Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

jueves, 28 de febrero de 2013

POR CANGAS DE ONÍS



Desde Llueves hasta Margolles por el pico Arbolín, las colladas de Cardes y Llaín y la Peña Tresano


            En el ángulo que dibuja el río Sella sobre el mapa del concejo de Cangas de Onís, orientando su cauce hacia el noroeste en el límite con Parres, hasta encontrarse con el Piloña y luego girar al noreste y enfilar su curso bajo hacia Ribadesella, deja en la margen derecha una amplia zona rural y montañosa de alturas moderadas, en donde es posible realizar caminatas como la que hoy nos toca comentar. Recorre esta amplia zona canguesa, ocupada por parroquias como Labra, Margolles o Triongo, una vasta red de carreteras locales y pistas forestales o ganaderas que precisan para recorrerlas una persona que las conozca bien. Nosotros contamos para ello con Olvido de Següenco que nació en la parroquia de Labra y aprendió a andar en el pueblo que añade a su nombre: es por tanto, además de caminante ágil y divertida, excelente conocedora de los lugares que para esta ocasión propuso al grupo La Peñuca.
La caminata se inicia, en un día con duras previsiones de frío, lluvia y nieve que luego no lo fueron tanto, en el pueblo de Llueves, en la parroquia de Santa María de Cangas de Onís a kilómetro y medio de la capital municipal; allí donde una estela recuerda la muerte del rey Fabila en el año 737 en “un desafortunado lance con un oso”.

Ermita de Santo Toribio en Llueves y al fondo el pico Arbolín 

En cuanto se sale del pueblo, comienza el ascenso por una pista que recorre el GR-109 Asturias Interior en su 4ª etapa entre Benia de Onís y Cangas. Nosotros pronto abandonamos el GR, que se va a nuestra derecha, y seguimos ascendiendo con la vista puesta en el pico Arbolín, el más alto de una zona de pastos que también recibe ese nombre. La pista nos lleva hasta la collada donde están las antenas de telefonía y televisión, para luego seguir ascendiendo en vertical por entre monte bajo hasta la cumbre; este ascenso desde los 216 metros de Llueves hasta los 577 del pico es fácil y agradable, con buenas vistas sobre la zona urbana de Cangas y el curso medio del Sella. Desde la cumbre hacia el norte se divisa el pueblo de Olicio y la parroquia de Triongo, desde donde los ganaderos suben con sus reses.
             El fácil descenso del pico Arbolín nos deja en una collada donde tomamos un camino carretero que recorre un castañedo en la falda del monte Onao; por debajo de nosotros, en la misma ladera, vemos una pista que pasa junto a la cabaña de la guardería de montaña y por la que discurre el ya citado GR-109. Ambos caminos coinciden en la collada de Cardes, encima del pueblo del mismo nombre, en cuyas inmediaciones se encuentra la cueva prehistórica del Buxu.

 Panorámica desde el Arbolín hacia el norte

             Desde la collada de Cardes seguimos el GR hasta la collada Llaín a 340 metros de altitud. Este es un amplio collado entre las parroquias de Cangas y Labra, que a su vez separa dos vertientes: hacia el sur, la del río Güeña que desemboca en el Sella en la misma Cangas y hacia el norte, la del Zardón que lo hace en el bajo Sella. Es también un gran cruce de caminos: de nuestra derecha viene de Labra el GR; a la izquierda, otra pista desciende hacia el lugar de El Pasadoiro; nosotros nos internamos en la parroquia de Labra, pero hacia el pueblo de Tresano que vemos al frente, en la base misma de la peña que lleva su nombre.

El pueblo de Tresano y su peña

            Cuando atravesamos el pueblo de caserías dispersas y algunos hórreos, iniciamos el ascenso a la Peña Tresano, que en su vertiente norte nombran como pico Carroceo y en algunos mapas, como La Peña Llanielles: sus modestos 553 metros de altitud nos ofrecen sin embargo la mayor dificultad de la jornada, tanto por la verticalidad desde los 290 metros del pueblo como por lo intrincado del terreno, entre monte bajo y la presencia de piedra en los últimos metros.

 Subiendo a la Peña Tresano

            Desde la cumbre se divisa hacia el sur el pueblo de Labra, con la iglesia parroquial de San Bartolomé y el palacio de Soto Cortés; hacia el norte y más cerca está otro de los pueblos de la parroquia: Cebia, al que nos encaminamos atravesando algunos prados cercados de piedra o de madera y alambrada.
            En Cebia hay una quesería de Gamoneo del Valle y es el lugar elegido para ocuparnos del bocadillo, lo que por la amabilidad de la propietaria podemos hacer a cubierto.

Cabras en la quesería de Cebia

             Después el camino prosigue bajo la lluvia por pista de tierra, atravesando distintos caseríos de la parroquia de Labra: Duruxa, La Cabañina, La Cerezal, Carroceo o La Ería; con la presencia siempre a nuestra izquierda de Peña Parda que nos vigila desde sus 508 metros y a la derecha, más lejos y más alta, la sierra de Santianes cubierta de nieve. Hasta encontrarnos con el río Zardón, que baja sinuoso de las agüerias de Tresllendes en la parroquia de Zardón que le da también el nombre; lo cruzamos por un puente de piedra y, caminando por su margen izquierda, pronto entramos en la parroquia de Margolles que él, como nosotros, recorre de sur a norte hasta desembocar en el Sella a escasos metros de donde finalizaremos nuestro camino.

El río Zardón

             Seguimos pues por la margen de río y llegamos al lugar conocido como Molín de Mingo, donde hay un restaurante al parecer bastante concurrido; cruzamos sobre otro puente y, ahora por la margen derecha, seguimos la misma pista de tierra que nos lleva a la carretera que sube a San Tirso y a Santianes de Ola. Por esta carretera que sigue el curso del río pasamos por Les Canaliegues, donde hay un molino y donde dos hermanos, hombre y mujer, de avanzada edad muestran a los caminantes su destreza en el trabajo de la madera: un interesante taller de talla que llama la atención por la calidad y la variedad de sus obras.
            Por la carretera que ya comienza a pesar en los caminantes se llega al pueblo de Peruyes, el centro parroquial de Margolles. Allí está la iglesia de San Martín, reconstruida después de haber sido destruida como tantas otras durante la Guerra Civil, en un amplio campo de hayas y robles centenarios; también algunas casonas de los siglos XVII y XVIII y el edificio que fue de las Escuelas Nacionales. En la fachada de este edificio de finales del siglo XIX hay una placa que reconoce al periodista e historiador Juan Antonio Cabezas, nacido en este lugar y en cuyo cementerio reposan sus restos, como hijo predilecto del concejo.

La iglesia de San Martín en Peruyes

             Desde Peruyes, sólo un kilómetro nos separa de la N-634 en las Erías de Margolles, donde finaliza nuestra caminata y donde nos volvemos a encontrar con el río Sella, ahora con mucho más caudal y cerca ya de su desembocadura: no en vano hemos recorrido más de 20 kilómetros desde las proximidades de Cangas por riscos, collados, caseríos y pueblos de las tierras que esconde en su margen derecha.
           
 Cangas de Onís desde la subida al pico Arbolín


Las fotos son de Juan Lobelle


                                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 23 de febrero de 2013)


viernes, 15 de febrero de 2013

EL GR-109 EN PILOÑA



Desde Villamayor hasta Espìnaredo por la parroquia de Valle, con ascenso al pico Coroña


Por el GR-109 Asturias Interior se puede recorrer a través de una única senda la región de este a oeste, desde Panes hasta Santa Eulalia de Oscos; un trayecto de unos 505 kilómetros en veintisiete etapas, que fue señalizado hace unos años bajo el patrocinio de la Consejería de Agricultura.
Fernando Espina es asiduo caminante  del grupo La Peñuca y excelente conocedor del municipio de Piloña, no en vano sus raíces familiares engarzan en las parroquias de Beloncio y Ques. Así fue que tuvo el acierto de proponernos realizar de este gran recorrido la sexta etapa que une, sin salir de Piloña, los lugares y parroquias de Villamayor y Espinaredo, atravesando también la de Valle: unos 14 kilómetros que hicimos en algo más de cinco horas con el añadido de un adorno hacia la mitad de la etapa.

La llamada casa Pastrana en Villamayor

El camino comienza, como queda dicho, en Villamayor junto a la iglesia parroquial de San Pedro, no sin antes detenernos a ver la casa Pastrana y el ábside románico, Monumento Nacional desde 1931, de la iglesia del monasterio de Santa María; aquel que, fundado en el siglo XII, acogió una comunidad de monjas benedictinas, hasta que en el XIV fue clausurado por el obispo Don Gutierre para pasar a ser, a partir del XVI, priorato del monasterio de San Pelayo de Oviedo.
 
Al inicio del camino

Luego de atravesar la AS-634 y cruzar sobre el río La Cueva, ascendemos por la ladera norte de la sierra de Pesquerín hacia el pueblo de Melardi, contemplado al fondo el curso del río Piloña y en su margen izquierda  la población y caserías de la parroquia de San Román, otra de las veintitrés que componen el concejo. En Melardi se encuentra en muy buen estado la capilla de Santo Tomás del siglo XVIII. Seguimos ascendiendo por pista y entramos ya en la parroquia de Valle, cuyo núcleo rural limpio y bien asfaltado hemos de atravesar en descenso.

La capilla de Santo Tomás en Melardi

Valle perteneció a los citados monasterios de Santa María y San Pelayo, y allí está el templo dedicado a Santa María Magdalena, a la vera del antiguo Camino de Santiago que atravesaba la parroquia y del que se conservan distintas alusiones toponímicas. En la parte baja del pueblo encontramos el río Valle y a su lado un molino harinero que por su aspecto debió de funcionar hasta no hace muchos años. Pasamos sobre el río por un puente de piedra y nos acercamos al otro núcleo de población de la parroquia. Es Cardes, un conjunto de casas diseminadas que nosotros dejamos atrás por el barrio de Taradiello y que en el altozano conocido como de la ermita tiene la capilla de La Visitación.

Molino junto al río Valle

A partir de aquí, el camino por pista de zahorra atraviesa la riega de Saliencia y recorre la ladera oeste de la sierra Abedular entre prados de diente y bosque de castaños, abedules y robles; es el mayor ascenso de la jornada, en el que se disfruta con la espléndida vista de Infiesto al fondo, y más a lo lejos, las sierras del Sueve y del Sellón. Al acercarnos al cordal es cuando a los caminantes se les antoja adornar esta etapa con el ascenso al pico Coroña en el alto de la sierra, a nuestra izquierda. Para ganar esta cumbre de 753 metros de altitud, es preciso abandonar la pista y trepar en línea recta por entre monte bajo de brezos y tojos.

En busca de la cumbre del Coroña

Desde la cima, donde el viento azota, llama nuestra atención el espectacular Peñón del Diablo junto a la muy nevada Peña Niañu, adonde nuestra Camparina pisapraos ascendió para contárnoslo en una de sus Crónicas vagabundas que podemos leer al lado de este artículo. También al fondo de la sierra se adivinan las hoces del río Valle que nace en el alto de Tebrandi y recorre toda la parroquia de sur a norte para desembocar en el Piloña cerca de Infiesto.

Peña Niañu y a su lado el Peñón del Diablo

Tras el descenso del Coroña, recuperamos la pista en el cordal de la sierra y, en el refugio que ofrecen las cabañas de la braña, buscamos el descanso: el sol se anima y torna más agradable el momento de la conversación y los bocadillos. A partir de ahora, en la segunda parte de la jornada, se caminará por la vertiente hacia el río Espinaredo, al principio casi en llano bordeando el pico Colinas.

La cumbre del Coroña y, por la ladera, la pista del camino

Cuando llegamos a la collada de La Tayada nos cruzamos con el GR-105 Ruta de las peregrinaciones, de Oviedo a Covadonga. Este GR que atraviesa Peñamayor por Les Praeres de Nava, llega aquí desde Espinaredo para salir a nuestra izquierda hacia el río Color y La Matosa, antes de entrar en el municipio de Parres. Para nosotros, lo que resta es un pronunciado descenso por pista de tierra con retazos de hormigón, donde nos llama la atención el abundante tráfico motorizado de los ganaderos de la zona.
En este fortísimo descenso entre prados y bosques, pasamos por el pueblo de Porciles y, más abajo, por el caserío de Barro, sin población estable; y siguiendo la riega de este nombre llegamos a Espinaredo con sus muchos y afamados hórreos; allí, en la plaza de la iglesia parroquial se muestra orgulloso el tejo al lado de un lánguido roble al que sin duda le pesan los siglos, y termina esta entretenida caminata que fue una etapa del gran sendero que recorre Asturias.

                            Panorámica de Infiesto desde la sierra Abedular


Las fotos son de Juan Lobelle


                                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta etapa del GR-109 el sábado, 9 de febrero de 2013 y tiene prevista la realización de otras etapas esta misma temporada)

jueves, 31 de enero de 2013

POR LAS CUENCAS MINERAS



Desde Puente Villandio hasta La Nueva por La Güeria de Urbiés, La Colladiella y La Mozqueta

            Las Cuencas Mineras, en este caso los municipios de Mieres y Langreo, con su Paisaje Protegido y su inabarcable red de PRs, GRs y Sendas Verdes, suponen siempre un aliciente para los caminantes; más, cuando uno ha nacido, vivido y trabajado en esta tierra donde sigue manteniendo todos los lazos familiares y de amistad. Por eso hemos de agradecer la oportunidad que nos brindó la propuesta para el grupo La Peñuca de Jesús Manuel (Mamel), buen conocedor de la zona y de las explotaciones de carbón que en ella se desarrollaron.

 Uno de los hermosos lugares del camino

           La caminata a través de los dos municipios antes citados comienza en Puente Villandio, un lugar de la parroquia de San Andrés, filial eclesiástica de San Martín de Turón, en pleno valle de este río y en la AS-337. Allí nos acogemos al PR AS-100.1 Senda Verde de Turón, y caminamos por entre maquinaria y otros elementos mineros que conforman un auténtico museo al aire libre. Pronto llegamos a donde está el Pozo Fortuna con carteles explicativos de diversos acontecimientos de la Guerra Civil y la posguerra. También aquí hubo una mina de la que quedan restos como el antiguo polvorín, hoy convertido en planta depuradora.

 Exposición de maquinaria alrededor del Pozo Fortuna

         El camino, tras considerable ascenso, alcanza lo que fue la trinchera de un ferrocarril minero. Estamos ya en la parroquia de Santa María de Urbiés, y la senda discurre sobre el trazado de la antigua vía a la sombra de castaños y robles en un tramo muy entretenido entre materiales de uso minero, atravesando túneles como el de La Biesca y el Pisones y cruzando puentes metálicos: el Arnizo y también el Pisones. Llegamos así a La Molinera, donde hubo minas de Hulleras de Turón antes de ser de Hunosa.
       La senda asciende, aprovechando el plano inclinado por donde se deslizaba el carbón, hasta El Mosquíl, una gran explanada con un área recreativa alrededor de una bocamina y restos de otras instalaciones que muestran un rico patrimonio industrial: un buen lugar para el primer descanso. Aquí termina el PR, pero nosotros seguimos hacia La Güeria de Urbiés, en el rincón más oriental del concejo.

 Los caminantes saliendo de El Mosquil
        Esta Güeria, cuyo topónimo adaptado de Agüeria remite a “agua corriente, río” se establece como todas las güerias con una serie de asentamientos o núcleos de población en torno a un valle; nosotros pasamos por el Soquetu, junto a la ermita de los Remedios, por donde se marca el PR AS-33 con inicio y final en Entrerríos.

 Panorámica de La Güeria de Urbiés

         Nuestro caminar prosigue en el mayor ascenso de la jornada, adornado con una buena panorámica de la sierra del Aramo cubierta de nieve sobre la que brilla el sol de invierno. Cuando nos aproximamos a La Colladiella, en el alto del Sellón a 883 metros de altitud, en el cordal de San Mamés, estamos en el municipio de San Martín del Rey Aurelio. En este lugar se instaló en 1991 un monumento “a la memoria de todos los que lucharon y dieron sus vidas en defensa de la libertad.” Está cercado por un muro de piedra en el que se apoyan bancos también de piedra: un buen lugar para dar cuenta de los bocadillos con algunos tragos de las botas de buen vino, aprovechando el agradable sol de las dos de la tarde.

 En el alto del Sellón

       También sobre La Colladiella se yergue el pico L’Arquera (860 metros), en el límite entre los municipios de Mieres y San Martín del Rey Aurelio y donde se inicia el cordal de Urbiés. Corona su cumbre un monumento a los mineros y en sus entrañas, a principios de los años setenta del pasado siglo, se ha horadado una mina imagen en abandono.
      Lugar de paso entre Mieres y San Martín del Rey Aurelio, por La Colladiella cruza la AS-337 que comunica ambos concejos. Aquí, este caminante contempla lo que le resulta más familiar: el valle de Santa Bárbara, al fondo la villa municipal de Sotrondio, y por la margen derecha del río Nalón, el cordal que cierra el municipio, por detrás del que se asoma cubierta de nieve la sierra de Peñamayor, La Peña para quienes tanto la frecuentamos.
       Mas basta de añoranzas, pues nuestro camino prosigue ahora por el PR AS-164 La Colladiella-El Tendeyón, que coincide en ocasiones con el GR-208 Anillo ciclista Montaña Central y también con el PR AS-44 Vuelta a Langreo. Pronto llegamos al alto La Mozqueta por donde cruza la LA-7 y en donde nace el río Samuño, afluente por la izquierda del Nalón en el que desemboca después de atravesar embovedado la zona urbana de Ciaño. Entre La Mozqueta y la campa Urbiés, el camino es llano con la vista del pueblo de Urbiés al fondo y a lo lejos, en la cordillera, el macizo de las Ubiñas cubierto de nieve.

 El monumento a los mineros sobre el fondo nevado de la cordillera

Pasada la campa Urbiés, nos adentramos de forma definitiva en el municipio de Langreo, parroquia de San Esteban de Ciaño, y comenzamos el descenso en el valle de Samuño por la margen izquierda del río. Sobre nosotros cuelga el pueblo de La Enverniza, y al otro lado del valle, en la ladera de enfrente, vemos el amplio caserío de La Fresnosa debajo del Mayáu Miguel, un lugar muy frecuentado por los caminantes y donde a mediados del siglo pasado se celebraron animadas romerías. En descenso por el viejo camino, atravesando varios regueros que alimentan el curso alto del río Samuño, sobre puentes de madera de pino empapada de agua que obliga a los caminantes a extremar la precaución ante posibles resbalones y caídas, llegamos a El Tendeyón.

 Senda y puente en el valle de Samuño

En El Tendeyón de Abajo finaliza el PR-164 que veníamos siguiendo; nosotros proseguimos ahora por la llamada Ruta de los Molinos de La Nueva, primero con un breve ascenso y luego a la orilla del río, hasta entrar en el pueblo de La Nueva por el barrio Los Cuarteles y detenernos junto al Pozo San Luis que antes de Hunosa perteneció a la empresa privada de Carbones de La Nueva. Así termina esta caminata por las Cuencas Mineras y su paisaje protegido, que nos permitió recrear la época pasada de esplendor hullero a través de las huellas que dejaron las explotaciones y la abundante arqueología industrial que puebla el paisaje.

                         La nevada sierra del Aramo desde el camino a La Colladiella



Las fotos son de Juan Lobelle



                                 (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 26 de enero de 2013)


sábado, 19 de enero de 2013

PUEBLOS DE RIBADESELLA



Entre Berbes y Ribadesella por el Camino de Santiago y la Ruta de los Miradores



            El grupo de montaña La Peñuca abre cada nueva temporada con una caminata a iniciativa de su presidente, y en esta ocasión Albino González Ordiz nos propuso un entretenido recorrido entre Berbes y Ribadesella para este día invernal con amenaza de lluvia que por fortuna se contuvo hasta el final de la jornada.
            La localidad de Berbes y su parroquia de Santa Marina es la más occidental del municipio, en la linde con el concejo de Caravia del que formó parte en el Trienio Liberal del siglo XIX. De allí parte el PR AS-247 Rasa de Berbes al Fito, y por allí pasa el Camino costero de Santiago que nosotros remontamos hasta la misma villa de Ribadesella. Desde el primer altozano ya divisamos al fondo la playa de Berbes o Vega, la mayor del concejo; más a lo lejos, hacia occidente, el pueblo y el puerto de Lastres y frente a nosotros, al lado de la playa, el pueblo de Vega.

Caminantes al inicio de la jornada

            Descendiendo por un bosque de alisos nos encontramos con el río Acebo, que Camilo José Cela en su obra “Del Miño al Bedasoa” reconoce con el nombre de río Vega que “con sus aguas claras, cantarinas y bucólicas, (…) se ahoga en la ancha mar, bajo un puente de piedra por el que pasa, casi como un suspiro, el camino real”. Los caminantes cruzamos ahora el río por ese mismo camino, pero por un puente de hormigón con barandillas de madera porque el viejo de piedra se lo llevó una riada el 3 de agosto de 1988, y ya estamos en el pueblo de Vega, en la parroquia de San Esteban de Leces. Después recorremos el pueblo por sus calles empinadas entre hórreos y paneras, y pasamos junto a la capilla de María Magdalena con la fecha de 1922 grabada sobre el dintel de su puerta.

El pueblo y la playa de Vega

            Seguimos ganando altura, y a la derecha, divisamos el pueblo de Barredo con los lavaderos del espato flúor que se arranca en la zona. La cuesta sigue, y a lo lejos se asoman los Picos de Europa cubiertos de nieve. Antes de llegar a Abéu, en el cercano pueblo de San Pedro está el albergue de caminantes, y a la vera del camino un rincón entre alisos y robles, con una fuente, mesas y bancos, nos ofrece la primera ocasión para el descanso. En Abéu está, dentro de una amplia zona ajardinada y bien protegida por un cierre de piedra, el palacio de la familia los Argüelles, uno de cuyos miembros fue Agustín Argüelles Álvarez (1776-1844), destacado político de su época que participó en la redacción de la Constitución de 1812. También en las proximidades del pueblo nace el río San Pedro, que toma rumbo este hasta desembocar en el Sella dentro del casco urbano de Ribadesella.

     Palacio de los Argüelles en Abéu   
  
            Entre Abéu y Tereñes el camino es llano, con la presencia a nuestra derecha de la sierra de Santianes, límite con el concejo de Cangas de Onís, y el Mofrechu, su cumbre señera, detrás de la que se asoma la mole nevada de los Picos; a nuestra izquierda, los acantilados y pedregales donde algunos pescadores se afanan en conseguir oricios o pulpos.

            En Tereñes reza la copla:
Cuando voy por Tereñes
llevo madreñes,
porque allí hay muchu barru
por les caleyes.


        Nada que ver, sin embargo, con la realidad actual, pues en Tereñes el conjunto de sus barrios, donde abundan las casas nuevas o reconstruidas, está unido por carreteras y calles bien asfaltadas y limpias. Allí está la hermosa ermita de la Virgen de las Nieves construida en 1633, aunque con reformas posteriores; tiene pórtico con espadaña para una campana y puerta adintelada. 

La ermita de la Virge de las Nieves

            A partir de aquí siempre tendremos a la vista la villa de Ribadesella y su playa de Santa Marina, pero antes nos acercamos al faro en lo alto del monte Somos, entre pinares frondosos y rodeado de grandes fincas amuralladas. Tras un rápido descenso, los caminantes ponemos el pie en el extremo más occidental del paseo marítimo y nos desviamos para visitar el mirador de la Punta del Pozo, donde es posible observar algunas icnitas, huellas de dinosaurios.
            Retrocedemos luego en busca del puente del Pilar, allí donde el río San Pedro forma La Xuncalera, laguna con abundantes juncos; por este puente, construido en el siglo XVII, nos encaminamos hacia la parroquia de San Miguel de Ucio.

Puente del Pilar sobre el río San Pedro

            Caminamos ahora por la Ruta de los Caleros en fuerte subida al pueblo de Sebreño, donde está el palacio del mismo nombre, del siglo XVI, con su correspondiente capilla dedicada a San José. Abandonamos la ruta anterior y tomamos la de los Miradores que va hacia el pueblo de Ardines, para detenernos en su área recreativa, amplia y con buenas vistas sobre la zona urbana y también la sierra de Santianes: es el lugar adecuado para la comida, el descanso y la conversación, breve porque la lluvia amenaza con sus primeras gotas.

Fachada principal del palacio de Sebreño

            Falsa alarma, pues aún nos permite recorrer los miradores que dan nombre a esta ruta, desde donde se obtienen espectaculares vistas de la marina y el curso bajo del Sella, del que Cela en su obra antes citada dice que “viene del monte de Ponga, después de beberse de un sorbo al Piloña”.

El estuario del Sella, desde uno de los miradores

También pasamos junto a la entrada del Pozu’l Ramu, por donde se accedió por primera vez a la joya prehistórica que luego se bautizaría, como homenaje, con el nombre de uno de sus descubridores fallecido en posterior accidente de montaña.
Hacia allá descendemos, a la moderna entrada de la Cueva Tito Bustillo y su centro de interpretación, para terminar esta caminata que nos permitió recorrer varios pueblos del concejo de Ribadesella a través de sus campiñas que se asoman al mar.

Panorámica del pueblo de Tereñes

Las fotos son de Juan Lobelle





                     (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado,12 de enero de 2013)

sábado, 24 de noviembre de 2012

A LA SOMBRA DE PEÑA MEA



Desde  Pelúgano hasta Entralgo por la Collada, Doñango, Los Cuetos, Campa Felguera y Pumará

            El macizo de Peña Mea con su espectacular Ojo de Buey y su mayor altura en el pico Dubil (1 557 metros), forma parte de una crestería que separa los concejos de Laviana y Aller. En su vertiente sur se encuentra el pueblo de Pelúgano a 570 metros de altitud, donde iniciamos esta caminata propuesta por Manolo Llaneza, ligero andarín a quien es difícil encontrar en el camino. Pelúgano tiene dos barrios y nosotros salimos de Barriobaxo, donde está la capilla de San Pedro al lado de un tejo, y por la pista de hormigón subimos a Barriocima, donde está la iglesia parroquial de Santa María, edificio rectangular con espadaña para dos campanas sobre un pórtico cerrado; allí sendos carteles anuncian el PR AS-262 Ruta de Peña Mea y el GR-109 Asturias Interior: ambos coinciden al principio, pero pronto abandonaremos el primero para seguir por el GR hasta el final de nuestra caminata.

 Iglesia parroquial de Pelúgano en Barriocima

          Salimos del pueblo por pista en pronunciada pendiente, pasamos por el caserío de La Vallina, alcanzamos la pradería del Posadoiru y llegamos a la braña de Cerréu (975 metros). Es aquí donde abandonamos el PR pues no es nuestro objetivo alcanzar las crestas de Peña Mea; seguimos, en cambio, el GR y pronto llegamos a la Collada de Pelúgano (1 017 metros). Es el primer hito de la jornada: La Collá, como la nombran los ganaderos, campa grande y llana, vaguada que se abre al paso entre los dos concejos. A partir de aquí nos adentramos en la parroquia de Tolivia y una pista desciende por el valle de Les Campes para convertirse a la altura de Fresneo en la LV-9.

 El pueblo de Pelúgano desde la braña de Cerréu

            Abandonamos la pista antes de llegar a Les Campes donde está la ermita de la Visitación, para tomar una senda que alcanza la altura de El Colladín y más arriba la campa Doñango (1 022 metros). Es el segundo hito de la jornada, lugar de buenos pastos con fuentes y restos de boñiqueros; situada entre Peña Mea y el cordal de Los Cuetos, la campa Doñango también es lugar de paso entre las parroquias de Tolivia y Villoria. Nuestra propuesta incluye abandonar por el momento el GR para ascender a la cumbre más alta de Los Cuetos (1 178 metros), roquedal de piedra caliza que separa los valles de Les Campes y Los Tornos.

 Peña Mea vista desde la subida a Los Cuetos

            De vuelta a la campa Doñango caminamos por la parroquia de Villoria. La senda, embarrada y con abundante piedra resbaladiza hasta llegar a Campa Felguera, fue el tramo más difícil del camino. La empinada ladera cae hasta la foz del río Raigosu, que se une al río Mosquil para desembocar al Nalón en Ribota. Del Raigosu parte la primitiva conducción de agua a las zonas urbanas de Langreo y San Martín del Rey Aurelio.

 La niebla en la campa Doñango

            En Campa Felguera (914 metros) hay un área recreativa que forma parte del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, según leemos en un cartel del Ayuntamiento de Laviana; también hay una capilla dedicada a Santiago inaugurada en 2001, y cada 25 de julio se celebran allí animadas fiestas donde tienen fama las carreras de cintas a caballo. Aprovechando la techumbre que cubre parte del área, allí disponemos el lugar para el descanso, la comida y la conversación: además la lluvia cesa y parece que la tarde se torna apacible.

 Área recreativa de Campa Felguera

         Al reiniciar el camino después del descanso, de nuevo abandonamos de forma momentánea el GR para tomar una senda que bordea el pico Felguerina entre cabañas muy reformadas, prados donde pasta el ganado y espectacular vista sobre el concejo de Laviana; pronto enlazamos con la pista del GR y llegamos a la LV-7 que sube de Villoria a Los Tornos. Dejamos a la derecha Grandiella, pasamos por Campomoyáu (650 metros) y llegamos a Pumará, un pueblo bastante grande y estirado sobre la carretera que nosotros abandonamos para seguir por un camino ancho y cubierto de hoja entre prados cercados y bien cuidados. Antes de llegar a Arbín está el cerro de Monte Castiello con un repetidor de televisión y restos catalogados de un castro: el Castro de Pumará. 

 El pueblo de Pumará en la distancia

     Al pie del monte está la campa Castiello que atravesamos, y al divisar en la distancia la aldea de Arbín el caminante evoca a don César de las Matas de Arbín, el entrañable personaje de La aldea perdida que en el tumultuoso final de la historia se levanta gritando: “Decís que ahora comienza la civilización (…) ¡yo os digo que ahora comienza la barbarie!”
            Ya en la parroquia de San Juan de Entralgo, después de pasar por el caserío de Les Llanes, llegamos al pueblo de Armando Palacio Valdés, ante la casa natal del escritor, hoy Centro de Interpretación de su obra. Aquí en Entralgo, en la margen izquierda del río Nalón, terminamos esta caminata que desde Pelúgano discurrió, salvo en dos interesantes adornos -Los Cuetos y La Felguerina- por la etapa 10 del GR-109 Asturias Interior, sobre el que bien pronto volveremos a escribir. 

 Las zonas urbanas de Laviana desde el camino



 Las fotos son de Juan Lobelle


 
                               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 17 de noviembre de 2012)


sábado, 10 de noviembre de 2012

TIERRAS Y PUEBLOS DE QUIRÓS


    Ruta de las Reliquias (1ª parte): desde el puerto Ventana hasta Arrojo

            El puerto Ventana se incluyó con los de La Mesa y Pajares en un estudio realizado en el siglo XVIII para valorar el trazado de la carretera de León hacia el centro de Asturias. En los años cuarenta del siglo XX se abrió la carretera por Ventana y el concejo de Teverga, pues éste ya era un camino frecuentado por la ganadería de trashumancia de la comarca de Babia hacia Asturias. Siglos antes, este camino del puerto Ventana, atravesando el concejo de Quirós, había contemplado el paso de las Reliquias del Arca Santa que, tras una estancia de siglo y medio en las ermitas de Monsacro, hoy se conservan en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo.
       El GR-207 Ruta de las Reliquias sigue este itinerario bien señalizado desde el puerto Ventana hasta el pueblo quirosano de Pedroveya. Los del grupo La Peñuca fuimos invitados por José María Arnillas a realizar en una caminata las dos primeras etapas tradicionales de la ruta: casi 23 kilómetros y algo más de seis horas con rachas de viento, niebla y una persistente lluvia que fue desapareciendo hacia el mediodía para dar paso a una tarde bastante apacible. Al iniciar el camino en el alto del puerto, a 1 587 metros de altitud, entre los concejos de Teverga, Quirós y San Emiliano de Babia, la niebla nos ocultaba el espléndido panorama que desde allí se puede contemplar sobre las Ubiñas y la Babia alta. 

            Uno de los indicadores de la ruta

            En estas tierras altas de Teverga y Quirós hubo en el pasado siglo minas de montaña de las que aún se pueden apreciar algunos restos; por la pista carbonera caminamos hasta la ermita de Trobaniello, situada en una campa a 1 520 metros de altitud al sur de la sierra de Sobia, junto a una fuente con abrevadero. Vecinos de Teverga y Quirós comparten la campa y sus pastos, la ermita pertenece a la parroquia quirosana de Ricabo y la romería que se celebra el 15 de agosto, con romeros de toda la comarca, la organizan los vecinos de esta parroquia; en un lateral de la ermita el Foro Jovellanos colocó en 2003 una placa homenaje al insigne asturiano.

            Campa y ermita de Trobaniello

            A partir de aquí caminamos por una pista de trazado mucho más reciente, última década del pasado siglo, para dar servicio a los ganaderos de la parroquia de Ricabo que, para acceder a estos pastos, debían realizar un largo recorrido a través de Teverga y el puerto Ventana. Llegamos a la collada de Garrafe donde dejamos a nuestra izquierda la parroquia tevergana de Páramo y nos internamos de forma definitiva en el municipio de Quirós; el camino desciende con prontitud a través de las Vueltas de Garrafe y la niebla que juega con el viento nos enseña la belleza de Peña Rueda con las primeras nieves. Así llegamos a la braña de la Fonfría, donde conviene una breve parada antes de abandonar la pista y seguir por el viejo camino entre bosques y prados de diente.

 Peña Rueda se asoma sobre las Vueltas de Garrafe          

            El camino discurre por la ladera atravesando varios arroyos que conforma el río Ricabo, que corre al fondo del valle para unirse al Lindes cerca del pueblo de Santa María y formar entre ambos el río Quirós, que en Caranga de Abajo se unirá al Teverga para formar el río Trubia, afluente por la izquierda del Nalón. A nuestra derecha, en la otra vertiente se pueden ver los dos pueblos, Bueida y Ricabo, que forman esta parroquia.
Cuando atravesamos el arroyo Romanteiga por un puente de madera, entramos en la parroquia de Nimbra y pronto llegamos al pueblo de Ronderos, el mayor de esta parroquia, situado a 650 metros de altitud, al pie del pico también llamado Ronderos. En el centro del pueblo está la capilla de la Soberana, donde es tradición una parada y custodia de las Reliquias; también hubo aquí un albergue de caminantes. La iglesia parroquial de San Vicente de Nimbra se sitúa en un altozano desde el que se divisa todo el pueblo; es un edificio de buena talla, y allá subimos para ocuparnos del bocadillo, el descanso y la conversación en sus alrededores limpios y bien cuidados, con bancos y mesas de madera.

 Iglesia parroquial de San Vicente de Nimbra

Después del descanso, el viejo camino nos obliga a una considerable subida y luego se transforma en una pista de zahorra que discurre entre prados, castaños y robles. El castaño será el árbol que nos acompañe de forma mayoritaria el resto del camino, por lo que algunos aminoran la marcha para dedicarse a la “gueta”. Hay quien dice “debo llevar un par de docenas”: no le habrá costado mucho esfuerzo, pues la cosecha era abundante y el camino estaba repleto.

Ronderos, desde el campo de la iglesia de San Vicente

Así, entre castañas y bellotas, llegamos a la aldea de Villamarcel (780 metros) donde nos detenemos ante la capilla de una casona del siglo XVI que en el XIX fue reformada y habitada por Bernardo Álvarez Terrero, afamado ganadero del concejo. El viejo camino, ahora una buena pista con retazos de hormigón, nos lleva a la braña de Trespando y más allá al pueblo de Coañana (550 metros), situado al pie del pico la Cerra, en la parroquia de Bárcena. Coañana sorprende al caminante por sus hórreos y casas blasonadas; en el dintel de una puerta puede leerse junto a la inscripción “Ave María Purísima” una fecha: 1781. También hay alguna casa reformada con gran trabajo artesanal de madera, lo que confirma la reputación de los habitantes de estas tierras en la ebanistería.

 El viejo caserón muestra su escudo

Algo más allá, sobre un promontorio rocoso, están las ruinas del castillo de Alba, del siglo XII, que fue fortaleza militar y símbolo del poder en el concejo. Luego, ya todo es descenso por camino estrecho y empedrado, primero hasta el pueblo de Faedo en la parroquia de Casares, donde también hay una pequeña capilla con pórtico, y por donde pasa la Senda del Oso sobre el antiguo trazado del ferrocarril minero.  Entre Coañana y Faedo hemos podido ver Bárcena, la capital municipal, al fondo del valle y, en la otra margen del río, en la ladera de la Peña del Alba, los pueblos de Salcedo, Las Vallinas y La Villa. Después, acercándonos ya al final del camino, a nuestra izquierda quedan Villagondú, Vega y Fresnedo.

 Ermita con pórtico en la aldea de Faedo

La caminata termina en Arrojo, al lado de una fuente con lavadero y el albergue en el edificio que fue escuela rural; por aquí pasa también la Senda del Oso en dirección a Bárcena distante 2,5 kilómetros. En la parte alta del pueblo, en la AS-229, junto al palacio de la Casa de Quirós, está la iglesia parroquial de San Pedro; allí iniciaremos la segunda parte de esta Ruta de la Reliquias que hoy terminamos aquí, en la parte baja del pueblo, junto a la fuente, el albergue y una casa vecinal donde en animada conversación nos cuentan detalles de los  lugares que hemos recorrido. 

 La niebla deja ver la belleza otoñal del bosque
  

Las fotos son de Juan Lobelle 


 
                           (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó el sábado, 3 de noviembre de 2012 estas dos etapas de la Ruta de las Reliquias y tiene previsto concluirla el próximo 9 de marzo)