Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

martes, 17 de enero de 2012

DESDE NOREÑA HASTA GIJÓN

Una caminata por las parroquias de San Martín de Anes y L’Abadía Cenero

El Grupo de Montaña La Peñuca quiso iniciar su temporada 2012 con una ruta de senderismo adecuada para estas fechas de invierno y, quiso además, que el guía  fuera el propio presidente del Grupo, Albino González Ordiz, vecino de la parroquia gijonesa donde debe finalizar la ruta. Hace tiempo que yo tengo en mente realizar la caminata desde Noreña hasta Gijón; hay varios itinerarios, todos fáciles e interesantes, pero ahora ajustémonos al que propone La Peñuca, pues tiempo habrá para realizar otros entre los muchos posibles. 


Si partimos de la villa condal de Noreña, por obvias razones geográficas nuestro caminar pronto será por el municipio de Siero; nosotros lo haremos hacia el norte por la parroquia de Anes, la más extensa de las 28 que componen este municipio.  Comenzamos la caminata en el hermoso paraje que rodea la ermita del Ecce-Homo en Noreña, y pronto cruzamos la AS-245, la llamada carretera carbonera, primera vía de comunicación entre la cuenca minera del Nalón y Gijón; pasamos junto a la gran finca amurallada que contiene el palacio de Agüeria y nos acercarmos a la iglesia parroquial y cementerio de San Martín, en el lugar de Casa de Anes. Subimos luego por la sierra de Picaplana, contemplando el disperso caserío que la ocupa y bajamos hasta El Mesón de la Tabla para encontrarnos otra vez con la carretera carbonera. Aquí podemos contemplar la antigua trinchera del Ferrocarril de Langreo que, tras un paso a nivel, llegaba al túnel de Conixho, la estación y el plano de San Pedro. Fue éste, como se sabe, el tercer ferrocarril construido en la Península Ibérica, y el de Conixho, proyectado por el ingeniero y político José Elduayen Gorriti para unir los valles de Noreña y Ruedes, el primer túnel ferroviario de importancia. Después del túnel, estaba la estación de San Pedro y, desde allí, el tren bajaba a La Florida por un plano inclinado que funcionó en principio por un sistema de doble vía y luego por una máquina de vapor fija: fue el primer plano inclinado de ferrocarril  utilizado para el transporte de viajeros. Todo esto es historia, pero no tan antigua; por el paso a nivel de El Mesón de la Tabla circuló el tren de viajeros hasta 1963, aunque la vía se siguió utilizando hasta 1985 para el transporte de estériles de la minería que fueron rellenando el plano. 

Pradería en la parroquia de Anes

Nosotros cruzamos también la carretera y el río Noreña para subir por una pista de tierra hasta La Pañeda Nueva; desde allí por camino de asfalto llegamos hasta Güergo pasando antes por la aldea de Faéu. Entre estos dos lugares tenemos una buena atalaya para contemplar al otro lado de la loma de Conixho gran parte de la parroquia gijonesa de Ruedes, las instalaciones de la empresa T. S. T. donde estuvo la estación de San Pedro y el espacio que ocupó el plano, cubierto con una plantación de árboles autóctonos. La aldea de Güergo es bonita, con casas bien arregladas y varios hórreos bien conservados; a la salida del pueblo, en una finca cercada, hay una ermita donde cada año se celebran animadas fiestas a las que acuden vecinos de toda la parroquia. 

Interesante panera en el pueblo de Güergo

Tras la fuerte bajada de Picalloréu llegamos al arroyo del Forcón que en casi todo su recorrido sirve de límite entre los municipios de Siero y Gijón, antes de entregar sus aguas al arroyo de Vega que las lleva hasta el río Pinzales. Cruzamos el arroyo por un puente de piedra y entramos en la parroquia de Cenero, la más extensa de las 26 que componen el municipio de Gijón. Luego, por el llamado Camín del Molín del Prau vamos ascendiendo hasta llegar a Peñaferruz: aquí, en el Centro Social, un edificio escuela rehabilitado, a la vera de la Pica Sergio, es el lugar elegido para el descanso y la comida. 

La Pica Sergio destaca en el paisaje de Peñaferruz

Estamos en las Brañas de Curiel que ocupan toda la parte sur de esta parroquia, la que conserva mejor su carácter rural, agrícola y ganadero. Curiel, según los estudios de Cristina Cantero Fernández patrocinados por la Academia de la Llingua Asturiana, es un topónimo que alude en la alta Edad Media a un castillo al que debieron pertenecer estos territorios; aunque ya a partir del bajo medievo y hasta tiempos modernos, el también llamado Monte o Coto de Curiel fue dominio de la Casa de los Valdés de Trubia y los Marqueses de San Esteban y de Revillagigedo. En la actualidad lo componen tres núcleos de población asentada en caseríos dispersos: Peñaferruz, Carbaínos y Aguda.
De Peñaferruz salimos rodeando la Pica Sergio para bajar por el Camín del Formigu hasta Río Bravo, dejando a nuestra izquierda una grande y bien cuidada plantación de manzanos. Después de atravesar el río, el Camín de la Cuesta Galindo nos sube hasta  el Camín de la Llomba que nos llevará hasta las escuelas de Carbaínos, hoy convertidas en Centro Social, y desde allí, abandonando la carretera de Piñera, más subida hasta los Llanos de Aguda, que es, en efecto, un lugar llano en el punto más alto (279 metros) de la parroquia. Desde Los Llanos la panorámica es total: a nuestra espalda dejamos el valle de Ruedes por donde discurre el trazado del ferrocarril y vemos pasar el tren hacia el apeadero de Aguda; al frente, la AS-2 y el cerro de Veranes con los restos de la villa romana y la torre de Salvamento Marítimo; más a la derecha, la zona industrial de Veriña, Jove, El Musel… y todo el centro urbano de la ciudad; y más a la derecha aún, la vista alcanza hasta la torre de la Laboral.

Panorámica desde Llanos de Aguda

Es en Los Llanos donde los caminantes pueden demorarse contemplando el panorama; más,  si tenemos en cuenta que ya pronto toca a su fin esta caminata que fue un intrincado laberinto de caminos de tierra, caminos hormigonados y carreteritas de asfalto, en el que resulta difícil orientarse si no se cuenta con un guía perfecto conocedor de la zona como Albino González: no en vano fue durante un lustro presidente de la comunidad vecinal de Cenero. Sólo resta entonces, el descenso hasta Salcedo, en la AS-18, adonde llegamos desde Noreña después de recorrer las dos parroquias más extensas de los concejos de Siero y Gijón.


Las fotos son de Juan Lobelle

                                          
                             (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 14 de enero de 2012)



sábado, 7 de enero de 2012

COSECHA DE LECTURAS (II)


Se incluye hoy en esta Cosecha de Lecturas un suceso que Joaquín Leguina narra en su obra La luz crepuscular (Edit. Alfaguara. Madrid, 2009). 

        Estamos ante una novela con “notable componente autobiográfico”, advierte el autor en nota previa, excepto en “lo que se refiere a la vida sentimental y familiar del protagonista”; una interesante crónica de una época, escrita por una persona que vivió los acontecimientos en primera línea y que además sabe contarlos mezclando de forma magistral realidad y ficción. En esta muy recomendable novela se habla de Mayo del 68 en París, donde ocurre esta anécdota que refleja muy bien el carácter de los personajes que en ella intervienen. He aquí mi relato de la misma:


En el fulgor de aquellos acontecimientos parisinos, encontrábase el autor teatral Fernando Arrabal, a la sazón activista ocupante del Colegio de España en la Ciudad Universitaria, en plena actividad construyendo una barricada junto a un grupo de jóvenes que derrochaban el mismo frenesí que nuestro eximio escritor. La casualidad hizo que pasara por allí el irlandés Samuel Beckett, también autor teatral y residente en París donde ejercía como lector en la Escuela Normal Superior. Beckett, autor de importantes obras de teatro como Esperando a Godot y Fin de partida que le llevarían a Estocolmo para recoger el premio Nobel de Literatura al año siguiente de lo que aquí se relata, contempló entre incrédulo y sorprendido la frenética actividad de Arrabal.
- ¿Qué hace usted ahí, señor Arrabal?, -preguntó, dirigiéndose al dramaturgo español.
- Pues ya ve, señor Beckett -contestó Arrabal, derrochando entusiasmo- estoy haciendo la revolución. Poniendo un poco de imaginación para cambiar el mundo.
Beckett le miró de nuevo sonriente y dio por finalizado el acto diciendo:
- Pero qué dice usted, hombre de Dios. Dentro de cinco años todos estos jóvenes que le rodean se habrán hecho notarios.

jueves, 15 de diciembre de 2011

POR LOS ACANTILADOS DEL INFIERNO

De Ribadesella a Cuerres, un recorrido por la rasa costera

Esta caminata se desarrolla por la costa de Ribadesella, partiendo de la propia villa para pasar luego a la parroquia de Collera, que es la que ocupa toda la rasa costera oriental del concejo hasta el límite con el de Llanes. El camino comienza en el centro mismo de la villa para recorrer el paseo del puerto, decorado con paneles alusivos a su historia. El primer objetivo es subir a lo alto del monte Corbero donde se encuentra la ermita de la Virgen de La Guía, levantada por el Gremio de Mareantes en el siglo XVI aunque muy reformada en el XIX. La cima del monte ofrece una buena vista de la estructura urbana, su larga playa y la desembocadura del Sella, pero también, allá entre Colunga y Parres, se aprecia el pico Pienzu, patrón de la sierra del Sueve.

 Ermita de la Virgen de La Guía sobre el monte Corbero

Se sigue el camino por un sendero empedrado que bordea la ladera del monte de forma paralela al paseo del puerto, y aquí este caminante se encuentra con la primera sorpresa: en un lugar bien vistoso, sobre la piedra que cierra el sendero, aparece una placa con la que los riosellanos recuerdan a Don Eugenio Campandegui. El caminante recuerda en su primera juventud a Eugenio Campandegui, joven sacerdote recién salido del Seminario, como coadjutor en su parroquia de Santo Toribio de Cocañín, en La Güeria de Carrocera. Seguimos caminando por el empedrado, no sin detenernos a contemplar la torre de la Atalaya, tal vez de origen medieval pero más bien modelo historicista del siglo XIX, y poco más adelante, el chalé de la Atalaya, palacete ecléptico mandado construir hacia 1922 por la viuda de un indiano riosellano enriquecido en Cuba. Tras una empinada cuesta, de súbito aparece la playa de La Atalaya, en realidad una pequeña playa urbana de piedra negra pizarrosa.

 Recuerdo al sacerdote Don Eugenio Campandegui

Pronto entramos en los dominios de la parroquia de Collera y, al acercarnos a los caseríos de Espina, coincidimos con el Camino de Santiago por la Costa, por el que caminaremos durante un trecho hasta llegar a los acantilados y playa de Arra. Allí hay un área recreativa donde se puede hacer una pequeña parada y comentar el desarrollo de la marcha; también, observar dos picos interesante: el Cuetu La Cueva y La Corona del Castiello. El primero tiene en la cima un mojón de piedras apiladas por los montañeros que hasta ella suben; es tradición de todo montañero que se precie, subir al Cuetu La Cueva llevando al menos una piedra para amontonarla en su cima. En cuanto al pico La Corona del Castiello, ya en el concejo de Parres, dicen que desde sus 448 metros de altitud, con unos prismáticos se puede contemplar en agosto el Descenso del Sella, desde su salida en Arriondas hasta la meta bajo el puente de Ribadesella.
Abandonamos el área de descanso y el camino se vuelve senda, en ocasiones confusa, que discurre por cuetos junto a fincas de labor y prados donde pasta el ganado; bordeando también las manchas boscosas de eucaliptos y pinos, y sobre todo mucho monte bajo: brezales y tojales donde se pierde la senda y resulta en extremo difícil el caminar. Si la marea está subiendo, el caminante se sorprende al encontrarse con el ruido que producen algunos bufones; así pasamos junto a los acantilados del Infierno y Tomasón, el hermoso islote de Paluverde y el pico Les Gaviotes: es la parte más agreste y dura de la caminata, pero también de una belleza incomparable.

El hermoso islote de Paluverde

         La llegada al Área Recreativa de Guadamía se agradece, pues aquí está prevista la comida. Es un área bien cuidada, con mesas y paneles informativos, desde donde es posible divisar los espectaculares chorros de los bufones en la rasa de Llames de Pría al otro lado del  río Guadamía, que marca el límite entre los concejos de Ribadesella y Llanes. Este río está cruzado por numerosos y llamativos puentes, y sus aguas alimentaron varios molinos, algunos de los cuales, aunque inactivos, aún se pueden ver; en su desembocadura forma un pequeño estuario con una pequeña playa triangular, también conocida como de Los Bufones o Castru Les Arenes. Por el área recreativa pasa el PR-AS 276 de reciente trazado, que esta reconocido como circuito de orientación en Ribadesella.

 Área Recreativa de Guadamía

Después de la comida, sólo queda una hora de camino por una pista y luego una encrucijada de carreteritas en la margen izquierda del río, siguiendo las señales de PR antes citado, hasta llegar al pueblo de Cuerres, un lugar con las viviendas diseminadas en varios barrios al pie de la sierra de Las Pandas. Por allí pasa el Camino de Santiago y allí, al lado de la ermita de San Mamés, del siglo XVI, y la fuente de Los Peregrinos termina nuestra caminata, después de recorrer toda la zona oriental del concejo de Ribadesella por su agreste costa de rocas calizas sobre la que se estrella el mar Cantábrico, al que se asoman los verdes prados y los bosques de eucaliptos y pinos: sin duda, una de las costas más bellas de la Península y todo un aliciente para un entretenido caminar en las últimas semanas de otoño.  

Las fotos son de Juan Lobelle


                                 (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 10 de diciembre de 2011)

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL CAMINO DE SAN SALVADOR

Segunda etapa: de Cascantes a Pola de Gordón


Romero, para ir a Roma,
lo que importa es caminar;
a Roma por todas partes,
por todas partes se va.
Antonio Machado


            No es que a Santiago, como a Roma, se vaya por todas partes, pero son múltiples los caminos que llevan a Compostela; tantos que, acudiendo a la exageración, podríamos decir que no existe pueblo, comarca o provincia por donde no pase uno. El más conocido es el Camino Francés, que pasa por León y entra en Galicia después de atravesar El Bierzo. Por Asturias pasa el Camino del Norte o de la Costa, y  de Oviedo  parte el Camino Primitivo: este, el más antiguo, fue inaugurado por el rey Alfonso II el Casto en  su primera peregrinación al llegar a la corte la noticia de los acontecimientos ocurridos en Compostela. También  hay los caminos Sanabrés, de la Lana, Manchego, de Invierno... y hasta existe un Camino Inglés que acerca a los peregrinos en barco a las costas gallegas. En el grupo La Peñuca, José Montero, buen montañero y buen conocedor de las tierras del norte de León, es un experto guía del Camino, pues no en vano ha realizado varias veces el francés, el del norte y, claro está, este Camino de San Salvador que hoy nos ocupa.
            Entre los senderos que por el mundo conducen a Santiago, el Camino de San Salvador es un apéndice del francés. En la Edad Media eran muchos los peregrinos que en León se desviaban hacia el norte para visitar la basílica de San Salvador en Oviedo, cumpliendo con el precepto que así lo pedía: El peregrino que va a Santiago y no pasa por El Salvador, visita al criado y se olvida del Señor. Esto significaba un esfuerzo considerable, al tener que atravesar la cordillera Cantábrica para ya en Oviedo seguir por un Camino Primitivo lleno de difícultades y peligros. (1)

Una buena señalización acompaña al peregrino 

            Iniciamos nosotros esta etapa del Camino en el pueblo de Cascantes por una senda que atraviesa el bosque y luego campos de labor, desde donde ya se divisa al fondo la central térmica de La Robla. La senda bordea la central dejándola a la derecha del caminante que, por entre campos y obras de la línea férrea de alta velocidad, se acerca a La Robla. Aquí recogemos unas palabras de Jovellanos, ahora que se le recuerda en el segundo centenario de su muerte; en ellas expresa sus impresiones después de un viaje entre León y Asturias:

Un estrecho y fresco valle que el río Bernesga atraviesa y fertiliza corriendo de norte a sur; un montezuelo que le ciñe y estrecha por el poniente, cubierto de altos y frondosos bosques; (…) algunas fuentes y arroyuelos, cuyas cristalinas aguas corren y serpentean por todos lados hasta perderse en el río; y sobre todo cierta frescura y fragancia, (…) hieren de tal manera los sentidos del caminante (…).
(…)
Pero cuanto agradan las inmediaciones de La Robla, desagrada y fatiga la mansión que se hace en él. No es fácil expresar a usted cuán mala, cuán sucia y cuán incómoda es la posada. (2)

Como en cualquier ciudad industrial, es difícil encontrar motivos que hoy justifiquen esta bucólica descripción de “las inmediaciones de La Robla”. Tiene, no obstante, buen atractivo el caminar por estas tierras del alto Bernesga que han sido declaradas por la UNESCO en el año 2005 Reserva de la Biosfera; y si el peregrino busca posada, sin duda la encontrará hoy en La Robla mucho más agradable y cómoda que la de Jovellanos a finales del siglo XVIII.

La central térmica de La Robla
 
Callejeamos por el centro de la ciudad, siempre siguiendo los indicadores que marcan el Camino, atravesamos la plaza de La Constitución, pasamos ante la Consistorial y salimos hacia el norte por una pista en la margen izquierda del río Bernesga. A la salida está el Albergue de Peregrinos: un remozado edificio de piedra, en un entorno recreativo y bien cuidado, que sin duda haría las delicias de nuestro sabio ilustrado. También desde allí es posible divisar en la distancia el Cueto San Mateo, una de las mayores alturas de esta comarca. Poco más allá, el acueducto del Encañao cruza por encima del río y de la pista: es una construcción única en su estilo en la provincia de León que sorprendió de forma grata a Jovellanos, se nos explica en una placa adherida a la piedra.

El acueducto del Encañao

La pista discurre paralela al río, atravesando los pueblos de Puente de Alba y Peredilla estirados a lo largo de la carretera; al salir de este último, un túnel cruza por debajo de la CN-630 y se acerca al Ferrocarril del Norte, junto al que caminamos hasta llegar a la ermita del Buen Suceso. Esta ermita, que fue construida en 1766 y reformada en 1834, tiene planta de cruz latina con una llamativa cabecera cuadrada y una airosa espadaña de cuatro huecos; está situada en un área de descanso, donde también hay un edificio de piedra  levantado sobre el solar de un antiguo hospital de peregrinos. Es el lugar adecuado para el descanso, el bocadillo, la charla y las fotos.

Ermita de la Virgen del Buen Suceso

Al reanudar la marcha, el camino se aleja de la carretera nacional y del ferrocarril, atraviesa el pueblo de Nocedo de Gordón y se vuelve más agreste. Trepa por algún montículo y, desde lo alto, ya se divisa La Pola de Gordón, villa que en la Edad Media fue cabecera de las tierras que riega el Bernesga, con una importante economía ganadera y famosa por los pagos de portazgo, tal como nos refiere de nuevo Jovellanos:

En esta villa, capital de su concejo, se paga un fuerte portazgo al conde Luna, si no me engaño. Este portazgo es más notable por sus excepciones que por su gravamen. Nada paga el ganado lanar, privilegiado por donde quiera que vaya; nada el de paso y montura. El ganado mular y el de cuerno paga sólo en tiempo de ferias, pero las caballerías de carga pagan doce maravedises con ella y seis de vacío. Vea usted, pues, sobre qué buenos principios está calculado este impuesto. (3)

El río Bernesga, siempre presente a lo largo del Camino por tierras de León

            Nosotros entramos en la villa por el barrio de El Soto, pasamos bajo el ferrocarril y, una vez más, por un puente sobre el río Bernesga, para así llegar al centro de La Pola de Gordón, desde donde se divisa más cerca el Cueto San Mateo; aquí termina esta segunda etapa del Camino de San Salvador que deja al caminante con el apetito abierto para realizar la tercera, que nos llevará hasta el alto de Pajares, en el límite con Asturias.

(1) Concha López Narváez: Endrina y el secreto del peregrino. Espasa-Calpe, 1987. (Interesante novela sobre el Camino)
(2) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz). Edic. KRK, 2003
(3) Jovellanos: Cartas...

Las fotos son de Juan Lobelle


                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó el sábado, 26 de noviembre esta 2ª etapa del Camino de San Salvador y tiene previsto realizar la 3ª el 14 de abril de 2012)
 

martes, 15 de noviembre de 2011

ENTRE MIERES Y ALLER

Desde Figaredo hasta Moreda por el Cordal de Longalendo

El Cordal de Longalendo, anteayer aún desconocido para este caminante, se extiende de este a oeste en una seríe de cumbres y collados, marcando el límite entre los municipios de Mieres y Aller. Aunque a lo largo de este cordal aún se observa la huella de una antigua y rica explotación minera de montaña, también nos ofrece bellos bosques y buenos pastos en las majadas y brañas, localizadas sobre todo en su ladera meridional en las parroquias alleranas de Serrapio, Piñeres, Moreda y Caborana. La ladera septentrional, sin embargo, está ocupada por grandes zonas boscosas de castaños y hayas, y vierte al valle del río Turón en las parroquias de Urbiés, Turón y, más al oeste, en las de Figaredo y Santa Cruz.
Recorrer este Cordal de Longalendo es una caminata muy apropiada para estos días otoñales de pocas horas de luz, que no presenta más dificultad que la de orientarse en la amplia red de sendas y pistas ganaderas que lo recorren. Nosotros iniciamos el camino en Figaredo por una pista de hormigón que sube a la parte más alta del pueblo. Luego, vamos ganando altura de forma constante por caminos de tierra y sendas que atraviesan un amplio bosque de castaños; es la zona más occidental del cordal, que ha sido incluida en la Red Natura 2.000 por ADENA y la Universidad Autónoma de Madrid como uno de los lugares españoles mejor conservados. Pasamos ante una bocamina tapiada, algunas trincheras de la antigua explotación, prados cercados de piedra, cuadras para el ganado, y ya divisamos desde lo alto toda la parroquia de Santa Cruz; pero también al otro lado del valle se nos ofrecen el Cordal de Cubas y la majestuosidad del Aramo con el Gamoniteiru y sus antenas.

Las antenas del Gamoniteiru desde el Cordal de Longalendo

Cuando la senda gira a la izquierda y nos asomamos a la ladera norte, vemos todo el valle de Turón coronado por el pico Polio. Así, dejando atrás los castaños y caminando por entre monte bajo, llegamos a la excelente Braña de Gramedo, donde hay buenas cabañas y una amplia pradería con algunas hayas bien plantadas. A esta braña, situada a 790 metros de altitud, acuden  con su ganado vecinos del pueblo de Gramedo de Santa Cruz y también de otros de la parroquia de Turón.

La amplia pradería en la Braña de Gramedo

Después de atravesar la braña, el camino sigue por la cresta, por el Cueto Teyeres y otros altozanos y collados donde no falta la huella del jabalí que busca su  apetitosa comida, hasta llegar al lugar conocido como la Llana del Cordal. Aquí una pista de tierra sale a la derecha bordeando la ladera para bajar hasta la aldea de Rayán en la parroquia de Moreda. Nosotros tomaremos esa pista pero mucho más abajo, ahora seguimos por la senda hasta alcanzar la primera cumbre prevista: el pico La Faya (885 metros), que cuenta con vértice geodésico, entre las parroquias de Turón y Caborana. Es obligada una parada y algunas fotos en esta atalaya hacia los dos valles y hasta el centro de Asturias.
El camino, siempre por el cordal, nos lleva ahora a la Majada de Pandoto a 850 metros de altitud, que pertenece a la parroquia de Moreda y donde encontramos una fuente con abrevadero para el ganado; es el último paso para llegar a la cumbre más alta: el pico Pandoto de 1.064 metros de altitud. Éste también recibe el nombre de pico Cutrifera (1), reparte aguas entre Turón y Moreda, y coronan su cumbre un vértice geodésico y un buzón montañero en forma de hórreo. El día está claro y permite ver con nitidez el Aramo y Oviedo; pero al caminante le gusta mirar, más a la derecha del pico Polio, toda la parroquia de Urbiés, la carretera que sube a La Colladiella y, más a la derecha aún, en el confín oriental del municipio mierense La Güeria de Urbiés. Sobre todo ello, los picos Les Cruces, L’Arquera y Tresconcejos (Mieres, Laviana y San Martín del Rey Aurelio); y por detrás de este Cordal de Urbiés asoma el de Peñamayor, tan cerca que parecen juntos, aunque el caminante adivina que entre ambos fluye el río Nalón. Pero como no todo ha de ser mirar a lo lejos, hay que ocuparse también de la ladera norte que tenemos nuestros pies: un hermoso hayedo que forma parte del espacio protegido de las Cuencas Mineras. Buen lugar éste, la cumbre del Pandoto o Cutrifera, para la hora del bocadillo en animada conversación, y si el viento norte arrecia produce un bello espectáculo con las hojas del hayedo; pero entonces los caminantes deben levantarse para iniciar el descenso por la ladera sur.

La cumbre del Pandoto con todos sus adornos montañeros

Primero hay que deshacer el camino hasta la Majada de Pandoto, para pasar más abajo junto a los prados Vallicúa y llegar a la pista que viene de la Llana del Cordal, en la que está marcado el PR-AS 32, ruta de Rayán a Piñeres por Pandoto. Esta pista de tierra pasa junto a varios restos del antiguo laboreo minero: una bocamina que rezuma un manantial, una trinchera cortada por la propia pista y una pequeña escombrera. Atravesamos un bosque de castaños y por entre prados con cercados de alambre, después de dejar algunas sendas como la que acude a la fuente del Faidiellu, llegamos primero a la aldea de La Collada que sólo tiene 2 habitantes y luego, a la de Rayán, situada a 510 metros de altitud, con 10 habitantes (2). Ambas aldeas tienen acceso por la AE-1 que sube desde Moreda a La Felguerosa, pero nosotros bajamos por el antiguo camino; y esa vieja caleya cubierta de hojas de castaño nos acerca a la villa de Moreda, donde finaliza esta caminata que nos ha descubierto el interesante Cordal de Longalendo en el corazón de la Cuenca Minera del Caudal.

1-Gran Atlas del Principado de Asturias. Oviedo, 1996
2-Diccionario Geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. Oviedo, 2000

 Las fotos son de Juan Lobelle

                                
                               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 12 de noviembre de 2011)

lunes, 7 de noviembre de 2011

COSECHA DE LECTURAS (I)

          Del libro titulado Cuatro dublineses de Richard Ellmann (1918-1987), norteamericano y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Oxford, recogemos la anécdota que James Joyce, el autor de Ulises, contó en cierta ocasión a un amigo suyo.

          Richard Ellmann relata así esta sustanciosa anécdota:
         Era a propósito de un viejo de las Islas Blasket que nunca había abandonado su tierra y que nada sabía del resto del mundo y sus costumbres. Pero un día se atrevió a salir de las islas, entró en unos almacenes y vio algo que no había visto en su vida: un espejito. Lo compró, lo acarició, lo contempló y mientras volvía a las islas, lo sacó del bolsillo, lo contempló otra vez y murmuró: “Papá, oh, papá”. No enseñó el preciado objeto a su mujer, que se dio cuenta de que el marido le ocultaba algo y se puso suspicaz. Cierto día caluroso en que los dos estaban trabajando en el campo, el hombre dejó la chaqueta en un seto. La mujer aprovechó la ocasión, corrió hacia la chaqueta y sacó del bolsillo el objeto que el marido había mantenido en secreto. Pero cuando miró el espejo, exclamó: “Bah, no es más que una cara vieja”, y llena de irritación lo rompió tirándolo contra una piedra.

(Traducción de Antonio-Prometeo Moya, 1990)

   

jueves, 3 de noviembre de 2011

DONDE REDES SE ASOMA A LEÓN

Desde el puerto San Isidro, por cumbres de la cordillera Cantábrica

La caminata que hoy comentamos discurre, entre Asturias y León, por los municipios de Aller, Caso y Lillo. Se inicia a 1.440 metros de altitud, en la AS-253 ya cerca del alto de San Isidro, caminando por una senda que en fuerte pendiente atraviesa la braña donde se encuentra la ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Desde el primer momento, la subida no cesa, y el caminante lo puede comprobar tomando como referencia la estación invernal Fuentes de Invierno que tiene en frete a la sombra del pico Toneo. Así se atraviesa la majada de Torres, con su cabaña derruida, al pie de la imponente mole caliza del pico del mismo nombre y se sigue subiendo hasta la collada la Ventanota. Desde allí nos aprestamos a coronar la primera cumbre de la jornada: el pico Ventanota de 1.913 metros de altitud. Este pico tiene abierta en la roca una ventana natural de unos cuatro metros cuadrados y se encuentra en el límite entre los concejos de Aller y Caso; desde allí se puede ver al fondo la laguna La Caballuna, en los puertos de Cotorgán de Caleao.

 Panorámica desde la ventana del pico Ventanona

        Después de esta primera cumbre, perdemos altura para ir cresteando -Horcada Llagu, Las Vallinas, La Raya- siempre por la linde entre Aller y Caso, hasta alcanzar el pico Valmartín (1.932 metros), en cuyo vértice se unen las dos provincias y los tres concejos por los que estamos caminando. Aquí la panorámica hacia el centro de Asturias es espectacular: la sierra del Aramo, Oviedo, Llanera, Siero… y hasta es posible distinguir en un día claro Gijón por el resplandor de los depósitos ubicados sobre La Campa Torres. En fin, con este panorama y tras más de dos horas y media de camino, una pequeña parada, un respiro y unos minutos de conversación se agradecen antes de seguir la caminata.

La pelada cresta del pico Valmartín
 
 Descendemos del pico Valmartín y caminamos por la cresta que separa Caso y León, bordeamos el pico L’Arenal y nos dirigimos hacia el norte, internándonos en el concejo de Caso para atacar el ascenso a la última y más alta cumbre de la jornada: el pico Cascayón de 1.949 metros de altitud; ya en pleno Parque Natural de Redes, entre las parroquias casinas de Caleao y Sobrecastiello (Bezanes). La subida al Cascayón, aunque larga como toda esta caminata, no es difícil, y una vez en la cumbre se cuenta con una magnífica atalaya para contemplar todo Redes, en especial los puertos de Cotorgán y la embocadura de Los Arrudos; pero también más a la derecha, la hermosísima pradera de  Brañagallones, la espectacular pista que le da acceso, el frondoso valle que nos oculta al río Monasterio, el Canto  L’Oso, Valdevozón y, cómo no, el siempre presente Tiatordos: el pico que parece verse desde cualquier parte elevada de Asturias.

Hacia la cumbre el pico Cascayón
 
         En la base misma del Cascayón, por la ladera que cae a Sobrecastiello se encuentra el lago Ubales, el mayor del Parque Natural y uno de los lugares con más encanto y atractivo para los amantes de estas montañas. Y mucho más lejos, allá en los confines entre Cantabria y Castilla destacan las cumbres nevadas de Peña Prieta, el Espigüete y Tresprovincias. Es aquí el lugar adecuado para dar cuenta de los bocadillos, y nosotros lo hacemos resguardados de la suave pero fresca brisa en la ladera que mira hacia en valle Los Fornos y Lillo, contemplando en las cercanías la Peña el Viento.

 El lago Ubales desde la cumbre del Cascayón

            Después de la comida, el descanso, la conversación y las fotos, sólo queda contemplar por última vez en lontananza la sierra del Sueve y el mar al norte y al sur, el inicio de la meseta castellana; luego hay que descender hasta el lago Ubales y palpar sus frías aguas, adonde con asiduidad acuden los rebecos. En las proximidades del collado Acebal pasamos junto al refugio de la guardería del Parque y un poco más arriba encontramos la llamada portilla del paso del Acebal, límite oficial entre las tierras de León y el Principado; lugar de paso tradicional de una ruta histórica, camino de arrieros, que salvaba la cordillera para facilitar el  intercambio comercial entre las dos regiones. Hoy está marcada como la PR-LE 46, conocida como Camino de Wamba, senda peatonal y cicloturista. Se trata de un buen camino, fácil de recorrer, que desciende bordeando collados y atravesando majadas, entre las que destaca la vega Los Fornos donde se pierde en un sumidero, después de una serie de meandros, un arroyo que nace debajo de la portilla. Luego, el camino continúa a través del valle Los Fornos, por donde discurre el arroyo del mismo nombre, hasta el puente de Wamba en las proximidades de una cárcava en la que el arroyo desemboca en el río Isoba, uno de los que alimentan el cercano embalse del Porma. El puente de Wamba está en la LE-332, en las proximidades de la urbanización de San Isidro, y allí termina esta caminata que tanto por los parajes que atraviesa como por las vistas que desde sus alturas ofrece, aunque larga, en todo momanto resulta de interés para el caminante.

Las fotos son de Juan Lobelle


                                              (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 29 de octubre de 2011)