Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 17 de marzo de 2016

YERNES Y TAMEZA Y GRAO



Desde Yernes hasta Sama de Grao por el Monte Folichega, Santo Adriano del Monte y La Condesa

            El pequeño concejo de Yernes y Tameza, compuesto por las dos parroquias que le dan el nombre, está muy relacionado con el de Grao. Su vecino le envuelve en los límites por el norte, el nordeste y el oeste; además su principal vía de comunicación hacia el centro de Asturias es la AS-311 que parte de la villa de Grao, cabecera del partido judicial, o también la GR-1 que en Alcubiella sale de la anterior y recorre varios pueblos hasta llegar a Yernes. Sólo por el sur Yernes y Tameza comunica con Teverga a través de la carretera que cruza el puerto de Marabio, por donde en otra ocasión también nosotros anduvimos caminando (Teverga, Yernes y Tameza y Proaza, 22 de mayo de 2014).
            En esta oportunidad acudimos en el grupo La Peñuca al sector más septentrional del concejo, la parroquia de Yernes, para desde allí, caminando hacia el nordeste, penetrar en el término de Grao y, tras recorrer la curiosa parroquia de Santo Adriano del Monte, finalizar en la de Sama. La propuesta tiene el mérito de José María Arnillas, quien a menudo está presente en este blog con sus fotos, aunque en esta ocasión haya olvidado la cámara para cumplir con su labor de coordinador de la caminata.

Sama de Grao y el río Sama, al final del camino.
 
            Salimos del pueblo de Yernes a 680 metros de altitud, siguiendo las indicaciones del PR-AS 237 Senda de La Focea, por una pista de hormigón que al superar el primer repecho se convierte en camino de tierra. Atrás dejamos buenas vistas de Yernes y a nuestra izquierda el valle por donde trepa la carretera que nos acercó al pueblo; también Vendiés, la otra aldea de la misma parroquia, y otros lugares del concejo de Grao.

El camino entre prado y bosque; al fondo esperan las cumbres.
 
            Pronto cruzamos un puente sobre el arroyo de la Trapa, afluente del río Cubia que desemboca en el Nalón más al norte de Grao. Llegamos al cruce de Tiarribada, donde el PR se va hacia la izquierda para descender hasta la carretera en el lugar de La Corrada, y nosotros iniciamos un tramo bien empinado por una resbaladiza caleya de piedra con bastante agua. Así, a 920 metros de altitud, en un llano del camino damos con la fuente de Los Fontanones; tiene abrevadero para el ganado y sus aguas, fama de curativas para la tosferina.

El camino bien empinado, empedrado y con agua.
 
            A partir de aquí el camino, siempre ganando altura, bordea el Monte Folichega hasta llegar al punto conocido como La Collada (954 metros); como su nombre indica, una amplia pradera con espectaculares vistas a las cumbres del entorno: muy cerca, el pico Loral cubierto de nieve, y más allá Peña Manteca y El Aramo, también de blanco. Es un cruce de caminos y hacia la derecha, muy cerca, tenemos la braña de Folichega, conocida como de Las Negras, sin duda por la caliza gris y la arenisca ferruginosa utilizada en el aparejo de las cabañas, todas como casas de verano. A su lado se levanta el proyecto educativo "Vital" con su aula de energías alternativas dirigida a la población escolar.

La interesante braña de Folichega o de Las Negras.
 
            Después del primer alto en el camino contemplando el característico tono cromático de esta braña, volvemos a La Collada para subir hasta la braña e1 Gato; algo más arriba, al pico El Gato (1 021 metros) y un poco más, al pico Buey Muerto (1025 metros); todo ello por cómodo caminar en buena pradería.
            El Buey Muerto está en la linde entre Yernes y Tameza y Grao, y ofrece buenas vistas a toda la zona central de Asturias entre Oviedo y Grao; también, hacia la sierra de Tameza, las tierras de Proaza e incluso el inevitable macizo de las Ubiñas. Desde la que fue nuestra cumbre de la jornada, regresamos a la braña el Gato por esta zona de buenos pastos del concejo de Yernes y Tameza, que a partir de aquí abandonamos para seguir caminando por el término de Grao.

La Collada y las dos cumbres de la jornada.
 
              Se trata de una buena pista de tierra en la ladera que cae al profundo valle por donde corre el río de las Varas. Pasamos por Veiga Blanca, con varias cabañas al borde del camino, y tras cierto descenso, cruzamos la braña de Castaneo y llegamos a las proximidades de Santo Adriano del Monte, pasando antes por la pradera donde cada año el pueblo, deshabitado, celebra su romería.
            Es curiosa esta parroquia con sólo dos entidades de población y ambas deshabitadas. La localidad que le da nombre, agradable lugar para el momento del descanso, la comida y la conversación, cuenta con la iglesia parroquial y el cementerio. Está datado su nacimiento en el año 1238, cuando fue aforado a perpetuidad a tres ciudadanos de la capital por el obispo de Oviedo; desde los años 80 del pasado siglo, el pueblo, antes denominado Santo Adriano de Vaselgas, sólo alberga ocupantes estacionales.

Parte del caserío de Santo Adriano del Monte.
 
            Desde aquí, a 690 metros de altitud, iniciamos un fuerte descenso por una pista, curva contra curva, hasta el fondo del valle (459 metros), donde nos encontramos con el ya citado río de las Varas. Se trata de un importante curso fluvial que nace en Siete Fontes, parroquia de Yernes, penetra en el concejo de Grao y lo recorre de sur a norte hasta desembocar en el Cubia cerca de Alcubiella. Cruzamos el de las Varas por un puente de piedra y seguimos el camino por su margen derecha; pasamos sobre las aguas del Barranco la Cardanosa y abandonamos la pista, que sigue hasta el pueblo de Baselgas y es la principal comunicación de esta parroquia hacia una vía de asfalto.
 
El río de las Varas, que aquí parece hacer honor a su nombre.
 
            Nuestro camino asciende ahora por una caleya fuertemente embarrada hasta La Condesa (510 metros), la segunda entidad de esta parroquia. Diseminadas en la ladera de la Sierra de la Cuota, hay varias edificaciones rodeadas de buenos prados cercados de piedra o alambrada, lo que nos hace pensar en su ocupación estacional por personas dedicadas a la ganadería.
            La Sierra de la Cuota cierra el valle en la linde entre las parroquias de Santo Adriano y Sama de Grao; desde La Condesa debemos superar un fuerte desnivel para cruzarla por el collado Bellón a 686 metros de altitud, entre los picos La Cuota y Valdelamata. A partir de aquí, ya en la parroquia de Sama, todo será descenso por camino empedrado y embarrado.

La Sierra de la Cuota y algunas de las casas de La Condesa.
 
            Entre prados de diente con cabañas y cuadras, seguimos el reguero Valdelamata hasta que se va a nuestra derecha, y llegamos a la majada de Sienra desde donde ya divisamos bien cerca todos los barrios que forman esta parroquia de Sama: Palacio, La Mata, Pedredo, Trasmurias, La Vega... tan cerca y tan bien comunicados unos con otros que parecen una sola entidad de población. Pedredo será el primero que recorreremos antes de alcanzar el río Sama; otro importante curso fluvial del concejo de Grao, que viene de Proaza, donde nace cerca del pueblo de Linares, y va a desembocar al Nalón antes del embalse de Valduno.

 Hacia Pedredo, uno de los barrios de Sama de Grao.
 
            Ya en zona urbana y bien asfaltada, pero con las botas aún repletas de barro, llegamos a La Vega, donde entre la iglesia parroquial de San Esteban y el palacio de la Mouta finalizamos esta interesante caminata que, aunque para algunos bastante desconocida, no deja de ser un recorrido más por la cuenca del Nalón; pues todas las aguas que atravesamos, bien de forma directa, bien a través de su afluente el Cubia vierten al río con la cuenca fluvial más extensa de Asturias. Y es que ya se sabe: "Con La Peñuca caminarás, y cosas nuevas conocerás".

Iniciamos el camino en el pueblo de Yernes.
Al fondo, Sierra Manteca cubierta de nieve.
 
Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de marzo de 2016).

jueves, 10 de marzo de 2016

RIOCALIENTE Y MONTE BENZÚA



Desde Riocaliente hasta Monte Benzúa, para volver por Mestas a Riocaliente

            Riocaliente es un pueblo de la parroquia de Ardisana, una de las 28 que componen el municipio de Llanes; un hermoso valle en el extremo suroccidental del concejo, en el límite con los de Cangas de Onís y Onís. Hasta este lugar teníamos programada en el grupo La Peñuca una travesía desde Llovio en Ribadesella, pasando por Monte Ova y Vega de Llames; pero las confirmadas previsiones de mal tiempo, con fuerte lluvia y rachas de viento, aconsejaron a última hora el cambio de itinerario.
            La nueva propuesta ofertada por José Manuel Nieto, coordinador de la actividad, sensatamente aceptada por la Junta Directiva y acogida con entusiasmo por todos los participantes, consistió en una ruta circular desde Riocaliente hasta Monte Benzúa que, aun capeando las inclemencias del tiempo, permitió recorrer parte importante de la propuesta inicial.

Hermoso detalle de Riocaliente entre el río y el monte.
 
            Con buena cara al mal tiempo, iniciamos, entonces, el camino en Riocaliente; cruzamos el río por un puente de reciente construcción, atravesamos el agrupado caserío y comenzamos el ascenso hacia el monte que se levanta encima mismo del pueblo. Una caleya por la que baja abundante agua, pronto muestra su estado de abandono cubierta de maleza y barro; el nuevo camino lo vemos en la otra ladera del valle: una buena pista que sube hacia Ordiales, majada invernal de Riocaliente.
            Nosotros, agotado ya el viejo camino, llegamos a las praderías invernales, donde hay algunas cabañas medio abandonadas, y luego haciendo camino entre monte bajo alcanzamos la crestería de Monte Benzúa. Estamos a 675 metros de altitud, y como partimos de los 90 metros en Riocaliente, el desnivel superado fue considerable.

Praderías en la majada invernal de Ordiales.
 
            Monte Benzúa, que en algunos mapas aparece también como Sierra Benzúa, se extiende de oeste a este desde el collado El Tornu hasta La Jorcada, marcando la linde entre las parroquias de Ardisana y Nueva; en sus laderas hay abundantes zonas de pastos para la reciella (ovejas y cabras), pero su crestería es mayormente de piedra caliza. Por su situación, ofrece buenas vistas hacia ambas parroquias llaniscas; así, en nuestro ascenso hemos apreciado todos los pueblos y caserías del valle de Ardisana: Mestas, Palacio, Villanueva y, claro está, Riocalente. Ahora,  hacia el norte, la vista se extiende por la parroquia de Nueva hasta la costa.

Interesante panorámica desde la sierra hacia la costa.
 
            A partir de aquí, nuestro objetivo es caminar hacia el este, salvando la parte más agreste de la crestería por su ladera sur, hasta alcanzar la cumbre más alta de la sierra: el pico Benzúa de 724 metros de altitud y, cómo no, nuestra cumbre de la jornada. Una breve pausa para la labor de los fotógrafos y las excelentes vistas hacia el entorno y la costa, y de nuevo al camino; ahora para recorrer la sierra hacia el oeste.

Sorteando la crestería, hacia la cumbre de la jornada.
 
            Cuando en este recorrido nos asomamos hacia el norte, a nuestros pies está, en la parroquia de Nueva, el valle de Llamigo. Se trata del más importante llano interior del concejo de Llanes, con su pueblo, Llamigo, disperso en diversas caserías: El Llagu, El Mazu, Gonzalín, Fuentebada... Recorre el valle la AS-340 que va desde Nueva hasta Coralín y Corao en el concejo de Cangas de Onís; y también, el río Llamigo, afluente del Nueva, que desemboca en la playa de Cuevas. Además, dicen, en torno a la ermita de la Virgen de Loreto se celebra cada año animada romería con deportes tradicionales, muchos gaiteros y... una peculiar guerra del vino.

Parte del valle de Llamigo, y al fondo la sierra de Cueva Negra.
 
            Todo esto podemos contemplar, la romería por supuesto que no, que ésta es el 9 de septiembre, mientras recorremos la crestería de Monte Benzúa. Pasamos por Cabezu la Llamera (676 metros), picacho que se levanta sobre La Llamera, aldea deshabitada de la parroquia de Ardisana en cuyo entorno pasta un rebaño de cabras mientras en el cielo acecha un buen grupo de buitres, y alcanzamos el Alto el Cuetón (696 metros), donde se levanta una caseta abandonada por lo que también se le conoce como Alto del Casetón. Desde aquí, siguiendo la crestería ya en descenso llegaríamos al collado El Tornu, afamado lugar por sus excelentes panorámicas hacia los tres macizos de Picos de Europa. Por allí cruza también la ya citada AS-340.

Por la crestería, hacia el Alto el Cuetón.
 
            Pero nuestro camino, dando la espalda al norte, se interna de forma definitiva en al parroquia de Ardisana, iniciando el descenso de Monte Benzúa por zona de difíciles pedreros que en momentos de lluvia obligan a extremar la precaución. Pasamos sobre las aldeas de Fresnedo y La Llamera y, ya por pista y pradería, llagamos al collado que se levanta sobre el valle de Mestas. Allí, junto a una pequeña mata de fresnos, como luce el sol aprovechamos para un ligero descanso, rápida comida y conversación; todo ello breve, porque ya se sabe que el día es variable y tras el sol amenazan las nubes.

El descenso por la ladera sur de Monte Benzúa.
 
            Luego, por una senda que zigzaguea en un cortafuegos y entre monte bajo descendemos, al fondo del valle por donde corre el reguero de Mestas; a su lado ya hay buena pista que, no obstante, en una ocasión nos obliga a cruzar las aguas a pie enjuto. Y por esta pista llegamos a Mestas de Ardisana, pueblo con buenas construcciones de piedra con galerías y algún hórreo.
            Está Mestas junto al río Riensena, que lleva el nombre del primer pueblo que atraviesa en la parroquia de Nueva, afluente en Puente Nuevo del río Las Cabras o Bedón que desemboca en la playa de San Antolín. Por Mestas pasa también la LLN-14, y por ella algo menos de dos kilómetros nos separan de Riocaliente. Entonces, pasamos por La Venta'l Pimientu, donde dejamos a la derecha la carretera que sube al pequeño barrio de Teyéu y contemplamos cómo el río Santa Mariña desemboca en el Riensena.

 El descenso, ya por el valle de Mestas.
 
            Así, la carretera nos lleva a cerrar el circuito en Riocaliente, el pueblo con un conjunto de hórreos de los más numerosos del oriente de Asturias y cuyo topónimo parece aludir a las aguas termales que brotan en un arroyo que allí desemboca en el hoy impetuoso Riensena. Un buen lugar, en todo caso, para finalizar esta caminata bien amena y tan agradable que volviendo la vista atrás nos hizo olvidar aquellos inconvenientes del temporal.

 Subiendo hacia la sierra, el hermoso valle de Ardisana a nuestra espalda.

  Las fotos son de Juan Lobelle.
 
                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 5 de marzo de 2016).

viernes, 26 de febrero de 2016

MÁS ALLÁ DEL RÍO EO



Ruta costera por La Mariña Lucense: desde la playa de Las Catedrales hasta Ribadeo

            La Mariña es una comarca situada al norte de la provincia de Lugo; se divide en tres zonas y de ellas, La Mariña Oriental es la más próxima a Asturias. Parte de esta Mariña la ocupa el concejo de Ribadeo, el primero que encontramos una vez traspasado el río Eo por el Puente de los Santos desde el concejo de Castropol, o como se hacía antes de 1987 por la N-640 más al sur, ya en Vegadeo. Pues bien, a esta comarca lucense y su municipio de Ribadeo, acudimos los del grupo La Peñuca para realizar una ruta puramente costera, propuesta y coordinada con esmero por Ramón Azcano.
            La caminata comienza en la playa de Aguas Santas (Augasantas), más conocida como de Las Catedrales (Das Catedrais). Se trata de una playa muy reconocida por sus características paredes rocosas de pizarra, largas grutas, pasillos de arena entre bloques de rocas, y sobre todo, sus arcos rocosos de gran altura que recuerdan los arbotantes de una catedral y así le dan su nombre turístico. Claro que todo ello debe ser contemplado durante la bajamar, pues de lo contrario pronto se sumergen los pasillos de arena e incluso zonas rocosas; aunque siempre queda la posibilidad de acudir a los miradores, desde donde se puede contemplar la playa y todo su entorno, declarado en 2005 Monumento Natural.

Al final del camino, la Ría del Eo y el Puente de los Santos;
Ribadeo, Figueras y Castropol.

            En esta renombrada playa, situada en la parroquia ribadense de A Devesa, iniciamos el camino en dirección oeste-este hasta el límite mismo con Asturias. Un camino bien señalizado y bien acondicionado sobre senda de madera, de losas o de tierra, siempre al borde de playas y acantilados, dejando hacia el interior las praderías cercadas de piedra o alambrada; en ocasiones, también cruzamos o recorremos algunos tramos de carreteras que unen los caseríos del interior, y siempre que volvemos la vista atrás alcanzamos otras zonas urbanas de la comarca: Burela, la más alejada, Cangas, Nois, Foz...

El camino, entre pradería y siempre al borde del mar.
 
            Son casi incontables las playas y ensenadas sobre las que pasamos: la de Esteiro, próxima a este pueblo con estación de Feve en la línea Gijón-Ferrol que sería la más adecuada para acercarse al paraje de As Catedrais; luego la de As Illas, también con formaciones rocosas que en la pleamar quedan aisladas, dando nombre a la playa; las de Os Castros y Os Xuncos, etc. Y así, después de pasar junto a la Pena dos Corvos y de cruzar entre el acantilado y una considerable laguna conocida como O Foxo Longo, entramos en Rinlo, la única zona urbana que encontramos en nuestro camino.

La playa de Las Islas subiendo la marea.
 
            Rinlo es la parroquia más pequeña del concejo de Ribadeo, pero también el principal núcleo urbano después de la villa municipal. Fue importante puerto ballenero y hoy cuenta con un pequeño pero activo puerto pesquero; las casas colgadas sobre el acantilado remarcan "su fuerte carácter marinero", leemos en un panel informativo a la entrada del pueblo. Allí hay una cetaria que vino a sustituir a otras dos cuyas instalaciones abandonadas y en ruinas pudimos observar a nuestro paso; una pequeña y acogedora plaza  protegida del oleaje junto a sus instalaciones, fue el lugar elegido para el descanso, la comida y la conversación.

El apretado caserío de Rinlo visto desde el puerto.
  
            Después del descanso, cruzamos el puente sobre el río San Julián que desemboca en el puerto, bordeamos el pueblo, y de nuevo el camino y la música de las olas en el acantilado. A partir de aquí, muy al fondo, la vista hacia adelante se pierde en la zona urbana de Tapia de Casariego; más allá, pero también más al norte de lo que será el final de nuestro recorrido. Nuevas ensenadas y playas: Coedo, Da Vela, Loureiro, Das Groubas... y así hasta el mismo borde de la villa de Ribadeo.

Amplia panorámica entre Rinlo y Ribadeo;
y muy al fondo, Tapia de Casariego.
 
            Pero no es el momento de entrar en la villa, sino de caminar hacia el norte por la LU-140 hasta el mirador de Illa Pancha, con estupendas vista al camino recorrido y la costa asturiana; incluso la carretera llega por un pequeño puente hasta la isla donde se levanta el Faro de Ribadeo. Después, un bonito y bien cuidado paseo por la costa nos acerca hasta el borde mismo de la Ría del Eo, y la sigue remontando por su margen izquierda entre bosque de eucaliptos y pinos y alguna área recreativa. Es un agradable recorrido pasando junto a los restos del Fuerte de San Damián, la espectacular Pena Furada y un antiguo cargadero de mineral de hierro que funcionó hasta 1964.

El mirador y el Faro de Ribadeo en Isla Pancha.

            Ahora sí, después de cruzar bajo el Puente de los Santos, pasar por el mirador de la Atalaya, junto a la ermita de San Miguel y el puerto deportivo, termina esta interesante caminata costera en Ribadeo, la capital de La Mariña Lucense. Y Asturias, en la otra margen de la Ría del Eo: el concejo de Castropol y la villa de Figueras.

Vista parcial de la playa de Las Catedrales subiendo la marea;
aquí fue el inicio de la caminata.

 Las fotos son de Juan Lobelle.
                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de febrero de 2016).

jueves, 18 de febrero de 2016

POR REDES UNA VEZ MÁS



Desde Coballes hasta Ladines por Campa Estaques, Valdetanes y la Cuerda los Rubios

            La parroquia de Coballes, en Caso y la de Ladines, en Sobrescobio tienen una considerable relación con el primer embalse del río Nalón. La primera de ellas, Coballes, se sitúa en la cola misma del embalse, entre el propio Nalón y su afluente el río Caliao; Ladines, que vierte ya sus aguas hacia el segundo embalse, el de Rioseco, tiene sin embargo en el límite de su territorio la presa que cierra el primero. Entre ambas parroquias se encuentra la de Tanes, que da su nombre al embalse, que la cruza y divide dejando en su margen derecha las principales entidades de población, Prieres, Abantro y el propio Tanes, y en la izquierda, distintas caserías que ocupan sobre todo Valdetanes, por donde corre otro afluente del Nalón.
            Por la margen izquierda del pantano y también remontando el valle citado, discurre nuestra caminata por estas tres parroquias del Parque Natural de Redes; ese territorio que tantas posibilidades ofrece al caminante. Son ya viarios los artículos del blog en los que tuve oportunidad de mostrar mis impresiones sobre otros recorridos con el grupo La Peñuca por este parque que es también Reserva de la Biosfera. Ahora toca una caminata más; en esta ocasión propuesta y coordinada por Manuel San Juan, buen conocedor del terreno por donde camina.

Al final de la caminata, el embalse de Rioseco y pueblos de Sobrescobio:
Soto y San Andrés de Agues, Villamorey, Rioseco y Campiellos.
 
            La aldea de Coballes tiene su caserío escalonado en la ladera que cae hacia la cola del embalse; en la parte más baja está la iglesia parroquial en obras y hay una plaza junto a la desembocadura del río Caliao. Allí a 525 metros de altitud, iniciamos el camino por una estrecha carretera que bordea el pantano. Recorremos Las Vegas de San Pedro, amplia mata en pleno proceso de tala; pasamos por Linares, aledaños del pueblo que quedó bajo las aguas, y ya estamos en la parroquia de Tanes. En la otra margen divisamos la aldea de Abantro y algo más allá, al lado del pueblo de Tanes en la AS-117, la colegiata de Santa María la Real, Monumento Histórico-Artístico.

Abantro, aldea de la parroquia casina de Tanes.
 
            Bordeamos el cerro El Pandu y llegamos a Campa Estaques, donde el río Valdetanes entra en el embalse, y la carretera, ya pista de hormigón, comienza a remontar el valle. En un primer cruce dejamos la que sube hacia la aldea de Ablanedo y poco más arriba, la que va hasta la casería de La Llosona. Cruzamos el río por un puente de madera y nuestro camino, por pista de tierra, se empina cada vez más hasta Llanu Masaltu, donde hay una buena cabaña junto a un hórreo.

Campa Estaques y, al otro lado del embalse, el pueblo de Tanes.
 
            Seguimos el ascenso dejando el río cada vez más al fondo y, al otro lado del valle, divisamos las casas de Ablanedo y numerosas cabañas que se esparcen por la ladera; así llegamos a un cruce donde enlazamos con el PR AS-244 Senda de la Valderosa (Coballes-La Trapa). Se trata de una ruta circular que llega aquí desde Coballes pasando por la majada de Sevares y por Ablanedo. Nosotros la seguimos en ascenso, mientras la vista atrás nos permite divisar el pico Busllar y la sierra Facéu a ambos lados de la collada de Arnicio, por donde cruza la AS-254 entre Caso y Piloña. Siguiendo las señales del PR llegamos a Valderosa, una casería con algunas cuadras y dos viviendas, una arreglada recientemente y la otra con su típico corredor de madera.

Valdetanes -valle de Tanes- y sus caserías, Ablanedo y Valderosa.
Al fondo, las cumbres: Busllar y Cuetos Negros.
 
            Dejando atrás varias cabañas más, pasamos por la majada de Rituerios y encontramos una pequeña área de descanso al lado del camino. A 849 metros de altitud, una mesa y bancos de piedra ofrecen un buen lugar para la primera parada, mientras los amantes de las más altas cumbres repasan todas las que desde allí se divisan; para mí, sólo las más conocidas: el Tiatordos y el Maciédome en el cordal entre Caso y Ponga.
            Sigue el ascenso pasando junto a varias cabañas más, algún banco de piedra junto al camino y cruzando los regueros que son la cabecera del río Valdetanes: estamos en la parte más alta del valle. A 1 083 metros de altitud, en un cruce abandonamos el PR, que va hacia La Trapa, y seguimos hasta la braña La Gallera, con cabañas y prados cercados de madera. Allí se acaba la pista y empezamos el camino por senda entre monte bajo. Ya en el término de Sobrescobio y parroquia de Ladines, vemos a nuestra izquierda la cabecera del río Nozalín, que más abajo labra su renombrada foz antes de desembocar en el Alba cerca de Soto de Agues.

El camino hacia la collada, el cordal y la cumbre de la jornada.
 
            Bordeamos el pico La Mezquita y llegamos a la majada de su mismo nombre. Es un lugar habitual para alcanzar la cumbre del Cullargayos, que sin duda tienta a quienes gustan de caminar por los riscos; sin embargo, nuestro objetivo no es éste, sino otro que, quizá más modesto, nos espera algo más allá. Entonces, abandonamos la majada por una pequeña canal, dejamos a nuestra izquierda la prestigiosa cumbre, y recorremos la ladera por una senda que nos permite ver al fondo gran parte de Valdetanes con el camino seguido hasta aquí.
 
Valdetanes al fondo, desde el camino por la ladera.
 
            Así, llegamos a la collada Imblenes a 1 196 metros de altitud, antigua majada en desuso que sigue conservando buenos pastos de altura, a los que accede el ganado desde el pueblo casín de Buspriz; sobre ella se levanta el Cantu los Rubios, también llamado pico Terralina. Este sí es nuestro objetivo; y no es difícil, haciendo vertical camino entre monte bajo, alcanzar su cima (1 302 metros), la cumbre de la jornada, donde podemos disfrutar de una buena vista hacia tierras y pueblos de Caso y Sobrescobio.

Hacia la collada Imblenes bordeando el Cullargayos.
 
            El descenso nos devuelve a Imblenes. Luego, el camino sigue por la Cuerda los Rubios, atravesando el hayedo El Tornu -no hay caminata en Redes que no atraviese un hayedo- y pasando junto a la cicatriz en la peña de antiguas minas de cobre. Al salir de la mata llegamos a Les Collaínes, donde hacia la derecha el valle del reguero Caón nos llevaría de nuevo al pantano de Tanes. Más allá, internándonos de forma definitiva en terreno coyano está la collada Faisalbes (951 metros), también amplia zona con buenos pastos de altura.
            Luego está la braña Faidiellu con varias cabañas, una de ellas con un corredor ocupado por un colmenar y el adecuado porche donde encontramos el lugar para la comida, la conversación y el descanso que, por el miedo a la amenaza de lluvia y viento, ya se hacía esperar.
 
 Después de Imblenes, viene la subida al Cantu los Rubios.
 
            A partir de aquí, el camino todo será descenso por buena pista de acceso rodado restringido a los ganaderos de la zona, hasta el pueblo de Ladines a 600 metros de altitud. Termina la caminata en la coqueta plaza de este pueblo que cuenta con una licorería, un dispensario de miel y una acreditada panadería; también varios hórreos, e incluso una típica construcción que aún conserva el viejo sistema "cebatu" de separación entre el albergue del ganado y la vivienda familiar. Pero lo que más llama la atención son las hermosas vistas que desde allí se disfrutan hacia el fondo del valle y otros pueblos del concejo; así como la espectacular sierra del Crespón y la Xamoca, en el límite entre Sobrescobio y Laviana. Una excelente forma de terminar un recorrido más por este Parque de Redes que nunca defrauda al caminante.

 Bonita postal desde algún luigar del camino; el pueblo, Tanes.

 
            Las fotos son de José María Arnillas.
 
                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 13 de febrero de 2016).

viernes, 5 de febrero de 2016

TIERRAS Y PUEBLOS DE CASTRILLÓN



Desde Piedras Blancas hasta San Juan de Nieva, pasando por Ventaniella, San Adriano, El Puerto, Arnao y Salinas

            En la costa central asturiana se encuentra el municipio de Castrillón; con sus 18 kilómetros de litoral, es conocido como el concejo de las siete playas, aunque en el mapa se pueden localizar algunas más. Pero además de su amplia zona costera, área privilegiada del turismo regional, cuenta Castrillón con un importante sector industrial muy relacionado con el de Avilés y, hacia el interior de su territorio, también se localizan aldeas, pueblos y barrios de caserío disperso, donde se conservan buenas muestras de construcciones tradicionales junto a las más modernas viviendas.
            Desde Piedras Blancas, la capital municipal, hasta San Juan de Nieva, en el borde occidental de la ría de Avilés, por carretera hay unos cinco kilómetros; sin embargo en esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por José Manuel Tejera ampliamos el recorrido a algo más de 20 kilómetros. Para ello, caminamos primero hacia el suroeste hasta las proximidades del vecino concejo de Soto del Barco, y luego hacia el norte, siguiendo el curso del río Ferrería hasta alcanzar la costa: un recorrido por cinco de las ocho parroquias que componen el concejo.

El castillete de la mina de Arnao, declarado Bien de Interés Cultural.
 
            Al salir de Piedras Blancas por el barrio del Vallín, ascendemos por una estrecha carretera con buenas vistas sobre la zona urbana y sus alrededores; pronto encontramos las primeras señales del Camino de Santiago de la Costa, que marcará la primera parte de nuestra caminata. Así, pasado el barrio de La Cruz la señalización nos pide abandonar la carretera para seguir por una buena pista de tierra entre bosque y prados de siega.

Panorámica de Castrillón hacia la sierra de Bufarán.
 
            A nuestra izquierda discurren la N-632 y, más allá, la A-8 que nosotros no podemos ver ya que el camino está en general rodeado de arboleda. También pasamos junto a algunas caserías como la de El Cordel y una considerable finca señalizada como La Quinta La Lloba, donde hay varios invernaderos; ya dejamos atrás la parroquia de San Martín de Laspra, que tiene su centro en Piedras Blancas, y caminamos ahora por la de Santiago del Monte.

El Camino por Santiago del Monte entre bosque de eucaliptos.
 
            El camino se abre, tras un breve descenso, al caserío y vega La Campa sobre la que cruza el viaducto de la autovía; atraviesa la vega el río Ferrería con el que tenemos el primer encuentro al cruzarlo por un bonito puente de piedra. Al salir de la vega entramos en Ventaniella, el barrio más poblado de la parroquia de Santiago del Monte. Aquí, junto a la ermita de los Remedios, podemos dar por cumplida la primera parte de la caminata, porque abandonamos el Camino de Santiago que sigue hacia el oeste y enderezamos nuestro rumbo hacia el norte.

El caserío, la vega La Campa... y algo más.
 
            La segunda parte de la caminata será siguiendo el curso del río Ferrería, que viene desde el municipio de Candamo y, después de recorrer el de Soto del Barco, atraviesa Castrillón hasta desembocar en la playa de Santa María del Mar. Allá vamos, pasando por las aldeas de Llantero y Vallina, y después de considerable ascenso, ya en una nueva parroquia, la de Naveces, llegamos al pueblo de San Adriano. Hay allí una ermita original del siglo XII que perteneció al monasterio de Santa María de Belmonte; conserva en su fachada el escudo cisterciense y celebra su romería el 8 de septiembre entre curiosos ritos de medicina credencial.

La ermita de San Adriano se asienta
en un cuidado entorno y con buenas vistas.
 
            El disperso caserío de San Adriano se asienta sobre una colina a algo más de 100 metros de altitud; al fondo hemos dejado el cauce del río, por lo que se impone un considerable descenso hasta casi pisar las aguas. Luego, ya el camino es una senda por su margen derecha atravesando un frondoso bosque de ribera; senda estrecha y embarrada, a veces tan cercana al río que obliga a caminar con tiento y en hilera, lo que no deja de aportar momentos de encanto y espectacularidad al recorrido. Estamos caminando ya por la parroquia de Santa María del Mar, y dejando atrás el bosque llegamos a El Puerto; bordeamos el pueblo, cruzamos la CT-1 y entramos en la playa.

La senda entre bosque, a la vera del río Ferrería.
 
            A partir de aquí, la tercera parte de la caminata será un largo recorrido costero; para ello contactamos en la misma playa de Santa María del Mar con el GR E-9 Senda Norte. La misma que hemos comentado en el artículo anterior a su paso por Carreño y Gozón, tiene aquí, en Castrillón, otros dos tramos que nosotros recorreremos en parte.
            El tramo Bayas-Arnao pasa por la playa de Santa María del Mar y por él ascendemos en la zona de Sobremar, con espectacular vista a la isla Ladrona, hasta situarnos sobre la playa de Arnao. Estamos de nuevo en la parroquia de San Martín de Laspra y el descenso nos deja en la plaza del Museo de la Mina, donde se levanta el castillete del que fue el primer pozo de carbón con galerías bajo el mar y se expone Eleonore, la locomotora de vapor que, construida en Bélgica, trabajó durante muchos años transportando el carbón. En fin, aunque el museo se encuentra cerrado, la plaza ofrece un buen lugar para el necesario momento del descanso, la comida y la conversación.

La Senda Norte, bien asfaltada, recorre el acantilado.
A la izquierda, la isla Ladrona. 

            Tras la pausa, descendemos hacia un parque rodeado de bloques de viviendas y otras muestras de arqueología industrial, y en el segundo tramo de la Senda Norte, señalizado como San Juan de Nieva-Arnao, comenzamos un nuevo ascenso dejando al fondo las instalaciones de Asturiana del Zinc. Es entonces cuando al otro lado de la playa nos sorprende la Casona de Arnao, viejo edificio construido a finales del XIX como residencia para los directores de la Real Compañía Asturiana de Minas.

La Casona de Arnao es también conocida
como la Casona de los Sitges.
 
            El ascenso culmina en el área de Pinos Altos, con mesas, bancos y cañones adornando el entorno. Desde aquí podemos ver el resto del itinerario: en la vertical misma, La Peñona donde está el Museo de Anclas; luego, las playas de Salinas, El Espartal y San Juan de Nieva, en realidad división condicional de un largo arenal de casi tres kilómetros de longitud; y muy al fondo, ya en el término de Gozón, el faro de San Juan de Nieva.

La cumbre de Pinos Altos, un buen mirador sobre Salinas.
 
            De Pinos Altos salimos por un sendero que bordea el acantilado para descender por buena pista hacia la zona urbana de Salinas, el segundo núcleo de población del concejo. Viene luego la obligada visita al Museo de Anclas que lleva el nombre de Phílíppe Costeau, hijo de Jacques Costeau, famoso oceanógrafo y reportero marino. Después, el paseo marítimo denominado Ruta de Eleonore, la locomotora antes citada, que recorría este paseo transportando el carbón hasta el muelle de San Juan de Nieva; y sin vencer la tentación de bajar a la playa para dejar las huellas de caminantes en la arena, llegamos a El Espartal.

El espectacular mirador del Museo de Anclas,
y a la izquierda, sobre la roca, el busto de Phílíppe Costeau.

            Esta playa debe su nombre a las plantaciones de esparto que desde mediados del siglo XIX se realizaron para fijar las dunas que obstaculizaban con frecuencia la vía férrea. Hoy recorre las dunas una senda de madera bien acondicionada con salidas hacia la playa y la carretera; declarada Monumento Natural en 2006, es un placer caminar por ella, como lo es llegar a San Juan de Nieva en la ribera occidental de la ría de Avilés para terminar esta interesante y variada caminata por el concejo de Castrillón.
            El lugar de San Juan de Nieva en Castrillón perteneció hasta 1991 a la parroquia de Salinas. Desde entonces forma parte, junto a los poblados de la otra margen de la ría, en términos de Avilés o Gozón, de la parroquia avilesina de Laviana. Yo no sabía de una parroquia en Avilés llamada Laviana, pero como dice el refrán: "Con La Peñuca caminarás, que algo nuevo siempre aprenderás".

Desde Pinos Altos, panorámica hacia el final de la ruta.


Las fotos son de Juan Lobelle.
                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 30 de enero de 2016).



jueves, 21 de enero de 2016

POR CARREÑO Y GOZÓN



Desde Candás al Cabo Peñas: Antromero, Aramar, Luanco, Moniello, Bañugues, Llumeres, Viodo...

            Quiso en esta ocasión el grupo La Peñuca abrir la nueva temporada con una caminata propuesta y coordinada por su presidente Albino González Ordiz; un recorrido costero por los municipios de Carreño y Gozón. Ambos concejos se asientan sobre un área territorial de cerca de 150 kilómetros cuadrados y ocupan la zona más ancha de la rasa marina asturiana. Su amplia zona litoral nos ofrece la oportunidad para una caminata de algo más de 20 kilómetros, desde la villa capital de Carreño hasta el punto más septentrional de Asturias, pasando por pueblos, playas, acantilados, y atravesando bastantes arroyos de su red fluvial.

Parte del camino a recorrer; al fondo, Luanco.

            Iniciamos el camino junto al puerto de Candás y subimos por la ladera que cierra la villa al norte hasta el promontorio de San Antonio, donde está la ermita que desplazaron desde el borde mismo del acantilado para evitar su derrumbe. Luego, descendemos bordeando la playa de Rebolleres y dejando ya atrás la zona urbana; el descenso se acentúa por una senda con escalinatas de madera hasta encontrarnos con el arroyo del Pliego. Cruzar este arroyo a pie enjuto es entrar en la ensenada de Antromero y en el municipio de Gozón, parroquia de Bocines. En esta ensenada se forma la playa de San Pedro, con bastante piedra y poca arena; la recorremos para salir por la carretera que baja desde el pueblo.

La playa de San Pedro en Antromero.
 
            Antromero es el lugar más poblado de esta parroquia, con importante economía agrícola y ganadera además de floreciente turismo de costa. Atravesamos el pueblo y  por una pista subimos hasta el llamado Alto del Monte, para iniciar un nuevo descenso hacia Aramar, que ya pertenece a la parroquia de Luanco.
            Frente a la playa de Aramar divisamos un islote con una ermita sólo accesible a pie durante la bajamar. En esta playa desemboca el río la Gallega, que se atravesaba por un puente derribado por los últimos temporales junto a un viejo molino, lo que nos obliga a atravesarlo ahora saltando de piedra en piedra sobre las aguas: agradables momentos y alicientes para andar el camino. En la playa de El Dique, unida a la anterior, desemboca el río Cañeo y hay allí un taller de carpinteros de ribera que pudimos visitar gracias a la amabilidad de su dueño.

Cruzando sin puente el río la Gallega en la playa de Aramar.
 
            A la entrada a la villa de Luanco encontramos la playa de la Rivera. Fue puerto de ballenas, actividad pesquera y fuente de riqueza para el pueblo durante los siglo XVI y XVII; desde 1890 a 1916 hubo allí un balneario y casa de baños; y en la actualidad cada año es el escenario del campeonato de tenis playa. Asomados a esta playa y aprovechando el buen sol de invierno, hacemos el primer alto en el camino mientras contemplamos la villa por la que nos espera un recorrido urbano bien agradable y entretenido: la iglesia parroquial de Santa María, que en 1992 fue declarada "Bien de Interés Cultural"; la playa de Luanco, la Punta del Gayo, el muelle del mismo nombre y la pequeña playa del Corral. Y a la salida de Luanco nos incorporamos al GR E-9 Senda Norte.

Detalle de la villa de Luanco, capital del concejo de Gozón.
 
            Este GR merece un pequeño comentario, pues se trata de un desmesurado proyecto europeo de senda peatonal y costera... nada menos que desde Rusia hasta Portugal. Lo que podemos decir es que en Asturias hay habilitados 20 tramos, 190 kilómetros de paseo junto al mar, cuyo mantenimiento corre a cargo de los ayuntamientos. En el municipio de Carreño hay tres tramos y dos en el de Gozón, uno de ellos el Luanco-Cabo Peñas por el que nosotros caminamos ahora, si bien se encuentra señalizado como Senda Luanco-Moniello-Bañugues.

Después de Luanco, la senda hacia Moniello y Bañugues.
 
            Por esta buena senda entre pradería y algo de bosque ascendemos hacia el poblado de Moniello; a nuestra derecha dejamos los acantilados: Punta la Vaca, ensenada Ñera y la playa de Moniello, a la que se accede por la GO-2. Cruzamos esta carretera junto a un área recreativa y pronto entramos en la parroquia de Heres que tiene su centro en Villanueva; a la vista tenemos ya distintos pueblos de la parroquia de Bañugues. Descendemos hasta el río la Llantada, lo cruzamos y en la cabecera de la misma playa de Bañugues encontramos otra amplia área recreativa, lugar adecuado para el descanso, la comida y la conversación aprovechando sus abundantes mesas y bancos.
 
Praderías en la parroquia de Bañugues.
 
            El camino se reanuda por la GO-1 pasando junto al puerto de Bañugues, para abandonar pronto la carretera y entre pradería, por buena senda señalizada como PR AS-257 ascender hacia distintas localidades de esta parroquia de Bañugues: El Pueblo, Llugar y El Monte, donde hay bastantes hórreos; dejando a la izquierda Quintana que es el centro parroquial.
            En un nuevo descenso por la carretera, ya vemos al fondo los acantilados de Llumeres y restos de las antiguas instalaciones donde Duro Felguera explotó mineral de hierro desde 1860 hasta 1967. De la GO-1 sale una pista por la que bajamos a la ensenada y puerto de Llumeres, que sirvió de embarcadero del mineral.

Instalaciones mineras sobre el alcantilado en Llumeres.

            Cruzamos el arroyo Barreo y tomamos la senda que asciende por la parroquia de Viodo, una más de las 13 que componen el concejo de Gozón y la sexta y última que recorremos en esta caminata desde Candás. El ascenso culmina al llegar a los 102 metros de altitud en el monte Coneo, después de atravesar el disperso caserío y cruzar el reguero Cueva que desemboca en la playa de Cueva o de Viodo; ya estamos en la planicie desde la que se divisa el extremo del cabo, el faro y otras instalaciones anexas. Estamos también dentro del "Paisaje Protegido del Cabo Peñas", una estrecha franja del litoral que se extiende desde la margen derecha de la ría de Avilés hasta cerca de la villa de Luanco.
 
La isla del Carmen y su ermita en Aramar.
 
            Por terreno llano y entre pradería, atravesamos el reguero Coneo que desemboca en la cala de su mismo nombre, de muy difícil acceso y sólo frecuentada por mariscadores y pescadores de la zona. Luego, el paso sobre otro arroyo, el de la Gaviera, y llegamos a Peñas en la AS-328. Un sendero adaptado por la orilla de la carretera nos acerca al extremo del Cabo Peñas, uno de los accidentes geográficos más reseñados de Asturias, su punto más septentrional y el segundo del Cantábrico, después de Estaca de Vares en Galicia.

Desde Luanco hacia Bañugues; al fondo se adivina el Cabo Peñas.
 
            Allí está, al borde del acantilado, el faro más importante y de mayor alcance del litoral asturiano, inaugurado en su versión moderna, dejando atrás la señalización con fuego en la quema de troncos, en 1852. En 1929 fue renovado y su linterna adquirida por la Exposición Universal de Barcelona; sobra decir que hoy está mecanizado e informatizado.
            Desde la peña la Gaviera, en el extremo oriental del cabo, la panorámica costera abarca desde el Cabo Busto, al oeste hasta la Punta de Tazones, al este. Pero para mí es aún más impresionante, desde cualquier punto de Peñas, la vista hacia el interior: el Sueve, los Picos de Europa cubiertos de blanco y la práctica totalidad de la Cordillera. Y mucho más cerca, La Peña, la sierra de Peñamayor, sobre el centro de Asturias: inmejorable colofón para esta primera caminata del año.

 El puerto de Candás fue el inicio del camino.

Las fotos son de José María Arnillas.

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 16 de enero de 2016).