Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 23 de octubre de 2015

ENTRE CASO Y MARAÑA



Desde el puerto de Tarna por la ladera del Remelende, el puerto de las Señales, las lagunas y el collado de Tronisco..., hasta llegar a Maraña

            El puerto de Tarna a 1 495 metros de altitud es un paso natural entre Asturias y León, o lo que es lo mismo, entre los municipios de Caso y Maraña. Desde poco más al sur de la raya del puerto hasta Maraña, se puede ir por una buena pista que recorre el valle de Riosol; pero nosotros, en un buen rodeo montañero, hicimos la primera parte de nuestra caminata siguiendo la línea divisoria regional.
            Más allá del puerto de Tarna por la carretera que va hacia Cofiñal, ya en el municipio leonés de Lillo, está otro puerto, el de las Señales, tan cerca que en ocasiones se confunden. Nosotros también pasaremos por este segundo puerto para internarnos en el concejo de Maraña, donde será el final de esta caminata del grupo La Peñuca propuesta y coordinada por Manuel Quintana.

El puerto de Tarna en el centro de la imagen; en primer plano, 
la carretera a las Señales, y muy al fondo, asoman los Picos de Europa
 
            Iniciar el camino por la ladera del pico Remelende, con el objetivo de alcanzar la cumbre que se levanta sobre el mismo alto del puerto, es un buen desafío; y más si azota fuerte viento con algunas gotas de lluvia. El fuerte y rápido desnivel nos obliga a un ascenso casi vertical por senda entre piornales, siempre pegados a la alambrada que marca la separación regional.
            A nuestra derecha dejamos el collado de Remelende, zona de buenos pastos, y más al fondo la vista recorre el Parque Natural de Redes, por donde desciende el río Nalón en su curso más alto y se descuelga la AS-117 que nos subió al puerto. Al fin, cuando después de los últimos y costosos pasos coronamos la cumbre, comprobamos que el esfuerzo mereció la pena.

Hacia el pico Remelende; atrás quedan el collado y el puerto
 
            El Remelende, de 1 888 metros de altitud, con vértice geodésico y límite entre la parroquia casina de Tarna y el municipio de Maraña, es uno de los picos más destacados del Parque Natural de Redes; un excelente mirador del parque y del valle del Nalón, con el espectacular cierre que supone la mole del Tiatordos en el Cordal de Ponga; al sur, todo el valle de Riosol que forma parte de la cuenca alta del Esla hasta el embalse de Riaño.

Riosol y el embalse de Riaño desde la subida al Remelende
 
            Con el Remelende se inica la sierra del Mongayu, que podríamos recorrer en la línea de demarcación entre Caso y Lillo; ya lo hemos hecho hace algunos años (Montes de Caso, Maraña y Lillo, 23 de junio de 2012). Ahora nuestro camino debe descender hasta el puerto de las Señales, que también vemos en la base del pico donde nos encontramos ya sin lluvia, aunque con fuerte ventisca. El descenso es fácil, agradable y por una ladera bastante más tendida que la recorrida en el ascenso; ya en el llano, antes de llegar a la collada del puerto, pasamos junto a unas lagunas que sirven de abrevadero para el ganado.

Descenso hacia el puerto de las Señales; al frente nos espera el pico del Lago
 
            El puerto de las Señales está a 1 625 metros de altitud en la L-331, a sólo tres kilómetros del de Tarna y en el borde entre los concejos de Maraña y Lillo; su entorno es un buen criadero de setas, una delicia para quienes sienten afición a la micología. Después cruzamos la carretera y, dejando a la izquierda las lagunas Valdecarrín, ascendemos por buena pista maderera en bosque de pinos, hasta alcanzar la crestería por la que recorreremos la divisoria entre los dos concejos leoneses, en busca de la segunda cumbre de la jornada.

Por la crestería hacia el pico del Lago, nuestra cumbre más alta
 
            Una vez en la crestería, tenemos una buena vista de las lagunas que hemos dejado atrás, y de nuevo el valle de Riosol: el caserío con su ermita y cerca, restos de explotaciones mineras de mercurio ya hace tiempo abandonadas. A nuestra derecha, en el término de Lillo, la vista alcanza hasta el mismo puerto de San Isidro; pero lo más espectacular es el inmenso Pinar de Lillo, una de las mayores poblaciones de pinos milenarios de España, hoy zona sólo autorizada al paso de grupos inferiores a 15 personas.
            Por lo demás, esta crestería es el tramo más complicado de la caminata; bordeando el cordal por la empinada ladera que cae a Lillo, el camino entre bloques de piedra nos obliga a emplear las manos junto a la vara de avellano. Así, llegamos a la cumbre del pico del Lago de 2 007 metros de altitud, también llamado del Pinar, sin duda en alusión a la masa boscosa antes citada. Es para nosotros la mayor altura de la caminata, y desde su cumbre se columbran, a uno y otro lado, los dos embalses de La Montaña Oriental de León: el de Riaño y el del Porma.

Hermoso panorama del Pinar de Lillo, y muy al fondo el puerto de San Isidro
 
            En la base misma del pico están las lagunas de Tronisco, hacia las que descendemos en busca de un tiempo más apacible, fuera de la impertinente ventisca que nos viene acompañando. Este descenso, bastante vertical, nos deja junto a las tres lagunas, dos pequeñas y una mayor que sin duda es la acreedora del nombre de lago; resguardadas por las peñas del viento y bajo los primeros rayos de sol, a su vera encontramos el lugar más agradable para el descanso, la comida y la conversación.

Las tres lagunas de Tronisco, agradable lugar para el descanso
 
            Después del descanso, por pradería, monte bajo y siempre en ligero descenso, alcanzamos el collado de Tronisco (1 665 metros), donde retozan buenos ejemplares de la ganadería caballar marañense. Hasta aquí llega una pista de exclusivo uso ganadero, y por ella, bordeando el pico de Tronisco, nos adentramos ya de forma definitiva en el término de Maraña.
            La pista se encuentra con el reguero de la Collada que desciende del collado de Maraña, situado a nuestra derecha. Sobre nuestro camino se levantan los picos El Convento, La Polinosa y La Cruz del Mampodre; y entre ellos Valverde, hermoso valle incluido en la oficialmente conocida como Reserva Glaciar del Mampodre, zona también restringida para el paso de caminantes en grupo.
 
Los picos del Mampodre y Valverde, en el camino hacia Maraña
 
            Nos encontramos con el arroyo Valverde, que junto a otros conforma la cabecera del río Esla; lo seguimos por su margen izquierda y pronto llegamos a la pista que viene del valle de Riosol. Sólo nos resta seguirla en los últimos metros y entramos en Maraña, a 1 238 metros de altitud, única localidad de su municipio.
            Allí en la amplia plaza del pueblo, junto a la fuente, el ayuntamiento, el edificio que albergó las escuelas nacionales y un moderno parque infantil, terminamos la jornada. Fue una caminata que surgió como alternativa a otra que desde Acebedo pretendía recorrer las lomas del Mampodre; hubo de ser suspendida por imperativo legal, pero, pelillos a la mar, tengo para mí que este interesante recorrido entre el puerto de Tarna y el pueblo de Maraña  bien mereció la pena, como todos las que se pueden hacer por estos montes entre Asturias y León.

 Al final del camino, el pueblo de Maraña y sus praderías



Las fotos son de Ana Fabián

                    (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 17 de octubre de 2015)

viernes, 9 de octubre de 2015

POR MONTES DE OMAÑA



Desde Fasgar por la Cuesta de Ocidiello, el collado Campo y las colladas de Arca de Agua y del Pando, para bajar a Vegapujín; y por el viejo camino del Valle Gordo, regresar a Fasgar

            El río Omaña nace en la vertiente meridional del puerto de la Magdalena y corre hacia el sur para confluir con el Luna en la zona conocida como La Ribera, y conformar allí el nacimiento del río Órbigo, afluente del Esla. En su recorrido, el río Omaña atraviesa la comarca a la que da nombre, declarada por la UNESCO "Reserva Universal de la Biosfera". Esta comarca de Omaña está dividida en cinco municipios, y el de Murias de Paredes, donde nace el río, es el situado más al norte y uno de los más extensos.
            Al Ayuntamiento de Murias de Paredes pertenece el pueblo de Fasgar, donde por la unión de los arroyos Urdiales y Fasgarejo nace el río Vallegordo, un importante afluente del Omaña. Pues bien, a Fasgar en Omaña acudimos hoy para realizar esta caminata propuesta y coordinada en el grupo La Peñuca por José Manuel Tejera, quien en su convincente presentación aportó interesantes datos históricos y geográficos que intentaré reflejar en este artículo. Se trata de una caminata circular por el municipio de Murias de Paredes, aproximándonos hacia el oeste a la linde con terrenos del Ayuntamiento de Igüeña, cuyas aguas ya vierten al Sil.

Hermoso detalle de Fasgar de Omaña
 
            Al iniciar el camino en la plaza del pueblo, a 1 315 metros de altitud, seguimos el indicador hacia el Campo de Santiago, y por buena pista de tierra entre bosque de abedules ascendemos por la Cuesta de Ocidiello; a nuestra derecha dejamos cada vez más al fondo el arroyo Urdiales en las praderas de Foncabado. La primera parada es junto a una buena fuente a la vera del camino; reformada en los años noventa del pasado siglo, se adorna con un poema titulado "La Fuente, la Sed y el Mar", versos del poeta local Samuel Rubio.

Por la Cuesta de Ocidiello al Campo de Santiago
 
            Tras el descanso junto a la fuente y las fotos de rigor, continúa el ascenso hasta el collado Campo o collado Ocidiello, a 1 641 metros de altitud. Este collado se encuentra en la divisoria entre las cuencas del Omaña, y por tanto del Duero, y del Sil, pues hacia occidente, pocos metros más abajo, está el Campo de Santiago, amplia pradería en un valle de origen glaciar donde nace el río Boeza, que desemboca en el Sil en Ponferrada.

"La Fuente, la Sed y el Mar"; Samuel Rubio, 1981
 
            Nosotros, abandonando la pista, seguimos en fuerte ascenso hacia el sur por sendero entre monte bajo y atravesando abundantes pedreros. Al llegar al Campo de la Vallina Escura, la vista hacia el Campo de Santiago es total: el nacimiento del río Boeza entre hermosos meandros, antes de precipitarse por una estrecha canal hacia tierras del Bierzo; el edificio que fue posada y bar para caminantes y ganaderos y la ermita de Santiago. Esta ermita, junto a otros indicadores, es señal de que por aquí pasaba el Viejo Camino de Santiago, también llamado Camino de la Montaña, una alternativa en la época medieval para huir de las zonas más conflictivas en el Camino Francés, al que se une de nuevo en el Bierzo; tras tiempo en el olvido, hoy está en proceso de recuperación y de nuevo señalizado.

Campo de Santiago: río, posada y ermita
 
            El ascenso, tras el paso junto a una llamativa torre de piedras, continúa por la línea divisoria entre los municipios de Murias de Paredes y de Igüeña hasta alcanzar el Sesteadero del Buey de Fraile (1 904 metros). Desde aquí se columbra al fondo del valle del Boeza Colinas del Campo de Martín Moro, el pueblo de nombre más largo y que homenajea a los montañeros llegados de Salientes después de pasar por la cumbre del Catoute; un pico que también asoma entre otras cumbres apuntadas bien a lo lejos por los más amantes de los riscos.
            El camino por la vertiente de aguas nos deja ver a nuestra izquierda los Llaos de Baucín y mucho más al fondo Fasgar, adonde podríamos bajar acortando el recorrido; pero no es éste nuestro mandato, sino seguir el ascenso hasta coronar el pico Fernán Pérez, también llamado Arcos de Agua, a 2 062 metros de altitud, nuestra primera cumbre de la jornada. Luego, dando la espalda a las tierras de Igüeña, nos adentramos definitivamente en Omaña.

 Los Llaos de Baucín; al fondo, en el valle, se adivina Fasgar

            Se trata ahora de un fuerte descenso, haciendo camino entre un sembrado de altas escobas, hasta los 1 972 metros, donde está la collada de Arca de Agua. Y en un nuevo ascenso alcanzamos entonces la segunda cumbre: Peña Cefera a 2 012 metros de altitud. Aquí, con la mejor vista a nuestros pies de las tres lagunas de Baucín, dispone el coordinador el lugar para el descanso, la comida y la conversación; más a lo lejos se disfruta con el panorama de las tierras de Babia, bajo el perfil de la Cordillera y el inevitable macizo de las Ubiñas.

Pico Fernán Pérez y Peña Cefera; entre ambos, la collada de Arca de Agua
 
            Después del descanso viene un nuevo y algo complicado descenso hasta los 1 866 metros, junto a otra curiosa torre de piedra; el camino entonces mejora, en el cómodo y agradable paso por las praderías del Campón de Posada. Al llegar al Teso de Pidriera (1 667 metros), bordeamos un altozano y en ligero ascenso alcanzamos la collada del Pando (1 875 metros); un cartel nos informa que desde aquí hay camino hasta Tremor de Arriba, que divisamos a lo lejos y al fondo de su amplio valle: se trata de un pueblo del Ayuntamiento de Igüeña, en la zona minera del Bierzo, en cuyas proximidades se muestran vestigios de las explotaciones a cielo abierto.

Desde el Teso de Pidriera hacia la collada del Pando
 
            A partir de la collada del Pando, para nosotros todo será descenso por buena pista de tierra y piedra. Así, pasamos por Los Tablados (1 462 metros), un cruce en el que ambos caminos nos llevarían hasta el fondo del Valle Gordo: uno hacía Posada de Omaña y el otro, que nosotros seguiremos entre bosque de robles y prados cercados de piedra, hasta Vegapujín.
            Al llegar a Vegapujín, a 1 284 metros de altitud, recorremos parte del pueblo para enlazar con el último tramo del que fue antiguo camino de Aguasmestas a Fasgar. Por él circularon -informa un cartel en la plaza del pueblo- caminantes y mercancías hasta el trazado de la actual carretera a mediados de los años sesenta del pasado siglo.

Vista de Vegapujín al fondo del camino

            Este camino casi llano y en muy buen estado remonta el río Vallegordo por su margen derecha, entre prados, tierras de labor y bosque de ribera; son unos dos kilómetros y medio muy agradables, al final de esta caminata que desde Fasgar nos llevó a recorrer los montes de Omaña en su vertiente más occidental, con vistas a la comarca del Alto Sil.

 Hermosura otoñal de Omaña, en la foto de Ana Fabián


Las fotos, excepto la última, son de Juan Lobelle

                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 3 de octubre de 2015)

viernes, 25 de septiembre de 2015

EN LA BABIA DE CABRILLANES



Desde La Cueta por el Barranco las Borras y el valle de Chagüezos, para asomarnos a Somiedo; y por el valle de Pozagarcía y La Cogocha, para regresar a La Cueta

            La comarca leonesa de Babia se divide en dos municipios; la conocida como Babia Baja tiene su Ayuntamiento en San Emiliano y la Babia Alta, en Cabrillanes. La Babia Alta linda al norte, a través de las sierras de Rebezo y Chagüezos, con el municipio asturiano de Somiedo; y en esta Babia de Cabrillanes se localiza La Cueta, el pueblo más alto de la provincia de León.
            Siempre es agradable caminar por Babia; así un sábado del pasado mes de junio llegábamos a La Cueta para finalizar una ruta iniciada en Torrestío, y después de pisar tierras de Somiedo en una de sus morteras (Entre Babia y Somiedo, 2 de julio de 2015). Ahora es La Cueta inicio y final de esta caminata circular del grupo La Peñuca; en ella podremos asomarnos una vez más a Somiedo y caminar por la hermosa crestería que separa las dos regiones, además de contemplar la abundancia de escaramujos a lo largo del camino.

Entrada a la aldea de La Cueta de Cabrillanes y puente sobre el Sil
 
            Está La Cueta a 1 420 metros de altitud y es el primer pueblo atravesado por el río Sil, que como otros ríos importantes se forma por la unión de varios riachuelos que se disputan su nacimiento. Remontando uno de ellos, iniciamos el camino recorriendo el Barranco las Borras por una buena pista de tierra que deja a nuestra derecha la pradera de las Espinas; cruzamos por primera vez el reguero y el barranco se abre en los prados de las Borras, cercados de piedra y donde pasta el ganado.
            Una cabaña de reciente construcción, un nuevo paso sobre el reguero y estamos en la majada de Chagüezos, también con su cabaña en buen estado a 1 559 metros de altitud, sobre la que se levanta la espectacular crestería de la sierra de Chagüezos.

 Majada y sierra de Chagüezos

          El río, que también se llama Chagüezos, viene aguas arriba de nuestra izquierda, y nosotros, remontando su valle, alcanzamos el collado Muñón a 1 851 metros de altitud con dos pequeñas lagunas en la divisoria entre Somiedo y Babia; es el extremo occidental de la sierra de Chagüezos, y más al oeste queda la de Rebezo. Por la estrechura que se forma entre las dos sierras, llega al collado el camino que desde La Pola y Valle sube al Puerto, pasando antes por las brañas de Sousas y Fuexu.
            Nosotros hacia el oeste proseguimos el costoso ascenso hasta los 2 026 metros, en la crestería donde la vista ya es amplia sobre Somiedo; luego, el camino, algo difícil, en ligero descenso por la ladera que cae al sur, nos permite alcanzar la canal que nos sube a la cumbre de Peña Chana.

El collado Muñón desde el camino hacia el alto de la sierra
 
            Esta peña a 2 067 metros de altitud, la más alta de la sierra y una de nuestras cumbres de la jornada, es una de las montañas más apreciadas de Somiedo y Babia: al noroeste se contempla todo el valle del Coto, y la vista alcanza hasta La Pola; también al norte pero más al este, la carretera que desde el pueblo de Valle sube al lago, que divisamos medio oculto entre los riscos; y hacia el sur, toda la tierra de Babia y el camino recorrido hasta aquí desde La Cueta.
            Después de la pausa para contemplar tan hermoso panorama y la labor de los fotógrafos, seguimos el camino por la crestería en considerable descenso hasta el collado Sobrelagua (1 885 metros); otro lugar interesante, paso elevado entre la braña somedana de Murias Chongas y los pastos de La Cueta.

Vista al lago del Valle desde Peña Chana
 
           Al sur de este collado se levantan los Picos Blancos; toca pues, ascender hasta el collado las Cruces (1 927 metros) y desde allí a la cima de estos picos, que con sus 2 064 metros es la otra cumbre de la jornada. Aquí, lugar del descanso, la comida y la conversación con la espalda protegida del viento norte, donde tenemos la última panorámica de Somiedo, contemplamos todo el camino recorrido y lo que hacia el sur nos resta para regresar a La Cueta, cuyo caserío avistamos al fondo.
            Al levantarnos del descanso, podemos contemplar las amplias praderas de Cebolléu o Cebochéu por donde corre el río del mismo nombre, que es otro brazo del Sil: tiene dos orígenes, uno en el collado la Paredina y otro, más al este, en la base de Peña Orniz: este último, por su mayor altura, suele ser catalogado como el principal punto de nacimiento del Sil. Una posibilidad en nuestro camino sería el descenso hasta Cebolléu, adonde llegan una pista ganadera que en cómodo recorrido nos llevaría hasta el final; fue el camino recorrido en la ruta realizada hace unos meses y citada al principio del artículo.

Picos Blancos y el collado Sobrelagua
 
            Sin embargo, desechamos tal posibilidad y desde Picos Blancos descendemos más a la derecha hasta Pozagarcía, por donde corre una torrentera que también alimenta al Sil; la cruzamos y seguimos la senda por la ladera que cuelga en la margen derecha del río Sil. Es bonito y agradable este recorrido viendo al fondo la pista y el río en un valle cada vez más abierto entre las praderías que le rodean: cabañas y ganado en la majada de Bustasil y más abajo, el puente de Bustasil.

Por la ladera del valle del Sil
 
            En este cómodo andar en leve pero continuo descenso, llegamos al alto La Cogocha (1 543 metros), que se levanta sobre los prados de diente que cierran La Cueta por el norte. Desde este alto, que se adorna con un interesante monolito piramidal de piedra, descendemos al llano de la pradera. La recorremos y entramos en La Cueta por donde hace algo más de seis horas iniciamos el camino: bordeando el campo de la iglesia parroquial de San Mateo; cruzando ante su caserío, la fuente y el hermoso puente de piedra, junto al que se conserva un molino como muestra de los muchos que hubo en esta parroquia.

Los prados de La Cueta y, a la izquierda, el valle del Sil
 
            Y qué bonita es la tierra de Babia. "Si yo fuera reina -me decía una amiga de León- estaría todo el tiempo en babia". Al menos hoy pudimos disfrutar en nuestro camino, al andar por sus praderías, valles y altas cumbres, asomándonos a su vez al Parque Natural de Somiedo; todo en un espléndido día del final del verano.

Muestra de escaramujo, rosal silvestre, en la foto de Ana Fabián


Las fotos, excepto la citada, son de José  María Arnillas

               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de septiembre de 2015)

domingo, 13 de septiembre de 2015

LENA, BABIA Y MIERES



Tres días de agosto: caminatas por majadas, vegas y collados más allá del puerto de La Cubilla; nuevo encuentro y agradable estancia con los ganaderos

            El puerto de La Cubilla comunica el término municipal de Lena en Asturias con la Babia leonesa. A mí se me antoja como uno de los puertos más bonitos de la cordillera Cantábrica; cuando la carretera (LE-8) que parte en Campomanes de la N-630 deja atrás el profundo valle del río Güerna, ya en la parroquia de Tuiza comienza un aparatoso ascenso con curvas y pendientes de vértigo. Entonces, en lo alto aparece la espectacular mole rocosa que cierra el panorama, cumbres fácilmente reconocibles que se levantan sobre los puertos de Lena: La Magrera, La Mesa y La Tesa.
            Al llegar a la cumbre del puerto, también conocida como Alto el Palo estamos  a 1 683 metros de altitud, uno de los puntos más altos cruzando la Cordillera por carretera. Y tras el paso de la correspondiente portilla entramos en el término municipal de San Emiliano, capital de la Babia Baja. A partir de aquí, una serie de puertos, vegas y collados se conocen como Puerto Pinos y sus pastos son propiedad del Ayuntamiento de Mieres que los adquirió en pública subasta en el año 1926, tema ya comentado en artículos anteriores.

                                           En el puerto de La Cubilla; y la carretera que sube por Tuiza 


             Este año, sin embargo, la llegada al alto del puerto no nos ofreció la misma imagen que la del 2014 (reflejada en la foto anterior), sino que nos recibió con abundante niebla y orbayu; para dar testimonio de ello, el fotógrafo Cuno Rotella por una vez accedió a ponerse frente a la cámara, y éste fue el resultado, en el mismo paisaje:

 


                La carretera desciende por Puerto Pinos unos dos kilómetros hasta llegar a la "Casa de Mieres"... y aquí está el punto problemático, disputable. La "Casa de Mieres" es un sólido edificio con albergue para ganaderos, vivienda para el guarda de pastos y bar para disfrute y encuentro de ganaderos y caminantes; así vino funcionando durante la temporada de pastos desde hace 80 años, pero ya en 2014 se cerró el bar por orden judicial, y esta temporada, cuando parecía solucionado el problema, se abrió en mayo para ser decretado de nuevo su cierre por un juzgado de León. De todo ello se puede encontrar amplia información en la prensa diaria.

Puente sobre el río Pinos y a la derecha, la "Casa de Mieres"
 
            Tres días por el extenso territorio entre Puerto Pinos, los puertos de Lena y de San Emiliano suponen un magnífico placer para Los Tres güeriatos caminantes. Pero si durante dos días la niebla acampa incluso acompañada, en ocasiones, de persistente llovizna, las posibilidades de disfrutar caminando disminuyen. A pesar del mal tiempo, aún nos queda la posibilidad de acudir a las brañas y majadas más conocidas para saludar y conversar con los ganaderos de siempre.

Camino de las cabañas de Piedra Sobera
 
            No faltaron, no obstante, algunos claros para acercarnos al Alto el Palo y asomarnos al puerto Acebos, las pendientes praderas sobre el valle del Tuiza o alto Güerna. Allí pudimos comprobar como Santos, el guarda de pastos, y sus jóvenes ayudantes se ocupaban de buscar algunas vacas que habían cruzado la alambrada de separación entre los pastos de Puerto Pinos y de Acebos, en Lena. Después de regresado el ganado a su convenido lugar, queda la labor, que acometen con prontitud, de retocar el cierre y dejarlo en condiciones para que cada animal paste donde debe.
             Desde el Alto el Palo, por buena pista ganadera caminamos dejando a nuestra izquierda la peña Tolóbriga, primero y La Magrera, después; al fondo, a nuestra derecha queda la amplia vega de Rodriguero, una más de las muchas que componen Puerto Pinos. Así llegamos al alto de Rodriguero donde hay otra portilla, la de La Raya, que cruzamos para entrar en lo que los ganaderos llaman "Puerto de Lena": es La Vachota, conjunto de brañas y amplios pastizales.

La Raya, entre los puertos de Lena y Mieres
 
             En la base misma de la vertical peña La Mesa nos encontramos en Mayá Vieya, a 1 658 metros de altitud, con varias cabañas y un cercado para el ganado, buen lugar para el descanso y la conversación con los ganaderos atentos al paso de los caminantes. El camino sigue por la pista hasta Los Meruxales de Baxo y Los Meruxales de Riba (1 770 metros), las últimas brañas ya al final de La Vachota y sobre las que se levanta la peña La Tesa.
            Por el mismo camino, La Raya, el puerto La Cubilla y la carretera, es obligado el regreso hacia la "Casa de Mieres". Al llegar, encontramos otro grupo de ganaderos y ganaderas, bien jóvenes por cierto, que regresan, impasibles ante la lluvia, con una manada de vacas y sus terneros para destetarlos. Nos sorprende su juventud, y nos sorprende más cuando nos explican que traen el ganado desde las vegas de Candioches y Rotuerto, en el camino de las Ubiñas.
        La vega de Rodriguero y el camino hacia los puertos de Lena

            Cuando al fin el día amanece despejado, sin niebla, podemos contemplar el río Pinos dibujando sus meandros en los Navares. Iniciamos la caminata entonces por esta vega, pasamos ante la ermita de la Virgen de las Nieves, cruzamos el río por un pequeño puente de madera y llegamos a las cabañas de Piedra Sobera. Luego, ascendemos por pista hasta el collado y la majada los Navares, donde hay una fuente con abrevadero y un indicador de la ruta que por collados y vegas nos llevaría hasta San Emiliano; nosotros seguiremos esta ruta sólo en su primera parte.

Ganaderos y ganaderas en su faena
 
            Siguiendo estas indicaciones nos internamos en la alargada vega de Gorgoberos y ascendemos hasta su parte más alta, donde se encuentra la conocida como Laguna Mala: una charca que conserva el agua hasta finales de mayo para convertirse en un humedal y en este seco mes de agosto mostrar únicamente la cicatriz de lo que fue una laguna. La bordeamos y seguimos ascendiendo hasta el collado Naves, donde está la valla que indica el final de los pastos de Puerto Pinos. Al otro lado de la valla la vista se extiende hacia el sur por las praderas de Naves y hasta la llanura de Babia.

 El camino hacia el collado los Navares y la vega de Gorgoberos
 
            Abandonamos la ruta marcada, caminamos hacia nuestra derecha bordeando la valla de separación y ascendemos hasta un crestón rocoso sobre las cuadras y praderas de Puerto Párragos; otro puerto de San Emiliano donde abunda el ganado, sobre todo caballar. También desde aquí vemos el estrecho valle del río Pinos por donde desciende la pista de tierra que desde la "Casa de Mieres" comunica con Pinos pueblo.
            Bordeando la Peña los Navares llegamos de nuevo junto a las dos cabañas (cabanas, dicen allí) y la fuente de la majada los Navares. A partir de aquí, decidimos enfilar el ya conocido valle de La Cubilla; por este valle entre la Peña los Michos y el pico Negrón de La Cubilla, corre el Arroyo del Puerto hacia las praderías y el pueblo de Villafeliz para desembocar en el río Luna.

 Panorámica hacia el valle y el puerto de La Cubilla
 
            Después de pasar por la majada de La Cubilla, la senda va girando hacia la izquierda, bordeando un altozano para entrar en la vega la Cueva, donde nace el río Pinos. Y de nuevo en la vega los Navares nos encontramos frente a la "Casa de Mieres", principio y final de nuestras caminatas en estos tres días del pasado mes de agosto. También, con caminantes y ganaderos, lugar de encuentro y conversación que esta temporada tuvo dos temas recurrentes: la fuerte sequía y agostamiento de los pastos del puerto y, cómo no, la posibilidad de un acertado recurso que consiga abrir de nuevo y definitivamente el bar que tanto se echa en falta.

Niebla y ganado en las proximidades de la "Casa de Mieres"

 Las fotos son de Cuno Rotella

sábado, 8 de agosto de 2015

DONDE NACE EL CARES



Desde el puerto de Panderruedas por la collada Sotres y el collado Cebolleda, la horcada y las vegas del Cable, hasta Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón

            En la Montaña Oriental de León, con su territorio incluido dentro del Parque Nacional de Picos de Europa se encuentra Valdeón; el antiguo valle de Eone dividido en la Edad Media en tres concejos, Caín (solariego), Santa Marina (señorial) y Posada (de realengo), hasta que se transformaron a partir del siglo XIX en un único municipio con el Ayuntamiento en Posada de Valdeón. Limita Valdeón al sur con las Tierras de la Reina y Burón; al norte está Asturias y todas las aguas de este valle vierten hacia el Cantábrico. Múltiples arroyos y regueros, cada uno con su nombre y lugar de nacimiento en los puertos y en la sierra de Cebolleda, confluyen en las proximidades de Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón, conformando así el río Cares que, ya se sabe, se va hacia Caín, Poncebos, ya en Asturias... y más allá.

"Valdeón o el esplendor en las flores", la foto de Ana Fabián
 
            El puerto de Pandetrave es la vía de acceso a Valdeón desde las Tierras de la Reina, y allí estuvimos hace unos meses para realizar otra caminata (Por tierras de Valdeón, 1 de noviembre de 2014). Hoy subimos al de Panderruedas, la otra vía de acceso, desde el término de Burón, para realizar en el grupo La Peñuca esta caminata coordinada con buen tiento por Santiago Juez.
            En el alto del puerto de Panderruedas, en la LE-244 a 1 464 metros de altitud, iniciamos el camino por una pista señalizada como PR-PNPE 11 Ruta Panderruedas-Posada de Valdeón, que pronto abandonamos para ascender por un cortafuegos ya dentro de un frondoso hayedo. A nuestra izquierda corren las aguas de la riega Brañueca, una de tantas que, como queda dicho, confluyen para formar el Cares.

Cuando el sol calienta, resulta agradable caminar por el bosque
 
            El camino se convierte después en senda que sigue ascendiendo, y así llegamos al Pozaperro a 1 597 metros de altitud, un pequeño collado en un claro del bosque que nos ofrece un sorprendente balcón hacia Picos: frente a nosotros los dos macizos, Occidental y Central, y entre ellos el profundo corte de la Garganta del Cares; una espectacular pantalla que por lo demás nos acompañará a lo largo de casi toda la caminata.
            Atrás queda el bosque, y la senda por entre monte bajo se empina cada vez más. A nuestra derecha el panorama nos muestra cumbres de la Cordillera más allá de los puertos del Pontón y del Zalambral; ya sobre las tierras de Ponga destacan Peña Ten y Pileñes. Alguien recuerda, entonces, la copla:
                        Ten y Pileñes,
                        buen par de peñes;
                        Ten pa les cabres,
                        pa les oveyes,
                        Pileñes.


Espectacular panorama de Picos de Europa desde el Pozaperro

            Mucho más cerca, a nuestra izquierda queda el valle de Frañana con hermosas praderías y majadas; allí nace el arroyo que en muchos mapas recibe ya el nombre de río Cares: estamos pues ante una de sus fuentes, tal vez la situada a mayor altura. Poco más arriba, llegamos a la collada Sotres a 1 747 metros de altitud, un paso entre Frañana de Valdeón y las tierras de Burón. Nace al pie de esta collada el arroyo de la Iglesia que desciende hasta las proximidades del pueblo de Retuerto y desde allí, ya con el nombre de río Tuerto, hasta Vegacorneja para perderse en el embalse de Riaño.
            Tenemos ahora el camino por la crestería en la divisoria entre ambas cuencas: Cares, al norte y Esla-Duero, al sur. Sin serlo mucho, es el tramo más difícil y complicado: sobre la piedra desnuda, con la ayuda de las manos, por la arista o bordeando la ladera que cae al sur, lo que nos permite apreciar en los pastizales más altos restos de algunas lagunas secas y más a lo lejos pueblos de estas tierras de Burón, como Casasuertes y Cuénabres.

Hermoso valle de Frañana, desde la collada Sotres
 
            Estamos en plena sierra de Cebolleda, y llegamos a un falso collado a 1 992 metros de altitud sobre el que se levanta el pico que lleva el mismo nombre de la sierra. Nuestro deseo no es alcanzar su cumbre sino bordearlo dejándolo a la derecha, para lo cual perdemos considerable altura (hasta los 1 929 metros) por entre fácil monte bajo que nos aparta del complicado pedregal y nos permite alcanzar la buena senda que sube de Frañana; así ascendemos hasta el collado Cebolleda y más arriba al pico Gildar con sus 2 078 metros de altitud, la cumbre de la jornada.

Por la crestería hacia el collado Cebolleda y el pico Gildar
 
            La cumbre del Gildar en la divisoria entre las tierras de Valdeón y Burón es el adecuado lugar para el descanso, la comida y la conversación; además de la inevitable pantalla con los dos macizos de Picos, desde aquí disfrutamos de una estupenda panorámica de Valdeón con el fondo del valle y la casi totalidad del camino que recorreremos para llegar allá. Por si fuera poco, frente a nosotros, hacia el este, se levantan cumbres de la montaña palentina desde el pico Coriscao hasta el Espigüete
            El descenso del Gildar merece cierta precaución por algunos pasos incómodos entre piedra suelta, pero pronto la dejamos atrás al cubrirse la ladera de monte bajo, y así llegamos a la horcada del Cable (1 788 metros), el paso hacia los Puertos del Cable donde nos llama la atención  la fuente de la Salud (1 732 metros). Estamos ante otra de las fuentes del Cares pues aquí surge el arroyo del Cable, que después de recorrer el valle que lleva su nombre confluye con el de Frañana, como veremos más adelante.

Del pico Gildar hacia la horcada del Cable
 
            El descenso por este largo valle del Cable tiene algunos momentos espectaculares: la bonita laguna donde abreva el ganado; varios pasos sobre el propio arroyo, que va aumentando su caudal y sorprendiéndonos con alguna interesante cascada; el chozo en la ladera, adonde llega una pista ganadera por la que nosotros atravesamos las vegas donde pasta abundante ganado caballar; y al fin la entrada en Monte Redondo, el segundo hayedo de la jornada. Si agradable fue caminar a la sombra del hayedo cuando calentaba el sol de la mañana, no lo es menos ahora al caer la tarde.

El chozo, refugio de ganaderos, en el valle del Cable
 
            En la sombra del bosque nos encontramos con la pista del citado PR desde Panderruedas a Posada; caminamos por ella sólo unos metros, para abandonarla y seguir descendiendo por un viejo camino hasta llegar a la LE-244. Cruzamos la carretera, y por el viejo camino entre bosque y praderías nos acercamos a Caldevilla. Recorremos el pueblo por entre su cuidado caserío y su buen conjunto de hórreos, y a la salida por un puente cruzamos el río que ya muestra orgulloso su nombre: el Cares. Unos metros más arriba se unieron las aguas de los valles de Frañana y del Cable y aquí mismo, por la derecha, llegan las del arroyo de Arriba que viene del valle de Perijones y, por la izquierda, las del Argolla.

La entrada a Caldevilla y al fondo el panorama de Picos
 
            A la salida del puente sobre el Cares vemos las señales del PR-PNPE 12 Ruta Vega de Llos, que sube por el valle de Argolla hasta el collado Bustiello y la Vega de Llos; como el PR viene desde Posada, por él seguimos nuestro camino siempre en la margen izquierda del Cares. Pasamos en Soto de Valdeón ante un campamento juvenil, la iglesia parroquial que lo es de los dos pueblos, Soto y Caldevilla, y la ermita de la Virgen Blanca. Luego el camino bordea un área recreativa y, tras cruzar de nuevo sobre el Cares, finalizamos la caminata en Posada de Valdeón a 939 metros de altitud.
            Y lo hacemos después de recorrer dos de los bosques de hayas que ofrece Valdeón, tal vez los mejor conservados dentro del Parque Nacional, de crestear en el borde meridional del Parque sobre las tierras de Burón, y de asomarnos al nacimiento del Cares entre Frañana y el Cable para verlo luego correr, ya en el fondo de su valle.

 Bonita cascada en el arroyo del Cable, uno de los orígenes del Cares

Las fotos, excepto la reseñada, son de Juan Lobelle

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 25 de julio de 2015)