Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

sábado, 27 de julio de 2013

EN REDES OTRA VEZ



Ida y vuelta desde Orlé por Conforcos, valle la Capiella, collado Gallegos y Brañadales

            La parroquia de Orlé, una de las diez que componen el concejo de Caso, fue hasta la segunda década del siglo XIX coto con Ayuntamiento propio; desde 1986 es también parroquia rural, organización diferente de la eclesiástica, con capacidad de elegir su órgano de gobierno, formado por un presidente y sus vocales, en las elecciones municipales. Al pueblo de Orlé, más en concreto a Nozaleda, su barrio bajo, fuimos citados en el grupo La Peñuca por Paniceres para realizar una caminata por brañas, valles y collados de esta parroquia que él tan bien conoce, no en vano tiene aquí sus raíces familiares, y también de la vecina de Sobrecastiello; todo ello territorio de este Parque Natural de Redes siempre tan atractivo para el caminante.
            La caminata se inicia en Nozaleda, a 660 metros de altitud, por un camino de carro que va remontando el río Orlé, afluente del Nalón y uno de los ríos importantes del concejo de Caso, que nos acompañará durante la primera parte del recorrido. Llama la atención de los caminantes, además del viejo y excelente empedrado de la empinada caleya, el frondoso hayedo que nos ofrece agradable sombra en este caluroso día de verano; hasta tres puentes de piedra nos permiten cruzar de una a otra margen del río: el primero es el de Pomerada y el último el de Vallumasaltu, ya a 920 metros de altitud.

 Uno de los puentes sobre el río Orlé

A partir de aquí salimos del bosque para recorrer la Cuesta del Acebal, zona de pastos con algunas cabañas, hasta llegar a la majada de Conforcos (1 080 metros), donde es obligada una primera parada; hay aquí, entre arbolado y pradería, un refugio de cazadores que llaman “El Chalé”. En Conforcos se unen dos de los ríos que conforman el Orlé: de nuestra izquierda viene la riega Melordaña por la foz del mismo nombre y de la derecha, el reguero la Capiella.

La majada de Conforcos y el Chalé

Nosotros seguiremos por el valle la Capiella, atravesando la amplia vega de Busterosu que deja a la izquierda el pico La Carasca, para llegar al collado Capiella (1 439 metros); frente a nosotros se asoma una de las cumbres señeras de Redes, el Tiatordos, pero más cerca está la mayor altura de esta caminata: el pico la Senda. Alcanzar sus 1 705 metros de altitud no exige más que paciencia y constancia para salvar el desnivel por la cresta sin ninguna otra dificultad.

El collado y el valle la Capiella

Desde la cumbre tenemos casi al alcance de la mano todo el Cordal de Ponga con el Tiatordos, el Maciédome y el hayedo de Pandellanza; más allá, ya en Ponga, el Colláu Zorro por detrás del que se asoman algunas cumbres nevadas de Los Picos; a nuestros pies, Bezanes y gran parte de su parroquia de Sobrecastiello; también la pista que sube a Brañagallones y cumbres como la Peña el Viento, la Rapaína, el Cantu el Oso… En fin, una magnifica atalaya para contemplar el Parque de Redes.

El pico la Senda desde el collado Capiella

El descenso desde el pico La Senda es fácil y agradable, por un sendero que recorre la ladera cubierta de retamas en flor, hasta llegar a la braña les Cuerries ( 1 367 metros) con varias cabañas en abandono. Luego bordeamos la majada y el collado Llagos, hasta encontrar el lugar adecuado para el descanso, la comida y la conversación: el Cotu la Braña (1 300 metros), zona de pastos, con arbolado y algunas cabañas.
Al reanudar la marcha, encontramos uno de los pasos más interesantes de la caminata: la senda que asciende por la ladera hasta el collado Gallegos (1 365 metros), con la panorámica en el fondo del valle de los pueblos de Soto y Belerda, desde donde el ganado accede a los pastos de estos lugares. Sobre el collado Gallegos se muestra el pico Requexón de Valdunes (1 562 metros), tan tentador que cuatro no pueden sustraerse al estímulo de alcanzar su cumbre; tras la breve parada en el collado, iniciamos lo que ya será todo descenso hacia el final del camino.

Descenso del pico la Senda entre retamas en flor

Un sendero cubierto de hoja desciende por un bosque de hayas hasta encontrar el arroyo Vallinamenor, otro de los que forman el río Orlé: estamos en el valle de Brañadales, donde el camino va bordeando prados cercados de piedra y alambrada. En un momento determinado abandonamos el camino para saltar al prado en busca de una fuente; decisión que sólo puede venir de quien conoce bien el terreno para encontrar el manantial escondido en la parte baja del prado: es el caso de Pani que, mientras nos abastecemos de agua fresca, cuenta cómo en sus años mozos, y de eso no hace tanto tiempo, acudía en comandita a la siega de este vasto prado donde está la fuente de Brañadales. Es el lugar adecuado para esperar a los cuatro del Requexón que también agradecen su encuentro con el agua.

El hayedo cubre de hoja el camino

Reunidos todos, del prado se sale por la correspondiente portilla, y por un camino empedrado nos vamos acercando al fondo del valle. Mientras, el camino se convierte en pista de tierra que permite el acceso rodado a cabañas y alguna nave de ganado.
Así llegamos a la vera del río Orlé, que cruza la AS-254 bajo un puente de piedra; pasamos el puente y ya estamos de nuevo en Nozaleda, el barrio bajo del pueblo de Orlé, cuyo escalonado caserío en la parte alta, conocido como Cima la Villa, se extiende por la margen derecha del río, que corre a entregar sus aguas al Nalón en el cercano embalse de Tanes. En Orlé, finaliza pues esta caminata circular que nos ha traído otra vez al Parque Natural de Redes que en cualquier época del año muestra sus encantos al caminante.

Panorámica del caserío de Orlé

 
Las fotos son de Juan Lobelle


             (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de julio de 2013)

sábado, 13 de julio de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (I)



De cómo llegar desde La Uña hasta Lario por el valle de Carcedo, el puerto de la Fonfría y la Puerta del Zalambral

            Para quienes hemos nacido, vivido y trabajado en la Cuenca del Nalón, sobre todo desde el municipio de San Martín del Rey Aurelio hacia el sur, el puerto de Tarna fue siempre nuestra salida natural hacia las tierras del norte de León. Cuántas escapadas domingueras para pasar el día al sol y disfrutar del aire limpio; cuántas acampadas por Riosol, Valdeburón o el viejo Riaño: así los municipios de Maraña, Acebedo o Burón eran para nosotros familiares como los mismos asturianos.
              Hoy toca de nuevo pasar el puerto para realizar esta caminata por la Montaña de León propuesta para el grupo La Peñuca por Juan Lobelle, el más asiduo patrón de las fotos que ilustran estos artículos y que, sin embargo, tampoco en esta ocasión fue capaz de abanonar la cámara.

El fotógrafo, gran amante de los Picos, se recrea en el Cornión

            Comienza la caminata en el pueblo de La Uña a 1 200 metros de altitud, en el municipio de Acebedo, por una buena pista ganadera que desde el principio va ganando altura. Al llegar a los Campos de María, el paso de la habitual portilla nos sitúa en el municipio de Burón; en esta majada encontramos un camino que viene por nuestra derecha desde Polvoredo y Lario: es el Camino de Arcenorio. Subimos por él remontando el valle de Carcedo que recorre el río del mismo nombre, una de las muchas arterias del alto Esla; a nuestra espalda destaca la mole de la sierra del Mampodre y al frente, la presencia de Peña Ten con algunos neveros atrae la vista de los caminantes.

Hermoso valle de Carcedo: al fondo La Uña y el Mamprodre

            El camino por el valle de Carcedo se empina; pasamos junto al refugio de ganado a cuya sombra los animales sestean y, en su parte alta, atravesamos las llamadas Majadas Viejas para alcanzar el esperado puerto de la Fonfría, donde una fuente, aunque escasa, hace honor a su nombre.
            El puerto de la Fonfría a 1 638 metros de altitud es el punto más alto de este Camino de Arcenorio, histórico camino de arrieros de la alta Castilla con Cangas de Onís, que atraviesa, ya en Ponga, la vega y puerto de Arcenorio, para pasar por el collado Granceno y alcanzar, mucho más abajo, el fondo del valle del Sella; es obligada en este punto una parada para contemplar el camino recorrido, pero también, porque ahora comienza la parte más dura de la caminata.

El puerto de la Fonfría y al fondo Peña Ten

            Primero, por la sierra que separa el concejo asturiano de Ponga del leonés de Burón debemos alcanzar la primera cumbre de la jornada: Peña Mora (1 876 metros) que se sitúa entre Asturias y León, en el vértice de los concejos ya citados de Ponga y Burón y el también leonés de Sajambre.
            A partir de esta cumbre, damos la espalda de forma definitiva a Ponga y el camino prosigue por el límite entre Burón y Sajambre; descendemos a la collada de Valdemagán (1 737 metros) y por terreno difícil entre argomales, brezales y algunos pedregales, recorremos la crestería, y tras el ascenso al cerro del Porro, alcanzamos la siguiente cumbre, que es Peña Negra (1 859 metros): el calor y la dificultad del terreno comienzan a hacer mella en algunos caminantes, entre ellos, cómo no, quien esto escribe. No obstante, anima la panorámica que desde aquí se ofrece hacia el imponente Cornión, sobre todo para los enamorados de los Picos, capaces de recitar en la distancia el nombre de aquellas cumbres nevadas.

Por la crestería hacia la cumbre de Peña Negra

            Desde Peña Negra se desciende por la cresta, contemplando al fondo casi todo el municipio de Sajambre con los pueblos de Oseja, la villa municipal, Ribota y Pío. En el descenso, atravesamos algunas colladas como La Boya o Jian, para llegar al Pando de Becenes y a la Puerta del Zalambral (1 5 96 metros). Es éste otro lugar de paso en las tradicionales rutas entre León y el oriente de Asturias; para nosotros, un lugar con buena sombra y ligero fresco del norte que aprovechamos para el bocadillo, la conversación y sobre todo el descanso.

Panorámica de los pueblos de Sajambre

            Tras la pausa, corta porque el camino por andar aún es largo, los más valientes montañeros siguen en busca de la tercera cumbre de la jornada, el Pozúa o pico Jian (1 911 metros), para desde allí finalizar su recorrido en el alto del puerto del Pontón; otros, más humildes caminantes, optamos por dar la espalda a Sajambre e internarnos a través de valle de Becenes en la comarca de Valdeburón. Y en verdad que mereció la pena, porque este valle de Becenes que recorre el río del mismo nombre es bellísimo: amplias praderías en las que pastan innumerables yeguas, acompañadas algunas de sus jóvenes potrillos, y laderas cubiertas de bosque de hayas, robles y acebos, que en ocasiones se alarga hasta el camino para darle sombra.

El Pozúa o pico Jian: homenaje a los más valientes montañeros

            Recorremos un camino que el mapa del Instituto Geográfico y Catastral denomina Camino de Pío porque, tras pasar por el Zalambral, se interna en Sajambre y pasa por Pío y Oseja para luego seguir el curso del Sella: otro camino más de la tradicional arriería, por el que circulaban hasta Asturias el vino y el pan, hoy convertido en una bien cuidada pista de exclusivo uso agrícola y ganadero.
            Caminamos siempre a la vera del río Becenes, recorriendo las grandes praderías que ya en la parte baja se convierten en prados de siega con máquinas y personas que se afanan en esta labor; hasta que llegamos al pueblo de Polvoredo donde una fuente de dos caños nos ofrece el agua que el calor demanda. Desde Polvoredo, algo menos de dos kilómetros por carretera nos separan de Lario a 1 140 metros de altitud y a orillas del Esla: así termina nuestra caminata por la Montaña de León que nos permitió recorrer interesantes lugares de la comarca de Valdeburón o valle del alto Esla.

Hermosa laguna en los altos de Valdeburón


Las fotos son de Juan Lobelle
            
                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 6 de julio de 2013)

viernes, 28 de junio de 2013

ENTRE BABIA Y SOMIEDO



Desde Torre de Babia hasta Valle de Lago, por Las Verdes y la Torre de Peña Chana en busca de las fuentes del Sil; la collada La Paredina y la braña de Murias Chongas

        El municipio de Somiedo, en la zona centro occidental de Asturias, con su accidentada orografía y su marcado carácter montañoso es siempre un aliciente para caminantes y montañeros. En su territorio declarado desde 1988 Parque Natural por su riqueza etnográfica y natural, se enmarcan múltiples excursiones montañeras por valles, brañas y collados, y también bosques de hayas y robles, además de los renombrados lagos. No es el caso de este humilde caminante que apenas había tenido oportunidad de recorrer estas tierras: una travesía de ida y vuelta desde Santa María del Puerto hasta la cumbre del Cornón con el grupo El Granizu de El Entrego, en el ya muy lejano año de 1988, fue la única experiencia.
Son pues para mí las montañas de Somiedo desconocidas, incluso más que la siempre atractiva Babia leonesa; por eso agradecí la propuesta de Carlos de Paz (Serbal) al grupo La Peñuca para realizar esta interesante caminata entre Babia y Somiedo.

Praderías de la parroquia de Valle de Lago, buena muestra de la belleza de Somiedo

            La caminata comienza a 1 290 metros de altitud en el pueblo de Torre de Babia, en el municipio de Cabrillanes de la Babia Alta. Del pueblo, que debe su nombre a una torre medieval, salimos por un camino carretero que asciende de manera continua y moderada; después, el camino se convierte en senda más empinada, remontando el río de Torre por su margen derecha, y se llega a una majada con un chozo de piedra.

Iniciando la caminata. Al fondo, el pico La Cervata

La senda sigue, con la presencia a nuestra derecha del pico La Cervata, hasta el collado que cierra el circo glacial por el que serpentea el arroyo de Las Verdes que alimenta al Torre. En esta cubeta de sedimentación glacial, a 1 710 metros de altitud, se encuentra la laguna Las Verdes, una joya ecológica que debe su nombre a una endémica planta subacuática; sobre la laguna se levanta el pico Montihuero, por cuya ladera entre neveros y peñascos saltan ágiles los rebecos.

El bello emplazamiento de la laguna Las Verdes

            Es necesario detenerse un buen rato en este espléndido paraje, antes de retomar el ascenso hacia la collada Corisco (1 947 metros), donde ya contemplamos una buena panorámica de la cordillera; desde aquí, por el corte de la sierra, alcanzamos sin ninguna dificultad la mayor altura de la jornada: la Torre de Peña Chana a 2 018 metros de altitud.
            Desde esta cumbre la vista se amplía incluso hasta el macizo de las Ubiñas; pero lo más espectacular es el valle que se abre al pie de la peña: por sus amplias praderías, que dentro de unas semanas acogerán rebaños de ovejas de la trashumancia extremeña, corre el río Sil recién salido de sus fuentes en la falda de Penaorniz que vemos frente a nosotros.

La Torre de Peña Chana, al fondo, desafía a los caminantes

            Tras el retorno a la collada Corisco, nos acercamos al cauce de este río que lleva sus aguas para acrecentar la fama del Miño; por los puertos de Covalancho vamos contemplando distintos regueros que aumentan su caudal, formando en ocasiones bonitas cascadas, hasta que encontramos el lugar para el descanso, la conversación y el bocadillo.
        Después del descanso hay que cruzar el cauce del río, interesante momento que se debe hacer con tino y cautela si no se quiere caminar el resto de la jornada con los pies mojados. Ya en su margen derecha, abandonamos el Sil que se va hacia el sur, y nosotros seguimos hacia el norte por el valle de la Cueta bordeando prados cercados con muros de piedra; por la ladera, sin perder altura, nos asomamos a la collada o puerto de La Paredina (1 740 metros), que se abre entre la Mortera del Coto y Picos Blancos. En este amplio collado, una larga pared de piedra y una alambrada con portilla para el paso de los caminantes señalan la linde interprovincial y, sobre todo, la separación de pastos entre Babia y Somiedo; allí también es de destacar el nacimiento de dos arroyos: uno que se va a nuestra espalda hacia el Sil y el otro, hacia Somiedo en la dirección de nuestro camino.

 Por la ladera, hacia el puerto de La Paredina. Al fondo, Picos Blancos

       En poco tiempo llegamos a otro punto espectacular de la caminata: Murias Chongas (1 620 metros). Es una amplísima braña estival de la parroquia de Valle, donde hay varias cabañas, algunas con techumbre vegetal, y corros de piedra; también en esta braña encontramos la primera presencia de ganado: un buen rebaño bovino, muestra de la riqueza ganadera somedana. A la salida de la braña, las aguas que la atraviesan se recogen en una pequeña presa y se canalizan hacia el lago del Valle.
            Tenemos ahora dos opciones: salir de la braña por la pista que nos llevaría al lago del Valle o, dejando pista y lago a la derecha, seguir la senda que se interna en el bosque. Esta segunda opción es la nuestra, y así atravesamos un bonito hayedo que cuelga en la ladera; caminar por el hayedo es siempre agradable, aunque como en este caso el camino sea poco frecuentado y presente algunos pasos difíciles.

La braña de Murias Chongas

            La senda desciende hacia el fondo del valle el Cotán, donde suenan cantarinas las aguas del río; lo cruzamos por un puente de hormigón y tomamos un camino de tierra que entronca con la pista principal, sólo apta para vehículos de uso agrícola, donde está señalizado el PR AS-15.1 Lago del Valle. Por esta pista pronto encontramos otro cruce que señala el PR AS-15 Lagos de Saliencia.
Ya poco resta para llegar a Valle de Lago, único pueblo de la parroquia de su mismo nombre. Allí, a 1 240 metros de altitud, después de atravesar el pueblo, a la orilla del río y junto al bonito embalse, termina esta larga caminata que nos permitió recorrer lugares de la cordillera Cantábrica de inconmensurable belleza, tanto en la zona leonesa de Babia como en la asturiana de Somiedo.

Valle de Lago, al final del camino


Las fotos son de Juan Lobelle


                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 22 de junio de 2013)

viernes, 14 de junio de 2013

HACIA LUNA DE ARRIBA



Desde el puerto de La Cubilla hasta Caldas de Luna, por el collado Rodriguero, el collado del Cubil y el pico Cirbanal

            El río Luna nace en el puerto de Piedrahita de Babia, donde las aguas se dividen: al oeste hacia el Sil y al sur hacia el Luna. Cuando sale de Babia, da nombre a su comarca, que se divide en Luna de Arriba y Luna de Abajo; en la primera, en torno al gran embalse, está el municipio de Sena de Luna y en éste, el pueblo de Caldas de Luna, donde Andrés Tuya propuso al grupo La Peñuca finalizar una interesante caminata iniciada en el puerto de La Cubilla, límite entre el municipio de Lena y la comarca leonesa de Babia.
          Desde el puerto de La Cubilla, la vista se posa sobre lo que se conoce como Puerto Pinos: vegas, majadas, puertos y collados en la provincia de León, cuya explotación ganadera pertenece al ayuntamiento de Mieres. Sobre este también llamado Puerto de Mieres y su singularidad administrativa y ganadera tenemos un artículo en el blog (Puerto Pinos, 31 de marzo de 2012).

 El ganado caballar acude a los pastos de Puerto Pinos

         Iniciamos pues nuestra caminata a 1 683 metros de altitud en el alto el Palo, denominación más antigua del puerto de La Cubilla, por una pista que deja a la derecha la vega La Cueva, la majada de La Cubilla y más allá la peña los Michos, donde se conservan restos de fortificaciones de la Guerra Civil.
       Cuando llegamos el collado Rodriguero, una portilla señala la división interprovincial y sobre todo la separación de pastos; entramos en el nombrado por los ganaderos de Mieres como Puerto de Lena: son los puertos de la Vachota. Después de atravesar La Raya, abandonamos la pista que sigue hacia el norte y caminamos por buen sendero sobre las excelentes praderías; la vista disfruta con la panorámica de la peña La Mesa, con la cumbre achatada que da lugar a su topónimo, y también sus inseparables La Tesa y La Magrera.

 Los caminantes por la Vachota

          Más allá, en una nueva portilla abandonamos de forma definitiva Asturias y el municipio de Lena. Es el Muñón del Agua (1 697 metros), y en efecto, a partir de aquí observamos que las aguas corren hacia el sur en busca del río Luna. Nosotros descendemos hasta el fondo del valle la Mucherona, para luego subir hasta el collado del Cubil (1 747 metros). Aquí, una nueva alambrada nos indica la demarcación de Coto Privado de Caza y los caminantes nos preparamos para el ascenso al pico Cirbanal, plato fuerte de la jornada; no todos los caminantes, porque algunos, enfadados con esta inexistente primavera de lluvia y niebla, pasan la alambrada, e impacientes, por el valle de Cacabillos descienden pronto hasta Caldas, donde saben que les espera la sopa caliente.

La peña La Mesa entre la niebla

        El ascenso al pico Cirbanal no es difícil aunque sí, largo pues debemos bordear todo el macizo antes de iniciar el verdadero ascenso por la cara sur. En este recorrido atravesamos varios neveros, algunos argomales y brezales típicos de las montañas del norte de León y un empinado pedregal hasta el pequeño collado desde donde divisamos el embalse de Barrios de Luna y la A-66 con el puente Fernández Casado. El fácil ascenso desde este collado nos sitúa en la cumbre del Cirbanal con su vértice geodésico a 2 084 metros de altitud, excelente mirador sobre lo que hasta ahora hemos recorrido y, hacia el sur, toda la cuenca del río Luna.

El embalse de Barrios de Luna desde la subida al Cirbanal

           El descenso por el mismo complicado pedregal nos deja frente al collado Bueis (1 739 metros), en un buen lugar para el descanso, el bocadillo y la conversación; al fondo, en el valle la Vicheriza luce el sol y más al fondo, oculto por el barranco de Pincuejo sabemos que nos espera el final del camino de hoy.

       El valle la Vicheriza desde el lugar de la comida
            Al reanudar la caminata, vamos por la ladera del valle la Vicheriza y al renunciar al fondo del valle nos alejamos del cañón de Pincuejo, paso tan abrupto que dicen están grabadas en la roca las huellas de las pezuñas de las cabras. Nosotros optamos por salir del valle hacia la derecha para descender sobre la Vega de Robledo por una canal: no vimos las huellas de las cabras, pero sí, tres rebecos que cruzaron veloces ante nosotros en el descenso de la canal.
      Ya casi en el llano, bordeando la hermosísima vega, un buen camino nos lleva hasta la salida del barranco de Pincuejo, donde hay un área con mesas y una fuente; desde allí por buena pista, es poca la distancia hasta el final del camino.

Los caminantes entre el paisaje florido; al fondo, Caldas

         En Caldas de Luna a 1 299 metros de altitud, junto a la iglesia parroquial y el palacio de los Condes de Nava, viejo y abandonado caserón blasonado; a la orilla del arroyo Caldas o Cacabillos, que corre presuroso a desembocar en el embalse, termina esta caminata desde el municipio asturiano de Lena hasta el leonés de Sena de Luna.

Bajando la canal para llegar a Caldas

Las fotos son de Juan Lobelle


                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 8 de junio de 2013)

lunes, 27 de mayo de 2013

POR LOS MONTES DE PONGA



Desde Cabañón hasta San Juan de Beleño, por Les Bedules, la collada Caldes, el pico Recuenco y el valle Cabañín

            El municipio de Ponga en el sector centro oriental de la cordillera Cantábrica se incluye en su totalidad en el Parque Natural de Ponga. Al oeste limita con Caso que forma parte junto con Sobrescobio del Parque Natural de Redes; ambos parques, separados por el Cordal de Ponga con cumbres señeras como el Maciédome, a quien los ponguetos llaman el Alto Ponga, y el Tiatordos, presentan un conjunto geográfico y natural lleno de atractivos para caminantes y amantes de la naturaleza.
            En el complejo relieve de Ponga destaca un cordal interior que arranca perpendicular a la cordillera Cantábrica desde Peña Ten hacia el norte: es el Collao Zorro que separa los valles del río Ponga, al oeste y del Sella, al este o también las parroquias de Sobrefoz y Casielles. Para recorrer parte de este cordal contamos en el grupo La Peñuca con la propuesta de Jacinto del Prado, buen montañero y caminante entusiasta, capaz de animarnos a completar una caminata que desde el primer momento se presentaba difícil por la lluvia y la nieve más propias de un día invernal que de primavera tardía.
 
El empinado caserío de San Juan de Beleño

            En la PO-2, la carretera que une Beleño con la N-625 en Puente Bidosa a la vera del Sella, poco antes de Collada Lomena se encuentra Cabañón a 926 metros de altitud. Aquí comienza nuestra caminata, bajo una pertinaz llovizna por una pista de tierra y hormigón hasta la majada Les Bedules.
            Les Bedules, en la parroquia de Viego, es una majada a 1 000 metros de altitud, con varias cabañas, algunas de arreglo reciente, y prados cercados de piedra, a la que se puede llegar en coche por la pista que nosotros hemos recorrido o por otra que viene de Collada Lomena. En este lugar, tradicional paso de arrieros entre Asturias y León, se ha instalado un camino adaptado, pasarela de madera de medio kilómetro hasta un mirador sobre el pueblo de Viego y la Peña Salón que destaca entre la niebla.

Cabañas y cuadras en la majada Les Bedules

            La pista de tierra por la ladera de la montaña atraviesa un hayedo y bordeando algunos prados nos sube hasta la Biforcadera (1 204 metros). Estamos ya en la parte central del Collao Zorro y el lugar, como su nombre indica, es un cruce de caminos: el de la tradicional arriería que comunica las tierras leonesas por Arcenorio, el monte Peloño y el collado Granceno con el bajo Sella y el oriente de Asturias, y el que va hacia la majada Les Llampes. Éste es el camino ganadero que nosotros seguimos, y pasando junto a dos fuentes con abrevadero vamos ganando altura hasta una pequeña campera donde está la conocida como Fuente del Cardo, donde ya la nieve empieza a hacernos compañía; poco más arriba entramos en la majada Les Llampes (1 390 metros).
            Esta majada, situada en la ladera del pico Raso en el extremo más meridional de la parroquia de San Juan de Beleño, es una amplia pradería que nosotros encontramos con algunos retazos de nieve; cuenta con algunas cabañas en ruinas y otras en mejor estado con cubierta de losas de piedra, y está rodeada de una buena masa forestal de acebos.
 
Extensa y bella pradería de la majada Les Llampes

            Dejando a la izquierda el pico Raso, y por el sendero que recorre la ladera, llegamos a la collada Caldes (1 397 metros), base para alcanzar el pico Recuenco, la mayor altura de la jornada. La cumbre del Recuenco está a 1 655 metros, pero esta diferencia de altitud desde Caldes, adonde luego es obligado retornar, debe salvarse por una pendiente casi vertical con algunos tramos pedregosos. La dificultad que presenta la ladera nevada y, sobre todo, la niebla que amenaza con ocultarnos el panorama desde la cumbre parecen disuadir a los caminantes del empeño, mas el ánimo no falta para iniciar el ascenso con precaución y buen tiento.

Reunión en la collada Caldes, antes del Recuenco

            Una vez en la cumbre, sin vértice geodésico ni buzón, sólo adornada por una gran cruz de hierro, la alegría nos obliga a adivinar el hermoso panorama que la niebla nos esconde: en la escarpada vertiente occidental, los caminantes saben que bajo la niebla se encuentra el pueblo de Sobrefoz.
            Tras el descenso a la collada, por una senda entre bosques y praderas llegamos a la majada Cabañín, donde pastan varias yeguas y algún caballo. En una de las cabañas de esta majada, abierta por la amabilidad de su propietario, logramos abrigarnos para dar cuenta de los bocadillos, aunque no por mucho tiempo pues aún resta un buen trecho del camino por andar.

Iniciando el ascenso al Recuenco

            Éste discurre por el valle Cabañín que se inicia en la parte baja de la majada, por un camino en el bosque hasta encontrarnos con la riega les Foyaques, afluente del río Ponga; el camino forestal cruza el río y desciende por su margen izquierda, para convertirse después de las cabañas del Posadorio en una vieja caleya empedrada y en pésimo estado: abundancia de agua y barro, muchos árboles caídos, alguna alambrada que cierra el paso a ganado y caminantes… Como, además, la pendiente es considerable, el descenso hasta El Puente se hace largo y dificultoso.

La difícil caleya del valle Cabañín

            Al fin, en El Puente ponemos pie sobre la PO-1, la carretera que une Sobrefoz con la villa municipal. Es en Beleño, topónimo que parece remitir al dios celta Belenos, frente a la que se levanta el pico Tiatordos, donde finaliza esta caminata por los montes de Ponga de una belleza que ni la niebla ni los inconvenientes de un día desapacible lograron ocultar.

Panorámica de Peña Salón entre la niebla

Las fotos son de Juan Lobelle


                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 18 de abril de 2013)

jueves, 16 de mayo de 2013

ENTRE VALDÉS Y CUDILLERO



Desde La Collada en Valdés hasta Santa Marina en Cudillero, por la sierra de las Palancas y la ermita de San Roque

            Por las brañas de los concejos de Valdés y Cudillero se puede realizar una ruta que nos permite contemplar hacia el sur toda la comarca vaqueira, hasta los confines de Tineo y Somiedo con la cordillera como telón de fondo, al mismo tiempo que, hacia el norte, la vista se posa sobre el mar Cantábrico entre las cabos Busto y Vidio. La caminata resulta agradable, pero también cómoda pues las alturas nunca superan los 800 metros y en el terreno abundan pistas ganaderas y forestales o cortafuegos que facilitan el paso. Tal fue la bien estudiada propuesta de José Manuel Cortina para el grupo La Peñuca en un día en que comenzaba a despuntar el tan esperado por tardío tiempo primaveral.
            En el lugar conocido como La Collada a 153 metros de altitud, en la VA-3, la carretera que comunica Cadavedo con la N-634, comenzamos nuestro caminar por pistas que sustituyen a los antiguos caminos que subían a las brañas, y en nuestra ascensión pronto bordeamos, ya en la parroquia de Trevías, el Chano de San Pelayo en cuyas inmediaciones nace el arroyo del mismo nombre, también llamado reguero la Guía, que pertenece a la cuenca del Esva y a su Paisaje Protegido.

Panorámica marina desde la primera cumbre

            La primera cumbre que afrontamos es el pico La Bobia (494 metros) entre las parroquias de Cadavedo y Trevías, donde es posible contemplar todo el recorrido ya realizado desde las proximidades de Cadavedo. A partir de aquí nuestro camino discurre por la sierra de las Palancas, ganando altura en una sucesión de crestas y collados; pasamos por el alto La Braña (569 metros) y llegamos al pico Palancas (679 metros), lugar adecuado para la primera parada. Desde allí, hacia el sur en la parroquia de Muñás, con todo el aspecto de una aldea abandonada, vemos La Candanosa que aparece en la relación de brañas vaqueiras del concejo de Valdés realizada en 1 974; más lejos, la aldea de Monés sobre el profundo valle que labra el río Mállene, afluente del Esva.

Por la sierra de las Palancas

            Alcanzamos luego la mayor altura de la jornada, el pico Paradiellas (720 metros) con vértice geodésico, caseta de la guardería forestal y antenas de telefonía, además de los inevitables belenes navideños que depositan los grupos de montaña; se encuentra en el límite entre los concejos de Valdés, parroquias de Muñás y Arcayana, y Cudillero, parroquia de Ballota. Por su ladera norte que vierte a Cudillero, se extiende el llamado Campo del Árgoma y al fondo contemplamos toda la rasa costera desde el cabo Vídeo hasta el cabo Busto; hacia el sur, el extenso valle de Arcayana nos deja ver las aldeas de El Pueblo y Villarín; y a lo lejos asoman las cumbres nevadas de la cordillera en lo que se adivinan tierras de Somiedo.

La braña de La Candanosa en Valdés

            Caminando por la cresta que separa los concejos de Valdés y Cudillero nos vamos adentrando en este último, pasamos por el alto Las Cruces (428 metros) y descendemos hasta la carretera local que une Ballota con el pueblo de Resines en la parroquia de Novellana. Esta carretera, que bordea el pico La Arquera (474 metros), pasa por el campo de San Roque donde está prevista la parada para el bocadillo; pero los caminantes no gustan de la carretera y prefieren alcanzar la cumbre que no presenta ninguna dificultad y ofrece ya una buena panorámica de Santa Marina, el pueblo de Cudillero que nos espera al final de la ruta.

Santa Marina, al final del camino

            Al descenso del pico La Arquera está la ermita de San Roque, al lado de un hórreo en un campo hermoso con buenas vistas sobre la parroquia de Ballota a la que pertenece. Por aquí pasa el Camino de Santiago, y esta ermita junto a la de Santa Ana de Montarés en la parroquia de San Juan de Piñera, son dos hitos en este Camino del Norte que atraviesa el concejo de Cudillero. Aquí, también se celebra el tercer domingo de agosto la animada romería de San Roque El Picu.

El campo de San Roque: ermita y hórreo

            Al campo de San Roque (367 metros) se accede, como ya se ha dicho, por carretera local desde Ballota, pero nosotros, después del bocadillo, el descanso y las fotos, descendemos por un camino de tierra entre prados y bosques, pasamos por el caserío de Ventana y, ya en el llano, cruzamos la N-632 por un viaducto para entrar en Santa Marina, un pueblo que conserva su ambiente agrícola y ganadero, con algunos hórreos y un edificio modernista, en la actualidad dedicado a la hostelería, de singular construcción indiana; es el final de esta caminata por la sierra donde se asoma la comarca vaqueira al mar.

En lontananza, las cumbres nevadas de la cordillera


Las fotos son de Juan Lobelle


                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de mayo de 2013)

sábado, 27 de abril de 2013

POR LOS MONTES DE QUIRÓS



Desde el alto La Cobertoria hasta Bárzana por Peñapodre, la ermita y la peña del Alba y La Villa de Salcedo

La situación del concejo de Quirós al sur de la zona central de Asturias, con un territorio que en casi su totalidad es de montaña, con una gran masa forestal y grandes extensiones de terreno dedicadas a pastizales de altura, lo convierten en la delicia de los caminantes. Por estas tierras quirosanas pasan además del inevitable GR-109 Asturias Interior, el GR-207 Ruta de las Reliquias y cómo no el GR-106 Ruta de San Melchor que viene de Oviedo hasta Cortes, donde está la casa natal del santo. Pero además se pueden planificar muchas rutas aprovechando sus cumbres señeras o lugares tan simbólicos como la ermita de la Virgen del Alba, patrona del concejo y de gran importancia devocional. Así fue esta interesante caminata del grupo La Peñuca desde La Cobertoria hasta Bárzana por iniciativa de José Manuel Álvarez, buen caminante y buen conocedor de la zona, que gusta de preparar bien sus propuestas.

La ermita del Alba y su entorno

Es el alto de La Cobertoria, en el límite entre los municipios de Lena y Quirós, el lugar donde se encuentra una necrópolis del neolítico; el nombre procede de cobertoiras (cuberteras): grandes piedras que recubren estos enterramientos. El alto se encuentra a 1 179 metros y desde allí la caminata comienza por la pista que asciende hasta el prado Llagüezos a 1 330 metros de altitud; aquí otras estructuras tumulares como un semicírculo de piedras hincadas se atruyen al pincipio de la Edad del Bronce. Pero Llagüezos, una collada cimera, es también, quizá más, famosa por la fiesta del cordero o corderada que se celebra el primer domingo de julio y que ha sido declarada de Interés Turístico Nacional.
Es necesaria una breve parada para contemplar la amplia collada y las ineludibles fotos con el fondo de Peñarrueda, quizá la cumbre más representativa de Quirós, pues se divisa desde cualquier parte del concejo. Después viene el descenso por una senda entre monte bajo hasta enlazar con la carretera que sube al Gamoniteiru en el lugar por donde pasa el GR-109 en su etapa 14 entre Llanuces y Bárzana; el pueblo de Llanuces se ve a nuestra izquierda entre las curvas de la AS-229 que tras cruzar La Cobertoria desciende hasta la villa municipal. Nosotros seguimos por la carretea del Gamoniteiru contemplando a nuestra derecha parte del concejo de Lena, sobre todo el fértil valle de La Peral.

Peñarrueda desde Llagüezos

Más arriba, a la derecha de la carretera se extiende la braña de Los Veneros, amplia, con buenas cabañas y una laguna que sin duda en época estival servirá de abrevadero para el ganado; la carretera sigue ascendiendo hacia el pico de las antenas, hasta el momento que la abandonamos para tomar una senda que por el valle Cubiellos bordea la Mortera de Llanuces. Las morteras en Quirós son grandes extensiones de terreno comunal donde en otro tiempo se cultivaron cereales como la escanda y hoy son magníficos pastizales de altura. Nosotros pronto iniciamos la crestería que nos llevará a la primera cumbre de la jornada. A los pies de esta crestería está la Mortera de Muriellos y más abajo los pueblos de Muriellos de Arriba (Cimeiru) y Muriellos de Abajo (Fondeiru), donde se encuentra la iglesia parroquial de Santa María.

 Laguna en la braña Los Veneros

La cumbre de Peñapodre (1 617 metros) es una excelente atalaya sobre gran parte del concejo quirosano, pero nosotros nos fijamos en la otra ladera del valle que recorre el río Trubia: Ronderos, Villamarcel o Coañana, lugares que no hace mucho recorrimos en la Ruta de las Reliquias (Tierras y pueblos de Quirós, 10 de noviembre de 2012).
Al realizar el descenso de la peña por su cara norte, nos encontramos con un considerable nevero que nos obliga a extremar la precaución, pero que también nos hace agradable el caminar sobre la nieve dura; y así, de nuevo alcanzamos la pista que recorre la pradería donde pastan yeguas y caballos ajenos al paso de los caminantes y a los intentos de los fotógrafos por inmortalizar su imagen.

Subiendo a Peñapodre

Cuando llegamos a un lugar reconocible por la presencia de una caseta del tendido eléctrico y una torre metálica, saltamos una portilla y nos enfrentamos al paso más difícil de la jornada: el descenso por una vereda, sedo casi vertical, que aunque corto, obliga a los caminantes a avanzar de uno en uno con cuidado y habilidad, agarrándose a la piedra o apoyándose en el firme palo de avellano blanco cortado bajo la luna menguante de febrero.
Tras este angosto paso, encontramos una pista que también desciende del Gamoniteiru y que atravesando praderas nos lleva a la braña de La Techera: buenas cabañas bien conservadas y un poco más arriba, la ermita del Alba.

Recorriendo praderas y atravesando neveros

La ermita tiene orígenes medievales y su romería, declarada de Interés Turístico Regional, se celebra el 15 de agosto;  se  encuentra  a  1 240 metros de altitud en la ladera misma de la peña del Alba y está rodeada de algunos árboles, bancos y mesas que invitan al descanso. Pero antes nos espera un ascenso a la cumbre de la peña (1 308 metros) sin ninguna dificultad y compensado por una amplia panorámica del concejo: a la sombra de la montaña, los pueblos de Salcedo, Arrojo y Casares; más al fondo siguiendo el valle del río Trubia, allá en Las Agüeras, el embalse de Valdemurio; más cerca, cerrada por la propia peña y el pico Politrón, la Mortera de Salcedo por la que corre el río Alba para perderse en un sumidero en la parte inferior de la amplia pradera. Al descenso de la peña, entonces sí es obligada la parada para el descanso y la comida en el agradable entorno de la ermita por donde también pasan los GRs 109 y 106.

La Mortera de Salcedo y el pico Pelitrón

Hasta la ermita del Alba se llega por una carretera que parte de la AS-229 y que finaliza en un amplio aparcamiento siempre repleto de coches. No obstante, nuestro descenso será por el antiguo camino empedrado que aún se conserva, aunque en no muy buen estado. Primero encontramos a la vera del camino la fuente de La Llinar con abrevadero, y luego el camino se empina aún más por entre prados cercados de piedra, árboles y algunas cabañas; es lo que se conoce como la senda del Machacaculos: el nombre lo dice todo, mas por este camino transitaron en otro tiempo pastores y ganados. Eran otros tiempos en los que personas y animales subían a pie y por tanto los caminos debían conservarse en buen estado; ahora sólo transitan por aquí nostálgicos caminantes tal vez “en busca del tiempo perdido”.

Iniciando el descenso por el llamado Machacaculos

El lugar de Salcedo (800 metros) lo forman tres barrios, Las Vallinas, Heros y La Villa que es por donde pasa nuestro caminar, que prosigue, tras breve pausa para recopilar fuerzas, por el camino de hormigón que atraviesa el caserío en pronunciada pendiente, para llegar más abajo al reguero de los Molinos, que nace en la falda de Peñapodre y desemboca en el Trubia cerca de San Salvador, aguas abajo de Bárzana. El nombre del río también lo dice todo y por si fuera poco al lado mismo del camino vemos un viejo molino en estado ruinoso.

El reguero de los Molinos

Cruzamos el reguero por un puente de hormigón y madera, y la senda sigue en descenso moderado por un bonito bosque de castaños y robles; hasta que en el lugar conocido como La Senra enlazamos con la pista por la que entramos en Bárzana, la villa municipal, donde a 450 metros de altitud, a la vera del río Trubia, finalizamos esta caminata iniciada en las alturas de La Cobertoria, y que nos permitió recorrer lugares emblemáticos y de gran belleza por estas montañas de Quirós.

El embalse de Valdemurio desde la peña del Alba

Las fotos son de Juan Lobelle

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de abril de 2013)