Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 18 de abril de 2013

EL RÍO ESVA ENTRE TINEO Y VALDÉS



Desde el Sucu de Paredes hasta Ese y Calleras, para regresar por Adrado a San Pedro de Paredes

        El Esva se constituye por la unión de cuatro ríos que forman la red fluvial del concejo de Tineo: Naraval, Navelgas, Bárcena y Grande. El Naraval viene de la sierra de la Bobia de Bullacente y se extiende por la parroquia que le da el nombre en la parte  noroccidental del concejo. El Navelgas y el Bárcena nacen muy cerca el uno del otro, en la sierra de Fonfaraón, en la linde con el concejo de Allande; el primero se orienta hacia las parroquias de Navelgas y Muñalén, donde sus aguas son conocidas por la arenas auríferas que arrastran y que recogen los expertos bateadores; el segundo, en un rumbo más directo, se orienta hacia Bárcena del Monasterio y San Fructuoso; por último, el río Grande, que a pesar de su nombre es el más corto de los cuatro, nace en la parte nororiental del concejo, en la sierra de Toural. A partir de la unión de los cuatro ríos tinetenses surge el Esva, un hidrónimo del que se deriva el nombre de Valdés, municipio que atraviesa de sur a norte.
         Y a recorrer este río en una prometedora caminata de ida y vuelta fuimos a propuesta de José María Arnillas, en cuyo informe para el grupo La Peñuca encontramos muchos de los datos históricos y curiosidades que aparecen en esta crónica.

El río Esva a punto de abandonar el concejo de Tineo

El camino comienza en el lugar del Sucu, en una vega de prados de siega y huertas de labor, al lado de un Centro de Interpretación clausurado como viene siendo habitual en este tipo de proyectos. Desde allí nos encaminamos por el PR AS-2 Hoces del Esva hacia Bustiello de Paredes en cuyas proximidades estuvo la Central Hidroeléctrica del Esva; es necesario abandonar el camino para descender a la orilla del río y contemplar esta instalación que estuvo operativa casi hasta finales del siglo XX. Después, subimos al collado donde estuvo la vivienda del encargado de la central y entramos en las hoces que desde allí se muestran impresionantes, cubiertas de exuberante vegetación y con el río encajonado entre las abruptas montañas. Por una senda de piedra remontamos el río por su margen derecha, hasta llegar a donde estuvo el embalse de Calleras: estamos ya en el municipio de Tineo y es un buen lugar para la primera parada observando el camino recorrido.

La abandonada Central Hidroeléctrica del Esva

A partir de aquí, el PR AS-1 nos devolvería hacia San Pedro de Paredes, pero por el PR AS-2 seguimos remontando el río hacia Calleras. Para ello contamos con una pasarela de madera con tramos de escalera, que tan pronto nos aleja como nos acerca a la vera del río; es zona de bosque que llega hasta el agua, con algunos bancos y mesas repartidos a lo largo del recorrido, así como carteles que informan de la fauna y flora del lugar: nutria, roble, mirlo acuático, avellano… Así el camino es agradable y placentero, hasta que la senda se convierte en pista forestal que se aleja del río y por un pinar en fuerte ascenso nos aproxima al lugar de Ese de Calleras; allí, al lado de la TI-8 hay un cartel informativo del PR AS-287 Las Vueltas del Gato, que sería el adecuado para acercarse a donde los ríos citados se unen para conformar el Esva.

 Entrada a las Hoces del Esva
Será para otra ocasión, porque hoy el itinerario nos pide cruzar la carretera, atravesar el pueblo de Ese, que situado a 150 metros de altitud es el más bajo del concejo de Tineo, y dirigirnos hacia el centro de Calleras. Pasamos junto a los restos de un calero (caleyu), cruzamos el río Grande y a la entrada del pueblo nos topamos con el edificio de las viejas escuelas convertido en otro proyecto que quiso ser y no fue: el Centro de Interpretación de la Mirada del Paisaje; vaya usted a saber cómo se puede “mirar el paisaje” con un presupuesto de 315 000 euros (diario El Comercio, 24-01-2011).
Bien, pelillos a la mar y sigamos haciendo camino para acercarnos al lugar destinado al bocadillo, el descanso y la conversación: el campo de la iglesia parroquial de San Martín de Calleras, donde hay bancos de piedra y una bolera para el juego de los bolos de Tineo.

El pueblo de Calleras

La iglesia de San Martín es un sólido edificio terminado en 1898, construido gracias a la influencia del tinetense Santiago Fernández Negrete, ministro de Gracia y Justicia, y del marqués de Lerma, junto a la diligencia del párroco Manuel Gallo Valderrín, con la participación de canteros gallegos y del artista local Ceferino El Porro. Fue construida la iglesia a propósito para albergar los retablos barrocos del monasterio cisterciense de Santa María de Lapedo de Belmonte de Miranda. Estos retablos, cuyas piezas fueron transportadas en carros de bueyes, son tres: los dos de las capillas laterales de principios del siglo XVIII y el central, más antiguo, de finales del XVII obra de Antonio de Borja, escultor nacido en Valladolid y afincado en Asturias.
El pueblo de Calleras, como toda su parroquia, presenta gran interés etnográfico con varias paneras, una de 1835, molinos y dos casonas: la de los Giraldo, del siglo XVII y la natal del magistrado Nicolás del Riego, construida junto a una torre del siglo XVI.

 Panera en el pueblo de Calleras

Desde los 230 metros de altitud de Calleras, dejando a nuestra derecha la fuente del Oso, el camino comienza a ganar altura en busca de la sierra de Adrado en la divisoria entre Tineo y Valdés. Al principio, por una pista forestal de moderada pendiente atravesamos un pinar hasta llegar al alto del Mirador; luego, la pendiente se hace mayor hasta encontrarnos casi en la vertical del embalse de Calleras por donde hemos pasado hace una horas y adonde podríamos volver por una senda que desciende zigzagueando a nuestra izquierda: es emocionante recorrer dos veces las Hoces del Esva, ahora en el sentido de la corriente del río y elevados a más de 400 metros por la ladera de la sierra. Sobre nosotros, colgada de la sierra está la aldea de Adrado: estamos ya en el municipio de Valdés. Los habitantes de Adrado, de la parroquia de Paredes, pagaban su foro a los señores de Merás elaborando y entregando las cucharas de palo necesarias para el servicio de la casa.

 Subiendo hacia la sierra de Adrado


Nos aproximamos al pueblo dejándolo a nuestra derecha por un camino carretero que acentúa la pendiente hasta alcanzar en la mayor altura de la jornada (550 metros), la braña vaqueira de Adrado con varias cabañas y amplias praderías. Desde aquí la vista es espléndida: a nuestro pies el fértil valle de Paredes y todos sus pueblos, más allá sigue el concejo de Valdés y a lo lejos el cabo Busto y el mar Cantábrico.

                                                                     Disperso caserío de San Pedro de Paredes

Sólo resta el largo descenso final por camino de carro y pista de tierra hasta San Pedro de Paredes en el fondo del valle (155 metros). A la entrada del pueblo bordeamos el cementerio en el lugar que lleva el sugerente nombre de El Retiro, y al paso de un puente medieval nos despedimos del río Esva que se va a nuestra derecha hacia Brieves y Trevías, para acercarse al mar en Canero y desembocar en la playa de Cueva.
Puente medieval en Paredes

Ya en el pueblo, de caserío disperso, amplio y soleado, por gentileza del vecino que custodia las llaves, podemos visitar la iglesia parroquial de San Pedro. Es del siglo XVIII con la tribuna y el campanario añadidos a comienzos del XX, y llaman la atención de los caminantes su retablo bien conservado con algunas tallas románicas, un Cristo barroco de brazos articulados y extensibles y la capilla mandada levantar en 1782 por Joaquín de Merás para panteón familiar. Espléndido colofón para una caminata por estas dos parroquias, Paredes y Calleras, en los concejos de Valdés y Tineo, siempre con la vista puesta en el río Esva y sus hoces, que por su espectacularidad y belleza bien merecen ostentar el título de Monumento Natural.

El lugar del embalse de Calleras desde sierra

 Las fotos son de Juan Lobelle

                                           El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 13 de abril de 2013)

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