jueves, 28 de julio de 2016

TEVERGA, QUIRÓS Y BABIA



Desde el Puerto Ventana a los Huertos del Diablo por La Expriella y la Vega Socellares, para regresar al puerto por la Vega los Pozos y la Collada Socellares

            El Alto Ventana se encuentra entre los concejos de Teverga, Quirós y San Emiliano de Babia. En un amplio collado se abre el puerto, paso tradicional entre la zona central asturiana y la Babia leonesa; de Asturias asciende la AS-228 por el valle del Trubia y el concejo de Teverga, para enlazar con la LE-481 que desciende hacia Torrebarrio y San Emiliano.
            También desde Ventana parte una pista hasta el pueblo quirosano de Ricabo, pasando por la collada donde está la ermita de Trobaniello. Por esta pista discurre el GR-207 Ruta de las Reliquias; nosotros la hemos recorrido hace algún tiempo en dos etapas, de las que hay constancia en sendos artículos de este blog titulados Tierras y pueblos de Quirós, (10 de noviembre de 2012 y 15 de marzo de 2013).
            Los Huertos del Diablo son dos cumbres gemelas en el sector norte del macizo de Ubiña, en la divisoria asturleonesa. Esta situación y las vistas que ofrecen les dota de un gran atractivo montañero, por lo que el acceso desde Ventana está bien señalizado con los típicos jitos de piedra.

 En la foto de Ana Fabián al final del camino, 
la pista a Ricabo, bosques y valles de Teverga.
 
            Sin embargo, en esta caminata del grupo La Peñuca, propuesta y coordinada por Tino Vázquez, realizamos un recorrido circular más amplio; primero por las altas tierras de Quirós, parroquia de Ricabo, para regresar al puerto por los rincones más septentrionales de la Babia de Yuso.
            Iniciamos, pues, el camino en el puerto Ventana, a 1 586 metros de altitud, por la pista a Ricabo con piso de tierra en muy buen estado. Un recorrido casi llano, de unos tres kilómetros hasta la collada La Expriella (1 601 metros); allí, abandonamos la pista y seguimos por una senda entre pradera y monte bajo por la Cuesta Agria, hasta llegar a la campera de Cueñas Albas (1 779 metros).

Al iniciar el camino en el puerto, la primera fuente.
 
            Esta campera, en la base del pico Beiforco, merece un alto en el camino, pues se abre a la amplia vega de Socellares, propiedad comunal del pueblo de Ricabo que tiempo atrás se arrendaba a pastores trashumantes; hay en ella una laguna que en estos días de verano es apenas un pequeño humedal. Bordeando la vega campo a través y con algunos trazos de senda, el ascenso se acentúa hasta alcanzar la Muesca de Bullacu a 1 912 metros de altitud.

Entre monte bajo por la Cuesta Agria.
 
            A partir de aquí, nuestro camino debe seguir dirección sur, por lo que dejaríamos a la espalda el pico Campu Faya; pero como la propuesta de Tino incluye el ascenso a su cumbre, allá nos vamos aunque en este momento se vea cubierta de niebla. Una vez arriba, comprobamos que fue un acierto, porque el Campu Faya, de 1 942 metros de altitud, es el punto más al norte del cordal que recorreremos para llegar a los Huertos, que son el objetivo de la jornada. Regresamos, entonces, a la Muesca para iniciar el cresteo y alcanzar primero el pico Sobre el Tambarón (2 005 metros), la cumbre más alta del monte que le da el nombre, Monte Tambarón, y luego el Sobre el Prau la Sicha (1 976 metros).

La vega de Socellares desde la subida al Campu Faya.
 
            Todo este recorrido por la crestería sin camino marcado, la guinda de la jornada, lo realizamos por la margen derecha sin apenas cortada sobre la vega de Socellares y contemplando hacia el sur cada vez más retazos de la Babia de Yuso. Pero es inevitable asomarse en ocasiones hacia la derecha, siempre eso sí con mucha precaución: al fondo de un impresionante desplome de al menos 600 metros, vemos los puertos de Agüeria. Bajo la mole de Peña Rueda, están estos puertos, que se reparten entre las parroquias de Ricabo y Lindes, cubiertos por grandes matas de carrascos y también riquísimas praderas con cabañas, como las de La Cardosa y La Cardosina; en verdad, emociona contemplar su amplitud desde esta vertical altura.

Detalle del agradable recorrido por la crestería.
 
            Finalizamos el trayecto por la crestería, cuando llegamos a la horcada frente a la que se levanta el primer Huerto del Diablo. Por una pequeña canal descendemos hasta los 1 926 metros, y desde allí iniciamos el más prolongado ascenso, que aunque sea el más fuerte, no tiene ninguna dificultad: por pradera con algo de monte bajo y también algo de piedra caliza al final, llegamos a la cumbre del esperado Huerto del Diablo Norte a 2 100 metros de altitud.

La niebla sobre la cumbre del Huerto del Diablo Norte.
 
            La parada para el descanso estaba pensada en el segundo Huerto, pero tal vez fuera la belleza del paisaje recorrido hasta aquí la que demoró más de lo previsto el camino; así que lo avanzado de la hora hizo conveniente el cambio de planes, en cuanto los primeros bocadillos salieron de las mochilas. Por lo demás, la conversación estaba asegurada contemplando hacia el norte el panorama que se pierde más allá de Quirós, la sierra del Aramo y las antenas del Gamoniteiru; con buena vista, muy a lo lejos, algunos adivinamos hasta la sierra de Peñamayor, mi Peña.
            Mientras tanto, mucho más cerca, en el propio macizo de Ubiña, los más amantes de los riscos pasan lista a las altas cumbres que nos rodean: Ranchón, Fontanes, Farinientu... Hacia el sur, toda la hermosa Babia de San Emiliano o Babia Baja, la carretera que sube al puerto y pueblos como Torrebarrio o Genestosa.

 Panorámica hacia el norte; y a la derecha las renombradas
cumbres del macizo: Farinientu, Fontanes, Ranchón...

            Después del descanso, viene el descenso a la collada (2 046 metros) que se interpone entre las dos cumbres gemelas, para desde allí sin ninguna dificultad y siempre por la línea interprovincial, llegar a la cima del Huerto del Diablo Sur, que con sus 2 133 metros de altitud es nuestra cumbre de la jornada. Desde ella, además de acercarnos aún más la panorámica anterior hacia Babia, podemos observar el recorrido que nos llevará al final de la caminata.

Por la collada, hacia el Huerto del Diablo Sur.
 
            Este último tramo coincide con el que aparece bien señalizado para el ascenso directo a los Huertos. Nosotros descendemos a la Vega los Pozos en tierras de Babia, desde donde ya vemos muy cerca la mole de Los Fontanes y algo más allá la misma Peña Ubiña, cuya cara hacia el sur se ve muy diferente de la que contemplamos por el norte, desde tierras de Lena, por ejemplo.
            Bordeamos luego la Peña del Melluque y entramos de nuevo en Quirós para ascender a la collada Socellares; ésta separa la para nosotros conocida y recorrida vega de Socellares de la de Campo Fermoso en Babia. Dejamos la primera a nuestra espalda, y de nuevo por Babia y luego siguiendo el límite provincial llegamos a Los Canales, donde nos encontramos con lo que, no por esperado, nos resulta menos sorprendente: restos de viejas explotaciones de carbón (antracita) a cielo abierto.

 Bonita imagen de los Fontanes y Peña Ubiña.
 
            Hasta aquí llega la pista de acceso a la explotación, ahora de exclusivo uso ganadero hacia las praderías que tratan de reponer el entorno, y que nosotros hoy vemos repletas de ganado vacuno. Por esta pista bordeamos el Peñón de Ventana dejándolo a nuestra izquierda, y luego atajando por la propia pradera, descendemos al Alto Ventana, el puerto donde iniciamos la jornada: una caminata hacia los Huertos del Diablo, con un interesante recorrido que nos ofreció momentos de espectacular belleza.

Peña Rueda y los puertos de Agüeria desde el camino por la crestería.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.
 
                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de julio de 2016).

viernes, 15 de julio de 2016

TIERRAS DEL ALTO SIL



Recorrido circular desde Cuevas del Sil: tres brañas, varios collados y unas cuantas cumbres

            La comarca leonesa del Alto Sil se encuentra en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica al sur de Laciana, y en su mayor parte coincide con el término municipal de Palacios del Sil. Son tierras, como las de los términos vecinos de Laciana y Páramo del Sil, de fuerte tradición minera, aunque sin llegar a abandonar una economía mixta que ha sabido conservar en excelente estado sus bosques, tierras de labor, pastizales y prados de siega. En el aspecto orográfico esta comarca presenta grandes desniveles, desde sus cumbres más altas, los picos Nevarín y Catoute, y otras que sin superarlos se acercan a los 2 000 metros de altitud, hasta lo más profundo del valle por donde corre el río que le da nombre y vertebra su territorio.
          El río Sil nace en Babia, en la ladera de Peña Orniz; nosotros hemos visto sus fuentes en otra caminata que finalizamos en La Cueta, el primer pueblo que el río atraviesa en su curso más alto (Entre Babia y Somiedo, 2 de julio de 2015). Hoy fue una iniciativa coordinada en el grupo La Peñuca por José Manuel Tejera la que nos trajo a esta comarca, también conocida como Rivas del Sil, para realizar un recorrido que nos ha servido, entre otras cosas, para apreciar la magnífica conservación de las antiguas brañas pastoriles.

 Braña, bosque y sierra completan el recorrido por el Alto Sil.

            La caminata comienza en el pueblo de Cuevas del Sil, a 890 metros de altitud en la CL-631, cruzando el Sil por un puente que conserva un arco medieval y luego el antiguo ferrocarril, ya abandonado, que subía desde Ponferrada hasta las minas de Carrasconte en Babia. Bordeamos la bien cuidada y abundante llosa del pueblo, para seguir por el camino que comienza el ascenso en la margen izquierda del reguero La Seita.

El río Sil a su paso por Cuevas y el puente para iniciar el camino.
 
            El camino es una buena pista ganadera por el bosque del Pando, que nos proporciona algunos retazos de sombra esta mañana con un sol bien dispuesto a calentar. Cruzamos el reguero en dos ocasiones; primero a pie enjuto, después por un puente de madera, y llegamos a la primera braña. Es La Seita a 1 220 metros de altitud, con buena fuente y rodeada de bosque y pastizales; sus cabañas en buen estado de conservación, con tejado de losa y cercados de madera y piedra, pertenecen al pueblo de Cuevas, desde donde los propietarios llegan con sus vehículos por el mismo camino que nosotros recorrimos.
            Salimos de la braña por el valle rodeado de pradería hasta el punto donde se nos ofrecen dos alternativas: seguir el mismo camino ancho o abandonarlo e internarnos en el frondoso y empinado bosque que cubre la ladera, ofreciéndonos la ansiada y necesaria sombra. Se trata del bosque del Reventón, que recorremos por una senda entre robles, acebos, serbales y algunos texos.

El puente sobre el reguero La Seita antes de la braña del mismo nombre.
 
            Al final del bosque, a 1 550 metros de altitud, encontramos la braña de Zarameo que pertenece al pueblo de Matalavilla. Es considerable el número de cabañas rehabilitadas, convertidas en auténticas casas de recreo o de fin de semana; y agradable la presencia de sus propietarios que se esmeran en informarnos sobre la más reciente historia de esta braña: a finales del siglo pasado apenas dos cabañas se mantenían en pie, en 2002 se abrió la pista desde el pueblo de Matalavilla, unos nueve kilómetros, y hoy tenemos más de 20 cabañas -cabanas, dicen aquí- reformadas, y las bien cuidadas praderías pobladas de ganado vacuno.

Ganado y cabañas en la braña de Zarameo.
 
            Después de contemplar también las excepcionales vistas que desde aquí se nos ofrecen y que, en lontananza, llegan hasta el mismo puerto de Cerredo, seguimos el camino por los prados de la parte alta de la braña y vamos ascendiendo por la ladera  hasta alcanzar el primer collado de la Sierra del Coto (1 752 metros), que se levanta entre el propio valle del Sil y el de su afluente el río Salientes. Nuestro objetivo ahora es recorrer esta sierra en dirección suroeste, para lo que dejamos a la espalda el Teso del Carbón y seguimos el cordal collado tras collado y cumbre tras cumbre; siempre contemplando a nuestra derecha parte del camino recorrido y la sorprendente panorámica de la braña de Zarameo, que desde aquí más parece un pueblo que una braña. Más al fondo del valle, también podemos ver la braña La Seita.

En busca de collados y cumbres de la Sierra del Coto.
 
            La primera cumbre será el Cáscaro de Cueñe (1 827 metros), cuyo final de piedra nos obliga a una pequeña trepada; luego, el pico La Turria (1 934 metros), la cumbre de la jornada, desde donde divisamos Villablino, el embalse de Las Rozas y los pueblos de Villarino y Tejedo del Sil. Viene a continuación otro collado y el ascenso al Cuerno del Sil (1 928 metros), cumbre con vértice geodésico y un pequeño buzón montañero. Aquí disponemos del momento para el descanso, la comida y la conversación, mientras contemplamos hacia el valle de Salientes el pueblo de Matalavilla y su embalse entre los municipios de Palacios y Páramo.

Panorámica hacia el embalse de Matalavilla;
más allá se adivina la villa de Páramo del Sil.
 
            Tras el descanso, llegamos al collado La Bobia (1 903 metros), donde nos encontramos con la pista que desde el pueblo de Matalavilla accede a la braña de Zarameo. Cruzamos la pista y la siguiente cumbre será el Alto del Navariego ( 1 841 metros); para finalizar nuestro recorrido por la sierra en su cumbre más occidental, el pico Cereisaleo (1 784 metros). Otro buen lugar con vistas hacia el Sil y el bosque que recorrimos en la primera parte de la caminata, y al fondo el pueblo de Cuevas donde nos espera el final de camino.

Cómodo y agradable recorrido por la Sierra del Coto.
 
            Hasta esta última cumbre, en la que destacan varias antenas de telefonía o de televisión con sus casetones llega la correspondiente pista de servicio. Es un camino con bastante piedra que desciende en fuerte pendiente a base de curva y contracurva; no obstante, la dureza del recorrido se aminora por la presencia de bosque que ofrece buenos retazos de sombra en este momento de la tarde cuando el sol aprieta, y también se puede disfrutar de la cada vez más nítida vista hacia Palacios del Sil, la villa municipal y cabecera comarcal. Cuando el descenso cesa, nos adentramos en el bosque de Monegro que recorremos casi en llano hasta llegar a un cruce de caminos: a la izquierda, hacia Palacios y a la derecha, a escasos 200 metros, a la tercera braña de la jornada.

En el descenso, cada vez más cerca Palacios del Sil, la villa municipal.
 
            Se trata de la braña de La Degollada a 1 240 metros de altitud, originalmente nombrada como Barzanietxa y que adoptó su actual denominación en función de una sobrecogedora leyenda. Pertenece al pueblo de Palacios del Sil y tiene, como las anteriores, varias cabañas modernamente restauradas, incluso alguna con su correspondiente panel solar. También en el centro mismo de la braña hay una buena fuente de agua fresquísima que aprovechamos antes de emprender la última parte del camino.

Fuente y abrevadero en la braña de La Degollada.
 
            Última parte, por lo demás, corta y muy agradable. Se trata de salvar un desnivel de 350 metros en unos dos kilómetros por la senda que recorre un hermoso bosque donde predominan los robles, algunos de buen tamaño y bien cubiertos de musgo. Pronto comenzamos a ver el caserío de Cuevas del Sil bajo la mole de la Peña Negra, que alberga las cuevas que dan nombre al pueblo.
            Por entre prados de siega llegamos a la llosa del pueblo, los sembrados, el viejo ferrocarril, el puente sobre el Sil y la CL-631, donde iniciamos y finalizamos esta caminata bonita y entretenida como las que más; donde lo más espectacular fue el encuentro con las tres brañas, pero también el camino por la sierra y los hermosos bosques.

 Vista completa de la braña de Zarameo desde la Sierra del Coto.
  
Las fotos son de José María Arnillas.

                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 9 de julio de 2016).

jueves, 30 de junio de 2016

POR LOS MONTES DE SOMIEDO



Desde La Peral hasta Villar de Vildas: Las Machadas, Sierra del Páramo, Monte Formigueiro, La Pornacal...

            El concejo de Somiedo, situado en el centro de la Cordillera Cantábrica -su límite con la provincia de León-, es uno de los más reconocidos y visitados por quienes disfrutan caminando por la montaña. Su accidentada orografía y la acción del glaciarismo le ha dotado de alturas bien valoradas, así como varias zonas con lagos que atraen muchos visitantes; como también, sus afamadas brañas y ricos pastizales de altura.
            En definitiva estamos ante una de las áreas naturales y etnográficas más ricas de España, por lo que todo el territorio de Somiedo fue declarado en 1988 Parque Natural y a partir del año 2000, Reserva de la Biosfera por la Unesco. Pues bien, varios artículos en este blog ya comentan algunas caminatas por este Parque Natural, que cuenta también con ciertas zonas restringidas al paso de caminantes en grupo. Algunas de estas zonas bordeamos hoy en la caminata propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Carlos de Paz (Serbal), sin duda un buen conocedor de estas tierras.

El río Pigüeña, afluente del Narcea, importante curso fluvial de Somiedo. 
           
            La Peral es una aldea de la parroquia de Gúa que fue en su tiempo asentamiento vaqueiro, a la que se llega por una estrecha y corta carretera que parte de la AS-227 poco antes de coronar el puerto de Somiedo. Allí, a 1 100 metros de altitud, se inicia el PR AS-14 La Peral-Villar de Vildas y nosotros lo seguimos en un primer tramo de nuestro recorrido. Salimos de la aldea por la parte baja del caserío y pasamos ante un teito con una placa que recuerda la visita del entonces Príncipe Felipe, junto a un mirador que también se le conoce como del Príncipe.

Paisaje del valle de La Peral, al inicio del camino.
 
            El camino, una cómoda pista de tierra, asciende entre prados cercados de piedra remontando el reguero Trabanco, afluente del río Somiedo. Cuando la cuesta se empina de forma considerable, la pista ya es de hormigón, sin duda para facilitar el acceso de los vehículos ganaderos a los pastos de altura. Así llegamos, a 1 650 metros de altitud, a Las Machadas, amplia braña estival con buena fuente abrevadero y el correspondiente cercado para el ganado.
            En Las Machadas, desde donde contemplamos hacia el oeste el estrecho valle de Trabanco, una de las zonas de paso restringido en el parque, dejamos el PR que se va hacia el collado de Enfistiecha y La Pornacal, y nos dirigimos hacia el norte, donde nos espera la sierra del Páramo ya cubierta de niebla. El ascenso es fácil por buena pradería hasta llegar al primer collado en el cordal de la sierra.

La braña de Las Machadas y a la derecha el valle de Trabanco.
 
            Desde allí, bajo una fuerte cortada tendríamos a la vista, si no estuviera totalmente oculto por la niebla, el valle alto del río Somiedo, la AS-227 que sube al puerto y los pueblos de Gúa y Caunedo. Sobre el mismo collado se levanta, con su ladera cubierta de monte bajo, el pico Mocoso; debemos ganar su cumbre plana a 1 988 metros de altitud, con vértice geodésico y adornada con una pirámide de piedra, una cruz de hierro y el buzón montañero. Se trata como el resto de la sierra, de terreno de brezal y retama que no ofrece buenos pastos; y como la niebla lo oculta todo, nos quedamos sin contemplar las brañas que se extienden por su ladera este -Fuexu de Caunedo- y noroeste -La Parada y Fontiquín-, que esas sí, dicen, brindan mucho mejores pastos.

Por buena pradería, el ascenso hacia la cumbre del Mocoso.
 
            Tras la cumbre de la jornada, nuestro camino sigue recorriendo el cordal de la sierra del Páramo, primero en la linde entre las parroquias de Aguino y Villar de Vildas, y adentrándonos luego forma definitiva en ésta última por una de las zonas más loberas del parque en busca de las llamadas Lagunas del Páramo. Primero encontramos a 1 786 metros de altitud la Chamazo; bordeándola, llegamos a la Redonda (1 700 metros); y algo más allá, está la Cabera.

Bordeando la laguna Chamazo entre la niebla.
 
            Después de las buscadas lagunas, viene el tramo más difícil y complicado de la jornada; el fuerte descenso por el Monte Formigueiro entre escobales y piornales, espesa vegetación también adornada con las hermosas xanzainas de flores color anaranjado, típicas de esta zona de Somiedo. En verdad fue tan pesado el descenso, que al columbrar entre la niebla la braña Formigones con sus cercados de piedra y sus cabañas derruidas, algunos quisimos encontrarnos ya en La Pornacal; y todo con el bocadillo en la mochila ante la dificultad de encontrar el lugar adecuado para el descanso.

Complicado paso por el Monte Formigueiro.
 
            Y al fin, superados en menos de tres kilómetros algo más de 500 metros de desnivel desde la laguna Redonda, llegamos a la braña La Pornacal a 1 170 metros de altitud. Entonces sí, cobijados bajo los porches de algunas cabañas encontramos tiempo y lugar para la comida, el descanso y los comentarios sobre las peculiaridades de esta braña equinoccial, la más conocida y visitada del parque de Somiedo: sus cabañas y cuadras de teito de escoba, el cabañín con techumbre de teja para alojamiento del pastor... todo restaurado en 1995 con fondos de la Unión Europea.

Detalle bajo la niebla de la braña La Pornacal.

            En La Pornacal nos encontramos de nuevo con el PR, que viene de Brañaviecha, también conocida como braña Los Cuartos. Estamos en el valle alto del río Pigüeña, ahora en Zona de Uso Agropecuario recorrida por la buena pista ganadera que soportará la última parte de nuestra caminata. Descendemos por la margen derecha del río mientras la niebla va quedando atrás y el camino discurre entre buenos prados de siega, hasta que por un puente de piedra cruzamos el río y entramos en Villar de Vildas a 870 metros de altitud.

 El caserío de Villar de Vildas asoma al final del camino.

            Ya se sabe, Villar de Vildas, único pueblo de su parroquia, sin comunicación por carretera hasta finales del siglo XX recibió el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar en 2004. En la plaza de donde parte la carretera finalizamos esta caminata, en la que si bien la inoportuna niebla apenas nos permitió ver los lugares por donde pasamos, sí pudimos, en cambio, adivinar el atractivo de estas tierras de Somiedo. Y eso que a menudo suele ocurrir, también satisface a quienes siempre y en cualquier circunstancia encontramos alicientes al caminar por el monte.

 El teito del Príncipe, a la salida de la aldea de La Peral.

 Las fotos son de Ana Fabián.

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de junio de 2016).

viernes, 17 de junio de 2016

ENTRE DEGAÑA E IBIAS



Desde Rebollar, por la Braña de los Cardos y la Gubia de Fuentes, hacia la Sierra de Moreda; y por las tierras de Sisterna al Collado Merindiello, para finalizar en Tablado

            Los concejos de Ibias y Degaña tienen muchos aspectos en común y no sólo el encontrarse en la zona más suroccidental del mapa de Asturias. En primer lugar ambos se sitúan en el extremo occidental del llamado Macizo Asturiano de la Cordillera Cantábrica. Además, forman parte de la cuenca del río Ibias, que nace cerca del puerto de Cerredo y atraviesa los dos municipios en su recorrido hacia la confluencia con el Navia, ya en la provincia de Lugo, en la cola del embalse de Salime.
            En su recorrido, el río Ibias recibe las aguas de numerosos afluentes, algunos de los cuales encontramos en la caminata de hoy, propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por Manuel Quintana. Caminata, por lo demás, poco frecuente, dada la larga distancia y mala comunicación entre el centro de Asturias y estas tierras que, sin embargo, ofrecen sobrados alicientes -vistas agradecidas, bellos rincones- para acudir a ellas.

El reguero de Moreda desciende de esta sierra al sur de Ibias.
 
            El itinerario discurre entre dos aldeas del concejo de Degaña situadas en la AS-212 que comunica ambos concejos. Luego, avanzando hacia el suroeste penetramos en Ibias para recorrer parte de Sisterna, su parroquia más oriental; todo ello dentro de un recóndito espacio protegido que se incluye en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias.
            La aldea de Rebollar se encuentra a sólo tres kilómetros de Degaña, la villa municipal y también cabecera de su misma parroquia. Allí, a 850 metros de altitud, un indicador señala el Camino del Puerto del Trayecto y por él iniciamos nuestro recorrido; se trata de un camino carretero que fue antigua calzada romana y después paso habitual hacia León de los habitantes de estos pueblos. El camino, entre pradería y bosque, va ganando altura por la margen izquierda de El Reguerón, arroyo que baja del puerto a desembocar en el río Ibias.

Al fondo, la Peña del Trayecto que protege el paso del puerto hacia León.
 
            Superado el considerable repecho que hace honor a su nombre, El Costadín, cruzamos el reguero y alcanzamos la braña de los Cardos a 1 203 metros de altitud. Poco más arriba, en el llamado Campo la Vuelta dejamos el camino del puerto, que se va a nuestra izquierda, y por una senda en la ladera del monte Brañolina, en cuya base vemos la laguna Chagonacho, alcanzamos el collado Gubia de Fuentes (1 625 metros). Estamos ya en el límite entre Asturias, municipio de Degaña, y León, término de Peranzanes, y el collado se encuentra flanqueado por dos cumbres: la Peña del Trayecto, de aspecto bien rocoso, y el pico Moredina, con su ladera cubierta de monte bajo.

La braña de los Cardos y arriba, a la derecha, el collado Gubia de Fuentes.
 
            Mientras alcanzamos la cumbre del Moredina (1 857 metros) haciendo camino por la linde provincial entre el frondoso brezal, contemplamos el magnífico panorama que se abre a nuestra derecha: hacia el norte la imponente Sierra de Degaña en el límite con Cangas del Narcea, parroquias de Gedrez y Monasterio de Hermo donde están las fuentes del río Narcea; más al noreste el hermoso valle alto del Ibias desde su cabecera, y los pueblos de Cerredo y Degaña. Más lejos aún, la vista alcanza hasta el Cueto de Arbás, el 2 000 más occidental de la Cordillera, el mismo puerto de Leitariegos y gran parte del extensísimo término de Cangas del Narcea, hasta adivinar las praderías de L'Acebo. Al fin, cuando alcanzamos la cumbre del Moredina contemplamos a nuestros pies la laguna Bromecha en la cabecera del valle Cheiroso, que desagua en el río de la Collada al que encontraremos casi al final de nuestro recorrido.

Bonito y florido ascenso hacia el pico Moredina.
 
            Es el pico Moredina vértice entre Asturias y León, pero además dentro de nuestra región entre los concejos de Degaña e Ibias; y es también el extremo más oriental de la Sierra de Moreda a la que nosotros llegamos para recorrer su crestería. Caminando hacia occidente entre Ibias y León descendemos hasta el collado Boca Mular (1 682 metros), ante el que se levanta bien atractivo el pico Teso Mular de 1 884 metros de latitud, nuestra segunda y más alta cumbre de la jornada.

A la derecha, el pico Moredina; en el centro, el collado Boca Mular
y a la izquierda, el Teso Mular.
 
            Esta afilada cumbre, con vértice geodésico y buzón montañero, nos ofrece hacia el norte la vista de los valles por donde irá la segunda parte de la caminata; hacia el sur el panorama es aún más amplio: el valle que forma una de las cabeceras del río Cúa, importante afluente del Sil; Los Ancares y la extensa llanura del Bierzo hasta Ponferrada y el embalse de Bárcena. Sin duda el lugar más adecuado para el descanso, la comida y la conversación.
            La segunda parte del camino comienza con el descenso al collado Pie Mular (1 765 metros), para desde allí, ya dando la espalda a las tierras leonesas, alcanzar en un paso algo complicado las esperadas lagunas de Sisterna (1 590 metros). Son dos lagunas de origen glaciar situadas en tierras de Sisterna, si bien, dependiendo del punto de arranque para llegar a ellas, también se les nombra como lagunas de Tablado.
 
 Lento descenso desde el collado a las lagunas.

            En efecto, hasta allí llega el PR-AS 8 Lagos de Sisterna y es el camino elegido para nuestro descenso hasta Braña de Arriba (1 520 metros), pasando junto a dos hermosas cascadas que son el desagüe de las lagunas hacia el reguero de Moreda, y luego a Braña de Abajo (1 312 metros). Aquí abandonamos este PR que, como su nombre indica, se va hacia Sisterna pasando antes por el collado Beizán.
            Nosotros, en un giro a la derecha, enlazamos con el PR-AS 8.1 Lagunas de Tablado, que seguiremos hasta el final de nuestro recorrido. Para ello, realizamos por buena senda de piedra un considerable ascenso en la ladera, hasta alcanzar la cabecera del reguero de Moreda o de las Mestas que va a desembocar en el río de la Collada cerca de la aldea del Bao.

 Lagunas de Sisterna o de Tablado, desde el collado Pie Mular.

            Así, bordeando la ladera, alcanzamos el collado Merindiello a 1 374 metros de altitud con un indicador que le nombra como Alto del Valle; ya estamos de nuevo en el término de Degaña, ahora en la parroquia de Tablado, la más occidental de las tres que forman el concejo. A partir de aquí, todo será descenso por un buen camino carretero entre bosque de abedules, robles, avellanos, castaños y hasta algún admirado serbal de los cazadores.

 Agradable camino por el bosque hacia el collado Merindiello.

            Cruzamos el río de la Collada en la AS-212 y estamos, a 860 metros de altitud, en la aldea de Tablado, en cuya iglesia parroquial estuvo el reconocido Cristo de Tablado del siglo XVI, talla de marfil sobre cruz de palo que se atribuye a Juan de Juni; ahora se encuentra en el Archivo Diocesano de Oviedo. En Tablado o Trabáu según dicen en tixileiro, esa jerga empleada en sus tratos comerciales por las gentes de estas tierras; los cunqueiros, hábiles en el torneado de la madera, incluso reconocidos más allá del puerto por sus cuencos, escudillas, platos... aunque según el dicho popular, a cada pueblo su especialidad: "cesteros en el Rebollar; / madreñeros en Tablao, / zapateros en Sisterna / para sastres el Bao".

La aldea de Tablado se asoma al final del camino.
 
            Aquí en Tablado, Tablao o Trabáu, único núcleo de población de su parroquia, ya que El Corralín, en un pequeño enclave dentro de Ibias, se encuentra abandonado desde 1969 e incluido en la Reserva de Muniellos, finaliza esta agradable caminata que nos llevó a dos concejos de accidentada geografía, gran belleza y extraordinaria riqueza natural.

La Sierra de Degaña y parte del camino recorrido.
En el centro de la imagen se aprecia la braña de los Cardos.


Las fotos son de Juan Lobelle.

                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de junio de 2016).

sábado, 28 de mayo de 2016

REDES EN LA SIERRA DE SOTO



Desde Soto de Caso por el Colláu Llabayos, el Mayáu la Sierra, la Majada Quintaniella y el Colláu Gallegos; para volver a Soto por la Colladona, Los Argayos y Les Llampes

            Son innumerables las caminatas que se pueden realizar por la gran extensión del Parque Natural de Redes. Tanto en el concejo de Caso como en el de Sobrescobio, los dos que conforman el parque, sus majadas, collados, amplios pastizales de montaña y los mayores hayedos de Asturias dan para mucho disfrute de los caminantes; así, hasta diez artículos van en este blog con las impresiones de otras tantas caminatas realizadas con el grupo La Peñuca.
            Además de sus dos alineaciones montañosas principales; la divisoria de aguas de la cordillera Cantábrica -allí donde Redes se asoma a León- y el Cordal de Ponga, donde señorea la elevación del Tiatordos, Redes cuenta con otras sierras menores como la de Soto. Esta Sierra de Soto vierte sus aguas a las parroquias de El Campu y Orlé por su ladera norte, y a la de Sobrecastiello, por su vertiente sur. A esta última, acudimos en esta ocasión para realizar una caminata con inicio y final en Soto de Caso, propuesta por Eduardo Fernández y coordinada por Tino Vázquez, dos montañeros de solera en el grupo La Peñuca y buenos conocedores de la zona.

 Panorámica de Campo de Caso -El Campu- desde algún lugar del camino.

            La caminata se inicia, como queda dicho, en el pueblo de Soto de Caso, situado a 626 metros de altitud y atravesado por el río Nalón y la AS-117, que es la salida de La Cuenca hacia León por el puerto de Tarna. Caminamos por la carretera unos 500 metros en dirección norte hasta el lugar donde el reguero los Argayos desemboca en el Nalón, y allí tomamos un camino que en su primer tramo va paralelo a la carretera.

Primavera en Redes, en la Sierra de Soto.
 
            Este camino que da servicio a unas fincas pronto se acaba; cuando atravesamos una portilla, ya estamos en plena ladera de la Sierra de Soto. Es agradable la travesía en la ladera, siempre ganando altura por senda entre arbustos, algo de piedra y monte bajo donde se alimentan varios rebaños de cabras al cuidado de sus perros guardianes. Caminamos siempre en dirección norte y al frente, al final de estrecho valle del Nalón, podemos ver parte de los edificios de la villa municipal de Caso; atrás. hacia el sur, algunas cumbres de las que nos acompañarán durante gran parte del recorrido, entre las que destaca El Cantu l'Oso.

El camino en continua pendiente por la ladera.
 
            Una nueva portilla nos da paso a una pradería cercada de piedra y arboleda con varias cabañas y cuadras; es El Soleru a 933 metros de altitud, una braña oportuna para reponer fuerzas después de la persistente subida. Atravesamos la pradera en busca de un buen camino armado que entre bosque de hayas y robles sigue ganando altura, hasta alcanzar el Colláu Llabayos (968 metros).

En primer término, praderas de El Soleru; en el centro, Soto;
muy al fondo asoma la cresta del Cantu l'Oso.
 
            Hasta aquí llega desde la aldea de Veneros un camino por el que se accede a estos pastos que ya pertenecen a la parroquia de El Campu. Por este camino seguimos ascendiendo hasta alcanzar el Mayáu la Sierra a 1 173 metros de altitud, donde hay una cabaña refugio para ganaderos. Desde aquí es posible divisar toda la villa de El Campu o Campo de Caso, también conocida como Arrobio, aunque éste sólo es el nombre del barrio donde se asienta la casa consistorial. Situada en la base del pico Faidiello, esta majada ofrece, además, una buena panorámica hacia la Peña'l Cuervu y, sobre todo, la espectacular Peña El Casar con su ladera cubierta por un inmenso hayedo, uno de los puntos de acceso restringido dentro del parque.

Pradería, ganado y caminantes en el Mayáu la Sierra;
atrás, la Peña El Casar y su hayedo.
 
            El Mayáu la Sierra es una amplia pradería en considerable pendiente por la que ascendemos hasta el collado (1 281 metros) bajo la Peña los Fuegos. Por un estrecho paso cruzamos a la ladera norte de la sierra que vierte sus aguas hacia la parroquia de Orlé, donde, al fondo del valle, corre el río del mismo nombre a desembocar al Nalón en la cola del embalse de Tanes. Avanzamos por la ladera cubierta de hayas, un hayedo más de los muchos que se encuentran en Redes, hasta llegar a la Quintaniella (1 303 metros), bonito espacio verde desde donde es posible columbrar parte de la AS-254 que comunica Caso y Piloña pasando por la Collada Arnicio y la parroquia casina de El Tozu.

El camino por el bosque en la ladera norte de la sierra.
 
            Rebasada esta majada, pronto alcanzamos el Colláu Gallegos (1 385 metros), situado en el límite entre las parroquias de Orlé y Sobrecastiello. Este collado marca el final de esta Sierra de Soto, también conocida como de Cárdenas, y está situado entre dos cumbres renombradas: el Requexón de Valdunes, al norte y el Cantu Texerina, al sur.
           Nuestro camino nos pide alcanzar la Texerina de 1 426 metros de altitud, que será la cumbre de la jornada. No es difícil llegar a ella a pesar de su vertical pendiente, y una vez arriba la vista es casi completa hacia Sobrecastiello, la más extensa de las diez parroquias casinas. Vemos los pueblos de Soto y Belerda en la vertical misma de donde nos encontramos; se nos oculta, sin embargo, Bezanes, aunque podemos distinguir el cementerio en el lugar donde estuvo situado el antiguo templo parroquial de San Salvador. También tenemos a la vista todo el valle del río Monasterio y la pista de uso restringido que sube hasta Brañagallones.

Hacia la cumbre del Cantu Texerina.
 
            De vuelta al Colláu Gallegos, el camino sigue bordeando las fincas del Cotu Braña, importantes pastizales de Sobrecastiello; pasamos junto al Colláu Llagos y llegamos a La Colladona (1 306 metros), pequeña zona verde en el hayedo bajo el Cantu la Estrella: un buen lugar para el descanso, la comida y la conversación, atentos a los oscuros nubarrones que cubren el cielo por el norte y a los primeros, aunque lejanos, truenos que parecen anunciar tormenta.

 Bonito detalle de los pastizales del Cotu Braña.

            Tras el descanso y huyendo de la temida tormenta que finalmente no se confirma, reanudamos el camino que ya sólo será descenso. Primero hacia el valle del reguero los Argayos que ya vimos en su desembocadura al inicio de la caminata. Por este valle, el camino ancho y con firme de piedra va perdiendo altura a base de grandes vueltas y revueltas en la ladera. Cuando cruzamos la muezca La Forcada (907 metros), donde hay una cabaña, pasamos al otro valle, el del reguero Pandón que viene del Cantu la Estrella. El camino, que sigue ancho y bien empedrado, desciende por las curvas de Les Llampes cruzando tres veces el río hasta entrar en el pueblo por su parte más alta.

 Soto de Caso, desde el descenso por Les Llampes.
A la izquierda, Los Cobos: finca destinada a la cría de ganado.

            Atravesamos el caserío de Soto, pasamos junto a algunos hórreos y la ermita de San José, y en la AS-117, bajo la que ya canalizado desemboca el Pandón, finalizamos este itinerario circular por el Parque Natural de Redes, Reserva de la Biosfera; una más de las múltiples caminatas que aquí se pueden hacer, todas siempre interesantes, atractivas y entretenidas.

 En la estrecha cumbre del Cantu Texerina. Al fondo y a la izquierda,
se aprecia parte del camino que sube a Brañagallones.


Las fotos son de Juan Lobelle.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 21 de mayo de 2016).

viernes, 13 de mayo de 2016

ENTRE PONGA Y AMIEVA



Con inicio y final en Puente Vidosa: Rubriellos, El Estosu, Derrabáu, Gioves, Baeno, Cruz del Pico y Puente Rampión

            Ponga y Amieva son dos concejos vecinos situados en la zona suroriental asturiana. Ambos disponen del curso del río Sella, que nace en León, municipio de Oseja de Sajambre, y entra en Asturias por Ponga para luego atravesar Amieva de sur a norte antes de pasar, ya en su curso medio, al término de Cangas de Onís. El curso del Sella por los dos concejos está acompañado por la N-625, que atravesando el Puerto del Pontón es importante vía de comunicación entre el oriente de Asturias y las tierras de León.
            El río, aguas arriba de La Cruz de la Lloreda, en su recorrido por la parte más oriental de Ponga, viene encajonado en la espectacular foz conocida como Desfiladero de Los Beyos, donde apenas queda espacio para la sinuosa carretera construida a mediados del siglo XIX. Y sobre las profundidades de este desfiladero también se asoman las montañas más occidentales de Amieva, en el límite entre ambos términos municipales; allí acudimos los del grupo La Peñuca para una caminata propuesta y coordinada por Alberto Noriega.

El Desfiladero de Los Beyos y, en la ladera, el caserío de San Ignacio,
lugar también conocido como El Beyu. 

            Se trata de un recorrido que iniciamos y finalizamos en Puente Vidosa, en la N-625 desde donde sale también la PO-2 hacia San Juan de Beleño, la villa municipal de Ponga. Al partir de aquí a 250 metros de altitud, el ascenso no cesará hasta alcanzar la cumbre de la jornada.
            Y comenzamos este ascenso por una larga escalinata que forma parte de una serie de tirolinas, ferratas, rocódromos y puentes tibetanos; todo un complejo multiaventura para los amantes de las emociones. La escalinata nos acerca a la cascada de Aguasalio que salta desde las vallinas de Rubriellos; sigue después el camino por senda rodeada de matorral y arboleda hasta llegar a Rubriellos (515 metros), una aldea deshabitada desde la década de los setenta del pasado siglo. Queda allí, junto a las paredes de lo que fueron viviendas y cuadras, la muestra de un hórreo beyusco; pequeño, con techumbre a dos vertientes y sustentado sobre paredes de piedra, donde se resguardan las cabras que se alimentan de los matorrales que casi cubren lo que fue aldea.

Detalle de Rubriellos: ejemplar de hórreo beyusco.
 
            Sigue la senda en ascenso mientras al otro lado del valle se deja ver el caserío de San Ignacio, el centro de esta parroquia pongueta. Pasado el collado Cocoba (785 metros) y cruzando la riega Llaganozos, por el monte Valleyones llegamos al cueto El Estosu a 890 metros de altitud, donde hay una cabaña en ruinas y donde realizamos un primer alto en el camino, no sólo para tomar aliento y recuperar fuerzas en esta sinuosa subida.
            Merece la pena asomarse al borde del cueto para divisar al fondo del desfiladero la carretera y el Sella; y en la otra ladera del valle, más pueblos de Ponga: Biamón, La Caviella y la iglesia de Casielles en un altozano tras el que se nos oculta su caserío. Los dos primeros, pueblos o deshabitados o de población estacional y Casielles, la cabecera de la otra parroquia de Los Beyos; también en la ladera, la senda por donde llegaba el cartero, una muestra de las dificultades de comunicación de estos pueblos en un tiempo no tan lejano.

El ascenso en la hermosura del bosque.
 
            El ascenso prosigue por La Cangona, pradería donde debemos atravesar la alambrada de separación de pastos entre las parroquias de San Ignacio y Casielles. Así llegamos al Derrabáu, amplia pradería con la majada El Cuetu a 1 200 metros de altitud y varias cabañas en ruinas; desde aquí sí es posible contemplar Casielles: la iglesia en el alto y el caserío escalonado sobre la espectacular Foz de los Andamios, por donde se trazó la pista de acceso al pueblo que sólo a finales del pasado siglo se convirtió en carretera.

Pueblos de Ponga: Biamón, La Coviella y Casielles.
Al fondo, en el centro, asoma entre la niebla el Tiatordos.
 
            Sobre nosotros ya se presenta tentadora la cumbre de la jornada; alcanzarla no presenta más dificultad que insistir en el ascenso, primero por pradería, monte bajo, después y algo de piedra, al final. Y así llegamos a los 1 389 metros del pico Jucantu (junto-al-cantu), sobre canales y terrazas que se asoman a Los Beyos, en la linde entre los términos de Ponga y Amieva. Es un lugar espectacular: hacia el oeste y el sur, la profundidad de Los Beyos y más allá, tierras de Ponga; al norte, atravesando el cordal que oculta el Vallegón del Pandiellu, la pista de entrada desde Amieva a los invernales por donde nosotros pasaremos más tarde.

El Jucantu se levanta sobre las praderías y la majada del Derrabáu.
 
            Antes debemos abandonar el Jucantu, donde la fuerte ventolera no permite una cómoda estancia, y descender hacia el valle de Gioves, ya en el término de Amieva. En la majada de Gioves (1 122 metros) hay una cabaña con techo de piedra y una fuente con abrevadero, donde nace un arroyo que alimenta al río de Redonda que más abajo se cruzará en nuestro camino. Al fondo de esta majada, en un pequeño hayedo encontramos, olvidado ya de forma definitiva el viento de la cumbre, un apacible lugar para la comida, el descanso y la conversación.

Majada de Gioves, praderías y montes de Amieva.
 
            Luego, continúa el descenso por el valle hasta cruzar la riega del Lasprón, otra de las que conforman el río de Redonda, que da paso a una buena senda en la ladera del Sierrón de Agüergu. Es éste también un momento de gran belleza en el camino: mientras atravesamos un frondoso bosque de carrascos, contemplamos a nuestra izquierda, en la ladera del cordal que nos separa de Ponga, un espléndido hayedo de los que tal vez sólo se puedan encontrar en los montes de Redes o de Ponga.
            Cuando llegamos a la Colladiella estamos ya en el amplísimo Puerto de Baeno, del que forman parte los invernales de Amieva que divisábamos desde la cumbre del Jucantu. Después de un buen camino por entre prados cercados de alambre, está a 898 metros de altitud la majada de Baeno con varias cabañas, y junto a una de ellas, la Cruz del Pico. Aquí se toma una senda que nos descenderá hasta el fondo de Los Beyos: es lo que en términos montañeros se nombra como un sedo, un atrevido paso aéreo.

En el Puerto de Baeno florece la primavera 
para disfrute de los caminantes.
 
            El descenso por este Sedo de la Cruz del Pico nos ofrece, mientras nos acercamos al fondo del valle, una buena panorámica del pueblo de San Ignacio, con todo su caserío escalonado en barrios en la ladera de la margen izquierda del Sella. Es el único núcleo de población de su parroquia, exceptuando la casería de Vidosa, hoy moderno hotel y lugar de recreo donde nos espera el final del camino. Descender, en fin, desde la Cruz del Pico es encontrarse en la majada Redonda a 467 metros de altitud antes de cruzar sobre piedras el arroyo Baeno, el último que alimenta al río de Redonda que surge aquí en un portentoso salto justo ante el puente sobre el que nosotros lo cruzamos; un inevitable lugar para el espectáculo y la labor de los fotógrafos.

 Junto al puente, la espectacular cascada del río de Redonda.

            De la majada Redonda salimos en pequeño ascenso por un camino tallado en la roca, para luego descender por paso escalonado en el hayedo de monte Cuevu hasta la N-625 en las proximidades de Puente Rampión (240 metros). Desde aquí sólo un escaso kilómetro nos separa por carretera de Puente Vidosa, inicio y final de esta emocionante caminata que tuvo de todo: potente subida, cumbre airosa, praderías, bosques y precipitado descenso para volver al valle; todo un conjunto de alicientes para quienes disfrutamos caminando por la montaña.

Así empezó todo: la cascada de Aguasalio 
y la escalinata sobre Puente Vidosa.  

Las fotos son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 7 de mayo de 2016).