Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

lunes, 27 de mayo de 2013

POR LOS MONTES DE PONGA



Desde Cabañón hasta San Juan de Beleño, por Les Bedules, la collada Caldes, el pico Recuenco y el valle Cabañín

            El municipio de Ponga en el sector centro oriental de la cordillera Cantábrica se incluye en su totalidad en el Parque Natural de Ponga. Al oeste limita con Caso que forma parte junto con Sobrescobio del Parque Natural de Redes; ambos parques, separados por el Cordal de Ponga con cumbres señeras como el Maciédome, a quien los ponguetos llaman el Alto Ponga, y el Tiatordos, presentan un conjunto geográfico y natural lleno de atractivos para caminantes y amantes de la naturaleza.
            En el complejo relieve de Ponga destaca un cordal interior que arranca perpendicular a la cordillera Cantábrica desde Peña Ten hacia el norte: es el Collao Zorro que separa los valles del río Ponga, al oeste y del Sella, al este o también las parroquias de Sobrefoz y Casielles. Para recorrer parte de este cordal contamos en el grupo La Peñuca con la propuesta de Jacinto del Prado, buen montañero y caminante entusiasta, capaz de animarnos a completar una caminata que desde el primer momento se presentaba difícil por la lluvia y la nieve más propias de un día invernal que de primavera tardía.
 
El empinado caserío de San Juan de Beleño

            En la PO-2, la carretera que une Beleño con la N-625 en Puente Bidosa a la vera del Sella, poco antes de Collada Lomena se encuentra Cabañón a 926 metros de altitud. Aquí comienza nuestra caminata, bajo una pertinaz llovizna por una pista de tierra y hormigón hasta la majada Les Bedules.
            Les Bedules, en la parroquia de Viego, es una majada a 1 000 metros de altitud, con varias cabañas, algunas de arreglo reciente, y prados cercados de piedra, a la que se puede llegar en coche por la pista que nosotros hemos recorrido o por otra que viene de Collada Lomena. En este lugar, tradicional paso de arrieros entre Asturias y León, se ha instalado un camino adaptado, pasarela de madera de medio kilómetro hasta un mirador sobre el pueblo de Viego y la Peña Salón que destaca entre la niebla.

Cabañas y cuadras en la majada Les Bedules

            La pista de tierra por la ladera de la montaña atraviesa un hayedo y bordeando algunos prados nos sube hasta la Biforcadera (1 204 metros). Estamos ya en la parte central del Collao Zorro y el lugar, como su nombre indica, es un cruce de caminos: el de la tradicional arriería que comunica las tierras leonesas por Arcenorio, el monte Peloño y el collado Granceno con el bajo Sella y el oriente de Asturias, y el que va hacia la majada Les Llampes. Éste es el camino ganadero que nosotros seguimos, y pasando junto a dos fuentes con abrevadero vamos ganando altura hasta una pequeña campera donde está la conocida como Fuente del Cardo, donde ya la nieve empieza a hacernos compañía; poco más arriba entramos en la majada Les Llampes (1 390 metros).
            Esta majada, situada en la ladera del pico Raso en el extremo más meridional de la parroquia de San Juan de Beleño, es una amplia pradería que nosotros encontramos con algunos retazos de nieve; cuenta con algunas cabañas en ruinas y otras en mejor estado con cubierta de losas de piedra, y está rodeada de una buena masa forestal de acebos.
 
Extensa y bella pradería de la majada Les Llampes

            Dejando a la izquierda el pico Raso, y por el sendero que recorre la ladera, llegamos a la collada Caldes (1 397 metros), base para alcanzar el pico Recuenco, la mayor altura de la jornada. La cumbre del Recuenco está a 1 655 metros, pero esta diferencia de altitud desde Caldes, adonde luego es obligado retornar, debe salvarse por una pendiente casi vertical con algunos tramos pedregosos. La dificultad que presenta la ladera nevada y, sobre todo, la niebla que amenaza con ocultarnos el panorama desde la cumbre parecen disuadir a los caminantes del empeño, mas el ánimo no falta para iniciar el ascenso con precaución y buen tiento.

Reunión en la collada Caldes, antes del Recuenco

            Una vez en la cumbre, sin vértice geodésico ni buzón, sólo adornada por una gran cruz de hierro, la alegría nos obliga a adivinar el hermoso panorama que la niebla nos esconde: en la escarpada vertiente occidental, los caminantes saben que bajo la niebla se encuentra el pueblo de Sobrefoz.
            Tras el descenso a la collada, por una senda entre bosques y praderas llegamos a la majada Cabañín, donde pastan varias yeguas y algún caballo. En una de las cabañas de esta majada, abierta por la amabilidad de su propietario, logramos abrigarnos para dar cuenta de los bocadillos, aunque no por mucho tiempo pues aún resta un buen trecho del camino por andar.

Iniciando el ascenso al Recuenco

            Éste discurre por el valle Cabañín que se inicia en la parte baja de la majada, por un camino en el bosque hasta encontrarnos con la riega les Foyaques, afluente del río Ponga; el camino forestal cruza el río y desciende por su margen izquierda, para convertirse después de las cabañas del Posadorio en una vieja caleya empedrada y en pésimo estado: abundancia de agua y barro, muchos árboles caídos, alguna alambrada que cierra el paso a ganado y caminantes… Como, además, la pendiente es considerable, el descenso hasta El Puente se hace largo y dificultoso.

La difícil caleya del valle Cabañín

            Al fin, en El Puente ponemos pie sobre la PO-1, la carretera que une Sobrefoz con la villa municipal. Es en Beleño, topónimo que parece remitir al dios celta Belenos, frente a la que se levanta el pico Tiatordos, donde finaliza esta caminata por los montes de Ponga de una belleza que ni la niebla ni los inconvenientes de un día desapacible lograron ocultar.

Panorámica de Peña Salón entre la niebla

Las fotos son de Juan Lobelle


                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 18 de abril de 2013)

jueves, 16 de mayo de 2013

ENTRE VALDÉS Y CUDILLERO



Desde La Collada en Valdés hasta Santa Marina en Cudillero, por la sierra de las Palancas y la ermita de San Roque

            Por las brañas de los concejos de Valdés y Cudillero se puede realizar una ruta que nos permite contemplar hacia el sur toda la comarca vaqueira, hasta los confines de Tineo y Somiedo con la cordillera como telón de fondo, al mismo tiempo que, hacia el norte, la vista se posa sobre el mar Cantábrico entre las cabos Busto y Vidio. La caminata resulta agradable, pero también cómoda pues las alturas nunca superan los 800 metros y en el terreno abundan pistas ganaderas y forestales o cortafuegos que facilitan el paso. Tal fue la bien estudiada propuesta de José Manuel Cortina para el grupo La Peñuca en un día en que comenzaba a despuntar el tan esperado por tardío tiempo primaveral.
            En el lugar conocido como La Collada a 153 metros de altitud, en la VA-3, la carretera que comunica Cadavedo con la N-634, comenzamos nuestro caminar por pistas que sustituyen a los antiguos caminos que subían a las brañas, y en nuestra ascensión pronto bordeamos, ya en la parroquia de Trevías, el Chano de San Pelayo en cuyas inmediaciones nace el arroyo del mismo nombre, también llamado reguero la Guía, que pertenece a la cuenca del Esva y a su Paisaje Protegido.

Panorámica marina desde la primera cumbre

            La primera cumbre que afrontamos es el pico La Bobia (494 metros) entre las parroquias de Cadavedo y Trevías, donde es posible contemplar todo el recorrido ya realizado desde las proximidades de Cadavedo. A partir de aquí nuestro camino discurre por la sierra de las Palancas, ganando altura en una sucesión de crestas y collados; pasamos por el alto La Braña (569 metros) y llegamos al pico Palancas (679 metros), lugar adecuado para la primera parada. Desde allí, hacia el sur en la parroquia de Muñás, con todo el aspecto de una aldea abandonada, vemos La Candanosa que aparece en la relación de brañas vaqueiras del concejo de Valdés realizada en 1 974; más lejos, la aldea de Monés sobre el profundo valle que labra el río Mállene, afluente del Esva.

Por la sierra de las Palancas

            Alcanzamos luego la mayor altura de la jornada, el pico Paradiellas (720 metros) con vértice geodésico, caseta de la guardería forestal y antenas de telefonía, además de los inevitables belenes navideños que depositan los grupos de montaña; se encuentra en el límite entre los concejos de Valdés, parroquias de Muñás y Arcayana, y Cudillero, parroquia de Ballota. Por su ladera norte que vierte a Cudillero, se extiende el llamado Campo del Árgoma y al fondo contemplamos toda la rasa costera desde el cabo Vídeo hasta el cabo Busto; hacia el sur, el extenso valle de Arcayana nos deja ver las aldeas de El Pueblo y Villarín; y a lo lejos asoman las cumbres nevadas de la cordillera en lo que se adivinan tierras de Somiedo.

La braña de La Candanosa en Valdés

            Caminando por la cresta que separa los concejos de Valdés y Cudillero nos vamos adentrando en este último, pasamos por el alto Las Cruces (428 metros) y descendemos hasta la carretera local que une Ballota con el pueblo de Resines en la parroquia de Novellana. Esta carretera, que bordea el pico La Arquera (474 metros), pasa por el campo de San Roque donde está prevista la parada para el bocadillo; pero los caminantes no gustan de la carretera y prefieren alcanzar la cumbre que no presenta ninguna dificultad y ofrece ya una buena panorámica de Santa Marina, el pueblo de Cudillero que nos espera al final de la ruta.

Santa Marina, al final del camino

            Al descenso del pico La Arquera está la ermita de San Roque, al lado de un hórreo en un campo hermoso con buenas vistas sobre la parroquia de Ballota a la que pertenece. Por aquí pasa el Camino de Santiago, y esta ermita junto a la de Santa Ana de Montarés en la parroquia de San Juan de Piñera, son dos hitos en este Camino del Norte que atraviesa el concejo de Cudillero. Aquí, también se celebra el tercer domingo de agosto la animada romería de San Roque El Picu.

El campo de San Roque: ermita y hórreo

            Al campo de San Roque (367 metros) se accede, como ya se ha dicho, por carretera local desde Ballota, pero nosotros, después del bocadillo, el descanso y las fotos, descendemos por un camino de tierra entre prados y bosques, pasamos por el caserío de Ventana y, ya en el llano, cruzamos la N-632 por un viaducto para entrar en Santa Marina, un pueblo que conserva su ambiente agrícola y ganadero, con algunos hórreos y un edificio modernista, en la actualidad dedicado a la hostelería, de singular construcción indiana; es el final de esta caminata por la sierra donde se asoma la comarca vaqueira al mar.

En lontananza, las cumbres nevadas de la cordillera


Las fotos son de Juan Lobelle


                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 11 de mayo de 2013)

sábado, 27 de abril de 2013

POR LOS MONTES DE QUIRÓS



Desde el alto La Cobertoria hasta Bárzana por Peñapodre, la ermita y la peña del Alba y La Villa de Salcedo

La situación del concejo de Quirós al sur de la zona central de Asturias, con un territorio que en casi su totalidad es de montaña, con una gran masa forestal y grandes extensiones de terreno dedicadas a pastizales de altura, lo convierten en la delicia de los caminantes. Por estas tierras quirosanas pasan además del inevitable GR-109 Asturias Interior, el GR-207 Ruta de las Reliquias y cómo no el GR-106 Ruta de San Melchor que viene de Oviedo hasta Cortes, donde está la casa natal del santo. Pero además se pueden planificar muchas rutas aprovechando sus cumbres señeras o lugares tan simbólicos como la ermita de la Virgen del Alba, patrona del concejo y de gran importancia devocional. Así fue esta interesante caminata del grupo La Peñuca desde La Cobertoria hasta Bárzana por iniciativa de José Manuel Álvarez, buen caminante y buen conocedor de la zona, que gusta de preparar bien sus propuestas.

La ermita del Alba y su entorno

Es el alto de La Cobertoria, en el límite entre los municipios de Lena y Quirós, el lugar donde se encuentra una necrópolis del neolítico; el nombre procede de cobertoiras (cuberteras): grandes piedras que recubren estos enterramientos. El alto se encuentra a 1 179 metros y desde allí la caminata comienza por la pista que asciende hasta el prado Llagüezos a 1 330 metros de altitud; aquí otras estructuras tumulares como un semicírculo de piedras hincadas se atruyen al pincipio de la Edad del Bronce. Pero Llagüezos, una collada cimera, es también, quizá más, famosa por la fiesta del cordero o corderada que se celebra el primer domingo de julio y que ha sido declarada de Interés Turístico Nacional.
Es necesaria una breve parada para contemplar la amplia collada y las ineludibles fotos con el fondo de Peñarrueda, quizá la cumbre más representativa de Quirós, pues se divisa desde cualquier parte del concejo. Después viene el descenso por una senda entre monte bajo hasta enlazar con la carretera que sube al Gamoniteiru en el lugar por donde pasa el GR-109 en su etapa 14 entre Llanuces y Bárzana; el pueblo de Llanuces se ve a nuestra izquierda entre las curvas de la AS-229 que tras cruzar La Cobertoria desciende hasta la villa municipal. Nosotros seguimos por la carretea del Gamoniteiru contemplando a nuestra derecha parte del concejo de Lena, sobre todo el fértil valle de La Peral.

Peñarrueda desde Llagüezos

Más arriba, a la derecha de la carretera se extiende la braña de Los Veneros, amplia, con buenas cabañas y una laguna que sin duda en época estival servirá de abrevadero para el ganado; la carretera sigue ascendiendo hacia el pico de las antenas, hasta el momento que la abandonamos para tomar una senda que por el valle Cubiellos bordea la Mortera de Llanuces. Las morteras en Quirós son grandes extensiones de terreno comunal donde en otro tiempo se cultivaron cereales como la escanda y hoy son magníficos pastizales de altura. Nosotros pronto iniciamos la crestería que nos llevará a la primera cumbre de la jornada. A los pies de esta crestería está la Mortera de Muriellos y más abajo los pueblos de Muriellos de Arriba (Cimeiru) y Muriellos de Abajo (Fondeiru), donde se encuentra la iglesia parroquial de Santa María.

 Laguna en la braña Los Veneros

La cumbre de Peñapodre (1 617 metros) es una excelente atalaya sobre gran parte del concejo quirosano, pero nosotros nos fijamos en la otra ladera del valle que recorre el río Trubia: Ronderos, Villamarcel o Coañana, lugares que no hace mucho recorrimos en la Ruta de las Reliquias (Tierras y pueblos de Quirós, 10 de noviembre de 2012).
Al realizar el descenso de la peña por su cara norte, nos encontramos con un considerable nevero que nos obliga a extremar la precaución, pero que también nos hace agradable el caminar sobre la nieve dura; y así, de nuevo alcanzamos la pista que recorre la pradería donde pastan yeguas y caballos ajenos al paso de los caminantes y a los intentos de los fotógrafos por inmortalizar su imagen.

Subiendo a Peñapodre

Cuando llegamos a un lugar reconocible por la presencia de una caseta del tendido eléctrico y una torre metálica, saltamos una portilla y nos enfrentamos al paso más difícil de la jornada: el descenso por una vereda, sedo casi vertical, que aunque corto, obliga a los caminantes a avanzar de uno en uno con cuidado y habilidad, agarrándose a la piedra o apoyándose en el firme palo de avellano blanco cortado bajo la luna menguante de febrero.
Tras este angosto paso, encontramos una pista que también desciende del Gamoniteiru y que atravesando praderas nos lleva a la braña de La Techera: buenas cabañas bien conservadas y un poco más arriba, la ermita del Alba.

Recorriendo praderas y atravesando neveros

La ermita tiene orígenes medievales y su romería, declarada de Interés Turístico Regional, se celebra el 15 de agosto;  se  encuentra  a  1 240 metros de altitud en la ladera misma de la peña del Alba y está rodeada de algunos árboles, bancos y mesas que invitan al descanso. Pero antes nos espera un ascenso a la cumbre de la peña (1 308 metros) sin ninguna dificultad y compensado por una amplia panorámica del concejo: a la sombra de la montaña, los pueblos de Salcedo, Arrojo y Casares; más al fondo siguiendo el valle del río Trubia, allá en Las Agüeras, el embalse de Valdemurio; más cerca, cerrada por la propia peña y el pico Politrón, la Mortera de Salcedo por la que corre el río Alba para perderse en un sumidero en la parte inferior de la amplia pradera. Al descenso de la peña, entonces sí es obligada la parada para el descanso y la comida en el agradable entorno de la ermita por donde también pasan los GRs 109 y 106.

La Mortera de Salcedo y el pico Pelitrón

Hasta la ermita del Alba se llega por una carretera que parte de la AS-229 y que finaliza en un amplio aparcamiento siempre repleto de coches. No obstante, nuestro descenso será por el antiguo camino empedrado que aún se conserva, aunque en no muy buen estado. Primero encontramos a la vera del camino la fuente de La Llinar con abrevadero, y luego el camino se empina aún más por entre prados cercados de piedra, árboles y algunas cabañas; es lo que se conoce como la senda del Machacaculos: el nombre lo dice todo, mas por este camino transitaron en otro tiempo pastores y ganados. Eran otros tiempos en los que personas y animales subían a pie y por tanto los caminos debían conservarse en buen estado; ahora sólo transitan por aquí nostálgicos caminantes tal vez “en busca del tiempo perdido”.

Iniciando el descenso por el llamado Machacaculos

El lugar de Salcedo (800 metros) lo forman tres barrios, Las Vallinas, Heros y La Villa que es por donde pasa nuestro caminar, que prosigue, tras breve pausa para recopilar fuerzas, por el camino de hormigón que atraviesa el caserío en pronunciada pendiente, para llegar más abajo al reguero de los Molinos, que nace en la falda de Peñapodre y desemboca en el Trubia cerca de San Salvador, aguas abajo de Bárzana. El nombre del río también lo dice todo y por si fuera poco al lado mismo del camino vemos un viejo molino en estado ruinoso.

El reguero de los Molinos

Cruzamos el reguero por un puente de hormigón y madera, y la senda sigue en descenso moderado por un bonito bosque de castaños y robles; hasta que en el lugar conocido como La Senra enlazamos con la pista por la que entramos en Bárzana, la villa municipal, donde a 450 metros de altitud, a la vera del río Trubia, finalizamos esta caminata iniciada en las alturas de La Cobertoria, y que nos permitió recorrer lugares emblemáticos y de gran belleza por estas montañas de Quirós.

El embalse de Valdemurio desde la peña del Alba

Las fotos son de Juan Lobelle

                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 20 de abril de 2013)

jueves, 18 de abril de 2013

EL RÍO ESVA ENTRE TINEO Y VALDÉS



Desde el Sucu de Paredes hasta Ese y Calleras, para regresar por Adrado a San Pedro de Paredes

        El Esva se constituye por la unión de cuatro ríos que forman la red fluvial del concejo de Tineo: Naraval, Navelgas, Bárcena y Grande. El Naraval viene de la sierra de la Bobia de Bullacente y se extiende por la parroquia que le da el nombre en la parte  noroccidental del concejo. El Navelgas y el Bárcena nacen muy cerca el uno del otro, en la sierra de Fonfaraón, en la linde con el concejo de Allande; el primero se orienta hacia las parroquias de Navelgas y Muñalén, donde sus aguas son conocidas por la arenas auríferas que arrastran y que recogen los expertos bateadores; el segundo, en un rumbo más directo, se orienta hacia Bárcena del Monasterio y San Fructuoso; por último, el río Grande, que a pesar de su nombre es el más corto de los cuatro, nace en la parte nororiental del concejo, en la sierra de Toural. A partir de la unión de los cuatro ríos tinetenses surge el Esva, un hidrónimo del que se deriva el nombre de Valdés, municipio que atraviesa de sur a norte.
         Y a recorrer este río en una prometedora caminata de ida y vuelta fuimos a propuesta de José María Arnillas, en cuyo informe para el grupo La Peñuca encontramos muchos de los datos históricos y curiosidades que aparecen en esta crónica.

El río Esva a punto de abandonar el concejo de Tineo

El camino comienza en el lugar del Sucu, en una vega de prados de siega y huertas de labor, al lado de un Centro de Interpretación clausurado como viene siendo habitual en este tipo de proyectos. Desde allí nos encaminamos por el PR AS-2 Hoces del Esva hacia Bustiello de Paredes en cuyas proximidades estuvo la Central Hidroeléctrica del Esva; es necesario abandonar el camino para descender a la orilla del río y contemplar esta instalación que estuvo operativa casi hasta finales del siglo XX. Después, subimos al collado donde estuvo la vivienda del encargado de la central y entramos en las hoces que desde allí se muestran impresionantes, cubiertas de exuberante vegetación y con el río encajonado entre las abruptas montañas. Por una senda de piedra remontamos el río por su margen derecha, hasta llegar a donde estuvo el embalse de Calleras: estamos ya en el municipio de Tineo y es un buen lugar para la primera parada observando el camino recorrido.

La abandonada Central Hidroeléctrica del Esva

A partir de aquí, el PR AS-1 nos devolvería hacia San Pedro de Paredes, pero por el PR AS-2 seguimos remontando el río hacia Calleras. Para ello contamos con una pasarela de madera con tramos de escalera, que tan pronto nos aleja como nos acerca a la vera del río; es zona de bosque que llega hasta el agua, con algunos bancos y mesas repartidos a lo largo del recorrido, así como carteles que informan de la fauna y flora del lugar: nutria, roble, mirlo acuático, avellano… Así el camino es agradable y placentero, hasta que la senda se convierte en pista forestal que se aleja del río y por un pinar en fuerte ascenso nos aproxima al lugar de Ese de Calleras; allí, al lado de la TI-8 hay un cartel informativo del PR AS-287 Las Vueltas del Gato, que sería el adecuado para acercarse a donde los ríos citados se unen para conformar el Esva.

 Entrada a las Hoces del Esva
Será para otra ocasión, porque hoy el itinerario nos pide cruzar la carretera, atravesar el pueblo de Ese, que situado a 150 metros de altitud es el más bajo del concejo de Tineo, y dirigirnos hacia el centro de Calleras. Pasamos junto a los restos de un calero (caleyu), cruzamos el río Grande y a la entrada del pueblo nos topamos con el edificio de las viejas escuelas convertido en otro proyecto que quiso ser y no fue: el Centro de Interpretación de la Mirada del Paisaje; vaya usted a saber cómo se puede “mirar el paisaje” con un presupuesto de 315 000 euros (diario El Comercio, 24-01-2011).
Bien, pelillos a la mar y sigamos haciendo camino para acercarnos al lugar destinado al bocadillo, el descanso y la conversación: el campo de la iglesia parroquial de San Martín de Calleras, donde hay bancos de piedra y una bolera para el juego de los bolos de Tineo.

El pueblo de Calleras

La iglesia de San Martín es un sólido edificio terminado en 1898, construido gracias a la influencia del tinetense Santiago Fernández Negrete, ministro de Gracia y Justicia, y del marqués de Lerma, junto a la diligencia del párroco Manuel Gallo Valderrín, con la participación de canteros gallegos y del artista local Ceferino El Porro. Fue construida la iglesia a propósito para albergar los retablos barrocos del monasterio cisterciense de Santa María de Lapedo de Belmonte de Miranda. Estos retablos, cuyas piezas fueron transportadas en carros de bueyes, son tres: los dos de las capillas laterales de principios del siglo XVIII y el central, más antiguo, de finales del XVII obra de Antonio de Borja, escultor nacido en Valladolid y afincado en Asturias.
El pueblo de Calleras, como toda su parroquia, presenta gran interés etnográfico con varias paneras, una de 1835, molinos y dos casonas: la de los Giraldo, del siglo XVII y la natal del magistrado Nicolás del Riego, construida junto a una torre del siglo XVI.

 Panera en el pueblo de Calleras

Desde los 230 metros de altitud de Calleras, dejando a nuestra derecha la fuente del Oso, el camino comienza a ganar altura en busca de la sierra de Adrado en la divisoria entre Tineo y Valdés. Al principio, por una pista forestal de moderada pendiente atravesamos un pinar hasta llegar al alto del Mirador; luego, la pendiente se hace mayor hasta encontrarnos casi en la vertical del embalse de Calleras por donde hemos pasado hace una horas y adonde podríamos volver por una senda que desciende zigzagueando a nuestra izquierda: es emocionante recorrer dos veces las Hoces del Esva, ahora en el sentido de la corriente del río y elevados a más de 400 metros por la ladera de la sierra. Sobre nosotros, colgada de la sierra está la aldea de Adrado: estamos ya en el municipio de Valdés. Los habitantes de Adrado, de la parroquia de Paredes, pagaban su foro a los señores de Merás elaborando y entregando las cucharas de palo necesarias para el servicio de la casa.

 Subiendo hacia la sierra de Adrado


Nos aproximamos al pueblo dejándolo a nuestra derecha por un camino carretero que acentúa la pendiente hasta alcanzar en la mayor altura de la jornada (550 metros), la braña vaqueira de Adrado con varias cabañas y amplias praderías. Desde aquí la vista es espléndida: a nuestro pies el fértil valle de Paredes y todos sus pueblos, más allá sigue el concejo de Valdés y a lo lejos el cabo Busto y el mar Cantábrico.

                                                                     Disperso caserío de San Pedro de Paredes

Sólo resta el largo descenso final por camino de carro y pista de tierra hasta San Pedro de Paredes en el fondo del valle (155 metros). A la entrada del pueblo bordeamos el cementerio en el lugar que lleva el sugerente nombre de El Retiro, y al paso de un puente medieval nos despedimos del río Esva que se va a nuestra derecha hacia Brieves y Trevías, para acercarse al mar en Canero y desembocar en la playa de Cueva.
Puente medieval en Paredes

Ya en el pueblo, de caserío disperso, amplio y soleado, por gentileza del vecino que custodia las llaves, podemos visitar la iglesia parroquial de San Pedro. Es del siglo XVIII con la tribuna y el campanario añadidos a comienzos del XX, y llaman la atención de los caminantes su retablo bien conservado con algunas tallas románicas, un Cristo barroco de brazos articulados y extensibles y la capilla mandada levantar en 1782 por Joaquín de Merás para panteón familiar. Espléndido colofón para una caminata por estas dos parroquias, Paredes y Calleras, en los concejos de Valdés y Tineo, siempre con la vista puesta en el río Esva y sus hoces, que por su espectacularidad y belleza bien merecen ostentar el título de Monumento Natural.

El lugar del embalse de Calleras desde sierra

 Las fotos son de Juan Lobelle

                                           El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 13 de abril de 2013)

lunes, 25 de marzo de 2013

EL CAMINO DE SAN SALVADOR



Desde Arbas del Puerto hasta Puente los Fierros por Pajares, La Romía de Arriba y Navedo

El Camino de San Salvador es un agregado al Camino de Santiago Francés por el que muchos peregrinos en la Edad Media se desviaban desde León para visitar la basílica de San Salvador en Oviedo obedeciendo al mandamiento de una vieja canción: Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y olvida al Señor. El peregrino entraba en Asturias por Pajares y, siguiendo el camino real, descendía hasta Puente los Fierros; un camino difícil, pues atravesar la cordillera Cantábrica en aquellos tiempos debía de exigir un esfuerzo considerable. No obstante, dureza y belleza se hermanaban en el espíritu de aquellos peregrinos que como el italiano Bartolomeo Fontana en 1539 podían exclamar:
                     O Asturias, bella Asturias,
                     Tu sei bella, e sei dura.(1)
          Si a ello se añade que a partir de Oviedo debían seguir el Camino Primitivo, también duro y peligroso, la dificultad de esta empresa se nos antoja mayor; hasta el punto de que tal vez alguno gritara lo que aquel ilustre viajero polaco en 1642: Ganas se tienen de escupir atravesando estas montañas, riscos y desiertos.(2)

 La señalización del Camino entre la nieve

          José Montero es el experto guía del Camino para el grupo La Peñuca, pues ha recorrido el del Norte, el Primitivo y por supuesto el Francés, además de este de San Salvador del que nos propuso esta etapa para un día en el que la nieve caída nos recordó los avatares de los antiguos peregrinos.
Iniciamos nuestra caminata en Arbas del Puerto en el único espacio libre de nieve, la N-630 que debemos abandonar para tomar el viejo camino real por el que nos vamos abriendo paso mientras recordamos lo que Jovellanos escribe en una de sus Cartas a Ponz sobre la colegiata de Santa María de Arbas: El abad y canónigos, únicos moradores de aquel yermo, viven(…)sepultados por ocho o nueve meses del año en montañas de nieve, siéndoles muchas veces necesario abrir minas por bajo de ella desde sus casas a la iglesia.(3)

La nieve en los primeros pasos de los caminantes
 
El caso es que pronto llegamos a la vaguada de Tibigracias, donde franqueamos una portilla que marca la divisoria entre León y Asturias: es nuestro paso del puerto. Luego, desde los 1 400 metros de altitud, se inicia un descenso por La Calera, territorio de pastos todo cubierto de nieve que sólo deja ver varias fuentes y abrevaderos. El descenso llega hasta la carretera, que cruzamos para seguir el camino hasta la Majada del Estudiante (1 186 metros), cuyo topónimo alude a la leyenda oral de un estudiante de la colegiata de Arbas perdido en estos parajes. Lo que nosotros columbramos desde aquí es la boca norte del túnel de la Perruca por el que el ferrocarril atraviesa el puerto y nos trae a la memoria la canción del emigrante que tanto oímos durante los años sesenta en la voz de Antoñita Moreno:
                     En pasando la Perruca,
                     y el Carrascal de la Legua,
                     adiós Asturias del alma,
                     cuándo volveré a tus tierras.
Desde la majada descendemos a la cresta del Canto la Capillota (990 metros) por donde caminamos entre robles y acebos. Desde aquí la vista se pierde en el monte de Valgrande que tenemos frente a nosotros: inmenso bosque de hayas, robles y acebos en cuyo fondo corre el río Valgrande que más abajo se llamará río Pajares.

El caballo sobre el fondo del bosque de Valgrande

Tras un nuevo descenso llegamos a una braña donde la señalización del Camino nos ofrece dos opciones: hacia San Miguel del Río y, más allá, Llanos de Somerón o hacia el pueblo de Pajares. La segunda es la que nosotros seguimos por un camino casi llano entre bosque y pradería con ya escasa presencia de nieve, hasta llegar a la aldea de Las Campas en cuyas proximidades está el cementerio y poco más allá el pueblo de Pajares (1 000 metros). Allá llegamos para recorrerlo por el camino antiguo, por debajo de la carretera actual: allí encontramos la iglesia parroquial de San Miguel y otros edificios como la Casa de los Pidal o el del Postalgo.

Panorámica del pueblo de Pajares

En Pajares, el Camino marcha por la N-630, pasando por Flordacebos, hasta la ermita de la Virgen de las Nieves, donde abandona la carretera para volver al viejo camino real. Nuestro itinerario aquí propone, y así lo hacemos, subir hasta la estación de Pajares que como se sabe se encuentra a bastante más altura (1 180 metros) que el pueblo. La pista de acceso está cubierta de nieve y exige un considerable esfuerzo, pero ello compensa a los entusiastas del ferrocarril. Resulta muy agradable contemplar la vieja estación y las fotos son inevitables; la emoción aumenta cuando del túnel vemos salir un tren mercancías cargado de bobinas que, además, hace una parada técnica para cruzarse con un regional. Sigue nuestro interesante caminar por la pista paralela a la vía del ferrocarril de la que sólo nos separa la valla de seguridad o algunos muros cuya protección del viento aprovechamos para la parada del bocadillo, contemplando justo debajo de nosotros la ermita de las Nieves y al otro lado del valle el pueblo de San Miguel del Río. El camino aún debe seguir un trecho paralelo a la vía que aparece y desaparece entre los túneles, y la emoción es completa cuando vemos pasar un Alvia al que oímos llegar con su inconfundible sonido.

Tren mercancías en la estación de Pajares

Cuando al fin abandonamos, o nos abandona, el ferrocarril que se va entre túneles y viaductos a nuestra derecha hacia Navidiello, Linares y Malvedo, descendemos por zona de pastos y monte bajo a retomar la señalización del Camino para llegar al pueblo de La Romía de Arriba, junto a la fuente, en la plaza de la Vecería, tradicional lugar de reunión del ganado menor (reciella) antes de marchar a los pastos comunales. La Romía es pueblo de la parroquia de San Pedro de Cabezón, cuya iglesia se encuentra en un altozano al que llegamos después de atravesar el río Pandoto, uno de los muchos afluentes del Pajares, donde hay dos viejos molinos en ruinas. 

Fuente en La Romía de Arriba

En el promontorio donde se encuentran la iglesia y el cementerio hay restos de la antigua rectoral, la escuela e incluso una bolera; allí también florece el inevitable texu: todo a la sombra del pico Castiechu, cuyo topónimo sugiere la presencia de un castro. Otro pueblo de esta parroquia es Navedo, y allá nos vamos por el viejo camino (no por la actual carretera) después de atravesar el arroyo La Pisona que baja del monte del mismo nombre.
A la entrada de Navedo se cruzan varios PRs, entre ellos el PR. AS-97 Subida al Colláu Torones que coincide con nuestra ruta hasta su final. El ascenso a este collado (1 048 metros) donde hay varias camperas es el más fuerte de la jornada, si bien en este caso la ausencia de nieve lo hace más leve que los anteriores. Desde Torones sólo resta el descenso por el valle de Orria entre castaños, prados y varias cabañas en ruinas hasta el final de etapa en Puente los Fierros (500 metros). 

La iglesia de San Pedro de Cabezón

Cuando ya estamos llegando al final, contemplando la explanada donde se asienta la estación del ferrocarril y nos espera el descanso, vemos salir del túnel que también se llama Orria un mercancías cargado de troncos de madera que se dirige a León, aunque para sorpresa de quienes no conozcan el difícil trazado del ferrocarril en el puerto lleva dirección norte.
Todo un aliciente más para concluir esta caminata que se puede considerar un homenaje a los antiguos peregrinos medievales y también a aquellos técnicos y constructores del siglo XIX que fueron capaces de lograr este singular trazado del ferrocarril de León a Gijón.

La señalización del Camino ofreciendo dos opciones

(1) Juan Ignacio Ruiz de la Peña (Cood.): Las peregrinaciones a Santiago de Compostela y San Salvador de Oviedo en la Edad Media. Oviedo, 1993 
(2) Jakob Sobieski, padre del rey Juan III de Polonia. Juan Ignacio Ruiz de la Peña: Las peregrinaciones...
(3) Gaspar Melchor de Jovellanos: Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz). Oviedo, 2003


Las fotos son de Juan Lobelle
 
                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 16 de marzo de 2013)

viernes, 15 de marzo de 2013

TIERRAS Y PUEBLOS DE QUIRÓS



Ruta de las Reliquias (3ª etapa) y algo más: desde Arrojo hasta Peñerudes por Salcedo, Bermiego y Pedroveya

            El GR-207 sigue los pasos de las Reliquias del Arca Santa desde su entrada en Asturias por el puerto Ventana camino del Monsacro y la catedral de Oviedo, atravesando el municipio de Quirós en un itinerario bien señalizado que suele dividirse en tres etapas. José María Arnillas, patrón de esta Ruta de las Reliquias para el grupo La Peñuca, nos invitó el pasado mes de noviembre a realizar las dos primeras etapas en una caminata de la que aquí dimos cuenta en su momento (Tierras y pueblos de Quirós, 10 de noviembre de 2012) y que despertó nuestro interés para concluirla hoy. Ahora, generoso en el caminar donde los haya, quiso ofrecernos en esta 3ª etapa tres regalos que los caminantes agradecemos.

Por fortuna, no siempre están en el suelo los indicadores de la ruta

            Iniciamos el camino en el pueblo de Arrojo a 410 metros de altitud, al lado de la AS-229 junto al palacio de la Casa de Quirós y la iglesia parroquial de San Pedro, tal vez el edificio más destacable del municipio: románica del siglo XIII, llama la atención de los caminantes su cuidada cabecera, sus contrafuertes, y sobre todo, el ábside con su característico y ya consolidado desplome.

Iglesia de San Pedro en Arrojo

            La ruta, señalizada poco más allá de la iglesia por un camino abandonado y cubierto de barro, nos obliga a optar por la carretera que sube al pueblo de San Pedro para rodearlo y seguir ascendiendo hasta Villar (560 metros), ya en la parroquia de Salcedo; a partir de aquí, caminamos por una pista dejando a nuestra derecha la Peña del Alba. Atravesamos la parroquia de Casares y, tras cruzar el río Trisierra, entramos en la de Bermiego, donde encontramos indicadores del GR-106 Ruta de San Melchor que viene de Oviedo hasta el pueblo de Cortes, lugar de nacimiento del santo quirosano.

Puente sobre el río Trisierra

           Pronto divisamos a los pies del pico Tene los barrios de Tarrio y Llanos que forman el núcleo rural de Bermiego, a 750 metros de altitud; en Tarrio es obligada la parada junto a la ermita, para contemplar el imponente roble convertido en Monumento Natural. Poco más allá, sobre un altozano destaca la iglesia parroquial de Santa María y a su lado el milenario texu, también Monumento Natural. Después, debemos superar la fuerte pendiente que por pista hormigonada sube hasta Llanos, atravesando el río Fontaniellas junto a un molino que con hórreos, casas y pajares compone el interesante paisaje etnográfico de Bermiego.

Bermiego a la sombra del pico Tene

            Dejando atrás el pueblo, la pista sigue ganando altura en busca de brañas y collados, y aquí se nos ofrece el primer regalo de la jornada: abandonar la pista de tierra y zahorra para alcanzar la ermita de la Merced (1 069 metros) remontando un viejo camino de piedra. El paso merece la pena, aunque por el camino discurra un arroyo que los caminantes sabemos sortear con habilidad, pues la ermita, donde se celebra romería cada 23 de septiembre con renombradas actividades como la carrera de cintas a caballo o el concurso de tiro con cuerda, se encuentra al lado de una fuente en lugar bien agradable y acogedor.

Ermita de la Merced

            A partir de aquí tenemos la parte más vistosa del camino, atravesando brañas, collados y también zonas de bosque. Primero ganamos el collado de Linares, que marca la mayor altura de la jornada (1 150 metros), y atravesamos la braña del mismo nombre: buenas cabañas, prados bien cuidados, cercados de piedra y las primeras reses que madrugan a los pastos de altura. Viene luego el amplio Pando de la Mortera (1 136 metros), antes que la senda se interne en un intrincado bosque donde predomina el carrascu. Después de atravesar la braña Buxana, en donde trotan y pastan yeguas y caballos, entramos en el estrecho paso del Bocarón que nos resguarda del viento y nos ofrece un apacible lugar para el descanso y el bocadillo, contemplando al fondo y a lo lejos algunos pueblos del concejo de Proaza.

La braña de Linares

            Al reanudar el camino, salimos a la braña del Bocarón y desde allí ya divisamos los dos pueblos de la parroquia de Pedroveya, la más septentrional del concejo; el primero es La Rebollada, adonde descendemos después de pasar por la braña de Veiga. En La Rebollada, junto al lavadero del pueblo, tomamos el segundo regalo de la jornada con el fin de evitar el tramo de carretera que nos llevaría hasta el pueblo de Pedroveya. Para ello atravesamos el pueblo y comenzamos el descenso por el antiguo camino, en buen estado todo hay que decirlo, hasta el bosque que se sitúa en la cabecera del desfiladero de Las Xanas, en un sábado de buen tiempo bastante concurrido de caminantes. Tras atravesar uno de los regueros que alimentan el río de Las Xanas, comenzamos el ascenso para alcanzar las praderías y el altozano donde se encuentra la iglesia parroquial de San Antonio de Pedroveya. Aquí finaliza el GR-207 Ruta de las Reliquias que, como ya se dijo comienza en el puerto Ventana entre los concejos de Quirós, Teverga y San Emiliano de Babia; pero nosotros aún esperamos el tercero de los regalos ofrecidos por el patrón de la ruta para el grupo La Peñuca: el último trecho de la jornada.

En el camino de Pedroveya

            Desde el pueblo de Pedroveya repleto de coches y animado de comensales, ante la fuente con abrevadero y frente a la capilla de Santa Rita, nos disponemos a acometer este último tramo que nos llevará al municipio de Morcín y su parroquia de Peñerudes. La MO-5 es la salida por carretera de esta parroquia quirosana hacia Morcín, pero nosotros lo hacemos por un camino empedrado que nos sube a la ladera del pico la Mostayal en el extremo norte del Aramo. Desde allí, el panorama que se nos ofrece nos obliga a agradecer este tercer regalo: a lo lejos Oviedo, Llanera, Ribera de Arriba…, más cerca el embalse los Alfilorios y a nuestros pies todo el valle de Peñerudes.

El torreón de Peñerudes

Llaneando por la bien cuidada pista que deja a nuestra derecha la Mostayal, podemos ver todos los pueblos que componen la parroquia vigilados por el viejo y medio derruido torreón de Peñerudes, que descuella sobre un collado desde el que domina todo y sobre el que parece sostenerse sin apenas base que lo sustente. Al otro lado del valle junto a la carretera, están El Artoxu, La Cotina con la iglesia parroquial de San Pedro y El Fontán, y frente a nosotros, La Boza que atravesamos antes de llegar a Campo, donde finaliza esta caminata por un paisaje lleno de alicientes en las tierras y pueblos de Quirós y un final espectacular en el concejo de Morcín.

En Peñerudes nos recibe el arco iris

Las fotos son de Juan Lobelle

                         
                                           (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 9 de marzo de 2013)