, un considerable descenso y llegamos a la playa de La Franca, la mayor y más turística del pequeño concejo. Una playa en la que, por otra parte, se registraron algunos avatares durante la Guerra Civil y los primeros años de posguerra; hoy cuenta con toda clase de servicios y equipamientos hoteleros: balneario, camping... A un lado de su amplio arenal, cuando la tarde comienza a declinar encontramos un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación.
            En la playa de La Franca desemboca el río Cabra que nace en el Oju de la Borbolla, tiene fama de truchero y contuvo varios molinos harineros. Al salir de la playa, cruzamos el río y ya estamos en el concejo de Llanes. Por la vieja N-634 caminamos unos doscientos metros hasta una pequeña área recreativa, donde tomamos un senda casi oculta en la maleza que nos sube hasta Santiuste, el primer lugar y más oriental de la parroquia de Pendueles.

Al fondo espera la playa de La Franca.
 
            Por las praderías bordeamos el Cerro Cobaredo que cierra el paso a la inaccesible playa de Horcanera, y dejando a la derecha el Castrón, un islote rocoso cobijo de las gaviotas, y la Punta de Santiuste, nos acercarnos al borde mismo del acantilado. Entramos así en la zona de los bufones de Santiuste, y a partir de aquí, en lo que podemos considerar la segunda parte del camino, todo será distinto: por la rasa marina, siempre al borde del acantilado y por las praderas que se asoman al paredón marino.

Praderas y ganado en los alrededores de Santiuste.
 
            Cruzamos en Puente Caballo una riega que allí mismo desemboca y, cuando ya tenemos a la vista el pueblo de Buelna al lado de la A-8 y frente a la Plana de la Borbolla, llegamos al Cobijeru, otro de los encuentros bien esperados de esta caminata. Es la Cueva de Cobijeru; Monumento Natural del Principado por sus relieves cársticos que tenemos oportunidad de ver y palpar cuando en ella penetramos provistos de linternas y focos, al paso hacia la dolina o playa interior, a la que sólo podemos asomarnos al estar ya cubierta por el agua de la marea subiendo. Después de tan espectacular encuentro, aún pudimos contemplar en el Cobijeru los restos de un molino de marea; uno de los muchos que hubo en esta zona de Buelna.

 La segunda parte de la caminata, siempre al borde del acantilado.

            El camino entra ya en su tramo final. Las playas de Buelna y de Vega, dos entrantes cuyos arenales se unen en la bajamar, la Punta de Buelna y la vista a los islotes de Piedras Llegueras y los Picones, es lo que dejamos atrás antes de llegar a Pendueles, donde todos los veranos se dan cita los Encuentros Literarios. Entramos en el pueblo por la calle que recorre los muros de la gran finca del palacio de los Mendoza Cortina, y en la plaza junto a la iglesia parroquial finalizamos la caminata. Hubo de todo y encontramos todo lo esperado: bosques, abruptos acantilados, amplias vistas al interior, interesantes lugares para detenerse y mirar... Así no es de extrañar que la llegada a Pendueles fuera al ocultarse las últimas luces del día.

Desde la sierra de Tina: Colombres, la capital municipal 
de Ribadedeva, y al fondo Picos de Europa.


 Las fotos son de Juan Lobelle.

                  (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 3 de diciembre de 2016).

jueves, 1 de diciembre de 2016

ENTRE ALLER Y LENA



El G R 109, etapa 12; desde Santibáñez de Murias hasta Casorvida

            Una etapa más del GR 109 Asturias Interior, y ya son varias las que están comentadas en este blog. En esta ocasión se trata de la etapa 12, la tercera en longitud de las 27 que componen el GR, aunque nosotros la hemos acortado un poco suprimiendo los últimos tres kilómetros de carretera, a cambio, eso sí, de un pequeño adorno hacia la mitad del camino.
            La etapa discurre en su totalidad por Aller y Lena, dos concejos del centro meridional de Asturias que tienen en común varios aspectos humanos y geográficos; y no sólo, el estar vertebrados ambos por los dos ríos que al unirse cerca de Ujo forman el río Caudal, uno de los afluentes más importantes del Nalón. Estamos, por tanto, en la cuenca del Nalón, la más extensa y central del mapa de Asturias.

Itinerario con buenas panorámicas. Desde tierras de Aller, 
a nuestra izquierda, Peña Mea y a la derecha, el Retriñón.
 
            El río Lena se forma en Campomanes por la unión de los ríos Pajares y Güerna, por cuyos valles discurren las principales vías de comunicación hacia la Meseta. Por su parte, el río Aller, más arriba de Collanzo, recibe el nombre de río Braña o río San Isidro, ya que desciende de este puerto, también importante vía de paso hacia León. El Aller recibe en Moreda las aguas del río Negro, que recorre las parroquias de Nembra y Murias. A esta última parroquia nos llevó José Manuel (Mamel), quien quiso coordinar en el grupo La Peñuca esta caminata desde Santibáñez de Murias.

Desde las tierras de Lena, a la izquierda, las Ubiñas 
y a la derecha, con nieve, Peña Rueda.
 
            Para iniciar el camino a 725 metros de altitud en Santibáñez, adonde se llega desde Moreda por la AE-3, pasamos entre las casas de Conforcu, uno de los dos barrios del pueblo -el otro es El Cotxéu- y entramos en una ancha pista de tierra que sube a las minas cuyos restos veremos más arriba. En una gran parte de camino coincidimos con la etapa cinco, que va de Santibáñez a Cabañaquinta, del GR 208 Anillo Ciclista de la Montaña Central; un recorrido por seis municipios del centro de Asturias dividido en ocho etapas y homologado por la FEMPA para la práctica del BTT.

La nieve nos espera en el camino por los altos.
 
            Pronto pasamos por Puente el Bello, donde se unen el río Mestas, que nace en la ladera norte del Estorbín de Valverde y el Fresnosa, que viene de la collada de Bustroso. Con la unión de estos dos se forma el río Negro, que a partir de aquí labra un angosto valle donde apenas cabe la carretera de acceso al pueblo. También en las proximidades del Bello hay una pequeña presa con una canal hacia la central eléctrica de la Escrita en Murias.

Bonita imagen del río Negro en las proximidades de Santibáñez.
 
            Pasado el puente, la pista se empina cada vez más, con rampas de alto nivel, bordeando limpias praderías cercadas de madera y piedra, donde se asientan cabañas que son auténticas casas de verano; son Vega Valende, Las Porqueras, Chamargu y, más arriba, Velongas. Cuando alcanzamos los 1 250 metros de altitud entramos en el Rasón, importante puerto ganadero para el valle del río Negro. Se trata de una zona amplia, con buenas praderas y cuidadas cabañas. Recorre el puerto el camino bordeado de amplias matas de carrascos, mientras hacia el norte se nos ofrece la interesante panorámica hacia Peña Mea, el Retriñón o Peñamayor. Más arriba, encontramos muestras de escombros mineros, pues por esta zona estuvieron las minas de L´Escalar.

El camino por el puerto ganadero del Rasón.
 
            Pasamos por la majada Fuentes, a 1 530 metros de altitud, junto a una pequeña laguna conocida como la Llaguneta; y tras un último ascenso, llegamos a la collada Fuentes, que desde río Negro se le nombra como Collado Tunelón por los fuertes vientos que por allí soplan hacia el valle. A esta collada también se la conoce como La Cruz de Fuentes, pues situada en la linde entre Aller y Lena es importante lugar de paso y cruce de caminos; en la etapa 12 del GR 109, con sus 1 610 metros de altitud, es el punto más alto del camino.
            Alcanzar La Cruz de Fuentes es asomarse hacia las tierras de Lena, por donde seguiremos caminando; primero, por la parroquia de Parana, cuyo pueblo vemos al fondo del valle. Pero la vista también alcanza hacia el valle de Pajares, el mismo puerto, las instalaciones del Brañilín y el Cueto Negro.

Prados, cabañas y buenas vistas al paso por la amplia majada Fuentes.
 
            A partir de aquí el camino coincide durante un buen trecho con el GR 100.1 Vía de la Carisa. Es un antiguo camino romano que debe su nombre al general Publio Carisio, y que desde León penetra en Asturias por la collada Propinde; un buen camino, amplia pista de tierra muy apta para los ganados que acuden a estos pastos de mediana altura. Por ella sigue nuestro camino en la ladera del cordal de Carraceo que cae a Lena.
           Cuando llegamos a la collada Carriechu, un cartel nos anuncia la presencia de excavaciones que dejaron al descubierto un campamento romano. Está en la ladera del pico La Boya, sobre el collado donde nos encontramos. Dejamos entonces la pista, por senda alcanzamos el cordal y lo recorremos entre monte bajo para llegar al lugar buscado: fosos y circulares, en la vertiente lenense y un profundo talud, en la allerana. Campamento militar romano o punto de control del territorio astur, según otras interpretaciones; para nosotros supuso alcanzar, a 1 636 metros de altitud, la cota más alta de la jornada: un adorno añadido al camino marcado.

El camino de la Carisa bajo el cordal de Carraceo.
 
            Después del recorrido por la crestería descendemos de nuevo al camino marcado; bordeamos el pico Homón de Faro, dejamos a la izquierda la majada Buxán y llegamos al Alto La Cava. En esta collada nace el río Congostinas. A partir de aquí recorreremos el valle de este afluente del río Pajares y la parroquia de su mismo nombre; a la vista siempre del inevitable macizo de las Ubiñas y la llamativa Peña Rueda.

Por el cordal  de Carraceo, hacia el campamento romano.
 
            Cuando nos acercamos al pico El Aciu, en un cruce bien señalizado dejamos a la derecha el camino de la Carisa, que sube a la collada El Aciu y se va hasta Carabanzo y Ujo. Nuestro camino, en cambio, inicia su más largo y acentuado descenso, con zonas de abundante piedra suelta que obligan a extremar la precaución. Pasamos sobre Brañaloso y llegamos al Tablao a 1 085 metros de altitud, con prados cercados, su cabaña y su cuadra. De aquí, un camino llano nos acercaría a las minas de Linares; pero en este paraje en torno a la cabaña, encontramos el lugar adecuado para el esperado descanso, la comida y la conversación.

Prados y cabañas de Brañaloso, en la parroquia de Congostinas.
 
            Tras la pausa, continúa el descenso. Pasamos junto a las cabañas de El Xafre y enlazamos con la pista de acceso a las minas de Linares, cuyos restos vemos arriba, en la ladera del monte. Por esta pista minera llegamos al pueblo de Linares (820 metros); desde allí una carretera desciende al pueblo de Congostinas, que vemos al fondo del valle, y pasando por Buelles, llega a la LE-11 y a la N-630.
            Linares tiene su caserío bastante disperso en torno al ferrocarril que lo atraviesa. Sus habitantes trabajaron en las explotaciones mineras de la zona y, sobre todo, en las labores del ferrocarril. Hoy es un pueblo deshabitado, al que sólo frecuentan quienes se ocupan de trabajos agrícolas y ganaderos en su entorno.


 Buen refugio para el descanso en Tablao, entre cabañas y carrascos.
 
            Atravesamos el pueblo, pasamos sobre el apeadero de RENFE y, desde un cueto, nos detenemos a contemplar el asombroso trazado de esta línea férrea que entre curvas y túneles asciende al puerto. Luego, continuamos el camino, en cada vez más acentuado descenso, siempre entre bosque de castaños que algunos aprovechan para la "gueta". Así  llegamos a Casorvida, a 664 metros de altitud.
            Entramos en el pueblo por su parte más alta, pasamos ante la iglesia parroquial y el cementerio y, en una pequeña plaza junto a la fuente y la ermita de los Mártires, finalizamos nuestro camino. Fue, en esta etapa 12 de la Asturias Interior, un interesante recorrido por los valles de los ríos Negro y Congostinas, y en medio La Cruz de Fuentes y Carraceo entre Aller y Lena, con excelentes vistas hacia ambos términos. En fin, una caminata que, como todas las etapas de este GR, nos ofreció la posibilidad de pasar una buena jornada por la montaña.

 La Llaguneta de Fuentes, donde abreva la caballería;
y al fondo, en el centro, siempre Peña Mea.

 
Las fotos son de Juan Lobelle.
 
               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de noviembre de 2016).

jueves, 17 de noviembre de 2016

EL PUERTO DE MARABIO EN TEVERGA



Desde la campera de Santa Ana hasta Villamayor por collados, cumbres, majadas y brañas

            El municipio de Teverga se localiza al sur del mapa de Asturias en zona intermedia entre el centro y el occidente de la región; forma parte de la comarca conocida como Valles del Trubia junto con los términos de Quirós, Proaza y Santo Adriano. Su economía estuvo centrada en la minería del carbón, pero predominan ahora la ganadería, la agricultura y también la apicultura. Para ello es muy aprovechable la amplia mancha forestal que se extiende por casi toda su superficie, combinada con los prados y pastizales de mediana altura.
            El recorrido por Teverga motivo de este comentario nos llevó a una de esas zonas de pradería de mediana montaña más importantes de Asturias; es el puerto de Marabio, que también representa una de las zonas cársticas más relevantes de nuestra montaña. Estas circunstancias influyeron en su consideración por el PRONA como Espacio Natural Protegido.

El pueblo de Villamayor, centro de su parroquia 
y punto final de nuestra caminata.
 
            El puerto de Marabio está al norte del concejo tevergano, compartido con el de Yernes y Tameza, y en la linde con el de Grao. Lo atraviesa la carretera que comunica Teverga con Yernes y Tameza desde Entralgo hasta Villabre.
            En otra ocasión también subimos por esta carretera para iniciar un recorrido hacia el noreste en busca del Caldoveiro y de Proaza (Teverga, Yernes y Tameza y Proaza, 22 de mayo de 2014). Entonces, como ahora, la propuso y coordinó en el grupo La Peñuca José María Arnillas, buen conocedor de las tierras de esta comarca. Si entonces iniciamos el camino en el lugar de Casaompablo, ahora lo hacemos en la misma carretera y en la misma parroquia de Santianes, pero algo más abajo en el puerto; en la campera de Santa Ana, donde hay una ermita junto a la que se levantan dos cruces, una de ellas la de La Victoria.

Amplia extensión de los puertos de Marabio.

            A 1 007 metros de altitud, en la campera de Santa Ana iniciamos el camino siguiendo el PR-AS 72 Puertos de Marabio. Es una buena pista en fuerte desnivel, desde la que contemplamos la amplia extensión de estos puertos y la carretera hasta su paso hacia Yernes y Tameza. En este ascenso, cruzamos el reguero las Barcas que  poco más al este se pierde en uno de los múltiples sumideros del puerto, pasamos junto a una buena fuente con abrevadero y llegamos a la majada La Monxa, desde donde divisamos a nuestra izquierda el pueblo de Villamayor.
            Seguimos el ascenso y llegamos al collado Santa Cristina, zona de buenos pastos de la parroquia de Villamayor. Este collado, al sur del cordal de su mismo nombre, es importante lugar de paso y cruce de varios caminos; a él volveremos, pues aquí comenzamos un circuito que será la parte central de nuestra caminata.

Fuente en las proximidades de la majada La Monxa
 y panóramica hacia las más altas cumbres.
 
            Este circuito se inicia por la pista que recorre la ladera del cordal; se trata de una pista ganadera de fuerte pendiente y zonas de hormigón en las mayores rampas. Cuando finaliza la pista, por prados, sendas y trochas subimos al pico Caldueiro, plano y cubierto de monte bajo,  y alcanzamos la cumbre del Coentera (1 359 metros). Descendemos a los 1 316 metros de una collada y  en nuevo ascenso por la crestería ya podemos ver hacia el norte los núcleos de población del pequeño concejo vecino: Villabre, la capital municipal y más allá, Yernes.

El camino hacia las cumbres de la jornada.
 
            Cuando llegamos a la cima de Peña Maurín de 1 369 metros de altitud, estamos en la cumbre de la jornada y en el vértice entre Teverga y Grao. Hacia el territorio de este último concejo la vista alcanza a distinguir los pueblos de Tolinas, Las Villas, Noceda y el valle del río Xardón, importante afluente del río Cubia que, como se sabe, va a desembocar al Nalón después de pasar por la villa de Grao. Por lo demás, desde esta cumbre la vista es completa hacia los puertos de Marabio y para disfrute de los amantes de los más altos riscos, La Sobia, Peña Rueda, Peña Negra, Vigueras... Un leve descenso y en nuevo ascenso alcanzamos la última cumbre de la jornada, Peña Cruzada (1 362 metros), vértice entre los tres concejos.

El cordal y sus cumbres; en el centro Peña Maurín.
 
            Después del paso por las cumbres viene el descenso, internándonos en el concejo de Grao, parroquia de Las Villas. Es el peor tramo de la jornada; por una senda de cabras que a veces se pierde en la maleza, atravesamos argomales y zarzales, y con giros a derecha e izquierda llegamos al Pividal. Se trata de un collado en la base del pequeño pico de su mismo nombre; y poco más abajo está la braña del Pividal con dos buenos prados cercados de piedra y sus correspondientes cabañas. Desde esta braña podemos contemplar el fuerte desnivel que nos espera para alcanzar el collado Santa Cristina. Lo haremos siguiendo el PR-AS 234 Braña del Pividal, pues se trata de una ruta que viene a esta braña desde el pueblo de Villamayor.

Collado, prados y cabañas en la braña del Pividal.
 
            El camino, todo ascenso y atravesando varios regueros que son la cabecera del ya citado río Xardón, recorre otras dos brañas que también pertenecen a la parroquia de Las Villas; primero la braña de Santa Cristina y más arriba la de Sulacuendia, donde encontramos el lugar adecuado para la comida. Y tras un pequeño descanso y breve conversación porque la lluvia prevista por los hombres del tiempo comienza a aparecer, seguimos el ascenso hasta alcanzar los 1 281 metros del collado Santa Cristina y cerramos así el circuito por cumbres, collados y brañas de Teverga y Grao.

Desde las cabañas del Pividal se aprecia el camino hasta el collado
Santa Cristina, arriba en el centro de la imagen.

            Como ya queda dicho, este collado es importante cruce de varios caminos. Además del ya citado PR-AS 234, aquí confluyen y están señalizados el GR 109 Asturias Interior, en su etapa 16 entre Villanueva de Santo Adriano y Villamayor, con el GR 101.1 Camín de Cueiro a Villanueva. Este último es una derivación desde la braña de Cueiro en pleno Camín Real de La Mesa (GR 101); se trata del más antiguo ramal de aquella conocida calzada romana, al que la FEMPA tiene catalogado en tres etapas.

Llegada al collado Santa Cristina. Atrás quedan 
las brañas de Las Villas de Grao y a la derecha,
el cordal y las cumbres recorridas.

            A partir de aquí, nuestro camino todo será descenso bordeando los Altos del Oral e internándonos de nuevo en tierras de Teverga. Pasamos por las amplias praderías del collado Pozo Oral (1 294 metros), bordeamos varias fincas cercadas de madera y podemos divisar, en la otra ladera del Barranco de Santianes, la braña pastoril de Valmuerto, adonde acude el ganado de la parroquia tevergana de Urría.
            Pasamos luego por la braña de Riomayor (1 129 metros) y más abajo por la del Valle, donde nos sorprenden junto a sus buenas cabañas dos teitos de techo vegetal. El descenso continúa por zona de abundante castaño; cruzamos la riega conocida como Salto del Agua que va al río l´Aragona, uno de los que conforman el Valdesantibanes, afluente del río Teverga en Entralgo.

 Cabañas y prados de Valmuerto; majada pastoril de otoño.

            Dejamos a nuestra derecha el camino hacia la aldea de Riomayor, segundo núcleo de población de esta parroquia, y avistamos el caserío de Villamayor. Entramos en el pueblo, bonito y bien cuidado, por su parte más alta y, más abajo, junto a la casona de los Miranda Florez, una finca con panera y molino, finalizamos esta interesante y agradable caminata desde el puerto de Marabio por brañas, collados y cumbres.

 En la campera de Santa Ana, donde iniciamos la caminata.

Las fotos son de Ana Fabián.

        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de noviembre de 2016).

jueves, 10 de noviembre de 2016

EL P. N. DE REDES EN TARNA



Circuito desde la aldea de Tarna: Los Rebollaos, La Requexada, Moneo... y por el Camino Real

            El Parque Natural de Redes fue declarado por ley de la Junta General del Principado el 27 de diciembre de 1996; en él se incluyen las diez parroquias del concejo de Caso y las tres de Sobrescobio. De estas parroquias, la de Tarna ocupa el sector suroriental del parque, en el límite con León y, al este, con el vecino concejo de Ponga.
            El territorio de Tarna se extiende por la ladera norte de la cordillera Cantábrica, por donde desciende el río Nalón en su curso más alto. También por allí asciende la AS-117, que desde Riaño en Langreo vertebra la Cuenca del Nalón y alcanza, en el mismo puerto de Tarna, el paso habitual de esta cuenca hacia la del Esla.

Vista del pueblo de Tarna al final del camino. (*)
 
            Además del escaso caserío del puerto, la parroquia dispone de un único núcleo habitado; la aldea de Tarna, situada en la margen derecha del Nalón, con su caserío de trazado simétrico reconstruido tras los avatares de la Guerra Civil. A este lugar acudimos los del grupo La Peñuca para iniciar a 1 000 metros de altitud una caminata circular propuesta y coordinada por Eduardo Fernández, en una jornada con abundante lluvia e incluso nieve en las cotas más altas del recorrido.

Una muestra del bosque de Redes en otoño. (**)
 
            Al salir del pueblo bajo la anunciada lluvia, tomamos el camino que sigue la ruta marcada hacia el Tabayón del Mongayu (PR-AS 60). En dirección suroeste, y dejando el curso del Nalón a nuestra derecha, nos internamos en el monte Saperu, y poco después de las cabañas de El Otero llegamos al primer cruce en el camino. A la derecha está señalizada la ruta al Tabayón y a la izquierda, la que sigue hasta el Llanu del Toro, con sus conocidos rebollos más que bicentenarios. Seguimos esta última indicación para dejarla pronto a nuestra izquierda en un nuevo cruce y, tras un cierto ascenso, siempre por amplio camino en el bosque, llegamos a Los Rebollaos a 1 255 metros de altitud. Se trata de praderías abiertas, por las que ascendemos hasta su parte más alta (1 325 metros), donde cruzamos dos portillas para entrar y salir en los cercados de piedra.

Por la pradera de Los Rebollaos y cruzando el arroyo la Requexada,
uno de los que alimentan al Nalón en su curso más alto. (*)
 
            Cuando abandonamos la pradera, el ascenso prosigue por una senda entre maleza y abundantes matojos de escobas que dificultan el camino; no obstante, es agradable la vista atrás para contemplar las praderas y el valle antes recorridos. El ascenso concluye en la campera de La Requexada; se trata de una amplia majada a 1 441 metros de altitud con varias cabañas y chozos en ruinas. Estamos bajo los paredones de la sierra del Mongayu, donde Redes se asoma a León, y esta majada es la cabecera del arroyo la Requexada, que desciende por el valle que hemos dejado atrás hasta desembocar en El Nalón algo más abajo de Tarna.

El ascenso hacia la majada de La Requexada (*)
 
            Como ya hemos sobrepasado la altura anunciada en las previsiones meteorológicas, la lluvia deja paso a los primeros copos de nieve; así continúa el ascenso en dirección noreste hasta el collado (1 600 metros) que es la base de Peña Terreros. La dejamos a nuestra izquierda casi oculta en la niebla, y seguimos ascendiendo hasta un nuevo collado que será la base para alcanzar nuestra cumbre de la jornada: el pico del Bayo de 1 625 metros de altitud. Por cómoda pradería se alcanza la cima donde hay un sorprendente farallón rocoso, y desde donde se ofrece una buena vista sobre toda la parroquia de Tarna, los montes en el límite entre Caso y Ponga, y hasta una panorámica del Cornión.

En busca de la cumbre de la jornada entre la niebla. (**)
 
            Nada de esto podemos apreciar hoy, rodeados como estamos de espesa niebla; así que descendemos de nuevo al collado para seguir caminando hacia el este. Ahora es un descenso hasta la majada de Moneo, situada bajo los Porrones de Moneo, la estribación más oriental de la ya citada sierra del Mongayu, y donde nace el arroyo Moneo que desemboca en El Nalón también en las proximidades del pueblo de Tarna.
            Cruzamos el arroyo y las praderas de la majada para iniciar un nuevo ascenso hasta el collado Pozo (1 524 metros). Este era el punto previsto para alcanzar la Peñalba de 1 583 metros de altitud; en realidad, dos cumbres gemelas, en una de las cuales se levantan una caseta y la consiguiente antena. No obstante, las inclemencias del tiempo nos aconsejan prescindir de la que sería segunda cumbre de la jornada y el lugar del descanso; así que seguimos en descenso hasta La Pría (1 410 metros).

Detalle de la majada de Moneo (**)
 
            Estas amplias praderías se encuentran debajo mismo del puerto de Tarna, al lado de la AS-117, y cuentan con un buen cercado para recoger el ganado. Poco más arriba nace el río Nalón, que recorre la pradera dibujando sus meandros antes de precipitarse impetuoso valle abajo.
            Cruzamos el río, nos acercamos a la carretera y nos incorporamos al Camino Real. Se trata del viejo camino que a través del puerto de Tarna comunicaba León con la costa oriental asturiana, pasando por Caso, la collada de Arnicio y Piloña; fuentes documentadas acreditan su historia medieval, aunque también algunos autores le atribuyen un posible origen romano. Ahora está catalogado entre el puerto de Tarna e Infiesto como GR-AS 102 Camín Real del Sellón. Nosotros lo seguiremos hasta el final de nuestro recorrido.

El Camino Real en su inicio muy cerca del puerto de Tarna. (**)
 
            Primero, al pasar bajo el túnel el Negro cruzamos un buen pedrero, originado por los derribos de la construcción del túnel al trazar la carretera. Por lo demás, el camino en buen estado desciende bastante próximo a la carretera y siempre en la margen derecha del Nalón, del que lo separa una cada vez más profunda y vertical cortada; en algunos trechos también podemos apreciar restos de la buena armadura de su original trazado. Pasamos por el hayedo y los invernales de La Tintera: prados cercados y cabañas en buen estado que nos anuncian ya las proximidades de pueblo.

El ganado en los invernales de La Tintera. (**)
 
            Antes, aún el camino nos incorpora a la carretera, por la que caminamos apenas 200 metros para dejarla a nuestra derecha. A partir de aquí ya es una caleya que entre bosque de castaños y prados de siega desciende hasta el pueblo.
            Cruzamos  por un puente de piedra el arroyo Bibosana que nace en el cordal de la Bolera, próximo a la linde con Ponga, y aquí desemboca en El Nalón a la entrada de Tarna; el pueblo donde iniciamos y finalizamos este circuito montañero acompañados de la incesante lluvia e incluso los primeros copos de nieve de la temporada. Pero no importa; en cualquier época del año y ante cualquier circunstancia meteorológica, Redes siempre muestra sus encantos y siempre se disfruta al andar por sus caminos.

 Las primeras nieves de la temporada dejan esta 
sorprendente postal del monte de Redes. (*)


(*) Fotos de Ana Fabián.
(**) Fotos de Juan Lobelle. 

          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 5 de noviembre de 2016).