Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 28 de septiembre de 2012

ENTRE EL NANSA Y EL SAJA



Desde Collada de Carmona hasta el pueblo de Tudanca, por el cordal que separa las cuencas de ambos ríos
  

     A Mari Luz, porque sus raíces familiares 
     se hunden en estas tierras de Cantabria 
     por donde hoy caminamos




              El río Nansa nace en la vertiente septentrional de Peña Labra y desemboca en la ría de Tina Menor; el Saja corre desde la Sierra del Cordel a unirse al Besaya para, después de atravesar la zona industrial de Torrelavega, desembocar en la ría de San Martín de la Arena. Entre las cuencas de estos dos ríos se extiende un montañoso cordal que nosotros hemos recorrido desde el puerto Collada de Carmona en la CA-182. El puerto se encuentra a 611 metros de altitud en el municipio de Cabuérniga, y a partir de ahí caminamos en dirección sur por una amplia pista de tierra que va ganando altura en la ladera de la sierra.
            Pronto se encuentra el pico Matamigüela, y la pista lo bordea dejándolo a la derecha de los caminantes que, protegidos por la sombra del bosque, siguen subiendo hasta donde la guardería de montaña tiene su cabaña de vigilancia. Es el collado de Zercedillo a 904 metros de altitud, entre los municipios de Cabuérniga y Tudanca: buen lugar para el primer descanso. A nuestra izquierda, hacia el nordeste, en la amplia cuenca del Saja, los pueblos de Cabuérniga, -Renedo, Solares, Terán…-, se confunden en la distancia; hacia el suroeste, contemplamos el municipio de Tudanca en el valle del Nansa, más estrecho y escarpado con el fondo amurallado de la sierra de Peña Sagra.

 El collado de Zercedillo y la caseta de vigilancia

         A partir de este collado la pista cesa, y por senderos y praderías, siempre en el límite entre los dos municipios, vamos ganando altura por el alto de Mostadoiro hasta alcanzar la cumbre de La Guariza (1.021 metros) que nos permite columbrar los cuatro pueblos que componen el municipio de Tudanca: Sarceda; Santotís, donde se ubica la casa consistorial; La Lastra y Tudanca, el de mayor población. Pasado el cueto Tamaredo (1.051 metros), en la braña del Salce poco antes del collado de Sierra Linares (1.107 metros), nos encontramos con la sorpresa, no por esperada menos agradable, de un buen rebaño de vacas raza tudanca.

 El alto de La Guariza

            Estas vacas de reducido tamaño, con su pelaje casi negro en los machos y avellanado, pardo siempre oscuro en las hembras; junto con las astas largas, abiertas y torcidas, son fáciles de identificar en las praderías de la montaña cántabra. Dicen que la tudanca produce poca leche, pero rica en grasas y que su carne es magra y sabrosa. Más adelante en nuestra caminata tendremos ocasión de ver otras, en verdad no muchas pues la cabaña es escasa, aunque en los últimos años parece que va en aumento al ser catalogada como “raza autóctona de protección especial”.
            Seguimos caminado por el Portillo Buceñores, donde abundan árgomas, arandanales y brezales, hasta el cueto Caorra, la mayor altura de la jornada a 1.189 metros de altitud: es el lugar elegido para el descanso, el bocadillo y la conversación, también adornados, todo hay que decirlo, con algunas botas de buen vino. Frente a nosotros están las pandas de Bucierca, que en esta tierra llaman panda a la pradería situada en una loma suave y prolongada.

 Pedregal, zarzas y mosquitos en el cueto Caorra

        Consumidos los minutos de descanso, damos la espalda a Cabuérniga para adentrarnos de forma definitiva en el municipio de Tudanca. Lo primero es el descenso hasta la braña de Carracedo, donde esta señalizado el GR 71 (Sendero de la Reserva de Saja); lo seguiremos hasta el final del camino por una buena pista de tierra que bordea el llamado Prado del Concejo de Tudanca. Es otra agradable sorpresa esta extensa pradería, hermosísima por lo limpia, cuidada y bien cercada de piedra y madera; terreno comunal que los vecinos del concejo trabajan como pasto y siega. La labor de siega y recogida de la hierba se realiza en la actualidad con moderna maquinaria, pero fue en otro tiempo duro trabajo manual en el que participaban todos los vecinos en comandita. Eduardo Fuente Díaz lo ensalza en una canción:

Empezamos en Tudanca
a segar el Prau Conceju,
siempre se empieza por Mota
y se acaba en Llanu Fuegu.

 
 Braña de Carracedo y pandas de Bucierca

            En el Prado del Concejo, una considerable cabaña vacuna, en la que destacan algunas tudancas, hoy pasta y retoza ajena al paso de los caminantes. Y cuando el camino se aleja del prado en su parte inferior, estamos en la Vargona, ya casi sobre el pueblo que se nos ofrece en buena perspectiva a vista de pájaro.

Al llegar a la Vargona,
descansan mirando al pueblu;
una dice qué bien huele
alguna entornó el pucheru.
 
 Vista del Prado del Concejo con Peña Sagra al fondo

         Pero en el descenso aún nos resta una amplia curva para encontrarnos con el cruce del sendero que por el barranco del Jalgar sube hasta la ermita de Bado la Reina, donde se venera a la Virgen de las Nieves. El descenso en su último tramo se adorna con las abundantes moreras que ofrecen a los caminantes su fruto en sazón, y un cartel con la ruta Peñas Arriba (Reinosa a Tudanca), memorial en el centenario de José María Pereda. Entramos pues en el pueblo de Tudanca por estrechas y bien cuidadas calles entre casas de piedra, para llegar al campo de la iglesia, donde una buena fuente de dos caños satisface a quienes sedientos, en un día seco y soleado, terminan aquí esta larga e interesante caminata por las montañas de Cantabria.

Panorámica del municipio de Tudanca en el valle del Nansa


Las fotos son de Santiago Rubio 


                               (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 22 de septiembre de 2012)



lunes, 17 de septiembre de 2012

TODA PEÑAMELLERA



Desde los puertos de Sotres hasta San Esteban de Cuñaba en Peñamellera Baja, por majadas, brañas y collados de Peñamellera Alta

        Si quieres ver a Cabrales,
        sube a la sierra de Cuera;
        allí verás a Cabrales
        y a toda Peñamellera.

         No, no subiremos en esta ocasión a la sierra de Cuera; la propuesta para La Peñuca de Manuel San Juan, gran conocedor de las montañas de Asturias y buen interprete del grupo para disfrute de los caminantes, es en esta ocasión distinta: recorrer buena parte de los dos concejos de Peñamellera partiendo de Cabrales y pisando también el municipio cántabro de Tresviso. Esta larga caminata la dividimos en tres tramos. En el primero de ellos, desde los puertos de Sotres al lado de los invernales de la Caballar, un lugar bellísimo con espectacular panorámica sobre el macizo central de los Picos de Europa, alcanzamos el techo de la jornada.

El ganado pasta en los puertos de Sotres a la sombra de los Urrieles

            Pasamos en este primer tramo por lugares de gran interés como el alto de Pirué que, a 1.242 metros de altitud, fue importante punto de comunicación con Asturias para los vecinos de Tresviso antes de que se abriera la carretera desde Sotres, pues en ausencia de nieve ofrecía paso cómodo para las caballerías. Desde aquí, bordeando una plantación de árboles autóctonos, descendemos a la carretera, ya en el municipio de Tresviso, y caminamos por ella unos dos kilómetros. Caminar por la carretera es un placer cuando podemos contemplar un panorama tan bello como las praderías del valle de Sobra que cierra a nuestra derecha el hayedo de la Llama. Abandonamos la carretera, tomamos un empinado sendero que sube a la collada La Piedra y seguimos ascendiendo, con los Urrieles siempre a nuestra espalda, hasta la cima del pico Jajao.

El Urriellu se asoma en la panorámica desde el alto de Pirué 
           
           El Jajao, de 1.449 metros de altitud, es el pico más alto de Peñamellera Alta y se encuentra en el límite entre este concejo, Peñamellera Baja y Tresviso; está situado en la parte más occidental de la sierra del Cocón y es una despejada plataforma para contemplar los macizos oriental y central de los Picos de Europa.
            La segunda parte de la caminata es un amplio recorrido por la vasta parroquia de Oceño en el municipio de Peñamellera Alta, el que tiene el Ayuntamiento en Alles. Lo primero es descender hacia las proximidades de la majada Tajadura (1.200 metros), lugar de buenos pastos y de donde parte el barranco formado por el río Tajadura que, engrosado por otros como el Nario o el Collantes, es afluente del Cares en Mildón.

La majada Tajadura, desde la falda del pico Jajao

Nosotros seguimos la senda que va por la ladera de la sierra. Un manantial que brota abundante incluso en esta época de sequía permite a los caminantes llenar sus cantimploras y, poco más allá, aprovechar el paso por la majada de Collantes para la parada destinada al bocadillo, el descanso y la conversación. Descanso necesario, porque luego vienen las fuertes cuestas que nos suben a la horcada Llamea y, tras bordear la majada de Tamandón, atacar el último gran ascenso de la jornada hasta el collado Galabín (1.038 metros). En la majada Tamandón nace el río Rubó que se precipita barranco abajo para entregar sus aguas al Cares en las proximidades del pueblo de Trescares. El collado Galabín se encuentra en el límite entre las dos Peñamelleras y ofrece una laguna que en esta época del año se encuentra casi seca.

El collado Galabín

            En el collado Galabín abandonamos Peñamellera Alta para internarnos en la parroquia de Cuñaba de la otra Peñamellera, la baja, la que tiene la villa consistorial en Panes. Es el tercer tramo del recorrido que realizamos por lo que se ha marcado como PR. AS-208 Senda del Pastor al Collado Galabín: un descenso de algo más de siete kilómetros y 800 metros de desnivel hasta la conclusión de la caminata. Bajamos hacia la braña de Sombejo, un lugar con buenos pastos que riega el río del mismo nombre que hemos visto nacer poco más arriba en espectacular cascada. Más abajo con el nombre de río San Esteban corre a desembocar en el Deva junto al caserío de Rumenes en el desfiladero de La Hermida, pero antes forma la canal de Ciercos entre la sierra Nedrina, a la izquierda y la de Cocón, a la derecha. La senda recorre, y nosotros caminamos por ella, la canal por la margen izquierda del río, entre praderías, pedregales, monte bajo y algunos árboles.

Impresionante canal de Ciercos

Pronto se dejan ver al fondo del barranco, en la margen derecha del río, las casas de San Esteban de Cuñaba. Allí termina esta caminata, en la parte baja del pueblo, en el cruce de las carreteras que desde la N-621 suben a las dos únicas localidades de la parroquia: Cuñaba, donde está la iglesia parroquial y San Esteban de Cuñaba, el pueblo que recibió en 1990 el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo ejemplar. Sin subir a la sierra de Cuera como pide la copla, fue bonito caminar desde Cabrales por los montes de Peñamellera y contemplar las brañas, majadas y collados donde corre y se alimenta su cabaña ganadera.

La braña de Sombejo, cerca de donde nace el río San Esteban


 Las fotos son de Juan Lobelle



                                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 8 de septiembre de 2012)


jueves, 30 de agosto de 2012

ALREDEDOR DEL PALACIO DE LA FERRERÍA


Pra, Les Praeres, Mayáu Pastor, Fuensanta, Bocarral… y otra vez Pra

Al tratarse de una caminata circular, se puede elegir entre dos lugares como inicio y final del recorrido: Fuensanta o Pra, en Piloñeta; en ambos encontramos buen sitio para dejar el coche, pero también cerca de ambos lugares hay una estación de tren (FEVE). Como caminante que he realizado varias veces este recorrido circular, muestro mi preferencia por el inicio y final en Pra.

Vista de Peñamayor desde Piloñeta 
En el centro de la imagen, el camino que sube a Les Praeres

Comenzamos a caminar, pues, junto al pueblo de Piloñeta, en el área recreativa de Pra, al lado del río Fuensanta que nace en la ladera de Peñamayor que cae sobre Bimenes, y que cuando aguas arriba recorre este municipio se le llama precisamente río Pra. Se camina por una pista por la que circulan los coches y no sólo para el servicio de los ganaderos, pero quien quiera hacer este recorrido debe subir a pie por razones obvias, y porque merece la pena contemplar el panorama que nos ofrece el camino que va ganando altura sin tregua. Despacio y disfrutando del paisaje, emplearemos algo más de una hora que puede parecer de duro caminar sobre el hormigón; pero a ambos lados del mismo queda un amplio sendero de tierra para hacer liviano el paso de los más exigentes.

Panorámica desde el camino a Les Praeres: en el centro, Piloñeta

Después de superadas las primeras rampas, y ganados los primeros metros al desnivel, ya se nos abre el panorama a pueblos de la margen izquierda del río como Piloñeta, Ovín o Grátila. Más a la derecha, rodeado de bosque, alcanzamos ya la primera visión del palacio de La Ferrería que centrará nuestro recorrido; mientras subimos, lo contemplamos siempre en lo más hondo del valle.

El palacio, al fondo del valle, desde el camino a Les Praeres

Pasamos junto a la fuente de Porciles, un buen lugar para  llenar la cantimplora  y tomarnos un pequeño descanso; es también la braña que cuenta con varias cabañas y buenos pastos para el ganado. La subida se hace cada vez más pendiente, hasta que llegamos a un cierto llano que el caminante agradece antes de atacar el último repecho, desde donde ya se divisan el Orosu, el cordal de Peñamayor y la mata del Texíu: nos encontramos sólo a unos pasos de Les Praeres de Nava.
Es difícil para este caminante decir algo nuevo sobre Les Praeres; desde hace algún tiempo hay un artículo en el blog (Les Praeres de Nava, 26 de abril de 2011) con mis impresiones sobre este hermoso lugar de Peñamayor. La página principal de este blog, así como la portada de mi biografía en Facebook se abren con una foto panorámica de Les Praeres. Sólo decir que si el caminante se encuentra con ánimos, antes de proseguir la ruta puede alcanzar la cumbre del pico Varallonga a 862 metros de altitud, magnífica atalaya sobre el centro de Asturias; y al fondo del valle, de nuevo el palacio de La Ferrería.

El Orosu, el pico Peñamayor y parte de la mata el Texíu

        Desde Les Praeres, comenzamos la segunda parte de la caminata con un agradable descenso por la senda que recorre primero la ladera del Varallonga para internarse en el bosque y salir, después de atravesar un reguero, al Mayáu Pastor. Este es un lugar con cabañas y prados por donde pasa el PR. AS-45 Ruta del río Pendón. Seguiremos esta ruta descendiendo por una pista ganadera hasta Fuensanta. Pasamos primero por Cantucorral y luego por Faéu, donde también hay una fuente con abrevadero para el ganado; después de pasar los altos de Tabléu, en La Vallorita nos asomamos de nuevo al valle del Fuensanta y los pueblos de Nava. Y al fondo nos espera el palacio de La Ferrería; pero antes llegaremos a Fuensanta.

El Mayáu Pastor, en el camino de Les Praeres a Fuensanta

            En Fuensanta está la planta embotelladora y antes hubo un balneario que fue de los más importantes de Asturias. Comienza aquí la tercera parte de la caminata por una hermosa pista de tierra rodeada de árboles y entre prados de siega. Pasamos sobre un hermoso puente de piedra de origen medieval y llegamos al  fin al palacio. El recinto está cerrado con muros de piedra, y protege su entrada del ganado con una portilla de hierro que deja paso a los caminantes por un lateral.

Puente de piedra sobre el río Fuensanta, en el camino hacia el palacio

            El palacio de La Ferrería: lo hemos visto desde el camino de subida a Les Praeres; más lejos aún, desde la cumbre del Varallonga; también, mientras descendíamos por La Vallorita hasta Fuensanta; ahora estamos a su lado, dentro de su recinto y hasta podemos tocar sus gruesos muros.
            Se trata de una construcción de tipo rural encargada por los Álvarez de las Asturias en el siglo XIV. De esta época primitiva conserva la torre central que resalta en la visión del edificio desde la lejanía. Durante los siglos XV y XVI se le añaden el resto de las dependencias y del siglo XVII es el gran escudo colocado sobre el balcón. La puerta de acceso al palacio y la portada de la capilla presentan arcos de medio punto. Su situación sobresale en el ambiente rural, aunque la antigüedad de los caminos que rodean la finca, los viejos puentes de piedra y la presencia de sendos molinos en las cercanías, dan idea de una zona con gran movimiento humano en épocas antiguas; hoy aún destaca la fértil vega de Pra dedicada a pastos y prados de siega. Parece ser que a finales del siglo XVIII y principios del XIX algunas de sus dependencias estuvieron ocupadas en la fabricación de armas: de ahí el nombre de palacio de La Ferrería.

El palacio de La Ferrería

            La salida del palacio es por una portilla de madera a un camino que pasa junto a un viejo molino y cruza de nuevo el río por otro puente de piedra con arcadas medievales. Después del puente, comienza una fuerte aunque corta subida para, tras pasar una nueva portilla para el ganado, llegar al caserío de Bocarral. Bordeamos este caserío e iniciamos el descenso por una buena pista de tierra que pronto nos llevará hasta Pra, donde termina, después de unas cuatro horas y media, esta entretenida caminata.
            Aquí está el viejo Molín de Pra. Este caminante no puede sino evocar cómo en su familia materna era costumbre venir desde el lugar de La Llonga en La Güeria de Carrocera, San Martín del Rey Aurelio, a traer la molienda a este Molín de Pra. Con caballerías venían mis mayores, hay por fortuna alguno para contarlo, recorriendo viejos caminos y pasando sobre robustos puentes: un motivo más para proponer esta caminata con inicio y final en Pra, junto al molino de Pra.

Idílico lugar donde se asienta el molino de Pra


jueves, 16 de agosto de 2012

POR LA ORILLA DEL RÍO ÑORA


PR AS 170. Ruta del río Ñora:  desde La Llorea hasta la playa de La Ñora, entre Gijón y Villaviciosa


El río Ñora, en el límite entre los concejos de Gijón y Villaviciosa, tiene dos cabeceras: una, en la parroquia de San Miguel de Arroes, en Villaviciosa, y la otra, en la gijonesa de Deva, cerca del lugar de la Olla. A partir de su paso por Fielato, marca ya la divisoria entre los dos concejos y aumenta su caudal, primero con las aguas del arroyo La Bonagua y más abajo, con las del río Llorea que nace en la vertiente septentrional del monte Deva.
Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Gijón entre La Llorea y la playa de La Ñora, fue un PR de algo menos de cinco kilómetros y 150 metros de desnive bautizado como Ruta del río Ñora; para ello se recuperaron algunos tramos de camino forestal y de senda a la orilla del río, se construyeron hermosos puentes de madera y se colocaron paneles informativos sobre la fauna del lugar: jabalí, trucha arco íris, pájaro ratonero común, etc. La ruta comienza en La Llorea al lado de la N-632, junto a las instalaciones del Campo Municipal de Golf. Los primeros pasos son por un frondoso bosque de robles, avellanos y laureles, por una pista que desciende en busca del río, cuyas aguas ya suenan en el fondo del valle a la izquierda del caminante.

Comienzo de la ruta internándose en el bosque

Tras el descenso, encontrarnos el primer puente sobre el río Llorea y seguimos caminando por su margen izquierda; en la derecha hay una antigua casería, hoy convertida en moderno chalé rodeado de buen  cierre vegetal. A partir de aquí el camino es llano y pronto pasamos a la otra margen del río, ahora ya el Ñora, para caminar rodeados de castaños y robles. 

 Uno de los paneles informativos: el jabalí frecuenta estos parajes

Comenzamos a ver en ambas laderas del valle plantaciones de eucaliptos, y así nos encontramos al lado de un nuevo puente de madera otro de hormigón por el que pasa una pista de acceso a los eucaliptales. La primera intención del caminante, tras cruzar el río por cualquiera de los dos puentes, puede ser continuar de frente por la pista, mas los indicadores y flechas en el suelo le dirán que debe girar a la izquierda para seguir la senda sin apartarse del río y su margen derecha. Poco más allá sale por la izquierda del río una acequia que servía para abastecer las instalaciones del llamado Molino del Pilu.

 Puentes de madera y hormigón, y plantación de eucaliptos

Aún queda un buen trecho para llegar a este Molino del Pilu junto a una carretera que se interna en la parroquia de Quintueles. Aquí estuvo instalado, y en funcionamiento hasta poco antes de 1936, un artilugio de dos ruedas para producir electricidad; hoy no queda de ello más que el recuerdo y algunas ruinas ocultas en la vegetación. Después de cruzar la carretera antes citada, seguimos a la vera del río y acercándonos ya al final de la ruta.

 Lugar donde estuvo instalado el Molino del Pilu

Este final es bastante espectacular: tras cruzar un último puente, el paisaje se abre a la playa de La Ñora entre los acantilados que la protegen y el estuario que forma la desembocadura del río. Finalmente, después del merecido descanso para contemplar el panorama, hay dos opciones. Una, rehacer el camino y volver hasta La Llorea remontando el curso del río y el valle, y aunque sea repetir el mismo itinerario, el caminante le encuentra su encanto al realizarlo ahora en sentido ascendente. Pero también puede enlazar con la senda El Rinconín-La Ñora que comienza por una interesante escalinata, va bordeando la costa por encima de las playas de Estaño, La Cagonera y Serín, y atraviesa el parque de la Providencia.

 Final de la ruta en la playa de La Ñora

lunes, 30 de julio de 2012

MONTES DE PONGA


Desde La Uña hasta Beleño por el cordal del Collao Zorro

       Dos cordales se extienden por el término municipal de Ponga perpendiculares a la cordillera Cantábrica. Uno de ellos, el más occidental recibe precisamente el nombre de Cordal de Ponga y sirve de límite con el Parque Natural de Redes, concejo de Caso; sus cumbres señeras son el Maciédome, a quien los ponguetos nombran como el Alto Ponga, y el Tiatordos, que se levanta frente a la villa capital. El otro es un cordal interior que separa las parroquias de Sobrefoz y Casielles: el del Collao Zorro. A este cordal acudimos en el grupo La Peñuca invitados por Manuel Quintana, buen conocedor de la zona, para realizar una larga caminata partiendo del pueblo leonés de La Uña.
            El comienzo, a 1.200 metros de altitud, en la C-635 al lado de la fuente La Turriente permite a los caminantes abastecerse de agua para el camino. Tras pasar por un puente sobre el río Esla atravesamos la vega de Martindiez y pronto encontramos la unión de los arroyos Riosol y de la Castellana: ambos se disputan el nacimiento del Esla; nosotros seguimos al de la Castellana por el valle de Valdosín. Estamos caminando por una buena pista de tierra sobre la que se marca el PR. LE-20 Puerto de Ventaniella, y sobre nosotros se asoman orgullosas las peñas Ten y Pileñes, las del refrán:

Ten y Pileñes,
buen par de peñes;
Ten pa les cabres,
pa le oveyes,
Pileñes.

     La vega y el bosque de Valdosín
       
              La vega de Valdosín es amplia, cuenta con un buen redil y en ella encuentra buen alimento el ganado vacuno. A partir de aquí la pista se convierte en un buen sendero que nos sube al puerto de Ventaniella a 1.430 metros de altitud; es el límite regional y fue importante paso para los intercambios comerciales asturleoneses. Un poco más allá, ya en Asturias, está la pradería de Ventaniella con la ermita y el albergue de caminantes; pero nosotros no bajaremos hacia allá, sino que descendemos a la majada El Xerru (1.390 metros) para encontrar un sendero que inicia una fuerte subida.

 Hacia el puerto de Ventaniella

            Es la primera gran ascensión de la jornada: el sendero se pierde en amplias praderías colgadas del cordal y debemos forzar la máquina para alcanzar los 1.642 metros de altitud del collado Miédome. Viene luego un considerable descenso hasta la hermosa majada de Viañu, donde unos ganaderos se afanan en la reconstrucción de dos cabañas, para luego iniciar el segundo duro ascenso hasta el collado Viañu y, más arriba, la collada Obrango (1.434 metros).

 Majada y collado Viañu

            Un nuevo y obligado descenso para atravesar los puertos de Sus nos lleva a iniciar la última, mayor y más larga ascensión hasta el pico Collao Zorro (1.844 metros); es la mayor altura de la jornada y también la cumbre del cordal. Es también el lugar indicado por Manuel para el descanso y el bocadillo. El sol que no calentó en demasía, lo cual, junto a una pequeña brisa, fue de agradecer por los caminantes, aparece ahora con fuerza; y allí, frente al otro cordal (el de Ponga), a la vista de las praderías de Ventaniella, y al fondo, muy al fondo del valle el pueblo de Sobrefoz, disfrutamos del encanto especial de estas montañas mientras reponemos fuerzas para la última parte de la caminata. 

 Fuerte subida al collado Miédome

            Es un largo descenso desde la más alta cumbre del cordal hasta los 619 metros de San Juan de Beleño. Por la ladera bajamos al propio Collao Zorro y por un sendero que bordea el pico Luengo llegamos al collado Pumerín, más abajo a la collada Caldes y hasta la majada Cabanín, como en todas las majadas que atravesamos repleta de ganado, pero en ésta con más ejemplares de caballar que de vacuno. Desde aquí entramos en el valle que marca la riega Les Foyaques, afluente del río Ponga. Por su margen izquierda desciende un camino carretero, una vieja caleya empedrada pero en bastante mal estado: abundancia de agua y barro, árboles caídos, alguna alambrada que cierra el paso a ganado y caminantes; como, además, la pendiente es considerable, el final de la caminata se hace penoso. Mas al fin llegamos a la vera del río y a la PO-1, la carretera que une Sobrefoz con la capital municipal.

 Descenso del pico Collao Zorro

            Aquí en Beleño, topónimo que parece remitir al dios celta Belenos, termina esta caminata que aunque dura, tal vez la más dura de cuantas he relatado en el blog durante el presente año, es de una belleza que, tengo para mí, acaso sólo los montes de Ponga y Redes puedan ofrecer.

 Hacia la majada Cabanín

  Las fotos son de Elena Castro  

 

                                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 21 de julio de 2012)


sábado, 14 de julio de 2012

POR TIERRAS DEL ALTO SIL


Desde Salentinos hasta su braña y el alto de la Carranca en la sierra de Gistredo

            El río Sil, principal afluente del Miño, nace al pie de Peña Orniz, en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica cerca del pueblo de La Cueta en la Babia alta, el pueblo más alto (1.460 metros) de  la provincia de León. Cuando atraviesa la comarca leonesa del Bierzo, el río presta su nombre como apellido a muchos municipios y pueblos por donde pasa: Páramo, Palacios, Vilariño, Tejedo, Argayo… todos del Sil.
            A estas tierras del Sil acudimos a propuesta de Emilio Alegre para caminar por la sierra de Gistredo y algunas de sus cumbres señeras; pero si bien es cierto que en muchas ocasiones habíamos escuchado en los informativos meteorológicos que una fuerte borrasca desde el Atlántico cruzaría el Bierzo para barrer todo el norte de España, ésta fue la ocasión de comprobarlo sobre el terreno. Y si esa misma borrasca con fuerte viento, lluvia y niebla nos impidió llegar a las cumbres previstas, no fue impedimento para realizar una parte del camino, aunque empapados y sin poder apreciar por la niebla la totalidad de este bello paisaje.
            La caminata comienza y termina en el pueblo de Salentinos, en el municipio de Páramo del Sil, hasta finales del siglo XIX nombrado como Ribas del Sil d’Abaxo, según consta en la copia de un documento fechado en 1780 y expuesto en el bar del pueblo. Salentinos es un pueblo alargado a la vera del río de su mismo nombre, con casas de piedra y techumbre de pizarra bien conservadas. Desde allí parte el PR. LE-45 Ruta del Catoute que, tras pasar por la cumbre de este pico, finaliza en Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, tal vez el pueblo de España con el nombre más largo.

Rincón a la salida de Salentinos

           En la primera parte de nuestra caminata seguimos este PR sobre una pista que por la margen izquierda del río Salentinos recorre su precioso valle. El camino fácil y agradable va ganando altura de forma suave, atravesamos varias portillas para el ganado y pasamos junto a tres fuentes: el manantial de Brañavieja, las Fontainas y la de las Chábanas (por las chábanas, llábanas o tejas de pizarra que la cubren). Esta última fuente nos anuncia la llegada a la braña de Salentinos; amplia, con prados cercados de piedra, varias cabañas y hasta un refugio del Distrito Forestal de León en el que nos detendremos a la vuelta.
            Al salir de la braña, abandonamos la pista y el cauce del río que baja de la falda del pico Catoute. Nuestro camino toma una senda empinada que sube hasta la braña de Campogrande, dejando a la izquierda el bosque de Teixedor y a la derecha, el Teso de los Griegos, donde los romanos tuvieron explotaciones mineras de oro.

 La braña de Salentinos y el valle por donde caminamos

           Pasado Campogrande, la senda desaparece y caminamos por entre los piornales, en fuerte pendiente, hasta la campera de la Carranca. Al llegar aquí, la lluvia que nos acompaña desde Salentinos se convierte en fuerte aguacero con niebla y viento que sopla por la vertiente noroeste de la sierra; a malas penas nos permite caminar por la crestería, que está señalizada con una sucesión de mojones, hasta el alto de la Carranca a 1.886 metros de altitud.
        La propuesta inicial de Emilio Alegre consistía en seguir cresteando para ascender primero al pico Chao, luego al de Braña la Pena y por último al de Valdeiglesias, la cumbre de la sierra. Parados en el alto la Carranca, y ante la fuerte ventisca y la niebla que cubre toda la crestería, el grupo secunda la opinión del guía y su presidente de acortar el camino, iniciando desde este mismo punto el regreso.

 Mojones que indican el camino por la crestería

            Así pues, comenzamos el descenso por un sendero entre los piornales hasta Campogrande y, más abajo, a la braña de Salentinos. En esta braña está el refugio siempre abierto a ganaderos y caminantes, con la única condición de que después de su estancia en él lo dejen limpio y ordenado. Es de reducidas dimensiones, pero tiene unos tableros para literas, bancos arrimados a la pared y una chimenea donde los caminantes empapados pueden avivar una hermosa hoguera: algunos decidimos detenernos allí, mientras otros seguían su camino de regreso.
            Tras el descanso, la comida y la conversación en el agradable ambiente que propicia el fuego, continuamos el camino hacia Salentinos. Valle abajo, la lluvia amaina, la temperatura sube y se puede pronosticar un atardecer agradable, aunque al mirar atrás la sierra siga cubierta de nubes.

 El río Salentinos, también llamado de la Tejera

           A la entrada del pueblo hay un viejo molino. Tiene limpia la acequia por donde discurre el agua con normalidad y las compuertas están en buen estado: todo indica que podría estar en funcionamiento. En efecto, fue molino harinero, luego sirvió para producir la electricidad al pueblo y en la actualidad sigue moliendo como antaño para los grupos escolares que lo visitan, y el pan de su harina se vende en el bar del pueblo. Al lado del molino hay una piedra grabada con el anagrama de la mancomunidad de los Cuatro Valles leoneses y junto a ella, una llábana que sirvió para colar, hacer la colada con agua y ceniza.
            Son detalles para adornar una jornada que, aunque no pudo ser completa, deja en el caminante la idea de un bello paisaje plagado de lugares interesantes, a los que sería agradable retornar cuando el tiempo lo permita.

Por entre los piornales en flor

Las fotos son de Juan Lobelle



                                       (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 7 de julio de 2012)


sábado, 23 de junio de 2012

MONTES DE CASO, MARAÑA Y LILLO


Desde el puerto de Tarna hasta Isoba por el pico Remelende, la sierra de Mongayu y el valle de Pinzón

         El puerto de Tarna a 1.490 metros de altitud es el paso natural entre las cabeceras de los valles del Nalón y del Esla. Allí convocó Fernando Espina al grupo La Peñuca para realizar una caminata hasta el pueblo de Isoba a través de los cordales que separan Asturias y León.
          El primer objetivo de la jornada es la cumbre del pico Remelende de 1.889 metros de altitud, en cuya ladera hubo un proyecto de estación invernal que no llegó a cuajar; las pistas para los remontes nos marcan el camino para superar los casi 400 metros de fuerte desnivel sin tregua, y la dificultad se agranda cuando hay que caminar por entre los incómodos piornales. Poco antes de llegar a la ansiada cumbre nos encontramos con los restos de una trinchera que formó parte de un conjunto de fortificaciones de la Guerra Civil situadas a ambos lados del puerto: un fortín en la ladera de este mismo pico que cae al puerto las Señales y otros dos fortines más al este del puerto de Tarna, encima mismo de la C-635 y en el pico Abedular.

El pico Remelende desde el puerto de Tarna

            El pico Remelende es uno de los destacados del Parque Natural de Redes y su cumbre, con vértice geodésico, un excelente mirador del parque y del valle del Nalón; pero nosotros encontramos fuerte ventisca empujando la niebla desde el valle de Riosol y el concejo de Maraña que apenas logramos adivinar bajo la bruma. No obstante lo desapacible del tiempo, los caminantes hicimos allí la primera parada para recobrar el resuello y contemplar los pueblos de Caso y sus montañas: los inevitables Tiatordos, Maciédome, etc.

Panorámica del Tiatordos desde la cumbre del Remelende

            Con el Remelende se inicia la sierra de Mongayu, que nosotros recorremos en lucha con la ventisca que en ocasiones arrecia y otras veces parece amainar; pero el camino por este cordal resulta siempre agradable en un continuo remontar lomas y bajar collados: primero será el Porrón de Monéu (1.865 metros) y luego el pico Monéu (1.830 metros). En esta zona, que algunos mapas identifican como los Porrones de Monéu debido al fuerte espolón que se desploma hacia el norte, encontramos en varias charcas y regueros el nacimiento del arroyo Monéu que se precipita por un estrecho valle hacia las proximidades del pueblo de Tarna, donde se pierde en el río Nalón: su primer afluente por la izquierda.
            Luego viene el que da nombre a la sierra: el pico Mongayu, desde donde, si la niebla lo permite, ya se columbran hacia el sur las tierras del concejo de Lillo. Hacia el norte corre el arroyo Mongayu que nace casi a nuestros pies y dibuja su hermoso Tabayón del Mongayu, una de las perlas del parque. Tabayón, en el asturiano de esta zona, es el salto del agua de un reguero, y éste del Mongayu, en la ladera del Cueto Negro es uno de los lugares más visitados por los caminantes, que se acercan desde el pueblo de Tarna a través del monte Saperu para contemplarlo en la Campona: a todos estos lugares llega nuestra vista desde el cordal que estamos recorriendo.

Agradable caminar por la cresta de la sierra de Mongayu

            Pasado el pico Bardera (1.872 metros), y desde el collado Zampuerna (1.705 metros) y el alto Les Cuerdes (1.807 metros), divisamos el valle que se encierra entre el ya citado Cueto Negro, por un lado y el Cantu del Oso y el Xerru de Príes, por el otro: el valle La Ablanosa, la riega y la vega Pociello, la majada Cerréu, el monte Fabucao, la majada Busumerón y el collado Arenas; son los lugares por donde discurrió una de nuestras anteriores caminatas (Redes en primavera, 18 de mayo de 2012).

Panorámica de la vega Pociello y el monte Fabucao

            Hacia el sur, en los montes de Lillo aparecen varias lagunillas que alimentan los arroyos que van al río Pinzón; y así llegamos al pico Los Abedulosos (1.847 metros) donde ya con el viento en calma e incluso el sol intentando vencer a las nubes, Fernando propone la oportuna parada para el descanso, la comida y la conversación. Contemplamos hacia el sur el valle de Pinzón y al fondo, el pueblo de Cofiñal a la sombra del enhiesto pico San Justo (1.965 metros); hacia el norte, una vez más, la hermosa vega Pociello adonde en ese mismo momento algunos ganaderos de la parroquia de Tarna acuden con sus reses.

Una de las lagunillas en la ladera sur de la sierra

            Cerca de Los Abedulosos está la Muezca de Brugu. Una muezca es el paso a través de un estrecho corte natural en la sierra entre los dos valles que ésta separa; la Muezca de Brugu es el camino entre los valles de Valdebezón, en la parroquia casina de Sobrecastiello, y el ya citado de Pinzón, en el concejo leonés de Lillo.
            Por la Muezca tomamos rumbo sur y nos internamos de forma definitiva en tierras leonesas. Descendemos atravesando bellas majadas y vadeando los regueros que alimentan el Pinzón, arroyo que baja por la ladera del pico que le da nombre para juntarse más abajo con el arroyo del Pinar y con el río Isoba, para conformar el río Porma y su embalse.

Cabaña ganadera en el valle de Pinzón

            Nosotros llegamos al fondo del valle, donde hay buenas praderías con bastante ganado vacuno, cruzamos el río y ascendemos hasta el collado Pinzón (1.525 metros). Por aquí pasa una pista forestal marcada como PR-LE 27 Entrevados-Valle de Pinzón; se trata de un circuito que desde el pueblo de Isoba recorre la hoz de Entrevados y, en sentido ascendente, el valle que nosotros hemos atravesado. Por esta buena pista de tierra bajamos desde el collado hasta el pueblo de Isoba en la LE-332 cerca del puerto de San Isidro. Así finaliza esta caminata que a pesar de las inclemencias del tiempo que en algún momento tuvimos que vencer, nos resultó agradable y entretenida como todas las que se pueden hacer por Redes y las montañas de León.

La niebla juega sobre la vega Pociello


Las fotos son de Juan Lobelle


                                         (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 16 de junio de 2012)