Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 21 de octubre de 2016

POR LOS PUERTOS DE LENA



Del puerto de la Cubilla a Los Pontones: Almagrera, Mesa y Tesa; los Meruxales y la Cavillera

            El concejo de Lena se sitúa en la zona centro-meridional del mapa de Asturias; por él discurren las principales comunicaciones por carretera y ferrocarril hacia Castilla y León. Se podría trazar una línea imaginaria sobre el territorio de Lena desde su punto más occidental, la Peña La Siete, vértice entre la parroquia de Tuiza, Quirós y León, hasta el pico Tresconcejos, entre la parroquia de Parana, Aller y también León. Al sur de esta línea, Lena cuenta con varios puertos de amplios pastizales de altura de tipo comunal para el mantenimiento de ganado vacuno, caballar y, en menor medida, lanar.
            La Vachota es uno de estos puertos, en la parroquia de Teyedo, y también Acebos, en la de Tuiza. A los dos se acude por la LE-8 que desde Campomanes sube al puerto de la Cubilla, para mí uno de los más bonitos de la cordillera Cantábrica. La carretera asciende dejando atrás, ya en la parroquia de Tuiza, el profundo valle del Güerna, con curvas y pendientes de vértigo rodeada de las praderías de Acebos, que cuelgan del imponente murallón rocoso que cierra el panorama.

La carretera del puerto de la Cubilla; a la derecha el valle de Tuiza.
 
           El puerto culmina en el Alto el Palo a 1 689 metros de altitud, uno de los puntos más altos cruzando la cordillera por carretera; al otro lado está León y allí Puerto Pinos, gran extensión de vegas, majadas, puertos y collados a cuyos pastos acuden los ganaderos de Mieres y también de algunas parroquias de la Babia Alta como Pinos, Villargusán o San Emiliano. Pues bien, al Alto el Palo en el puerto de la Cubilla acudimos para recorrer las tierras altas de Lena y los caminos que antaño comunicaron el valle del Güerna con los pueblos de Babia y Luna; una travesía propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por José Montero, con la que pude lograr algo que, como caminante, desde hace algún tiempo esperaba.

La carretera después del puerto entre las praderías de Puerto Pinos.
 
            Al iniciar el camino en el Alto el Palo vamos siguiendo el cierre que marca la divisoria interprovincial y de pastos entre las praderías de Acebos y Puerto Pinos. Caminamos por la vertiente de León, por encima de la pista que comunica el puerto con las tierras de Lena hacia donde nos dirigimos; al fondo queda la vega de Rodriguero, la más septentrional de Puerto Pinos y donde nace el río del Puerto que lleva sus aguas al río Luna en Villafeliz de Babia.

Los primeros pasos hacia la primera cumbre.
 
            Bordeamos la Peña Tolondra o Tolóbriga y atacamos la llamada Cuesta de Santa Marina, al final de la cual la separación provincial y de pastos gira a la derecha hacia el collado Rodriguero y el Alto la Pica. Cuando la cruzamos, entramos en tierras de Lena e iniciamos el ascenso por una pequeña canal hasta la cumbre de La Almagrera de 1 933 metros de altitud; una peña reconocible por las piedras rojizas del almagre, óxido de hierro, que le da nombre. Podemos ver en su ladera sur algunas pozas y zanjas, consecuencia de la explotación de este mineral que se realizó hasta los años setenta del pasado siglo. Está la Almagrera justo encima de las praderías de Acebos, de El Quempu, aldea de la parroquia de Tuiza, y del valle alto del Güerna; hacia el sur se pueden contemplar desde su cumbre varios kilómetros de la extensión de Puerto Pinos.

Último esfuerzo para alcanzar la cumbre de la Almagrera.
 
            El descenso de esta primera cumbre hacia el sur es a la Vachota, valle alto como su nombre indica, conjunto de brañas y pastizales al fondo del que está el Muñón del Agua que surge para perderse de nuevo en el Pozu la Vachota. Nosotros vamos descendiendo hacia la pradería para situarnos por encima de Mayá Vieya, donde hay fuente con abrevadero y cierre para recoger el ganado.
            Estamos en la base de la Peña La Mesa, en el momento más esperado de la caminata; debemos dejar a buen recaudo mochilas y palos para con la ayuda de las manos iniciar una interesante trepada, buscando agarres y puntos de apoyo, hasta la cima (1 915 metros). Una vez en la cumbre, comprobamos que hace honor a su nombre: plana como una mesa, nos permite recorrerla con facilidad hasta palpar la cruz metálica que la corona.

Después de la Almagrera, el camino hacia La Mesa.
 
            Su ladera norte cae vertical hacia el puerto de las Navariegas, brañas y pastizales de Riospaso, uno de los pueblos de esta parroquia de Teyedo. Luego, la vista es completa hacia el valle bajo del Güerna y hasta el Caudal y la zona urbana de Mieres; en lontananza se adivinan el espigón del puerto El Musel, parte de la zona urbana de Oviedo, el monte Naranco y hasta el Aramo.
            Tras la fotos de rigor, el descenso por la misma ruta sirve para constatar que la destrepada puede ser más complicada que la trepada; pero una vez logrado, de nuevo junto a Mayá Vieya, puedo decir que fue emocionante subir a La Mesa para quienes lo logramos por primera vez, y sobre todo para quienes esperábamos esta oportunidad.

Mayá Vieya en las praderías del puerto la Vachota.
 
            El camino hacia el siguiente punto de referencia se hace largo, aunque sin ninguna dificultad. Vamos bordeando algunas peñas como La Escrita y también, cresteando con vistas hacia la parte de la Vachota por donde más tarde buscaremos el camino de salida. Hacia el norte vemos las Navariegas y el monte Blime, desde donde, dicen, afamados carreteros transportaban madera hacia los pueblos de Babia y Luna.
            Así, después de un último esfuerzo, culminamos la Peña La Tesa (1 898 metros), una cumbre muy agradecida. Desde allí se divisa todo el valle del Foz y del Güerna; toda la zona meridional de Lena con las vías de comunicación citadas al principio: ferrocarril, Pajares pueblo, carretera del puerto y autovía del Güerna desde el mismo Campomanes. Con este panorama, no podría ser otro el lugar elegido para el descanso, la comida y la conversación.

Después de La Mesa, por el cordal hacia la Peña La Tesa.
 
            Como desde La Tesa también vemos el camino que nos falta por recorrer, iniciamos con gusto el descenso. De nuevo en la Vachota, primero pasamos por la braña las Coronas, también conocida como Meruxales de Arriba (1 770 metros), donde finaliza la pista que llega desde el Alto el Palo. Luego, Meruxales de Abajo y después la braña el Cheu, donde hay un pequeño lago ("chegu", en la fonética local) que le da nombre y, como en todo el puerto, cabañas en buen estado que ocupan los ganaderos durante la temporada de verano. Al final, está la majada La Mata (1 457 metros) al pie del pico del mismo nombre; es lo más profundo de la Vachota, que abandonamos para continuar el descenso por la Foz de la Cavillera.

Conjunto de cabañas en Meruxales de Arriba.
 
            Es la Cavillera la foz por donde desciende el río que recoge en diversos manantiales las aguas de este puerto alto de Lena, incluso las que se pierden en el Pozu la Vachota y aparecen ahora 600 metros más abajo. Vamos por la margen derecha del río con bonitas cascadas, luego lo cruzamos y lo perdemos de vista, aunque sus aguas suenan cantarinas al fondo del valle. Fue éste, el camino de paso natural, antes del trazado de la pista, desde los pueblos de Teyedo al puerto; pero aún hoy está en buen estado y bien conservado, por lo que debe de ser frecuentado al menos por los ganaderos que acuden a estas últimas brañas y majadas.

Embocadura de la Foz de la Cavillera desde el Cheu.
 
            Por entre cerrados hayedos y con pasos de fuerte pendiente llegamos a La Llinar, un buen conjunto de prados de diente cercados de piedra y rodeados de bosque, con varias cabañas hasta donde llega una pista sólo para vehículos autorizados. Atravesando un amplio bosque donde abunda el castaño, llegamos a un cruce; a la derecha, un pequeño recorrido de apenas 50 metros, superando una curva, nos sube al altozano desde donde nos sorprende la vista, allí mismo, de Traslacruz. Detalle de buen gusto por parte del coordinador, acercarnos a esta aldea situada a 800 metros de altitud, cuyo topónimo alude a encrucijada de caminos por la ladera y el valle del Güerna; situada en un lugar que para nosotros hubiera pasado desapercibida de seguir en el cruce el camino recto hacia la carretera.

 Camino y bosque otoñal en la Foz de la Cavillera.

            Poco más abajo llegamos a Los Pontones, casería de Teyedo con la iglesia parroquial y donde el río la Foz se une al que viene de Tuiza y el Meicín, la cabecera del río Güerna. Hoy, este lugar es sobre todo conocido por las obras de conservación del túnel para el nuevo ferrocarril, que allí mismo tiene su boca norte. Encontramos en Los Pontones, a 600 metros de altitud, el final de esta caminata, en la que si bien la guinda fue el ascenso a La Mesa, tuvo por lo demás momentos de gran interés, lo que me permite considerarla como una de las más atractivas de la esta temporada.

Completa panorámica del valle del Güerna; 
en la ladera derecha, la autovía desde Campomanes.

 Las fotos son de Ana Fabián.
             (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 15 de octubre de 2016).

viernes, 7 de octubre de 2016

ENTRE VILLABLINO Y SOMIEDO



Dede Lumajo hasta El Puerto por La Almozarra, la Sierra del Cornón, Fuente Cerezalina, Boca Ríos y Vega Cimera

            Lumajo es una localidad y también pedanía del municipio de Villablino, en la comarca de Laciana. Hasta Lumajo se llega por la LE-492 que parte de la C-623 en Villaseca de Laciana. Como Villablino linda al norte con Somiedo, siempre es apropiada una caminata entre ambos términos a través de valles, altos y vegas de las dos vertientes de la cordillera.
            La principal vía que desde el norte de León llega a Somiedo es la C-633 que enlaza con la AS-227 para descender hasta La Pola. Y la primera localidad asturiana que atraviesa es El Puerto, único núcleo de población de su parroquia, Santa María del Puerto, y el lugar habitado más alto del concejo. Pues bien, entre Lumajo en Villablino y Santa María del Puerto en Somiedo, a traves de la cordillera, discurre esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Manuel Obaya.

Una de las lagunas que se encuentran en esta caminata.
 
            Lumajo, con su caserío bien apretado, se encuentra a 1 400 metros de altitud en el valle que lleva su nombre. Iniciamos el camino por una pista de tierra en la margen izquierda del río La Almozarra; es un camino agradable, que va ganando altura de forma moderada por el valle. A nuestra izquierda dejamos las brañas del Navariego y más arriba, la majada de la Regada con su nave para recoger el ganado. Ya vemos las cumbres que nos esperan; después de cruzar algunos arroyos, llegamos al punto donde la pista se convierte en sendero entre pradería y monte bajo, y el río ya es un arroyo alimentado por manantiales que encontramos al paso, como la fuente de La Almozarra de Abajo en las Cabañas de los Rozaos.

Casi desde el inicio del camino, de izquierda a derecha 
los picos Cornón, Regada y Aspía.
 
            Luego veremos la fuente de La Almozarra de Arriba, poco antes de encontrarnos con los Barrancos de la Almozarra; el camino discurre entonces sobre las pizarras del propio cauce del arroyo bajo la alargada Loma de La Almozarra. Es un paso espectacular, que ya en el pueblo se nos anunciaba en un cartel como uno de los lugares más llamativos de la montaña de Laciana.
            Al salir del barranco, y después de un tramo bastante pendiente, llegamos a la Vega de La Almozarra a 1 877 metros de altitud, donde hay, como en todo el camino recorrido hasta ahora, bastante ganado. Aquí enlazamos con el PR-AS 10 Ruta del Cornón, que viene desde El Puerto y al que nosotros seguiremos por la sierra para alcanzar su punto más alto. Ya la vista que nos rodea comienza a ser de lo más interesante; aunque sólo una muestra de lo que veremos desde la cima.

Por el Barranco de La Almozarra.
 
            Ascendiendo sin tregua por las lomas de la sierra, eligiendo siempre los mejores pasos entre el espeso monte bajo, llegamos a la horcada entre los picos Asta y Cornón, a 2 055 metros de altitud. Es el último peldaño antes de atacar la vertical ladera hacia el vértice geodésico del Cornón, que con sus 2 188 metros de altitud, situado en la divisoria entre Asturias y León, es el techo de Somiedo.
            El pico Cornón es uno de los más afamados y también de los más visitados, pues a él se puede llegar desde varios puntos de León o Asturias; por ejemplo desde Brañaviecha, en la parroquia de Villar de Vildas o desde La Peral, pueblo vaqueiro en la parroquia de Gúa. Y es también uno de esos puntos de la cordillera Cantábrica desde los que parece divisarse "el mundo entero"; sobre todo si contamos con un luminoso día de otoño como el que hoy disfrutamos.

El ascenso a la cumbre después del último peldaño.
 
            Por supuesto, hacia el este se levanta el inevitable Macizo de las Ubiñas y hacia el norte el panorama alcanza hasta el mar; pero más cerca nos sorprende la vista de parte de la zona urbana de la villa de Tineo bajo su sierra cubierta de eólicos. Más cerca aún, al suroeste, por tierras de Cangas del Narcea apreciamos el recorrido comentado en el artículo anterior, y frente a nosotros la estación invernal de Leitariegos y el Cueto de Arbas.

Vista hacia las tierras de Cangas del Narcea;
 en el centro, atrás, el pico Rabo de Asno.
 
            Con la espalda protegida de cierta brisa que viene del norte, nos sentamos para el descanso y la comida mirando hacia el sur; entonces la conversación discurre sobre el bellísimo valle de Peñarrubia con sus majadas, brañas y lagunas que alimentan al río Sosas, afluente del Sil. Divisamos hasta Villablino y el embalse de Las Rozas, más allá de este valle que en ocasiones apellida al pico donde nos encontramos: el Cornón de Peñarrubia, para diferenciarlo de otras cumbres con el mismo orónimo que tanto abunda en su significado de lugar extremo, apuntalado y rocoso.

Fue agradable el descanso sobre el hermoso valle de Peñarrubia.
 
            Al iniciar el descenso de la cumbre, después de tan agradable estancia, dejamos a nuestra izquierda las pequeñas lagunas que son el nacimiento del río Pigüeña y llegamos al collado El Barroso (1 884 metros). Allí también hay varias lagunas; en este caso, el origen del río Borrones o de La Peral, que junto con otros arroyos forma la cabecera del río Somiedo.

Atrás queda el Cornón con su aspecto rocoso y arenoso.
 
            Siguiendo las señales del citado PR-AS 10 llegamos al Boquete de La Almozarra (1 756 metros), en el límite entre Asturias y León; se trata de la embocadura del valle por donde anduvimos la primera parte del camino, y fue frecuente lugar de paso de la trashumancia extremeña hacia los pastos del norte. Caminamos ya de forma definitiva por tierras de Somiedo, aunque aún sea la vertiente sur de la cordillera; pues todas las aguas de esta parroquia de Santa María del Puerto, la más meridional del concejo, vierten al río Sil a través del llamado arroyo del Puerto.

El Boquete de La Almozarra.
 
            Pasamos por zona de buenos pastos comunales en la ladera del Alto Prefuste y del pico Miru Malu que sitúan la divisoria interprovincial, y después de Fuente Cerezalina llagamos a Boca Ríos. Se trata de una pequeña pradera por la que serpentea un arroyo que allí mismo nace y se oculta en una sima en la base de la peña.
            Por la pradera ascendemos al cordal y desde allí ya contemplamos la amplia vega, el arroyo del Puerto y, al fondo, el agradable caserío donde nos espera el final del camino. Primero encontramos la llamada Vega Cimera y por ella descendemos hasta el llano. Es muy bello el entorno de El Puerto: esa amplísima vega con prados de siega y diente cercados de piedra, que ofrecen excelentes pastos al ganado vacuno.

 Santa María del Puerto; el caserío y su entorno.

            Recorremos la vega por la margen derecha del arroyo, hasta que lo cruzamos y entramos en el pueblo, donde hay un área recreativa y una oficina de información. Aquí finalizamos, a 1 486 metros de altitud, esta caminata en un hermoso día de primeros de otoño. Y es que a mí me gusta caminar por la vertiente sur de la cordillera; ya sea, como en este caso, por los montes de Laciana y el sur de Somiedo, por la incomparable Babia, Omaña, Luna o también la montaña más oriental de León: una zona que nunca defrauda y por la que siempre resulta agradable andar haciendo camino.

 La fuente de la Cueña, a la entrada de Lumajo, 
donde empezó la caminata.

Las fotos son de Ana Fabián.

              (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 1 de ocrubre de 2016).
 

jueves, 22 de septiembre de 2016

POR CANGAS DEL NARCEA



Caminos del oso desde Genestoso hasta el Acebo: los Xustrales, Reconco, Fonte Bona, Gargantera, Cabornín...

            De las 54 parroquias que componen el extenso municipio de Cangas del Narcea, la de Genestoso ocupa su sector más suroriental, en el límite con los términos de Villablino (León) y Somiedo. Genestoso es también el único núcleo habitado de su parroquia. Por allí pasa el río Cibea, que nace en las lagunas de los Chanos de los Bueyes y, después de atravesar la parroquia de su mismo nombre, entrega sus aguas al río Naviegu, que viene de Leitariegos y es importante afluente del Narcea, al que desemboca en el lugar de Entrambasaguas, en plena villa de Cangas.
            La caminata que voy a comentar forma parte de GR 203 Por donde camina el oso. Se trata de un gran recorrido por el espacio protegido del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, que se inicia en Corias. Luego por el valle del Coto penetra en Ibias y llega hasta San Antolín; después pasa por Cerredo, Leitariegos y finaliza en la villa municipal de Cangas del Narcea, cerca del lugar donde se inició.

Bonita postal de Magín Casas; serbales en los montes de Cangas del Narcea.
 
            De este amplio recorrido de 16 etapas, eligió y coordinó en el grupo La Peñuca su presidente Albino González Ordiz la etapa número 10 que iniciamos en Genestoso, un lugar situado a 1 180 metros de altitud sobre un hermoso valle en las estribaciones de la cordillera Cantábrica.
            Desde la CN-4 que partiendo de la AS-213 sube al pueblo, lo cruzamos hasta su parte más alta, donde está el edificio que fue escuela, y seguimos el camino por una pista de tierra que asciende por el llamado monte Genestosa. Al fondo, a nuestra izquierda, dejamos el valle por donde corre el río Cibea; atrás queda una buena vista del pueblo y su amplio caserío, y más allá, el hermoso valle de Cacabiechu desde el collado Tres Lagunas, lugar de paso del camino real de Laciana a Cangas.

Al inicio del camino por el monte Genestosa.
 
            El ascenso continúa sin pausa hasta los 1 685 metros de altitud, donde un indicador nos dirige hacia la izquierda para internarnos en los Xustrales; hermoso bosque que cuelga en la ladera hacia el valle del reguero la Mesta, afluente del Cibea. Cruzamos este bosque de abedules y serbales por buena senda en ligero descenso y, después de atravesar un pequeño pedrero, llegamos al Colláu la Gobia (1 682 metros), ya en la parroquia de Cibea.

Hay una pequeña laguna en el Colláu la Gobia.
 
            A partir de aquí la senda va ganando altura por el cordal, lo que nos permite disfrutar de buenas vistas. Al fondo, a nuestra izquierda, parte de los caseríos que se conocen como Cibea: el mayor, La Riela, centro parroquial y La Bichera, el más alto en la ladera del valle y rodeado de pradería. A nuestra derecha, se impone la sierra de Serrantina con bastante niebla, lo que casi impide identificar sus más altas cumbres; es el límite entre los términos de Cangas del Narcea y Somiedo. Más cerca, casi a nuestros pies, en la cabecera del valle de Xunqueras está la braña de Xunqueras, que pertenece a Parada la Vieja, pueblo de la parroquia de Tainás. Es el Xunqueras un largo valle por donde desciende el río que le da nombre hasta unirse al Onón, afluente del Narcea en el lugar de Portiella.

Vista a la sierra de Serrantina. A la derecha, detrás de la niebla,
asoma el Cueto de Arbas, la cumbre más alta de Cangas del Narcea.

            Así, con todo este amplio panorama, llegamos a la cima del pico Rabo de Asno (1 894 metros), en el límite entre las parroquias de Cibea, desde donde se le conoce como el Santón y Fuentes de Corbero, donde lo nombran el Santo. Este pico con tres nombres es el más alto de la sierra del Acebo y para nosotros la mayor altura de la jornada. Su cumbre, aplanada, con abundante matorral y monte bajo, vértice geodésico y buzón montañero, se nos ofrece como buen lugar para dar cuenta del consabido bocadillo; aunque con corta conversación y escaso descanso, pues, según las cuentas del coordinador, aún restan más de tres hora para finalizar la caminata.

El cordal desde el Colláu la Gobia, a la derecha,
hasta el pico Rabo de Asno, a la izquierda.
 
            Con la niebla asentada en los valles, reanudamos, pues, el camino tras la pausa, bordeamos la Peña de la Burra, pasamos por el collado La Turria y llegamos al collado Reconco (1 660 metros), desde donde es obligado el ascenso al Alto de la Filtrosa (1 752 metros). El descenso desde este alto resulta algo incómodo por una senda entre abundantes piornales, pero pronto se alcanza una pista ganadera que sigue la línea de separación de pastos entre las parroquias de Fuentes de Corbero y Porley, primero y esta última y Carballo, después.
            Rodeados de espesa niebla que apenas nos deja ver las piedras del camino, pasamos por el Texedal y Fonte Bona, para ya dentro de la parroquia de Carballo, llegar al collado de La Gargantera (1 250 metros). Es un amplio monte de abundantes pastos a los que acude el ganado de Las Tiendas y Corveiru, aldeas de esta parroquia.

El Texedal, un monte con varias lagunas.
 
            Entramos ya en la parroquia de Linares, la última de las seis que pisamos en nuestro recorrido por los caminos del oso, y llegamos al Cabornín a 1 179 metros de altitud. Hay aquí un triple cruce de caminos ya asfaltados que salvan la sierra del Acebo: a nuestra izquierda, el camino que sube de Las Tiendas y más abajo de Carballo, ya en la CN-4; a nuestra derecha, el que desciende hasta Castil del Moure, curiosa aldea que sólo tiene entrada por el alto, ya que su espectacular caserío se asienta sobre grandes peñas que le cierran el paso al valle del reguero de Moure, que baja saltarín hacia el río Antrago, afluente del Narcea en la parroquia de Tebongo.

 El descenso del Alto de la Filtrosa, entre la niebla y el monte bajo.

            Se ven por aquí restos de explotaciones de antracita que dieron vida a estos pueblos hasta finales de los años noventa; a partir de entonces su principal recurso económico es la agricultura y la ganadería, con limpias y bien cuidadas praderías, así como excelentes huertos de cultivo. Siempre fue también el Cabornín paso habitual entre los valles del río Cibea y las parroquias que conforman la zona conocida como Partido de Sierra, que ocupa el cuadrante más nororiental del concejo.
            Y el triple cruce se completa con la carretera que nosotros seguimos por la cresta de la sierra y, dejando en otro cruce a la derecha la que va a Linares del Acebo, cabecera parroquial, nos lleva hasta el Santuario, situado entre el pico La Cruz y el propio pico Acebo con sus vistosas antenas.

 El camino cerca del Cabornín; al fondo se adivina el Santuario del Acebo.

            Es el Santuario del Acebo bien conocido y muy frecuentado desde todo el occidente de Asturias y norte de León; un lugar bien cuidado y apacible, desde el que se pueden contemplar gran parte de los valles, montañas, pueblos y aldeas de este extensísimo término municipal de Cangas del Narcea. Aquí, a 1 160 metros de altitud, termina nuestra caminata, que nos trajo a este Santuario desde lo que algunos han dado en llamar "el santuario del queso", en alusión a la fama que tuvo Genestoso por la peculiar elaboración de su queso a base de leche de cabra.

Hermosa vista de Genestoso y el valle de Cacabiechu
desde algún lugar del camino.

              (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 17 de septiembre de 2016).

Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

lunes, 8 de agosto de 2016

POR LAS ALTURAS DE REDES



Desde La Raya en San Isidro hasta La Encrucijada en Caleao: la majada del Torres, la collada los Fueyos, las brañas del Acebal, los Arrudos... y algo más

            Cuando el Parque Nacional de Redes se asoma al sur por la cordillera Cantábrica, muestra allí sus mayores alturas; es el concejo de Caso en sus parroquias de Tarna, Sobrecastiello y Caleao. Sobre todas, esta última tiene en la Cordillera las cumbres que se sitúan encima mismo del puerto de San Isidro entre León y el concejo de Aller, donde también se le conoce como Puertu Braña. Desde el alto del puerto se perciben muy bien estos picos, empezando por el Valmartín, en el vértice de los tres municipios: Caso, Aller y Lillo. Luego, más hacia el oeste están Ventanona, Torres, Peña Capiella y Valverde.
            La caminata del grupo La Peñuca nos llevó el último sábado de julio a cruzar por estos altos, para luego, ya en Redes y Caso, descender al fondo del valle por donde corre el río Caleao hacia su desembocadura al Nalón en el embalse de Tanes. Para esta aventura contamos con la propuesta y coordinación de un casín de pro: Paniceres, veterano caminante y competente cazador, para quien no hay secretos por los rincones de su concejo.

Foto postal de Ana Fabián: paisaje de los Arrudos, en Redes.
 
            Unos metros antes de llegar al alto del puerto de San Isidro, a 1 520 metros de altitud está La Raya, que alardea en un cartel de ser no sólo el pueblo más alto de Aller sino también de Asturias; es una bonita y bien cuidada urbanización, con amplio aparcamiento en el cruce con la carretera a los remontes de la estación invernal. Allí  iniciamos nuestro camino hacia el norte, con la mirada puesta en las cumbres antes citadas, adonde debemos acercarnos; y para ello nada mejor que seguir la senda que asciende por la pradera en la margen derecha del arroyo Isoba que nace poco más arriba y, después de pasar por el pueblo que le da el nombre, desemboca cerca de Cofiñal en el río Porma.

Inicio del camino por buena senda; el arroyo Isoba, a la derecha.
 
            Después de una hora de camino, a 1 752 metros de altitud nos encontramos con la majada del Torres, que pertenece a la parroquia allerana de El Pino y donde pastan yeguas y caballos. Encima mismo tenemos los picos La Ventanona y Torres, y entre ambos el collado La Ventanona. Nuestro objetivo es alcanzar el collado, y lo hacemos acentuando la subida mientras disfrutamos al volver la vista atrás hacia las tierras de León en el valle del Porma; al otro lado del puerto, la Cuerda del Ajo, por donde en otra ocasión ya tuvimos la oportunidad de disfrutar (En el puerto de San Isidro, 30 de septiembre de 2013).

La Majada del Torres y la vista hacia el sur.
 
            Cuando llegamos al collado La Ventanona a 1 880 metros de altitud, la vista hacia las tierras de Caso es espectacular: al fondo, el valle de la Almagrera; más allá, entre la niebla del norte, el valle y la majada de Roxecu; más al norte aún, la sierra de Contorgán y más hacia el este, el Cascayón y hasta el lago Ubales. Pero una vez en este collado, es obligado plantearnos el "algo más" de la entradilla inicial: la cumbre del pico Torres. Desde donde estamos, el ascenso ha de ser por la arista este, que si el tiempo está, como hoy, despejado y el terreno seco, no ofrece más dificultad que la pronunciada pendiente y la necesidad de agarrarse a la piedra en algunos pasos. Es, además, su cara más aérea y más vistosa, lo que añade un "algo más" a la aventura.

La vista a las tierras de Caso desde el collado La Ventanona.
 
            El pico Torres, de 2 105 metros de altitud, en la divisoria entre Aller y Caso, con vértice geodésico y su buzón montañero, presenta una estrecha cumbre caliza, inmejorable atalaya desde el litoral cantábrico hasta el páramo leonés, desde Picos de Europa hasta las Ubiñas; claro está que para ello es necesario contar con un día limpio y despejado, y ya queda dicho que en nuestra ocasión la niebla del norte campeaba por los valles. No obstante, pudimos disfrutar de un amplio panorama y sobre todo de la alegría de haber alcanzado la mayor altura del Parque Natural de Redes.
            El descenso fue por la cara oeste en dirección a la collada Valverde, y luego por una pequeña crestería, hasta enlazar en una colladina (1 879 metros) con el sendero que desde el valle allerano de Valverde se dirige hacia los Fueyos, pico, collada y majada. Siguiendo este buen sendero llegamos a la collada los Fueyos ( 1 711 metros), el lugar elegido para la comida, el descanso y la conversación.

En pleno ascenso al pico Torres.
 
             La collada los Fueyos es paso tradicional de la parroquia de El Pino hacia el puerto casín de Contorgán, y nosotros, tras la pausa adecuada nos internamos ya de forma definitiva en Caso, parroquia de Caleao. Todo es, a partir de aquí, descenso por un mar de niebla, que apenas nos deja ver el sendero fácil de caminar siguiendo la riega los Albardes. Hasta que llegamos a las brañas del Acebal (1 332 metros), amplia extensión con varias cabañas en uso rodeadas de bosque de fresnos.

Descenso en la niebla después del descanso.
 
            El camino, casi llano por el tupido bosque de los Arrebellaos nos lleva a la braña de los Albardes, donde la riega desemboca en el río Roxecu. Este río, que viene de las majadas de Roxecu, Llede y Los Moyones, es en realidad la parte alta del río los Arrudos, así que en los Albardes enlazamos con el PR AS-61 Ruta de los Arrudos. Es ésta una de las rutas más reconocidas y visitadas de Asturias, y donde nosotros la encontramos tiene un indicador para que quienes deseen seguir remontando el río, puedan alcanzar la collada y el lago Ubales.

Detalle de las brañas del Acebal.
 
            Nuestro camino, en cambio, seguirá el descenso del PR hasta su punto de inicio. Pronto dejamos a nuestra izquierda el sendero que sube a la majada de La Robre en los puertos de Contorgán, y pronto también llegamos a La Fuentona; la toma de aguas construida en los años cuarenta del pasado siglo para "la traída" a Gijón. Aquí, en el Colladín, es el punto donde finaliza la Foz de los Arrudos; para nosotros, en cambio, comienza el descenso por ese camino que da nombre a la zona: "arrúos", rudimentarios escalones tallados en la roca para vencer los pasos complicados.

La siempre espectacular Foz de los Arrudos.
 
            El escalonado descenso finaliza cuando llagamos al reformado puente de La Calabaza, que fue hasta hace poco puente colgante; algo más allá hubo unas antiguas minas de las que no queda señal alguna. Al pasar por las cabañas de Prendeorio, el camino se hace ancho, con el uso restringido a vehículos autorizados. Luego, el cruce con el camino hacia la Cresta Fresnéu, el paso por distintos invernales y otro camino que dejamos a la izquierda hacia la collada del Arco, también señalizado como ruta circular desde Caleao. Y finalmente, superado el último repecho llegamos al campo de la ermita de San Antonio, donde hay un área recreativa y el aparcamiento junto a la carretera que sube a Caleao.

 Se asoma Caleao al final de la Ruta de los Arrudos.

            Por la carretera, siguiendo la margen derecha del río Caleao, en unos dos kilómetros llegamos a la casería de La Encrucijada, a 600 metros de altitud, para finalizar una caminata más por Redes, que en esta ocasión tuvo un día claro y despejado por las alturas, niebla en los valles y el chaparrón de la tormenta que nos acompañó en el último tramo del camino. Con todo, disfrutamos por las alturas y nos recreamos una vez más con la espectacular belleza de los Arrudos; como siempre es posible hacerlo en cualquier recorrido por el Parque Natural de Redes.

Inmenso panorama desde la cumbre del Torres:
a la izquierda el inevitable Tiatordos y más al fondo, en el centro,
el Macizo Occidental de Picos de Europa.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 30 de julio de 2016).

jueves, 28 de julio de 2016

TEVERGA, QUIRÓS Y BABIA



Desde el Puerto Ventana a los Huertos del Diablo por La Expriella y la Vega Socellares, para regresar al puerto por la Vega los Pozos y la Collada Socellares

            El Alto Ventana se encuentra entre los concejos de Teverga, Quirós y San Emiliano de Babia. En un amplio collado se abre el puerto, paso tradicional entre la zona central asturiana y la Babia leonesa; de Asturias asciende la AS-228 por el valle del Trubia y el concejo de Teverga, para enlazar con la LE-481 que desciende hacia Torrebarrio y San Emiliano.
            También desde Ventana parte una pista hasta el pueblo quirosano de Ricabo, pasando por la collada donde está la ermita de Trobaniello. Por esta pista discurre el GR-207 Ruta de las Reliquias; nosotros la hemos recorrido hace algún tiempo en dos etapas, de las que hay constancia en sendos artículos de este blog titulados Tierras y pueblos de Quirós, (10 de noviembre de 2012 y 15 de marzo de 2013).
            Los Huertos del Diablo son dos cumbres gemelas en el sector norte del macizo de Ubiña, en la divisoria asturleonesa. Esta situación y las vistas que ofrecen les dota de un gran atractivo montañero, por lo que el acceso desde Ventana está bien señalizado con los típicos jitos de piedra.

 En la foto de Ana Fabián al final del camino, 
la pista a Ricabo, bosques y valles de Teverga.

            Sin embargo, en esta caminata del grupo La Peñuca, propuesta y coordinada por Tino Vázquez, realizamos un recorrido circular más amplio; primero por las altas tierras de Quirós, parroquia de Ricabo, para regresar al puerto por los rincones más septentrionales de la Babia de Yuso.
            Iniciamos, pues, el camino en el puerto Ventana, a 1 586 metros de altitud, por la pista a Ricabo con piso de tierra en muy buen estado. Un recorrido casi llano, de unos tres kilómetros hasta la collada La Expriella (1 601 metros); allí, abandonamos la pista y seguimos por una senda entre pradera y monte bajo por la Cuesta Agria, hasta llegar a la campera de Cueñas Albas (1 779 metros).

Al iniciar el camino en el puerto, la primera fuente.
 
            Esta campera, en la base del pico Beiforco, merece un alto en el camino, pues se abre a la amplia vega de Socellares, propiedad comunal del pueblo de Ricabo que tiempo atrás se arrendaba a pastores trashumantes; hay en ella una laguna que en estos días de verano es apenas un pequeño humedal. Bordeando la vega campo a través y con algunos trazos de senda, el ascenso se acentúa hasta alcanzar la Muesca de Bullacu a 1 912 metros de altitud.

Entre monte bajo por la Cuesta Agria.
 
            A partir de aquí, nuestro camino debe seguir dirección sur, por lo que dejaríamos a la espalda el pico Campu Faya; pero como la propuesta de Tino incluye el ascenso a su cumbre, allá nos vamos aunque en este momento se vea cubierta de niebla. Una vez arriba, comprobamos que fue un acierto, porque el Campu Faya, de 1 942 metros de altitud, es el punto más al norte del cordal que recorreremos para llegar a los Huertos, que son el objetivo de la jornada. Regresamos, entonces, a la Muesca para iniciar el cresteo y alcanzar primero el pico Sobre el Tambarón (2 005 metros), la cumbre más alta del monte que le da el nombre, Monte Tambarón, y luego el Sobre el Prau la Sicha (1 976 metros).

La vega de Socellares desde la subida al Campu Faya.
 
            Todo este recorrido por la crestería sin camino marcado, la guinda de la jornada, lo realizamos por la margen derecha sin apenas cortada sobre la vega de Socellares y contemplando hacia el sur cada vez más retazos de la Babia de Yuso. Pero es inevitable asomarse en ocasiones hacia la izquierda, al norte, siempre eso sí con mucha precaución: al fondo de un impresionante desplome de al menos 600 metros, vemos los puertos de Agüeria. Bajo la mole de Peña Rueda, están estos puertos, que se reparten entre las parroquias de Ricabo y Lindes, cubiertos por grandes matas de carrascos y también riquísimas praderas con cabañas, como las de La Cardosa y La Cardosina; en verdad, emociona contemplar su amplitud desde esta vertical altura.

Detalle del agradable recorrido por la crestería.
 
            Finalizamos el trayecto por la crestería, cuando llegamos a la horcada frente a la que se levanta el primer Huerto del Diablo. Por una pequeña canal descendemos hasta los 1 926 metros, y desde allí iniciamos el más prolongado ascenso, que aunque sea el más fuerte, no tiene ninguna dificultad: por pradera con algo de monte bajo y también algo de piedra caliza al final, llegamos a la cumbre del esperado Huerto del Diablo Norte a 2 100 metros de altitud.

La niebla sobre la cumbre del Huerto del Diablo Norte.
 
            La parada para el descanso estaba pensada en el segundo Huerto, pero tal vez fuera la belleza del paisaje recorrido hasta aquí la que demoró más de lo previsto el camino; así que lo avanzado de la hora hizo conveniente el cambio de planes, en cuanto los primeros bocadillos salieron de las mochilas. Por lo demás, la conversación estaba asegurada contemplando hacia el norte el panorama que se pierde más allá de Quirós, la sierra del Aramo y las antenas del Gamoniteiru; con buena vista, muy a lo lejos, algunos adivinamos hasta la sierra de Peñamayor, mi Peña.
            Mientras tanto, mucho más cerca, en el propio macizo de Ubiña, los más amantes de los riscos pasan lista a las altas cumbres que nos rodean: Ranchón, Fontanes, Farinientu... Hacia el sur, toda la hermosa Babia de San Emiliano o Babia Baja, la carretera que sube al puerto y pueblos como Torrebarrio o Genestosa.

 Panorámica hacia el norte; y a la derecha las renombradas
cumbres del macizo: Farinientu, Fontanes, Ranchón...

            Después del descanso, viene el descenso a la collada (2 046 metros) que se interpone entre las dos cumbres gemelas, para desde allí sin ninguna dificultad y siempre por la línea interprovincial, llegar a la cima del Huerto del Diablo Sur, que con sus 2 133 metros de altitud es nuestra cumbre de la jornada. Desde ella, además de acercarnos aún más la panorámica anterior hacia Babia, podemos observar el recorrido que nos llevará al final de la caminata.

Por la collada, hacia el Huerto del Diablo Sur.
 
            Este último tramo coincide con el que aparece bien señalizado para el ascenso directo a los Huertos. Nosotros descendemos a la Vega los Pozos en tierras de Babia, desde donde ya vemos muy cerca la mole de Los Fontanes y algo más allá la misma Peña Ubiña, cuya cara hacia el sur se ve muy diferente de la que contemplamos por el norte, desde tierras de Lena, por ejemplo.
            Bordeamos luego la Peña del Melluque y entramos de nuevo en Quirós para ascender a la collada Socellares; ésta separa la para nosotros conocida y recorrida vega de Socellares de la de Campo Fermoso en Babia. Dejamos la primera a nuestra espalda, y de nuevo por Babia y luego siguiendo el límite provincial llegamos a Los Canales, donde nos encontramos con lo que, no por esperado, nos resulta menos sorprendente: restos de viejas explotaciones de carbón (antracita) a cielo abierto.

 Bonita imagen de los Fontanes y Peña Ubiña.

            Hasta aquí llega la pista de acceso a la explotación, ahora de exclusivo uso ganadero hacia las praderías que tratan de reponer el entorno, y que nosotros hoy vemos repletas de ganado vacuno. Por esta pista bordeamos el Peñón de Ventana dejándolo a nuestra izquierda, y luego atajando por la propia pradera, descendemos al Alto Ventana, el puerto donde iniciamos la jornada: una caminata hacia los Huertos del Diablo, con un interesante recorrido que nos ofreció momentos de espectacular belleza.

Peña Rueda y los puertos de Agüeria desde el camino por la crestería.


Las fotos, excepto la primera, son de Juan Lobelle.

                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de julio de 2016).