Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 24 de octubre de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (III)



Al pico Feliciano desde el puerto de Aralla, y por Los Calderones hasta Piedrasecha

           
            El puerto de Aralla en la LE-473 es el paso natural entre los términos municipales de Sena de Luna y La Pola de Gordón, uniendo sus pueblos de Aralla y Geras. De nuevo en la montaña central leonesa, entre la comarca de Luna y las tierras de Gordón, comenzamos aquí a 1 544 metros de altitud este recorrido: una propuesta para el grupo La Peñuca de José Montero, buen conocedor de estas tierras a las que siempre nos invita para disfrutar caminando.
            La caminata comienza por una pista que pronto abandonamos para alcanzar la crestería ya a 1 758 metros de altitud. Esta crestería, en principio, es fácil de recorrer, con buenas vistas a ambas vertientes; y cuando aparecen las dificultades conviene tomar la senda que discurre por la ladera que vierte a Luna.
            Así llegamos al collado Pedroso (1 865 metros) y proseguimos el ascenso, sorteando la alambrada que marca la separación de pastos, hasta alcanzar la primera cumbre y punto más alto de la jornada: el pico o cerro Pedroso ( 1 914 metros). Desde esta cumbre, vértice de tres ayuntamientos, Sena de Luna, La Pola de Gordón y Barrios de Luna, tenemos una buena panorámica del embalse de Barrios de Luna y la A-66 con el puente atirantado sobre el embalse; y al otro lado, el arroyo Polanco que recorre las praderías antes de internarse en un estrecho desfiladero.

 Aralla de Luna y la carretera que sube al puerto
            
        Del cerro salimos por la crestería para luego descender hasta Brañarredonda. Desde aquí hacia nuestra izquierda, por Los Corrales y El Cavio, alcanzando el arroyo, llegaríamos hasta Geras de Gordón; pero nosotros tomamos la pista y luego senda que, atravesando praderías, pasa junto a una fuente con abrevadero, y siempre en ligero descenso, nos lleva a la vega del Palomar (1 769 metros), donde hay unas lagunas o charcas que se conocen como Pozos de la Vega: un buen lugar para los aficionados a la fotografía. El sendero sigue en descenso hasta la colladina (1 685 metros) desde la que ya divisamos el primero de los objetivos de la jornada: el pico Feliciano, con el que la niebla juega ocultándonoslo a veces.

Uno de los pozos en la vega del Palomar

            El ascenso al pico desde esta colladina, por entre piornales primero y pedregales más arriba, se hace largo; sin embargo, cuando se alcanzan sus 1 820 metros de altitud, la niebla ha desaparecido dejando paso a una fuerte ventolera que encoge a los caminantes.
            En el alto del pico Feliciano está el único buzón de cumbres colocado por el grupo La Peñuca; fue en marzo de 2003 en recuerdo de Feliciano Gómez Carrero, directivo del grupo fallecido el año anterior. Algunos de los que ahora caminamos con este grupo no llegamos a conocerle, pero sí hemos oído muchas anécdotas que lo definen como gran caminante, entusiasta animador, amable y buen compañero en el camino. El buzón está acompañado de una placa del Colectivo Montañero Gijonés porque “Las personas sólo dejan de existir cuando se las olvida” y “Feliciano, amigo, compañero, siempre estarás en nuestro recuerdo”.

Hacia el pico Feliciano

            Refugiados del fuerte viento, mirando hacia el nordeste, encontramos el lugar para el bocadillo, la conversación y un pequeño descanso. Mientras, contemplamos al fondo, frente a nosotros, los pueblos de Geras y, más a la derecha, Paradilla de Gordón; más allá, el pequeño embalse de Casares y, cerrando el panorama, la cordillera por Pajares y el Brañilín.
            El descenso es fuerte, y como el viento arrecia, nos obliga a caminar con tiento entre pedregales y piornales hasta llegar a una vega (1 662 metros) con algunas cabañas. Allí, en la alambrada, una portilla nos permite el paso, dejando a nuestra espalda el municipio de La Pola de Gordón para adentrarnos en el de Carrocera. Por buena pista de tierra seguimos el descenso, dejando a nuestra izquierda la collada y el pico Amargones, hasta llegar al collado del Fito (1 675 metros); a la derecha sigue la pista junto al arroyo de Pernaliega hasta la vega de Santas Martas (1 450 metros).

Los perros pastores siguen a los caminantes por la vega

          En Santas Martas hubo una abadía y un pueblo cuya desaparición se relaciona con la leyenda del envenenamiento colectivo por animales malditos: en este caso, una sacabera en el agua de amasar el pan de la caridad. Lo que los caminantes encontramos hoy son varias cabañas en prados de pasto para el verano, y el Pernaliega que se funde en el arroyo de Los Calderones que viene de Valdiellos, y a partir de aquí, labra un profundo valle con su punto culminante en la foz de Los Calderones.

Cabaña y cercado de piedra en Santas Martas

            Recorrer esta foz es otro de los dos objetivos de nuestra caminata, y en verdad que merece la pena. El río circula subterráneo por una galería cárstica, y de forma casi perpendicular al camino, se levantan espectaculares pliegues de gran belleza, en ocasiones al alcance de la mano; una maravilla geológica, estas calizas que formaron parte del amplio mar que ocupó esta región de nuestra zona cantábrica. No obstante, en la formación actual del desfiladero también tuvo su parte la actuación humana, pues a mediados del siglo pasado, a base de dinamita, se amplió el cauce para permitir el paso de ganados e incluso carros hacia Santas Martas, adonde sólo se podía llegar por el collado del Fito desde Santiago de las Villas o los Barrios de Gordón. Mas la naturaleza se niega a ceder su parte, y una posterior tormenta seguida de gran riada dejó la foz de Los Calderones impracticable para vehículos y tal como la podemos contemplar ahora.
 
Espectacular paso por la foz de Los Calderones

            Si espectacular es recorrer el desfiladero, no lo es menos su final: el abundante caudal fluye de nuevo al exterior y, por si fuera poco, de la roca surge un manantial para alimentar el que a partir de aquí se llama río Piedrasecha. Pero antes, colgada de la roca está la cueva de las Palomas, donde se ha instalado una ermita que acoge la imagen de Nuestra Señora del Manadero, que así se llama este lugar donde el agua mana en abundancia; una escalinata de 86 pasos (alguno se entretuvo en contarlos) sube a la cueva y ermita que celebra su fiesta en el mes de julio.

Entrada al desfiladero de Los Calderones

            Tras el descenso de la ermita, la caminata prosigue por una buena pista en la margen izquierda del río, hasta finalizar en Piedrasecha (1 175 metros), pueblo del término municipal de Carrocera que cuenta con varias casas de piedra bien conservadas y la iglesia parroquial con un retablo románico y bonitas imágenes también románicas que pudimos contemplar gracias a la amabilidad del vecino encargado de su custodia. Un buen colofón para una larga caminata por esta montaña central de León que no parece agotar nunca sus atractivos.

El embalse de Barrios de Luna desde el cerro Pedroso



Las fotos son de Juan Lobelle

                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de octubre de 2013)

lunes, 30 de septiembre de 2013

EN EL PUERTO DE SAN ISIDRO



Desde El Fielato hasta La Raya, por Brañarredonda, las colladas Veldoso y Nogales, los Castrillones y la Cuerda del Ajo

            En la oficina municipal llamada fielato se recaudaba el impuesto de consumos sobre comestibles y otros artículos que se introducían en el municipio para ser consumidos en él. Estas oficinas se establecían a la entrada del término municipal, y una vez que, en la década de los sesenta del pasado siglo, desapareció el impuesto, se conservó el topónimo para muchos de estos lugares. Así, un fielato del concejo de Aller estaba en el km. 40,5 de la AS-253 para recaudar los arbitrios sobre los productos que entraban de León por San Isidro y su entorno.
            Pues bien, hoy décadas después de retirado este impuesto, que era muy importante para los ayuntamientos de entonces, este lugar es El Fielato; y aquí fuimos convocados para una caminata hasta el alto del puerto por collados y majadas de la parroquia de El Pino, la más extensa de Aller: fue una propuesta para el grupo La Peñuca de Lluz, intrépida e incansable caminante que disfruta por las crestas y los riscos.

 En El Fielato iniciamos la caminata

         De El Fielato a 1 297 metros de altitud salimos por buen camino carretero que, bordeando los prados de Campanal, desciende hasta el río Braña, también llamado río de San Isidro, que más abajo se llamará río Aller para una vez unido al Lena formar el río Caudal, afluente del Nalón. En El Fielato se inicia también el PR AS-48 Ruta del Gumial que nosotros seguiremos durante un buen trecho de nuestra caminata.
            Llegados al río, lo cruzamos por un puente de chapa metálica e iniciamos el ascenso por un sendero bien marcado entre piornales. Así, llegamos a la majada de Brañarredonda a 1 400 metros de altitud, un conjunto de camperas con varias cabañas y una fuente; también, bastante ganado, sobre todo yeguas y caballos.

Cruzando el río Braña o de San Isidro

        Sigue la pendiente hasta llegar a la collada Veldoso (1 582 metros) con poste indicador y una fuente. A partir de aquí, un ligero descenso para rebasar la fuente y seguimos ascendiendo por una zona de mata algo escarpada donde crece el serbal. Al salir del bosque, abandonamos el PR que desciende hacia El Gumial y más abajo al pueblo de Cuevas; nosotros, bordeando la majada del Alba por donde corre el reguero del mismo nombre, seguimos ascendiendo hasta la majada Fuente de Arriba, y el sendero se empina aún más para alcanzar la collada Nogales (1 919 metros).
            Desde esta collada, que fue paso tradicional del valle leonés de Curueño hacia Asturias, nos asomamos al puerto de Vegarada y más a la derecha adivinamos el de Piedrafita. A nuestra espalda dejamos el pico Nogales con su vértice geodésico, y ascendemos por la linde entre las dos regiones marcada con mojones de hormigón hasta el pico del Oso, ya a 2 021 metros de altitud. En la cumbre hay un buzón montañero y el recorte metálico de la silueta de un oso, y desde allí se ve la LE-321 que desde La Vecilla por el valle de Curueño sube al puerto de Vegarada, que tenemos ante nosotros con su casa mesón.

Dicen que desde El Gumial esta cumbre se parece a la figura de un oso

        Después de esta cumbre afrontamos uno de los pasos algo complicados de la jornada: los Castrillones, un promontorio rocoso y alargado que recorremos escorados a su vertiente sur. Bajo el camino que recorremos con tiento, vemos por la vega del Cueto la carretera que desde Vegarada sube a la estación de esquí de Riopinos y, más a lo lejos, los pueblos leoneses de Tolibia de Arriba y Canseco.
            Al final de los Castrillones ascendemos, pasando junto a restos de trincheras de la Guerra Civil, al pico Fuentes (2 021 metros), de la misma altitud que el pico anterior: ambas cumbres marcan el techo de la jornada. Desde el Fuentes, donde también hay buzón montañero, mirando hacia Asturias, tenemos una hermosa panorámica de todo el valle de la Braña, desde San Isidro hasta el pueblo de Cuevas. Es esta cumbre el inicio de la sierra del Ajo, también llamada Cuerda del Ajo, por donde seguirá nuestro caminar; pero antes, en el descenso de la cumbre, encontramos en un pequeño collado el lugar apacible para el descanso, el bocadillo y la conversación.
 
El pico Fuentes, inicio de la sierra del Ajo
 
            El recorrido por la Cuerda del Ajo se hace largo, con continuas subidas y bajadas que castigan las piernas del caminante. Siempre en la linde entre Asturias y León, vemos a nuestra derecha el amplio valle de Riopinos de los Argüellos, por donde discurre la carretera que sube a la estación de esquí; a nuestra izquierda, más allá del valle de la Braña, se impone la mole del pico Torres y aparecen las estribaciones más meridionales del Parque Natural de Redes: Ventanota, Cascayón, Peña el Viento… y tras ellas, asomado en ocasiones, el inconfundible Tiatordos.
            Cresteando por la sierra, alcanzamos el pico Laverde (1 960 metros) y más allá, el pico La Loma (1 973 metros); este último, encima mismo de la estación de esquí de Riopinos ubicada entre la Peña Agujas y el pico Toneo (2 091 metros), cumbre cimera y final de la sierra del Ajo.

La estación de esquí de Riopinos desde la sierra

            Nosotros, desde el pico La Loma, dejando el Toneo a nuestra derecha, afrontamos en la vertiente asturiana el segundo paso complicado de la jornada: una estrecha senda colgada sobre la estación de esquí de Fuentes de Invierno por la que llegamos hasta la parte superior de los remontes. Luego, sólo resta descender por lo que en invierno serán las pistas de esquí. Así llegamos, ya pasada la base de los remontes, a la majada de Entresierras (1 665 metros), donde bajo un crestón calizo brota abundante manantial que da lugar a un reguero que recorre los pastos a los que acude el ganado.

Últimos pasos por la Cuerda del Ajo

            Por buena pista ganadera llegamos hasta el final del camino en La Raya, una urbanización de viviendas en el alto del puerto de San Isidro. Desde El Fielato hasta La Raya por la carretera hay cuatro kilómetros; nuestro recorrido entre estos dos puntos supuso unos 15 kilómetros, en los que empleamos, entre continuos desniveles de altura, unas siete horas de agradable y entretenido caminar en uno de estos días mágicos a las puertas del otoño.

Algunas cumbres de Redes con el Tiatordos asomándose al fondo


  Las fotos son de Juan Lobelle
                            
                      
                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 21 de septiembre de 2013)

jueves, 19 de septiembre de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (II)



Desde Ciñera, por Villar del Puerto y los collados Formigoso, Portilla y de Gete, hasta Fontún y Villamanín

            Otra vez por la montaña de León. En esta ocasión, en las proximidades del puerto de Pajares caminamos por dos comarcas leonesas, desde la Montaña Central hasta La Tercia, en un recorrido a través de cuatro términos municipales. Fue una oportunidad que nos brindó la iniciativa bien preparada del caminante José Manuel Álvarez para el grupo La Peñuca.
            Comenzamos nuestro caminar a 1 090 metros de altitud en Ciñera, un pueblo del Ayuntamiento de La Pola de Gordón en la comarca de la Montaña Central, donde hasta hace algunos años tuvo su importancia la minería del carbón de la que quedan algunos vestigios para el recuerdo. De allí parte la conocida como Ruta del Faedo y Hoces de Villar que ocupará la primera parte de nuestra caminata.
 
Una de las panorámicas desde el camino: al fondo, las Ubiñas

            Después de atravesar el pueblo y pasar por su coqueta Plaza Mayor, tomamos una buena pista que llega a un área recreativa con una vieja bocamina reconvertida en capilla; desde allí una buena senda nos introduce en el Faedo: un hayedo bien cuidado y dotado de un sendero adaptado que lo recorre entre paneles informativos. Al inicio del Faedo otro panel nos informa de que éste se hizo acreedor en el año 2007 del Premio al Árbol Mejor Cuidado, y en efecto, podemos encontrar un haya más de cinco veces centenaria que sorprende a los caminantes entre tantas que forman aquel bosque bien tupido.

Detalle del Faedo

            Cuando salimos del hayedo, entramos en las Hoces de Villar: camino estrecho que labra entre la piedra el arroyo de Ciñera, un afluente por la izquierda del río Bernesga. El camino se empina y el caminante disfruta en las pasarelas de madera sobre el agua cantarina del arroyo y se ayuda de las cuerdas de seguridad en los pasos más difíciles; pero tampoco puede dejar de pensar que éste es el mismo camino que a diario recorrían los habitantes del pueblo que encontraremos más arriba para acudir al trabajo en las minas de Ciñera o Santa Lucía.
            De las hoces se sale a un sendero desde el que, mirando hacia atrás, se aprecia la belleza de lo recorrido; y el sendero con un ligero ascenso nos deja en el pueblo de Villar del Puerto, a 1 264 metros de altitud, en la carretera que sale de la N-630 en el pueblo de La Vid. Estamos en el término municipal de Vegacervera y se impone una pequeña parada en el campo de la iglesia construida en 1960 antes de iniciar la segunda parte de la caminata que será la más larga y dura de la jornada.

Por las Hoces de Villar

            Salimos del pueblo por la carretera que va hacia la villa municipal, y pronto la abandonamos para caminar por una pista de tierra y piedra que pasa frente a algunos restos, escombros, de lo que fueron minas de monte. La pista gana considerable altura hasta llegar entre amplias praderías con bastante ganado al Refugio San Benito (1 549 metros), siempre abierto y bien cuidado.
            El camino sigue por la pradera, con la panorámica a nuestra derecha de las tierras de Valporquero y la sierra de Bodón, hasta la Campa del Pleito (1 609 metros), aunque no tenemos constancia de si el topónimo alude a algún pleito entre los municipios que allí confluyen: Vegacervera y La Pola de Gordón.

Llegando al Refugio San Benito

            Más arriba, en la linde entre los términos de Vegacervera y Villamanín de La Tercia, hay otro collado que nos sirve de base para atacar  la primera cumbre de la jornada: el pico Cotil (1 725 metros). La subida es fácil por pradería y monte bajo en la ladera que limita los términos municipales citados y en cuyas proximidades nace el arroyo Formigoso, otro afluente del Bernesga; y es la cumbre del Cotil una buena atalaya para divisar a lo lejos los espectaculares picos de las Tres Marías y, más lejos aún, las Ubiñas y su entorno; y abajo, Villasimpliz, más allá de la sierra del Gato.
            A partir de esta primera cumbre, el camino es un continuo perder altura por las praderías atravesando los collados Formigoso y Portilla (1 678 metros), donde está el paso al término municipal de Cármenes, hasta llegar al collado de Gete  (1 598 metros), cerca del cual nos alegra una fuente bien fría al lado del camino. Este último collado, en la linde entre los términos de Cármenes y Villamanín de La Tercia, es la base para el momento más esperado de la jornada: la ascensión al pico Fontún (1 953 metros).

El pico Fontún desde las proximidades del collado Portilla

            La considerable diferencia de altitud entre collado y cumbre se salva casi en línea recta vertical; primero, por entre la piedra que cubre la ladera, luego por una canal y los últimos pasos por la crestería: una forma de poner a prueba el ánimo del caminante. Como no podría ser de otra manera, en la cumbre el esfuerzo ha de ser recompensado con el tiempo para el descanso, el bocadillo y la conversación, si es posible junto a una bota de buen vino, ante un panorama que se nos ofrece espléndido: al frente, casi a nuestros pies, toda la comarca de La Tercia, con Villamanín y Rodiezmo; más allá, en la cordillera, destacan las Ubiñas; a nuestra espalda, tierras de Cármenes y su villa municipal; y más a lo lejos, también la inmensa llanura castellana hasta las tierras palentinas.

Subiendo al pico Fontún

            La tercera y última parte de la caminata es la salida del pico Fontún. Si costoso fue el ascenso, no lo fue menos el descenso, siempre con la vista hacia el final del camino que más que acercarse parece que se mantiene al fondo inmóvil en la distancia. Tras un ligero cresteo, primero por otra canal y luego por una larguísima senda entre piedra, hierba y monte bajo, llegamos, después de hora y media de descenso, al lugar donde a 1 250 metros de altitud hay un pequeño refugio junto a una nave ganadera.

El descenso por la canal

            Desde aquí una buena pista sigue el curso del arroyo del Águila, que entrega sus aguas al río Fontún, afluente del Bernesga, para llegar al pueblo de Fontún de La Tercia en la LE-3505 que en un escaso kilómetro nos lleva a Villamanín (1 140 metros), para finalizar allí esta caminata de continuas subidas y bajadas, sin apenas más llano que el leve comienzo y el refrescante final. Pero qué belleza y qué esplendor presentan estas montañas del norte de León, sobre todo en un día luminoso del mes de septiembre como el que en esta ocasión pudimos disfrutar los caminantes de La Peñuca.

Panorámica desde el pico Fontún: Villamanín, Rodiezmo...



Las fotos son de Juan Lobelle



                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 14 de septiembre de 2013)

lunes, 5 de agosto de 2013

ENTRE EL PONTÓN Y SAN GLORIO



Desde Casasuertes por Prado Mayor, el collado Valcarque, las Corcadas y Vallorza, hasta Portilla de la Reina

            Hay quien dice que la sierra de las Corcadas de Ceranzo semeja a un barco de piedra varado en el mar de las altas y verdes praderas que se extienden entre los puertos del Pontón y de San Glorio. Tal semejanza pudimos comprobar en esta caminata por los municipios leoneses de Burón y Boca de Huergo, una propuesta con variadas “posibilidades” de Domingo Melero para el grupo La Peñuca.
           La caminata comienza a 1 240 metros de altitud en Casasuertes, pedanía del ayuntamiento de Burón, por una pista de tierra que remonta casi en llano la corriente del río Orza por su margen derecha. Pronto se llega a Prado Mayor, a 1 270 metros de altitud, desde donde ya tenemos, aunque lejana, una buena panorámica de las Corcadas de Ceranzo; y en efecto, llama la atención esta sierra alargada con su punto más alto, que nosotros esperamos coronar, como si fuera la proa levantada de un barco.

El Corcadas espera a los caminantes

En esta extensa pradería, el río Orza recibe las aguas del arroyo Salceda, que viene de la umbría del mismo nombre; nosotros cruzamos por un puente de hormigón a la margen izquierda del Orza, que a partir de aquí también se le conoce como arroyo de las Gallinas, y después de pasar junto al refugio del Distrito Forestal de León, comenzamos a ganar altura por la senda que atraviesa un interesante hayedo. Al final del bosque están las llamativas hoces del Orza, con el río ya a bastante profundidad.
Al final de las hoces está la majada de Montó y tras un nuevo tramo de bosque de hayas y robles aparece la de los Cantos, por donde corre el arroyo de la Requejada en busca del Orza, que ya queda distante a nuestra izquierda. De esta segunda majada se sale por una senda entre brezos para llegar al collado Valcarque, uno de los puntos importantes de la caminata y donde es necesaria una primera parada antes de iniciar el más fuerte ascenso.

Por las hoces del río Orza

Atraviesa el collado Valcarque (1 679 metros) una cinta que señala la división de pastos entre los dos municipios que estamos recorriendo, y siguiendo esa dirección por la ladera, entre piornales que dificultan el caminar, llegamos a un pequeño collado. Un respiro, con una buena vista del macizo occidental de los Picos de Europa donde destaca la mole de Peña Santa de Castilla; pero mucho más cerca, a nuestros pies están los prados de Ceranzo, por donde corre el río del mismo nombre y adonde llega una pista que viene de la LE-243 que por el puerto de Pandetrave une Portilla de la Reina con Valdeón: una de las “posibilidades” de evitar el fuerte ascenso que estamos acometiendo.

El difícil camino al andar entre piornales

Fuerte ascenso que continúa, dejando atrás el monte bajo, por mejor terreno aunque con algún pedregal, hasta alcanzar la cresta en el alto La Panda, ya a 2 048 metros de altitud. Desde aquí hasta el vértice geodésico de las Corcadas (2 050 metros) parece un escaso desnivel, pero resulta engañoso porque la crestería nos hace perder altura para luego recuperarla y alcanzar la cumbre.

Hacia la cumbre por la crestería

De todos modos mereció la pena el esfuerzo, pues la panorámica de todas las tierras del Esla, al sur y al norte, en lontananza, los tres macizos de los Picos es incomparable. Buscando un rincón entre la piedra, protegidos del fuerte viento y aprovechando los mejores rayos de sol, encontramos un excelente lugar para el descanso, la comida y la conversación sobre las “posibilidades” que se nos ofrecen para culminar la caminata.

Panorámica de Los Picos desde nuestra cumbre

Y la caminata continúa agotando la crestería, para iniciar el descenso por una senda que se pierde entre el molesto piornal hasta la collada del Gallo (1 633 metros) y, más abajo, el collado Barreras (1 491 metros). Desde aquí la senda, dejando Majadavieja y Valdeoscuro a nuestra derecha, otras “posibilidades” desatendidas, entra en Vallorza. Un buen camino desciende por este valle a la orilla del río del mismo nombre, que debemos atravesar varias veces por vados o puentes de madera; hasta que una portilla de hierro deja paso a una pista de hormigón tan deteriorada y con rampas tan fuertes que parece difícil pueda ser accesible, siquiera para los vehículos de uso ganadero.

En Vallorza, camino a la orilla del río

Así llegamos a Portilla de la Reina, pueblo a 1 249 metros de altitud del ayuntamiento de Boca de Huergo. Tierras de la Reina, viejos pueblos de señorío en las tierras altas del antiguo Reino de León, donde no obstante, como en tantos otros lugares, hubo pleitos y confrontaciones de verdadera curiosidad histórica. Lugares para disfrutar hoy con caminatas como la que aquí terminamos, que por la escasa diferencia de nivel entre los puntos de salida y llegada no aparenta dificultad alguna, aunque el encuentro con las imponentes Corcadas de Ceranzo ya exige mayor esfuerzo al caminante. Además, los pasos por sitios de espectacular belleza como el valle y las hoces del río Orza, el collado Valcarque o el final por Vallorza convierten esta dura caminata, enmarcada entre los puertos del Pontón y de San Glorio, en muy recomendable.

Hermoso valle del Orza en el municipio de Burón

Las fotos son de Juan Lobelle


                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 27 de julio de 2013)

sábado, 27 de julio de 2013

EN REDES OTRA VEZ



Ida y vuelta desde Orlé por Conforcos, valle la Capiella, collado Gallegos y Brañadales

            La parroquia de Orlé, una de las diez que componen el concejo de Caso, fue hasta la segunda década del siglo XIX coto con Ayuntamiento propio; desde 1986 es también parroquia rural, organización diferente de la eclesiástica, con capacidad de elegir su órgano de gobierno, formado por un presidente y sus vocales, en las elecciones municipales. Al pueblo de Orlé, más en concreto a Nozaleda, su barrio bajo, fuimos citados en el grupo La Peñuca por Paniceres para realizar una caminata por brañas, valles y collados de esta parroquia que él tan bien conoce, no en vano tiene aquí sus raíces familiares, y también de la vecina de Sobrecastiello; todo ello territorio de este Parque Natural de Redes siempre tan atractivo para el caminante.
            La caminata se inicia en Nozaleda, a 660 metros de altitud, por un camino de carro que va remontando el río Orlé, afluente del Nalón y uno de los ríos importantes del concejo de Caso, que nos acompañará durante la primera parte del recorrido. Llama la atención de los caminantes, además del viejo y excelente empedrado de la empinada caleya, el frondoso hayedo que nos ofrece agradable sombra en este caluroso día de verano; hasta tres puentes de piedra nos permiten cruzar de una a otra margen del río: el primero es el de Pomerada y el último el de Vallumasaltu, ya a 920 metros de altitud.

 Uno de los puentes sobre el río Orlé

A partir de aquí salimos del bosque para recorrer la Cuesta del Acebal, zona de pastos con algunas cabañas, hasta llegar a la majada de Conforcos (1 080 metros), donde es obligada una primera parada; hay aquí, entre arbolado y pradería, un refugio de cazadores que llaman “El Chalé”. En Conforcos se unen dos de los ríos que conforman el Orlé: de nuestra izquierda viene la riega Melordaña por la foz del mismo nombre y de la derecha, el reguero la Capiella.

La majada de Conforcos y el Chalé

Nosotros seguiremos por el valle la Capiella, atravesando la amplia vega de Busterosu que deja a la izquierda el pico La Carasca, para llegar al collado Capiella (1 439 metros); frente a nosotros se asoma una de las cumbres señeras de Redes, el Tiatordos, pero más cerca está la mayor altura de esta caminata: el pico la Senda. Alcanzar sus 1 705 metros de altitud no exige más que paciencia y constancia para salvar el desnivel por la cresta sin ninguna otra dificultad.

El collado y el valle la Capiella

Desde la cumbre tenemos casi al alcance de la mano todo el Cordal de Ponga con el Tiatordos, el Maciédome y el hayedo de Pandellanza; más allá, ya en Ponga, el Colláu Zorro por detrás del que se asoman algunas cumbres nevadas de Los Picos; a nuestros pies, Bezanes y gran parte de su parroquia de Sobrecastiello; también la pista que sube a Brañagallones y cumbres como la Peña el Viento, la Rapaína, el Cantu el Oso… En fin, una magnifica atalaya para contemplar el Parque de Redes.

El pico la Senda desde el collado Capiella

El descenso desde el pico La Senda es fácil y agradable, por un sendero que recorre la ladera cubierta de retamas en flor, hasta llegar a la braña les Cuerries ( 1 367 metros) con varias cabañas en abandono. Luego bordeamos la majada y el collado Llagos, hasta encontrar el lugar adecuado para el descanso, la comida y la conversación: el Cotu la Braña (1 300 metros), zona de pastos, con arbolado y algunas cabañas.
Al reanudar la marcha, encontramos uno de los pasos más interesantes de la caminata: la senda que asciende por la ladera hasta el collado Gallegos (1 365 metros), con la panorámica en el fondo del valle de los pueblos de Soto y Belerda, desde donde el ganado accede a los pastos de estos lugares. Sobre el collado Gallegos se muestra el pico Requexón de Valdunes (1 562 metros), tan tentador que cuatro no pueden sustraerse al estímulo de alcanzar su cumbre; tras la breve parada en el collado, iniciamos lo que ya será todo descenso hacia el final del camino.

Descenso del pico la Senda entre retamas en flor

Un sendero cubierto de hoja desciende por un bosque de hayas hasta encontrar el arroyo Vallinamenor, otro de los que forman el río Orlé: estamos en el valle de Brañadales, donde el camino va bordeando prados cercados de piedra y alambrada. En un momento determinado abandonamos el camino para saltar al prado en busca de una fuente; decisión que sólo puede venir de quien conoce bien el terreno para encontrar el manantial escondido en la parte baja del prado: es el caso de Pani que, mientras nos abastecemos de agua fresca, cuenta cómo en sus años mozos, y de eso no hace tanto tiempo, acudía en comandita a la siega de este vasto prado donde está la fuente de Brañadales. Es el lugar adecuado para esperar a los cuatro del Requexón que también agradecen su encuentro con el agua.

El hayedo cubre de hoja el camino

Reunidos todos, del prado se sale por la correspondiente portilla, y por un camino empedrado nos vamos acercando al fondo del valle. Mientras, el camino se convierte en pista de tierra que permite el acceso rodado a cabañas y alguna nave de ganado.
Así llegamos a la vera del río Orlé, que cruza la AS-254 bajo un puente de piedra; pasamos el puente y ya estamos de nuevo en Nozaleda, el barrio bajo del pueblo de Orlé, cuyo escalonado caserío en la parte alta, conocido como Cima la Villa, se extiende por la margen derecha del río, que corre a entregar sus aguas al Nalón en el cercano embalse de Tanes. En Orlé, finaliza pues esta caminata circular que nos ha traído otra vez al Parque Natural de Redes que en cualquier época del año muestra sus encantos al caminante.

Panorámica del caserío de Orlé

 
Las fotos son de Juan Lobelle


             (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de julio de 2013)

sábado, 13 de julio de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (I)



De cómo llegar desde La Uña hasta Lario por el valle de Carcedo, el puerto de la Fonfría y la Puerta del Zalambral

            Para quienes hemos nacido, vivido y trabajado en la Cuenca del Nalón, sobre todo desde el municipio de San Martín del Rey Aurelio hacia el sur, el puerto de Tarna fue siempre nuestra salida natural hacia las tierras del norte de León. Cuántas escapadas domingueras para pasar el día al sol y disfrutar del aire limpio; cuántas acampadas por Riosol, Valdeburón o el viejo Riaño: así los municipios de Maraña, Acebedo o Burón eran para nosotros familiares como los mismos asturianos.
              Hoy toca de nuevo pasar el puerto para realizar esta caminata por la Montaña de León propuesta para el grupo La Peñuca por Juan Lobelle, el más asiduo patrón de las fotos que ilustran estos artículos y que, sin embargo, tampoco en esta ocasión fue capaz de abanonar la cámara.

El fotógrafo, gran amante de los Picos, se recrea en el Cornión

            Comienza la caminata en el pueblo de La Uña a 1 200 metros de altitud, en el municipio de Acebedo, por una buena pista ganadera que desde el principio va ganando altura. Al llegar a los Campos de María, el paso de la habitual portilla nos sitúa en el municipio de Burón; en esta majada encontramos un camino que viene por nuestra derecha desde Polvoredo y Lario: es el Camino de Arcenorio. Subimos por él remontando el valle de Carcedo que recorre el río del mismo nombre, una de las muchas arterias del alto Esla; a nuestra espalda destaca la mole de la sierra del Mampodre y al frente, la presencia de Peña Ten con algunos neveros atrae la vista de los caminantes.

Hermoso valle de Carcedo: al fondo La Uña y el Mamprodre

            El camino por el valle de Carcedo se empina; pasamos junto al refugio de ganado a cuya sombra los animales sestean y, en su parte alta, atravesamos las llamadas Majadas Viejas para alcanzar el esperado puerto de la Fonfría, donde una fuente, aunque escasa, hace honor a su nombre.
            El puerto de la Fonfría a 1 638 metros de altitud es el punto más alto de este Camino de Arcenorio, histórico camino de arrieros de la alta Castilla con Cangas de Onís, que atraviesa, ya en Ponga, la vega y puerto de Arcenorio, para pasar por el collado Granceno y alcanzar, mucho más abajo, el fondo del valle del Sella; es obligada en este punto una parada para contemplar el camino recorrido, pero también, porque ahora comienza la parte más dura de la caminata.

El puerto de la Fonfría y al fondo Peña Ten

            Primero, por la sierra que separa el concejo asturiano de Ponga del leonés de Burón debemos alcanzar la primera cumbre de la jornada: Peña Mora (1 876 metros) que se sitúa entre Asturias y León, en el vértice de los concejos ya citados de Ponga y Burón y el también leonés de Sajambre.
            A partir de esta cumbre, damos la espalda de forma definitiva a Ponga y el camino prosigue por el límite entre Burón y Sajambre; descendemos a la collada de Valdemagán (1 737 metros) y por terreno difícil entre argomales, brezales y algunos pedregales, recorremos la crestería, y tras el ascenso al cerro del Porro, alcanzamos la siguiente cumbre, que es Peña Negra (1 859 metros): el calor y la dificultad del terreno comienzan a hacer mella en algunos caminantes, entre ellos, cómo no, quien esto escribe. No obstante, anima la panorámica que desde aquí se ofrece hacia el imponente Cornión, sobre todo para los enamorados de los Picos, capaces de recitar en la distancia el nombre de aquellas cumbres nevadas.

Por la crestería hacia la cumbre de Peña Negra

            Desde Peña Negra se desciende por la cresta, contemplando al fondo casi todo el municipio de Sajambre con los pueblos de Oseja, la villa municipal, Ribota y Pío. En el descenso, atravesamos algunas colladas como La Boya o Jian, para llegar al Pando de Becenes y a la Puerta del Zalambral (1 5 96 metros). Es éste otro lugar de paso en las tradicionales rutas entre León y el oriente de Asturias; para nosotros, un lugar con buena sombra y ligero fresco del norte que aprovechamos para el bocadillo, la conversación y sobre todo el descanso.

Panorámica de los pueblos de Sajambre

            Tras la pausa, corta porque el camino por andar aún es largo, los más valientes montañeros siguen en busca de la tercera cumbre de la jornada, el Pozúa o pico Jian (1 911 metros), para desde allí finalizar su recorrido en el alto del puerto del Pontón; otros, más humildes caminantes, optamos por dar la espalda a Sajambre e internarnos a través de valle de Becenes en la comarca de Valdeburón. Y en verdad que mereció la pena, porque este valle de Becenes que recorre el río del mismo nombre es bellísimo: amplias praderías en las que pastan innumerables yeguas, acompañadas algunas de sus jóvenes potrillos, y laderas cubiertas de bosque de hayas, robles y acebos, que en ocasiones se alarga hasta el camino para darle sombra.

El Pozúa o pico Jian: homenaje a los más valientes montañeros

            Recorremos un camino que el mapa del Instituto Geográfico y Catastral denomina Camino de Pío porque, tras pasar por el Zalambral, se interna en Sajambre y pasa por Pío y Oseja para luego seguir el curso del Sella: otro camino más de la tradicional arriería, por el que circulaban hasta Asturias el vino y el pan, hoy convertido en una bien cuidada pista de exclusivo uso agrícola y ganadero.
            Caminamos siempre a la vera del río Becenes, recorriendo las grandes praderías que ya en la parte baja se convierten en prados de siega con máquinas y personas que se afanan en esta labor; hasta que llegamos al pueblo de Polvoredo donde una fuente de dos caños nos ofrece el agua que el calor demanda. Desde Polvoredo, algo menos de dos kilómetros por carretera nos separan de Lario a 1 140 metros de altitud y a orillas del Esla: así termina nuestra caminata por la Montaña de León que nos permitió recorrer interesantes lugares de la comarca de Valdeburón o valle del alto Esla.

Hermosa laguna en los altos de Valdeburón


Las fotos son de Juan Lobelle
            
                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 6 de julio de 2013)