Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 16 de agosto de 2012

POR LA ORILLA DEL RÍO ÑORA


PR AS 170. Ruta del río Ñora:  desde La Llorea hasta la playa de La Ñora, entre Gijón y Villaviciosa


El río Ñora, en el límite entre los concejos de Gijón y Villaviciosa, tiene dos cabeceras: una, en la parroquia de San Miguel de Arroes, en Villaviciosa, y la otra, en la gijonesa de Deva, cerca del lugar de la Olla. A partir de su paso por Fielato, marca ya la divisoria entre los dos concejos y aumenta su caudal, primero con las aguas del arroyo La Bonagua y más abajo, con las del río Llorea que nace en la vertiente septentrional del monte Deva.
Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Gijón entre La Llorea y la playa de La Ñora, fue un PR de algo menos de cinco kilómetros y 150 metros de desnive bautizado como Ruta del río Ñora; para ello se recuperaron algunos tramos de camino forestal y de senda a la orilla del río, se construyeron hermosos puentes de madera y se colocaron paneles informativos sobre la fauna del lugar: jabalí, trucha arco íris, pájaro ratonero común, etc. La ruta comienza en La Llorea al lado de la N-632, junto a las instalaciones del Campo Municipal de Golf. Los primeros pasos son por un frondoso bosque de robles, avellanos y laureles, por una pista que desciende en busca del río, cuyas aguas ya suenan en el fondo del valle a la izquierda del caminante.

Comienzo de la ruta internándose en el bosque

Tras el descenso, encontrarnos el primer puente sobre el río Llorea y seguimos caminando por su margen izquierda; en la derecha hay una antigua casería, hoy convertida en moderno chalé rodeado de buen  cierre vegetal. A partir de aquí el camino es llano y pronto pasamos a la otra margen del río, ahora ya el Ñora, para caminar rodeados de castaños y robles. 

 Uno de los paneles informativos: el jabalí frecuenta estos parajes

Comenzamos a ver en ambas laderas del valle plantaciones de eucaliptos, y así nos encontramos al lado de un nuevo puente de madera otro de hormigón por el que pasa una pista de acceso a los eucaliptales. La primera intención del caminante, tras cruzar el río por cualquiera de los dos puentes, puede ser continuar de frente por la pista, mas los indicadores y flechas en el suelo le dirán que debe girar a la izquierda para seguir la senda sin apartarse del río y su margen derecha. Poco más allá sale por la izquierda del río una acequia que servía para abastecer las instalaciones del llamado Molino del Pilu.

 Puentes de madera y hormigón, y plantación de eucaliptos

Aún queda un buen trecho para llegar a este Molino del Pilu junto a una carretera que se interna en la parroquia de Quintueles. Aquí estuvo instalado, y en funcionamiento hasta poco antes de 1936, un artilugio de dos ruedas para producir electricidad; hoy no queda de ello más que el recuerdo y algunas ruinas ocultas en la vegetación. Después de cruzar la carretera antes citada, seguimos a la vera del río y acercándonos ya al final de la ruta.

 Lugar donde estuvo instalado el Molino del Pilu

Este final es bastante espectacular: tras cruzar un último puente, el paisaje se abre a la playa de La Ñora entre los acantilados que la protegen y el estuario que forma la desembocadura del río. Finalmente, después del merecido descanso para contemplar el panorama, hay dos opciones. Una, rehacer el camino y volver hasta La Llorea remontando el curso del río y el valle, y aunque sea repetir el mismo itinerario, el caminante le encuentra su encanto al realizarlo ahora en sentido ascendente. Pero también puede enlazar con la senda El Rinconín-La Ñora que comienza por una interesante escalinata, va bordeando la costa por encima de las playas de Estaño, La Cagonera y Serín, y atraviesa el parque de la Providencia.

 Final de la ruta en la playa de La Ñora

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