Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 20 de noviembre de 2015

EN LA MONTAÑA DE CUDILLERO



Por la parroquia de San Martín de Luiña hacia la sierra del Pumar: Escalada, Lleiredo, Gallinero, Teixidiello, Fontán...

            La parroquia de San Martín de Luiña incluía antaño las de Soto de Luíña, Ovillana y Novellana; un amplio territorio que ocupaba más de la mitad del municipio de Cudillero. A pesar de la posterior partición en cuatro parroquias, la de San Martín de Luiña, con sus más de 40 kilómetros cuadrados, sigue siendo la más extensa del concejo. Del municipio de Cudillero se puede anotar algo parecido a lo comentado con Llanes en el artículo anterior: su puerto pesquero, factor fundamental en la riqueza del concejo, y sus hermosas playas le dan un peso específico al sector turístico. Pero además de esto, en sus 100 kilómetros cuadrados de superficie encontramos también fértiles valles interiores y una atractiva zona montañosa con brañas y caserías, así como vistosas cumbres que merecen un atento recorrido.
            En esta montaña de Cudillero destaca la parroquia de San Martín de Luiña que cuenta en la costa con la hermosa playa de la Concha de Artedo, pero también extiende su territorio por la franja más meridional del concejo, hasta el límite con los términos de Salas y Pravia. Fue por esta zona montañosa de Cudillero donde realizamos los del grupo La Peñuca una caminata propuesta y coordinada por José María Arnillas, también frecuente patrón de muchas fotos que ilustran mi blog.

San Martín de Luiña desde la sierra del Pumar
 
            Escalada es el lugar donde se sitúa la iglesia parroquial de San Martín de Luiña; en realidad son varios lugares en un disperso, moderno y bien cuidado caserío que conforma el centro de la parroquia, declarado "Zona de interés turístico". Allí, a unos 60 metros de altitud, iniciamos la caminata por una estrecha carretera en considerable descenso. Cuando en Lleiredo pasamos junto a un lavadero en ruinas nos encontramos en el fondo del valle con el río Uncín, el segundo río de Cudillero por su longitud. Nace en la sierra de los Vientos y en 12 kilómetros recorre toda la parroquia de San Martín de Luiña hasta desembocar en la Concha de Artedo. De nuevo lo volveremos a encontrar en otro punto al final de nuestra caminata; ahora lo cruzamos y comenzamos el ascenso por la margen izquierda del arroyo Lleiredo, uno de sus muchos afluentes que iremos encontrando en el camino.

 Por carretera en busca del río Uncín

            La carretera en continuo ascenso, siempre a la sombra de frondosos bosques de castaños, también pinos y matas de eucalipto, deja al fondo a nuestra derecha el valle del Uncín. Cuando cruzamos el arroyo de Árgoma, pronto llegamos Gallinero, a 200 metros de altitud, una de las brañas vaqueiras de la parroquia. La dejamos en la carretera a nuestra derecha, cruzamos el arroyo al que da nombre y ya por buena pista de tierra seguimos ascendiendo hasta cruzar un nuevo arroyo, el de la Puerca.

Camino de Teixidiello; a la derecha, la braña Gallinero
 
            A partir de aquí disfrutamos con la excelente panorámica de la sierra de los Vientos: su amplio parque eólico, pero también sus numerosas brañas y caserías como Cipiello, Brañaseca y Busfrío. Nuevos arroyos que cruzamos, primero el Molino y luego el Lauz, y tras un tramo de acentuada pendiente llegamos a la braña de Tiexidiello (320 metros) que se anuncia con un cartel como "Braña Vaqueira de la Marina". Conserva buenas construcciones cercadas de madera y piedra, en un entorno de huertos y prados: es uno de los objetivos de la jornada y merece la primera pausa en el camino.

A la entrada de la braña Teixidiello
 
            Nos encontramos ahora con un tramo algo más complicado; una estrecha y embarrada caleya, y luego una senda que asciende por el monte Teixidiello y nos permite la primera panorámica hacia la costa. Cuando llegamos a los 637 metros de altitud nos encontramos, ya en la sierra del Pumar, en un cruce de pistas: al oeste hacia La Bordinga, braña en la sierra de los Vientos, y al este hacia Villairín del Árgoma, en la parroquia de Faedo.

El camino asciende por el monte Teixidiello
 
            La sierra del Pumar es una prolongación de la de los Vientos, en el límite del concejo de Cudillero con los de Salas y Pravia. Una pista que sale de este cruce la recorre por la ladera que cae a Cudillero, pero nosotros la recorreremos por su cómoda crestería y sus vistosas cumbres; primero será el pico Lauz (676 metros), en cuya ladera norte nace el arroyo que hemos cruzado más abajo. Luego, descendemos hacia la collada Llan (661 metros), donde hay un abrevadero sin agua, y ascendemos al Llan de Cubel (674 metros), pico con buzón montañero que dio nombre a un grupo musical y cuyo orónimo Llan (plano, llano) parece referirse a toda la sierra, bien plana y fácil de recorrer. Por lo demás, en todo este recorrido la panorámica hacia la costa es excepcional: Lamuño, Salamir, San Pedro de la Ribera, y hasta Oviñana y Cabo Vidio.

Por la collada Llan y hacia el pico Llan de Cubel

            Con la misma facilidad, siempre en la linde entre Cudillero y Pravia, llegamos al pico Carceda (606 metros) y descendemos a la campa (585 metros) donde se levanta la imprescindible antena para el uso de la telefonía moderna. Aquí, después de este agradable recorrido por la sierra del Pumar, encontramos el lugar adecuado para el consiguiente descanso, la comida y la conversación con una hermosa vista hacia la costa.
            Después de la pausa, descendemos hasta la pista donde hay un abrevadero, éste sí con abundante agua, e iniciamos la última parte de la caminata. La pista va descendiendo de forma muy moderada entre plantaciones de eucaliptos y pinos; atravesamos el arroyo Fornón, otro afluente más del río Uncín, y ya vemos a nuestra izquierda, al otro lado del valle, el lugar donde nos espera el final del camino.

El lugar elegido para el descanso, en la foto de Ana Fabián

            Cuando, después de muchas curvas, cruzamos el río de Ferrera, principal afluente del Uncín, frente a nosotros se encuentra la Concha de Artedo, tan cerca que el camino parece llevarnos hacia ella; pero no, un brusco giro a la izquierda en un cruce, un rápido y acentuado descenso, el paso sobre la vía del FEVE, y nos encontramos de nuevo junto al río Uncín, ya en su curso bajo por el Valle de la Barca que se abre hacia Artedo. El descenso, largo y lento, fue considerable, pues al otro lado de este valle el caserío de Fontán se encuentra sólo a 37 metros de altitud.

El camino parece llevarnos hacia la Concha de Artedo
 
            A partír de aquí, sólo resta, ya por camino de asfalto, el paso por La Bolenga y ante la ermita del Humilladero, antes de llegar al punto de partida: la amplia plaza que rodea la iglesia de San Martín de Luiña, edificada a principios del siglo XVIII pues en el dintel de la puerta aparece la fecha de 1726; iglesia y casa rectoral de piedra acreditadas como "Bien de Interés Cultural". Así termina esta caminata por la montaña de Cudillero, pasando por algunas de la nueve brañas vaqueiras catalogadas en la parroquia de San Martín de Luiña y subiendo hasta la sierra más meridional, para volver dando un largo rodeo que nos acercó casi hasta la costa.

Parque eólico, brañas y caserías en la sierra de los Vientos
  

Las fotos, excepto la citada, son de Juan Lobelle

                
                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 14 de noviembre de 2015)

jueves, 12 de noviembre de 2015

POR EL MONTE DE LLANES



Desde San Roque del Acebal hasta El Mazucu de Caldueño: el Collado Bodunco, Las Carboneras, el Valle la Raíz, la Llosa de Viango, la Vega el Cubo...

            Cuando hablamos del concejo de Llanes, lo primero que se nos ocurre son sus playas, su abundante turismo de verano y, en la economía, su potente sector servicios sustentado por lo anterior. Pero en Llanes hay mucho más: en la mitad sur de su superficie se levantan amplios valles, collados, colinas y sierras que sustentan también una interesante ganadería dedicada a la obtención de leche y carne, así como a la elaboración de quesos artesanos y semiartesanos.
            Lo más conocido de este territorio que nombramos como el Monte de Llanes es la sierra del Cuera, barrera natural y límite con los concejos vecinos de Cabrales y las Peñamelleras. Sus estribaciones se extienden por varias parroquias a lo largo de todo el sur del municipio; casi 15.000 Has. con la categoría de "Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera". Aquí acudimos los del grupo La Peñuca para esta caminata por valles y collados propuesta y coordinada por Alberto Noriega, buen conocedor del terreno, no en vano su apellido denota la proximidad a estas tierras del oriente de Asturias.

Una buena cabaña en el Monte de Llanes
 
            San Roque, la única localidad de su parroquia, una de las de menor extensión del concejo, se sitúa a sólo 52 metros de altitud a ambos lados de la N-634. Salimos del pueblo, cruzamos la vía del FEVE e iniciamos el ascenso por un estrecho camino que en tiempo de lluvia debe de ser una torrentera, para pronto pasar a una buena senda empedrada que trepa por la ladera entre bosque y monte bajo.
            A nuestra izquierda, cada vez más al fondo, queda el valle del río Purón y más allá el pueblo del mismo nombre; cerrando este valle, amplias colinas con praderías limpias y bien cuidadas por las que pasa un buen camino entre los pueblos de San Roque y Purón. A nuestra espalda, vamos dejando una buena panorámica de toda la rasa costera, en la que destacan la villa de Llanes y sus alrededores.

Vamos ganando altura por la senda en la ladera
 
            Esta primera parte de la caminata, la que salva el mayor desnivel de la jornada, culmina en el Collado Boduncu a 443 metros de altitud. Es un amplio collado con varias cabañas, cuadras y prados cercados de piedra; sus pastos se reparten entre las aldeas de Soberrón y La Galguera, de la parroquia de la Villa de Llanes. A partir de aquí perdemos de vista la rasa costera, pues desde la cota más alta del collado iniciamos un moderado descenso hacia el valle por donde corre el río Tornu.

Panorámica desde el Collado Boduncu
 
            Este río, uno de los principales afluentes del Purón, labra aquí un profundo valle; en su margen derecha, en la vertiente septentrional del Cuera pasta abundante ganado. Nosotros recorremos su margen izquierda en ligero descenso por Peracho y Saborrín,  majadas de la parroquia de Purón; cuando pasamos la de Las Carboneras, el paisaje se abre de forma considerable. Estamos en el valle de Fuente Grande, donde iniciamos la parte más espectacular de nuestra caminata: amplísimas praderías y muchas cabañas en majadas como Los Casares y Las Llamarcas.

Por La Carboneras hacia Fuente Grande
 
            Pasamos sobre el Collado la Raíz (516 metros), límite entre los terrenos de dos parroquias y también divisoría de aguas: hacia el este, en la de Purón, el río Tornu, y hacia el oeste, en la de Llanes, las aguas se recogen en la riega el Colláu. Seguimos esta riega en nuestro grato recorrido por el Valle la Raíz y entramos, ya en la parroquia de Parres, en la Llosa de Viango. Llosa, Valle o Vega, pues de las tres formas se le nombra, es una depresión sin salida de aguas, que se sumen a través de una laguna conocida como El Xuncal alimentada por la rieguina el Colláu.

La Pica la Bandera, punto más alto de la jornada, sobre el Collado la Raíz
 
            Es también la Llosa de Viango, con una altitud media de 430 metros, una amplia zona de pastos, la mayor del Monte de Llanes, para los ganaderos de la parroquia de Parres, pero en la que también pastorean muchos de la de Porrúa; hay distribuidas en toda su extensión muchas cabañas, invernales en ruinas y prados cercados de piedra. Inmejorable lugar para el descanso, la comida y la conversación, contemplando el ganado que, tranquilo, se reparte por las praderías; con la visita de algún que otro perro pastor, y a la vista del Murallón del Travieso, hermoso hayedo que cierra por el sur todo el espectacular y agradable recorrido que fue la segunda parte de la nuestra caminata.

Por la pradera de la Llosa de Viango se hace agradable el camino
 
            Tras el descanso, iniciamos la tercera y última parte de la caminata con algunas características distintas a lo recorrido hasta ahora: más zonas de bosque, prados cercados de alambrada y el camino que los bordea en ocasiones embarrado o cubierto de maleza. Abandonamos la Llosa de Viango por la senda que salva el collado que la cierra al oeste y pronto llegamos a la Vega del Cubo; un cruce de caminos, pues hacia el norte una senda nos llevaría hasta el Alto de la Tornería en la LLN-7.

El descanso y la comida en la Llosa de Viango
 
            Ya hemos dejado atrás la parroquia de Parres y estamos en la de Porrúa, por donde seguimos el camino, siempre en compañía del agradable concierto de las esquilas del ganado pastando en los prados que bordeamos o en ocasiones atravesamos; también entre bosque, donde nos llaman la atención algunas fayas de tamaño más que considerable. Otro momento espectacular es cuando damos frente a una torrentera al lado del camino: el nacimiento del arroyo Bolugas. Estamos en la parroquia de Celorio que, como también ocurre con la de Llanes, extiende su territorio en una franja vertical desde la cabecera parroquial en la costa hasta el borde más meridional del concejo.
            Después de la sorprendente surgencia del arroyo Bolugas en esta torrentera a la que es obligado acercarse para palpar sus aguas, seguimos el camino bordeando el río o sobre su cauce cuando las aguas discurren subterráneas. Hasta que, ya en la parroquia de Caldueño, divisamos El Mazucu.

El arroyo Bolugas: nace aquí y desaparece cerca de El Mazucu
 
            Esta aldea, a 360 metros de altitud en la misma ladera de la sierra, se emplaza sobre un profundo valle donde el Bolugas, después de unirse al arroyo del Pasador que viene del Alto de la Tornería, pierde sus aguas en una pequeña depresión cárstica. Nosotros bordeamos por cómodo camino este valle, para llegar a la braña de Las Llastrias, con varias cuadras y un cercado con embarcadero para el ganado; ya muy cerca del pueblo, al que se llega por buena y amplia pista de tierra.
 
Panorámica de El Mazucu bajo la sierra de Peña Villa
 
            Frente a la Peña Blanca, una de las cumbres señeras del Cuera, termina esta caminata en El Mazucu, repleto de gente que acude a su atractivo gastronómico en un magnífico sábado del "Veranín de San Martín"; y un pueblo, también, donde se recuerdan los acontecimientos bélicos de septiembre de 1937 con curiosos detalles, como el obús que adorna, a modo de mojón, una de sus calles o la campana de su ermita del Santo Ángel forjada con la cabeza de una bomba. Para llegar hasta aquí desde San Roque, hemos puesto nuestros pies sobre algunas de las 28 parroquias del término municipal de Llanes: contad si fueron siete, que esta hermosa caminata ya está hecha.

 Hermosa postal con el Monte de Llanes
 

Las fotos son de José  María Arnillas

                  (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 7 de noviembre de 2015)

viernes, 23 de octubre de 2015

ENTRE CASO Y MARAÑA



Desde el puerto de Tarna por la ladera del Remelende, el puerto de las Señales, las lagunas y el collado de Tronisco..., hasta llegar a Maraña

            El puerto de Tarna a 1 495 metros de altitud es un paso natural entre Asturias y León, o lo que es lo mismo, entre los municipios de Caso y Maraña. Desde poco más al sur de la raya del puerto hasta Maraña, se puede ir por una buena pista que recorre el valle de Riosol; pero nosotros, en un buen rodeo montañero, hicimos la primera parte de nuestra caminata siguiendo la línea divisoria regional.
            Más allá del puerto de Tarna por la carretera que va hacia Cofiñal, ya en el municipio leonés de Lillo, está otro puerto, el de las Señales, tan cerca que en ocasiones se confunden. Nosotros también pasaremos por este segundo puerto para internarnos en el concejo de Maraña, donde será el final de esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Manuel Quintana.

El puerto de Tarna en el centro de la imagen; en primer plano, 
la carretera a las Señales, y muy al fondo, asoman los Picos de Europa
 
            Iniciar el camino por la ladera del pico Remelende, con el objetivo de alcanzar la cumbre que se levanta sobre el mismo alto del puerto, es un buen desafío; y más si azota fuerte viento con algunas gotas de lluvia. El fuerte y rápido desnivel nos obliga a un ascenso casi vertical por senda entre piornales, siempre pegados a la alambrada que marca la separación regional.
            A nuestra derecha dejamos el collado de Remelende, zona de buenos pastos, y más al fondo la vista recorre el Parque Natural de Redes, por donde desciende el río Nalón en su curso más alto y se descuelga la AS-117 que nos subió al puerto. Al fin, cuando después de los últimos y costosos pasos coronamos la cumbre, comprobamos que el esfuerzo mereció la pena.

Hacia el pico Remelende; atrás quedan el collado y el puerto
 
            El Remelende, de 1 888 metros de altitud, con vértice geodésico y límite entre la parroquia casina de Tarna y el municipio de Maraña, es uno de los picos más destacados del Parque Natural de Redes; un excelente mirador del parque y del valle del Nalón, con el espectacular cierre que supone la mole del Tiatordos en el Cordal de Ponga; al sur, todo el valle de Riosol que forma parte de la cuenca alta del Esla hasta el embalse de Riaño.

Riosol y el embalse de Riaño desde la subida al Remelende
 
            Con el Remelende se inica la sierra del Mongayu, que podríamos recorrer en la línea de demarcación entre Caso y Lillo; ya lo hemos hecho hace algunos años (Montes de Caso, Maraña y Lillo, 23 de junio de 2012). Ahora nuestro camino debe descender hasta el puerto de las Señales, que también vemos en la base del pico donde nos encontramos ya sin lluvia, aunque con fuerte ventisca. El descenso es fácil, agradable y por una ladera bastante más tendida que la recorrida en el ascenso; ya en el llano, antes de llegar a la collada del puerto, pasamos junto a unas lagunas que sirven de abrevadero para el ganado.

Descenso hacia el puerto de las Señales; al frente nos espera el pico del Lago
 
            El puerto de las Señales está a 1 625 metros de altitud en la L-331, a sólo tres kilómetros del de Tarna y en el borde entre los concejos de Maraña y Lillo; su entorno es un buen criadero de setas, una delicia para quienes sienten afición a la micología. Después cruzamos la carretera y, dejando a la izquierda las lagunas Valdecarrín, ascendemos por buena pista maderera en bosque de pinos, hasta alcanzar la crestería por la que recorreremos la divisoria entre los dos concejos leoneses, en busca de la segunda cumbre de la jornada.

Por la crestería hacia el pico del Lago, nuestra cumbre más alta
 
            Una vez en la crestería, tenemos una buena vista de las lagunas que hemos dejado atrás, y de nuevo el valle de Riosol: el caserío con su ermita y cerca, restos de explotaciones mineras de mercurio ya hace tiempo abandonadas. A nuestra derecha, en el término de Lillo, la vista alcanza hasta el mismo puerto de San Isidro; pero lo más espectacular es el inmenso Pinar de Lillo, una de las mayores poblaciones de pinos milenarios de España, hoy zona sólo autorizada al paso de grupos inferiores a 15 personas.
            Por lo demás, esta crestería es el tramo más complicado de la caminata; bordeando el cordal por la empinada ladera que cae a Lillo, el camino entre bloques de piedra nos obliga a emplear las manos junto a la vara de avellano. Así, llegamos a la cumbre del pico del Lago de 2 007 metros de altitud, también llamado del Pinar, sin duda en alusión a la masa boscosa antes citada. Es para nosotros la mayor altura de la caminata, y desde su cumbre se columbran, a uno y otro lado, los dos embalses de La Montaña Oriental de León: el de Riaño y el del Porma.

Hermoso panorama del Pinar de Lillo, y muy al fondo el puerto de San Isidro
 
            En la base misma del pico están las lagunas de Tronisco, hacia las que descendemos en busca de un tiempo más apacible, fuera de la impertinente ventisca que nos viene acompañando. Este descenso, bastante vertical, nos deja junto a las tres lagunas, dos pequeñas y una mayor que sin duda es la acreedora del nombre de lago; resguardadas por las peñas del viento y bajo los primeros rayos de sol, a su vera encontramos el lugar más agradable para el descanso, la comida y la conversación.

Las tres lagunas de Tronisco, agradable lugar para el descanso
 
            Después del descanso, por pradería, monte bajo y siempre en ligero descenso, alcanzamos el collado de Tronisco (1 665 metros), donde retozan buenos ejemplares de la ganadería caballar marañense. Hasta aquí llega una pista de exclusivo uso ganadero, y por ella, bordeando el pico de Tronisco, nos adentramos ya de forma definitiva en el término de Maraña.
            La pista se encuentra con el reguero de la Collada que desciende del collado de Maraña, situado a nuestra derecha. Sobre nuestro camino se levantan los picos El Convento, La Polinosa y La Cruz del Mampodre; y entre ellos Valverde, hermoso valle incluido en la oficialmente conocida como Reserva Glaciar del Mampodre, zona también restringida para el paso de caminantes en grupo.
 
Los picos del Mampodre y Valverde, en el camino hacia Maraña
 
            Nos encontramos con el arroyo Valverde, que junto a otros conforma la cabecera del río Esla; lo seguimos por su margen izquierda y pronto llegamos a la pista que viene del valle de Riosol. Sólo nos resta seguirla en los últimos metros y entramos en Maraña, a 1 238 metros de altitud, única localidad de su municipio.
            Allí en la amplia plaza del pueblo, junto a la fuente, el ayuntamiento, el edificio que albergó las escuelas nacionales y un moderno parque infantil, terminamos la jornada. Fue una caminata que surgió como alternativa a otra que desde Acebedo pretendía recorrer las lomas del Mampodre; hubo de ser suspendida por imperativo legal, pero, pelillos a la mar, tengo para mí que este interesante recorrido entre el puerto de Tarna y el pueblo de Maraña  bien mereció la pena, como todos las que se pueden hacer por estos montes entre Asturias y León.

 Al final del camino, el pueblo de Maraña y sus praderías



Las fotos son de Ana Fabián

                    (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 17 de octubre de 2015)

viernes, 9 de octubre de 2015

POR MONTES DE OMAÑA



Desde Fasgar por la Cuesta de Ocidiello, el collado Campo y las colladas de Arca de Agua y del Pando, para bajar a Vegapujín; y por el viejo camino del Valle Gordo, regresar a Fasgar

            El río Omaña nace en la vertiente meridional del puerto de la Magdalena y corre hacia el sur para confluir con el Luna en la zona conocida como La Ribera, y conformar allí el nacimiento del río Órbigo, afluente del Esla. En su recorrido, el río Omaña atraviesa la comarca a la que da nombre, declarada por la UNESCO "Reserva Universal de la Biosfera". Esta comarca de Omaña está dividida en cinco municipios, y el de Murias de Paredes, donde nace el río, es el situado más al norte y uno de los más extensos.
            Al Ayuntamiento de Murias de Paredes pertenece el pueblo de Fasgar, donde por la unión de los arroyos Urdiales y Fasgarejo nace el río Vallegordo, un importante afluente del Omaña. Pues bien, a Fasgar en Omaña acudimos hoy para realizar esta caminata propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por José Manuel Tejera, quien en su convincente presentación aportó interesantes datos históricos y geográficos que intentaré reflejar en este artículo. Se trata de una caminata circular por el municipio de Murias de Paredes, aproximándonos hacia el oeste a la linde con terrenos del Ayuntamiento de Igüeña, cuyas aguas ya vierten al Sil.

Hermoso detalle de Fasgar de Omaña
 
            Al iniciar el camino en la plaza del pueblo, a 1 315 metros de altitud, seguimos el indicador hacia el Campo de Santiago, y por buena pista de tierra entre bosque de abedules ascendemos por la Cuesta de Ocidiello; a nuestra derecha dejamos cada vez más al fondo el arroyo Urdiales en las praderas de Foncabado. La primera parada es junto a una buena fuente a la vera del camino; reformada en los años noventa del pasado siglo, se adorna con un poema titulado "La Fuente, la Sed y el Mar", versos del poeta local Samuel Rubio.

Por la Cuesta de Ocidiello al Campo de Santiago
 
            Tras el descanso junto a la fuente y las fotos de rigor, continúa el ascenso hasta el collado Campo o collado Ocidiello, a 1 641 metros de altitud. Este collado se encuentra en la divisoria entre las cuencas del Omaña, y por tanto del Duero, y del Sil, pues hacia occidente, pocos metros más abajo, está el Campo de Santiago, amplia pradería en un valle de origen glaciar donde nace el río Boeza, que desemboca en el Sil en Ponferrada.

"La Fuente, la Sed y el Mar"; Samuel Rubio, 1981
 
            Nosotros, abandonando la pista, seguimos en fuerte ascenso hacia el sur por sendero entre monte bajo y atravesando abundantes pedreros. Al llegar al Campo de la Vallina Escura, la vista hacia el Campo de Santiago es total: el nacimiento del río Boeza entre hermosos meandros, antes de precipitarse por una estrecha canal hacia tierras del Bierzo; el edificio que fue posada y bar para caminantes y ganaderos y la ermita de Santiago. Esta ermita, junto a otros indicadores, es señal de que por aquí pasaba el Viejo Camino de Santiago, también llamado Camino de la Montaña, una alternativa en la época medieval para huir de las zonas más conflictivas en el Camino Francés, al que se une de nuevo en el Bierzo; tras tiempo en el olvido, hoy está en proceso de recuperación y de nuevo señalizado.

Campo de Santiago: río, posada y ermita
 
            El ascenso, tras el paso junto a una llamativa torre de piedras, continúa por la línea divisoria entre los municipios de Murias de Paredes y de Igüeña hasta alcanzar el Sesteadero del Buey de Fraile (1 904 metros). Desde aquí se columbra al fondo del valle del Boeza Colinas del Campo de Martín Moro, el pueblo de nombre más largo y que homenajea a los montañeros llegados de Salientes después de pasar por la cumbre del Catoute; un pico que también asoma entre otras cumbres apuntadas bien a lo lejos por los más amantes de los riscos.
            El camino por la vertiente de aguas nos deja ver a nuestra izquierda los Llaos de Baucín y mucho más al fondo Fasgar, adonde podríamos bajar acortando el recorrido; pero no es éste nuestro mandato, sino seguir el ascenso hasta coronar el pico Fernán Pérez, también llamado Arcos de Agua, a 2 062 metros de altitud, nuestra primera cumbre de la jornada. Luego, dando la espalda a las tierras de Igüeña, nos adentramos definitivamente en Omaña.

 Los Llaos de Baucín; al fondo, en el valle, se adivina Fasgar

            Se trata ahora de un fuerte descenso, haciendo camino entre un sembrado de altas escobas, hasta los 1 972 metros, donde está la collada de Arca de Agua. Y en un nuevo ascenso alcanzamos entonces la segunda cumbre: Peña Cefera a 2 012 metros de altitud. Aquí, con la mejor vista a nuestros pies de las tres lagunas de Baucín, dispone el coordinador el lugar para el descanso, la comida y la conversación; más a lo lejos se disfruta con el panorama de las tierras de Babia, bajo el perfil de la Cordillera y el inevitable macizo de las Ubiñas.

Pico Fernán Pérez y Peña Cefera; entre ambos, la collada de Arca de Agua
 
            Después del descanso viene un nuevo y algo complicado descenso hasta los 1 866 metros, junto a otra curiosa torre de piedra; el camino entonces mejora, en el cómodo y agradable paso por las praderías del Campón de Posada. Al llegar al Teso de Pidriera (1 667 metros), bordeamos un altozano y en ligero ascenso alcanzamos la collada del Pando (1 875 metros); un cartel nos informa que desde aquí hay camino hasta Tremor de Arriba, que divisamos a lo lejos y al fondo de su amplio valle: se trata de un pueblo del Ayuntamiento de Igüeña, en la zona minera del Bierzo, en cuyas proximidades se muestran vestigios de las explotaciones a cielo abierto.

Desde el Teso de Pidriera hacia la collada del Pando
 
            A partir de la collada del Pando, para nosotros todo será descenso por buena pista de tierra y piedra. Así, pasamos por Los Tablados (1 462 metros), un cruce en el que ambos caminos nos llevarían hasta el fondo del Valle Gordo: uno hacía Posada de Omaña y el otro, que nosotros seguiremos entre bosque de robles y prados cercados de piedra, hasta Vegapujín.
            Al llegar a Vegapujín, a 1 284 metros de altitud, recorremos parte del pueblo para enlazar con el último tramo del que fue antiguo camino de Aguasmestas a Fasgar. Por él circularon -informa un cartel en la plaza del pueblo- caminantes y mercancías hasta el trazado de la actual carretera a mediados de los años sesenta del pasado siglo.

Vista de Vegapujín al fondo del camino

            Este camino casi llano y en muy buen estado remonta el río Vallegordo por su margen derecha, entre prados, tierras de labor y bosque de ribera; son unos dos kilómetros y medio muy agradables, al final de esta caminata que desde Fasgar nos llevó a recorrer los montes de Omaña en su vertiente más occidental, con vistas a la comarca del Alto Sil.

 Hermosura otoñal de Omaña, en la foto de Ana Fabián


Las fotos, excepto la última, son de Juan Lobelle

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 3 de octubre de 2015)

viernes, 25 de septiembre de 2015

EN LA BABIA DE CABRILLANES



Desde La Cueta por el Barranco las Borras y el valle de Chagüezos, para asomarnos a Somiedo; y por el valle de Pozagarcía y La Cogocha, para regresar a La Cueta

            La comarca leonesa de Babia se divide en dos municipios; la conocida como Babia Baja tiene su Ayuntamiento en San Emiliano y la Babia Alta, en Cabrillanes. La Babia Alta linda al norte, a través de las sierras de Rebezo y Chagüezos, con el municipio asturiano de Somiedo; y en esta Babia de Cabrillanes se localiza La Cueta, el pueblo más alto de la provincia de León.
            Siempre es agradable caminar por Babia; así un sábado del pasado mes de junio llegábamos a La Cueta para finalizar una ruta iniciada en Torrestío, y después de pisar tierras de Somiedo en una de sus morteras (Entre Babia y Somiedo, 2 de julio de 2015). Ahora es La Cueta inicio y final de esta caminata circular del grupo La Peñuca; en ella podremos asomarnos una vez más a Somiedo y caminar por la hermosa crestería que separa las dos regiones, además de contemplar la abundancia de escaramujos a lo largo del camino.

Entrada a la aldea de La Cueta de Cabrillanes y puente sobre el Sil
 
            Está La Cueta a 1 420 metros de altitud y es el primer pueblo atravesado por el río Sil, que como otros ríos importantes se forma por la unión de varios riachuelos que se disputan su nacimiento. Remontando uno de ellos, iniciamos el camino recorriendo el Barranco las Borras por una buena pista de tierra que deja a nuestra derecha la pradera de las Espinas; cruzamos por primera vez el reguero y el barranco se abre en los prados de las Borras, cercados de piedra y donde pasta el ganado.
            Una cabaña de reciente construcción, un nuevo paso sobre el reguero y estamos en la majada de Chagüezos, también con su cabaña en buen estado a 1 559 metros de altitud, sobre la que se levanta la espectacular crestería de la sierra de Chagüezos.

 Majada y sierra de Chagüezos

          El río, que también se llama Chagüezos, viene aguas arriba de nuestra izquierda, y nosotros, remontando su valle, alcanzamos el collado Muñón a 1 851 metros de altitud con dos pequeñas lagunas en la divisoria entre Somiedo y Babia; es el extremo occidental de la sierra de Chagüezos, y más al oeste queda la de Rebezo. Por la estrechura que se forma entre las dos sierras, llega al collado el camino que desde La Pola y Valle sube al Puerto, pasando antes por las brañas de Sousas y Fuexu.
            Nosotros hacia el oeste proseguimos el costoso ascenso hasta los 2 026 metros, en la crestería donde la vista ya es amplia sobre Somiedo; luego, el camino, algo difícil, en ligero descenso por la ladera que cae al sur, nos permite alcanzar la canal que nos sube a la cumbre de Peña Chana.

El collado Muñón desde el camino hacia el alto de la sierra
 
            Esta peña a 2 067 metros de altitud, la más alta de la sierra y una de nuestras cumbres de la jornada, es una de las montañas más apreciadas de Somiedo y Babia: al noroeste se contempla todo el valle del Coto, y la vista alcanza hasta La Pola; también al norte pero más al este, la carretera que desde el pueblo de Valle sube al lago, que divisamos medio oculto entre los riscos; y hacia el sur, toda la tierra de Babia y el camino recorrido hasta aquí desde La Cueta.
            Después de la pausa para contemplar tan hermoso panorama y la labor de los fotógrafos, seguimos el camino por la crestería en considerable descenso hasta el collado Sobrelagua (1 885 metros); otro lugar interesante, paso elevado entre la braña somedana de Murias Chongas y los pastos de La Cueta.

Vista al lago del Valle desde Peña Chana
 
           Al sur de este collado se levantan los Picos Blancos; toca pues, ascender hasta el collado las Cruces (1 927 metros) y desde allí a la cima de estos picos, que con sus 2 064 metros es la otra cumbre de la jornada. Aquí, lugar del descanso, la comida y la conversación con la espalda protegida del viento norte, donde tenemos la última panorámica de Somiedo, contemplamos todo el camino recorrido y lo que hacia el sur nos resta para regresar a La Cueta, cuyo caserío avistamos al fondo.
            Al levantarnos del descanso, podemos contemplar las amplias praderas de Cebolléu o Cebochéu por donde corre el río del mismo nombre, que es otro brazo del Sil: tiene dos orígenes, uno en el collado la Paredina y otro, más al este, en la base de Peña Orniz: este último, por su mayor altura, suele ser catalogado como el principal punto de nacimiento del Sil. Una posibilidad en nuestro camino sería el descenso hasta Cebolléu, adonde llegan una pista ganadera que en cómodo recorrido nos llevaría hasta el final; fue el camino recorrido en la ruta realizada hace unos meses y citada al principio del artículo.

Picos Blancos y el collado Sobrelagua
 
            Sin embargo, desechamos tal posibilidad y desde Picos Blancos descendemos más a la derecha hasta Pozagarcía, por donde corre una torrentera que también alimenta al Sil; la cruzamos y seguimos la senda por la ladera que cuelga en la margen derecha del río Sil. Es bonito y agradable este recorrido viendo al fondo la pista y el río en un valle cada vez más abierto entre las praderías que le rodean: cabañas y ganado en la majada de Bustasil y más abajo, el puente de Bustasil.

Por la ladera del valle del Sil
 
            En este cómodo andar en leve pero continuo descenso, llegamos al alto La Cogocha (1 543 metros), que se levanta sobre los prados de diente que cierran La Cueta por el norte. Desde este alto, que se adorna con un interesante monolito piramidal de piedra, descendemos al llano de la pradera. La recorremos y entramos en La Cueta por donde hace algo más de seis horas iniciamos el camino: bordeando el campo de la iglesia parroquial de San Mateo; cruzando ante su caserío, la fuente y el hermoso puente de piedra, junto al que se conserva un molino como muestra de los muchos que hubo en esta parroquia.

Los prados de La Cueta y, a la izquierda, el valle del Sil
 
            Y qué bonita es la tierra de Babia. "Si yo fuera reina -me decía una amiga de León- estaría todo el tiempo en babia". Al menos hoy pudimos disfrutar en nuestro camino, al andar por sus praderías, valles y altas cumbres, asomándonos a su vez al Parque Natural de Somiedo; todo en un espléndido día del final del verano.

Muestra de escaramujo, rosal silvestre, en la foto de Ana Fabián


Las fotos, excepto la citada, son de José  María Arnillas

               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de septiembre de 2015)