Para "ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos..."

viernes, 15 de noviembre de 2013

GR 109 ETAPA 10



Concejos de Laviana y Aller, desde Entralgo hasta Bello por Campa Felguera y las colladas Doñango y de Pelúgano

            Existía en el latín vulgar la voz intraticum para nombrar la confluencia de dos corrientes de agua; diversos son los topónimos que en Asturias tienen esta procedencia, tal como El Entrego en San Martín del Rey Aurelio y el que hoy nos ocupa, Entralgo, donde el río Villoria entra en el Nalón por su izquierda. En Entralgo está también la casa natal de Armando Palacio Valdés convertida en Centro de Interpretación de su obra, y es final e inicio de sendas etapas del GR 109 Asturias interior. Allí acudimos a propuesta de José Luis, asiduo caminante del grupo La Peñuca, para realizar la 10ª etapa de este GR que une los concejos de Laviana y Aller atravesando la crestería donde destaca el macizo de Peña Mea: un recorrido de algo más de 18 kilómetros y medio por tres parroquias rurales de cada uno de los municipios.

Uno de los indicadores que se encuentran durante la etapa

            El comienzo del camino en Entralgo a 310 metros de altitud es con fuerte pendiente desde el lugar mismo que nos marca el indicador de la ruta, cuya primera parte salva fuerte desnivel; así, por buena pista de tierra, pasamos junto a la casería de Les Llanes y cuando bordeamos el cerro de Monte Castiello, donde hay un repetidor de televisión y restos catalogados de un castro, salimos de la parroquia de Entralgo para caminar por la de Villoria. Según vamos ganando altura, apreciamos la amplia panorámica sobre el concejo de Laviana, destacando la zona urbana de La Pola, pero también pueblos en la ladera que cae a la margen izquierda del Nalón: Canzana, Meruxalín, Les Bories…

 Después de la casería de Les Llanes

        Llegamos a los pueblos de Pumará y, algo más allá, Campomoyáu a 650 metros de altitud; aquí enlazamos con la LV-7 que sube desde Villoria hasta Los Tornos. Caminamos por la carretera algo más de un kilómetro, para abandonarla en un lugar donde nos llama la atención la panorámica sobre la parte más meridional de la sierra de Peñamayor con el cordal de Breza hasta el pico La Chamoca.
            La pista de tierra con retazos de hormigón sigue ganando altura, bordea el pico Felguerina y llega hasta Campa Felguera, un área recreativa con cercado de madera, techumbre y una ermita dedicada a Santiago que fue levantada en 2001: un buen lugar para el primer descanso una vez alcanzados los 914 metros de altitud.
 
Praderías de Campa Felguera 

            Después del área recreativa tenemos el paso más espectacular: una estrecha senda bordeando un farallón rocoso por la empinada ladera sobre el valle del río Raigusu, que más abajo se une al río Mosquil para desembocar al Nalón en Ribota. La senda zigzaguea hasta alcanzar la collada Doñango (1 161 metros), la mayor altura de esta etapa; lugar de buenos pastos con fuente, y paso tradicional entre las parroquias de Villoria, que dejamos atrás y Tolivia, por donde seguimos caminando.

Desde la ermita, caserío y farallón rocoso a salvar por su izquierda

            El vendaval obliga a los caminantes a cruzar raudos la campa sin detenerse a disfrutar de su belleza. Nos internamos en la parroquia de Tolivia por la pista que desciende hasta la LV-9, que sube desde Llano la Tabla en Tolivia por La Cuesta de Abajo y La Cuesta de Arriba hasta Fresnéu, y es acercamiento habitual de los montañeros que pretenden alcanzar la cumbre de Peña Mea. Debajo de nosotros, en la misma pista, vemos el caserío de Les Campes con la ermita de la Visitación del siglo XVIII. Cuenta la tradición que los lugareños habían planificado construir esta ermita en el lugar de La Cuesta, casi en el fondo del valle; sin embargo, una mañana todo el material que tenían preparado para la ocasión apareció de forma misteriosa en Les Campes, mucho más arriba, donde se vieron obligados a construir la ermita que hoy podemos contemplar.

Praderías bajo el macizo de Peña Mea

         Nosotros no llegamos hasta allí, pues tras considerable descenso, algo más abajo de El Colladín, retomamos de nuevo el ascenso hacia el lugar conocido como Prau Pachón, donde hay cabañas muy reformadas a las que nos acogemos para el descanso, la comida y la conversación protegidos del fuerte viento, que estamos seguros azota en la ya cercana collada de Pelúgano (1 016 metros). La Collá, como la nombran los ganaderos, campa grande y llana, es la vaguada que se abre al paso entre los dos concejos; a partir de aquí, caminamos, todo en descenso, por la parroquia de Pelúgano en el concejo de Aller.
            Más abajo está la braña de Cerréu (975 metros), donde nos encontramos con el PR AS-262 Ruta de Peña Mea, que desde el pueblo de Pelúgano asciende hasta la ladera y la misma cumbre de la peña. Pasamos junto a la pradería de Posadoiru y el caserío de La Vallina, para entrar en Pelugano (570 metros); cruzamos Barriocima, junto a la iglesia parroquial de Santa María y Barriobaxo, donde está la capilla de San Pedro al lado de un tejo, y salimos del pueblo por la AE-5.

Braña Cerréu, en la parroquia de Pelúgano

            En el descenso por esta carretera hasta Levinco, pasamos junto a las instalaciones de una cantera horadando la montaña para la obtención de arena y talco. El pueblo de Levinco pertenece a la parroquia de San Martín de Vega y se encuentra a 455 metros de altitud, al lado del río Aller; por allí pasan la AS-253, que sube hasta el puerto de San Isidro y el FEVE, que lo hace hasta Collanzo.

El río Aller a su paso por Levinco

            Atravesamos el pueblo, cruzamos carretera, río y ferrocarril, para tomar la AE-4 que en kilómetro y medio de ligero ascenso llega hasta Bello (500 metros), único núcleo de población de su parroquia, la sexta de las que hemos recorrido en esta caminata. En Bello, junto a La Casona, edificio barroco rehecho en 1784, y la iglesia parroquial de Santa Eulalia, construida en 1694, finaliza esta 10ª etapa del GR 109, que viene desde la margen izquierda del río Nalón (Entralgo) a la del río Aller que más abajo, con el nombre de río Caudal, será uno de sus principales afluentes.

La niebla juega sobre el valle del Nalón


Las fotos son de Juan Lobelle


                (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 9 de noviembre de 2013)

jueves, 31 de octubre de 2013

GR 109 ETAPA 1



Por toda Peñamellera, desde Panes hasta Alles: Robriguero, Collado Serna, Mier, Niserias…

Si quieres ver a Cabrales,
sube a la sierra de Cuera;
allí verás a Cabrales
y a toda Peñamellera.

            Sin subir a Cuera, como pide la tonada asturiana, hemos podido ver y recorrer gran parte de Peñamellera en una caminata entre ambas villas municipales. El GR 109 Asturias interior recorre la región de punta a punta, desde Peñamellera Baja hasta Santa Eulalia de Oscos: 505 kilómetros en 27 etapas bien señalizadas, en un promedio de 15 a 25 kilómetros por etapa, siempre por los aledaños de la Cordillera.
            Lo que hicimos en esta ocasión, por iniciativa de Pepe Mieres para el grupo La Peñuca, fue la primera etapa, entre Panes y Alles: 18,42 kilómetros a través de cuatro de las 18 parroquias que componen toda Peñamellera.

El Cares-Deva a su paso por Panes (*)

            Panes, donde como ya se ha dicho comenzamos la caminata, es la capital de Peñamellera Baja; se sitúa a 50 metros de altitud sobre el nivel del mar, ocupando una amplísima vega atravesada por el río Cares-Deva. En la margen derecha del río está el área recreativa de La Brañona, en la que se enmarca un paseo botánico que recorremos entre paneles informativos de los árboles y arbustos que lo decoran: guillomo, agracejo, serbal, abedul, fresno… Por este placentero paseo iniciamos la ruta; pasamos ante la ermita románica de San Juan de Cilluergo y al acercarnos al palacio de San Román, ubicado en una gran finca, salimos a la N-621 en dirección a Potes.

Por el paseo botánico, al inicio del camino (*)

            Este tramo de algo más de un kilómetro por carretera nacional de abundante tráfico y sin arcenes, que obliga a caminar con precaución y en fila de a uno, es el más desagradable de la ruta, aunque atemperado por la proximidad del río.
            Pronto llegamos a Puente Lles para cruzar sobre el río Deva poco antes de su unión con el Cares; abandonamos aquí la N-621 y salimos de la parroquia de Panes para entrar en la de Tobes. Caminamos ahora por la PB-5, una carretera mucho más tranquila, que según vamos ascendiendo nos permite contemplar hermosas panorámicas al otro lado del río; podemos ver el lugar de Abándomes que fue la capital tradicional del Valle Real de Peñamellera hasta su división en 1869 y después, capital municipal de Peñamellera Baja hasta que en 1890 ésta se trasladó a Panes.

El paso sobre el Deva en Puente Lles (*)

            Atravesamos el pueblo de Robriguero (108 metros) que se asienta al pie de la peña de su mismo nombre y apreciamos el río Cares cada vez más al fondo del valle cerrado en la otra margen por la sierra Perumoru. El ascenso prosigue y cada vez contemplamos más cerca la aguda Pica de Peñamellera, elevación rocosa que da nombre al valle y que se sitúa, cual mojón, entre los dos municipios; su presencia es constante a lo largo de toda la caminata, de forma que ésta bien se podría titular A la sombra de la Pica de Peñamellera.
            Llegamos a la localidad de Bores (240 metros) que se divide en tres barrios: Orejuz, La Serna y L’Aldea, donde nos detenemos para el necesario descanso junto a la fuente y la ermita de Santa Catalina. Es aquí, donde la proximidad de la Pica tienta a los más animosos montañeros que al fin se deciden a abandonar por el momento el itinerario marcado para coronar su cumbre; no lo hacemos así los demás, pues con la excusa de no salirnos de la ruta, ocultamos nuestra falta de aliento para llegar a la cima de esta aguja que se impone ante nuestra vista.

Hermosas praderías en la parroquia de Tobes (**)

            De L’Aldea de Bores salimos por una buena pista de tierra que asciende por entre las cabañas de Vallejo y las amplias praderías de Texiorias donde pasta abundante ganado, hasta alcanzar el punto más alto de la jornada: la braña de Bondi a 513 metros de altitud. Es obligada aquí una parada, para contemplar a lo lejos en la sierra de Cuera el pico Paisano, en cuya cima señorea una ermita que nos recuerda la historia de aquel joven pastor, a quien sorprendió en lo más alto de la sierra una imponente tormenta que lo atemorizó hasta el punto de prometer al Cielo hacer algo grande si salía con vida de allí. En efecto salió, abandonó el pastoreo, emigró a América y, como tantos, regresó convertido en un acaudalado indiano para construir a sus expensas la ermita en la cumbre donde un día temió por su vida; y dicen también que, mientras vivió “aquel paisano”, no faltó ningún año en aquella cumbre una romería en la que los lugareños estaban invitados a comida y bebida.


El pico Paisano desde la braña de Bondi (**)

         Esta es la historia de la ermita del pico Paisano que contemplamos desde la braña de Bondi, antes de comenzar el primer descenso por una pista que atraviesa el collado Serna (431 metros), abandonando la Peñamellera Baja para seguir por la parroquia de Mier, ya en la Peñamellera Alta.
            El descenso por esta pista con retazos de hormigón es largo y fuerte, pues Mier se encuentra en el fondo del valle, a sólo 64 metros de altitud. Se divide Mier en dos barrios unidos por un puente sobre el Cares, Mier d’Acá y Mier d’Allá; nosotros sólo cruzamos el d’Allá y recorremos, por la margen derecha del Cares, un sendero de pescadores protegido con pasamanos de cuerda. Es uno de los momentos más agradables de la jornada, este tramo contemplando en el río truchas, salmones y anguilas que campean a sus anchas en el agua limpia y clara.
            Esta senda de pescadores finaliza al llegar a Niserias. Por un puente colgante pasamos sobre el Cares, atravesamos la AS-114 y entramos en la parroquia de Alles, la cuarta de las que recorremos en esta caminata. En Niserias buscamos el momento para el descanso, la comida y la conversación al lado del río Besnes, que viene de la sierra de Cuera para entregar aquí sus aguas al Cares.

Mier y el Cares desde el collado Serna (**)

            La última parte de la caminata es un considerable ascenso desde los 60 metros de altitud de Niserias hasta los 263 metros de Alles. Primero ascendemos por la AS-345 hasta el caserío de Besnes (110 metros), un núcleo dedicado en su totalidad al turismo rural; después de pasar la ermita de San Millán, abandonamos la carretera para seguir por la antigua caleya que fue en otro tiempo la principal vía de comunicación con la villa municipal.
            Esta vieja caleya, perfectamente arreglada y limpia, atraviesa un frondoso castañedo donde pudimos recoger un buen puñado de sabrosas castañas: fue otro de los momentos gratos de la jornada. Así llegamos a Alles, la capital de Peñamellera Alta, que asienta su disperso caserío, en el que destacan varias construcciones de estilo montañés, en la ladera sur de la sierra de Cuera.

Besnes y su camino bien empedrado (*)

           En la plaza, entre la imponente iglesia parroquial de estilo barroco, el edificio consistorial y la bolera municipal de bolo-palma, finaliza esta etapa del GR 109 que permite recorrer una buena parte del valle de Peñamellera, antes de continuar, en la siguiente etapa, hacia el vecino concejo de Cabrales. No obstante, hoy, algunos aún quisimos poner colofón a esta jornada recorriendo los cuatro kilómetros que median hasta las ruinas de la iglesia románica de San Pedro de Plecín, que fue la parroquial de Alles hasta la construcción en 1787 del nuevo templo.
La Pica de Peñamellera, presente desde el inicio del camino (*)

  (*) Fotos de Juan Lobelle
(**) Fotos de José Arnillas

                    (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 26 de octubre de 2013)
 

jueves, 24 de octubre de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (III)



Al pico Feliciano desde el puerto de Aralla, y por Los Calderones hasta Piedrasecha

           
            El puerto de Aralla en la LE-473 es el paso natural entre los términos municipales de Sena de Luna y La Pola de Gordón, uniendo sus pueblos de Aralla y Geras. De nuevo en la montaña central leonesa, entre la comarca de Luna y las tierras de Gordón, comenzamos aquí a 1 544 metros de altitud este recorrido: una propuesta para el grupo La Peñuca de José Montero, buen conocedor de estas tierras a las que siempre nos invita para disfrutar caminando.
            La caminata comienza por una pista que pronto abandonamos para alcanzar la crestería ya a 1 758 metros de altitud. Esta crestería, en principio, es fácil de recorrer, con buenas vistas a ambas vertientes; y cuando aparecen las dificultades conviene tomar la senda que discurre por la ladera que vierte a Luna.
            Así llegamos al collado Pedroso (1 865 metros) y proseguimos el ascenso, sorteando la alambrada que marca la separación de pastos, hasta alcanzar la primera cumbre y punto más alto de la jornada: el pico o cerro Pedroso ( 1 914 metros). Desde esta cumbre, vértice de tres ayuntamientos, Sena de Luna, La Pola de Gordón y Barrios de Luna, tenemos una buena panorámica del embalse de Barrios de Luna y la A-66 con el puente atirantado sobre el embalse; y al otro lado, el arroyo Polanco que recorre las praderías antes de internarse en un estrecho desfiladero.

 Aralla de Luna y la carretera que sube al puerto
            
        Del cerro salimos por la crestería para luego descender hasta Brañarredonda. Desde aquí hacia nuestra izquierda, por Los Corrales y El Cavio, alcanzando el arroyo, llegaríamos hasta Geras de Gordón; pero nosotros tomamos la pista y luego senda que, atravesando praderías, pasa junto a una fuente con abrevadero, y siempre en ligero descenso, nos lleva a la vega del Palomar (1 769 metros), donde hay unas lagunas o charcas que se conocen como Pozos de la Vega: un buen lugar para los aficionados a la fotografía. El sendero sigue en descenso hasta la colladina (1 685 metros) desde la que ya divisamos el primero de los objetivos de la jornada: el pico Feliciano, con el que la niebla juega ocultándonoslo a veces.

Uno de los pozos en la vega del Palomar

            El ascenso al pico desde esta colladina, por entre piornales primero y pedregales más arriba, se hace largo; sin embargo, cuando se alcanzan sus 1 820 metros de altitud, la niebla ha desaparecido dejando paso a una fuerte ventolera que encoge a los caminantes.
            En el alto del pico Feliciano está el único buzón de cumbres colocado por el grupo La Peñuca; fue en marzo de 2003 en recuerdo de Feliciano Gómez Carrero, directivo del grupo fallecido el año anterior. Algunos de los que ahora caminamos con este grupo no llegamos a conocerle, pero sí hemos oído muchas anécdotas que lo definen como gran caminante, entusiasta animador, amable y buen compañero en el camino. El buzón está acompañado de una placa del Colectivo Montañero Gijonés porque “Las personas sólo dejan de existir cuando se las olvida” y “Feliciano, amigo, compañero, siempre estarás en nuestro recuerdo”.

Hacia el pico Feliciano

            Refugiados del fuerte viento, mirando hacia el nordeste, encontramos el lugar para el bocadillo, la conversación y un pequeño descanso. Mientras, contemplamos al fondo, frente a nosotros, los pueblos de Geras y, más a la derecha, Paradilla de Gordón; más allá, el pequeño embalse de Casares y, cerrando el panorama, la cordillera por Pajares y el Brañilín.
            El descenso es fuerte, y como el viento arrecia, nos obliga a caminar con tiento entre pedregales y piornales hasta llegar a una vega (1 662 metros) con algunas cabañas. Allí, en la alambrada, una portilla nos permite el paso, dejando a nuestra espalda el municipio de La Pola de Gordón para adentrarnos en el de Carrocera. Por buena pista de tierra seguimos el descenso, dejando a nuestra izquierda la collada y el pico Amargones, hasta llegar al collado del Fito (1 675 metros); a la derecha sigue la pista junto al arroyo de Pernaliega hasta la vega de Santas Martas (1 450 metros).

Los perros pastores siguen a los caminantes por la vega

          En Santas Martas hubo una abadía y un pueblo cuya desaparición se relaciona con la leyenda del envenenamiento colectivo por animales malditos: en este caso, una sacabera en el agua de amasar el pan de la caridad. Lo que los caminantes encontramos hoy son varias cabañas en prados de pasto para el verano, y el Pernaliega que se funde en el arroyo de Los Calderones que viene de Valdiellos, y a partir de aquí, labra un profundo valle con su punto culminante en la foz de Los Calderones.

Cabaña y cercado de piedra en Santas Martas

            Recorrer esta foz es otro de los dos objetivos de nuestra caminata, y en verdad que merece la pena. El río circula subterráneo por una galería cárstica, y de forma casi perpendicular al camino, se levantan espectaculares pliegues de gran belleza, en ocasiones al alcance de la mano; una maravilla geológica, estas calizas que formaron parte del amplio mar que ocupó esta región de nuestra zona cantábrica. No obstante, en la formación actual del desfiladero también tuvo su parte la actuación humana, pues a mediados del siglo pasado, a base de dinamita, se amplió el cauce para permitir el paso de ganados e incluso carros hacia Santas Martas, adonde sólo se podía llegar por el collado del Fito desde Santiago de las Villas o los Barrios de Gordón. Mas la naturaleza se niega a ceder su parte, y una posterior tormenta seguida de gran riada dejó la foz de Los Calderones impracticable para vehículos y tal como la podemos contemplar ahora.
 
Espectacular paso por la foz de Los Calderones

            Si espectacular es recorrer el desfiladero, no lo es menos su final: el abundante caudal fluye de nuevo al exterior y, por si fuera poco, de la roca surge un manantial para alimentar el que a partir de aquí se llama río Piedrasecha. Pero antes, colgada de la roca está la cueva de las Palomas, donde se ha instalado una ermita que acoge la imagen de Nuestra Señora del Manadero, que así se llama este lugar donde el agua mana en abundancia; una escalinata de 86 pasos (alguno se entretuvo en contarlos) sube a la cueva y ermita que celebra su fiesta en el mes de julio.

Entrada al desfiladero de Los Calderones

            Tras el descenso de la ermita, la caminata prosigue por una buena pista en la margen izquierda del río, hasta finalizar en Piedrasecha (1 175 metros), pueblo del término municipal de Carrocera que cuenta con varias casas de piedra bien conservadas y la iglesia parroquial con un retablo románico y bonitas imágenes también románicas que pudimos contemplar gracias a la amabilidad del vecino encargado de su custodia. Un buen colofón para una larga caminata por esta montaña central de León que no parece agotar nunca sus atractivos.

El embalse de Barrios de Luna desde el cerro Pedroso



Las fotos son de Juan Lobelle

                   (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 19 de octubre de 2013)

lunes, 30 de septiembre de 2013

EN EL PUERTO DE SAN ISIDRO



Desde El Fielato hasta La Raya, por Brañarredonda, las colladas Veldoso y Nogales, los Castrillones y la Cuerda del Ajo

            En la oficina municipal llamada fielato se recaudaba el impuesto de consumos sobre comestibles y otros artículos que se introducían en el municipio para ser consumidos en él. Estas oficinas se establecían a la entrada del término municipal, y una vez que, en la década de los sesenta del pasado siglo, desapareció el impuesto, se conservó el topónimo para muchos de estos lugares. Así, un fielato del concejo de Aller estaba en el km. 40,5 de la AS-253 para recaudar los arbitrios sobre los productos que entraban de León por San Isidro y su entorno.
            Pues bien, hoy décadas después de retirado este impuesto, que era muy importante para los ayuntamientos de entonces, este lugar es El Fielato; y aquí fuimos convocados para una caminata hasta el alto del puerto por collados y majadas de la parroquia de El Pino, la más extensa de Aller: fue una propuesta para el grupo La Peñuca de Lluz, intrépida e incansable caminante que disfruta por las crestas y los riscos.

 En El Fielato iniciamos la caminata

         De El Fielato a 1 297 metros de altitud salimos por buen camino carretero que, bordeando los prados de Campanal, desciende hasta el río Braña, también llamado río de San Isidro, que más abajo se llamará río Aller para una vez unido al Lena formar el río Caudal, afluente del Nalón. En El Fielato se inicia también el PR AS-48 Ruta del Gumial que nosotros seguiremos durante un buen trecho de nuestra caminata.
            Llegados al río, lo cruzamos por un puente de chapa metálica e iniciamos el ascenso por un sendero bien marcado entre piornales. Así, llegamos a la majada de Brañarredonda a 1 400 metros de altitud, un conjunto de camperas con varias cabañas y una fuente; también, bastante ganado, sobre todo yeguas y caballos.

Cruzando el río Braña o de San Isidro

        Sigue la pendiente hasta llegar a la collada Veldoso (1 582 metros) con poste indicador y una fuente. A partir de aquí, un ligero descenso para rebasar la fuente y seguimos ascendiendo por una zona de mata algo escarpada donde crece el serbal. Al salir del bosque, abandonamos el PR que desciende hacia El Gumial y más abajo al pueblo de Cuevas; nosotros, bordeando la majada del Alba por donde corre el reguero del mismo nombre, seguimos ascendiendo hasta la majada Fuente de Arriba, y el sendero se empina aún más para alcanzar la collada Nogales (1 919 metros).
            Desde esta collada, que fue paso tradicional del valle leonés de Curueño hacia Asturias, nos asomamos al puerto de Vegarada y más a la derecha adivinamos el de Piedrafita. A nuestra espalda dejamos el pico Nogales con su vértice geodésico, y ascendemos por la linde entre las dos regiones marcada con mojones de hormigón hasta el pico del Oso, ya a 2 021 metros de altitud. En la cumbre hay un buzón montañero y el recorte metálico de la silueta de un oso, y desde allí se ve la LE-321 que desde La Vecilla por el valle de Curueño sube al puerto de Vegarada, que tenemos ante nosotros con su casa mesón.

Dicen que desde El Gumial esta cumbre se parece a la figura de un oso

        Después de esta cumbre afrontamos uno de los pasos algo complicados de la jornada: los Castrillones, un promontorio rocoso y alargado que recorremos escorados a su vertiente sur. Bajo el camino que recorremos con tiento, vemos por la vega del Cueto la carretera que desde Vegarada sube a la estación de esquí de Riopinos y, más a lo lejos, los pueblos leoneses de Tolibia de Arriba y Canseco.
            Al final de los Castrillones ascendemos, pasando junto a restos de trincheras de la Guerra Civil, al pico Fuentes (2 021 metros), de la misma altitud que el pico anterior: ambas cumbres marcan el techo de la jornada. Desde el Fuentes, donde también hay buzón montañero, mirando hacia Asturias, tenemos una hermosa panorámica de todo el valle de la Braña, desde San Isidro hasta el pueblo de Cuevas. Es esta cumbre el inicio de la sierra del Ajo, también llamada Cuerda del Ajo, por donde seguirá nuestro caminar; pero antes, en el descenso de la cumbre, encontramos en un pequeño collado el lugar apacible para el descanso, el bocadillo y la conversación.
 
El pico Fuentes, inicio de la sierra del Ajo
 
            El recorrido por la Cuerda del Ajo se hace largo, con continuas subidas y bajadas que castigan las piernas del caminante. Siempre en la linde entre Asturias y León, vemos a nuestra derecha el amplio valle de Riopinos de los Argüellos, por donde discurre la carretera que sube a la estación de esquí; a nuestra izquierda, más allá del valle de la Braña, se impone la mole del pico Torres y aparecen las estribaciones más meridionales del Parque Natural de Redes: Ventanota, Cascayón, Peña el Viento… y tras ellas, asomado en ocasiones, el inconfundible Tiatordos.
            Cresteando por la sierra, alcanzamos el pico Laverde (1 960 metros) y más allá, el pico La Loma (1 973 metros); este último, encima mismo de la estación de esquí de Riopinos ubicada entre la Peña Agujas y el pico Toneo (2 091 metros), cumbre cimera y final de la sierra del Ajo.

La estación de esquí de Riopinos desde la sierra

            Nosotros, desde el pico La Loma, dejando el Toneo a nuestra derecha, afrontamos en la vertiente asturiana el segundo paso complicado de la jornada: una estrecha senda colgada sobre la estación de esquí de Fuentes de Invierno por la que llegamos hasta la parte superior de los remontes. Luego, sólo resta descender por lo que en invierno serán las pistas de esquí. Así llegamos, ya pasada la base de los remontes, a la majada de Entresierras (1 665 metros), donde bajo un crestón calizo brota abundante manantial que da lugar a un reguero que recorre los pastos a los que acude el ganado.

Últimos pasos por la Cuerda del Ajo

            Por buena pista ganadera llegamos hasta el final del camino en La Raya, una urbanización de viviendas en el alto del puerto de San Isidro. Desde El Fielato hasta La Raya por la carretera hay cuatro kilómetros; nuestro recorrido entre estos dos puntos supuso unos 15 kilómetros, en los que empleamos, entre continuos desniveles de altura, unas siete horas de agradable y entretenido caminar en uno de estos días mágicos a las puertas del otoño.

Algunas cumbres de Redes con el Tiatordos asomándose al fondo


  Las fotos son de Juan Lobelle
                            
                      
                      (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 21 de septiembre de 2013)

jueves, 19 de septiembre de 2013

POR LA MONTAÑA DE LEÓN (II)



Desde Ciñera, por Villar del Puerto y los collados Formigoso, Portilla y de Gete, hasta Fontún y Villamanín

            Otra vez por la montaña de León. En esta ocasión, en las proximidades del puerto de Pajares caminamos por dos comarcas leonesas, desde la Montaña Central hasta La Tercia, en un recorrido a través de cuatro términos municipales. Fue una oportunidad que nos brindó la iniciativa bien preparada del caminante José Manuel Álvarez para el grupo La Peñuca.
            Comenzamos nuestro caminar a 1 090 metros de altitud en Ciñera, un pueblo del Ayuntamiento de La Pola de Gordón en la comarca de la Montaña Central, donde hasta hace algunos años tuvo su importancia la minería del carbón de la que quedan algunos vestigios para el recuerdo. De allí parte la conocida como Ruta del Faedo y Hoces de Villar que ocupará la primera parte de nuestra caminata.
 
Una de las panorámicas desde el camino: al fondo, las Ubiñas

            Después de atravesar el pueblo y pasar por su coqueta Plaza Mayor, tomamos una buena pista que llega a un área recreativa con una vieja bocamina reconvertida en capilla; desde allí una buena senda nos introduce en el Faedo: un hayedo bien cuidado y dotado de un sendero adaptado que lo recorre entre paneles informativos. Al inicio del Faedo otro panel nos informa de que éste se hizo acreedor en el año 2007 del Premio al Árbol Mejor Cuidado, y en efecto, podemos encontrar un haya más de cinco veces centenaria que sorprende a los caminantes entre tantas que forman aquel bosque bien tupido.

Detalle del Faedo

            Cuando salimos del hayedo, entramos en las Hoces de Villar: camino estrecho que labra entre la piedra el arroyo de Ciñera, un afluente por la izquierda del río Bernesga. El camino se empina y el caminante disfruta en las pasarelas de madera sobre el agua cantarina del arroyo y se ayuda de las cuerdas de seguridad en los pasos más difíciles; pero tampoco puede dejar de pensar que éste es el mismo camino que a diario recorrían los habitantes del pueblo que encontraremos más arriba para acudir al trabajo en las minas de Ciñera o Santa Lucía.
            De las hoces se sale a un sendero desde el que, mirando hacia atrás, se aprecia la belleza de lo recorrido; y el sendero con un ligero ascenso nos deja en el pueblo de Villar del Puerto, a 1 264 metros de altitud, en la carretera que sale de la N-630 en el pueblo de La Vid. Estamos en el término municipal de Vegacervera y se impone una pequeña parada en el campo de la iglesia construida en 1960 antes de iniciar la segunda parte de la caminata que será la más larga y dura de la jornada.

Por las Hoces de Villar

            Salimos del pueblo por la carretera que va hacia la villa municipal, y pronto la abandonamos para caminar por una pista de tierra y piedra que pasa frente a algunos restos, escombros, de lo que fueron minas de monte. La pista gana considerable altura hasta llegar entre amplias praderías con bastante ganado al Refugio San Benito (1 549 metros), siempre abierto y bien cuidado.
            El camino sigue por la pradera, con la panorámica a nuestra derecha de las tierras de Valporquero y la sierra de Bodón, hasta la Campa del Pleito (1 609 metros), aunque no tenemos constancia de si el topónimo alude a algún pleito entre los municipios que allí confluyen: Vegacervera y La Pola de Gordón.

Llegando al Refugio San Benito

            Más arriba, en la linde entre los términos de Vegacervera y Villamanín de La Tercia, hay otro collado que nos sirve de base para atacar  la primera cumbre de la jornada: el pico Cotil (1 725 metros). La subida es fácil por pradería y monte bajo en la ladera que limita los términos municipales citados y en cuyas proximidades nace el arroyo Formigoso, otro afluente del Bernesga; y es la cumbre del Cotil una buena atalaya para divisar a lo lejos los espectaculares picos de las Tres Marías y, más lejos aún, las Ubiñas y su entorno; y abajo, Villasimpliz, más allá de la sierra del Gato.
            A partir de esta primera cumbre, el camino es un continuo perder altura por las praderías atravesando los collados Formigoso y Portilla (1 678 metros), donde está el paso al término municipal de Cármenes, hasta llegar al collado de Gete  (1 598 metros), cerca del cual nos alegra una fuente bien fría al lado del camino. Este último collado, en la linde entre los términos de Cármenes y Villamanín de La Tercia, es la base para el momento más esperado de la jornada: la ascensión al pico Fontún (1 953 metros).

El pico Fontún desde las proximidades del collado Portilla

            La considerable diferencia de altitud entre collado y cumbre se salva casi en línea recta vertical; primero, por entre la piedra que cubre la ladera, luego por una canal y los últimos pasos por la crestería: una forma de poner a prueba el ánimo del caminante. Como no podría ser de otra manera, en la cumbre el esfuerzo ha de ser recompensado con el tiempo para el descanso, el bocadillo y la conversación, si es posible junto a una bota de buen vino, ante un panorama que se nos ofrece espléndido: al frente, casi a nuestros pies, toda la comarca de La Tercia, con Villamanín y Rodiezmo; más allá, en la cordillera, destacan las Ubiñas; a nuestra espalda, tierras de Cármenes y su villa municipal; y más a lo lejos, también la inmensa llanura castellana hasta las tierras palentinas.

Subiendo al pico Fontún

            La tercera y última parte de la caminata es la salida del pico Fontún. Si costoso fue el ascenso, no lo fue menos el descenso, siempre con la vista hacia el final del camino que más que acercarse parece que se mantiene al fondo inmóvil en la distancia. Tras un ligero cresteo, primero por otra canal y luego por una larguísima senda entre piedra, hierba y monte bajo, llegamos, después de hora y media de descenso, al lugar donde a 1 250 metros de altitud hay un pequeño refugio junto a una nave ganadera.

El descenso por la canal

            Desde aquí una buena pista sigue el curso del arroyo del Águila, que entrega sus aguas al río Fontún, afluente del Bernesga, para llegar al pueblo de Fontún de La Tercia en la LE-3505 que en un escaso kilómetro nos lleva a Villamanín (1 140 metros), para finalizar allí esta caminata de continuas subidas y bajadas, sin apenas más llano que el leve comienzo y el refrescante final. Pero qué belleza y qué esplendor presentan estas montañas del norte de León, sobre todo en un día luminoso del mes de septiembre como el que en esta ocasión pudimos disfrutar los caminantes de La Peñuca.

Panorámica desde el pico Fontún: Villamanín, Rodiezmo...



Las fotos son de Juan Lobelle



                        (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 14 de septiembre de 2013)

lunes, 5 de agosto de 2013

ENTRE EL PONTÓN Y SAN GLORIO



Desde Casasuertes por Prado Mayor, el collado Valcarque, las Corcadas y Vallorza, hasta Portilla de la Reina

            Hay quien dice que la sierra de las Corcadas de Ceranzo semeja a un barco de piedra varado en el mar de las altas y verdes praderas que se extienden entre los puertos del Pontón y de San Glorio. Tal semejanza pudimos comprobar en esta caminata por los municipios leoneses de Burón y Boca de Huergo, una propuesta con variadas “posibilidades” de Domingo Melero para el grupo La Peñuca.
           La caminata comienza a 1 240 metros de altitud en Casasuertes, pedanía del ayuntamiento de Burón, por una pista de tierra que remonta casi en llano la corriente del río Orza por su margen derecha. Pronto se llega a Prado Mayor, a 1 270 metros de altitud, desde donde ya tenemos, aunque lejana, una buena panorámica de las Corcadas de Ceranzo; y en efecto, llama la atención esta sierra alargada con su punto más alto, que nosotros esperamos coronar, como si fuera la proa levantada de un barco.

El Corcadas espera a los caminantes

En esta extensa pradería, el río Orza recibe las aguas del arroyo Salceda, que viene de la umbría del mismo nombre; nosotros cruzamos por un puente de hormigón a la margen izquierda del Orza, que a partir de aquí también se le conoce como arroyo de las Gallinas, y después de pasar junto al refugio del Distrito Forestal de León, comenzamos a ganar altura por la senda que atraviesa un interesante hayedo. Al final del bosque están las llamativas hoces del Orza, con el río ya a bastante profundidad.
Al final de las hoces está la majada de Montó y tras un nuevo tramo de bosque de hayas y robles aparece la de los Cantos, por donde corre el arroyo de la Requejada en busca del Orza, que ya queda distante a nuestra izquierda. De esta segunda majada se sale por una senda entre brezos para llegar al collado Valcarque, uno de los puntos importantes de la caminata y donde es necesaria una primera parada antes de iniciar el más fuerte ascenso.

Por las hoces del río Orza

Atraviesa el collado Valcarque (1 679 metros) una cinta que señala la división de pastos entre los dos municipios que estamos recorriendo, y siguiendo esa dirección por la ladera, entre piornales que dificultan el caminar, llegamos a un pequeño collado. Un respiro, con una buena vista del macizo occidental de los Picos de Europa donde destaca la mole de Peña Santa de Castilla; pero mucho más cerca, a nuestros pies están los prados de Ceranzo, por donde corre el río del mismo nombre y adonde llega una pista que viene de la LE-243 que por el puerto de Pandetrave une Portilla de la Reina con Valdeón: una de las “posibilidades” de evitar el fuerte ascenso que estamos acometiendo.

El difícil camino al andar entre piornales

Fuerte ascenso que continúa, dejando atrás el monte bajo, por mejor terreno aunque con algún pedregal, hasta alcanzar la cresta en el alto La Panda, ya a 2 048 metros de altitud. Desde aquí hasta el vértice geodésico de las Corcadas (2 050 metros) parece un escaso desnivel, pero resulta engañoso porque la crestería nos hace perder altura para luego recuperarla y alcanzar la cumbre.

Hacia la cumbre por la crestería

De todos modos mereció la pena el esfuerzo, pues la panorámica de todas las tierras del Esla, al sur y al norte, en lontananza, los tres macizos de los Picos es incomparable. Buscando un rincón entre la piedra, protegidos del fuerte viento y aprovechando los mejores rayos de sol, encontramos un excelente lugar para el descanso, la comida y la conversación sobre las “posibilidades” que se nos ofrecen para culminar la caminata.

Panorámica de Los Picos desde nuestra cumbre

Y la caminata continúa agotando la crestería, para iniciar el descenso por una senda que se pierde entre el molesto piornal hasta la collada del Gallo (1 633 metros) y, más abajo, el collado Barreras (1 491 metros). Desde aquí la senda, dejando Majadavieja y Valdeoscuro a nuestra derecha, otras “posibilidades” desatendidas, entra en Vallorza. Un buen camino desciende por este valle a la orilla del río del mismo nombre, que debemos atravesar varias veces por vados o puentes de madera; hasta que una portilla de hierro deja paso a una pista de hormigón tan deteriorada y con rampas tan fuertes que parece difícil pueda ser accesible, siquiera para los vehículos de uso ganadero.

En Vallorza, camino a la orilla del río

Así llegamos a Portilla de la Reina, pueblo a 1 249 metros de altitud del ayuntamiento de Boca de Huergo. Tierras de la Reina, viejos pueblos de señorío en las tierras altas del antiguo Reino de León, donde no obstante, como en tantos otros lugares, hubo pleitos y confrontaciones de verdadera curiosidad histórica. Lugares para disfrutar hoy con caminatas como la que aquí terminamos, que por la escasa diferencia de nivel entre los puntos de salida y llegada no aparenta dificultad alguna, aunque el encuentro con las imponentes Corcadas de Ceranzo ya exige mayor esfuerzo al caminante. Además, los pasos por sitios de espectacular belleza como el valle y las hoces del río Orza, el collado Valcarque o el final por Vallorza convierten esta dura caminata, enmarcada entre los puertos del Pontón y de San Glorio, en muy recomendable.

Hermoso valle del Orza en el municipio de Burón

Las fotos son de Juan Lobelle


                          (El grupo de montaña La Peñuca de Gijón realizó esta ruta el sábado, 27 de julio de 2013)